Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
1187. 20 de noviembre, en Le Fresne. "Vengo a platicar contigo, hostia amada. "Tú sabes bien que Yo amo la simplicidad. Entra... Húndete en Mí, pierde de vista las cosas de la Tierra, las más grandes de las cuales no son nada. Tu mansión está en el Más Allá. Los grandes árboles deben enraizar profundamente en la tierra, pero sus copas se balancean en el aire y los pajaritos, como pensamientos alados, encuentran en las ramas su reposo. ¡Que tu reposo sea Yo! Y que Mi Reposo sea tu corazón. "Mi pobrecita pequeña, tan frágil, mírate. ¿Qué es lo que eres? ¿Y porqué te he abrumado con este peso de Amor? Es la necesidad en que ardo. Ten sed de abandonarte a tu gran Amigo, entra en Mí todos los instantes y no vuelvas a salir más. Di para ti misma: 'estoy en Dios, respiro en Dios, me muevo en el interior de Dios'. Como un pececito pequeño perdido en las aguas profundas, y teniendo, además, a todo un Dios, en ti, que te impregna de Sí. ¿Puede concebirse una intimidad mayor?
"No endurezcas tu voluntad. Deja que Mi Alegría haga la tuya. ¡Es tan simple cosa la vida de un cristiano entre los Brazos de Cristo! "Aspira. Tómame en ti y hazte rica de Mí. Nada temas.
Preséntate al Padre y ríndele el triple homenaje de la adoración, la reparación y el
agradecimiento.
"Dime: 'Amor, agótame y fortifícame, quémame y refréscame. Glorifícate en mi miseria'. Y luego piensa en la Iglesia que batalla aquí en la Tierra y en la que se purifica allá en el Purgatorio. Una y otra son esperadas en el Cielo, ayúdalas. Y por lo que mira al Amor ya ves que todas Mis Palabras Lo respiran y son dictadas por El. Habría que escribirlas con fuego, y aún no sería bastante. Dame el nombre de 'tu divina Hoguera'. Me gustaría emplear palabras todavía más fuertes, pero os sobrecogerían... Los hombres ponen siempre una gran distancia entre el Creador y la creatura, mientras que Yo tiendo siempre a la más amorosa intimidad. Trata de comprenderlo. Ama como Yo quiero ser amado, en todos los instantes de vuestra vida, que es tan corta. Yo Soy tu Vida. ¿Lo entiendes, Gabriela? ¡Tu Vida!"
¿Por qué me tengo que confesar con un sacerdote, que tal vez es más pecador que yo?’. Te explicamos.
‘¿Por qué me tengo que confesar con un sacerdote, que tal
vez es más pecador que yo?’, preguntaba el otro día una persona, renuente a
acudir al Sacramento de la Confesión.
Te presentamos unas respuestas:
1. La primera y más contundente de todas es que Jesús mismo
lo quiso así
Cuando resucitó y se apareció a Sus discípulos, les deseo´
la paz, soplo´ sobre ellos, y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis
los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan
reten dos” (Jn 20, 22-23).
De este pasaje vale la pena notar tres cosas:
a) El gesto de Jesús de soplar es muy significativo.
Recordemos que Dios sopló el aliento de vida en las narices del primer hombre
(ver Gen 2,7). Aquí está instruyendo un Sacramento que también dará nueva vida,
en este caso al alma del pecador, al serle perdonado su pecado.
b) Jesús pudo enviar a Sus discípulos a invitar a la gente a
confesarse directamente con Dios, pero no hizo eso.
c) El Señor les dio a Sus discípulos el poder de perdonar,
en Su nombre, los pecados, pero no les dio el poder de adivinarlos, por lo que
resulta evidente que quien deseaba obtener el perdón, debía confesarlos. Ese
pasaje bíblico muestra el momento en que Jesús mismo instruyo´ el Sacramento de
la Confesión.
