domingo, 6 de septiembre de 2020

5 razones para volver al pudor: protege a las personas, es instintivo y ayuda a elegir bien

Las da el médico y teólogo Alfred Sonnenfeld en su reciente libro «Armonía»

El pudor protege a la persona, le ayuda a elegir, evita que se cosifique y se exponga en el mercado de las intimidades... y eso da libertad y alegría
El pudor protege a la persona, le ayuda a elegir, evita que se cosifique y
se exponga en el mercado de las intimidades... y eso da libertad y alegría

Alfred Sonnenfeld es doctor en medicina, teología y catedrático de Antropología y Ética en la Universidad Internacional de La Rioja. Acaba de publicar Armonía, un librito de 100 páginas en el que reflexiona sobre la comunicación amorosa en la pareja, entre los enamorados o los cónyuges, que requiere ser construida, cuidada y mimada cotidianamente para dar frutos de felicidad.
Uno de los capítulos del libro propone "volver al pudor", que se ha visto asaltado desde el mercado de la pornografía, la revolución sexual y, en general, la cosificación y mercantilización del cuerpo humano.
Sonnenfeld da X razones por las que toda la sociedad debería volver a valorar y promover el pudor, y por las que vale la pena hacerlo en nuestras familias.
1. Sin pudor, la vida (y el sexo) es "desesperadamente aburrida"
"Sin pudor, el sexo pierde parte de su misterio y valor", escribe el autor. "Si la relación se queda en lo banal, fácilmente se pasa a disfrutar del sexo sin eros, sin el brillo erótico, y el mejor modo de disfrutarlo consistiría en evitar compromisos que compliquen la vida. Por lo tanto, el sexo no debería entonces tener consecuencias afectivas, sino ser considerado un simple encuentro ocasional en el que nada ni nadie nos asegure que volveremos a ver a la otra persona".
"Allí donde desaparece el misterio a favor de la total exposición y la plena desnudez, comienza la pornografía, cuyo único contenido consiste en exponer la conciencia desvergonzada del cuerpo desnudo, hecho transparente, reducido a su puro estar expuesto".
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Foto de Omar López en Unsplash
2. El pudor nos distingue de los animales
"Como afirmaba el gran filósofo ruso Vladimir Soloviov (1853-1900), el sentimiento de pudor constituye una diferencia absoluta del hombre respecto de la naturaleza inferior de los animales, por la capacidad, propia del ser humano, de avergonzarse". Es algo bueno y natural, propio del hombre.
3. El pudor protege a la persona, y más a la mujer
"El pudor es un sentimiento reflejo que se despierta de manera natural para ayudar al ser humano, y sobre todo a la mujer, a proteger sus ilusiones (en el caso de la mujer, la de que sólo haya un hombre en su vida( y guiarlo hasta su plenitud. Es fácil deducir que el comportamiento pudoroso, mediante el cual no se banalizan las uniones íntimas y estas mantienen todo su encanto y misterio, contribuye a que en la pareja existan la sinceridad y la armonía necesarias para que se dé una buena comunicación".
"El sentimiento de pudor constituye una gran defensa de la propia integridad, un verdadero contrapeso contra los abusos sexuales, algo de lo que los animales carecen, ya que en ellos no se dan excesos dañinos para su autoconservación. Pero el hombre impúdico socava su carácter moral y cae a un nivel inferior al de los animales", añade Sonnenfeld.
4. El pudor nos ayuda a elegir bien (pareja y opciones)
"El pudor adquiere importancia no sólo como protección ante una cierta vulnerabilidad humana, sino, además, para ayudarnos a elegir bien -de ahí proviene la palabra elegancia-, y gozar, de este modo de la verdadera belleza. El debate sobre la belleza oscila con frecuencia entre la opinión de las feministas, que consideran que la mujer es tratada como un objeto por la mirada del varón, y aquellos críticos que insisten en que no existe ningún mito de la belleza, es decir, que no hay estándares de belleza. lo cierto es que la verdadera belleza se orienta, además, por otros parámetros, no sólo por lo temporal, sino por lo eternamente femenino. Para los griegos de la Grecia clásica, no había duda de que lo bello venía determinado por la buena actuación ética, y la estética nunca estaba separada de la ética. La verdadera belleza, kalós, implicaba señorío y dominio de sí mismo, por actuar con dignidad".
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Foto de Suhyeon Choi en Unsplash
5. El pudor es instintivo, y nos protege del mercado
"En un mundo invadido por los selfies, los realities, las redes sociales y la pornografía, algunos se preguntan si hay sitio para el pudor, y dónde encontrarlo. El pudor surge de manera instintiva, es un reflejo que nos impulsa a preservar nuestra intimidad y que constituye una evidencia externa de la salud moral del individuo", añade.
Citando al filósofo coreano Byung-Chul Han (La sociedad de la transparencia, 2013), el mundo ya no es un escenario o teatro, sino más bien un "mercado" donde se exponen las mercancías: "se exponen,venden y consumen intimidades". Y el pudor nos ayuda a evitar eso, protegiendo nuestra intimidad.
P.J.G./ReL


