Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
Minutos antes de oficiar misa de las 18:30 horas, mientras ingresaba al templo, el sacerdote Rubén Alcántara Díaz (de 50 años de edad) fue asesinado ayer miércoles dentro de la iglesia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Cuautitlán Izcalli, Estado de México (al norte de la Ciudad de México, en el extrarradio de la metrópoli).
A los pocos minutos arribaron al lugar policías municipales y estatales quienes acordonaron el lugar del homicidio, ubicado entre las calles Miraluna y Miramar en la colonia Cumbria. La Fiscalía de Justicia del Estado de México comenzó las indagatorias correspondientes.
Sin motivo, pero con saña
Las versiones aún son contradictorias. Sin embargo, de acuerdo con los vecinos del templo, el sacerdote caminaba con dos feligresas con quienes conversaba y cuando estaba por entrar a la parroquia, intempestivamente lo agredieron dos presuntos delincuentes armados con navajas, asestándole varias puñaladas que le causaron la muerte.
El Centro Católico Multimedial (CCM), organismo que se ha dedicado a denunciar las agresiones constantes y los asesinatos de sacerdotes que se producen sin cesar en la nación mexicana, lamentó el asesinato del padre Alcántara y recordó que en lo que va del sexenio a cargo del presidente Enrique Peña Nieto, 22 sacerdotes han sido asesinados.
“Con profunda tristeza comunicamos el asesinato del Padre Rubén Alcántara Díaz, quien era Vicario Judicial de la Diócesis de Izcalli. Por desgracia con la muerte del Padre Alcántara, ya son 22 los sacerdotes asesinados en lo que va de la presente administración”, publicó el CCM en sus redes sociales.
Recuento de horrores
El último ataque mortal a sacerdotes mexicanos sucedió en el Estado de Guerrero, el pasado 5 de febrero, cuando fueron acribillados a balazos el padre Germaín Muñiz García, de 39 años, originario de Mártir de Cuilapan; así como el padre Iván Añorve Jaimes, de 37 años de edad, originario de Acapulco.
En 2017 fueron asesinados cuatro sacerdotes. El padre Felipe Altamirano Carrillo, sacerdote indígena de la prematura del Nayar, en Nayarit; el padre Joaquín Hernández, de la diócesis de Saltillo; el padre Luis López Villa de 73 años, de la diócesis de Nezahualcóyotl, y el padre José Miguel Machorro, quien fuera brutalmente atacado con arma blanca, después de celebrar la misa en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
Con tres asesinatos en los cuatro primeros meses de 2018, este año se perfila, una vez más, como un año terrible para el sacerdocio en México, la segunda nación con mayor número de católicos del mundo.
Jaime Septién/Aleteia México
Durante esta semana rezamos por las vocaciones y contemplamos un pensamiento de San Juan Pablo II: Importancia: Debe decirse que el problema de las vocaciones sacerdotales –y también de las religiosas, tanto masculinas como femeninas– es el «problema fundamental»1 de la Iglesia: «por el que tengo mucho interés de modo muy especial, que requiere mayor atención, es central, de suma importancia para la Iglesia del futuro, es un problema vital.
El desarrollo de los niños podría depender de ello
En los albores de este recién comenzado milenio, la tecnología móvil aún estaba en pañales. Sólo un tercio de la población, aproximadamente, disponía de un dispositivo móvil y la mayoría de los propietarios eran adultos. Hoy, el 92% de todos los adultos en los Estados Unidos tiene un móvil, y también el 85% aproximadamente de los estudiantes de secundaria. El iPhone salió a la luz en 2007; hoy, el 73% de los jóvenes entre 13 y 17 años tienen acceso a un smartphone Muchos tienen incluso menos edad.
Para los padres, la decisión de suministrar un dispositivo móvil se resuelve con inseguridad, pero lo que sí es seguro es que la tendencia está al alza.
Los niños pueden (en teoría) estar localizables en todo momento. Los móviles pueden ayudar a mantenerlos ocupados. Proveen información de forma instantánea y un abanico de experiencias sin igual.
Aun así, entre las promesas de una nueva era, el experimento de décadas de duración sobre los jóvenes y sus smartphones está fracasando. Las prometedoras visiones sobre la tecnología móvil y la juventud están cediendo ante una cascada de problemas. Aquí están algunos de ellos:
La gran recesión del sueño: El sueño afecta a casi todas las áreas de funcionamiento físico y psicológico. El 85% de los adolescentes duermen con sus dispositivos móviles al lado. Temen perderse un mensaje que les llegue a las 2 de la madrugada. Lo que en realidad se están perdiendo es la oportunidad de una noche de sueño reparador.
Sexting: El envío de mensajes de texto o imágenes de contenido sexual explícito a través del teléfono móvil o de otros dispositivos electrónicos. El sexting o sexteo no surgió hasta que se generalizó la disponibilidad de los dispositivos móviles. Ahora, los adolescentes, en una proporción alarmante, usan aplicaciones que ni siquiera dejan rastro para enviar fotografías picantes. Por si no fuera suficiente con las fotografías, los jóvenes que practican el sexteo son de 4 a 7 veces más propensos a desarrollar comportamientos sexuales, a ser más promiscuos y a madurar físicamente a una edad más temprana.
