domingo, 2 de febrero de 2020

¿Sabes que puedes adorar a Dios en cualquier momento?

La adoración es un acto voluntario: puedes adorar a Dios cuando puedas y donde quieras, sólo tienes que saber hacerlo bien…
HAPPY WOMAN

Para adorar a Dios, basta con decirle estas palabras sencillas:
Señor, estoy en tu presencia y reconozco que eres el primero en mi vida. Tú eres mi Dios, mi creador, mi Padre, y me pongo en tus manos. Toma mi vida y todo lo que me pertenece, porque te amo y quiero pertenecerte sólo a Ti“.
Este acto puede durar así un minuto, un poco menos o mucho más dependiendo de las circunstancias.

Cómo convertirse en un “adorador”




PRAY
Joseph Thomas Photography | Shutterstock

Por la mañana, cuando te levantas, la adoración puede ser el primer acto que le da color a tu día. Igualmente, por la noche, a la hora de acostarse. ¿Y por qué no durante el día, entre dos actividades, por ejemplo? Para ayudarte, puedes establecer varias franjas horarias por día.
Si las circunstancias lo permiten, puedes arrodillarte, como Moisés que se inclina ante Dios. Si no, hazlo en tu corazón, inclinándote y recordando por un momento hasta que le hayas restituido a Dios su lugar, en el centro de tu vida. Y así, realizando actos de adoración, gradualmente te convertirás en un “adorador”.



Exposition du Saint-Sacrement
Fred de Noyelle / GODONG
Edifa, Aleteia

vea también: Los niños ante Dios


El Papa, sobre la vida consagrada: «Un tesoro que vale más que todas las riquezas del mundo»

El Papa Francisco celebró la Eucaristía en la basílica de San Pedro / Fotos- Vatican Media
El Papa Francisco celebró la Eucaristía en la basílica de San Pedro /


El Papa Francisco celebró este sábado la Eucaristía en la basílica de San Pedro en la celebración litúrgica de la Presentación del Señor. Además, este domingo la Iglesia celebra el Día Mundial de la Vida Consagrada, a cuyos miembros dedicó buena parte de su homilía.
“Queridos hermanos y hermanas consagrados, sois hombres y mujeres sencillos que habéis visto el tesoro que vale más que todas las riquezas del mundo. Por eso habéis dejado cosas preciosas, como los bienes, como formar una familia. ¿Por qué lo habéis hecho? Porque os habéis enamorado de Jesús, habéis visto todo en Él y, cautivados por su mirada, habéis dejado lo demás. La vida consagrada es esta visión. Es ver lo que es importante en la vida., afirmó el Papa.
Además, añadía que "esto es acoger el don del Señor con los brazos abiertos, como hizo Simeón. Eso es lo que ven los ojos de los consagrados: la gracia de Dios que se derrama en sus manos. El consagrado es aquel que cada día se mira y dice: 'Todo es don, todo es gracia'. Queridos hermanos y hermanas: No hemos merecido la vida religiosa, es un don de amor que hemos recibido”.
Francisco señaló que “el punto de partida es saber ver la gracia. Mirar hacia atrás, releer la propia historia y ver el don fiel de Dios: no sólo en los grandes momentos de la vida, sino también en las fragilidades, en las debilidades, en las miserias”.
Y es que advirtió que “el tentador, el diablo insiste precisamente en nuestras miserias, en nuestras manos vacías: “En tantos años no mejoraste, no hiciste lo que podías, no te dejaron hacer aquello para lo que valías, no fuiste siempre fiel, no fuiste capaz…” y así sucesivamente. Cada uno de nosotros conoce bien esta historia, estas palabras. Nosotros vemos que eso, en parte, es verdad, y vamos detrás de pensamientos y sentimientos que nos desorientan. Y corremos el riesgo de perder la brújula, que es la gratuidad de Dios. Porque Dios siempre nos ama y se nos da, incluso en nuestras miserias”.
Francisco también advirtió sobre algunas de las tentaciones que se pueden cernir sobre la vida religiosa y es tener una “mirada mundana”. Se trata de la mirada “que no ve más la gracia de Dios como protagonista de la vida y va en busca de cualquier sucedáneo: un poco de éxito, un consuelo afectivo, hacer finalmente lo que quiero. Pero la vida consagrada, cuando no gira más en torno a la gracia de Dios, se repliega en el yo. Pierde impulso, se acomoda, se estanca”.
Por ello, cuando la vida religiosa no gira en torno a la gracia de Dios se centra en el yo. “Se reclaman los propios espacios y los propios derechos, uno se deja arrastrar por habladurías y malicias, se irrita por cada pequeña cosa que no funciona y se entonan las letanías del lamento —las quejas, “el padre quejas”, “la hermana quejas”—: sobre los hermanos, las hermanas, la comunidad, la Iglesia, la sociedad”, agregó.
El Papa citó entonces la importancia del Espíritu Santo puesto que la vida consagrada “si se conserva en el amor del Señor  ve la belleza. Ve que la pobreza no es un esfuerzo titánico, sino una libertad superior, que nos regala a Dios y a los demás como las verdaderas riquezas. Ve que la castidad no es una esterilidad austera, sino el camino para amar sin poseer. Ve que la obediencia no es disciplina, sino la victoria sobre nuestra anarquía, al estilo de Jesús”.
La mirada de los consagrados no puede ser más que una mirada de esperanzaSaber esperar. Mirando alrededor, es fácil perder la esperanza: las cosas que no van, la disminución de las vocaciones… Otra vez se cierne la tentación de la mirada mundana, que anula la esperanza. Pero miremos al Evangelio y veamos a Simeón y Ana: eran ancianos, estaban solos y, sin embargo, no habían perdido la esperanza, porque estaban en contacto con el Señor”, concluyó Francisco.
ReL