Vea también El pudor atañe a hombres y a mujeres


Nadie nos dijo la verdad sobre el Síndrome de Down


Historias de quienes han descubierto lo que supone un cromosoma de más en sus vidas

¿Qué significa vivir con una persona con trisomía? ¿Qué supone ser una persona con trisomía?
¿Tienes un hijo con Síndrome de Down? ¿Has recibido un diagnóstico prenatal de trisomía 21?  Sabemos que quizá se posen sobre tu corazón nubes oscuras y el futuro te podría parecer aterrador y triste pero nada es verdad; no te han dicho aún la verdad sobre qué significa ser una persona con Síndrome de Down: o tener un hijo o un hermano que lo tenga.
Descubrí hace poco un perfil en Instagram y otro en TikTok que me cautivaron porque quien está detrás usa las redes sociales como libro de testimonios para transmitir cómo unas personas con Síndrome de Down inundan de amor el mundo.
Se trata de un perfil revisionista, que desmonta los prejuicios más oscuros sobre lo que significa vivir con Síndrome de Down o con alguien que lo tiene con el sonido de vidas particulares y sonrisas que desarman.
#Nobodytoldme, The true about Down syndrome es el título de un libro escrito y financiado por padres, hermanos, abuelos de personas así, especiales en el sentido menos empalagoso que podamos imaginar.
El libro, lleno de fotos, de retazos de vidas e historias es, como explican los autores, «una colección de experiencias personales escritas por jóvenes con Síndrome de Down, familiares y amigos que refleja la realidad de nuestras vidas y muestra por qué somos positivos respecto al Síndrome de Down».
Si pienso en los encuentros que he tenido personalmente con esta realidad y en particular con las mamás de algunos de estos niños, sobre todo dos, Annalisa Sereni y Roberta Becchia, lo que ha faltado en el momento del diagnóstico y luego al nacer (¡porque son madres de hijos vivos!) fue precisamente la entrega sincera, integral, honesta de la verdad.
Ese bebé es tu bebé, esa personita no es y nunca será solo su enfermedad. Su vida llevará alegría y no solo dificultades. Quizá mucha alegría más que vidas con menos dificultades, para ser honesta.

Normalmente no se recibe ningún descuento en dificultades, riesgos y angustias debidos a las exigencias de estos niños. Sin embargo, son hijos en todos los aspectos y sí, padecen una anomalía genética, de la que también pagan el precio pero son capaces de poner en el centro lo esencial: el amor.
En la base de esto, como de otras iniciativas, está la consciencia – unida a la consternación – que si tan solo supieran los padres realmente qué implica el Síndrome de Down, es decir la presencia viva y original de una persona irrepetible aunque esté más o menos afectada, no se privarían de un don tan valioso.
Me parece que muchos padres que han optado por un aconsejado, patrocinado y esperado aborto falsamente vendido como terapéutico,  si se encuentran frente a esta serie de fotos, de niños objetivamente bellos y sí, objetivamente portadores de rasgos más o menos visibles del síndrome que padecen, se sentirán que han caído en una trampa. Ahora ellos ya no pueden entrelazar sus vidas con la de aquel niñoQuién sabe si hubiera aprendido a caminar pronto, quién sabe si hubiera sorprendido a los médicos y rehabilitadores, quién sabe cuánto lo habrían querido los abuelos.
Este libro es un recuerdo vivo. Atención, hay de todo: la pareja homosexual, la madre soltera que ha optado por la FIV… Hay familias de todas las nacionalidades, estamos en el Reino Unido y se sabe que su población es multiétnica.
Hay hijos, sobre todo, también parejas de gemelos; e incluso un papá, con el síndrome, que tuvo un hijo, sano y orgulloso de él de quien también Aleteia habló.
Por lo tanto, diría que no vale la pena ser exigente: una persona con síndrome de Down es digna de vivir y nosotros somos dignos de su compañía.
Nota de la editora de Aleteia en español: Si acabas de recibir la noticia de que tu bebé tiene Síndrome de Down, no dudes en contactar con Mariana de Ugarte, madre de dos niños con síndrome de Down y colaboradora de Aleteia. 
Paola Belletti, Aleteia 

