Seguramente hay varios juguetes disponibles en casa; pero aún así, tus hijos comienzan a pelear porque quieren exactamente el mismo juguete justo en el mismo momento. En cuestión de segundos comienzan los gritos, el llanto y la pelea entre hermanos.
Este momento puede parecerte agotador para los padres, que tienen que mediar la situación sin comprender qué tiene de especial ese juguete que, hasta hace unos minutos, era irrelevante para los hermanos. Sin embargo, especialistas en desarrollo infantil explican que estas peleas son de lo más normal y forman parte del aprendizaje emocional y social de los niños. Comprender qué hay detrás de estas conductas puede ayudar a los padres a acompañar mejor a sus hijos y transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento.
Un recorrido por la mente del niño

A la edad de 2 a 5 años, el niño comienza a pasar por etapas de desarrollo egocéntrico. Su cerebro, que está en desarrollo, piensa que "todo es suyo", puesto que está conociendo el sentido de propiedad.
En esa etapa, el juguete representa mucho más que un objeto para el pequeño. En ese momento, la pelea no es tanto por el objeto, sino por lo que simboliza: la atención de los padres, el control, la curiosidad, la imitación o conexión con su hermano.
El desarrollo cerebral
Especialistas señalan que los niños suelen interesarse más por aquello que otro niño está usando -ya sea su hermano, primo o amigo- puesto que lo percibe como "valioso" o atractivo.
La pediatra y autora T. Berry Brazelton explica que, durante los primeros años, los niños están explorando constantemente los límites del deseo y la regulación emocional. En esta etapa aún no hay un control total de la situación, lo cual los lleva a responder con impulsos de ego que les hace querer el mismo juguete, a pesar de que haya más opciones.
Habilidades sociales
Aunque estas riñas pueden ser agotadoras para los padres, son momentos que pueden favorecer al desarrollo del niño, ya que se pueden convertir en espacios de aprendizaje. A través de estas experiencias, los niños comienzan, poco a poco, a:
- Negociar
- Esperar turnos
- Expresar emociones
- Tolerar frustraciones
- Resolver problemas
La psicóloga Laura Markham ha señalado que los conflictos entre hermanos pueden enseñar habilidades importantes para la vida, siempre que los adultos acompañen con calma y no únicamente desde el castigo.

¿Qué puedes hacer por tus hijos, según expertos?

1Manten la calma
Si reaccionas gritando o de manera desesperada, el conflicto tenderá a intensificarse. Los niños aprenden mucho sobre el manejo de la frustración observando cómo los padres manejan esta emoción.
2Evita etiquetar
Procura eliminar comentarios como:
- "Eres egoísta"
- "Siempre haces lo mismo"
- "Tu hermano sí sabe compartir"
Este tipo de frases, pueden afectar la autoestima y aumentar la rivalidad.
3Ayuda a tus hijos a poner nombre a sus emociones
Por ejemplo:
- "Entiendo que estás molesto porque querías ese juguete".
- "Tu hermano también quiere jugar y eso puede causar frustración".
Nombrar las emociones ayuda a que los niños aprendan a reconocerlas y sobre todo regularlas.
4Enseña turnos de manera concreta
En edades pequeñas, conceptos abstractos como "compartir" pueden ser difíciles de entender. En cambio, usar temporizadores o turnos breves suele funcionar mejor.
Detrás de una pelea por un juguete suele haber mucho más que un simple capricho. Los niños están aprendiendo a relacionarse, a expresar lo que sienten y a convivir con otros niños, con tu orientación lograrán entenderlo mejor.
Karen Hutch, Aleteia
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