Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
Raro es quien en su última hora expresa remordimientos por no haber pasado más tiempo en el trabajo. Sin embargo son más numerosos los que se arrepienten de lo que hicieron o no en relación con el amor
Nadie dice en su lecho de muerte, “si tan solo hubiera pasado más tiempo en el trabajo”. En realidad, los remordimientos se refieren más a menudo a “lo que hice y lo que dejé de hacer”. Un dominico colombiano, el hermano Nelson Medina, ha hecho una lista con los remordimientos que escuchaba más a menudo cuando acompañaba a las personas en el final de sus vidas.
Probablemente estos pensamientos te resultarán familiares. Así que, ¿por qué no haces un examen de conciencia un poco diferente para inspirarte? Luego todo lo que tienes que hacer es orar y pedir gracia para que no tengas que repetir esta lista de arrepentimientos en tus últimos días.
En esta galería de imágenes encontrarás los remordimientos escuchados en el lecho de muerte
En los Andes de Perú se cultivan unas papas multicolores capaces de combatir dos problemas graves de salud
Rojas, negras, moradas, amarillas o anaranjadas… En Perú se cultivan más de 3000 variedades de patatas, especialmente en los Andes. Se diferencian de la común por su diversidad de formas, colores y sabores, así como por tener superiores cualidades nutricionales.
Presentan la particularidad de que se cultivan a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar y están en su mayoría en manos de pequeños agricultores.
En muchos países y a lo largo de la historia, la papa contribuye y a contribuido a mejorar la nutrición de la población más vulnerable.
Desafortunadamente, en muchos casos, los cultivos han sido remplazados por los de otras variedades más comerciales por lo que prácticamente han desaparecido no solo de los mercados, sino también de los hábitos de consumo de las poblaciones rurales y más aún de las urbanas.
Por falta de información y educación nutricional, los consumidores no suelen comprar estas patatas de colores. Piensan que no son buenas o que tiene una baja calidad. Sin embargo el consumo de estas variedades de tubérculos puede aportar un beneficio nutricional importante y, por otra parte contribuiría a un aumento de los ingresos de los agricultores locales.
Contra la anemia y la desnutrición
Según el Ministerio de Salud de Perú el 43,5% de los niños, de 6 a 35 meses, sufre de anemia. Estamos hablando de que 620.000 niños menores de 3 años son anémicos y que 410 mil niños menores de 5 años presentan desnutrición crónica.
Para hacer frente a esta situación el Ministerio de Salud realizó una campaña de concientización basada en una mejora de la alimentación de la población a base del consumo de papas nativas, entre otros alimentos. Así, entre el 2016 y el 2017, se logró disminuir los índices anémicos de la población, de 43,8% a 32,4 %.
Para continuar en ese camino es necesario el esfuerzo de las familias y del personal sanitario para lograr una buena educación alimentaria. No solo se ha de priorizar el consumo de los alimentos ricos en hierro como las carnes, hígado y legumbres. La lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y el suplemento de hierro recetado por un médico a bebés y a las madres embarazadas es fundamental para prevenir la anemia y la desnutrición.
Cada color, unas propiedades
La papa constituye de por sí una buena fuente energética. También aporta proteínas, fibra y minerales. Es un alimento saludable, sin colesterol, libre de sodio, muy rico en vitamina C, de fácil acceso y económico.
Junto a otros alimentos como vegetales, legumbres y carnes puede resultar muy beneficioso para aumentar los niveles hierro en sangre y mejorar la nutrición en aquellos que están bajo peso.
Por otra parte, el color de la papa es un indicador de su valor nutricional. En las papas peruana de colores se observa que su contenido en antioxidantes y otros micronutrientes como el hierro y vitaminas se encuentran en mayor concentración que las comunes. Estos beneficios se observan al ser consumidos con cáscara y mediante cocciones bien realizadas.
La papa de color amarillotiene más vitamina C. Fomenta la absorción de hierro que contiene. Se la suele llamar “tumbay”, “peruavian” y “runtush”.
Las de color azul, morada y roja tienen mayor cantidad de hierro y antioxidantes. Se las llama también “leona”, “wencos”, “sumacc soncao”.
Por otra parte, son altamente valoradas por científicos y agricultores por la tolerancia a enfermedades, propiedades organolépticas como sabor y textura y por sus propiedades agrícolas, ya que soportan condiciones adversas como sequías, suelos con baja fertilidad e incluso heladas.