Vea también Un Grito de la vida en el vientre materno

sábado, 5 de septiembre de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: Me encanta oír Mi Nombre

Es como si conversara contigo...                                                                                                       

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'


1503. 21 de marzo Hora Santa.
Durante toda la noche te estuve esperando en Mi Eucaristía, para podérteme dar por la mañana. No tienes por qué asombrarte, pues crees en Mi Presencia en el tabernáculo y en la inmensidad de Mi Amor. Junta los cabos. Y cuando te despiertes en el curso de la noche, que tu pensamiento vuele hacia El que ya te está deseando para el amanecer. Esto animará tu amor y abrirá tu confianza en Mi Poder.
Yo:  Tu Potencia, Señor, ¿es superior a la fuerza atómica?
El: Toda fuerza sale de Mi Fuerza y no es nada en su comparación. Aun Mi Dulzura está revestida de Fuerza, pues nadie es tan dulce como Yo.
¿No piensas de cuando en cuando en adorar cada uno de Mis Atributos? Sería un homenaje a Mi Gloria. Haz que Yo Me aproveche de los días de tu vida; no te quedan ya muchos; continua  hasta donde puedas. Que no haya un solo día en que no te ocupes de lo Mío, así como no hay un solo día en que Yo no esté empeñado en labrar tu felicidad. ¿Me crees?
Yo: Sí, mi Señor.
El: Entonces, humíllate de no corresponder mejor a tantas atenciones de parte de tu Creador. Ya sabes cuánto Me gusta perdonar y cómo puede vuestra confianza atraer Mi Misericordia; Ella lo puede todo en Mi Corazón. Cuenta conmigo. Llámame. ¿Te gusta tu nombre? Me encanta oír Mi Nombre en vuestros labios. Entonces, no Me prives de ello.
 ReL


Hay más mártires cristianos ahora que en todos los siglos anteriores


USAF/Samuel Bendet
Reflexiones del Nuncio de Su Santidad en Francia ante el aniversario del martirio de 800 sacerdotes durante la Revolución Francesa 


«Los mártires de hoy estimulan el trabajo de la Iglesia en diferentes frentes», dice el arzobispo Celestino Migliore, representante del Papa en Francia. Y debido a que ahora hay más mártires que en todos los siglos anteriores, son un «llamado urgente» tanto para la Iglesia como para el Estado: trabajar por la libertad religiosa, pero también la unidad entre los cristianos y la amistad entre todas las religiones.
El arzobispo ofreció estas reflexiones en una meditación publicada por la diócesis de La Rochelle et Saintes el 25 de agosto. El diplomático fue el invitado de honor de la peregrinación a Ile Madame (Francia), que conmemora cada año el martirio de más de 800 sacerdotes durante la Revolución Francesa.
Desde 1910, cada año en una fecha cercana al 27 de agosto, la diócesis de La Rochelle et Saintes conmemora el asesinato de 829 sacerdotes que se negaron a prestar el juramento constitucional requerido por la Convención y fueron deportados a los pontones de Rochefort durante la Revolución Francesa.
En 1995, el Papa Juan Pablo II beatificó a Jean-Baptiste Souzy y sus 63 compañeros, tras reconocer su martirio.
Ha habido más cristianos martirizados en el siglo pasado que en todos los siglos anteriores”, y la tendencia no está disminuyendo, señaló el arzobispo Migliore en la meditación.
Debido a que representan «un testimonio contra la negación de la libertad religiosa y un llamado urgente a los Estados para que implementen medidas de protección», estos «mártires de hoy estimulan el trabajo de la Iglesia en varios frentes, por ejemplo, promoviendo la libertad religiosa, la unidad entre las iglesias cristianas , la amistad entre las religiones del mundo y el poder transformador del perdón en la política ”, dijo.
En Francia, hace 230 años, un mundo nuevo estaba reemplazando la religión y la fe cristiana con un sentido incomprendido de la “razón”, señaló el nuncio con tristeza en una misa celebrada el mismo día. Señaló un punto en común entre los revolucionarios de 1789, un «régimen político y social que cometió atrocidades contra tantos mártires» y los revolucionarios de todos los tiempos: el deseo de crear un «hombre nuevo» sin límites.

