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lunes, 16 de agosto de 2021

¿Qué hacer cuando te dicen una mentira tras otra?

 

LYING


La duda y la sospecha envenenan el alma, la confianza la sana

El otro día veía la historia de un hombre condenado a muerte por un asesinato que él afirma no haber cometido.

En la visita de su mujer a verle en la cárcel, le pregunta a ella si nunca ha tenido ni la más pequeña duda de su culpabilidad. Quiere saber si siempre ha creído en su inocencia.

Él le dice que lo entendería si así fuera. Pero ella contesta: «Tampoco dudo que el sol va a salir cada mañana por el Este».

Esa confianza ciega en el otro, en su verdad, me parece un milagro. El amor crece desde el conocimiento. Cuanto más conozco a alguien en su verdad más le amo.

PRISON
Di Valeriya Popova 22|Shutterstock

El amor es el sentimiento más puro y extraordinario que puede nacer en el corazón humano. El amor busca la verdad, se sostiene sobre la base de la sensibilidad y se asienta en una fe que no se tambalea.

Cuando amo a una persona la amo en su integridad. Y surge en mi corazón un así llamado prejuicio positivo hacia él. No dudo de él, aunque otros puedan dudar y quieran hacerme cambiar a mí de opinión.

¿Y si no reconoces a una persona en sus palabras o actos?

A veces en el Evangelio hay frases de Jesús que me resultan difíciles, no las entiendo. Son afirmaciones que me incomodan e inquietan.

Y pienso en mi interior que Jesús no pudo decir esa frase. No dudo de su verdad. Pero yo amo a Jesús en su integridad, en su vida, en su forma de vivir y de amar.

Creo en la imagen de Dios que ha sido revelada en sus palabras y sobre todo en sus obras. Mi prejuicio hacia Él siempre es positivo y por eso aquellas palabras que no reflejan la forma de pensar y de vivir de Jesús, no las tome en cuenta.

Yo creo en Él, en su coherencia, en su vida completa y esas palabras incómodas no me hacen dudar en mi amor hacia Él.

Cuando amo a una persona la amo en toda su verdad. No creo que sea infalible, sé que tendrá pecados como yo los tengo. Dirá cosas fuera de lugar. E incluso puede que haya hecho cosas en su vida que desconozco.

Pero si un día me dicen algo malo de él, me cuentan algo grave que hizo o dijo, si lo que escucho va contra lo que yo sé de él, simplemente no dudo de su integridad.

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Shutterstock | loreanto

Mi prejuicio positivo es más fuerte, es un baluarte y no deja entrar la sospecha en mi ánimo. No me alejo de él, no lo juzgo sin preguntar y no dejo de amarlo en esa verdad que yo conozco.

Mi amor es mucho más fuerte que lo que puedan decirme para hacerme dudar. Más incluso cuando lo que me dicen puedan ser interpretaciones, juicios u opiniones.

En mi ánimo no hay espacio para la sospecha.

Adiós sospechas, miedo y desconfianza

Tampoco yo quiero vivir sembrando sospechas a mi alrededor. Veo a dos personas juntas y no interpreto ni juzgo cómo es la relación que las une. No me dejo llevar por lo que otros dicen a partir de lo que ven. Prefiero no vivir sospechando de todo.

Los vínculos tienen sus riesgos. Pero no quiero que esa realidad me vuelva miedoso y desconfiado. No quiero dejar de creer en las personas incluso cuando han caído.

No dejo de creer y confiar en las personas a las que amo. No dudo de sus intenciones, aunque los hechos parezcan contradecir mi certeza.

Quizás lo hago por mi propia salud mental, puede ser. Pero creo que el amor hace que la duda y la sospecha no se asienten en mi corazón. Comenta Martin Scorsese sobre su película Silencio:

«Dudar puede generar una sensación de soledad, pero en conjunción con la fe, con una fe profunda e inquebrantable, las dudas pueden generar una sensación de comunión y fraternidad. Silencio es la historia de un hombre que aprende (de una forma muy dolorosa) que el amor de Dios es más misterioso de lo que se imagina, que el Señor deja en manos de los feligreses más de lo que pensamos y que siempre está presente incluso a través de sus silencios».

