viernes, 4 de abril de 2025

Cómo controlar el uso de redes sociales en los hijos

 

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En una era donde todo es digital, ¿cómo podemos regular el tiempo de los hijos en las redes sociales y qué hacer como padres? Aquí te damos una guía importante

El uso de redes sociales se ha convertido en una parte integral de la vida cotidiana, no solo para los adultos, sino también para los niños y adolescentes. Si bien estas plataformas pueden ofrecer oportunidades de aprendizaje y entretenimiento, también presentan riesgos significativos. 

Los padres se enfrentan al desafío de equilibrar los beneficios de la tecnología con la necesidad de proteger a sus hijos de los efectos contraproducentes. ¿Cómo pueden los padres controlar el uso de redes sociales en sus hijos?

El impacto de las redes sociales en los hijos

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Las redes sociales ofrecen a los jóvenes una vía para aprender y conectarse con sus amigos y compartir experiencias, pero también pueden tener consecuencias perjudiciales si no se usan de manera adecuada. A menudo, se asocia el uso excesivo de redes sociales con problemas como:

Dificultades para dormir: El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir puede interferir con el sueño debido a la exposición a la luz azul, que afecta la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.

Aislamiento social: Aunque las redes sociales permiten la interacción virtual, los niños pueden sentirse más aislados socialmente en la vida real si pasan más tiempo en línea que interactuando cara a cara. Muchas veces no quieren salir de su habitación. 

Problemas de autoestima: Las comparaciones constantes con otros usuarios, desde influencers o famosos hasta los mismos compañeros en la escuela, aumentan la  presión por mostrar una imagen perfecta y la exposición al ciberacoso pueden afectar la autopercepción de los niños y adolescentes. 

Aumento de dopamina y cortisol: el pasar horas y horas haciendo scrolling, sobreestimula el cerebro generando una aparente gratificación, por lo que aumenta la dopamina, pero es una dopamina falsa, adquirida por una pantalla del celular.  Al querer dejar las redes sociales, aumenta el cortisol, el cual produce ansiedad y estrés, cayendo nuevamente en el vicio de las redes. 

Exposición total: Al día de hoy es tan fácil encontrar contenido inapropiado para los niños. Con un solo clic, cualquier persona y a cualquier edad puede encontrar contenido pornográfico, tráfico de armas o de sustancias dañinas como las drogas. Así como también el uso del lenguaje inapropiado. 

La conectividad en la era digital

Según un informe de Common Sense Media (2021), el 95% de los adolescentes entre 13 y 17 años tienen acceso a un teléfono inteligente, y el 45% de ellos dicen estar en línea "constantemente". Además, los niños de 8 a 12 años pasan un promedio de 5 horas al día frente a las pantallas, lo que incluye redes sociales, juegos y videos. Si bien estos números son alarmantes, también reflejan el cambio hacia una sociedad cada vez más digital.

Estrategias para regular el uso de redes sociales en los hijos 

1Establecer límites claros de tiempo

Los estudios sugieren que un uso excesivo de redes sociales está asociado con efectos negativos en la salud mental. Los expertos recomiendan limitar el tiempo que los niños pasan en estas plataformas. Una sugerencia común es no permitir más de 1 a 2 horas al día de tiempo frente a las pantallas para los niños, dependiendo de la edad.

Configura el tiempo en pantalla: Las aplicaciones de control parental, como Apple Screen Time o Google Family Link, permiten establecer límites de tiempo en las aplicaciones y juegos, lo que ayuda a los padres a gestionar el tiempo que los niños pasan en las redes sociales.

2Fomenta el uso responsable y consciente

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Los adolescentes necesitan a alguien que les oriente.

Hablar sobre los riesgos del uso de redes sociales es crucial. Explica a tus hijos los peligros del ciberacoso, la importancia de mantener la privacidad en línea y las consecuencias de compartir información personal. Fomentar un uso consciente les ayudará a ser más responsables.  

Ejemplo: Establecer reglas claras, no aceptar solicitudes de amistad a desconocidos y nunca publicar información de su ubicación. 

