domingo, 19 de noviembre de 2017

“La iglesia es un centro de amor y misericordia”


Siguiendo el pedido del Papa Francisco con motivo de la I Jornada Mundial
 de los Pobres que se celebró este domingo 19 de noviembre en toda la Iglesia en
el mundo, el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado
del Perú, compartió un almuerzo especial con más de 500 hermanos que sufren
 pobreza material.

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“La Iglesia, más que ser un centro de beneficencia, es un centro de amor, de
misericordia y a través de la acción de Cáritas Lima que es la mano que la Iglesia
tiende a los niños, a los ancianos, a los enfermos, a los pobres, para hacerles ver:
Tu dignidad y la mía es la misma”.

Luego de compartir la Santa Misa en la Catedral de Lima, las más de 500 personas
que llegaron desde Manchay, El Agustino, del Comedor de las Nazarenas, del
Hogar de la Paz, del Hogar Gladys y de la pastoral de la calle, fueron invitadas a
pasar al gran comedor que se armó en la parte lateral de la Iglesia Primada
para un almuerzo de confraternidad. En el evento, el Arzobispo de Lima recordó
la labor que todos los cristianos debemos tener con los pobres.

“La Iglesia no se encarga de resolver el problema político, económico o social;
 la Iglesia hoy quiere sembrar en el corazón de todos: ¿qué has hecho por tu
hermano?, ¿cómo ayudas en la salud, en la educación, en la soledad, en la
 ancianidad? Esta no es una tarea sólo de la Iglesia, es de toda la humanidad.
 Por eso, el Papa al final del Jubileo de la Misericordia ha querido que hoy
meditemos en esa Jornada Mundial de los Pobres, para que en todo el
mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en un
signo del amor de Cristo por los últimos y más necesitados”.

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Al finalizar el almuerzo, con el apoyo del grupo de voluntarios de la arquidiócesis
 de Lima y de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas el Cardenal
Juan Luis entregó canastas con víveres a todas estas personas.
Esta jornada es una manera de ir preparando nuestro corazón para el gran
encuentro con el Papa Francisco en enero próximo y es organizada por la
Vicaría de la Caridad – Cáritas Lima, que durante el año realiza diferentes obras
 sociales en diferentes lugares de nuestra arquidiócesis de Lima.


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Arzobispado de Lima

¿Por qué Maduro vocifera contra Cáritas-Venezuela?

Ha acusado a la organización de “conspiración”

