Mostrando entradas con la etiqueta Anunciar el Evangelio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anunciar el Evangelio. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de septiembre de 2023

Seis pasos para ser «luz del mundo» evangelizando: «Prometió dejar a su amante y volver a Jesús»

Steve Greco, diácono casado, da ideas para transmitir la fe
«en todo momento y lugar»


El diácono Steve Greco es testigo de cómo dar "un sí" a Dios puede hacer milagros y sanaciones y llevar a ser "luz del mundo" evangelizando.

Hace más de tres décadas, Steve Greco era un joven y prometedor gerente de ventas estadounidense. Dedicarse a la evangelización no entraba en sus planes.

Hoy es diácono permanente y director de Evangelización y Formación de la diócesis de Orange (California). Su apostolado, Spirit Filled Hearts, refuerza la fe de miles de personas en Estados Unidos, Filipinas y otros países.

Es autor de varios escritos sobre evangelización, fue director durante años del programa de radio Empowered by the Spirit y está vinculado a la Renovación Carismática Católica.

Cuenta el momento en que todo cambió en su vida. Un día vio que uno de sus clientes llevaba un broche con una imagen del Espíritu Santo. Le preguntó sobre el broche y le respondió: "Encontré a Jesús". Greco meditó sobre eso, y se dio cuenta de que él era católico y tenía a Jesús "en la cabeza" pero "no en el corazón". "Fui a casa, me miré en el espejo y dije: `Jesús, te entrego todo mi corazón´".

Ese fue el detonante de su cambio. Comenzó a leer la Biblia, a la que describió como una "carta de amor de Dios" y dedicó su vida por entero a la fe.

Su esposa, Mary Anne, ha explicado en varias ocasiones el cambio visible en él. "Antes era un adicto a los deportes, era lo único que le importaba. Lo siguiente que vi era que hablaba de Dios y Jesús todo el tiempo".

"Los dos nos volvimos locos por Cristo", explicó ella. El matrimonio comenzó a asistir a reuniones de oración y encuentros de sanación y pronto se vieron convertidos en líderes de oración en la parroquia Nuestra Señora Reina de los Ángeles, de Newport Beach, antes de involucrarse en comunidades carismáticas en California.

Steve y Mary Anne Greco.

Greco, con su esposa Mary Anne, se volvieron "locos por Cristo" tras profundizar en la fe. 

Greco lanzó su apostolado de evangelización hacia 2014, Spirit Filled Hearts, con una importante presencia en Filipinas y en no pocos lugares de Estados Unidos. Más tarde pondría su punto de mira en Irlanda, Nigeria, Ghana y Sierra Leona.

Sus conocidos destacan su "urgencia por evangelizar", como afirma su compañero de apostolado Ralph Linzmeier. "Es un evangelizador increíble, su vida se centra en alabar a Dios. No hay duda de que lo más importante en su vida es difundir la Palabra", afirmó.

Además de Spirit Filled Radio, es un recurrente escritor en técnicas de evangelización en varios medios de comunicación católicos.

Su último artículo, publicado en Catholic Stand, recoge seis pasos para evangelizar con el poder de la gracia sacramental y convertirse en "la luz del mundo", lo que considera "el único propósito de la Iglesia" y también el suyo:

1º) Tener el deseo de compartir la fe, visitar a los enfermos y rezar por ellos

Aunque puede parecer obvio, Greco observa que "la mayoría" de quienes quieren evangelizar no pasan este primer paso. "Compartir nuestra fe y el amor de Jesús transforma los estados de ánimo en cualquier circunstancia pero, ¿estamos abiertos a intentarlo?", plantea.

Pone el ejemplo de visitar a los enfermos amigos, familiares o conocidos de la parroquia. "La mayoría de quienes hemos estado en el hospital apreciamos recibir visitas cuando estamos enfermos. Si [cuando nos visitan] nos sentimos queridos, podemos estar seguros de que otros apreciarán nuestro amor cuando vayamos a verles, especialmente si rezamos por ellos. Todos estamos llamados a visitarlos", explica.