Ciberbullying: El ciberbullying o ciberacoso es otro problema que no se extendió hasta que los dispositivos móviles entraron en el mundo de la juventud. El acoso y las burlas siempre han sido una preocupación. Pero ahora, han aumentado infinitamente el número de casos y las formas en que un joven puede ser víctima de acoso. Tanto acosador como acosado continúan afectados mientras perdure el rastro digital.
Profusión de distracciones: De media, una chica adolescente envía más de 4.000 mensajes al mes. Eso son unos 8 mensajes por hora de vigilia. Y no es que sea parte de su trabajo diario (la escuela). Pregunta: “¿Cuándo encuentran el tiempo?”. Respuesta: “Mientras hacen cualquier otra actividad”.
Accidentes de tráfico: La principal causa de muerte entre adolescentes son los accidentes de tráfico. La principal causa de accidentes de tráfico entre adolescentes son los mensajes de texto. Conducir bajo los efectos del alcohol es la segunda. Más del 50% de los adolescentes en Estados Unidos admite escribir mensajes mientras conduce. Probablemente son muchos más. [La edad legal mínima para conducir en EE.UU. es de 16 años; N. del T.]
Infortunios de clases: Los teléfonos móviles en las clases, ya sea por los sonidos o por las vibraciones o por cualquiera de las tantas distracciones potenciales, están claramente asociados con una reducción del aprendizaje, de la retención y de la eficiencia. ¿Creíais que era difícil dar clases mientras se pasan notitas y hacen travesuras? Intentad ser profesor y competir con los dispositivos móviles de hoy en día, en especial donde no se aplica la prohibición de su uso en clase.
Pornografía: El varón medio ve pornografía por primera vez a los 11 años, la mayoría en Internet. Para cuando ya son adultos jóvenes, acceden a contenidos de esta índole una media de 50 veces por semana. ¿Os preguntáis por qué la pornografía tiene más beneficios que los canales NBC, ABC y CBS juntos? Los móviles lo ponen muy fácil.
Detrimento de las habilidades sociales:El contacto visual, los gestos y las habilidades de interacción básica son desde hace mucho los fundamentos de las relaciones. Sin embargo, cada vez hay más pruebas que apuntan que incluso las habilidades más esenciales se están viendo afectadas por los dispositivos móviles. Habrás intentado mantener una conversación con alguien que parece estar presente sólo a medias; pues ahora imagina que esta fuera la norma. Menuda sorpresa que los jóvenes acudan en manada al mundo digital.
Obesidad / Hábitos sedentarios: A estas alturas, al menos en Estados Unidos, ya estamos al tanto de la urgencia en relación a la obesidad infantil y la diabetes tipo 2 en jóvenes. Irónicamente, los dispositivos móviles no estimulan para nada la movilidad. Las apps que aseguran incrementar la actividad no disponen de datos que respalden sus declaraciones. Mientras tanto, la única forma segura de jugar, chatear, mensajearse o darle a me gusta es hacerlo sin moverse, lo que plantea un enorme problema para los jóvenes con sobrepeso de hoy día.
Desarrollo cerebral: Este asunto nos sumerge de lleno dentro de las neuronas y las células gliales hasta las zonas de funcionamiento que afectan a todos los dominios anteriormente mencionados. No hay amenaza más importante para nuestra juventud que la que se cierne sobre el desarrollo de habilidades como la regulación emocional, el control de los impulsos, el mantenimiento de la atención y el pensamiento consecuencial(“si…, entonces…”). Tienen poco más de 20 años para desarrollar estas habilidades antes de que el cerebro madure por completo; los dispositivos móviles no están contribuyendo.
Las señales de advertencia cada vez son más grandes y más claras, a pesar de la continuidad de este escabroso matrimonio entre la juventud y la tecnología móvil.
Incluso aquellos que no se sientan convencidos con los preocupantes hechos mencionados arriba, al menos deben de hacerles cuestionar las cosas. Si no fuera por la tendencia y el deseo de poder contactar con los niños en todo momento, ¿tendría algún sentido este matrimonio del que hablamos?
Las modas pueden cambiar si nosotros, como padres, así lo queremos. Ya viene siendo hora de dar por finalizado este experimento entre juventud y dispositivos móviles y buscar mejores opciones que satisfagan las necesidades de todos.
JIM SCHROEDER, aleteia
Para más información sobre este asunto, podéis ver mi columna Just Thinking.
Vea el testimonio de una familia que lo ha dejado todo para dar gratuitamente el testimonio de la fe en donde no hay mucha.
Tómese el tiempo y lea:
Kiko Argüello: La familia en la misión de la Iglesia
"Lectio doctoralis"
El Papa Juan XXIII, en la constitución apostólica "Humanae salutis" (1961) con la que convoca el Concilio Vaticano II, exhorta diciendo: "La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad, que traerá consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se está gestando, y la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas mas trágicas de la historia. Porque lo que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio" (n. 2).
El Espíritu Santo, que anima y guía la Iglesia, suscita el Concilio Vaticano II para responder a la "grave crisis" de la cual habla el Papa: el restablecimiento de la Palabra de Dios (Dei Verbum), la reforma de la liturgia (Sacrosanctum Concilium), una nueva eclesiología, la Iglesia como cuerpo y sacramento de salvación (Lumen Gentium), y esto en función de su misión (Gaudium et Spes) de evangelización y salvación del hombre contemporáneo.