Lo que está a la vista no necesita anteojos. Es un dicho muy común entre los venezolanos cuando refiere a algo que resulta obvio. El trabajo de Cáritas se refleja en cifras y en resultados. No sólo en Venezuela sino en el mundo entero. Si un organismo merece credibilidad, es confiable y admirado más allá de fronteras e ideologías, es Cáritas.
En todo el territorio venezolano prestan asistencia. Con las uñas, por los momentos, pues el gobierno de Maduro ha dedicado no pocos esfuerzos a entorpecer su labor. Sufren constantes y sospechosos asaltos a sus oficinas dejándolos sin computadoras y otros implementos de trabajo. Confiscan lo que intentan ingresar al país para socorrer a la población necesitada. Han llegado al extremo de bloquear sus conexiones, tanto telefónicas como vía internet. Dificultan cualquier intento de labor humanitaria que pretendan llevar adelante. No obstante, Cáritas es la institución que logra ofrecer cifras a un país sin estadísticas.
No publicar estadísticas es una estrategia que el gobierno viene aplicando desde hace años. Mantener la ignorancia o la duda acerca del desastre social que vive la nación es el medio que han encontrado para intentar silenciar a cualquier medio, organización o vocero responsable que quiera apoyar sus denuncias en las evidencias arrojadas por las mediciones de los indicadores sociales. Sin embargo, Cáritas se las ha arreglado para contar con los más reconocidos expertos en los temas sociales y económicos que impactan la vida de las familias, a fin de mantener el flujo de información. Producen los informes mejor sustentados. Eso irrita al régimen.
No es extraño, entonces, que Maduro arremetiera contra Cáritas Venezuela en la entrevista que hace pocos días aceptara conceder –ningún periodista independiente, ni venezolano ni extranjero lo consigue- al programa Salvadosque transmite La Sexta (España).
Cuando al periodista Jordi Evole se le ocurrió preguntar sobre el hambre que pasan los venezolanos y citó a Cáritas, el mandatario reaccionó acusando a la organización de “conspiración”.
Para cualquier mortal en el exterior estas expresiones del presidente venezolano pueden sorprender. Para nosotros, los venezolanos, son el pan nuestro de cada día, a falta de otro tipo de pan. Y no es precisamente el que alimenta el espíritu sino el que lo envenena, muy a pesar de lo que el jefe del Estado disparó en esa entrevista: «Puede que Cáritas sea una organización confiable en España…En Venezuela todo lo vinculado a la Iglesia católica está contaminado, envenenado por una visión contrarrevolucionaria y de conspiración permanente» (Cita textual).
El asunto dejó al propio Evole, de reputación irreverente y nada conservadora, estupefacto e incrédulo, ripostando al entrevistado: “Oiga, pero se trata de Cáritas, estamos hablando de un organismo bastante confiable!”. Y es que hay atrevimientos que desconciertan, no por lo contundentes sino precisamente por lo imprudentes e irreflexivos.
La extrañeza de Evole se justifica: Cáritas-España no solo recibe el respaldo de millones de españoles –sin importar si son ateos creyentes- y la marcan para el beneficio derivado del impuesto sobre la renta, sino que de allí parte ayuda hacia medio mundo.
Maduro igualmente desacreditó a Transparencia Internacional –que mide los índices de corrupción- y al Foro Penal Venezolano, un grupo de competentes jóvenes penalistas dedicados, de manera voluntaria, animados por una auténtica solidaridad y compromiso cristianos, a defender ante tribunales imposibles a los presos políticos venezolanos que aún no bajan de la centena.
Lo que sucede a Cáritas en Venezuela, no tiene precedentes. Hasta los países en guerra agradecen su gestión y no se conoce de gobernante alguno que la emprenda de esa manera tan desconsiderada contra sus representantes o se atreva a poner en duda su reputación y credibilidad. Sólo Maduro.-
Macky Arenas, aleteia



SIN BRAZOS NI PIERNAS, CON JESÚS Y ALEGRÍA



Zuly Sanguino fue desahuciada al nacer a causa de su enfermedad, la focomelia, una rara patología por la cual las extremidades carecen de huesos y músculos. Su vida es un ejemplo del trabajo de la gracia y de la voluntad para salir adelante y ver el futuro con fe y optimismo, como cuenta ella misma en declaraciones a La Contra TV.



sábado, 18 de noviembre de 2017

¿Cuál es el pecado predilecto del diablo?

La respuesta, dada por un exorcista de Barcelona, puede sorprender a mucha gente


Con cierta frecuencia, recibimos preguntas de lectores que quieren saber más sobre el exorcismo y sobre la información que un exorcista logra obtener del diablo durante esos rituales.
Entre las preguntas, veo una muy específica:
¿”Cuál es el pecado predilecto del diablo”?
Esta misma pregunta se la hicieron al sacerdote Juan José Gallego, sacerdote dominicano que ejerce su ministerio como exorcista en Barcelona.
En una entrevista al diario español El Mundoen agosto de 2015, el sacerdote respondió que el pecado que más le gusta al demonio es la soberbia.
La respuesta puede parecer sorprendente para muchos, pero hace mucho sentido.
La soberbia, al final, fue el pecado del propio Lucifer que, al haber sido creado por Dios como un ángel puro, se rebeló contra el Creador, se rehusó a obedecerlo y, con plena consciencia, con total libertad y de modo irreversible, escogió pasar toda la eternidad literalmente en el infierno.
La soberbia es, de hecho, el pecado que nos lleva a considerarnos más de lo que somos, alejándonos peligrosamente de la verdad sobre nosotros mismos. Al alejarnos de la verdad, nos alejamos de Dios, que es la Verdad.
A propósito, santa Teresa de Ávila solía decir, muy sabiamente, que la “humildad es andar en verdad”. ¿Revelador, no?



