Es uno de los casos más célebres en la historia de Francia, llegando a implicar al rey, a un Papa santo y a obispos.

'True horror' (2004) fue una serie británica que presentaba Anthony Head. Uno de sus capítulos fue sobre demonios y entre los casos históricos escenificaron el caso de Nicole Aubry (en la imagen).
El exorcismo que liberó a la joven Nicole Aubry [u Obry] en 1566 es uno de los más documentados de la época. La importancia y cualificación de los testigos, las pruebas que atestiguan la posesión diabólica y la eficacia contra ella del sacramental resultan creíbles.
Por qué la polémica
Por eso, quienes las niegan vinculan los hechos a su contexto. A saber, el enfrentamiento en Francia entre católicos y hugonotes (calvinistas) bajo el reinado de Carlos IX (1560-1574). La actitud del monarca evolucionó: primero facilitó la labor a dicho grupo protestante y luego se la recortó.
Se alega que el 'caso Aubry' habría servido como instrumento religioso para dicho cambio político. Lo fue, pero es algo teológicamente irrelevante porque lo relevante a nivel doctrinal es la autenticidad o no de los hechos, fuese cual fuese su utilización interesada.
Recordémoslos. Fue un acontecimiento social en el norte de Francia.
Nicole vs Belcebú, católicos vs hugonotes
Nicole Aubry era una recién casada joven en torno a 16 años. El 3 de noviembre de 1565 acudió a la iglesia de Vervins (Picardía) a rezar ante la tumba de su abuelo paterno. De repente vio venir hacia ella a quien se presentó como el espíritu de tal difunto y se introdujo en su cuerpo. Esa posesión enfermó a Nicole y le encargó que transmitiese a su marido y padres -y lo hizo con voz masculina- la orden de encargar misas y llevar a término buenas obras y peregrinaciones.
Su familia sospechaba de la autenticidad e incluso legitimidad de aquel proceso. Y por lo ilógico de alguna propuesta (peregrinar a la lejanísima Santiago de Compostela) acudió el 20 de noviembre a Claude Lautrichet, uno de los sacerdotes del pueblo, a quien luego se unió un dominico, Pierre de la Motte.
Ambos sospecharon de que estaban ante una actuación diabólica, corroborada por las actitudes violentas de Nicole y la deformación de su rostro cuando recibía agua bendita.
Los primeros exorcismos se hicieron en el templo parroquial ante testigos y lograron vencer algunos de los sufrimientos de la víctima, que incluían ceguera, sordera y mudez. Pero no lograron la expulsión de Belcebú, a quien habían logrado hacer hablar y se proclamaba cabeza de treinta demonios que la poseían.
Alertado por el párroco y el religioso, llegó a Vervins, el 4 de enero de 1566, Jean de Bours, obispo de Laon (diócesis hoy ya inexistente como tal). Quiso conocer el caso y orar por la víctima.
El padre Motte logró el 23 de enero con sus exorcismos la expulsión de veintiséis diablos, quedando cuatro. Luego lo consiguió con otro, Legio. Y el obispo Bours logró el 27 de enero la salida de Astarot.
Todo lo cual sucedía en un contexto de enfrentamiento con los hugonotes, tan virulento que intentaron matar al dominico. Le aborrecían porque ellos luchaban de forma no sacramental por salvar a la joven Nicole. Incluso lograron que las autoridades la encarcelaran para supervisar ellos los remedios médicos.
El conflicto entre los exorcismos católicos y las actuaciones de hugonotes fue controlado por un notario real, Guillaume Gorret, quien hablaba con todos y con la posesa. El 2 de febrero pudo atestiguar la salida del penúltimo diablo, Cerberus.
Y el 8 de febrero la de quien encabezó el asalto, Belcebú. Se fue cuando Nicole recibió la Sagrada Forma de manos del obispo Bours tras el decimoquinto exorcismo guiado por él.
Esto se denominó "milagro de Laon", que sucedió en la catedral de Laon y lo certificó su deán, Christophe de Héricourt, quien escribió su versión por orden del rey Carlos IX.
El monarca había intervenido por una circunstancia. El estado físico de Nicole había ido mejorando en las siguientes semanas bajo una vigilancia decretada por la autoridad civil, que concedía derecho de supervisión tanto a la Iglesia como a los hugonotes. Éstos pretendían que la joven rechazase la fe católica, y como se negó lograron de nuevo su encarcelamiento. Carlos IX la rescató y la recibiría personalmente el 30 de agosto.
¿Cuál fue la actitud de la Iglesia tras la resolución del caso? En meses y años posteriores, incluso obispos católicos como el de Amiens, Geoffroy de Martonie, quisieron ser prudentes ante algunos milagros que se le querían atribuir a Nicole. Pero ninguno negó el hecho de su exorcismo.
¿Quién tenía razón?
¿Y cuáles son los hechos que pueden darse por probados respecto al caso de Nicole Aubry, se interpreten como se interpreten?
Algunos de los relevantes fueron certificados por un sacerdote Jean Boulaese contemporáneo de lo sucedido, entonces profesor de hebreo en el célebre colegio parisiense de Montaigu y quien relató en un libro lo que numerosos testigos podían corroborar:
- que Nicole tenía que ser sujetada, con dificultad, por tres hombres fuertes adultos;
- que "su cuello y cabeza giraron completamente";
- que "sus ojos se pusieron en blanco y comenzaron a girar de manera horrible";
- que la lengua hinchada de la joven llegaba a caer "hasta su barbilla y, en ocasiones, incluso más allá".
Boulaese publicó numerosos escritos sobre lo acontecido, y los reunió junto a testimonios relevantes en 1578.
De hecho, un grabado de aquellos años resume lo acontecido, contemplado -se calcula- por doscientas personas, y que en la inscripción central cita a Boulaese como fuente.
A continuación puede verse el grabado completo, y debajo un recorte que muestra los hechos que él mismo relata por escrito.
![El grabado completo que relata los exorcismos a Nicole Aubry. En la inscripción central aparece el nombre de Ioannes [Jean] Boulaese.](https://imagenes.religionenlibertad.com/files/vertical_image_mobile/uploads/2026/08/16/6a81dcd915f83.jpeg)
El grabado completo que relata los exorcismos a Nicole Aubry. En la inscripción central aparece el nombre de Ioannes [Jean] Boulaese.