Entre los numerosísimos dones que el Espíritu Santo ha suscitado para poner en práctica la renovación deseada por el Concilio está también el Camino Neocatecumenal que el Estatuto, aprobado por la Santa Sede de forma definitiva, el 1 de mayo de 2008, define como: "Un itinerario de formación católica, valida para la sociedad y para los tiempos modernos" (Art. 1 § 1), que se ofrece " al servicio del obispo como una de las modadlidades de actuación diocesana de la iniciación cristiana y de la educación permanente de la fe" (Artículo 1 § 2).
El Estatuto, sobre todo el capitulo II (Artículos 5-21) presenta los elementos fundamentales del neocatecumenado, las catequesis iniciales, el trípode (Palabra-Liturgia-Comunidad) en los que se basa y sus fases, etapas y pasos.
La iniciación cristiana es una respuesta providencial que el Señor ha suscitado para responder a la descristianización presente. Lo había intuido muy bien el Papa Juan XXIII, así como el Papa Juan Pablo II.
En el primer encuentro que él tuvo con nosotros en Castel Gandolfo, el 5 de septiembre de 1979 --estábamos presentes Carmen, el padre Mario y yo--, después de la misa, el Papa nos dijo que durante la celebración había visto ante si: ateísmo - Bautismo - catecumenado.
En aquel momento no entendí bien qué quería decir, es más me parecía un error anteponer Bautismo a catecumenado. El catecumenado en la tradición del a Iglesia es para aquellos que se preparan a recibir el Bautismo.
La clave puede que nos la dé lo que dijo el Papa en una parroquia de Roma, hablando a las comunidades neocatecumenales: "Yo veo así la génesis del Neocatecumenado...., uno, no sé si Kiko u otros, se ha preguntado: ¿de dónde venía la fuerza de la Iglesia primitiva y de dónde viene la debilidad de la Iglesia de hoy, mucho más numerosa? Y yo creo que ha encontrado la respuesta en el catecumenado, en este Camino".
Diciendo el Papa que ha visto delante de si: ateísmo - Bautismo - catecumenado, ¿qué ha querido decir?
Creo que después de la experiencia de ateísmo en Polonia, el Papa, con una filosofía con raíces en la fenomenología de Husserl, ha querido decir que para responder a la fuerza del ateísmo moderno y a la secularización, los cristianos bautizados necesitan un catecumenado como tenía la Iglesia primitiva, un cartecumenado post-bautismal.
Durante varios siglos la Iglesia primitiva ha tenido un catecumenado serio, donde los catecúmenos debían mostrar que tenían fe, porque comenzaban a hacer obras de vida, obras que mostraban que en ellos actuaba Cristo Resucutado. El bautismo era la gestación a una nueva creación dónde la síntesis del anuncio del Kerigma, la buena noticia, el cambio de vida moral y la liturgia eran una sola cosa.
La Iglesia de hoy necesita esta formación seria. De hecho, el punto para nosotros es uno solo: que se forme el hombre nuevo, el hombre celeste, en un itinerario serio de formación cristiana; ese hombre que, como dice san Pablo, lleva en su cuerpo el morir de Jesús para que se vea en su cuerpo que Cristo está vivo, de modo que cuando el cristiano muere "el mundo recibe la vida".
Esta iniciación cristiana, que Camino Neocatecumenal propone en sus rasgos fundamentales, reconstruye la comunidad cristiana, inspirándose en la Sagrada Familia de Nazaret. En el Estatuto se dice concretamente: "Modelo de la comunidad neocatecumenal es la Sagrada Familia de Nazaret, lugar histórico donde el Verbo de Dios, hecho Hombre, se hace adulto creciendo ´en sabiduría, edad y gracia´, estando sometido a José y María. En la comunidad los neocatecúmenos se tornan adultos en la fe, creciendo en humildad, simplicidad y alabanza, sometidos a la Iglesia (Art. 7 § 2).
Iglesia, comunidad cristiana, Familia de Nazaret, familia humana: el camino está claro. Nos lo dijo el Papa Juan Pablo II en una memorable homilía, que nos dirigió en la festividad de la Sagrada Familia, el 30 de diciembre de 1988, en Porto San Giorgio, donde vino para enviar las primeras 72 familias en misión: "Si se tiene que hablar de una renovación, de una regeneración de la sociedad humana, más bien de la Iglesia como sociedad de los hombres, se tiene que empezar de este punto, de esta misión. Iglesia Santa de Dios, tú no puedes hacer tu misión, no puedes cumplir tu misión en el mundo, si no por la familia y su misión".
El Camino Neocatecumenal ha podido hacer lo que ha hecho hasta ahora: familias reconstruidas, numerosos hijos, vocaciones a la vida contemplativa y al sacerdocio... Sólo a través de esta obra de reconstrucción de la familia. Me gustaría apuntar brevemente cómo se hace esto en el camino, educando a las familias en la oración y en la transmisión de la fe a los hijos: de hecho, son los padres, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, quienes "han recibido la responsabilidad y el privilegio de evangelizar a sus hijos" (n. 2225).