Es cierto que la duda me ayuda a crecer. Dudar de mí mismo, no creerme seguro de mi capacidad, de mi voluntad, de mi corazón.

Pero no quiero convertirme en alguien que duda de todo y de todos. No quiero vivir desconfiando.

Volver a confiar de nuevo siempre

Sé, que cuando se ha roto la confianza y me he sentido herido por aquel en quien creía ciegamente, todo se vuelve más difícil.

Volver a confiar parece un camino imposible. La duda se adentra de mi alma. ¿Me volverá a fallar de nuevo? ¿Volverá a mentirme? La duda entra, lo penetra todo como un veneno y me vuelve desconfiado.

Aprender a confiar de nuevo en quien ha fallado, puede llevarme toda la vida. Creer en la bondad escondida del que me ha hecho daño. Creer en la verdad de sus palabras cuando los hechos parecen desmentir lo que dice.

Quiero pecar de confiado más que de desconfiado. Quiero creer en las personas incluso después de haber perdido la inocencia de la confianza primera.

solidarity
a katz | Shutterstock

Tal vez esa segunda confianza en mi vida sea más profunda, más verdadera. Un amor probado es un amor más hondo y acrisolado.

Es un amor que se adentra en mares profundos sin miedo. Un amor a prueba de posibles futuras traiciones. Un amor que siempre mira más alto.

Es la mirada del niño que confía en su padre y no teme, aunque un dolor siga a otro dolor. Ha puesto en alguien su confianza y no la va a retirar, aunque muchos le pidan que lo haga. Así quiero ser yo.

Confío y no temo. Dejo mi barca en las manos de Dios y creo en los que amo, en la verdad de su vida, en su autenticidad.

Desaparece la sospecha del alma. De la duda regreso a la certeza. Del miedo a la confianza. Sólo así el amor se vuelve más verdadero.

Carlos Padilla Esteban, Aleteia

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lunes, 17 de mayo de 2021

No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. 3 Juan 1:4

 

"Una antigua leyenda china cuenta que un día un emperador convocó a jóvenes de todo el reino a la capital. Cuando se reunieron en el patio del palacio real, se dirigió a ellos diciendo: "Cuando yo muera, uno de vosotros se convertirá en el próximo emperador. Al salir hoy de aquí, mis servidores os darán a cada uno una semilla mágica. Debéis plantarla, nutrirla y cuidarla. Dentro de un año, volveréis aquí con vuestras plantas y, al mirarlas, sabré quién es digno de ser el próximo emperador". Cada joven tomó su semilla y se apresuró a volver a casa, lleno de emoción y determinación, incluido un joven llamado Ling. Plantó su semilla y la regó fielmente cada día, pero no brotó. Todos sus amigos, ayudados por sus padres, se jactaban de que sus semillas habían dado lugar a grandes y hermosas plantas, pero Ling no tenía nada que mostrar por sus esfuerzos, y se sentía avergonzado y abochornado.

Cuando terminó el año, Ling tenía miedo de volver al palacio del emperador, pero su madre insistió en que era su deber ir, así que partió. El patio real estaba lleno de jóvenes que llevaban hermosas flores, arbustos e incluso pequeños árboles, y Ling, avergonzada, trató de esconderse en un rincón. Cuando el emperador salió, no pareció impresionado por la gran cantidad de plantas florecientes. Sin embargo, al ver a Ling, ordenó a los guardias que lo hicieran pasar. Todo el mundo se rió ante el espectáculo de aquel joven sosteniendo una simple vasija de arcilla carente de vida, y el propio Ling temió que estuviera a punto de ser condenado a muerte por su fracaso. Sin embargo, para sorpresa de todos los presentes, el emperador anunció: "Hoy he elegido a vuestro nuevo emperador. Contempladlo. Es este muchacho". Ling tartamudeó: "Pero, pero, su majestad, no lo entiendo; no he conseguido que crezca nada de mi semilla". El emperador explicó: "Esa es la cuestión. Hace un año les di a todos los presentes no una semilla mágica, sino una piedra ordinaria; nadie pudo cultivar nada con ella. Todos los que están aquí son un fraude. Sólo tú has tenido el valor y la honestidad de volver aquí y decirme la verdad, ¡y por eso sólo tú tienes madera de emperador!"