2º) Dios habla "todo el día"… pero hay que escucharle

Antes de pasar a la evangelización "exterior", menciona la importancia de afianzar la relación con Dios conocerle y escucharle. Para estar  en una relación, explica, "debemos conocernos y Dios no nos ha dejado huérfanos. Nos prometió que nos guiaría a la verdad. Debemos esperar que Él nos hable en la quietud de la oración, a través de las Escrituras, de otras personas y de muchas formas. Cuanto más abiertos estemos a la voz de Dios, más le escucharemos. Ir a misa, el rosario, la adoración, las horas santas, son cosas que nos acercan a Jesús y nos permiten escucharlo con claridad".

Steve Greco en Filipinas.

Greco, con un grupo de feligreses durante su estancia evangelizadora en Filipinas. 

3º) Personificar el amor de Jesús con los demás

Solo con una vida de oración fuerte, la evangelización puede comenzar. Y Greco propone la consigna de la primera carta de Pedro: "Ya que habéis purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad hasta amaros unos a otros como hermanos, amaos de corazón unos a otros con una entrega total".

"¿Cómo amamos a los demás con entrega total? Lo hacemos compartiendo nuestra fe, haciendo saber a las personas cuánto son amadas por Dios y que, como está escrito en la Carta a los Romanos, "nada podrá separarlos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús".

4º) Escuchar al Señor y "ser pluma, no ladrillo"

Greco recuerda el momento en que estornudó durante un viaje en avión, cuando la pasajera que iba a su lado le dijo: "¡Dios le bendiga!". Fue la ocasión perfecta para iniciar una conversación, especialmente cuando la viajera vio su Biblia y le preguntó si era cristiano. Sin saber cómo, ella acabó confesándole que había dicho a su marido y a su hija que iba a un viaje de trabajo, cuando realmente estaba con un amante. "También soy cristiana, pero Jesús no espera que seamos perfectos".

Acto seguido, el diácono pidió las palabras adecuadas al Espíritu Santo y le preguntó:

- ¿La relación con tu amante te acerca a Dios?
- Nunca rezo con él, pero sí con mi esposo- respondió ella.
- ¿Y esta relación te acerca a tu marido?- le preguntó.

Recuerda que ella le estaba mirando con lágrimas en los ojos y le dijo que aquellas palabras se parecían a lo que diría Jesús. "Él no viene a ti con un ladrillo, sino con una pluma. Tú eres esa pluma", dijo la pasajera. Cuando el vuelo aterrizó, la mujer y Greco bajaron rezando y con ella prometiendo que dejaría a su amante y volvería por entero a Jesús y su familia.

5º) Un "sí" a Dios puede ser fuente de milagros y atracción

Por su experiencia, el diácono sabe que un simple "Sí" a Cristo puede ser el comienzo de "un milagro tras otro", pues "cuando el poder del Señor fluye y las personas sienten el amor de Dios, son sanadas espiritualmente", pero también "mental y físicamente".

Y por ello, también dice que no siempre es necesario buscar a la gente para compartir la fe, "ellos acudirán: el poder de Dios es una de las cosas más convincentes que nos pueden suceder. Vemos su amor y cambia nuestras vidas".

6º) Llenos de celo y del poder del Espíritu para la conversión

En último lugar, Greco remarca que Jesús busca a los fieles "constantemente para evangelizar" y "contar la Buena Nueva".

"Nuestra Buena Nueva es el fundamento del amor de Dios por nosotros, debe ser proclamado y nosotros somos los mensajeros", explica. Para ello, es necesario "estar abiertos" a un "llamado y guía" de Dios que puede llegar "en cualquier momento y lugar: en restaurantes o tiendas, acciones, en la calle, fuera de la Iglesia o incluso en eventos deportivos. Cada vez que soy llamado siendo la presencia del Señor. Seamos como Pedro y los apóstoles en Pentecostés, llenos de celo, llenos del poder del Espíritu Santo y encendidos para convertir el mundo a Cristo", concluye.

J.M.C., ReL

Vea  también     Los 9 campos de evangelización para los laicos católicos según Scott Hahn... ¿Cuál te falta?...






































martes, 15 de marzo de 2022

Marx, Freud o Nietzsche, «pasados de moda» en «la sociedad post-atea»: qué es y cómo evangelizarla

Carlos A. Marmelada expone 6 ideas para cristianizar Occidente
 en «Cómo hablar de Dios con un ateo»



El filósofo Carlos Alberto Marmelada sugiere nuevas estrategias
que la Iglesia puede emplear para evangelizar en la "era post-atea".