Después de que Dios se manifestó a su pueblo en el monte Sinai, como único Dios existente, y les mandó que le amaran "con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas", añade inmediatamente: "Se lo repetirás a tus hijos, les hablarás de ello tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado...". "Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: ´¿Qué son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que el Señor nuestro Dios os ha prescrito?´, dirás a tu hijo: ´Éramos esclavos de Faraón en Egipto, y el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte. El Señor realizó a nuestros propios ojos señales y prodigios grandes y terribles en Egipto, contra Faraón y toda su casa. Y a nosotros nos sacó de allí para conducirnos y entregarnos la tierra que había prometido bajo juramento a nuestros padres" (cf. Deuteronomio 6, 4ss).
Este texto, que ha sido muy importante para el pueblo judío durante los siglos y que ha mantenido a las familias judías unidas, hace comprender la importancia que tiene para los padres el hecho de transmitir la fe a los hijos y también da a entender que este mandato divino está dado a los padres y no puede delegarse a ningún otro. Son ellos los que deben contar a los hijos el amor que Dios les ha tenido.
Para los primeros cristianos transmitir la fe a los hijos, a través de las Sagradas Escrituras, que se adentran en Cristo Jesús, fue la misión primordial. Lo testimonia la segunda carta de Pablo a Timoteo: "Persevera en aquello que has aprendido y creído, sabiendo de quién lo has aprendido (de la madre Eunice) y que desde la infancia conoces las Sagradas Escrituras" (2 Timoteo 3,14-15). Y esta tradición se ha mantenido, en diversas formas, a lo largo de los siglos, en las familias cristianas. Nos dan testimonio de ello numerosos jóvenes mártires.
El Camino Neocatecumenal, en cuanto a iniciación cristiana en las diócesis y en las parroquias, enseña hoy a las parejas también a transmitir la fe a los hijos, sobre todo en una celebración familiar, en una liturgia doméstica.
La familia cristiana, tiene tres altares: el primero la mesa de la santa Eucaristía, dónde Cristo ofrece el sacrificio de su vida por nuestra salvación; el segundo, el tálamo nupcial, dónde se sitúa el sacramento del matrimonio y se da la vida a los nuevos hijos de Dios, tálamo nupcial al que se le debe gran honor y gloria; el tercer altar, la mesa de la familia, donde la familia come unida, bendiciendo al Señor por todos sus dones. En torno a esta misma mesa se hace la celebración doméstica, en la cual se pasa la fe a los hijos.
Después de más de 30 años de Camino, uno de los frutos que más consuelan es ver a las familias reconstruidas llegar a ser verdadera Iglesia doméstica. Estas familias, abiertas a la vida, y por tanto normalmente numerosas, asumen el deber primario de la familia cristiana de transmitir la fe a los propios hijos.
Además de la oración de la mañana y la noche, de la oración antes de las comidas y además de la participación, junto con los padres, en la Eucaristía de la comunidad, la transmisión de la fe a los hijos, se da fundamentalmente, a través de una celebración domestica, que habitualmente se hace el día del Señor.
En esta celebración los padres rezan los salmos de las laudes con los hijos, leen las Sagradas Escrituras y les preguntan: "¿qué te dice a tu vida esta palabra?". Es impresionante ver cómo los hijos aplican la Palabra de Dios a su propia historia. Al final el padre y la madre dicen una palabra, partiendo de su propia experiencia, e invitan a los hijos a rezar por el Papa, por la Iglesia, por los que sufren, etc. Después se reza el Padrenuestro y se dan la paz; y la celebración se concluye con la bendición de los padres sobre cada uno de los hijos.
La Marialis cultus, del Papa Pablo VI, en el n. 53 afirma: "De acuerdo con las directrices conciliares, la Liturgia de las Horas incluye justamente el núcleo familiar entre los grupos a que se adapta mejor la celebración en común del Oficio divino: "conviene finalmente que la familia, en cuanto sagrario doméstico de la Iglesia, no sólo eleve preces comunes a Dios, sino también recite oportunamente algunas partes de la Liturgia de las Horas, con el fin de unirse más estrechamente a la Iglesia". No debe quedar sin intentar nada para que esta clara indicación halle en las familias cristianas una creciente y gozosa aplicación".
Y en el n. 54 prosigue: "Después de la celebración de la Liturgia de las Horas -cumbre a la que puede llegar la oración doméstica-, no cabe duda de que el Rosario a la Santísima Virgen debe ser considerado como una de las más excelentes y eficaces oraciones comunes que la familia cristiana está invitada a rezar".
Resultado de esta importante atención de los padres a los propios hijos es que casi todos están en la Iglesia. Es por esto que hay tantos jóvenes en las comunidades neocatecumenales. De estas familias están surgiendo miles de vocaciones para los seminarios y monasterios.
Nos alegra el que el Instituto Pontificio Juan Pablo II se comprometa tanto en la investigación sobre la familia y que pueda, en este modo específico, ayudar a los padres a transmitir la fe a los propios hijos. Es una misión importante que debe ser apoyada y animada.
Como hemos dicho, hoy es de vital importancia para la familia cristiana una celebración familiar, una liturgia domestica, donde puedan encontrarse, al menos una vez a la semana, las dos generaciones - hijos y padres - y donde pueden rezar y dialogar poniendo la palabra y al Señor Jesús resucitado en el centro.
Nuestra sociedad está desestructurando la familia: en los tiempos (ritmos de trabajo y horarios escolares), en los componentes (parejas de hecho, divorcio,etc...) en las maneras de vivir, pero sobre todo a través de una cultura que se esta volviendo contraria a los valores del Evangelio.
