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martes, 16 de abril de 2024

Red de Redes contra el «cambio climático social»: más comunidad, menos móvil y «activar el radar»

Los sacerdotes Silva, Domenech y Bronchalo invitan a las parroquias a «marcar el cambio»Patxi Bronchalo, Jesús Silva y Antonio Maria Domenech.

Patxi Bronchalo, Jesús Silva y Antonio Maria Domenech abordan el aislamiento social y el individualismo en su última entrega de Red de Redes. Patxi Bronchalo, Jesús Silva y Antonio Maria Domenech abordan el aislamiento social y el individualismo en su última entrega de Red de Redes.

“Desde la pandemia, ha habido un cambio climático en la sociedad: ha cambiado el clima de las relaciones sociales”, asegura el sacerdote Jesús Silva en el nuevo capítulo de Red de Redes, el programa de catequesis semanal producido por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Junto a Patxi Bronchalo y Antonio Maria Domenech, Silva aborda en este episodio una problemática que, a su juicio, se ha agravado desde las restricciones covid: el aislamiento social y el individualismo.

¿Cuál es el problema?

“En Occidente cada uno ya iba a lo suyo, pero parece que esto se ha acelerado desde la pandemia, la mascarilla y la distancia social: tengo la sensación de que ahora somos más desapegados, que estamos menos pendientes”, reflexiona Silva. El sacerdote lo ve en situaciones como que hay personas a las que les da miedo salir de casa, o incluso en detalles como que, en misa, en lugar de darse la mano como gesto de paz, se hace “un gestito de cabeza, así como muy honorable”.

Aunque Domenech dice que esto no lo ha visto en su parroquia —en el pueblo de Santa María del Campo Rus, en Cuenca, parece que la comunidad ha salido reforzada tras la pandemia—, Silva insiste en que ve un aumento de la “frialdad” en las relaciones.

Bronchalo aporta otro matiz: “Desde la pandemia las noticias son especialmente trágicas, con guerra en Ucrania, en Gaza… Veo un aplomamiento en la gente, un estado de miedo permanente y una polarización muy grande”, dice.

La fe, en comunidad

A continuación, los tres sacerdotes aportan algunas ideas en clave de solución, buscando abordar la cuestión de forma constructiva.

Una de ellas es redescubrir la necesidad de vivir en comunidad. “Jesús no vino a fundar una religión, sino a fundar la Iglesia”, explica Bronchalo, y añade que “la parroquia no es un lugar de consumo de sacramentos y oraciones”, y que “la fe hay que vivirla en una dimensión comunitaria”.

“Nuestras parroquias —añade Silva— tendrían que ser como el pueblo de Antonio María, que la gente hable, se salude… que sean realmente una familia”. Para el párroco, esto implica “salir de ti, fijarte en el otro”, y pide ir a contracorriente: “Aunque en las ciudades hacer esto sea algo raro, las parroquias han de marcar el cambio”.

Aumentar la confianza

Para Domenech, es imperativo “aumentar en confianza: con Dios, con los demás… y con nosotros mismos, porque podemos hacer cosas grandísimas, dignificadas por el amor y la sangre de Cristo”. Además, añade, “desconfiar de los demás por norma te amarga la vida”, porque siempre estás pendiente de si te están criticando, o de si te persiguen. “Creamos un victimismo gigante que te va lastrando y te lleva a donde no quieres”, lamenta.

“El mundo no está tan mal”

Silva también critica el retrato que ofrecen los medios de comunicación: “Si vemos las noticias, parece que el Apocalipsis será esta tarde, pero el punto de partida es que el mundo no está tan mal”, dice. El sacerdote insiste en que “la vida no es lo que vemos por el móvil, sino algo mucho más concreto, y hay que mirar con los ojos de la carne, no a través de una pantalla”.

El sacerdote Antonio María Domenech.

`No hace falta que siempre estemos diciendo lo malo: el bien no es la negación del mal´, afirma Domenech. 