El ateísmo ha mutado, y de ser una postura minoritaria ha pasado a ser "el rasgo que define al hombre de nuestro tiempo". Bajo esta  tesis, el filósofo, profesor universitario y escritor Carlos Alberto Marmelada acaba de publicar Cómo hablar de Dios con un ateo (Sekotia), donde profundiza en el fenómeno del "ateísmo imperante" y propone algunas claves para que la fe recupere el liderazgo de la humanidad: si el mundo se ha alejado de Dios, es porque el cristianismo se ha alejado del mundo, expone.

En cuestión de décadas, la sociedad ha rechazado la postura minoritaria de que Dios no existe para asumir "un fenómeno de masas" por el que "la vida se organiza sin tener ninguna referencia a Dios, expone Marmelada: del Dios no existe, la sociedad ha interiorizado que Dios no importa.

De este modo, el filósofo concluye que "el ateísmo actual ya no es fruto de un razonamiento teórico o una inquietud intelectual" sino que consiste en "vivir si Dios con absoluta normalidad" en la que bautiza como una "sociedad posatea".

En ella, la afirmación de que "Dios no existe" está tan asimilada que el ateísmo militante y agresivo ha desaparecido, ya que para los intelectuales ateos contemporáneos "querer probar la inexistencia  de Dios sería tan absurdo como intentar demostrarla inexistencia de los gnomos o los unicornios": El mismo Marx "no se detuvo en demostrar la inexistencia de Dios, es un presupuesto de su pensamiento", y ocurre lo mismo con Nietzsche o Simone de Beauvoir, explica.

Las notas de la sociedad post-atea

Para el autor, son dos las notas fundamentales de esa sociedad posatea: el consumismo desmedido y el indiferentismo religioso.

Esta sociedad experimenta hoy una "necesidad psicológica" que es el consumismo, entendido como "el anhelo desmedido de bienestar": conseguir y disfrutar nuevos bienes es "el horizonte último" lo que acaba suprimiendo cualquier preocupación por lo trascendente.

El consumismo, basado en la inmediatez y la experimentación,  supone un signo evidente de que el hombre se equivoca en el sentido que da a sus vidas y tiene como consecuencia última, el indiferentismo: "Solo me preocupo de esta vida porque es la única de la que tenemos una certeza absoluta e inmediata. Como no podemos experimentar nada relativo a la otra vida, no merece la pena dedicar tiempo al estudio de lo que no podemos tener certeza", sintetiza.

El autor que esta "hegemonía" del ateísmo y la indiferencia, penetra incluso en la propia Iglesia: el conjunto formado por los "creyentes no practicantes" es una fuente de militantes potenciales del indiferentismo: mucha gente "quizás esté bautizada, ha hecho la primera comunión o recibido la confirmación, pero cada vez es mayor el número de personas que no asiste a la Santa Misa ni acude al sacramento del Amor de Dios o la confesión".


6 claves para evangelizar un mundo sin Dios

Ante esta "hegemonía de la indiferencia", el autor no duda en afirmar que hoy Occidente "es tierra de misión" y antiguos receptores de la evangelización como América, África o Asia son hoy quienes "vienen a reevangelizar el Viejo Continente".

Marmelada concluye su ensayo con algunas propuestas para evangelizar "un mundo sin Dios":

1º Ser realistas

Si se quiere recristianizar la sociedad occidental hay que ser realistas. Hay que hacer una radiografía fidedigna que refleje el estado de nuestra sociedad, sin pesimismos pero tampoco sin optimismos infundados.

2º Proponer la fe como algo diferencial

Mientras el  cristianismo sea visto como una cosmovisión más entre muchas otras, no presentará  una atracción peculiar, simplemente será una opción más a elegir. Si no se encuentran nuevas formas de presentar a Dios, si no se consigue hacer creíble el mensaje de Cristo al hombre posmoderno, la fe cristiana corre el peligro de ir apagándose como una llama que no encuentra su alimento. 