La dulzura de Dios contra el transhumanismo

Con el transhumanismo, está en marcha una “revolución invasiva y galopante, que propone cambiar no solo las condiciones de vida, sino el hombre mismo, a través de la tecnología”, dijo.
Si bien esta situación puede despertar “consternación, ansiedad y (…) temor por el futuro”, el arzobispo dijo que no debemos caer en el “desorden” sino tomar el camino de la “mansedumbre”, verdadera imagen de Dios Creador.
En el séptimo día, según el relato bíblico de la Creación, “Dios descansa”, es decir, “pone un límite a su omnipotencia (…) para dar cabida a la libertad humana”, reflexiona el prelado.
Siguiendo el ejemplo de Dios, los cristianos están invitados a tomar este camino, dijo, y así dejar de pensar en sí mismos como Dios. Entonces, se transformarán importantes actividades humanas como la política, la economía y las finanzas.
La gentileza de Dios “nos lleva a poner un límite a nuestra tendencia a afirmarnos ante los demás, a decidir por los demás, a hablar siempre, a querer tener un control absoluto sobre lo que sucede a nuestro alrededor”, prosiguió el diplomático. Según él, se trata de “una alternativa eficaz al camino de la violencia, que hoy en día a menudo se ve como la única forma de lograr resultados”.
I.Media -  Aleteia 

Vea también  El testimonio de los mártires

10 formas de transmitir la fe a tus hijos y de hacerla más fuerte: como siempre, implica coherencia




La transmisión de la fe en familia ya no es automática... se necesita mucho más
La transmisión de la fe en familia ya no es automática... se necesita mucho más





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En muchos países, los padres cristianos no consiguen pasar a sus hijos una fe firme. Pasar la fe de padres a hijos sucedía con naturalidad estadística en generaciones anteriores, pero ya no en la nuestra. En Occidente muchas causas concurren para que los padres pierdan autoridad ante los hijos y para suscitar un individualismo extremo. No sucede solo entre cristianos: familias de otras tradiciones religiosas también lo experimentan.

En la web AllProDad, dedicada a padres varones (no necesariamente católicos), señalan 10 factores que ayudan a que un padre pueda transmitir su fe a sus hijos. Como siempre cuando se trata de valores reales, requiere constancia y coherencia. 

1. Celebra las festividades y cuenta su historia
Las festividades religiosas llaman la atención de los niños: son días especiales. En Estados Unidos hay una frase entre los católicos: "no es que los católicos guarden la Cuaresma; es que la Cuaresma te mantiene católico". Lo mismo podría decirse de la Navidad cristiana y de otras fiestas. No basta con celebrar la fiesta: hay que contar la gran historia que hay detrás de cada fiesta. Decía el estudioso de las religiones Mircea Elíade: "el primer rito es la recitación del mito". La Navidad tiene sentido cuando se proclaman las lecturas de Navidad. Las festividades sin historias detrás (pensemos en Halloween) a menudo suenan a huecas.