Christian Art

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lunes, 9 de noviembre de 2020

¿La astrología es una ciencia? ¿Puede predecir el futuro?

 


Es una superstición cuyas afirmaciones no están científicamente fundadas: corresponden al cálculo de probabilidades

Aproximadamente la mitad de los estadounidenses creen que la astrología es científica, según un nuevo estudio de la National Science Foundation. No la astronomía –el estudio de los fenómenos referidos a los astros-, sino la astrología. Se supone que los astrólogos te dicen cosas sobre ti mismo o tu futuro basadas en la posición de las estrellas.

El resurgimiento de esta creencia llega después de que sólo un tercio de los estadounidenses creyeran que fuera científica en el año 2010.

Las afirmaciones de la astrología no están científicamente fundadas, explica Jorge Luis Zarazúa en la respuesta de Aleteia a la pregunta ¿Un cristiano puede creer en el horóscopo?

Distintos tipos de astrología

La astrología mundial, para ver los procesos en la historia y en la política.

La genética o individual para predecir los acontecimientos personales.

La horaria o de consultorio, que pretende la respuesta, mediante consulta, a preguntas concretas de personas interesados.

Zarazúa afirma que “la predicción prospectiva, el análisis de los resultados que dependen de variables observables, más que adivinación es predicción y previsión, con más o menos grado de probabilidad”.

Según el sacerdote, “la predicción de lo que acontece de causas libres es evidentemente que no es más que un engaño». Zarazúa explica que «es lo mismo una predicción jugando al azar, es decir al cálculo de probabilidades, que es lo que acontece en las loterías y en la mayor parte de los pronósticos humanos”.

“Los hombres, para vivir, necesitan esperanza, serenidad, algo en lo que apoyarse» –añade-. Los que creen que Dios es Providente y admiten que todo lo que pasa o lo quiere o lo permite, no necesitan otros apoyos”.

¿Qué dice la Iglesia sobre la astrología?

La Iglesia católica advierte contra la astrología en la sección sobre idolatría del Catecismo:

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (CIC 2116).
Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad” (CIC, 2115).

La astrología es una superstición, pero en nuestra creciente cultura pos-cristiana, muestra que el anhelo de espiritualidad, de significado y de propósito permanece.

Aleteia

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martes, 20 de diciembre de 2016

La vida después de una infidelidad. ¿Es posible arreglar un matrimonio roto?

He hablado con personas que experimentaron el dolor del engaño. ¿Fueron capaces de perdonar a su cónyuge? ¿Su amor tuvo alguna oportunidad de reavivarse después del daño? 

 adulterio

ANNA GĘBALSKA-BEREKETS, aleteia
Tres mujeres y un hombre. ¿Qué tienen en común? Todos ellos experimentaron lo que significa la traición. Sus historias son diferentes y sus destinos fueron diferentes. ¿Cómo una experiencia tan dura cambió sus vidas?

Espejismo
Robert estaba casado desde hace dos años, cuando se enamoró de otra mujer. Tenía la impresión de tener mucho en común con su colega de trabajo. “Pongo énfasis en la palabra me parecía. Respetaba a mi esposa, pero tenía la sensación de que ese matrimonio fue un error” -, dice.

Ágata, amante de Robert, era un creyente profunda. Y esto le cautivó. “Sólo después me empecé a preguntar, ¿cómo una católica puede salir con un hombre casado” -, admite. El hombre quería el divorcio. También tuvo el apoyo de sus padres quienes deseaban su “felicidad”.
Un día Robert tuvo un accidente de coche. Tumbado en la camilla en un hospital llamó a Ágata, pero ella le dijo que no podía venir porque había quedado con otra persona. Sin embargo, al hospital acudió la esposa del hombre. Al verla, lloró como un bebé. La pidió perdón. “Necesité de una confesión general, recuperé la tranquilidad” -, admite.