Nosotros estamos convencidos de que la verdadera batalla que la Iglesia está llamada a afrontar en el tercer milenio, el verdadero desafío que debe asumir, y donde se juega el futuro, es la familia.
El Papa Juan Pablo II, en la homilía d Porto San Giorgo, el 30 de diciembre de 1988 que recordaba antes, nos confió el siguiente encargo. Con mucha fuerza nos dijo: "Debéis, con todos vuestras oraciones, con vuestro testimonio, con vuestra fuerza, ayudar a la familia, tenéis que protegerla contra la destrucción. No hay otra dimensión en la que el hombre pueda expresarme como persona, cómo vida, como amor, se tiene también que decir que no existe otro lugar, otro entorno en el que el hombre pueda ser más destruido. Hoy se hacen muchas y cosas para normalizar estas destrucciones, para legalizar estas destrucciones; destrucciones profundas, heridas profundas de la humanidad. Se hace mucho para arreglar, para legalizar. En este sentido se dice proteger. Pero no se puede proteger realmente a la familia sin entrar en las raíces, en las realidades profundas, en su íntima naturaleza; y su naturaleza íntima es la comunión de las personas a imagen y semejanza de la comunión divina. Familia en misión, Trinidad en misión" .
Por tanto, nos sentimos contentos de poder colaborar con este Instituto, tan querido por el siervo de Dios Juan Pablo II, aportando la experiencia de tantas familias de toda condición social y cultura. Debemos estar al lado de las familias, siempre, sostener la oración en familia (la celebración familiar de la que hablábamos antes) y ayudar a los padres a trasmitir la fe a los hijos.
Si bien muchas familias no tienen el apoyo de una formación cristiana comunitaria como es el Camino Neocatecumenal, estamos convencidos de que este trabajo común será para muchas familias una pequeña semilla que se esparce y que con la gracia del Espíritu Santo un día podrá ser un gran árbol, un árbol bello, lleno de frutos: tantos adultos que no olvidarán nunca aquella celebración doméstica de la propia familia, donde han visto a los padres amar y rezar a Dios con verdadera convicción.
Nathalie Weaver se enfrentó a Twitter para conseguir que cesaran los ataques de trols. Y venció gracias al apoyo de muchos seguidores
“Solo se ve bien con el corazón”, dice Saint-Exupéry en “El Principito”. Los papás de Sophia saben que si uno solo se fija en lo exterior, se equivoca.
Sophia tiene hoy 9 años. Nació con el síndrome de Rett, una enfermedad que afecta al lenguaje y las funciones motoras. Tan solo en España la padecen 6.000 personas (en su mayoría niñas).
22 operaciones
Presentó desde el primer momento deformidades faciales, en los pies y en las manos. Conforme se iba desarrollando su cerebro y su cuerpo, sufría convulsiones y ahogos, lo que movieron a los médicos a intervenirla quirúrgicamente en 22 ocasiones.
En casa de la familia Weaver la acompañan un hermanito y una hermanita, que a cada rato demuestran lo mucho que quieren a Sophia: poco les importa cómo son sus dientes, su boca, sus ojos…
La naturalidad con que aman a la niña hizo que su mamá no tuviera inconveniente en mostrar en las redes algunos momentos de su vida familiar.
Nathalie creyó, además, que era una buena ocasión para hablar de la enfermedad precisamente cuando la familia buscaba un área donde se le pudiera atender mejor médicamente. Crecieron los seguidores en Twitter, que iban conociendo (y amando) el día a día de Sophia y de su familia.
Identificaban su imagen con la necesidad de abortar ante ciertas enfermedades
Fue entonces cuando Natalie Weaver comenzó a recibir mensajes terribles en Twitter. Llegaron a recomendarle que acabara con la vida de Sophia “para ahorrarle la vergüenza de seguir viviendo” siendo tan deforme.
Un día Nathalie recibió un mensaje directo en el que la imagen de su hija acompañaba un texto a favor del aborto. Y dijo basta. Nathalie decidió entonces pasar a la acción.
“Ayúdenme…”
Se quejó ante Twitter por el uso de la imagen de su hija en un comentario lleno de crueldad. Bloqueó a su autor, pero no pudo frenar su intención de hacer daño y hacerse notar. El tuit cruel seguía moviéndose por internet.
El pasado 21 de enero, Natalie escribió:
“Por favor, ayúdenme y reporten este tuit. Esta persona sigue usando la imagen de mi hija como cartel para promover el aborto porque es discapacitada. ¿Algún abogado me podría ayudar a tomar medidas legales? Postdata:…ustedes no pagan por mi hija. Tiene un seguro privado y nosotros pagamos los gastos.”
Twitter comenzó a arder.
Después de mucho insistir Nathalie y sus seguidores, que non cesaron de pedir el cierre de la cuenta que denigraba a Sophia, Twitter cerró la cuenta de aquel trol y ha pedido disculpas.
Un portavoz de Twitter tuvo que responder ante la CNN de lo que había ocurrido: “No se puede promover violencia en contra o directamente atacar a otras personas sobre la base de la raza, la etnicidad, el origen nacional, la orientación sexual, el género, la identidad de género, la afiliación religiosa, la edad, la discapacidad o la enfermedad”.
Señaló que todas estos conceptos se tienen en cuenta cuando desde la plataforma se revisa una queja por contenidos que promueven el odio.