Ma´s adelante, san Pablo afirma: “Dios…nos reconcilio´
consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación” (2 Cor 5,
18).
2. La segunda razón, es que acudir a confesarse con un
sacerdote es sumamente sanador
Permite experimentar el extraordinario alivio de reconocer
humildemente y confesar lo que estuvo mal; desahogarse con otro ser humano del
que se puede estar seguro que no contara´ lo que oyó en la Confesión; recibir
buen consejo; penitencia que ayude a expiar la culpa, y gracia de Dios que
fortalece para no volver a caer en lo mismo.
Supongamos que alguien ha cometido un grave pecado, y le
pesa en la conciencia, trae eso cargando. ¿Que´ opciones tiene?
a) Puede pedirle directamente perdón a Dios, y quedarse
siempre con la duda de si recibió de veras el perdón o sólo se lo imagino´.
b) Puede desahogarse contándoselo a su familia, que puede
reaccionar muy mal, tal vez su cónyuge se quiera separar y sus hijos alejar.
c) Puede decírselo en confidencia a su mejor amigo, quien
probablemente se escandalizara´, no querrá continuar su amistad, y además lo
platicara´ a sus cuates y esposa, con lo cual se armara´ un terrible chismerío
que quien sabe en qué irá a parar.
d) Puede irse a confesar, recibir la absolución y
experimentar la paz sin igual que da tener la seguridad de haber sido
perdonado. También podrá quedarse tranquilo de que el confesor no va a
platicarle a nadie lo que le confeso´, y además recibirá consejo, penitencia y
la gracia de Dios que le ayudarán a superar su pecado. Evidentemente ésta es la
mejor opción.
A la segunda parte de la pregunta (un sacerdote que tal vez
es más pecador que yo), cabe dar tres respuestas:
1. Quién acude al Sacramento de la Reconciliación se está
confesando con Dios. El sacerdote es simplemente un mediador.
2. El Sacramento de la Reconciliación no depende de la
santidad del confesor, sino de Dios, por lo que da lo mismo que el confesor sea
un gran santo o un gran pecador.
3. El hecho de que el confesor sea pecador, le permite
comprender a quien peca. Por ejemplo, podemos suponer que san Pedro debe haber
sido un confesor muy compasivo, pues como el mismo cayo´, comprendía muy bien a
quien había caído.
Dejemos de poner pretextos, busquemos un confesor y permitámosle
ser, como Dios quiere, un medio por el cual recibamos Su perdón y Su amor.
1183. 8 de noviembre de 1941. Nantes, En el consultorio del dentista. Le dije: "Necesitas ahora, Señor, que me arranquen dos dientes más para salvar algunos pecadores hoy?" Me contestó: "Sé como la gota de agua en el cáliz." Entonces abrí un libro al azar. Me dijo: "Tú llevarás el dolor de los pecados, como Yo." Por la noche oí aún: "Permíteme que ponga sobre tu mejilla adolorida la Mía, hinchada por el bofetón que Me dio el soldado con su guantelete de hierro."
1184. 9 de noviembre. En el campo, a la hora de un hermoso levante del sol. "Mira, las nubes no son magníficas sino por obra de las mil virtudes del sol. Sin esto, se ponen de nuevo grises. Así es tu alma, resplandeciente cuando está cubierta por Mis Méritos, obscura cuando es nada más ella misma." Yo me humillé y Le dije: 'Cómo puedes concederme tanto a mi, que soy tan indigna? El respondió: "Para enseñarte cómo se hace para ser bueno. Sé así tú también, misericordiosa y ponte al servicio de los demás por amor a Mí."
1185. 9 de noviembre. En la Misa Mayor. En el momento de la comunión del sacerdote, Le dije: "Hay acaso todavía, Señor, una partícula para mí?" El: "Y si no la hubiera, la hostia se rompería para que tú tengas tu parte. Haz siempre la comunión espiritual."