2. Responde las preguntas de los chicos
Los niños hacen preguntas sobre Dios, sobre la fe, sobre la religión. Hay que estar preparado para responderlas. Hay preguntas sobre el comportamiento que también llevan a hablar de la fe. "¿Por qué debo perdonar a esos chicos malos?", "¿por qué me pides ayudar a esos?", nos lleva a las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. (Si no sabemos la respuesta a una pregunta podemos honradamente decir: "pues no lo sé exactamente, pero lo buscaré y te lo diré". En el Catecismo hay muchas respuestas, que hay que traducir al lenguaje infantil. También hay gente que trabaja con niños que pueden ayudar: maestros, catequistas...). No es beneficioso responder "no hagas preguntas", "es así y punto", "hacer preguntas está mal"...

3. Id con regularidad al culto o los sacramentos
Si la fe es solo un añadido para los ratos libres, no se contagiará a los hijos. Los niños han de ver que es una prioridad, y la más clara es el tiempo. Si la familia solo va a misa "a veces", el niño pensará que es una cosa poco importante o algo "útil en casos convenientes" (alguna enfermedad, un gesto social...). Los niños han de ver que el culto es una prioridad en la familia, en la organización semanal o diaria.

4. Involúcrate en el servicio a los demás... y que te vean
"Servir a los demás es la fe con pies", explican en AllProDad. Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Si te ven ser voluntario en Cáritas, Manos Unidas o la parroquia, ellos aprenderán a hacer ese tipo de servicios. También es bueno involucrar a toda la familia: recogidas de material, actividades, etc...

5. Enseña a confiar en Dios
En el cristianismo, todo está basado en la confianza en Dios. Una clave es enseñar al niño a confiar toda su vida en el Dios que lo creó, que lo ama y quiere lo mejor para Él. 




6. El juicio definitivo sobre cada persona está reservado para Dios
A las personas agnósticas, o alejadas en la fe, o tibias, y a mucha otra gente, les molestan los juicios rápidos. La realidad es que una persona religiosa y prudente sabe que para realizar juicios definitivos en necesario ser Dios mismo: sólo Él tiene todos los datos y perspectivas sobre los hechos y las motivaciones. A los niños les enseñamos a distinguir los actos buenos de los actos malos, y está bien, pero a la hora de clasificar a la gente es mejor recordar lo de "no juzguéis y no seréis juzgados" (y explicar lo que significa). "Enséñales a tener un corazón humilde que busque entender al otro", explica AllProDad.

7. Sé suave con los niños y ciertas enseñanzas complicadas
Hay cosas en la religión que a los adultos les molestan pero a los niños les aprecen normales. Y, al revés, hay cosas en las que los adultos ni se fijan y a muchos niños les pueden asustar o repeler. En la cultura católica pueden ser muchas: imágenes de mártires con sangre en la parroquia, o ciertas expresiones sobre el infierno o el demonio, algunos detalles prácticos de los sacramentos... Las cosas complicadas hay que explicarlas con suavidad, y no de forma abrupta o con prisas y aspavientos.

8. No mantengas a los niños en una burbuja
Incluso en los países de mayoría católica, hay personas de otras denominaciones y religiones y, de hecho, las personas con poca o ninguna religiosidad son mayoría. No tiene sentido intentar hacer creer a tus hijos que "todos hacen como nosotros". No es así, y enseguida se darán cuenta. Y llegará el momento, al crecer, en que tomará sus propias decisiones sobre religión. Es bueno que desde niño pueda dialogar, en un entorno moderado, con personas de otras creencias. También es bueno que vea que hay otras parroquias donde las cosas se hacen de otras maneras.

9. Dile que comparta la fe con sinceridad y humildad
Nuestra sociedad pretende hacernos creer que ya casi no hay tabúes, excepto hablar de la propia fe con otras personas. Hemos de enseñar a nuestros hijos a que puedan hablar de su fe sin complejos ni vergüenzas: creemos que es buena, bella y verdadera y la queremos compartir. Hemos de ayudar al niño a poder expresar por qué cree y en qué cree. Y ha de poder hacerlo con sinceridad y también con humildad. La fe da alegría y un terreno firme: no debe dar soberbia.

