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viernes, 27 de agosto de 2021

"Recen, recen, recen”, Sacerdote que consagró Afganistán a la Virgen de Fátima pide oraciones

Afganistán

El padre Giovanni Scales, misionero de Barnabita y jefe de la Misión Sui Iuris de Afganistán , consagró Afganistán a Nuestra Señora de Fátima el 13 de octubre de 2017. Es día, realizó una ceremonia en la capilla de la embajada de Italia con militares católicos, civiles y religiosas.

El sacerdote dijo que quería “volverse al cielo” y dedicar el país al Inmaculado Corazón de María.

“Implica la convicción de que las situaciones más difíciles e intrincadas se pueden resolver de un momento a otro sin el menor esfuerzo humano. Quienes dan forma a la historia están fuera de la historia ”, dijo el padre Scales en 2017.

“El recuerdo de la consagración de Rusia, unos años antes de la caída del Muro de Berlín y al final de la Unión Soviética: si [esto] condujo al fin del comunismo, ¿no podría la consagración de Afganistán traer algo de paz a este país maltratado?

El padre Giovanni Scales después de la toma de posesión de los talibanes pidió: “Recen, recen, recen”.

El sacerdote de Bernabé pidió oraciones el 16 de agosto de 2021 después de que los talibanes se apoderaron del país. Muchos residentes, especialmente cristianos, mujeres y niños, serán y estarán sujetos a horribles abusos, persecución y muerte.

“Vivimos días de gran aprensión a la espera de lo que suceda”, dijo el padre Scales a la radio del Vaticano . “¡Recen, recen, recen por Afganistán!”

“[El sacerdote] insta a todos a acercarse espiritualmente a la gente y orar para que el Señor salve a Afganistán de más sufrimiento y les traiga una paz duradera ”, informó Radio Vaticano .

¡Respondamos a este llamado y ofrezcamos nuestras oraciones por Afganistán!

Oraciones a Nuestra Señora de Fátima y al Inmaculado Corazón de María por Afganistán

Exaltación al Inmaculado Corazón de María

Reina del Santísimo Rosario, en esta hora trágica de la historia del mundo, nos encomendamos y consagramos a tu Inmaculado Corazón, nuestro único refugio, nuestra esperanza, nuestra salvación. Ten piedad de este mundo, desgarrado por los conflictos más terribles, ardiendo con el fuego del odio, víctima de sus propios pecados. Que tu Corazón se conmueva ante la vista de tanta ruina, dolor y tristeza.

Consagramos a tu corazón maternal nuestras personas, nuestras familias, nuestro país, toda la humanidad. ¡Protégenos y sálvanos!

Oh Corazón de María, fuente del verdadero amor, llena nuestros corazones egoístas de la caridad divina y de ese verdadero amor fraterno sin el cual nunca puede haber paz. Haz que los hombres y las naciones comprendan y cumplan el precepto de tu Divino Hijo, AMARSE LOS UNOS A LOS OTROS, para que la verdadera paz se establezca firmemente en la Justicia y Verdad de Cristo.

Fuente: Papa Pío XII, La devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Oración de la Novena a Nuestra Señora de Fátima 

Reina del Santo Rosario, te has dignado venir a Fátima para revelar a los tres niños pastores los tesoros de la gracia escondidos en el Rosario.

Inspira mi corazón con un amor sincero por esta devoción, para que meditando en los Misterios de nuestra Redención que en ella se recuerdan, pueda enriquecerme con sus frutos y obtener la paz para el mundo, la conversión de los pecadores y de Rusia, y el favor que os pido en este Rosario. ( Aquí menciona tu solicitud ).

Te pido para mayor gloria de Dios, por Su propia Gloria y por el bien de las almas, especialmente la mía.

Amén.

Acto de encomienda a Nuestra Señora de Fátima 

Santísima Virgen María de Fátima, con renovada gratitud por tu presencia maternal nos unimos a la voz de todas las generaciones que te llaman bienaventurada. Celebramos en ti las grandes obras de Dios, que no se cansa de rebajarse en misericordia sobre la humanidad, afligida por el mal y herida por el pecado, para curarla y salvarla.

Acepta con benevolencia de Madre este acto de entrega que realizamos hoy con fe, ante esta tu imagen, amada por nosotros. Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos y que nada en nuestro corazón te ha alejado. Que permitamos que nos alcance tu dulce mirada y la perpetua calidez de tu sonrisa.

Cuida nuestra vida con tu abrazo; bendice y fortalece todo deseo de bien; da nueva vida y alimento a la fe; sostener e iluminar la esperanza; despierta y anima la caridad; guíanos a todos por el camino de la santidad.

Enséñanos tu amor especial por los pequeños y los pobres, por los excluidos y los que sufren, por los pecadores y los heridos de corazón. Reúne a todas las personas bajo tu protección y entréganos a tu amado Hijo, nuestro Señor Jesús.

Amén.