La lectura orante de la Sagrada Escritura es una vieja práctica de la Iglesia. Es el método de meditación de los monjes benedictinos. Descubre esta forma especial de escuchar la voz del Espíritu Santo
La Lectio Divina es, junto con la liturgia (Misa, Oración de las Horas) y el estudio, una de las formas de saborear y nutrirse de la Palabra de Dios.
“El Evangelio es el cuerpo de Cristo”, escribió el gran biblista san Jerónimo (345-420). “Comemos la carne y bebemos la sangre de Cristo en el misterio de la Eucaristía, pero también en la lectura de las Escrituras”.
En este sentido, san Juan Pablo II decía que “la primacía de la santidad y de la oración sólo es concebible a partir de una renovada escucha de la Palabra de Dios”.
“Es necesario que esta escucha se convierta en un encuentro vital que nos permita extraer del texto bíblico la palabra viva que desafía, guía y configura la existencia”, añadía.
El objetivo de la Lectio Divina no es, por lo tanto, hacer a alguien erudito, sino intensificar su comunión con Dios, a quien conocemos cada vez mejor gracias al contacto personal que tenemos con Él a través las Escrituras, donde se entrega.
La Lectio Divina no es una mera lectura, pero sí que pasa por la lectura. No es un estudio, excesivamente intelectual, pero hace uso de la inteligencia.
Requiere fe, para que se pueda establecer un diálogo entre Dios y el hombre, porque es a Él a quien nos dirigimos cuando oramos.
¿Por dónde empezar?
Si eres un principiante, deberías empezar por leer el Nuevo Testamento, sobre todo los Evangelios. Se puede escoger un pasaje del Evangelio de la Misa del día o del domingo que viene, o leer un libro continuamente.
Cuando se tiene más experiencia, se puede hacer una lectura transversal eligiendo un tema. Por ejemplo, buscar lo que Jesús dice sobre el bautismo u observarlo durante las comidas con sus discípulos. Entonces es posible comparar y contrastar los diferentes pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento.
Puede ser útil utilizar la misma Biblia una y otra vez, para “circular en ella” con creciente familiaridad. Se pueden usar marcas para anotar los pasajes favoritos a los que será un placer volver en los días de sequía.
Finalmente, antes de comenzar, es bueno recordar que la Lectio Divina es personal, pero no individual; se hace en la Iglesia, bañada en la Tradición.
¿Cómo practicar la Lectio Divina?
A pesar de las diferentes prácticas, el procedimiento sigue siendo el mismo. Guigues II el Angélico lo resume así:
“Busca leyendo y encontrarás mientras meditas; llama mientras oras y se te abrirá en la contemplación“.
Sigue cuatro etapas sucesivas, como los peldaños de una escalera por la que el hombre sube y baja entre la tierra y el cielo: leer, meditar, orar, contemplar. Inspirémonos de esto.
1.
INVOCAR EL ESPÍRITU SANTO
Jesús nos prometió que el Espíritu Santo nos recordaría todas las cosas. Nuestra cooperación es nuestro esfuerzo por leer, pero es el Espíritu Santo quien hace de la Escritura una palabra viva. Podemos rezarle así: “¡Ven Espíritu Santo, Padre de los pobres, abre e ilumina mi corazón y mi mente!” “Abrir la Escritura y leerla, según san Jerónimo, es desplegar las velas del Espíritu Santo, sin saber en qué orilla vamos a desembarcar. “
2.
LEER SIN PRISA
Leemos el texto elegido como si fuera la primera vez, de manera sencilla y humilde, sin tener en cuenta todo lo que podamos saber sobre él, todo lo que podamos haber leído o escuchado sobre él como comentario. Si esto no es posible, el pasaje elegido puede ser leído en voz alta o copiado lentamente.
3.
CENTRARSE EN EL CONTEXTO
¿Qué pasó justo antes de eso? ¿Dónde tiene lugar la escena? ¿Está Jesús solo con una persona o está con sus discípulos o con una multitud?