A pesar de que sabemos que la papa no es un alimento fuente de hierro, si lo es en calorías y demás nutrientes esenciales, por lo que al momento de elegirla es mejor optar por la papa nativa, a la vez que ayudamos a los pequeños productores. Incluirla en la dieta nos ayudará a recuperar nutrientes y calorías necesarias, principalmente en aquellos niños desnutridos.
Mediante la educación responsable a los más pequeños y a embarazadas, junto al compromiso y la perseverancia de todos se puede llevar una alimentación equilibrada, variada, donde además se le de valor a los productos locales y de cercanía, de esta manera se pueden lograr grandes cambios en la salud.
Aplicable para mayores, adolescentes e incluso los niños
Los consejos valen para mayores, jóvenes y también para los niños, también atacados por las ideologías dominantes
Vivimos en una sociedad hipersexualizada. Este es el día a día de millones de niños y adultos cada día: un bombardeo constante de sexo y de apología de la promiscuidad, de poca o ninguna ropa. Es lo que llega de Hollywood, lo que marca la moda y la publicidad, lo que se ve en las redes sociales.
Esto ha calado completamente, y así es como el consumo de pornografía se ha disparado hasta límites aberrantes. Alejandro Villena, psicólogo experto en adicciones, explicaba a ReL que los estudios revelan que “el 80% de los varones consume pornografía, porcentaje que se queda en el 40% en el caso de las mujeres. Y la edad media del inicio del consumo se sitúa en los once años”.
El peligro de hipersexualización extrema puede afectar también gravemente en los creyentes si no se defienden con las armas adecuadas. La virtud de la pureza está hoy sometida a un ataque sin precedentes.
Para ayudar en esta lucha contra la impureza que se quiere normalizar en la sociedad, el padre oblato Ed Broom, ofrece en Catholic Exchange una estrategia espiritual, un plan aplicable para padres, adolescentes e incluso niños.
Este religioso experto en comunicación y en atención espiritual de familias ofrece 10 consejos para no sucumbir a estos ataques o para regresar confiadamente al Señor, si se ha sido derrotado:
1. El arma de la oración
El hombre es débil y por ello necesita de la oración para poder vencer la tentación y no caer en un pecado de impureza. El padre Broom asegura que probablemente la principal razón para caer en cualquier pecado, pero especialmente contra la pureza, es la falta de oración, o una oración débil.
Citando la Escritura recuerda que los israelitas fueron capaces de derrotar a sus enemigos solo después de que Moisés desde lo alto de la colina y frente al campo de batalla levantara los brazos al cielo. Para vencer la tentación de la carne y las insinuaciones pecaminosas del mundo hay que levantar las manos al cielo en oración.
2. No juegues con fuego
Una razón importante por la cual muchos caen en pecados relacionados con la impureza es no haber evitado la ocasión de pecar. El refranero popular sabe mucho de esto: ¡El que juega con fuego, acaba quemándose! El cristiano tiene que usar el sentido común y la prudencia, dado por el discernimiento, para evitar ponerse en situaciones en peligro.
Si uno es débil ante la pornografía debe procurar no quedarse solo delante de un ordenador. Una pareja de novio es preferible que esté en un banco charlando o dando un paseo que viendo una película los dos solos en una casa. Así se evitan muchas situaciones comprometidas.
3. El pudor
El Catecismo de la Iglesia Católica (2521-2524) insiste en varias ocasiones en que “la pureza exige el pudor”, pues éste “preserva la intimidad de la persona”. Del mismo modo, afirma que “el pudor es modestia; inspira la elección de la vestimenta. Mantiene silencio o reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreción”.
Del mismo modo, el Catecismo afirma en este punto que “existe un pudor de los sentimientos como también un pudor del cuerpo. Este pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicación a hacer pública toda confidencia íntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes”. Es por ello importante que no seamos ocasión de tropiezo para el prójimo.
4. Penitencia
En la vida espiritual, el cristiano está llamado a ser como águilas que vuelen en las alturas. Pero para volar necesita de las dos alas espirituales: ¡la oración y la penitencia! Para vencer estas tentaciones contra la pureza hay que rezar, rezar y rezar, pero también aprender del arte del ayuno y de vivir una vida de penitencia. Esto también ayuda a educar el cuerpo y fomentar el dominio de sí mismo. ¡Los santos han enseñado en multitud de ocasiones esta clara lección!