3º Un cristianismo coherente

El cristiano ha de saber enseñar lo que vive, pero sobre todo ha de esforzarse por vivir lo que enseña. Por esto mismo, en la nueva evangelización, la apuesta es por la autenticidad frente a la apariencia.

4º Saber qué necesita escuchar el mundo de hoy

La Iglesia debe anunciar el Evangelio a un hombre culturalmente distinto al que lo ha hecho hasta ahora. Hay que saber transmitir el concepto de Dios en un mundo secularizado, despertar el agrado por la vida cristiana, la simpatía por su estilo de vida, de manera que los mandamientos no sean interpretados como un recorte de la libertad, sino como el curso en que esta puede alcanzar su máxima expresión. El testimonio de personas capaces de vivir la fe con autenticidad resulta esencial para dar credibilidad a su mensaje.

5º Presentar la fe desde la alegría

El cristianismo no es una religión triste […]. Un puente que puede facilitar el diálogo entre la fe cristiana y el ateísmo indiferentista es la reflexión en torno a valores como la alegría, la solidaridad, la veracidad y tantos otros. La caridad es lo que precisamente hace creíble el mensaje  cristiano, lo que hace veraz el testimonio de la fe. Hacer comprender que es en la persona de Cristo donde todos estos valores alcanzan su máxima expresión.

6º La importancia de la claridad y la formación

Comunicar la fe es proponer  un mensaje que pretende convencer no por la habilidad del orador, sino por la comprensión de la bondad intrínseca del mensaje, de modo que al interlocutor se le hace patente que merece la pena esforzarse por realizar ese ideal. Lo importante es destacar lo esencial del mensaje de Cristo con la mayor claridad y el mejor conocimiento posible, aspectos que contribuyen a que el contenido tenga credibilidad y resulte empático.

José María Carrera / ReL

Vea también        Acuso a los ateos























miércoles, 16 de febrero de 2022

¿Hace falta una «pastoral de Facebook»? Este análisis confirma que «pocos sacerdotes» saben usarlo


Cada vez son más los sacerdotes expertos en evangelización por redes sociales, como el argentino Luis Zazano (en portada), pero según el estudio de reciente publicación "Navigating Hyperspace", las redes siguen siendo tarea pendiente en los planes de formación.

 

La agencia de información católica Zenit se ha hecho eco de la publicación de un nuevo estudio sobre el uso de Facebook y redes sociales por los sacerdotes en su labor evangelizadora. Se trata de Navigating Hyperspace, escrito por el sacerdote y profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma Peter Lah.

Entre las conclusiones analizadas por el sacerdote Jorge Enrique Mújica, destaca que aunque las redes permiten "adaptarnos a las circunstancias", como en el caso de la pandemia, los sacerdotes que saben usarlas "son pocos" y se plantea la necesidad de "un plan de alfabetización mediática".

El libro consiste en un estudio comparativo sobre la experiencia de sacerdotes católicos en Facebook y el uso que estos hicieron de esa red social durante la pandemia.

Se trata, por otra parte, de la primera investigación sobre Facebook y pastoral en contexto de pandemia, resultado de observaciones en ocho países: España, Haití, Colombia, Brasil, Filipinas, Italia, Eslovenia y Congo.

El responsable de la publicación, el profesor Peter Lah, refiere que “el contexto de la pandemia sugirió que también deberíamos examinar cómo se utilizan la tecnología digital y las redes sociales para fines relacionados con el ministerio sacerdotal y la evangelización”.

El sacerdote jesuita Peter Lah, editor de "Navigating Hyperspace", imparte cursos de medios de comunicación y periodismo desde 2011 en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. 

La "misa virtual" ayuda, pero "es incompleta"

Uno de los aspectos analizados en este libro es el de la "sacramentalidad virtual", plasmado durante los meses de confinamiento y que en muchos casos parece haber venido  para quedarse.  

En este sentido, uno de los participantes en el estudio, el padre Peter, observa que los religiosos han "aprendido mucho".

"Lo hacemos porque deseamos continuar nuestro camino en la fe cristiana, como individuos y como comunidad. Siempre podemos adaptarnos a las circunstancias. Cuando no podemos visitar nuestra iglesia parroquial, Internet nos permite estar ahí, asistiendo a la misa, junto al párroco y otros miembros de la comunidad", comenta.