¿A qué hora del día tiene lugar esto? ¿En qué época del año? ¿Durante una fiesta litúrgica? Si es así, ¿cuál? ¿Cuál es su significado para Israel?
También debemos interesarnos por la realidad del contexto, los objetos de la escena, etc.
Por ejemplo: las seis tinajas de las bodas de Caná (Juan 2:1-11) contienen cada una de 80 a 120 litros, ¡no son jarras modestas!
O, cuando Jesús se encuentra con la mujer samaritana cerca de un pozo (Juan 4:1-42), darse cuenta de que en un país de clima cálido, un pozo es una riqueza, un lugar de encuentro, pero también que cuesta conseguir acceso al agua, etc.
En fin, no hay que ser demasiado rápido en darle un sentido espiritual al texto y truncar el sentido literal. Por ejemplo, cuando Jesús habla de “manantial que brotará hasta la Vida eterna” (Juan 4:14). ¿Qué es un manantial de agua? ¿Y el agua viva? ¿El agua es vital? Etcétera.
4.
INTERESARSE POR LAS PALABRAS, LOS GESTOS Y LOS SILENCIOS
Es necesario estudiar no sólo las palabras, sino también los gestos y los silencios de los personajes, empezando por los de Jesús. ¿A quién se dirige? ¿Cuáles son los sentimientos de los actores? No hay que dudar en dejarse impresionar por las palabras y gestos chocantes o aparentemente contradictorios.
Ejemplos: “Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra” (Lucas 6:29); o, un pastor dejando 99 ovejas para buscar una (Lucas 15:4-7). Entonces, ¡un pasaje conocido puede convertirse en algo nuevo!
5.
MEDITAR Y CONTEMPLAR COMO LA VIRGEN MARÍA
“María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón” (Lucas 2:19).
Se relee el texto a la luz del Verbo, porque todo lo que Jesús dice y hace es revelación y don de su persona y por tanto del Padre y del Espíritu Santo. Tratamos de contemplar la Trinidad descubierta a través de este texto.
Pero también, reflexionamos sobre lo que este texto ilumina en nosotros, en nuestra vida y en nuestra relación con Dios. ¿Y qué nos dice Dios para hoy? (Y no: ¿qué dice Dios a los hombres en general y en lo absoluto?) Porque
“Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida” (Lucas 6, 47-48).
Al frecuentar a Dios en la Escritura, terminamos actuando de acuerdo a su palabra que nos forma.
6.
REZAR PARA FINALIZAR
Dom Chautard llamó a la Lectio el “proveedor de la oración”. Para concluirla, se puede invocar al Espíritu Santo y hacer surgir la oración de adoración, de súplica y de acción de gracias que provoca.
7.
GUARDAR LA PALABRA EN NUESTROS CORAZONES
La Lectio Divina nos lleva a recordar a Dios “rumiando” sus palabras con el murmullo del corazón:
“El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él” (Juan 14, 23).
Escribir un pasaje, una palabra que nos ha hablado puede ayudarnos, o aprenderla de memoria, o copiarla, lentamente, o compartir la Palabra con alguien (sin comentarla).
No hay que desanimarse por la aparente sequedad o impotencia de la Lectio, y atreverse a quedarse con una pregunta, con dos palabras contradictorias, con una palabra chocante, y repetirlas una y otra vez en nuestro corazón.
Lo esencial es tomarse un tiempo con Jesús. La oración se alimentará entonces de todas las expectativas que la Palabra de Dios habrá cavado en nosotros.
Análisis de Carmen Sánchez Maíllo, del Instituto de Estudios de la Familia San Pablo CEU
Carmen Sánchez Maíllo, profesora de Teoría del Derecho en San Pablo CEU,
explica que es posible limitar legalmente mucho la pornografía
¿Es posible erradicar o, al menos, restringir mucho, la pornografía, que en nuestros días es ubicua e invasiva como nunca antes? Sí es posible hacer mucho por restringirla, explica Carmen Sánchez Maíllo, profesora de Teoría del Derecho y Secretaria Académica del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad San Pablo CEU.