Recorte del grabado anterior, que muestra escenas de los exorcismos sobre la joven posesa. Junto a la letra D vemos la escena de la lengua que el propio Boulaese relata.
En realidad, el evidente interés político en estos hechos (interpretados por católicos o hugonotes como prueba de la verdad o falsedad de estos ritos contra el demonio -en el que ambos creían-) no convierte en mentirosos a todos.
Una de las circunstancias más llamativas es que, como en el caso que hemos citado del obispo Martonie, la Iglesia quiso frenar toda campaña de creencia masiva e indiscriminada que atribuyese al demonio de toda clase de acontecimientos. Esto refuerza las razones por las que sí apoyó la autenticidad del exorcismo sobre Nicole.
Datos corroborantes
En ese sentido es muy instructiva la lectura de la obra Triunfo del Santísimo Sacramento o la historia de Nicole Obry, del redentorista Michael Müller (1825-1899).
Este religioso estadounidense es tres siglos posterior a un suceso europeo. Pero llevó a cabo una investigación directa sobre los documentos fundamentales. Entre ellos incluye el testimonio de Florimond de Raemond (1540-1601), un relevante historiador y protestante que se convirtió al catolicismo tras presenciar los últimos exorcismos y su efecto sobre la posesa.

Florimond de Remond o Raemond (1540-1601), un científico hugonote que se convirtió ante el exorcismo de Nicole.
Además, el padre Müller recuerda que Papas de la época de aquel exorcismo como San Pío V (1566-1572) y Gregorio XIII (1572-1585) ordenaron la publicación de los hechos en distintos idiomas.
Hay otro aspecto muy interesante en la obra de Müller, y es que recoge algunos hechos corroborantes de la participación diabólica. Por ejemplo:
- El marido y unos tíos de Nicole fingieron una salida hacia Santiago de Compostela para engañarla, a ver qué pasaba. Organizaron la partida y se vistieron de forma coherente y la despidieron. Ella pareció creerles, pero, una hora después, se dirigió a sus padres diciéndoles: "Papá, mamá, ¿no tenéis piedad de mí? Mi abuelo dice que me torturará y retorcerá mis miembros porque la peregrinación no se ha hecho". Y desveló dónde estaban realmente los supuestos peregrinos y haciendo qué... y acertó, algo que ella no podía ver pero sí el demonio.
- El párroco Lautrichet, el primer exorcista, no quería serlo y solo aceptó el papel tras consultarlo con todos los sacerdotes del pueblo. Esto no lo convierte en manipulador por mala intención.
- Cuando el dominico segundo exorcista, Motte, apareció ante la joven, hicieron falta no tres como en otras ocasiones, sino hasta seis personas sujetándola. Y cuando el religioso le preguntó a Belcebú si la poseía, el demonio quiso negarlo, alegando con tono engañoso que solo estaba cerca de Nicole, no dentro de ella..
- Otro hecho relevante es que un sacerdote que auxiliaba a Motte, pero no tenía la función oficial de exorcista (algo que Nicole ignoraba), quiso sustituirle un día que el dominico no estaba. Y el demonio fue quien manejó la situación ante la falta de poder de su rival, hasta el punto de que, a través de Nicole, se dirigió al sacerdote para reírse de él orquestando un ritual como si él (Belcebú) fuese el exorcista y el cura fuese el poseído.
- Uno de los diálogos entre el obispo Bours y Nicole poseída es muy interesante (y universal, más allá de este caso) sobre el concepto de verdad para el demonio. "Veo que eres un mentiroso", le acusó el prelado. "Sí, soy un mentiroso, pero a veces digo la verdad", respondió Belcebú. "¿Y cuándo dices la verdad?", interrogó Bours. Y atención a su respuesta: "Cuando soy ordenado y forzado a hacerlo, como lo soy hoy. Cuando digo la verdad, la tomo prestada de otros".
La selección de estos u otros detalles recogidos por Müller podría continuar sin límite, porque son abundantes. Lo que nos transmiten es que en el exorcismo de Nicole Aubry, tal como ha sido transmitido por la Iglesia, no parecen existir elementos que lo hagan poco creíble. La joven no podía fingir de forma tan correcta.
La conclusión
Todo lo cual se corresponde bien:
- con las verdades de fe sobre el demonio y su forma de actuar y
- con las experiencias abundantes recogidas antes y después de este caso...
- el cual es, eso sí, uno de los más documentados y detallados en el primer siglo de la imprenta.
Que había un interés político en difundirlo es cierto. Pero también es cierto:
- que los testigos de los hechos eran célebres y acreditados,
- que el impacto social católico no fue fanatizado
- y que Nicole sufrió un padecimiento similar a los que en siglos posteriores se han conocido y difundido sin posibilidad de engaño.
Hay quienes creen que los exorcismos son "un puro invento medieval", pero... "están equivocados". Así respondió hace pocos años el arzobispo Erio Castellucci antes de añadir lo que podrían haber añadido todos los numerosos sacerdotes que rodearon a Nicole Aubry:
- "Basta ver algunos exorcismos para entender que el mal es una entidad precisa, una realidad".




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