 "Nuestra presencia es incompleta, predominantemente mental, de naturaleza psicológica, incorpórea. Sin embargo, esta experiencia en cierto modo es lo contrario de lo que sucede cuando estamos soñando despiertos o estamos distraídos en el templo, solo con nuestro cuerpo presente pero no con nuestra mente”, añade.

Puedes adquirir aquí "Navigating Hyperspace", editado por el jesuita Peter Lah.

Las redes sociales, tarea pendiente en los sacerdotes

El estudio muestra, además, que el uso de Facebook y en general lo relativo a la "alfabetización digital" es una clara carencia entre los sacerdotes.

“Nuestros análisis revelaron que pocos sacerdotes son expertos en el uso de Facebook -dice el profesor Lah- y aquellos que lo son se lo deben más a sus cualidades inherentes que al conocimiento sistemático. La alfabetización mediática está a la par de la alfabetización general. De hecho, difícilmente se puede considerar maduro -espiritual, intelectual, psicológica y políticamente- a quien no sabe interpretar la realidad cada vez más digitalizada que le rodea, y comprometerse con esta realidad".

Por ello, se propone "que la alfabetización mediática e informacional se convierta en una parte integral" de la formación y misión pastoral, y confía en que el libro contribuirá a ello.

Lo que más se valora en redes 

En relación a las interacciones en las publicaciones, Fernando Sahuquillo dice que las publicaciones en las que los clérigos muestran o comparten aspectos de su vida personal son las que generalmente reciben un mayor número de likes y comentarios. “Publicaciones de este tipo requieren más tiempo y elaboración, cosa que algunos no están dispuestos a hacerlo, pero muestra también cómo el contenido virtual merece tiempo y cuidado antes de ser presentado”, explica.

En el polo opuesto está la conclusión de Plaisil Birbek, que analizó el uso de Facebook por los sacerdotes en Haití: “Usan Facebook manteniendo su identidad sacerdotal. Son bastante reservados cuando se trata de su vida privada. En general no hablan de sí mismos, sino que tratan temas que afectan a la vida de sus comunidades”.

Otro tema de no poca relevancia es la identidad. Diego Meza, doctorando colombiano, se concentró en sacerdotes de su país. Según él, de forma contraria "a lo que muchos piensan, Facebook no establece identidades paralelas. ¿Qué sucede con los sacerdotes que en estas redes sociales no aparecen como sacerdotes y no publican contenido religioso? Al continuar las relaciones con amigos y familiares en esta plataforma, un sacerdote tiene la capacidad de continuar su presencia ministerial en Facebook, en varias ocasiones, sin la necesidad de presentarse a sí mismo como sacerdote de manera formal".

El obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, ofrece algunos consejos para evangelizar en redes sociales. 

 ReL

Vea también      Redes sociales: portales de verdad y de fe, nuevos espacios para la evangelización



























lunes, 24 de enero de 2022

Nueva Evangelización (II) Estructura


 

Anteriormente escribí sobre ¿Qué es la Nueva Evangelización? Conociendo qué es la nueva evangelización, podemos concretar la misión que el evangelizador debe desarrollar en nuestra sociedad. Una sociedad postmoderna, secularizada y virtualizada, en la que no existe sentido pleno y profundo de la vida. Esta misión la podemos resumir, siguiendo lo que señala Benedicto XVI (28 de junio 2010): la evangelización es siempre “«nueva» no en los contenidos, sino en el impulso interior, abierto a la Gracia del Espíritu Santo, que constituye la fuerza de la ley nueva del Evangelio y que renueva siempre a la Iglesia; «nueva» en la búsqueda de modalidades que correspondan a la fuerza del Espíritu Santo y sean adecuadas a los tiempos y a las situaciones; «nueva» porque es necesaria incluso en países que ya han recibido el anuncio del Evangelio”.