“A lo mejor, si ves que tanta noticia te hace mal, lo que habrías de hacer es tener menos el móvil”, recomienda Bronchalo. Domenech añade la coda: “Tal vez influye la necesidad de que todo el mundo opine sobre todo, y además en clave negativa”, lamenta. Y concluye: “No hace falta que siempre estemos diciendo lo malo: el bien no es la negación del mal”.

Un radar para detectar al que sufre

La última recomendación para regenerar el tejido social que ofrecen los conductores de Red de Redes es activar el “radar”. “Un cristiano no ha de estar sumido en sí mismo, ha de tener un radar para detectar la necesidad en su entorno: ¿quién está solo, quién está triste?”, asegura Silva, y destaca que “la Iglesia es comunidad cuando te acercas a la carne sufriente del hermano”.

Si a la caridad no le pones nombre y apellidos, se queda en abstracto”, recuerda Domenech, y destaca que la caridad empieza con los prójimos más próximos. “Está perfecto que participes en una campaña para ayudar en la India, pero a lo mejor quien te necesita es tu hijo con el que no hablas, tu hermana a la que hace tiempo que no ves o tu vecino que está solo”. “A veces —concluye Bronchalo— es más fácil dar 20 euros para la India pero luego no amar al que tienes al lado, porque te cuesta”.

El capítulo, como es habitual, concluye con una ronda de recomendaciones. Domenech recomienda leer las vidas de los santos, para meditar sus acciones y aprender a imitarlos. En concreto, recomienda cada leer la biografía del santo del día. Silva, por su parte, recomienda el libro Ven, sé mi luz, que recoge textos de la Madre Teresa de Calcuta —ese o cualquier otra antología de sus escritos, dice—, y Bronchalo, la película Nacimiento, sobre los primeros mártires cristianos en Corea. “Cuando hablábamos del amor al enemigo, pensaba en esta película”, dice.

ACdP, ReL

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lunes, 27 de septiembre de 2021

Los comunistas la encerraron en aislamiento y la Sagrada Familia vino a visitarla y la llenó de amor


 

La persecución comunista contra los cristianos no fue en Hungría tan dura como en Checoslovaquia y, desde luego, no llegó a los niveles de horror de Rumanía, pero pese a ello envió a miles de clérigos a las cárceles. Entre ellos, a la hermana Irén Szita, a la que encerraron con 25 años.

Sobre esas persecuciones, los libros del sacerdote historiador Gyula Havasy daban una primera retahila de cifras ya en su edición de 1990: 600 sacerdotes encarcelados bajo los regímenes de Rákosi (1945 a 1956) y Kádár (1956 a 1965), 2.000 monjas y 800 monjes detenidos, 59 órdenes religiosas disueltas, prohibición de los movimientos católicos de laicos, 10.000 religiosas y 1.500 monjes dispersados o exclaustrados...

Pero detrás de los números, hay historias de fe de personas concretas, como la de Irén Szita, carmelita que contó su testimonio en 2020 en una serie de vídeos preparatorios para el Congreso Eucarístico Internacional de Budapest. Habla de su experiencia en prisión, de cómo Dios le dio ánimos y de la hermosa experiencia mística que vivió más adelante estando en aislamiento.

Presa con 25 años, otras mujeres acudían a ella

"Yo tenía 25 años. Primero me sentenciaron a un año de prisión, y cuando pasó el año el guardián me dijo que la Seguridad Estatal me había sentenciado a otros 5 años", explica Irén Szita, cuya única culpa, ante el régimen comunista, era ser religiosa contemplativa.

"Siempre sentí que si lo soporté no fue por mi frágil voluntad sino porque el Buen Dios me dio la fuerza", añade.

"Dormíamos en literas y por las noches las presas se reunían a mi alrededor porque, no se cómo, notaban algo en mí, y yo les decía que se mantuvieran firmes y que el Buen Señor les ayudaría", recuerda.