Estoy a tu puerta y llamo: Busca hacerme feliz

Es como si conversara contigo...

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'
Datos biográficos


1176. Yo pensaba en los 50 hombres que van a ser fusilados mañana por la mañana y rogaba por ellos. "Prepárate a la muerte como si te encontraras entre ellos y con eso los aliviarás."
1177. En la iglesia de Ingrandes. "Sé sencilla, muy sencilla. Si durante toda esta hora no hicieses sino repetir 'Te amo', Yo estaría contento. Y tú, ¿estás contenta de que tu Amado lo esté? No busques otra cosa, Mi Gabriela, fuera de hacerme feliz. Y puedes conseguirlo con cositas muy pequeñas, porque la intención cuenta más que la acción misma y tú ya lo sabes. La intención se tiene en el corazón y son los corazones lo único que Me interesa. ¿Y no es también el Corazón lo que tú buscas en Mí? "Cuando llegue el día en que comprendas Mi Amor, entenderás también por qué Yo Soy un Cazador de corazones. ¡La fiesta que hago con cada captura! No Me cansa la carrera y llevo delicadamente Mi Presa. Y eso tienes que sentir-lo bien tú, a quien he librado de tantos peligros. Acuérdate de que en ocasiones te daba miedo emprender un viaje y Yo te decía: ‘¿No ves que estoy Yo aquí?”’
1178. Todos los Santos. En la Misa Mayor. "Todavía no han sido llenados en el Cielo los lugares que dejaron vacantes los ángeles malos. Todos vosotros sois llamados, cada cual por su nombre. ¡Qué desgracia, Mis pequeños, que vosotros no respondáis!
"Si un hombre rico, dueño de un gran palacio en lo alto de una montaña, invitara a los
habitantes del valle a habitar con él, y si la gente del valle, por temor a la fatiga de la subida no quisiera ni intentarlo, ¿no crees que el hombre rico, conocedor de sus magnificencias, sentirá viva tristeza por la negligencia de esa gente? "Ayúdame a hacer que suban. Y pide a los que ya tengo conmigo, que nos ayuden con los otros."
ReL

sábado, 1 de febrero de 2020

Cómo llevar nuestras cruces y conservar la fe en el sufrimiento

4 claves para entender qué significa llevar las cruces que se nos presentan en la vida y cómo nos ayuda Dios




"Llevar la Cruz": Estas célebres palabras de Cristo aparecen en los tres evangelios sinópticos (Marcos 8,34; Mateo 16,24; Lucas 9,23) y tienen dos interpretaciones diferentes: una en la cual el sufrimiento constituye un "testimonio" del Señor; la otra considera el sufrimiento un "morir a sí mismo".
En este artículo tomaremos como tema la primera de estas interpretaciones y te daremos 4 claves que te ayudarán a entender qué significa llevar las cruces que se nos presentan en la vida