5. Evita la pereza
Una de las grandes rendijas por las que se cuela la impureza es a través de del pecado de la pereza. La mente ociosa es normalmente laboratorio del diablo. Cuando uno no tiene nada que hacer y no llena su tiempo con alguna ocupación útil, el diablo entra rápidamente para tentar de muchas formas, especialmente contra la virtud de la castidad.
De este modo, una de las razones principales por la que tantos jóvenes, y cada vez más personas adultas, tienen serios problemas con la pornografía en internet es debido al excesivo tiempo libre, el aburrimiento y el fácil acceso a este contenido en la red.
6. Lenguaje inapropiado
En cualquier situación, lugar y circunstancia hay que controlar lo que se dice. El apóstol Santiago exhortaba: “Debemos ser lentos para hablar y rápidos para escuchar”. Y esto es algo especialmente importante con respecto a la pureza.
No deben salir de nuestra boca palabras sucias, ni siquiera bromas groseras o impuras. San Juan Bosco afirmaba que no podía eliminar de su mente una cosa impura que un hombre pronunció delante de él cuando él era un niño. Hay que ser consciente de las consecuencias de todas las acciones que uno realiza, sean más o menos importantes, a los ojos de cada uno.
7. Vigilancia constante, especialmente de los ojos
Los ojos son el elemento principal por el que la impureza entra en el cuerpo, por eso es importante educar la mirada. El Papa Francisco ha hablado mucho sobre esta vigilancia. El padre Broom afirma que el examen diario ignaciano es clave. Esta práctica invita a echar un vistazo a cada día y ver donde Dios ha estado presente, pero también ver dónde el corazón se ha alejado de Dios.
Si se está vigilante uno podrá percatarse de cuando los ojos se alejan de Dios y comienzan a juguetear con lo que no es de Dios: en este caso la impureza. Vale el ejemplo del Rey David, y la mujer de Urías el hitita. Él se dejó llevar por la mirada, al no haber mantenido una adecuada vigilancia, y esto acabó en una caída enorme hacia la lujuria y la falta de honestidad. Ceder a la lujuria terminó en adulterio, el adulterio condujo al asesinato, y el asesinato al arrinconamiento de la conciencia.
8. Confesión y esperanza renovada
La debilidad está en el hombre y todos pueden caer. Pero peor incluso que la caída es la desesperación. Nunca hay que desesperarse debido a las inclinaciones que el ser humano tiene al pecado. Al contrario, San Pablo afirmó que donde abundó la debilidad, sobreabundó la gracia. Por lo tanto, si se cae en el pecado contra la pureza hay que tener confianza ilimitada en Dios y recurrir inmediatamente al sacramento de la confesión.
9. Comunión frecuente
Para salvaguardar la virtud de la castidad es de vital importancia tener una relación con Jesús a través de la Eucaristía. Cada comunión bien recibida resulta un trasplante de corazón espiritual. Recibir la Eucaristía de manera frecuente y ferviente es de lejos el medio más eficaz para vivir una vida de pureza.
10. La Virgen María, modelo de todas las virtudes e intercesora
No hay mejor interecesora a la que acudir para que nos ayude a defender la pureza que la Virgen María. Las vidas de muchos santos demuestran que a través de su gran amor a Dios y el amor filial y el amor por María pudieron vivir vidas santas y de gran pureza.
Al ejemplo del Inmaculado Corazón de María, los creyentes deben pedir esta pureza de mente, corazón, cuerpo alma e incluso intención.
Parece que cada vez más los espacios “públicos” se van transformando en lugares donde nadie mira a nadie, donde todos somos desconocidos, donde sonreír es algo extraño y hablarle a otro es sospechoso. Pareciera que es la regla y no la excepción estar pendiente todo el tiempo del celular en la universidad, el trabajo, los centros comerciales, la calle, la casa y hasta en la iglesia. ¿Cómo podemos encontrarnos y ayudarnos si hemos perdido la capacidad de mirarnos a los ojos?
Testimonio de un taxista misionero de cómo se unió con su mujer en matrimonio santo.
"Mi mujer dio a luz vía cesárea. Se complicó la cosa y la operaron tres veces. Luego comenzó la huelga médica. No la atendían. Mi esposa se puso muy delicada. Por eso quise trasladarla al Rebaglati. Gracias a la intervención del director del hospital conseguí una ambulancia aunque tenía que comprar el combustible necesario. En el Rebaglati la atendieron.