En la incertidumbre, acudió a Jesús

Hubo un día en prisión en que se despertó en ella la incertidumbre. ¿Todo su sufrimiento servía para algo? ¿Así debía sacrificar su vida? "¿Había sido llamada a sufrir toda esa injusticia por amor a Jesús? Sentí un poco de incerteza", detalla, eligiendo las palabras con cuidado. "Entonces le pregunté a Jesús".

Como respuesta, recibió de nuevo "una gran fuerza y certeza, estaba segura de que Jesús estaba conmigo y no me dejaría". Irén Szita cree que Dios le dio ese don para poder luego fortalecer ella a las otras mujeres que la acompañaban.

Pero aún le faltaba una experiencia más de Dios que impactó en su estancia en prisión y para el resto de su vida.

La carmelita húngara Irén Szita sonríe recordando la  experiencia mística que vivió en una cárcel comunista

Con la Virgen, José y el Niño, en la celda

"Pasé la Navidad más feliz de mi vida en estricto confinamiento solitario", señala.

"Sentí como si mi celda se convirtiera en el Cielo. La Santa Virgen, San José y el Niño Jesús vinieron a mí desde el Cielo. Sentí como si estuvieran realmente allí. Estando a su lado hay una cascada de amor que fluye de ellos... las palabras no bastan para explicarlo", asegura.

"Vinieron a mí sin que lo pidiera. Yo no les llamé, solamente pensé en ellos. Todo empezó cuando estaba pensando sobre la desgracia que tenía que soportar allí y me sentía muy descorazonada. Me pregunté cómo podría ser en el Cielo, cuando todos los santos están juntos", detalla.

Y añade una frase parecida a la que han dicho otras muchas personas que han experimentado una experiencia mística: "Me gustaría que todo el mundo pudiera sentir ese amor, porque entonces no habría gente mala en el mundo", afirma.

La Biblia de la carmelita húngara Irén Szita

"No os olvidéis de Jesús"

Su enseñanza en la prisión, y también hoy, fuera de la prisión, es que ninguna fuerza externa puede sacar a Jesús de la vida de los hombres: sólo cada hombre puede decidir abandonarle, dejarle fuera.

"Jesús está en nuestras vidas, con nosotros, sufre, goza, todo... con nosotros, vive en nosotros. Sólo nosotros podemos dejarle. Os pido, queridos hermanos y hermanas, no os olvidéis de Jesús. Él es piadoso, tiene un corazón amoroso, y si le buscamos siempre estará con nosotros y nunca nos dejará", asegura con firmeza.

El régimen comunista cayó en Hungría en 1989. János Kádar, su último jerarca, murió ese año y antes se confesó con un sacerdote. Después de 30 años sin comunismo, según el Eurobarómetro 2019, el 62% de los húngaros se declaran católicos, otro 13% son cristianos de distintas confesiones.

 

ReL

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jueves, 7 de mayo de 2020

Consejos de un cardenal que vivió 13 años confinado

Francisco Nguyen Van Thuan ofrece consejos útiles para renovar las fuerzas durante el aislamiento

Van pasando los días y el confinamiento se va extendiendo en muchos sitios convirtiéndose en una tarea más pesada y trabajosa. Los psicólogos coinciden en que es normal que el aislamiento genere ansiedad y agotamiento, algo que el tiempo fácilmente puede intensificar. En tales circunstancias, ¿cómo podemos continuar sin perder los ánimos?
Francisco Nguyen Van Thuan fue un cardenal vietnamita que vivió 13 años en prisión bajo el régimen comunista. Al principio le costó mucho el cambio de aceptar que ya no podía salir, estar entre los suyos o hacer su trabajo, pero poco a poco el aislamiento fue transformando toda su existencia.
En uno de sus libros, titulado “Cinco panes y dos peces”, comparte lo que le ha ayudado a mantenerse en pie durante sus largos años de “confinamiento”. Hoy podemos recuperar sus palabras como valiosos consejos para renovar nuestras fuerzas durante esta nueva etapa de pandemia.