1.- Entender que todos tenemos cruces

Cuando consideramos la invitación del Señor a tomar nuestra cruz, tendemos a pensar que Dios nos pide aceptar los sufrimientos y dificultades propios de la vida en este mundo, infectado por el virus de la maldad.
Si bien a veces nos cuesta comprender por qué un Dios tan bueno permite que su pueblo sufra, todos sabemos lo que es el sufrimiento y podemos entender qué relación tiene con la cruz.
Este tipo de sufrimiento puede ser físico, espiritual o emocional; es decir, puede abarcar muchos tipos de adversidades, como un cáncer o el daño interior provocado por la discriminación, o incluso la persecución por causa de la fe; o bien puede manifestarse en la muerte de un bebé poco antes de nacer, o en un hijo perfectamente sano pero que no avanza como debería en su educación.


También puede presentarse en forma del rechazo de amigos o familiares por defender la vida en una cultura de la muerte, o bien en el trauma causado por una separación dolorosa en el matrimonio. Sea lo que sea, todos hemos pasado por situaciones que podríamos llamar “cruces” que nos toca llevar.
Pero también es importante darse cuenta de que, antes de aceptar cualquier cruz que se nos presente, podemos pedirle al Señor que nos libre de ella.
Sí, es cierto que Jesús nos dijo que cargáramos nuestras cruces, pero al mismo tiempo, Él mismo curó a mucha gente, es decir, les quitó sus cruces por su amor y su compasión.
Así como les quitó las cruces a esas personas, hay muchos casos en los que Él también quiere quitarnos las nuestras, porque sabe que estamos sufriendo, a veces en extremo.

2.- El sufrimiento es un Misterio.

La experiencia nos dice que hay personas que reciben curaciones especiales de Dios y otras no. Esto sucede porque el sufrimiento es un gran misterio: algunas personas que oran mucho y son muy santas no reciben curación, mientras que otras que apenas llegan a la fe, sanan. Algunas reciben curación después de haber orado sólo un momento, otras rezan durante años y nunca sanan.
Al parecer, San Pablo llevaba una cruz, que él llamaba “espina en la carne” (2 Corintios 12,7), que puede haber sido alguna forma de dolencia o padecimiento. Lo que haya sido, lo primero que hizo fue pedirle al Señor que le quitara esa cruz, y en realidad se lo pidió en tres ocasiones distintas.
Cristo mismo también oró con la misma intención en el Jardín de Getsemaní poco antes de que lo arrestaran. Pero ni Jesús ni Pablo se vieron libres de sus respectivas aflicciones.
Por eso, cuando se te presente una cruz en tu vida, pídele al Señor que te la quite; pide curación y puedes hacerlo con las mismas palabras de Jesús; o bien, clama en alta voz, como lo hacía el ciego Bartimeo, a quien no pudieron hacer callar:
"¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!" (Marcos 10,46-52).
Dios nos ama y quiere sanarnos. Si tuvieras un hijo enfermo ¿no harías tú todo lo posible para evitar que sufriera y se curara?
¡Por supuesto! En efecto, si así queremos a nuestros hijos nosotros que somos pecadores, ¡cuánto más nuestro Padre que está en el cielo derramará su gracia sanadora sobre los suyos! (Mateo 7,11).
Siempre es bueno orar y no dejar de hacerlo. Nunca te des por vencido, aunque no puedas comprender el misterio de tus propias aflicciones.
No dejes de confiar en Dios, porque su bondad y su amor jamás disminuyen:
“Den gracias al Señor porque Él es bueno, porque su amor es eterno” (Salmo 136,1).

3.- En tu oración pide fortaleza para llevar la cruz.