- ¿Por qué hablamos de un 'fenómeno nuevo'? La pornografía siempre existió.
- Sí, pero las circunstancias hoy son muy distintas. Antes la pornografía era escasa y se mantenía en los márgenes de la sociedad. Ahora toda la sociedad se va pornificando. Con Interner la oferta es ilimitada. Y cambia la forma en que se consume. Internet te permite elegir pareja, repetir experiencias, contactar con una persona concreta y pedirle cosas... Hay un acceso fácil, anónimo, gratuito e ilimitado. Se ampara en una especie de limbo legal. Ya no es el acceso esporádico a una revista aquí o un libro allá. Es invasivo y resulta de facilísimo acceso para niños y adolescentes.
- ¿Hay conciencia social de los daños que causa la pornografía?
- Hay un consenso, tanto entre personas de derechas como de izquierdas, en que daña a la persona. Es denigrante para las personas que intervienen en ella, una lacra. Y tiene efectos adictivos, de daños a la salud pública y a las familias. Es un tema de salud pública y debe figurar ya en la agenda política.
- ¿Es posible erradicar la pornografía en nuestra época?
- El ideal debería ser la erradicación, igual que pasa con la prostitución, otra actividad degradante. La erradicación completa hoy por hoy parece difícil, pero sí se puede restringir mucho con medidas legales.
- ¿Cómo puede hacer un país para restringir al máximo la pornografía?
- En primer lugar, el esfuerzo contra la pornografía debe tener prioridad estatal y autonómica. En segundo lugar, hay que ir contra las plataformas de acceso gratuito y anónimo. Una medida eficaz sería obligar al usuario a asegurarnos de que se identifique con un nombre, correo, edad y un código de acceso. Al menos, tenemos que asegurarnos que no acceden menores de edad. Así acabaríamos con el porno en abierto y anónimo. En Reino Unido aprobaron recientemente una ley de verificación de la edad para acceder a páginas de pornografía. Las webs que allí no cumplen tendrán sanciones, bloqueos, cierres...
- ¿Qué más se puede hacer?
- Otro paso es bloquear el acceso a webs porno de los ordenadores de instituciones públicas, de bibliotecas, ayuntamientos, escuelas, etc... También vale la pena prohibir toda publicidad de actividad pornográfica. Y desde el poder municipal se puede haber bastante. Se pueden establecer normas municipales para que los locales y empresas ligados a la pornografía estén al menos a 1 kilómetro de centros escolares.
- Todo eso carga la presión sobre la empresa porno. ¿Y el usuario?
- Hay que ayudar a la gente a salir del porno. Debe haber tratamientos para la adicción, como la hay con otras adicciones. Y debe haber en los Presupuestos Generales del Estado financiación espcífica para concienciar sobre esta lucha. Todo eso ayuda a crear conciencia. Además, igual que las cajetillas de tabaco incluyen avisos sobre los riesgos de fumar, también las webs porno deberían señalar los daños que causa, su tendencia a la adicción y sus efectos. Todas estas restricciones son pasos que ya se pueden ir dando.
- ¿La sociedad es consciente de la importancia de esta tarea?
- Es una conciencia que tiene que crecer. Hoy sabemos más sobre los daños del porno en la persona. Las familias además vamos entendiendo que el acceso a Internet requiere más control, mejor formación. Se necesita también una educación sexual adecuada y temprana, en colaboración con las familias. Los jóvenes también han de aprender a rechazar con disgusto el ver vejaciones en Internet. Hay asociaciones y Foros que empiezan a trabajar en esta lucha. Hay que apoyar los congresos y seminarios que ayudan a crear esta conciencia crítica. Los padres han de poder hablarlo en familia. Y vale la pena apoyar asociaciones y webs especializadas como SexólicosAnónimos.