10. Se necesita una aldea para educar... dásela
"Se necesita una aldea para educar un niño", dice un refrán africano que se cita mucho. En lo religioso es especialmente cierto: la fe se transmite en comunidad. En ella vemos que personas distintas (varias edades, procedencias, estilos) creen todas las mismas verdades, cada una con sus acentos. Ese testimonio colectivo fortalecerá la fe de tus hijos. Hay que buscar esa comunidad.

Por supuesto, se podrían añadir muchas más cosas eficaces, pero ¿no son estas 10 un comienzo importante?

viernes, 4 de septiembre de 2020

Ideas sencillas para despertar la fe en los hijos




Consejos por edades

Los padres de familia, antes que nadie, son los verdaderos protagonistas de la educación espiritual de sus hijos. Las siguientes son pautas a seguir dependiendo de la edad de los hijos.

Entre los 0 y los 3 años 

Desde que nace el niño, debe sentir a Dios en la vida de sus padres. En esta etapa, la vivencia religiosa se debe transmitir dentro de la máxima claridad y con actos concretos en un clima de intensa afectividad.
Conviene por lo tanto, que el niño vea desde su cuna o cama una imagen del Niño Jesús y de la Virgen.

Entre los 3 y los 6 años

Más importante que enseñar oraciones, es desarrollar en los niños la capacidad de diálogo sencillo y espontáneo con Dios.
Hay momentos del día que se convierten en ocasiones especiales para este diálogo, como es por ejemplo en la noche cuando acompañamos a los pequeños a la cama o al despertarse, igualmente durante las cenas en las que damos gracias por los alimentos y demás aspectos que cada quien considere.
Esta es la etapa en que el niño comienza a comprender el valor de la misa y por lo tanto es bueno llevarlo, cuando sea posible, a misas especiales para chicos.
Esto les ayudará a tomar la Eucaristía no como un compromiso obligado, sino como un diálogo con Dios a través de esta ceremonia.

Entre los 6 y los 10 años

Esta es la llamada “Edad de Oro” y es el momento en el que los padres pueden ganar en buena parte la batalla de la adolescencia. Es la edad del razonamiento y por lo tanto conviene tener en cuenta lo siguiente:
– Elegir un buen colegio
– Continuar con el ejemplo
– Consolidar su formación religiosa
– Prepararlos para la Primera Comunión
– Ayudarles a formar su conciencia
– Continuar con las virtudes humanas y sociales

Entre los 10 y los 12 años

En esta etapa los consejos son una continuación de la etapa anterior, pero con una clara orientación a preparar para la edad de la crisis: la adolescencia. Por esto conviene cuidar, entre otras cosas, las siguientes:
– Dar criterios claros y asegurarse que se han entendido bien.
– Ayudarle a intensificar la vivencia de las virtudes, especialmente la caridad, la sinceridad, la laboriosidad y la reciedumbre.
– Darle una información sexual adecuada a su edad y a las circunstancias del ambiente en que se mueve.
– Ayudarle a usar su libertad responsablemente.
– Resaltar la necesidad y el valor de ayudar a los demás.
– Enseñarles a descubrir el valor de una buena amistad.
– Mantener con los hijos un clima de confianza y alegría.

Adolescencia

En esta etapa puede darse un poco de rebeldía y hasta pueden negarse a asistir a las celebraciones religiosas.
En este caso los padres deben transmitirles a los hijos la enseñanza de Dios de forma positiva, presentar a Jesús como su amigo, su compañía, su protector.
Para ampliar más esta etapa leer el artículo «Qué hacer cuando los hijos se alejan de Dios».

Fuente: “Urgencias de la Catequesis Familiar” de Pedro de la Herrán y Fernando Corominas.
Artículo publicado originalmente por LaFamilia.info


jueves, 3 de septiembre de 2020

El Papa más grande de la historia no quería ser Papa



Tenía una gran sabiduría y escribía de maravilla, el Papa Gregorio I (590-604) permitió que la Italia del siglo VI respirara, tras años de conflicto y plagas. Sin embargo, se encontró al frente de la Iglesia en contra de su voluntad. Incluso, antes de ocupar su lugar en el trono de San Pedro, intentó huir.

