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lunes, 20 de abril de 2020

“No te olvides de llamarme mañana, por favor”

Una madre de familia española crea un grupo de voluntarios que atiende a ancianos solos. La iniciativa se ha extendido a Argentina y los voluntarios aumentan cada día.
Pilar de Beas es una madre de familia madrileña que ha convertido la etapa de confinamiento en una ventana para muchos ancianos que sufren la soledad. Conoció recientemente al párroco de Villabrágima, un pueblo de 1.000 habitantes de la provincia de Valladolid donde la pandemia del coronavirus ya ha segado vidas.
Este sacerdote, que se llama Francisco Casas, también es director espiritual del colegio Mater Salvatoris de Valladolid. Estaba preocupado porque a causa del coronavirus en el pueblo las familias están fuertemente aisladas.
Las autoridades quisieron frenar el contagio en el pueblo, después de detectar más de 11 casos y de que se produjera una muerte. Pero el confinamiento ha hecho que muchos ancianos queden solos y sin posibilidad de recibir las habituales visitas o las conversaciones con los vecinos. Los efectos de este aislamiento van más allá de lo físico.
El párroco pidió a Pilar oraciones por una persona fallecida y ella quedó con una inquietud: “Pensé qué podríamos hacer desde Madrid para paliar la soledad y la falta de apoyo a esos ancianos que se están quedando solos. Es fácil que se pongan tristes, que no tengan a quién comentar sus preocupaciones, y que les tiente la desesperanza de pensar que ya nadie en esta sociedad se acuerda de ellos”.

Una solución sencilla

Esta mujer, católica que vive la espiritualidad de Schoenstatt, ideó un sistema sencillo pero que está resultando un éxito: las llamadas de teléfono.
Un equipo de voluntarios se turna para llamar a diario a los ancianos. “En unos minutos se hacen amigos del alma. ¡No te imaginas la de cosas bonitas que suceden! A estos abuelitos les ha cambiado la vida”, comenta.

Llamados a dar su tiempo a los que necesitan hablar

Ya son 40 ancianos y el equipo de voluntarios no para de crecer. “Vamos por los 300. Muchos jóvenes y personas de mediana edad -explica- se han sentido llamados a dar su tiempo para los mayores. Hablan con ellos, les escuchan, comparten sus historias… y ves que a los ancianos les hacía mucha falta”.

“No te olvides de llamarme mañana, por favor”

Ayer, sin ir más lejos, “una señora -comenta Pilar- me dijo: te has equivocado de día, tú me llamas los miércoles y hoy es martes, pero conversemos ahora y no te olvides de llamarme mañana también, por favor”.

También en residencias

Así Pilar ha puesto en contacto a voluntarios con ancianos que viven en sus casas y también en residencias, pero no faltan los obstáculos. “En las residencias ven con buenos ojos lo que hacemos pero, por la ley de protección de datos, no nos pueden facilitar información sobre sus ancianos. Es una pena”.
Ha conseguido, sin embargo, que una abuelita hablara con otros mayores de su misma residencia “y son ellos los que nos han pedido, por iniciativa suya, que algún voluntario se comunique con cada uno”.

También en Argentina

Con este sistema de voluntariado ha llegado a atender a ancianos de Argentina. Ahora que está en marcha este equipo, Pilar cree que “nos ha hecho descubrir un modo de ayudar a las personas que están solas, más allá de la situación de confinamiento. Nuestra sociedad lo necesita”, añade.

“Queremos llegar a más”

Ella misma, ha puesto a disposición su correo electrónico para facilitar que personas mayores, entidades o residencias de ancianos puedan recibir estas llamadas de apoyo. “Queremos llegar a más”, dice Pilar. Quien quiera puede escribirle a pilardebeas@hotmail.com.

“No podía quedarme de brazos cruzados”

Pilar es madre de 6 hijos y abuela de 6 nietos. No le sobra el tiempo de dedicación a su familia pero asegura que “emprender este voluntariado es algo que debía hacer. No podía quedarme de brazos cruzados y ya se ve que, como yo, muchas otras personas también se han puesto manos a la obra”.
Dolors Massot, Aleteia

Vea también Crecimiento en la caridad



jueves, 6 de febrero de 2020

Descubre una buena forma de ayudar a un ser querido en apuros

¡Qué impotentes nos sentimos ante las malas noticias sobre nuestros seres queridos! ¿Cuántas veces te has preguntado qué puedes hacer para ayudarles a sentirse mejor?
FRIENDS