- Aún hay gente que dice "pues yo no veo que haya tanto porno"...
- Está por doquier, a poco que uses cualquier pantalla. Está en las teleseries. En Internet te bombardea con banners y publicidad. Es invasivo. Hay productores que se lucran con ello y lo difunden al máximo. Además, las teleseries como Élite, Euforia y otras levantan el umbral de la tolerancia del espectador, con escenas cada vez más explícitas. Por acumulación, dan normalidad a cosas que antes se consideraban repugnantes. Además, hay niños que han conocido a ciertos actores en series infantiles, de Disney, pero después ven a esos actores en escenas extremas en teleseries, y el joven asume que forma parte del crecer, de la vida adulta, lo normal...
- ¿Qué decir a los políticos que dicen que a ellos "no les gusta prohibir conductas privadas"?
- Hay que recordarles que el mayor daño la pornografía lo empieza a causar ya con los niños y adolescentes. Por otro lado, hay cosas que quizá son legales pero dañan la dignidad de la persona, incluyendo al que filma las películas.
- ¿Y qué decir a los que piensan que es una batalla perdida, que no se puede hacer nada?
- Se equivocan, se puede hacer mucho y precisamente ahora crece la conciencia social. Podemos ser creativos con los mecanismos de acceso, puede haber un pacto nacional e internacional al respecto, también ayudándonos con la Policía y la Guardia Civil. El Ayuntamiento de Málaga, por ejemplo, recientemente sacó una campaña de concienciación. Todo lo que hagamos para restringir estos productos irá en beneficio de nuestros hijos y nuestras familias. Muchas personas de distinto signo político ven ya que es así. Además, la pornografía va ligada a la explotación sexual, a la trata de personas y a la cosificacion de la mujer. Mucha gente se da cuenta y por eso es un buen momento para actuar y restringirlo al máximo.
1179. Al despertar. "Tu día, una vida: El despertar es como tu nacimiento. La Misa es tu primera comunión. Y el día, como la vida: gozos y penas, todo ello ofrecido a Mí y en Mí. Y Yo te llevare en Mi Corazón lleno de Amor. Prepárate al sueño como a la muerte, en el amor y para Mi Gloria. Y mañana tendrás de nuevo la vida en Mi Corazón atento a cada uno de tus pasos, Mi pequeña."
1180. 2 de noviembre. "Señor, derrama Tus Bendiciones sobre las necesidades del
Purgatorio." El: "Toma Mi Mano en las tuyas y hazla bendecir." Y al decirme esto, su acento era de infinita Bondad.
1181. En la Misa mayor, el sacerdote se volvió a medias, para recoger las partículas de la Hostia, después de la comunión. "Queda allí todavía una. Es para ti, recógela con el deseo."
1182. 6 de noviembre. En "Les Lames Noires". Retiro predicado por el R.P. Guyot de la Inmaculada. "Estas cosas, ¿no te las había Yo dicho ya?" "Sí, Señor, ya me las habías dicho." "¿No reconoces todas Mis Palabras? Que todos vosotros formáis parte de Mi Cuerpo, cuando estáis en estado de Gracia y sois Mis amigos.. que sois no solamente ostensorios vivos, sino otros Cristos, por lo cual debéis amaros los unos a los otros, que a todos les pertenecen los méritos de todos, así como los Míos y los de Mi Santísima Madre. Tomad, pues, a manos llenas, no sigáis de pobres.
"Ofreceos al Padre Celestial revestidos con esos ornamentos de belleza. Y esto, cada día... y siempre... antes de comulgar y antes de dormir y en el momento de despertar... Todo el Cielo será feliz con ello.
"Y así, finalmente, entraré en definitiva posesión de Mis piedras preciosas vivientes. Será la integridad de Mi Cuerpo..."