Una vez tenemos clara la misión del evangelizador, el siguiente paso es concretar la "dimensión" de la evangelización. Entiéndase la dimensión como un dato fundamental para determinar la estructura necesaria para enfocar y desarrollar, cualquier acción encaminada a transmitir a Cristo al mundo del siglo XXI. Para ello nada mejor que seguir lo que el entonces Card. Ratzinger, indicaba en una conferencia pronunciada en el año 2000, sobre la Nueva Evangelización. En la introducción de la conferencia tenemos dos pistas que enlazan la misión y la visión de la nueva evangelización:

  1. Evangelizar quiere decir mostrar ese camino, enseñar el arte de vivir. Jesús dice al inicio de su vida pública: he venido para evangelizar a los pobres (Cf. Lc 4,18). Esto significa: yo tengo la respuesta a vuestra pregunta fundamental; Yo os muestro el camino de la vida, el camino que lleva a la felicidad; más aún: yo soy ese Camino.
  2. La pobreza más profunda es la incapacidad de alegría, el tedio de la vida considerada absurda y contradictoria. [...]  Por eso, tenemos necesidad de una Nueva Evangelización: si se desconoce el arte de vivir, todo lo demás ya no funciona.

En el punto en que trata sobre la estructura de la Nueva Evangelización hay una serie de indicaciones relativas a la dimensión. La Nueva Evangelización:

  1. ... debe someterse al Misterio de la semilla de mostaza y no pretender producir rápidamente el gran árbol. 
  2. Dios no cuenta con grandes números; el poder exterior no es el signo de su presencia.
  3. Las grandes cosas comienzan siempre de una pequeña semilla y los movimientos de masas son siempre efímeros.
  4. ... no puede querer decir: atraer inmediatamente, con nuevos métodos, más refinados, a las grandes masas que se han alejado de la Iglesia.
  5. ... quiere decir: no contentarse con el hecho de que de la semilla de mostaza haya crecido el gran árbol de la Iglesia universal; no pensar que baste el hecho de que en sus ramas pueden anidar muy diversas aves; sino atreverse de nuevo, con la humildad de la pequeña semilla, dejando que Dios decida cuándo y cómo crecerá (Cf. Mc 4,26-29).

¿Qué dimensión tenemos que considerar? La que emana de la humildad y la sencillez de quienes llevan a cabo la misión. La acción evangelizadora necesita generar grandes estructuras, ya que parte de la pequeñez de cada uno de los bautizados. Son fundamentales cada una de las acciones pequeñas y constantes acciones que podemos realizar en nuestro día a día. No cuentan los grandes números, miles de seguidores o la influencia mediática que seamos capaces de generar.  Con gran clarividencia, el card. Ratzinger nos dice:

Gran parte de los parábolas de Jesús indican esta estructura de la acción divina y de esta forma sale al paso de las preocupaciones de los discípulos, los cuales esperaban del Mesías éxitos y señales muy diferentes: éxitos del tipo que ofrece Satanás al Señor: "Todo esto —todos los reinos del mundo— te daré..." (Mt 4,9).

El diablo, el gran separador, nos tienta con el éxito, la vanagloria, la adoración de la muchedumbre. Cuando Pilatos ofrece dejar libre al Señor, la muchedumbre grita con más fuerza: crucifícale (Jn 19:4-14). Por contra, las parábolas del Reino (Sembrador, Grano de Mostaza, la Perla y el Tesoro escondidos, la red de pesca, etc) hablan de sencillez, docilidad a la Voluntad de Dios y anonimato. ¿Quiera es el Sembrador? No importa quien sea. Lo importante es que lance la Semilla por donde transite. Sólo de esa forma la Semilla germinará cuando repose en la tierra adecuada.

Las parábolas nos ayudan a determinar más aspectos de la estructura de la Nueva Evangelización. Quien evangeliza, necesita llevar el Evangelio y saber lanzarlo. Como sucede cuando se lanza la red de pesca, recogeremos peces adecuados e inadecuados. Tomaremos las adecuados y dejaremos los demás. Como se puede leer en la parábola del Fariseo y el Publicano, de nada sirve la vanagloria y el éxito. Dios valora el arrepentimiento y que asumamos que nada podemos sin Él. En la parábola de los Trabajadores de la Hora Undécima, vemos que lo importante no es el cuando, sino la disponibilidad a servir a Dios, juntos, unidos, colaborando. En la parábola de los Talentos, nos damos cuenta que aquellos dones que Dios nos ha dado son importante, siempre que los pongamos a trabajar. De nada vale guardar los dones para que no se pierdan. En la parábola del Banquete de Bodas, nos hacemos conscientes de que muchos son los llamados y pocos los que aceptan ser elegidos por el Señor. Los sencillos y humildes, son los que son capaces de aceptar la Voluntad de Dios con facilidad. Los ricos y poderosos, nunca tienen tiempo para asistir al Banquete. También nos enseña que siempre puede haber quien llegue al Banquete buscando sus intereses personales.