VIVIR EL MOMENTO PRESENTE

El no poder salir hace que uno viva con una gran expectativa sobre el tiempo de salida, estar pendiente a los anuncios oficiales e ir tachando los días en el calendario. Francisco dice que un día tomó la decisión de dejar de contar los días que le quedaban de cautiverio y decidió dejar de esperar para enfocarse en vivir cada día, cada minuto, como el último de su vida.
Esto le ayudó a dejar de lado todo lo que era accesorio para concentrarse en lo esencial. Estar presente en cada palabra, en cada gesto y cada conversación telefónica. Cada decisión que tomaba era la cosa más bella de su vida.
Tal vez las cosas más visibles y grandes que nos rodeaban se han detenido, pero muchas pequeñas siguen en movimiento, muchas de ellas antes tal vez imperceptibles para nosotros. Contemplar estos detalles en el momento presente dan una elasticidad al aparato psíquico que nos ayuda a mantenernos enfocados.
Es de gran ayuda durante el confinamiento estar en esa presencia del día, incluso en silencio descubriendo palabras internas, escondidas, y meditando en ellas. Esta actitud nos llevará a hacer un ejercicio diario para la paciencia que sólo se desarrolla en tiempos de adversidad y en donde nos damos cuenta que la vida es una trascendencia más profunda que la rutina.

ENCONTRAR NUESTRO PROPÓSITO

Hay tantas cosas que somos capaces de hacer y muchas otras que deseamos continuar haciendo o habíamos planeado y ahora al estar confinados y sin poder salir de casa, parecen inalcanzables. Es fácil sentirse desanimado y frustrado.
A Francisco le había ocurrido eso. Pensaba en las visitas pastorales, la formación de los seminaristas, la construcción de escuelas, de hogares para estudiantes y las misiones para evangelizar. Todas obras excelentes que quería poner en práctica, pero ya no podía hacer.
Un día comprendió una verdad: podría estar haciendo muchas cosas pero tal vez Dios en ese momento lo quería allí y no en otra parte. Primero elegía a Dios y no sus obras. Si Dios quería que abandone todo, lo correcto era ponerlo en sus manos con confianza, porque Dios haría estas obras mejor que él y se las confiará a otros mucho más capaces.
Tal vez este tiempo de confinamiento sea un momento para aumentar nuestra confianza, dejar de “hacer” y enfocarse más en el “ser”. Las actividades implican una monotonía que a veces no nos dejan mucho tiempo para reflexionar y cuando no podemos ver el propósito, perdemos la búsqueda del porvenir.
Todo proceso debe llevarnos a un mejor lugar de nuestro carácter, de nuestra vida familiar, de nuestro trabajo. Esta es una oportunidad para ayudarnos a desprendernos de todo para encontrarnos con nosotros mismos. Un tiempo oportuno para buscar a Dios y el propósito con el que nos ha creado y aprender a dejar que actúe para resolver todo y mejor.

REZAR UNOS POR OTROS

Otra gran ayuda en momentos como estos es recurrir a la oración. Rezar, pero también pedir que otros recen por nosotros. Muchas personas pensaron que en la prisión Francisco había tenido mucho tiempo para orar, pero él dice que no es algo fácil porque al estar aislado uno puede experimentar toda su debilidad, fragilidad física y mental y el tiempo pasa lentamente.
Por eso sus oraciones preferidas eran breves y sencillas tomadas del Evangelio como por ejemplo “en tus manos encomiendo mi espíritu…” (Lc 23, 46), “ten compasión de mí, que soy pecador” (Lc 18, 13) o “acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino” (Lc 23, 42-43). Palabras o frases cortas y sencillas, pero muy valiosas.
Una vez cuenta que se conmovió mucho con la oración sencilla de un comunista que primero fue un espía y después se hizo amigo suyo. Este le había prometido que rezaría por él, pero dudó de ello sabiendo que no practica ningún credo y un día, quizá seis años después estando en su aislamiento, Francisco se sorprendió al recibir una carta de él que decía:
“Querido amigo, te había prometido ir a orar por ti ante Nuestra Señora de Lavang. Lo hago cada domingo, si no llueve. Tomo mi bicicleta cuando oigo sonar la campana. La basílica está totalmente destruida por el bombardeo, por eso voy al monumento de la aparición que aún permanece intacto. Oro por tí así: Señora, no soy cristiano, no conozco las oraciones, te pido que des al señor Thuan lo que él desea”.
Una oración como esta, aun sin compartir las mismas creencias, es escuchada. Si incluimos la oración en nuestra vida diaria de modo práctico los unos por los otros, “podremos descubrir la verdad sobre nosotros mismos, la unidad interior y al ‘Tú’ que cura las angustias y las preocupaciones de aquel subjetivismo salvaje que no deja paz”.