Cuando rezamos para sanarnos de alguna enfermedad, también tenemos que preguntarnos:
"Si me toca aceptar esta cruz, ¿lo haré con una actitud de “entereza y serenidad” o con una fe firme y confiada?"
Hay una diferencia importante en esto: Una persona que acepta su cruz con entereza y serenidad, lo hace con buena intención, tratando de no quejarse ni sentir lástima de sí misma.
Si bien esta es una manera correcta de aceptar la cruz, si alguien lo hace sólo apoyándose en sus buenas intenciones y en su capacidad humana, es probable que toda su experiencia venga acompañada de algún grado de desaliento, ira o sentido de culpa, en algún momento se sentirá flaquear.
La razón es que algunas cruces son excesivamente pesadas y a veces nos resultan demasiado dolorosas para llevarlas solos.
Aquí es donde interviene la fe firme y confiada. Dios puede ayudarte a llevar el peso de la cruz que hoy cargas. Dios quiere comunicarnos su propia gracia divina para ayudarnos a aceptar las cruces de la vida, como Jesús le dijo a San Pablo:
"Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad".
Estas palabras fueron tan impresionantes para el apóstol que luego pudo escribir:
"Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy". (2 Corintios 12,9-10).
Llevar una cruz con la ayuda de la gracia de Dios es muy diferente de tratar de actuar con entereza y hacer lo posible por aceptar la adversidad con serenidad, pero sin la ayuda de Dios, es decir, sólo con tus fuerzas humanas.
Los que aceptan la cruz recurriendo a la gracia aprenden a depender de Dios más y más cada día; además, encuentran reservas de fortaleza, confianza y obediencia que saben perfectamente que no vienen de ellos mismos, sino de un Dios que es bondadoso y misericordioso.
En lugar de centrar su atención en los padecimientos que les toca llevar, se sienten inspirados a ser comprensivos y compasivos con otras personas, aunque ellos mismos sufran dolores, padecimientos y dificultades.
En resumen, poco a poco van adoptando las actitudes del propio Jesús.
Esta es la paradoja de la cruz: Aceptamos el sufrimiento no porque sea bueno ni porque nos guste, sino como parte de nuestra vocación de seguidores de Cristo Jesús.
Estas cruces pueden llegar a ser oportunidades para que nos entreguemos más al Señor y le demos gloria y alabanza.

4.- El sufrimiento nos une a Cristo.

El Papa San Juan Pablo II nos ofreció un ejemplo conmovedor de cómo se puede demostrar el gozo de conocer al Señor incluso cuando se está padeciendo los dolores de la ancianidad.
En su última presentación en público, en marzo de 2005, el Santo Padre salió a la ventana de su residencia en el Vaticano a pesar de la fragilidad de su condición, ya cercano a la muerte y con dificultades para hablar.
No se escuchó ninguna palabra de sus labios y después de bendecir a la multitud reunida en la plaza, se retiró y se cerraron las cortinas. No pudo decir nada, pero toda su silenciosa actitud demostraba que quería animar a todos.
Quienes lo observaban ese día podían imaginarse que les quería decir: “Sigan adelante, sigan en la carrera hacia el cielo". Fue un ejemplo dramático y conmovedor de lo muy unido que él se sentía a su gente y de cuánto los amaba a todos.
Durante toda su vida, el Santo Padre enseñó que el sufrimiento nos une al Señor y sus últimos días de vida fueron una clara demostración de su enseñanza.
En febrero de 1984 emitió una carta apostólica sobre el misterio del sufrimiento titulada Salvici Doloris, en la cual escribió, de una manera que resultó ser profética, sobre lo que significaba llevar nuestra cruz con la ayuda de la gracia de Dios:
"Esta madurez interior y grandeza espiritual en el sufrimiento, ciertamente son fruto de una particular conversión y cooperación con la gracia del Redentor crucificado.
Jesús mismo es quien actúa en medio de los sufrimientos humanos por medio de su Espíritu de Verdad, por medio del Espíritu Consolador. Él es quien transforma, en cierto sentido, la esencia misma de la vida espiritual, indicando al hombre que sufre un lugar cercano a sí. Él es - como Maestro y Guía interior - quien enseña al hermano y a la hermana que sufren este intercambio admirable, colocado en lo profundo del misterio de la redención.
El sufrimiento es, en sí mismo, probar el mal. Pero Cristo ha hecho de él la más sólida base del bien definitivo, o sea del bien de la salvación eterna".

Conclusión

Querido lector, si te ha tocado llevar una cruz particularmente pesada, no dejes de orar y pedir curación o solución; pero si la cruz permanece, pídele al Señor la gracia de ayudarte a aceptarla y llevarla, y ten por seguro que Él vendrá en tu ayuda.
Como lo dijo San Juan Pablo II, todo sufrimiento es malo y no existirá en la nueva Jerusalén, cuando Jesús regrese a la tierra. Pero Dios sabe sacar el bien de este mal, incluso grandes bendiciones, y puede enseñarnos a todos a aceptar el sufrimiento de una manera que nos acerque más a Jesús.
Así pues, haz un momento de paz y bendice a todos los que sepas que están llevando una cruz muy pesada; pídele al Señor que derrame sobre ellos una gracia abundante para que reciban el auxilio del cielo y les lleve la paz.
escatolic.mnet Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:PildorasDeFe.net


Estoy a tu puerta y llamo: Gracias por los pensamientos que Me dedicas

Es como si conversara contigo...