¿Qué más podemos decir la estructura de la Nueva Evangelización? Básicamente, que una gota de agua que cae constantemente, es capaz de horadar la roca más dura. La constancia necesita dos ingredientes: esperanza y docilidad. Lo que hoy no da resultados, aunque se haga con humildad y profunda esperanza, necesita tiempo. Con el tiempo, ala gota irá penetrando en los corazones petrificados de algunas personas. Tampoco hace falta que sean muchas. Mejor poco excelente que mucho dudoso. Si lo que hacemos genera el efecto contrario al buscado, hay algo que no funciona y necesitamos orar, meditar y repensar lo que hemos construido o puesto en marcha.

En el pontificado de Benedicto XVI se pusieron en marcha iniciativas muy interesantes, como los Patios de los Gentiles, las propuestas de llegar a Dios por medio de la Belleza, las iniciativas de comunicación que el extinto P.C.C.S generó. Por desgracia, estas iniciativas se fueron olvidando. Parecía que no daban resultado, pero no se le dio tiempo y apoyo suficiente. Quizás algunas de estas iniciativas puedan volver a ser estudiadas y utilizadas como base para la Nueva Evangelización. Benedicto XVI, en el breve Discurso a la Curia romana, 21 diciembre 2009, dice algo muy interesante:

Como primer paso de la evangelización debemos tratar de mantener viva esta búsqueda (de Dios); debemos preocuparnos de que el hombre no descarte la cuestión sobre Dios como cuestión esencial de su existencia; preocuparnos de que acepte esa cuestión y la nostalgia que en ella se esconde. 

Hoy en día, la Nueva Evangelización no sólo tiene como objetivo quienes no creen en Dios, sino toda persona que deja a Dios a un lado o lo guarda en una vitrina. Una vitrina donde se almacenan cosas valiosas, bellas y antiguas. Cosas que son importantes pero ya no forman parte de nuestra vida. Entonces, olvidando el Camino, vivimos únicamente con las referencias que el mundo nos ofrece. El Camino es Cristo. Sin Él, la vida queda vacía, deja de tener sentido.

 La divina proporción, ReL

Vea también      La Nueva Evangelización     (escoja lo que necesita ahora)































martes, 25 de julio de 2017

7 hechos sobre la vida de los laicos en los primeros siglos del cristianismo

En los primeros pasos de la Iglesia estaba claro que su misión era responsabilidad tanto de los ministros ordenados como de los laicos
A pesar de que habitualmente no se da una mejor descripción que “el laico es quien no es sacerdote ni religioso”, es de la vida laica de la que la Iglesia está principalmente compuesta. El ministerio ordenado, como sabemos, no es un fin en sí mismo. Obispos, sacerdotes y diáconos están al servicio del crecimiento de la fe, en la esperanza y el amor de aquella multitud de hombres y mujeres que fecundan con el Espíritu de Dios la vida del mundo.
El protagonismo del laico en la vida de la Iglesia es un tema que ha sido retomado con más fuerza en los últimos tiempos por el Concilio Vaticano II, sobre todo en las constituciones Lumen Gentium y Gaudium et Spes y en el decreto Apostolicam Actuositatem. 
Por ” vida de la Iglesia”, entiéndase tanto su participación en la sociedad realizada a partir del Evangelio y de esta forma, como presencia de Cristo en mundo, como a su colaboración, al lado de clérigos y religiosos, en la misión evangelizadora de la Iglesia, asumiendo servicios pastorales.
Desde el Concilio, los laicos han asumido lentamente puestos en la Curia Romana y en las diócesis. Son más numerosas – pero aún tímidas – las beatificaciones y canonizaciones de los laicos. Los laicos empezaron a poder estudiar teología y enseñar en esa área. Pero ¿cómo se vivía el laicado en los inicios de la Iglesia? Mira estos siete datos sobre cómo era la vida de los laicos en los primeros siglos del cristianismo.