LLENAR NUESTROS DÍAS CON AMOR

Las dos grandes motivaciones de acción en la vida son el amor o el miedo. O amamos algo por lo que somos impulsados o intentamos evitar aquello por lo que tenemos temor. En el aislamiento la incertidumbre aumenta y podemos pensar en perder los ahorros, enfermarnos con coronavirus o no ver más a los amigos. El temor se transforma en una verdadera cárcel.
En los momentos más dramáticos del aislamiento, cuando estaba casi agotado y sin fuerza para rezar, Francisco encontró un modo para recuperar lo esencial de su oración y fue eligiendo el amor: amando a los otros sin condición, colmando cada momento con amor en el perdón y la misericordia hasta lograr la unidad con los demás.
No tenía nada, ni siquiera pertenencias, pero tenía amor en su corazón y un día dijo “quiero ser el muchacho que ofreció todo lo que tenía”. Casi nada, cinco panes y dos peces, pero era “todo” lo que tenía, para convertirse en un “instrumento del amor” para los demás.
A la mañana siguiente empezó a amar, sonriendo, intercambiando palabras amables con los guardias de la prisión, a contarles sobre sus viajes. Al principio fue rechazado, pero poco a poco fue forjando una amistad con ellos, fueron mostrando interés por aprender lenguas extranjeras y los guardias terminaron convirtiéndose en sus alumnos.
Es un error el no darse cuenta de quienes nos rodean. Hoy estamos en casa y muchos con familiares. Aun aunque no nos llevemos bien, comprometerse en una campaña que tenga como fin hacerlos felices es un sacrificio que nos renovará. “Gasta todas tus energías y estate siempre listo a darte a ti mismo para conquistar a tu prójimo. Esto traerá paz”. 
Cecilia Zinicola, Aleteia

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sábado, 11 de abril de 2020

Consejos prácticos de un ex secuestrado para el aislamiento en casa

Bosco Gutiérrez estuvo 5 meses encerrado en un zulo de escasos metros. Hoy aporta recomendaciones para tomarse el confinamiento con actitud positiva.
BOSCO GUTIERREZ CORTINA

El arquitecto mexicano Bosco Gutiérrez estuvo secuestrado durante cinco meses, tras los cuales logró escapar con vida. Su caso es sorprendente, entre otras cosas, por la fortaleza que mostró al regresar a la vida corriente.  
Treinta años después, aplica esa experiencia al aislamiento que nos toca vivir en casi todo el mundo a causa de la pandemia del coronavirus. ¿Quedarse encerrado? ¿Hacerlo voluntariamente? Bosco autodecretó (para él y su familia) el aislamiento 15 días antes de que lo hiciera el gobierno de su país “en vista de lo que estaba sucediendo en China, Italia y España, y por lo que les empezó a ocurrir a algunos amigos que se contagiaron“.




BOSCO GUTIERREZ CORTINA
Facebook | Lazaro1957
Pese a que sabe qué supone un encierro, Bosco no dudó en aislarse y aislar a su familia contra el coronavirus.

Para hacer frente a una estancia prolongada en casa, que no nos permite salir excepto para casos de primera necesidad (compra de alimentos, medicinas, o trabajos imprescindibles), ¿cómo debemos actuar?
Por propia experiencia, Bosco recomienda los siguientes consejos prácticos:

HORARIO INTENSO.