Pero había un problema: tenía una deuda de 8000 dólares. La enfermera me dijo que yo estaba asegurada pero mi mujer no. Por eso no podíamos recurrir al seguro. Me propuso que me casara. Estaba yo de acuerdo pero no creía que se podía con solamente pensar en tantas cosas que requiere un matrimonio.
Trabajé esa mañana y, sin cambiarme, fui al hospital a mediodía, a la hora que me habían indicado. Y allí me estaban esperando en cuidados intensivos y nos casamos.
Y en la partida aparece la nota: casado 'in articulo mortis'. Gracias a Dios, mi mujer se puso bien."
Los dos pueden confesarse y recibir la santa comunión porque están unidos en santo matrimonio. Los caminos del Señor son insondables.
Nadie quiere empezar su matrimonio debiendo un préstamo por la boda, ¿verdad?
Pregunta: Mi hija de 24 años se casa en la primavera del año que viene y sus planes de boda se están descontrolando mucho. Por lo demás es una chica lista, pero está decidida a tener la boda más extravagante que pueda comprar nuestro dinero. Mi esposa y yo somos pudientes, pero hemos trabajado toda nuestra vida para llegar hasta aquí y logramos estar económicamente cómodos al no gastar dinero de forma excesiva, algo que mi hija no logra entender. Tuvimos que poner un límite para este presupuesto y ahora mi hija quiere pedir un préstamo para la boda que cubra los gastos que nosotros “nos negamos” a pagar. No quiero que mi hija empiece su matrimonio pagando un préstamo por la boda cuando en vez de eso podría estar pagando una hipoteca. Mi esposa y yo no conseguimos convencerla de que esto es un derroche y una idea muy mala. Si no la ayudamos, pedirá el préstamo pero, al mismo tiempo, no creemos que sea razonable que espere que paguemos 100.00 dólares por una boda.
Respuesta: Mi principal preocupación es la situación en la que tú y tu esposa os inclináis a su voluntad y abrís vuestra cartera, seguida de la amenaza de pedir un préstamo de boda si no la complacéis. Esto parece mostrar cierto nivel de inmadurez en vuestra hija que quizás indique que no entiende del todo el sacramento al que está a punto de comprometerse.
Una boda es una declaración pública de amor mutuo y el comienzo de una nueva familia. Tiene sentido que se quiera empezar este viaje con los mejores cimientos posibles, no el cimiento de una deuda exorbitante. Tenéis razón; ambas ideas son, evidentemente, malas: tanto un préstamo para una boda como gastarse 100.000 dólares [unos 87.000 euros]en la celebración.
Una boda también es un sacramento y, como tal, es un rito de iniciación a la vida matrimonial.Debería tratarse con reverencia y solemnidad, no con una presuntuosa exhibición de riqueza. Tomar prestada una enorme suma de dinero para tener una boda más allá de los medios económicos propios es un craso error y vosotros sois lo bastante sabios como para apartar el presupuesto de vuestra hija de un gasto semejante.
Aunque físicamente no podéis impedir que pida un préstamo para la boda, sí tenéis control sobre con cuánto de vuestro dinero podréis contribuir a ese gasto. Decid a vuestra hija lo que tú y tu esposa podéis permitiros y luego sugeridle que o bien ajuste su presupuesto y expectativas o que empiece una cuenta de ahorro para la boda, en vez de pedir un préstamo.
Los jóvenes no tienen una mentalidad tan tradicional como sus padres hoy en día, así que supongo que el novio y su familia piensan contribuir también de alguna manera. También creo que si vuestra hija y su futuro marido ven que se espera que contribuyan monetariamente a su propia boda, entonces empezarán a ver rápidamente lo sabio que es reducir algunas extravagancias.
Recuerdo cuando estaba recién prometida, con mi cabeza llena de expectativas de cuento de hadas, pero una vez empecé a planear en serio la boda y me impactó lo caro que era todo, no tardé en poner los pies en la tierra de la realidad.
A vuestra hija no le vendría mal una saludable dosis de realidad y que reorientara sus prioridades en torno a la naturaleza sacramental de la ceremonia.