La buena comunicación entre padres e hijos es el gran desafío para ayudarles en su desarrollo
La adolescencia supone un punto de inflexión en la relación padres e hijos. La relación cambia tanto en la frecuencia de las interacciones como en su contenido. El adolescente por lo general está menos dispuesto a contar cosas a sus padres, a revelarles información sobre su vida.
Por eso, los padres se ven obligados a solicitarles información. Quieren saber qué hace su hijo, mantener el control sobre su vida.
Esto les lleva en ocasiones a imponer reglas y límites a la libertad de su adolescente que, por su parte, tiene la necesidad vital de buscar su autonomía e independencia (Keijsers & Poulin, 2013).
Ante esta situación, que en muchas ocasiones se vuelve conflictiva, es esencial tener claro que, pese a todo, la familia sigue siendo la clave para el sano desarrollo del hijo y para ello debe apostar por la comunicación, el instrumento que influye tanto en su evolución física, psíquica y emocional.
El gran desafío
Lo es que en la adolescencia, la comunicación parento-filial se convierte en el gran desafío para ambas partes.
Como hemos dicho la relación cambia. Se encuentran menos ocasiones para tratarse, – ahora pasan más tiempo con los amigos- y, para colmo, cuando padres e hijos se tratan hay más dificultades para comunicarse. Algo se ha roto, hay menos vínculo emocional.
No obstante, los problemas en la comunicación no están predeterminados, de manera que la relación familiar cambiará pero no tiene por qué empeorar. Todo esto dependerá en gran medida de cómo haya sido la relación durante la infancia, de cómo sean los lazos afectivos.
Una comunicación positiva, que tiene en cuenta también el cambio que se está produciendo en la relación, facilitará mucho el trato entre padres e hijos. Sin embargo es habitual que la comunicación problemática esté asociada a problemas por los que esté pasando el adolescente a nivel escolar, psicoemocional y/o social.
No confían
Algo muy común es que los adultos hagan promesas a sus hijos y luego no las cumplan. Esto, además de ser un mal ejemplo, aleja y quebranta el vínculo ya que los hijos sienten que no pueden creer aquello que sus padres dicen que harán.
Otra cosa que suele ocurrir es que los adolescentes en su proceso de crecimiento comienzan a sentirse más autónomos y responsables de sí mismos, con lo cual pueden irse al otro extremo y considerarse autosuficiente, con lo cual ya no sienten la necesidad de contar todo a sus padres, pedir ciertos permisos o autorizaciones así como tomar decisiones por ellos mismos sin consultar.
¿Cómo solucionarlo?
La clave para mejorar la confianza entre padres e hijos está en hablar con los hijos hablar de forma que no se sientan atacados, para ello emplea frases que comiencen de manera positiva y estimulando una conversacion haciéndoles preguntas y no solo impartiendo sentencias.
Como padres es necesario que aprendamos a escuchar de forma abierta, también dejando lugar a que los hijos vivan la experiencia y se equivoquen para que aprendan por sí mismos.
Tú estarás ahí para sostenerlo siempre y cuando las consecuencias de tal equivocación no sean peligrosas. Los hijos también necesitan oportunidades para sentir que se confía en ellos, que les creemos y respetamos, al final la confianza tiene efecto boomerang.
Así es que los adultos somos los primeros que debemos fomentarla porque sin ella las relaciones con los demás difícilmente serán sólidas.
La autoconfianza
Por ello hay que empezar a sembrar potenciando la confianza en sí mismos o autoconfianza.
La autoconfianza representa el grado en el que cada uno cree que es capaz de desarollar una capacidad o de resolver una determinada cuestión.
Las personas que confían en sí mismas piensan que son capaces de hacer las cosas bien y, por tanto, no tienen miedo de hacer esas cosas o incluso probar cosas nuevas.
Además, la autoconfianza está asociada con algunos aspectos que son especialmente relevantes en la adolescencia, cuando la persona empieza a redescubrir el mundo, a explorar los límites de su libertad y a emprender acciones y resolver problemas con los que nunca antes se había enfrentado con tal grado de autonomía.
Algunos de estos aspectos tiene que ver con la imagen corporal, el control percibido o la propia autoestima.
Igual que en la infancia, en la adolescencia los padres pueden ayudar a que sus hijos crezcan con una confianza positiva en sí mismos y pueden enseñarles a cuidar de ella.
Esta es, casi por definición, una tarea complicada ya que los adolescentes habitualmente quieren necesitar a los padres menos de lo que realmente los necesitan y pueden llegar a defender su autonomía en detrimento de otras cuestiones, objetivamente más importantes, si la ven amenazada.
La adolescencia es un periodo de la vida que se caracteriza en parte por la inseguridad personal al tener que afrontar tantos cambios en la vida.
Con mayor razón hay que intensificar la confianza en los adolescentes para acompañarles en su camino de maduración que requiere sobre todo serenidad y confianza por parte de los adultos, padres y educadores.
Una madre experimentada y autora de libros para gemelos y adolescentes ofrece su mejor consejo
Una amiga me llamó para hablarme de una cuestión sobre la que me suelen preguntar. Como madre de chicas jóvenes, está viviendo lo mismo que yo con tres de mis cuatro hijas.