Monte Caelio, 590. Bien entrada la noche en Roma y sus alrededores, todavía hay quien no duerme en el Monasterio de San Andrés. El padre Gregorio prepara su equipaje iluminado por pequeña vela: muy poca ropa y muchos libros. Debe darse prisa. La escolta que lo llevará a Roma no tardará en llegar.
¿Quién tuvo la loca idea de elegirlo como sucesor del Santo Pontífice? ¿Él, pequeño monje de nada en absoluto? Pero de eso la gente no quiere saber nada. Hasta la carta que envió al emperador para defender su caso fue interceptada. Terminado el equipaje, el monje coge sus alforjas y sale de puntillas del monasterio.
Toma el camino que desciende del cerro en dirección opuesta a la ciudad del trono de San Pedro. Afortunadamente, la luz de la luna llena le da buena visibilidad. Con suerte, llegará al pueblo antes del amanecer. Poco tiempo después se escucha el toctotoc de un pequeño burro en el que va montado una persona que le resulta familiar. Trota silenciosamente hasta alcanzarlo.
– Es muy tarde para un paseo nocturno, ¿no crees? – le pregunta el padre Valentín, frenando el paso de su montura.
Claro. ¿Quién, aparte de Valentín, un amigo fiel y padre superior del monasterio, podría haber adivinado exactamente a dónde se dirigía? Gregorio sabe que no puede huir, cargado como está. Pero no se detiene.
– Sabes tan bien como yo que no soy digno de esta tarea. Ni siquiera soy obispo. Elegí la vida monástica para servir a Dios con humildad y paz.
Para su sorpresa, Valentín no intenta razonar con él ni se interpone en su camino. Al contrario, desmonta de su montura y camina junto a él.
– Sin embargo, te niegas al camino por el que te envía, comenta este último.
– No fue Dios sino los hombres quienes me eligieron.
– Tu claridad mental te ha convertido en el mejor apocrisiario (representante de la Iglesia de Roma) en Constantinopla. Roma está en peligro. Tu dones para mediar estos conflictos son necesarios. ¿No lo entiendes?
Las palabras de Valentín no dejan indiferente a Gregorio, pero se resiste a creer que es él el que Roma necesita. Los desbordes del Tíber, la peste, los lombardos que esperan la oportunidad de volver a atacar … ¿Qué puede hacer él para resolver ese caos?
– Solo se me da bien rezar y escribir obras pías. ¿Cómo puedo hacer esto desde el trono de San Pedro?
Esta vez, Valentin frunce el ceño.
– Si te entiendo correctamente, ¿quieres servir a Dios pero solo de la manera que más te convenga? Cuidado Gregorio, esto difícilmente suena a humildad. Recuerda servir al Señor según su voluntad, no la tuya.
Estas palabras despiertan en Gregorio el recuerdo de su consagración a Dios, y finalmente se detiene. Su voto no fue solo un voto de servicio, sino también de obediencia. Ya sea por miedo o por deseo de consuelo, este escape lo hizo aún más indigno de Dios de lo que ya lo había sido. ¡Ah, qué tonto! Aquí está rojo de vergüenza ante el Dios que tanto ama.
Sin embargo, la angustia no lo abandona. Ciertamente, con su experiencia como asesor del difunto Papa, sabe qué esperar, pero no logra imaginar cómo resolver tales conflictos.
– No tengas miedo, le dice su fiel amigo. Nunca estarás solo.
Se escuchan gritos en la cima de la colina y las luces de las antorchas aparecen cerca del monasterio. Le buscan para acompañarle a Roma.
– Señor, piensa, iré a donde tú quieras. Así que, por favor, no abandones a tu indigno servidor.
A pesar de su desgana inicial, Gregorio I nunca falló en su deber como Papa. Murió el 12 de marzo de 604 y fue canonizado cincuenta años después, tras una vida de devoción a los enfermos, reformas litúrgicas, negociaciones de paz y propagación de la fe más allá de las fronteras.
Junto a san Agustín, san Ambrosio y san Jerónimo, es uno de los primeros doctores de la Iglesia. Al ocupar su lugar en el trono de San Pedro, este Papa se hizo servidor de todos.
Aliénor Goudet, Aleteia 

Vea también  Las Catequesis del Papa Francisco sobre la Santa Misa