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'
Datos biográficos

1174. 19 de octubre. 'Señor, ¿por qué cuando compusiste el Padrenuestro no nos enseñaste a pedir el Amor?" El: "Es que todo es Amor en el Pater. 'Padre nuestro', el nombre de un gran Amor.
'Que sea santificado Tu Nombre', 'que venga 'I'u Reino', 'que se haga Tu Voluntad'. Estos son los deseos de un amor perfecto que no piensa sino en el Padre bienamado. 'Danos el pan'. . . con esto pides tú un alimento de Amor para todos los instantes de todos tus días. 'Como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido...' Aquí habla el amor a tu prójimo, a quien amas por amor a Dios. 'Líbranos del mal...' El único mal es todo aquello que no es el Amor. 'Y que así sea...'
Es decir, que todo sea según Tu Voluntad... y seremos Uno para toda la Eternidad."
1175. 22 de octubre. Le Fresne. "Aún cuando no hubieras venido a esta iglesia sino a darme gusto y ponerte a Mi Disposición, ya Me habrías dado con eso sólo una prueba de amor. ¿No te da gusto darme a entender que Me amas? Yo espero eso de ti y espero que lo hagas con frecuencia. Los desposados se hacen pequeños regalitos que les son muy dulces... Gracias por los pensamientos que Me dedicas por la noche, que sean cada vez más simples y naturales.
"Unidos de día, unidos por la noche. .. ¿Podríamos estar separados en el Cielo? Entonces, no hay que interrumpir sobre la Tierra. "Cuando Mi Madre estaba lejos de Mí por la distancia, Su Corazón estaba, sin embargo, siempre cerca del Mío y se preocupaba de Mis Intereses como si Me tuviere presente. Haz tú como si Me vieras. Recuerda que siempre asisto a la fiesta de tu vida. Vive pues 'a dos' conmigo; seremos una sola cosa en el Padre. ¡Dichosa Unidad!
"Y no es demasiado larga la espera en la Tierra, cuando se trata de preparar una felicidad semejante. Toma valor de Mi Valor en la hora de Mi Pasión y medita en Ella seguido. Toma amor de Mi Amor en la hora de la Pasión. Pide. Sola no puedes nada. Y ya sabes que cuando convienes en que nada puedes, tienes con ello una fuerza que Me atrae, a Mí, tu Rey. Quiero reinar en ti. No te, pongas, pues, atención, y no pienses sino en Mí, que te llevo en Mi Corazón."
ReL

Y Demi Lovato se derrumbó en el escenario, pero Dios la escuchó

Volvió a cantar durante los premios Grammy después de dos años de silencio que ha pasado recuperándose de una sobredosis que pudo ser mortal.
DEMI LOVATO