Aleteia Brasil

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jueves, 16 de noviembre de 2017

Si aplicas estas 12 ideas, aprovecharás el tiempo

Intentamos no perder el tiempo pero es como si nuestro barco tuviera grietas por todas partes. Aquí van algunas propuestas para salir airosas en el día a día.

Estamos en la “sociedad líquida” y vivimos con muy pocas certezas pero, desde luego, una de ellas es que cada día de nuestra vida tiene 24 horas, ni una más ni una menos. ¿Dicen algunos que todo es relativo? Si mañana es el último día para pagar los impuestos y no lo hago, les aseguro que nada es tan absoluto como la multa que me llegará a casa (y en breve). ¿Todo depende de mi opinión? Pues miren, no. El tiempo de cocción de un huevo duro es el que es. Si no llego, me tomo el huevo poché y si me paso, a lo mejor incendio la cocina.
Digo esto porque, nos guste o no, la condición humana está sometida al tiempo y al espacio. Y el tiempo son horas de 60 minutos y semanas de 7 días. Transcurre ni lento ni rápido, pero unas veces nos da la sensación de que vuela y otras de que el reloj se ha parado. Sin embargo, no hay sensación peor que la de haber perdido el tiempo. Es el regusto amargo que deja algo que ya no vas a poder cambiar. ¿Perdiste la mañana? Pues no hay cómo recuperarla. ¿Perdiste el fin de semana? Será mejor que comiences a pensar cómo no perder el siguiente.



Hartwig HKD-(CC BY-ND 2.0)

Vale, todos hemos perdido el tiempo alguna vez. Incluso lo hemos perdido de manera consciente. ¿No te ha ocurrido nunca que entraste en unos grandes almacenes a por una compra de 5 minutos y saliste a las dos horas? ¿Y no te ha pasado jamás que un sábado querías dejar la casa como los chorros del oro y al acostarte el domingo pides a Peter Pan que exista y al menos te ponga una lavadora? Cuando una lleva tiempo observándose y comentando la jugada con amigos, llega la auténtica liberación: ¡no soy la única! Eso le pasa al 101 por ciento de la población. Eso sí, hace el propósito de intentar que no vuelva a suceder.
Y aquí me tienen, intentando pergeñar una lista de buenos hábitos, que nos sirvan a partir de mañana. Si les parece, vamos a hacer esto como un juego: yo comienzo la frase y cada una que la acabe según se adapte a su estilo de vida, ¿ok?
Comenzamos por la casilla de partida:
1. La noche anterior. Qué previsora te vas a sentir si a última hora de la noche das un vistazo a las tareas de mañana. No vale agobiarse: si te agobian, revisa la lista y tacha las que exceden tus posibilidades. Al revisar la tareas, podrás preparar material, chequear horarios de transporte, asegurarte de que tienes los billetes de viaje en el bolso, etc.
2. Al despertar. Levantarse. Sí. Levantarse. No mirar el despertador y cambiar la hora para que suene 10 minutos más tarde. ¿Has pensado cuánto tiempo de tu vida pierdes dando media vuelta en la cama? Echa cuentas: a lo largo de tu vida podrías haber llegado a perder ¡cuatro meses y medio! Sé que este punto es especialmente duro para las personas que, como yo, somos más de noche. Por algo se le llama “el minuto heroico”. Ánimo y a por él. Una recomendación personal: ponte una buena razón para levantarte de la cama sin negociar.



Loren Kerns-(CC BY 2.0)