El final de la vida
El marido de Cristina le fue infiel después de quince años de matrimonio. “Me costaba aceptarlo. Mi marido se fue de casa,” – dice la mujer. Pronto supe que la amante de mi marido estaba muy enferma, se le diagnosticaron un cáncer. “Le pedía a Dios que les perdonara,” – dice.

Entonces ya estaban divorciados. Pero la mujer afirma que nunca aceptó el divorcio, debido a su juramento de permanecer juntos para toda la vida. Para ella, el juramento que hizo ante Dios era para toda la vida. Hablando de los finales de la vida, el marido de Cristina no pudo soportar la enfermedad de su nueva pareja. Cayó en una depresión y se suicidó.

Cristina se convirtió en viuda. Y tuvo un bajón.“Recuperé la paz sólo a través de Dios y la oración. En el corazón perdoné a mi marido y a su amante. Por su alma ordené misas gregorianas. Ruego a Dios que le perdone. Al fin, no le dio tiempo pedir perdón…” – lo dice con mucho pesar.

El perdón
De la traición de su marido Anna se enteró… a través de una carta. “Estimada señora, su marido y yo tenemos un romance. Nos amamos. ¿Por qué no le deja que se vaya, que sea feliz?” – leyó. Se mareó. “¿Cómo? ¿Mi Adam? ¿Por qué? “- lo repetía una y otra vez.
¿Por qué? Adam admitió que estaba buscando algo nuevo. Quería olvidarse de los problemas. Anna le pidió que abandonara el apartamento, aunque su corazón le decía otra cosa. “Después de su salida lloré de pena. Confié nuestro matrimonio a la Madre de Dios. Empecé a rezar la novena pompeyana”-, recuerda.

La oración ha demostrado tener éxito. Después de mucho tiempo, Adán llamó. Pedía una reunión. Quería volver. “Sugerí una terapia común en un consultorio matrimonial. Lo aceptó. Ambos decidimos presentarnos a una confesión general. De rodillas, ante el altar nos cogimos de las manos, como el día de nuestra boda, y nos perdonamos el uno al otro” – dice Ana.

La esperanza
Pablo le fue infiel a su esposa. Después de un tiempo, se dio cuenta de lo que hizo. “Me sentí como una basura, como un tramposo. No me lo perdonaba. Me daba asco yo mismo” -, admite. El hombre tiene la sensación de que no sólo traicionó a su esposa, sino a sí mismo y a Dios.

“Engañé a todo el mundo, resulté ser un cobarde. Fue un terrible error del que me arrepentiré el resto de mi vida” -, añade. Sobre todo, porque la mujer aún no acepta su regreso con la familia.El hombre declara que va a tratar de compensárselo. No se dará por vencido tan fácilmente. ¿Pero, ella le perdonará?
  perdón después del adulterio

sábado, 10 de diciembre de 2016

¿Cómo curarse de la infidelidad emocional de tu pareja?

Hay más de una manera de engañar en el matrimonio, pero sólo una manera de sanar: la comunicación 
¡Taxistas: cuiden su mirada! (Mt 5, 28)
Eso vale para todos

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CHRISTINE STODDARD, aleteia
El vínculo con tu esposo es mucho más amplio que lo meramente físico. Es también emocional y espiritual. Se supone que tú y tu cónyuge estáis para amaros y apoyaros mutuamente en la mayoría de los aspectos de la vida. Sois el confidente del otro, además de compañeros. Pero ¿qué sucede cuando un cónyuge deja de estar totalmente presente emocionalmente? ¿Y si uno de los dos pide más disponibilidad emocional y más conversación sobre sentimientos de lo que el otro se siente preparado para ofrecer?

Muchísimos de nosotros nos perdemos en la noción de que el matrimonio significa permanecer físicamente fiel al otro. Pero las aguas emocionales del matrimonio son profundas y a menudo más complejas de lo que la mayoría podría haber imaginado de recién casados.

Thomas Gagliano, un experto en relaciones, explica que el concepto de “engaño” tiene múltiples interpretaciones que van mucho más allá de lo físico.