“Mi hija siempre ha sido muy dulce. Pero últimamente se comporta de forma diferente. Se cabrea por las cosas más insignificantes y ni siquiera sé qué he hecho mal” me cuenta, dubitativa por expresar su preocupación.
En seguida le aseguré que su hija era perfectamente normal. He mantenido esta conversación con un sinnúmero de madres y entiendo la desesperación y el temor que ello implica.
Justo en el momento en el que las madres más deseamos estar cerca de nuestras hijas, más las sentimos alejarse de nosotras. Lo que antes era una relación agradable, ahora puede parecer inestable o en peligro. Algunos días nuestras hijas nos quieren… pero otros días parece que no tanto. A veces parecemos el enemigo y se olvidan de que estamos de su parte.
¿Pubertad y hormonas? Son causas reales y válidas. He vivido lo suficiente como para poder confirmar que cuando el viento cambia de dirección nos damos cuenta.
Si bien el momento en el que esto sucedió fue diferente para cada una de mis hijas, el denominador común fueron los cambios de humor extremos, estar a la defensiva y la irritabilidad. Un cambio de actitud y un alejamiento paulatino.
El gran error que cometí (y que me llevó tiempo corregir) fue reproducir la reacción de mi hija. Si ella se enfadaba, yo también. Si me gritaba, yo también gritaba. Pero con el tiempo me di cuenta de que estos comportamientos nos habían dividido aún más. Provocó que mis hijas se cerrasen en banda y, a decir verdad, fue bastante inmaduro por mi parte.
Estar aislada en mis propias emociones y en lo que provocaba mi hija en mí hizo que no consiguiera conservar la calma y ofrecerle el apoyo emocional y los consejos que ella necesitaba. Me volví tan susceptible a las reacciones contrarias y las renuncias que me olvidé de tener en cuenta la inquietud interior que podía explicar su nuevo comportamiento.
Ahora lo sé: la adolescencia (y la transición hasta llegar a ella) es difícil. Es una época de cambios constantes, donde cada día es diferente. Resulta amedrentador para un niño que su mundo, hasta entonces seguro y predecible, se altere tanto.
De repente se encuentran en la tormenta perfecta de la pubertad, los complejos, la baja autoestima, la comparación con sus compañeros, la necesidad de pertenecer a un grupo, las redes sociales, las presiones académicas y una oleada de cambios en el cuerpo, el estado de ánimo, las amistades y las circunstancias.
Lo que desata todo es que, por primera vez en sus vidas, tienen pensamientos, sentimientos y emociones importantes. No saben cómo gestionarlos y lo fácil es descargarlo en mamá o en alguien con el que se sienten seguros porque su amor es incondicional.
Un psicólogo me dijo una vez que la parte del cerebro que interpreta las emociones se encuentra detrás del desarrollo de las propias emociones. Para mí, esto fue una epifanía. Me ayudó a entender uno de los motivos de esta angustia adolescente.
¿No odias ese sentimiento de estar frustrado o molesto pero no poder precisar por qué? ¿No has sentido la tensión de una fricción interior que no puedas explicar o gestionarla? Un poco de claridad supone un alivio. Un poco de criterio o sensatez a tiempo puede activar nuestra capacidad para hacerle frente.
No puedo hablar de los niños, porque las niñas son mi cabina de mando, pero lo que sí sé es que las niñas adolescentes necesitan ayuda emocional. Necesitan adultos que les quieran y puedan ayudarlas con paciencia a desarrollar y cultivar una vida interior saludable.
Conforme mis hijas se hacían mayores, cada vez me necesitaban más emocionalmente. A veces lo hago mal: intento tres enfoques inadecuados antes de dar con el que funciona. Así que, si te encuentras perdida con tu hija, no tires la toalla. Ella te necesita, y encontrar el enfoque adecuado que haga que siga hablándote vale el tiempo y el esfuerzo.
A continuación detallo algunas ideas sobre cómo ser una buena ayuda emocional.
La relación es clave
Hace poco, mi amiga Joelle señaló que las adolescentes necesitan relacionarse mucho. Conforme los niños crecen, los padres pasan de estar en una posición de poder a una posición de influencia.
Mantener una relación estrecha hace que puedas opinar en la vida de tu adolescente. Permite que te conviertas gradualmente en un mentor, un guía, un consejero, alguien a quien poder acudir en busca de consejo o apoyo.
Cuando mis hijas se acercan a sus años adolescentes, doy prioridad a una relación estrecha.
Tengo en cuenta lo que no funciona:
gritos,
irritaciones,
críticas, no escucharles,
disciplinar desde la ira
y lo que funciona:
pedir perdón cuando se reacciona de forma exagerada,
remarcar su fortaleza,
difuminar la tensión con humor,
reír y pasárselo bien,
tener tiempo a solas con ellos,
mostrar empatía,
escuchar,
disciplinar desde el amor
y explicar los límites con lógica.
No empecé con buen pie cuando una de mis hijas tenía 11 años, y decidí hacer un examen de conciencia para enmendarlo. Sabía que me abandonaría por sus amigos si no conseguíamos conectar mejor, así que me tragué mi orgullo y busqué el modo de llegar hasta su corazón. Hoy en día nos llevamos genial y estoy contentísima de haberme esforzado para cambiar.