3. A primera hora de la mañana. Echa un ojo a tu lista de tareas. Revisa qué has de hacer y si hay algún inconveniente (si llueve y entonces no puedes programar una visita de obras o una sesión de fotografías en la casa del cliente). Piensa de nuevo en el material que necesitas para que no tengas que volver a casa innecesariamente: llaves de todos los sitios donde vas a estar, carnés, documentos médicos y oficiales, instrumentos de trabajo, prenda de vestir, otros zapatos, ropa de deporte, el vestido que hay que devolver a la tienda… En el coche siempre llevo bolsa de compras reciclable y bolsa de congelados, por ejemplo. Puedes hacerque tu maletero sea un gran aliado.
4. Durante el día, encaja piezasUnas caben dentro de otras, posiblemente. Si recuerdas que tienes que llamar a tu amiga justo cuando estás trabajando, toma nota y aprovecha el descanso del almuerzo o el tiempo del metro de vuelta a casa para hacer esa llamada. Si vas en auto, puedes aprovecharpara pasar por la tintorería antes de entrar en el trabajo y recoger la prenda al salir de vuelta a casa (eso lo aprendí en una conferencia de Mar Raventós, presidenta del Grupo Codorníu y madre de 6 hijos). Aprovecha la hora del almuerzo para conversar con esa tía anciana que vive sola y a la que sabes que le debes una visita.
5. Siempre. Rompe tu dependencia del celular. Si notas que tu vida sin teléfono móvil sería… no, imposible, no sería porque no quieres ni imaginar que tu celular desaparece más de dos segundos de tu vista; entonces necesitas un programa de desconexión. La firma de cosmética Natura Bissé ofrece 2 horas de spa libre de tecnología y tratamiento regenerador por unos 300 euros. Mi propuesta es más económica: comienza por cerrar el celular a la hora de las comidas (almuerzo y cena). Y dedica ese rato a convertirlas en un acto social: con la familia, con los colegas, con amigos… Vas a ver lo que te perdías cuando no hablabas con ellos y simplemente mirabas la bandeja de entrada del mail o el twitter. Poco a poco podrás ponerte al día de lo que les ocurre, de lo que podéis hacer juntos… Vas a ver cómo se aprovecha el tiempo conversando con la familia y los amigos.



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6. Controla tu sed de redes sociales. Cada quien sabe lo que necesita y para qué usa Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, Snapchat… Pero una puede escarmentar en cabeza ajena. La directora creativa y fotógrafa Berta Bernad cerró este año su cuenta de Instagram por ansiedad. También lo hizo la subdirectora de una revista de moda. Berta tenía 95.000 seguidores. Quizá no tienes tantos, pero la sensación de “no me quiero perder nada” es algo que te asalta desde el primer minuto en una red social. ¿Cómo acertar en tu caso personal? Una solución muy sencilla: antes de meterte, di cuántos minutos vas a dedicarle y sé inflexible contigo misma.
7. ¿Sabes en qué empleas tu tiempo? Claro que lo sabes, me dirás, pero me refiero a si puedes rellenar esos tiempos que quedan algo “muertos”: una sala de espera en el médico o el dentista, el traslado en el metro o el autobús, el viaje en coche hasta otro punto de la ciudad o hasta otra localidad, el rato de running… Rellena ese tiempo no de cualquier cosa sino de una actividad para la que difícilmente encontrarías minutos: estudiar un idioma, leer literatura, actualizar conocimientos de tu profesión. Los audiolibros ayudan desde los años 90 a incrementar el índice de lectura en Estados Unidos: se difundieron entre los conductores que tardaban más de dos horas al día en llegar a casa o al trabajo. Además, Random House tuvo la gran idea de lanzar una colección de clásicos nada menos que con la voz de actores y actrices famosos. “Mujercitas” en la voz deJulia Roberts: sugerente, ¿verdad?



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8. Por la noche. Deja el móvil fuera del radio de alcance de tu mano. No en la mesilla de noche. Y no lo digo porque las ondas nos vayan a producir un tumor en el cerebro, que del todo no está comprobado científicamente todavía. Lo digo porque la de horas de sueño que nos robamos con el uso del móvil cuando ya estamos acostados es infinita. En el Infierno de la “Divina Comedia” de Dante no se habla de eso porque en el siglo XV no existían los móviles, que si no… Pero dice que el infierno está empedrado de buenas intenciones. Ahí lo dejo.
Otras razones: 1) La luz de la pantalla activa el cerebro y produce insomnio, con lo que cual al día siguiente vamos más cansados y rendimos menos, otra forma absurda de perder el tiempo. 2) Como a esas horas la voluntad está más débil, ya no somos capaces ni de querer cerrar el móvil para dormir y seguimos leyendo el Facebook o páginas web en una especie de letargo. 3) Podemos llegar a hacer llamadas inconvenientes porque nos dormimos y se pulsó una tecla sin querer: ¿a alguien le gusta que su colega de trabajo le oiga roncar? Pues puede ocurrir, señores.
Recuerda: dormir es una excelente forma de aprovechar el tiempo.
9. Lleva tu agenda. Es el clásico consejo, pero es que funciona. Da igual si está en Google o si es de papel de arroz, pero el caso es que ayuda. Cada uno tenemos nuestra estructura mental y nuestro orden, y vale la pena encontrar una agenda donde quede reflejado nuestro día, el que está por venir y el que hemos cumplido. Ahí podemos tachar, mover de día u hora y también examinar. Nos servirá para hacer una valoración de cómo aprovechamos cada jornada y si realmente hicimos lo más importante.