En el engaño emocional, lo que importa de verdad es el elemento de la confianza, no la semántica. Una vez se siente que el cónyuge ha quebrado tu confianza, el matrimonio entra en modo de crisis.
“El engaño lo define cada individuo”, afirma. Puede incluir cualquier cosa desde frecuentar strip clubs a cometer adulterio, o confiar en alguien más personalmente de lo que se hace con el cónyuge. Debido a lo variable de la definición, es probable que tú y tu cónyuge tengáis un entendimiento diferente de lo que significa engañar, que es precisamente lo que hace tan difícil navegar estas aguas grises.

Pero en lo que se refiere al engaño emocional, Gagliano opina que lo que importa de verdad es el elemento de la confianza, no la semántica.
“Las relaciones se forman en base al entendimiento, la comunicación y, sobre todo, la confianza”, continúa el experto. “Cuando se rompe la confianza y una pareja desea trabajar para superar la infidelidad, es crucial que ambas partes se comprometan en el camino de la recuperación”.

Uno de los problemas más difíciles en un matrimonio puede surgir de un cónyuge que invierte tiempo y energías emocionales en una persona fuera del matrimonio.Cualquier contexto puede conducir a esto, pero a menudo empieza en el entorno del trabajo o con una amistad íntima.

Cuando tú o tu esposo fomentáis un “marido laboral” o una “esposa laboral”, de quien escucháis todas sus preocupaciones, puede que al principio sea inofensivo (después de todo, el trabajo es duro y necesitamos ayuda para sobrevivir en ese mundo), pero puede tener consecuencias imprevistas para tu vida en el hogar.

Incluso aunque no se haya producido acción física, la profundidad de la conversación puede estar difuminando los límites y creando sospechas. Al final, tanto tú como tu cónyuge podéis terminar con un sentimiento de traición, aunque la sanación puede ser especialmente dura para la persona que no inició la infidelidad emocional. ¿Cómo se supone que vas a seguir adelante después de que tu cónyuge admitiera estar más comprometido emocionalmente en una relación con otra persona?

Pero el primer paso para la recuperación es admitir que ya había algo que no funcionaba en una primera instancia, explica Gagliano: “La persona que comete la falta debe asumir su responsabilidad al quebrantar la confianza de su pareja”. De lo contrario, será difícil aliviar el dolor y el engaño entre los dos.

Sugiere poner por escrito todo lo sucedido —resistiendo la tentación de disimular detalles necesarios— y también escribir un plan de acción para cómo planeáis los dos resolver este comportamiento. El plan abarca muchas cosas, desde la orientación matrimonial a la terapia en grupo.

Si todavía sois novios o estáis prometidos cuando se descubre la infidelidad emocional, puede ser un buen motivo para darle al pause y replantearse la relación. Pero para las parejas casadas, el problema está en cómo reiniciar y luego seguir avanzando juntos, que puede ser mucho más arduo.

Para un cónyuge, Gagliano indica que es crítico “compartir los sentimientos y las dudas de forma abierta”, siempre y cuando su intención sea la de avanzar hacia la sanación como pareja. Hay que evitar ser camorrista y recurrir a información no relacionada, incluso si ello supone tratar la conversación como una reunión de trabajo: hay que ir preparados con los pensamientos ordenados y hablando cada uno en su turno.

La persona que ha sido engañada también debería concebir un plan de seguridad para guardarse de futuras infidelidades emocionales. Tal vez esa persona podría pedir a su cónyuge que limite el tiempo que dedica al ordenador o que evite las largas salidas nocturnas, por ejemplo.

A partir de aquí, Gagliano recomienda ser tan abierto como se pueda con el otro: “Practicar una comunicación sincera”, insiste. “Trabajar siempre por arreglar la relación”.

Hablar cara a cara sobre una traición emocional será muy difícil para ambos (sí, también para la persona que cometió el error), pero eso no quiere decir que no merezca la pena hacerlo. Para sanar, es necesaria la colaboración de las dos partes, como en la mayoría de las cosas en un matrimonio.

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 Mateo 5:27-28: Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.  Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer  (a un hombre) deseándola(lo), ya cometió adulterio con ella(él) en su corazón.