Mirando la Escritura, quedamos atrapados por la brecha entre la pequeñez y la simplicidad de los medios que Dios usa y el despliegue de su amor.
Cuando Abraham interviene con Yahveh, en una oración audaz, invocando la posible presencia de 50 y luego 10 justos en la ciudad de Sodoma, obtiene que Lot se salve (Gen 19).
Cuando Israel sale a combatir a los amalecitas, Moisés sube a la cima del monte y allí, cuando levanta las manos en un gesto de oración, su pueblo se impone (Ex 17).
En el Evangelio, ¿cómo no mencionar los cinco panes y los dos peces que eran totalmente insignificantes para alimentar a la multitud y, sin embargo, fueron suficientes para que Jesús satisficiera a la gente que le seguía (Jn 6)?
Cuando Jesús se le aparece a Sor Faustina, le pide la reproducción de una imagen, confiándole: “Presento a los hombres un medio por el cual deben venir a recoger gracias de la fuente de la Misericordia. Esto significa que es esta imagen con la inscripción “¡Jesús, confío en ti!“.
A través de estas pocas menciones, vemos cómo Dios no cesa de intervenir en la historia del hombre para darle valor, fortalecerlo en su caminar, mostrarle su cercanía, decirle su amor, responder a su oración.
Elige hombres y mujeres humildes que ponen su confianza en Él y se satisfacen con los pequeños medios a su disposición: oración de intercesión, rosario, novena, peregrinación…

El Señor escucha a los humildes


PRAYING
ChristianChan | Shutterstock

Por tanto, aunque parezca algo irrisorio ante los desastres que todos los días se nos presentan, respondamos con generosidad a las invitaciones de la Iglesia a orar por el mundo, por la paz, por la unidad, y a las sugerencias del Espíritu en lo secreto de nuestros corazones.
Permanezcamos en la confianza, fieles a nuestra oración, imploremos la gracia que Dios nunca deja de querer derramar sobre la humanidad.
Ofrezcamos lo que estamos viviendo y estemos seguros de que Dios escuchará nuestras llamadas, “porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos” (Salmo 69).
La oración y el sacrificio son armas invencibles”, dijo santa Teresa. Mantengamos bien presentes las palabras de Jesús: “Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Utilicemos, pues, nuestros pequeños medios para participar activamente en la venida del Reino.
Por Rolande Faure, Edifa-Aleteia


sábado, 30 de noviembre de 2019

¿Cómo preparo mi corazón para este Adviento? 3 sencillas y prácticas ideas

Preparar el corazón para la Navidad

La Navidad, así como la Pascua, son fechas litúrgicas muy importantes para la Iglesia. Es por esto que se dedican varias semanas a la preparación espiritual, para disponer nuestro corazón y acoger tanta gracia y bendiciones que el Señor quiere derramar en nuestras vidas.El adviento —que empieza este próximo domingo, 1 de diciembre— es el tiempo para limpiar nuestra casa interior. Me refiero a nuestro corazón. Solemos escuchar muchísimos consejos para vivir adecuadamente estas semanas tan especiales, pero nos entran por un oído y nos salen por el otro.

El video que te comparto a continuación me pareció muy bueno. Presenta tres ideas sencillas, claras y muy concretas para vivir estas semanas previas a la Navidad. Para disponer nuestro corazón y preparar con amor y esperanza el nacimiento de nuestro Salvador.



Confesión, paz y caridad
Menciono resumidamente las tres ideas, pues el video es muy claro y no necesita mayor explicación. En primer lugar, la confesión, para tener nuestro corazón limpio. Es Cristo quien quiere nacer en nuestras vidas. ¡Qué mejor que preparar nuestros espíritus para recibirlo con un corazón bien dispuesto!

Una vez que tenemos nuestra alma limpia, esforcémonos por traer paz y armonía a nuestro hogar. Procuremos que en nuestra familia, en la relación conyugal, con los hijos y entre los hijos, reine la paz que tanto desea nuestro Señor.

Finalmente, la vivencia de la caridad. No necesariamente con algo material (aunque también es muy buena idea). Podemos acompañar al enfermo, visitar a alguien que necesita ser escuchado o consolar al que está triste. Recuerda que para esta época cualquier obra de misericordia corporal o espiritual, es más que bienvenida.

El Adviento y la oportunidad de ayudar a otros
Estos tiempos, suelen ser muy difíciles para los que viven solos, pues recuerdan con mucha fuerza a sus seres queridos que ya no están. Para muchos la Navidad puede traer más nostalgia que alegría, por eso es importante que siempre estés dispuesto a ayudar a otros.

Todos, seguramente, tenemos a algún conocido, quizás un buen amigo, que necesita nuestra compañía y un hombro dónde reclinar su cabeza y poder llorar. Que este Adviento sea una oportunidad no solo para limpiar y preparar nuestro corazón, sino para ayudar a otros a dirigir la mirada a Cristo.

Pablo Perazo, Catholic-link







lunes, 2 de julio de 2018

¿Ayudarías?

Parece que cada vez más los espacios “públicos” se van transformando en lugares  donde nadie mira a nadie, donde todos somos desconocidos, donde sonreír es algo extraño y hablarle a otro es sospechoso. Pareciera que es la regla y no la excepción estar pendiente todo el tiempo del celular en la universidad, el trabajo, los centros comerciales, la calle, la casa y hasta en la iglesia. ¿Cómo podemos encontrarnos y ayudarnos si hemos perdido la capacidad de mirarnos a los ojos?