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10. Determinación. Anota lo que vas a hacer y no cambies el plan. ¿Tan rígido hay que ser? Por supuesto que la vida está llena de imprevistos. La vida ordinaria suele estar llena de extraordinarios. Pero eso no quita que queramos regirnos por una escala de valores. Al decidir qué hacer, piensa qué es lo más importante. Atención: no lo más urgente sino lo más importante. Lo más urgente puede esperar, lo más importante no debe esperar. ¿Habrá cambios de planes? A montones, y serás tú quien deba juzgar a qué categoría pertenecen.
11. Dirige tu horario al fin que te habías propuesto y no te vayas por las ramas. Al preparar los exámenes en la escuela y en la Universidad, no era raro el día en que descubría que un cajón no estaba del todo ordenado o que las cosas del armario podían estar mejor colocadas. ¿A quién no le ha dado por querer cambiar los muebles de su habitación en plena preparación de oposiciones? Cuando te pase, haz como Ulises con las sirenas: se ató al mástil y las oyó cantar hasta que el barco pasó de largo. Sigue estudiando y recuerda que las sirenas no eran mujeres bellísimas y encantadoras: eran solo medio cuerpo de mujer y el otro medio era un monstruo que devoraba. Eso es lo que harías con tu tiempo si dejaras de concentrarte en el estudio.



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12. ¿Te surgen ideas nuevas? Espléndido. Anótalas. Si eres creativa, eso es bueno, pero hay que encauzar las propuestas de la imaginación. Si te están interrumpiendo otra tarea, anótalas y al acabar lo que estás haciendo ya decidirás cuándo les pones patas. Pero ojo, no dejes de ser nunca un volcán de ideas. Solo es cuestión de encauzar la lava…
Dolors Massot, aleteia


miércoles, 15 de noviembre de 2017

La oración más poderosa que una madre puede hacer por sus hijos

Una plegaria para las madres fuertes en la fe

Dios mío, te ofrezco a mis hijos;
Tu me los diste, ellos te pertenecen para siempre;
yo los educo para Ti y te pido
que los conserves para tu gloria.
Señor, que el egoísmo, la ambición, la maldad
no los desvíen del buen camino.
Que ellos tengan fuerza para actuar contra el mal
y que el móvil de todos sus actos
sea siempre y únicamente el bien.
¡Hay tanta maldad en este mundo, Señor!
Tu sabes cómo somos débiles
y como el mal muchas veces nos fascina;
pero Tu estás con nosotros
y yo pongo a mis hijos bajo tu protección.
Dales luz, fuerza y alegría en esta tierra, Señor,
para que ellos vivan para Ti en esta tierra; y que en el cielo,
todos juntos, podamos gozar de tu compañía para siempre.
Amén

Mi cónyuge tiene muy mal carácter

Llega a casa iracundo y crea muy mal ambiente. Después se arrepiente. ¿Qué hacer?
¿Se puede cambiar una personalidad complicada?