1 – Laikós

La palabras “laico” – del griego λαϊκός (“laikós”), que viene de λαός (“laós”), “pueblo” – no aparece en el Nuevo Testamento. Su primer registro en el contexto cristiano está en la carta de Clemente a los corintios, al final del siglo I.

2 – Ellos anuncian, enseñan y participan

Pero está claro que laicos y laicas están presentes en la Iglesia naciente: participan en la elección de Matías para la vacante que surgió entre los doce apóstoles con la muerte de Judas (cf. Hch 1,23), así como en la elección de los siete primeros diáconos (cf. Hch 6, 1-6). Anuncian el Evangelio, hasta aprovechan las dispersiones que ocasionan las persecuciones (cf. Hch 8, 4; 11. 19), y asumen ministerios como el de didáscalo (maestro, doctor), como la pareja Aquila y Priscilla, que da una formación más profunda de la fe a Apolo (cf. Hch 18,26).

3 – “Ya llenamos todo”

Estaba claro que la misión evangelizadora de la Iglesia era responsabilidad tanto de los ministros ordenados como de los laicos. Era en las conversaciones del día a día, en las ciudades y los campos, que el nombre de Jesús se anunciaba. Tertuliano, al final del siglo II, alababa frente a los paganos los frutos del testimonio cristiano en medio del mundo: “Nosotros somos de ayer y ya hemos llenado todo lo que es de ustedes: ciudades, islas, fortalezas, municipios, aldeas, los mismos campos, tribus, decurias, palacios, senado, foro; dejándoles sólo los templos…”

4 – Trinidad

El teólogo africano Tertuliano (+220), por otro lado, era uno de los grandes escritores de la Iglesia de los primeros siglos; fue él quien registró por primera vez el término “Trinidad” y quien hizo la más antigua exposición formal sobre la teología trinitaria. Y era laico.

5 – Apologetas

El filósofo y mártir Justino (+165) también era laico, así como Minucio Félix, Lactancio y otros escritores cristianos. Otro personaje fundamental de la Iglesia de los primeros siglos es Orígenes (+254), ya era teólogo renombrado y estaba en activo hacía más de veinte años cuando fue ordenado presbítero.

6 – Predicación

Hasta el siglo III, no era raro ver laicos predicando en público en las asambleas, de forma oficial. “Donde se encuentran hombres en condición de ayudar a los hermanos, son invitados por los santos obispos a predicar para el pueblo”, escribieron Teoctisto de Cesárea y Alejandro de Jerusalén, obispos, en una carta defendiendo el ministerio de Orígenes como predicador, en el que citan otros diversos casos. La epístola es reproducida por Eusebio en su Historia eclesiástica. 

7 – La elección de los obispos

Es sólo a lo largo de los siglos III y IV que comenzaron a aparecer escritos que crean un abismo entre ministros ordenados y laicos, como la Didascalia y las Constituciones Apostólicas. Hay una función en la que participan los laicos que, no obstante, es mantenida religiosamente aún por mucho tiempo: la elección de los obispos. La praxis es considerar la participación de todo el pueblo cristiano en la elección de su obispo como una regla indispensable. Tanto es así que san Agustín – una excepción, pues fue señalado como obispo por su antecesor, Valerio -, así como el primado de Numidia, Megalio de Calama, que presidió su ordenación, se disculparon posteriormente por la elección episcopal realizada sin la participación del pueblo.
___
Por Felipe Koller (teólogo, con maestría en la Pontificia Universidad Católica de Paraná. Es catequista hace 12 años y predica en retiros de jóvenes. Ha lanzado una serie de libros infantiles por la Editorial Apostolado de la Divina Misericordia. A través de Sempre Família.

«Ser apóstol no sólo es un deber de la vida cristiana; es un camino privilegiado para descubrir el sentido pleno de la propia vida en el servicio a los demás». (Regnum Christi)