3Supervisión Activa

Aunque tu hijo tenga su propio perfil en redes sociales, como padre tienes el derecho y la responsabilidad de supervisar sus interacciones en línea. Esto no significa espiar su vida digital, sino mantener un diálogo abierto sobre lo que sucede en las plataformas que u

Aplicaciones de control: Qustodio, Norton Family y Bark permiten monitorear la actividad en redes sociales, verificar los contactos y el contenido que ven tus hijos, y recibir alertas si algo inapropiado está sucediendo.

Karen Hutch, Aleteia

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miércoles, 2 de abril de 2025

¿Sin fuerza de voluntad? Este es el consejo de san Antonio

10 conseils pour prendre soin de son âme

¿Qué nos dicen los Padres del Desierto para orientar nuestra vida espiritual y voluntad? El consejo del gran san Antonio, es radical, pero muy suave

La hermosa historia que se nos cuenta sobre Abba Antoun, el gran san Antonio, el patriarca de los monjes que viven en los desiertos de Egipto, pone el dedo en la llaga del principal problema de cualquier esfuerzo hacia la santidad: a veces queremos el fin y no estamos dispuestos a asumir los medios. A veces la voluntad se resiste al esfuerzo. Pero entonces, ¿cómo podemos "querer querer"?

Poder y no querer

san Antonio Abad Aleteia

"Unos hermanos se acercaron al abad Antonio y le pidieron una palabra de salvación. Él les dijo: '¿Conocéis las Escrituras? Ya sabéis bastante'. Pero ellos insistieron en que también él se dignara decirles algo. Así que les dijo: 'El Evangelio dice: Si alguien te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra'. Le dijeron que no podían hacerlo. Él les contestó: 'Si no podéis volver la otra, al menos soportad que vuelvan a golpear al mismo'".

Pero cuando declararon que no podían hacer eso, les dijo: "Si ni siquiera eso podéis, no devolváis el agravio que se os ha hecho". Ellos repitieron lo que ya habían dicho. Entonces Antonio dijo a su discípulo: "Ve y prepárales algo de comer, pues ya ves lo débiles que están". Luego a los hermanos: "Si no podéis hacer una cosa y no queréis hacer la otra, ¿qué queréis de mí? Necesitáis oración para curar vuestra enfermedad".

He aquí a unos hermanos, llenos de buenas intenciones -sin duda habían recorrido ya un largo camino para llegar a la celda de Antonio-, pidiendo "una palabra de salvación", es decir, querían ser iluminados sobre los medios que les permitirían progresar hacia la santidad.

Se trata de una petición clásica, que permite al anciano que recibe a los novicios desarrollar para ellos un punto del programa ascético que se juzga particularmente importante y susceptible de poner en marcha una dinámica espiritual.

San Antonio reduce las necesidades

El Evangelio les dará la palabra de Jesús, que contiene toda la sabiduría, pero ellos quieren la palabra de Antonio, que les tocará más. Así que Antonio propone el mandamiento de Cristo del Sermón de la Montaña: "Si alguien te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra" (Mt 5,39). Por supuesto, no elige la opción más fácil, pero estos jóvenes están llenos de buenas intenciones, hay que darles algo serio.

Y ahora se rinden y dicen que es demasiado para ellos. Antonio rebaja un poco las exigencias: "Tengan paciencia, que se está volviendo a lo mismo". La misma retirada cautelosa: "¡No podemos!". Antonio no se desanima, baja un poco el cursor: "No paguéis el daño que os han hecho". La misma respuesta.

Antonio no es rigorista, está dispuesto a comprender la debilidad humana, lo ha demostrado. Pero, ¿qué hacer? Le pide a su discípulo que les sirva algo de comer, porque sin duda han recorrido un largo camino para llegar hasta aquí y están cansados, lo que podría explicar su falta de entusiasmo para abrazar el ideal evangélico.

Un consejo suave

Este último consejo está lleno de dulzura: "Necesitáis la oración para curar vuestra enfermedad". Son débiles, pero Antonio sugiere que la oración es la manera de ofrecer a Dios ese "a-bulismo" (ausencia de voluntad) del que sin duda son los primeros en arrepentirse, pero del que no saben cómo salir. Lo esencial es no dejarlo así, y no entristecerse por el fracaso de su planteamiento. Pidiendo ser curados, reconociendo su pobreza, crecerán en humildad. Y tal vez Dios les conceda la gracia de una mayor libertad.

Sophie Baron, Aleteia

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9, dia: Consgración de la Voluntad