Una de las actuaciones más comentadas de los recientes premios Grammy ha sido la de Demi Lovato. Era el regreso de la cantante a los escenarios después de una larga recuperación física y emocional y la primera vez que se subía a un escenario en casi dos años.
La emoción por su regreso se reflejó en la interpretación de Demi en esta 62 edición de los famosos premios que se celebraron en el auditorio Staples Center de Los Ángeles. La cantante, presa de las lágrimas, tuvo que interrumpir su actuación en los primeros acordes de la canción. Pero remontó y terminó el tema provocando la ovación del público.
La artista interpretó “Anyone” una conmovedora canción que escribió apenas 4 días antes de la sobredosis que sufrió en julio de 2018 y por la que fue hospitalizada durante semanas. El tema es un canto a la desesperación que atravesaba la joven después de haber vuelto a caer en sus adicciones. Es ella misma quien hablaba hace pocos días de este tema definiéndolo como “un grito de ayuda”. “De alguna forma, al escucharla te lleva a pensar: “¿cómo es posible que nadie escuchara esta canción y pensara ‘vamos a ayudar a esta chica’?’”, decía Demi en la entrevista. En la letra de “Anyone” incluye frases como: I feel stupid when I sing / Nobody’s listening/ Why do I pray anyway if no one’s listening? La joven artista se pregunta “por qué rezo si nadie me escucha” o “Señor, ¿hay alguien? / Necesito a alguien / A alguien / Por favor, muéstrame a alguien”.
Puede que en los últimos tiempos el Señor sí la haya escuchado. En octubre viajó a Tierra Santa e incluso se bautizó en el río Jordán, una experiencia que la marcó profundamente y que renovó su “conexión con Dios… algo que he echado de menos durante varios años”, escribió la cantante en Instagram donde confesó además que “ha podido llenar de nuevo el vacío de un Dios que había en mi corazón”.
“Anyone” es el primer single de Lovato desde 2018 cuando publicó “Sober”, otro tema-confesión en el que explicaba que había recaído en el alcoholismo tras varios años sobria. “I’m so sorry / I’m not sober anymore”, dice en este tema en el que, sobre todo, pide perdón a su padre y a su madre por haber roto la promesa de no volver a beber.
Demi Lovato, niña prodigio Disney, a sus 27 años lleva desde los 17 luchando contra trastornos emocionales, de alimentación y adicciones varias.
Tras pasar por el infierno, parece que ha encontrado la redención. Como parte de esta vuelta a los escenarios, la cantante actuará en la Super Bowl el próximo 3 de febrero. Será la encargada de entonar el Himno Nacional de Estados Unidos.
Angeles Conde Mir, Aleteia

Vea también: Adicciones inadvertidas

8 rasgos para detectar si tu pareja es inmadura para casarse

Un médico psiquiatra revela las formas más frecuentes de inmadurez, que hacen inviable una relación duradera. Conocerlas es el primer camino para superarlas.
COUPLE

Encontrar a la pareja ideal no es tarea fácil: va más allá del enamoramiento, del gustarse y sentir que el mundo es maravilloso a su lado.
Si la persona con quien vas a caminar toda la vida es ahora tu novio o novia, y si piensas seriamente en casarte, asegúrate de que el otro (la otra) reúne las cualidades de madurez que se necesitan para el matrimonio.
¿Qué debo buscar en la pareja? La capacidad para cumplir el compromiso de amor y fidelidad.
¿Cómo puedes evaluarte a ti misma y a tu pareja? En su libro “Familia en armonía”, el Dr. Fernando Sarráis presenta 8 rasgos que os ayudarán a hacer examen.
Sarráis afirma que hay dos aspectos en los que se manifiesta con especial claridad la madurez o inmadurez psicológica de una persona:
  • Su actitud ante el placer.
  • Su actitud ante el sufrimiento.
“La persona inmadura tiene como objetivo principal sentirse bien y evitar sentirse mal a toda costa: por esta razón, tiende a hacer lo agradable y placentero, y a evitar lo desagradable y costoso“, añade.
Estas actitudes tienen manifestaciones que básicamente se pueden detectar, según este especialista, en 8 características

AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA FRECUENTES Y ELEVADAS.

Se ve en una fuerte tendencia a la frustración y a la ira.

ACTITUD TEMEROSA HABITUAL.

Le lleva a ser cobarde y a mentir para evitar sufrir.



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IMPACIENCIA.

Soportar mal el sufrimiento que causa lo desagradable.



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¿Sientes que tu pareja te miente o manipula? Son síntomas de que no te conviene seguir en esa situación.

CAPRICHOSA, MANIPULADORA Y CHANTAJISTA.

Tiene una intensa necesidad de sentirse bien en todo momento.

INESTABILIDAD EMOCIONAL E IMPULSIVIDAD.

Tiene hipersensibilidad emocional.



COUPLE
Shutterstock | Shooting Star Studio
Si la diversión es el único espacio en el que parece feliz, queda camino por recorrer hasta la madurez.

ESCASO CONTROL EMOCIONAL.

Se manifiesta con reacciones exageradas al placer (entusiasmo) y al sufrimiento (miedo, rabia y tristeza intensos).

ESCASA EMPATÍA.

Se manifiesta con una actitud egocéntrica e insensible a las necesidades y expectativas de los demás.

DEBILIDAD PSICOLÓGICA O FALTA DE VOLUNTAD.

Se manifiesta con tendencia a la pereza, la comodidad, el desorden, la impuntualidad y la irresponsabilidad.
Dolors Massot, Aleteia