No te dejes caer en el sofá. Márcate un plan de trabajo. La imaginación te puede hacer añicos así que no le des oportunidad. Levántate temprano y acuéstate temprano. Procura seguir el ritmo del sol.

SUPERVIVENCIA DEL CUERPO.

Recuerda que nos aislamos por un motivo: no contagiarnos de un virus que puede ser letal. No contagiarnos ni contagiar a otras personas. Eso motiva a ser disciplinado.

SUPERVIVENCIA DEL ESPÍRITU.

Va más allá de que queramos salvar el cuerpo. Es buen momento para recordar que estamos llamados a ser santos. Estoy llamado al cielo, sean cuales sean las circunstancias. El aislamiento es lo que ahora tengo en mis manos

APROVECHA EL TIEMPO.

El tiempo es oro, aún en estas circunstancias. Lo que hagas en esta cuarentena puede ser muy productivo.




BOSCO GUTIERREZ CORTINA
Facebook | Lazaro1957
Bosco Gutiérrez.

LIBÉRATE DE LA ANGUSTIA.

Así estarás tranquilo. ¿Cómo lograrlo? Con la inteligencia. Gracias a que somos inteligentes, somos capaces de adaptarnos a las circunstancias. Toma con deportividad este período. Es lo que hay: adáptate a tu apartamento, a tu casa, ordénala, límpiala… Yo lo hice en un espacio de 3 metros de largo por 1 metro de ancho.
Dice Viktor Frankl, autor de “El hombre en busca de sentido”, que estuvo en un campo de concentración: “Cuando la situación es buena, disfrútala. Cuando es mala, transfórmala. Si no puede ser transformada, transfórmate tú”. Puedes cambiar tu actitud. Este confinamiento depende de cómo tú lo afrontes.

CRECE EN VIDA DE ORACIÓN.

Un aislamiento es una gran oportunidad para meditar, para pensar a fondo sobre los grandes temas de tu vida, y para hablar con Dios. Si uno no tiene fe, igualmente puede hacer introspección y enfocará mejor los asuntos.
Si acostumbras a rezar, esta etapa puede ser de gran valor para afianzarte y crecer en vida interior.

NO TENGAS MIEDO A LOS SACRIFICIOS.

¿Haces ejercicio para fortalecer tu cuerpo? Bien. Pues el músculo más importante es la voluntad. La mortificación es un gran ejercicio y da beneficios a tu carácter. “Esto ahorita no” es una victoria en toda regla. Renunciar a cosas es virtuoso y eso es lo que puedes lograr, para ti y para la educación de tus hijos: que sean hijos fuertes.




BOSCO GUTIERREZ CORTINA
YouTube | Emaus Parroquia de San Sebastian Badalona

CUIDA LA SALUD FÍSICA.

En estos días ten en cuenta la alimentación y haz ejercicio. Yo decidí no tomar azúcar y minimizar la sal. Hice 3 horas de ejercicio diarias: abdominales, jogging y footing a mi manera, levantando mucho las rodillas y sobre el mismo suelo porque no disponía de espacio. Así que tú puedes en el espacio de tu casa, tanto si es una mansión como si tiene 30 metros cuadrados.
Es importante cansarse para dormir bien: yo dormía como un bebé (¡pese a estar secuestrado!). ¿Cómo lograr hacer el deporte y no abandonarlo? Lo que yo hacía era buscar un motivo. Lo explico en el apartado siguiente.

BUSCA UN MOTIVO.

Para hacer algo, busca un motivo que te impulse a luchar por ello. Busca tu tesoro. ¿Cuál es tu tesoro? En mi caso eran mi esposa Gabi, mis hijos (7 cuando estaba secuestrado)… en resumen, mi gente. Ofrecía un minuto de footing por cada uno de ellos. Así no vas a fallar. Cuando hacía los abdominales, lo mismo: 50 abdominales por cada hijo y luego 50 abdominales por Gabi. Luego seguía con lagartijas (pectorales).

