La oración de un concejal católico desata una tormenta en Francia y reabre el debate sobre la doble vara de medir de la laicidad.

Philippe Bouyssou, el alcalde comunista de Ivry-sur-Seine
La laicidad francesa vuelve a estar en el centro de la polémica. Esta vez, el escenario ha sido el Ayuntamiento de Ivry-sur-Seine, en las afueras de París, donde un concejal católico fue expulsado del pleno municipal después de recitar un Ave María y mostrar un crucifijo.
El alcalde comunista de la localidad calificó el gesto de «crimen político», desatando una intensa controversia sobre la aplicación desigual de la neutralidad religiosa.
La laicidad no se aplica... si es con el islam
El episodio se produjo durante una sesión del consejo municipal en la que se debatía el nuevo reglamento interno del consistorio. Poco antes, la concejal Fenda Diarra había reivindicado públicamente su elección llevando velo islámico. «Estoy orgullosa de haber sido elegida con el velo», declaró.
Ante estas palabras, el alcalde de la localidad, Philippe Bouyssou, miembro del Partido Comunista Francés, destacó la diversidad de su equipo y llegó a afirmar que «la laicidad no se aplica» en su municipio.
Fue entonces cuando intervino Kevin Nader, concejal de Agrupación Nacional (Rassemblement National), quien había propuesto una enmienda para prohibir la exhibición de símbolos religiosos durante las sesiones del órgano deliberativo. Siguiendo la invitación del alcalde sobre que la "laicidad no se aplica", sacó un crucifijo y afirmó: «Puesto que la laicidad no se aplica, celebraremos las sesiones bajo este símbolo». Acto seguido, comenzó a recitar un Ave María.
Rezar un Ave María: crimen político
La reacción del alcalde fue inmediata. Visiblemente enfadado, expulsó al edil y calificó su actuación como un «crimen político» y una falta de respeto hacia las instituciones republicanas.
La escena, grabada y difundida en las redes sociales, ha alimentado un intenso debate en Francia sobre la interpretación de la laicidad y la aparente disparidad de criterios respecto a las distintas confesiones religiosas.
Los partidarios de Nader denuncian una doble vara de medir: consideran que determinadas expresiones vinculadas al islam son aceptadas en nombre de la diversidad, mientras que los símbolos cristianos provocan reacciones mucho más severas.
El propio alcalde de Ivry-sur-Seine ha participado en varias ocasiones en actos del centro cultural musulmán de la ciudad y ha empleado públicamente expresiones como «Ramadán Mubarak» o «Inch'Allah», lo que sus críticos consideran incompatible con la dureza mostrada frente al gesto del concejal católico.
¿Laicidad igual a todas las religiones?
Más allá de este incidente por la actuación de Nader, el incidente vuelve a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en Francia: si la laicidad se aplica por igual a todas las religiones o si, en la práctica, existen símbolos más aceptables que otros.
ReL
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