Donde falta amor, siembra amor y cosecharás amor. De verdad, qué difícil es amar a las personas iracundas y complicadas, pero será más fácil hacerlo si comprendemos que detrás de cada “gruñido” hay un grito desesperado de “ámame cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito”.
Seguramente alguna vez habrás escuchado a tu amiga decir: “Es que mi marido tiene muy mal carácter; es muy gruñón y pega de gritos a la primera”. ¡Un momento! Entonces este hombre no tiene mal carácter, sino que no tiene carácter sólido.
Si tuviera carácter sabría controlarse y no dejarse llevar por sus emociones. O habría que situarlo en alguno de estos tipos de personalidad: Colérico (EAP), apasionado (EAS), nervioso (EnAP), sentimental (EnAS), sanguíneo (nEAP), flemático (nEAS), amorfo (nEnAP) y apático (nEnAS). Tanto que podríamos hablar del carácter, del temperamento y de la personalidad…
Todos nacemos con un temperamento que toca que trabajar hasta forjar un carácter. Es una cualidad innata, heredada y que no es modificable. Este es responsable de nuestras emociones espontáneas y de las reacciones típicas que podamos tener frente a estímulos externos.
El carácter es el modo de ser personal. Son los rasgos y características que hemos logrado a lo largo de nuestra vida y que nos hace ser únicos. A diferencia del temperamento, el carácter, puede moldearse y educarse, lo que quiere decir que puede cambiar gracias a la influencia del ambiente y la educación, a las  experiencias vividas y a la solidez de la inteligencia emocional, entre otros factores.
Por lo tanto, el temperamento no se puede cambiar, pero el carácter siempre se puede forjar hasta lograr tener una personalidad encantadora.
Si uno de los cónyuges en el hogar es de mecha corta, iracundo y pone mal ambiente, te invito a que hagas lo siguiente:
  • Comprensión. La primera y más importante invitación es comprenderle con un corazón abierto y misericordioso. Es verdad, es muy cansado lidiar con una personalidad así y lo que más puede llegar a frustrar es que uno no tiene el poder de cambiarle. Pero en cambio sí podemos elegir la actitud con la que responderemos ante esa personalidad o en los momentos en que nos percatemos que comienza a crear mal ambiente en el hogar. El amor el comprensivo, decía San Pablo. Cuando llega tu marido de malas a casa o tu esposa te recibe histérica, ¿estás seguro (a) que está enojado (a)? ¿No será que hay algo de tristeza, preocupación, desilusión, miedo o frustración por ahí escondida? Reflexiónalo… Si logras de verdad comprender qué hay detrás de esa careta de “ogro” te será más sencillo no engancharte con su actitud no tan agradable.
  • Evita descalificarle. Por más que le quieras escupir “sapos, culebras y ranas” por la boca, por más que sientas que se lo merezca nunca le hieras con palabras que le descalifiquen como “eres un ogro”, “estás loca, por eso nadie te quiere”, “ni tu madre te aguanta”, “eres igualita a tu madre” …
  • Donde falta amor, siembra amor y cosecharás amor. Aunque en ese momento no sientas bonito amarle, no se te pega la gana hacerlo, ¡ámale! ¿Cómo? Simplemente con una actitud diferente, suave y no a la defensiva. Hazle sentir que en ese hogar es increíblemente amado (a), aceptado(a). De una forma amorosa hazle saber que está ahí de manera incondicional para que juntos encuentren la raíz de esa efervescencia de cólera con la que ha vivido los últimos tiempos. Créeme que, si a ti te cuesta estar junto a una persona así, convivir con ella, a esa persona le cuesta aún más el estar con ella misma.
  • Hagan acuerdos. En un momento de “lucidez”, cuando las aguas estén calmadas hablen del tema y hazle saber cómo te sientes cuando ves que pierde el control. Pueden hacer estrategias y pactos como, si veo que comienzas a perder el control o pones mal ambiente en el hogar, me retiraré del lugar -sola (o) o con los hijos para evitar que nos lastimes y esa será la señal de que tú necesitas tranquilizarte.
Los seres humanos no somos perfectos, sino perfectibles. Por lo que una personalidad complicada siempre tendrá posibilidad de hacer mejoras. Pero es ella quien debe tener la voluntad de hacerlo. No es fácil, pero sí muy posible. Lo más seguro es que requiera de ayuda profesional para que le ayude a descubrir que heridas emocionales debe sanar y qué es lo que le hace reaccionar de esa manera. Para los creyentes, la ayuda de Dios siempre es importante -si no es que la más- para sanar cualquier herida interior y lograr cambios.
 Luz Ivonne Ream, aleteia

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