Y FINALMENTE... HAZ ALGO.

En el aislamiento de tu casa, puedes hacer igualmente muchas cosas, pero ojo con el egoísmo: evita pensar solo en ti y en lo que te apetece.
Yo recomiendo que te marques una meta diaria con la que promuevas tu preocupación por los demás: con los de tu casa o bien con personas con las que puedes conectar por teléfono, vídeo-llamada, etc. Es el momento de recuperar amistades, de hablar con familiares a los que tenemos medio olvidados…

Dolors Massot, Aleteia
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domingo, 22 de marzo de 2020

OMP ofrece recursos para vivir el aislamiento en casa por el coronavirus con un espíritu misionero

La web de Obras Misionales Pontificias ofrece recursos para vivir en clave misionera este tiempo de aislamiento
La web de Obras Misionales Pontificias ofrece recursos para vivir
en clave misionera este tiempo de aislamiento

De un día para otro la vida de millones de personas ha cambiado totalmente ante el avance del coronavirus, motivo por el cual se han visto obligados a estar aislados en sus hogares. Para poder vivir este tiempo teniendo un espíritu misionero, Obras Misionales Pontificias ha lanzado una sección en su web en la que se recoge un amplio catálogo de iniciativas para vivir el confinamiento, pero abiertos al mundo. Entretenimiento para niños y adultos, información sobre misioneros y COVID-19, recursos de oración, etc. Todo ello acompañado por un breve comentario del Evangelio del día – Meditaciones de cuarentena-, realizado por José María Calderón, director nacional de OMP.
“Estamos llamados a vivir nuestra santidad en estos tiempos, como San José, en el silencio y en la oración”, explica José María Calderón en la “Meditación de cuarentena” de este jueves.
Dejar actuar al Señor en este tiempo
Por ello, Calderón afirma: “Aprovechemos este tiempo de gracia, de cuaresma y de coronavirus para que el Señor pueda hacer dentro de nuestro corazón y nuestra alma cosas bonitas”. Desde hace varios días, estos pequeños podcast con un comentario al Evangelio del día a la luz de la situación de confinamiento actual se están compartiendo por listas de distribución de Whatsapp. Este y otros muchos recursos se han recopilado en una sección de la web de Obras Misionales Pontificias, para vivir este tiempo en clave misionera.
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Por otro lado, OMP ofrece también una sección de recursos para niños, donde se puede descargar el último número de la revista Gesto de forma gratuita. También se podrá acceder a manualidades, recetas, vídeos, pasatiempos, láminas de colorear... Además de pasárselo bien, los niños aprenderán a ser misioneros. 
El Rosario misionero
Los adultos tienen su propia sección de entretenimiento, desde donde podrán disfrutar de los programas que OMP realiza en radio y televisión, en colaboración con diversos medios. Programas como Misioneros por el Mundo, y Tú eres misión de TRECE, para conocer de cerca el trabajo de los misioneros en el mundo. Para los amantes de la radio, también están disponibles los podcast de los programas misioneros de Radio María Iglesia en Misión e Iglesia Viva. Y los que quieran profundizar un poco más, tienen la posibilidad de formarse a través de diversos materiales sobre la misión universal de la Iglesia.
OMP apuesta por la oración en este tiempo de aislamiento en casa y en un momento de pandemia mundial; por eso, un vídeo explica cómo rezar el rosario misionero, con el que se tiene presente a los cinco continentes, y así orar por los misioneros, los enfermos, los médicos, y por todos los que están sufriendo en el mundo. Además, se hace referencia a cómo se puede ofrecer la enfermedad por la evangelización del mundo, y unirse así a la cadena de enfermos misioneros.
Por último, la web ofrecerá toda la información que la agencia de noticias OMPress vaya publicando al día, con la información del COVID-19 que van mandando los misioneros desde diversos puntos del planeta.
ReL