jueves, 16 de julio de 2026

Lo que dice una cara: la importancia del rosto, según un santo

san camilo de lelis

La importancia del rostro para san Camilo y para todos explicada por el vicario general de los camilianos

Cada cara cuenta una historia, “el rostro es lo más humano que poseemos”. Lo afirmó el vicario general de los camilianos, Gianfranco Lunardon, el pasado 27 de junio en el Santuario del Sagrado Rostro de Manopello, en Italia.

En una catequesis titulada “El rostro que sana”, constató que la cara de una persona lleva huellas, heridas, cicatrices.

“Cada rostro es un mapa que revela la edad, el sufrimiento y la alegría, la apertura o la defensa”, afirmó.

Y destacó que “la fisonomía y las expresiones, la genética y la forma en que las hemos asimilado, están siempre entrelazadas, son inseparables”.

Para el Padre Gianfranco, “el rostro no es un fragmento aislado, una máscara, sino que es, en sí mismo, el signo de un todo (la persona íntegra) y de su conexión con una totalidad (la familia humana)”.

En este sentido, constató que “cada rostro lleva las huellas de otros rostros, las similitudes hablan de filiación y fraternidad”.

El hallazgo de san Camilo

San Camilo de Lelis, fundador de los camilianos, valoraba el rostro de cada persona, y encontró el rostro que sana en Jesucristo.

En un momento de su vida en el que experimentó el infierno, Camilo invocó “el rostro del perdón y la misericordia de Dios”, explicó el vicario general de la orden de los ministros de los enfermos.

Y añadió que “es el rostro de Cristo el que se revela a Camilo y que este reinterpreta continuamente a través de los enfermos”.

Desde que Camilo percibió que Dios le amaba, con su miseria, cambió su concepción del sufrimiento, la enfermedad y el cuidado de los enfermos.

Quedó herido “tan profundamente que durante toda su vida llevó siempre consigo el recuerdo y las huellas de ello en su corazón”, dijo el Padre Gianfranco.

El verdadero rostro de Dios

A partir de entonces, el santo empezó a descubrir el verdadero rostro de Dios, continuó, y “desde el momento en que permitió que el rostro de Dios brillara con su propia luz, Camilo se sintió irresistiblemente atraído por él”.

Y descubrió -y demostró- que “es precisamente la limitación la que se convierte en una oportunidad para la salvación, la ofrenda y el sacrificio”.

El vicario general dijo que “las pruebas y las limitaciones son las condiciones habituales que encontramos cuando permitimos que la 'palabra de la cruz' impregne nuestras vidas”.

“Dios parece dejarnos nuestras debilidades, nos deja esa espina que nos hace 'sufrir mucho', como antídoto a nuestra vanidad”, añadió.

¿Y para qué? “Para que no nos enorgullezcamos demasiado por el bien que hacemos -respondió-, para que bajo la presión de la búsqueda de gratificación, no perdamos “la preciosa perla de la caridad”.

El Padre Gianfranco pronunció su conferencia ante el cuerpo incorrupto de san Camilo, que se ha trasladado temporalmente al Santuario de Manopello mientras se restaura la iglesia de Santa Magdalena de Roma donde se venera habitualmente.

Patricia Navas, Aleteia

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