Salvador Mendiola relata cómo está viviendo desde la fe su lucha contra la enfermedad
Salvador sigue luchando contra el cáncer, pero apoyado en Dios
lo hace con mucho más ánimo / Fotos- Desde la Fe
Salvador Mendiola siempre ha sido católico, pero ha sido en la dura prueba de la enfermedad donde ha conocido verdaderamente a Dios y ha sentido plenamente su amor. Esta es la paradoja del cristianismo, descubrir el amor en medio del dolor y el sufrimiento. Pero esta es la experiencia de este mexicano y de tantas otras personas que han abrazado la cruz.
Todo comenzó en diciembre de 2014 cuando Salvador notó la aparición de varios quistes en su ingle izquierda. Le realizaron varias pruebas pero no fue hasta 2017 cuando recibió una fatal noticia por parte de los médicos: sufría un cáncer no operable y le daban una “expectativa de vida de seis meses”.
Tal y como relata al semanario mexicano Desde la Fe, el diagnóstico fue muy impactante para Salvador y su esposa. Ambos fueron conscientes de que para poder alargar su vida debería someterse a un duro tratamiento de quimioterapia que mermaría mucho su salud y que le haría acabar perdiendo su trabajo y por tanto el sustento económico de la familia. Además, le tocaría aparcar su gran pasión: el movimiento scout.
Salvador es presidente de la Federación Mexicana de Escultismo A.C., una red que une a movimientos, centros educativos, brigadas, entre otros, que participan en el movimiento Scout.
Este hombre había crecido en una familia muy católica, donde él y sus nueve hermanos desde niños rezaban de rodillas alrededor de la cama de sus padres. Salvador recuerda que su padre “guiaba la oración y antes de pedir algo a Dios, le agradecía por el don de la vida y las bendiciones recibidas en familia. De manera que yo me acostumbré a dar gracias al Señor. Pero así tan de pronto, no me imaginaba que en la enfermedad también encontraría cosas por las cuales sentir gratitud”.
El cáncer y el duro tratamiento serían una dura prueba para Salvador. Desde el primer día de tratamiento comenzaron las náuseas, diarreas, hipersensibilidad a la luz y otros muchos malestares.
En un mes llegó a perder 27 kilos. Con la primera quimioterapia empezó a perder el pelo; con la segunda se le paralizó el intestino; la tercera le provocó infecciones en la piel; la cuarta una dolorosa fibrosis, y con la quinta perdió el apetito.
“Estuve a punto de morir cuatro veces: por peritonitis, por anemia, por neutropenia y por neumonía. Sé que pude sobrevivir gracias que agarraba con mucha fuerza mi cruz, y le decía a Dios: ‘¡Adelante, cuento contigo!’”, cuenta este católico mexicano.
De hecho, Salvador recuerda especialmente un momento concreto. Una de aquellas tardes se hallaba muy triste cerca de la Iglesia de San Matías. Apoyado de un bastón tomó asiento en un banco del templo y preguntó directamente a Dios “para qué servía alguien como yo. Ahí, pensando en eso que me afligía, comencé a disfrutar el atardecer, me llené de una inusual paz que sólo podía ser de Dios”.
Desde ese momento, su ánimo mejoró enormemente y se abandonaba totalmente a la voluntad de Dios. Esto se tradujo en una mejora ante los tratamientos y una mayor fuerza para afrontarlos.
“Tuve que cambiar mis trajes y camisas por pants y sudaderas; mis zapatos por tenis, y mi corbata por bufanda y cubrebocas. He retirado de mi dieta las malteadas, tacos al pastor y refrescos, y he incluido vegetales crudos, granos, frutos y complementos nutritivos. Sigo vivo, recuperando salud, y agradecido con Dios por el apoyo que he recibido, sobre todo de parte de los scouts y mi esposa Ale”, afirma Salvador, que sigue luchando contra el cáncer pero confiando totalmente en cumplir la voluntad de Dios.