Amar a los que me rodean es más importante que llevar razón
A menudo me doy cuenta de una cosa, no me basta con tener razón, necesito que me la den. Quiero que reconozcan que estoy en lo cierto, que estoy en posesión de la verdad. Quiero que sepan que he acertado en mi forma de ver las cosas. Que digan que mi punto de vista es el correcto.
Que lo sepa yo está bien. Pero que otros lo sepan y lo reconozcan, marca la diferencia. Es mi orgullo.
A menudo guardo rencor y vivo con rabia. Pienso que el mundo no me da la razón. Me la quita injustamente. Los demás, o alguien importante en mi vida, no ven las cosas como yo las veo.
Quiero que lo digan en alto, que lo reconozcan públicamente. No me basta con ganar. Necesito los titulares de toda la prensa rendidos a mis pies.
Cuando eso no sucede, cuando no aplauden mi forma de ver las cosas, me lleno de rabia. Sé de dónde viene ese rencor guardado. Alguna vez me negaron esa razón que era mía. Yo grité con furia. Tenía razón. Pero el mundo guardó silencio. O le dio la razón a otro de forma inmerecida.
Me quedé confuso, solo. Yo tenía la razón. Buscaba argumentos. Entre ellos el grito, o la fuerza. Producía el efecto contrario. Volvían el rostro. Me dejaban solo. Y entonces el odio comenzó a tomar fuerza en mi corazón herido.
¿Nace con tanta facilidad el odio? Es una palabra tan fea. Tiene tanta fuerza. No nace de golpe. Va incubando lentamente, guardando heridas y desprecios, alimentándose de los insultos y olvidos.
Como un ave carroñera que sólo se alimenta de despojos muertos. Así mi odio crece al no sentir que otros me dan la razón que tengo.
Y culpo a Dios de mi desdicha. Él podía cambiarlo todo. Podía haberlo hecho diferente. Me duele no tener un lugar, un camino, un final feliz.
Podía haberse inventado algo que diera forma a mis sueños. Podía darme la razón de forma definitiva y hacer posible lo que yo deseo. Y si no lo hace es que no es mi Padre. O por lo menos es un padre que no quiere a su hijo.
Dios, o el mundo, no me afirman. Aunque tenga muchos likes en mis redes sociales, nunca es bastante. Alguien tendrá más.
Y querré que muchos más me sigan a mí y me den la razón. Es tanta la vanidad, mezclada con el odio que he ido guardando y esa mirada llena de rabia que tengo.
Tal vez, me parece, no necesito tener razón para ser feliz. Creo que puedo ser feliz teniendo razón o no teniéndola. No es tan importante.
Puede que esté en lo cierto. Que el otro lo haya hecho mal y yo no. Pero eso no cambia nada. La vida es como es y no puedo cambiarla aun teniendo toda la razón del mundo. Aun siendo injusto todo lo que me pasa. Aun siendo yo el que debería tener una vida mejor de la que tengo.
Pero no es así y tengo que querer mi vida como es. Con o sin razón. ¿Qué importa? Lo importante no es estar yo en lo cierto, cargar con la verdad a cuestas.
Lo que importa de verdad es amar la vida y en ella al que Dios ha puesto en mi camino. Amar mi presente hoy y no los futuribles que deseo. Amar mi alma rota y todas las injusticias que padezco. Aunque quisiera borrarlas de un plumazo. Pero no puedo.
Dios quiere mi bien. Quiere que sepa que me mira, sostiene y sana. Quiere que sepa que está conmigo. Él siempre tiene la razón. Yo no siempre. Y aunque la tenga sólo desea que sea feliz y haga a otros la vida más fácil.
Por eso desde hoy tomo una decisión: no importa que tenga la razón, no importa que esté yo en lo cierto, que lo mío sea lo justo y lo otro lo injusto.
Puede que sea así, es cierto. Pero no voy a dejar en ningún caso que ese deseo de que me den la razón acabe quitándome la paz y la alegría.
No voy a aceptar que mi deseo de recibir el reconocimiento me lleve al rencor y al odio. Voy a aceptar que mi vida no es justa.
Y que si persigo la justicia continuamente, o la perfección, o la verdad, haré de mi mundo un infierno. Y haré que los demás sean objeto de mi rabia, de mi ira, de mi odio. No lo quiero.
Quiero aprender a amar. Sin buscar la razón. Amar con el corazón a los que tengo en mi camino. Eso es más importante, mucho más, que el hecho de que muchos me den la razón y me digan que estoy en lo cierto.