Habla el idioma de tu hija para construir la relación
Los 5 Lenguajes del Amor de los Jóvenes debería ser una lectura obligatoria para los padres. Es fantástico. Me ayudó a entender mejor a mis hijas y me aportó un conocimiento incalculable. Descubrí lo que tiene más repercusión para mis hijas (palabras de afirmación, actos de servicio, contacto físico o regalos) y lo que les hace sentirse amadas.
Una de mis hijas está obsesionada con las galletas con pepitas de chocolate, y tras una dura discusión, le compré una de estas galletas. Esa galleta me costó 2 dólares pero, como compartí en Facebook, el valor que añadió a nuestra relación fue incalculable.
La adolescencia es una gran oportunidad para volver a conectar
Sí, las niñas se alejan, pero también vuelven, sobre todo cuando se encuentran heridas, confusas o emocionadas por compartir buenas noticias. Las chicas viven en una continua tormenta de pensamientos y emociones. Quieren un entorno sólido, un ambiente seguro y personas con las que ser ellas mismas para procesar la vida y sus acontecimientos.
Un regalo que le haces a tu hija es ser su guía emocional. Enséñale a discernir cuáles son sus sentimientos (“A lo mejor le hablaste mal a Anna porque seguías dolida por su comentario de la semana pasada”) y verbalízalo.
Las niñas que no desarrollan su inteligencia emocional o autocontrol pueden causar estragos en sus relaciones. Pueden ser como elefantes en una cacharrería y pagar sus sentimientos con aquel que esté cerca.
El otro extremo lo encontramos en jóvenes que canalizan sus emociones de forma interna. Las reprimen, no las procesan y con el tiempo florecen en forma de agresión pasiva o comportamiento autodestructivo. Esto tampoco es saludable.
A menudo les digo a mis hijas que tienen que conocerse. Prestar atención a los cambios de humor y los desencadenantes. Hay días en los que le sacaría los ojos a alguien, pero eso no es excusa para hacerlo. Todos debemos aprender a encauzar nuestros sentimientos, gestionarlos, meditar sobre ellos y trabajarlos, manteniéndolos bajo control para no herir a otras personas o a nosotros mismos.
Ama a tu hija y deja que se desahogue…
… pero no seas su saco de boxeo. Las adolescentes nos llevan hasta el límite, y a veces nosotras aceptamos más de lo que deberíamos por miedo a perderlas. Empatizamos con sus luchas y dejamos que crucen la línea.
A mi parecer, esto es un error. Está en la naturaleza humana intentar llevar a una persona hasta el límite, y cuando dejamos que nuestras hijas nos traten como a un saco de boxeo estamos creando un precedente negativo para las relaciones futuras. Algún día ya no vendrán a nosotras, sino que irán a sus compañeros de piso, sus parejas o sus hijos.
Está bien desahogarse y descargar el estrés, pero no está bien faltar el respeto a alguien en el proceso. Además, las adolescentes necesitan respetar de forma sana a una autoridad si pretenden mantener un puesto de trabajo.
Yo le he tenido que decir a mis hijas: “No puedes hablarme así. Te quiero, pero no voy a tolerar faltas de respeto. Si lo haces vas a perder privilegios. No pagues tu rabia conmigo, solo intento ayudarte”. Si consigo mantener la calma, normalmente ellas también se calman.
Ofrece una salida sana
La mejor forma de gestionar los pensamientos, sentimientos y emociones importantes es canalizarlos hacia algo sano. Encuentra un escape terapéutico que cree un clima de paz y felicidad, como el arte, la música, la oración, el ejercicio, pasar tiempo en la naturaleza o perseguir una pasión.
Animar a tu hija a que escriba en un diario también puede ser de ayuda. Haz que plasme en un papel sus pensamientos y que exprese sus sentimientos. Escribir las cosas hace que sea más fácil decirlas en alto, hace que tu hija cree un lugar seguro para ser honesta y transparente.
Lisa Damour, en su libro Untangled, afirma: “Debes partir del hecho de que todas las adolescentes creen en secreto que están locas”. Me encanta esta afirmación, porque lo que creo que más consuela a las jóvenes es asegurarles que no están solas.
Las emociones que parecen tan únicas y extrañas son en realidad normales y universales. Hablar sobre ellas con alguien de confianza nos ayuda a distinguirlas. Esto es una realidad para niños, adolescentes y adultos. Puesto que ninguno de nosotros será capaz de dominar con maestría las emociones, podemos aprender a controlarlas antes de que ellas nos controlen a nosotro
Así que, si tu hija ha entrado en la adolescencia o está a punto, no te rindas. Ten paciencia. No dejes que un comienzo turbulento o una época dura te ahuyente, porque tu hija te necesita. Las adolescentes son indulgentes, además de divertidas e inteligentes. Pueden tomar un buen consejo y llevarlo a cabo. Un poco de ayuda puede ser muy útil, tan útil como un examen de conciencia por tu parte para encontrar un enfoque que le sirva a tu hija.
Este artículo apareció originalmente en karikampakis.com y se ha reeditado aquí con permiso.
Kari Kampakis es madre de cuatro niñas, así como autora, oradora y bloguera de Birminghan (Alabama). Sus dos libros publicados en inglés para chicas adolescentes (Liked: Whose Approval Are You Living For? y 10 Ultimate Truths Girls Should Know) se han utilizado ampliamente en todo Estados Unidos en estudios de chicas adolescentes.