jueves, 4 de junio de 2026

¿Quieres un hogar tranquilo? Los tres consejos de un arzobispo

leer cuento en familia

"Cómo pueden las familias católicas esforzarse por permanecer unidas en esta vida y en la otra" es una nueva carta pastoral del arzobispo de St. Paul-Minneapolis

El arzobispo Bernard Hebda, de St. Paul y Minneapolis, ha dirigido unas oportunas palabras de aliento y esperanza a las familias católicas. Ha escrito una carta pastoral, titulada "Solo una cosa es necesaria: cómo las familias católicas pueden esforzarse por permanecer unidas en esta vida y en la venidera", con motivo del décimo aniversario de su toma de posesión como arzobispo (en la festividad de Nuestra Señora de Fátima). La carta se inspira profundamente en las Escrituras, en la vida de los santos y en las realidades de la vida familiar moderna para tener un hogar tranquilo.

Aunque reconoce las importantes presiones culturales —el declive de la práctica religiosa, la fragmentación familiar, las pantallas, la ansiedad y las distracciones—, el arzobispo Hebda orienta a las familias hacia Cristo como fuente de la verdadera unidad y paz. He aquí tres grandes recordatorios de la carta que pueden ayudar a fomentar una vida familiar más pacífica.

1Solo una cosa es necesaria: poner a Jesús en el centro

orando - familia

Haciéndose eco de las palabras de Jesús a la inquieta Marta (Lc 10, 42), el arzobispo Hebda recuerda a las familias que "solo una cosa es necesaria": una relación viva con Cristo. Todo lo demás brota de este eje central. Cuando Jesús es el centro absoluto de la vida familiar, los padres pueden amar a sus hijos con Su amor abnegado, sincero y misericordioso.

Este recordatorio trae paz al liberar a las familias de la tiranía del ajetreo sin fin y de las expectativas mundanas. La santidad es posible en la vida "ordinaria", como lo demostraron los santos Luis y Zélie Martin, cuyo testimonio de fidelidad en medio del sufrimiento y la pérdida, con el que todos podemos identificarnos, produjo frutos extraordinarios (los cinco hijos que sobrevivieron ingresaron en la vida religiosa). Se invita a las familias a dar prioridad a la oración, a los sacramentos y a las sencillas prácticas diarias que mantienen los corazones volcados hacia el Señor.

2El camino estrecho conduce a la vida, pero exige vigilancia

El arzobispo Hebda habla con franqueza sobre el "desafío urgente" al que se enfrentan hoy las familias, especialmente en lo que respecta a diversos rasgos de personalidad. El mundo está plagado de distracciones, materialismo, uso excesivo de la tecnología, soledad y confusión moral. Recuerda que el papa San Juan Pablo II vio con claridad que "el futuro de la humanidad pasa por la familia". A modo de aliento, el arzobispo Hebda hace referencia a la parábola del sembrador (Mt 13), destacando cómo las "espinas" de las preocupaciones mundanas pueden ahogar la semilla de la Palabra de Dios.

El gran mensaje que nos transmite esto es esperanzador: la puerta estrecha que conduce a la vida (Mt 7, 13-14) es accesible gracias a la gracia de Dios. La paz no proviene de escapar de los desafíos, sino de recorrer el camino juntos con la mirada fija en el cielo. Este camino implica ejercer vigilancia sobre las pantallas y los medios de comunicación, cultivar el silencio y la conversación auténtica, limitar las distracciones y elegir la "tierra fértil" donde la fe pueda echar raíces profundas. Las familias que recorren este camino juntas experimentan una conexión más profunda y una mayor resiliencia.

3No estás solo: la Iglesia te acompaña

niños aprendiendo a leer la Biblia

Uno de los mensajes más reconfortantes de la carta es que las familias no tienen por qué recorrer este camino solas. La Iglesia está dispuesta a colaborar, apoyando a los padres como primeros maestros de la fe. El arzobispo Hebda describe formas concretas en que las parroquias, las escuelas y la archidiócesis pueden acompañar a las familias a través de grupos pequeños, recursos para la crianza de los hijos, pastoral juvenil, retiros y apoyo especial para aquellos con hijos que se han alejado de la fe (invocando a Santa Mónica).

Esta solidaridad eclesial aporta una paz profunda. Basándose en el testimonio de las familias santas y en la intercesión de los santos, el arzobispo anima a la perseverancia con una perspectiva eterna. Incluso en las dificultades, la gracia de Dios es sobreabundante, y las familias pueden estar unidas no solo en esta vida, sino para siempre en la próxima.

Hay esperanza en la familia

La carta del arzobispo Hebda es, en definitiva, una invitación a la esperanza. En un mundo que a menudo empuja a las familias en muchas direcciones, estos recordatorios orientan los corazones hacia lo que realmente importa. Al centrarse en Cristo, recorrer deliberadamente el camino estrecho y apoyarse en la Iglesia, las familias pueden cultivar la paz que proviene de vivir como si "solo una cosa fuera necesaria".

Las familias católicas de todo el mundo —no solo en la Arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis— encontrarán sabiduría y aliento en esta carta pastoral. Está disponible en inglés y español, así como en formato PDF, versión de audio y folleto. Descarguen y lean "Una sola cosa es necesaria" para reflexionar sobre ella juntos en familia o en pequeños grupos. Al hacerlo, que su hogar se convierta en un lugar de mayor unidad, alegría y paz en Cristo.

Rose Bryan, Aleteia

Vea también    Señor, haz de mi un televisor


No hay comentarios:

Publicar un comentario