domingo, 6 de septiembre de 2020

5 razones para volver al pudor: protege a las personas, es instintivo y ayuda a elegir bien

Las da el médico y teólogo Alfred Sonnenfeld en su reciente libro «Armonía»

El pudor protege a la persona, le ayuda a elegir, evita que se cosifique y se exponga en el mercado de las intimidades... y eso da libertad y alegría
El pudor protege a la persona, le ayuda a elegir, evita que se cosifique y
se exponga en el mercado de las intimidades... y eso da libertad y alegría

Alfred Sonnenfeld es doctor en medicina, teología y catedrático de Antropología y Ética en la Universidad Internacional de La Rioja. Acaba de publicar Armonía, un librito de 100 páginas en el que reflexiona sobre la comunicación amorosa en la pareja, entre los enamorados o los cónyuges, que requiere ser construida, cuidada y mimada cotidianamente para dar frutos de felicidad.
Uno de los capítulos del libro propone "volver al pudor", que se ha visto asaltado desde el mercado de la pornografía, la revolución sexual y, en general, la cosificación y mercantilización del cuerpo humano.
Sonnenfeld da X razones por las que toda la sociedad debería volver a valorar y promover el pudor, y por las que vale la pena hacerlo en nuestras familias.
1. Sin pudor, la vida (y el sexo) es "desesperadamente aburrida"
"Sin pudor, el sexo pierde parte de su misterio y valor", escribe el autor. "Si la relación se queda en lo banal, fácilmente se pasa a disfrutar del sexo sin eros, sin el brillo erótico, y el mejor modo de disfrutarlo consistiría en evitar compromisos que compliquen la vida. Por lo tanto, el sexo no debería entonces tener consecuencias afectivas, sino ser considerado un simple encuentro ocasional en el que nada ni nadie nos asegure que volveremos a ver a la otra persona".
"Allí donde desaparece el misterio a favor de la total exposición y la plena desnudez, comienza la pornografía, cuyo único contenido consiste en exponer la conciencia desvergonzada del cuerpo desnudo, hecho transparente, reducido a su puro estar expuesto".
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Foto de Omar López en Unsplash
2. El pudor nos distingue de los animales
"Como afirmaba el gran filósofo ruso Vladimir Soloviov (1853-1900), el sentimiento de pudor constituye una diferencia absoluta del hombre respecto de la naturaleza inferior de los animales, por la capacidad, propia del ser humano, de avergonzarse". Es algo bueno y natural, propio del hombre.
3. El pudor protege a la persona, y más a la mujer
"El pudor es un sentimiento reflejo que se despierta de manera natural para ayudar al ser humano, y sobre todo a la mujer, a proteger sus ilusiones (en el caso de la mujer, la de que sólo haya un hombre en su vida( y guiarlo hasta su plenitud. Es fácil deducir que el comportamiento pudoroso, mediante el cual no se banalizan las uniones íntimas y estas mantienen todo su encanto y misterio, contribuye a que en la pareja existan la sinceridad y la armonía necesarias para que se dé una buena comunicación".
"El sentimiento de pudor constituye una gran defensa de la propia integridad, un verdadero contrapeso contra los abusos sexuales, algo de lo que los animales carecen, ya que en ellos no se dan excesos dañinos para su autoconservación. Pero el hombre impúdico socava su carácter moral y cae a un nivel inferior al de los animales", añade Sonnenfeld.
4. El pudor nos ayuda a elegir bien (pareja y opciones)
"El pudor adquiere importancia no sólo como protección ante una cierta vulnerabilidad humana, sino, además, para ayudarnos a elegir bien -de ahí proviene la palabra elegancia-, y gozar, de este modo de la verdadera belleza. El debate sobre la belleza oscila con frecuencia entre la opinión de las feministas, que consideran que la mujer es tratada como un objeto por la mirada del varón, y aquellos críticos que insisten en que no existe ningún mito de la belleza, es decir, que no hay estándares de belleza. lo cierto es que la verdadera belleza se orienta, además, por otros parámetros, no sólo por lo temporal, sino por lo eternamente femenino. Para los griegos de la Grecia clásica, no había duda de que lo bello venía determinado por la buena actuación ética, y la estética nunca estaba separada de la ética. La verdadera belleza, kalós, implicaba señorío y dominio de sí mismo, por actuar con dignidad".
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Foto de Suhyeon Choi en Unsplash
5. El pudor es instintivo, y nos protege del mercado
"En un mundo invadido por los selfies, los realities, las redes sociales y la pornografía, algunos se preguntan si hay sitio para el pudor, y dónde encontrarlo. El pudor surge de manera instintiva, es un reflejo que nos impulsa a preservar nuestra intimidad y que constituye una evidencia externa de la salud moral del individuo", añade.
Citando al filósofo coreano Byung-Chul Han (La sociedad de la transparencia, 2013), el mundo ya no es un escenario o teatro, sino más bien un "mercado" donde se exponen las mercancías: "se exponen,venden y consumen intimidades". Y el pudor nos ayuda a evitar eso, protegiendo nuestra intimidad.
P.J.G./ReL


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