Fuente: Papa Francisco

Letanías a Nuestra Señora de Fátima

Nuestra Señora de Fátima,
reza por nuestro querido país.
Nuestra Señora de Fátima,
santifica a nuestro clero.
Nuestra Señora de Fátima,
haz más fervientes a nuestros católicos.
Nuestra Señora de Fátima,
guía e inspira a quienes nos gobiernan.
Nuestra Señora de Fátima,
cura a los enfermos que confían en ti.
Nuestra Señora de Fátima,
consuela a los afligidos que confían en ti.
Nuestra Señora de Fátima,
ayuda a quienes invocan tu ayuda.
Nuestra Señora de Fátima,
líbranos de todos los peligros.
Nuestra Señora de Fátima,
ayúdanos a resistir la tentación.
Nuestra Señora de Fátima,
obtén para nosotros todo lo que amorosamente te pedimos.
Nuestra Señora de Fátima,
ayuda a los que amamos.
Nuestra Señora de Fátima,
devuelve al camino correcto a nuestros hermanos descarriados.
Nuestra Señora de Fátima,
devuélvenos nuestro antiguo fervor.
Nuestra Señora de Fátima,
obtén para nosotros el perdón de nuestros múltiples pecados y ofensas.
Nuestra Señora de Fátima,
trae a todos los hombres a los pies de tu Divino Niño.
Nuestra Señora de Fátima,
obtén la paz para el mundo.

Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Rezamos 

Oh Dios de infinita bondad y misericordia,
llena nuestros corazones de una gran confianza en Tu querida Madre, a
quien invocamos bajo el título de Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora de Fátima,
y concédenos por su poderosa intercesión todas las gracias espirituales. y temporal, que necesitamos.
Por Cristo nuestro Señor.

Amén.

Fuente de oración: EWTN

Oración de la Novena al Inmaculado Corazón de María

Oh Madre Santísima, corazón de amor, corazón de misericordia, siempre escuchando, cuidando, consolando, escucha nuestra oración. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante Jesús tu Hijo. Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy les presentamos, especialmente… ( intención especial ).

Nos reconforta saber que tu corazón está siempre abierto a aquellos que piden tu oración. Confiamos en tu gentil cuidado e intercesión, aquellos a quienes amamos y quienes están enfermos, solos o heridos. Ayúdanos a todos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida hasta que podamos compartir la vida eterna y la paz con Dios para siempre.

Amén.

Fuente: EWTN

Nuestra Señora de Fátima, ¡ruega por Afganistán! 

ChurchPOP

Vea también     "Dios mío, Dios mío,  ¿por qué me has abandonado" - Benedicto XVI



































viernes, 20 de agosto de 2021

«El infierno es real: es por esa parte del mensaje de Fátima por lo que sigo siendo católico»


 

El arraigo de la devoción a la Virgen recibida de su abuela fue el anclaje firme para la fe de Peter Wolfgang en las turbulencias de la vida. El desapego de hombres de Iglesia a la voluntad expresa de Nuestra Señora fue lo que le hizo reaccionar. Wolfgang, colaborador de distintas publicaciones católicas, es director del Family Institute of Connecticut, una organización de defensa de la familia como fundamento de la sociedad, y recientemente compartió su historia en el Catholic Herald, en un artículo traducido por el portal mariano Cari Filii

Fátima me hizo volver de la disidencia a la Iglesia

El infierno es real. Esa es una de las claves de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Es por esa parte del mensaje de Fátima por lo que sigo siendo católico.

Mi abuela materna, que tenían orígenes portugueses y estadounidenses, me enseñó desde que era niño a creer en Jesús y en su Madre. Fue una educación religiosa típica. Me leía la Biblia de Oro de los Niños con tanta frecuencia que me sabía las historias de memoria. Pero la mayoría de las veces me leía el Antiguo Testamento, quizás preocupada por mi padre, que era judío.

Peter Wolfgang.

Peter Wolfgang recibió su primera formación católica de parte de su abuela. Sería, a la postre, la que le mantendría firme a lo largo de su vida.

Durante mi infancia en los años 70, mi padre judío y mi madre católica nos enviaron a mi hermano y a mí a la escuela dominical de la congregación evangélica Iglesia del Nazareno. De ellos aprendí la mayor parte de lo que supe entonces sobre Jesús. Soy el único católico de nacimiento que conozco que creció memorizando la Biblia del rey Jacobo.

Pero seguí siendo católico. La razón es otra cosa en la que mi abuela insistía.

Una intensa devoción

Mi abuela me transmitió la intensa devoción que sentía por la Virgen de Fátima. De las palabras de la Virgen a los pastorcillos aprendí que el infierno era real. La vida importaba. La forma en que vivíamos importaba. Aprendí que la Iglesia me decía la verdad cuando yo no quería oírla. Aprendí que tanto el infierno como la posibilidad de condenarse eran reales, pero también lo eran el amor y la misericordia de Dios.

Las dos cosas que más se me quedaron grabadas de la devoción de mi abuela fueron el deseo de reparar, como los pastorcillos de Fátima, por los pecadores, y el miedo al infierno. Nunca llegué a imitar los heroicos esfuerzos de los niños de Fátima en favor de los pecadores, pero sí rezaba la oración de reparación del Ángel de Portugal todas las noches antes de irme a dormir.

Monumento de la aparición del ángel a los pastorcitos de Fátima.

"Mi Dios, yo creo en ti, yo te adoro, yo te espero y yo te amo. Te pido perdón por los que no creen, no te adoran, no te esperan y no te aman": es la oración que el ángel pidió a Lucia, Francisco y Jacinta que rezasen.

En 1985, mis abuelos nos llevaron a mi hermano y a mí a Portugal para conocer el país del que procedía mi abuelo. Mi madre se reunió con nosotros a mitad del viaje y nos contó que una buena amiga suya había sufrido una lesión cerebral gravísima en un accidente de moto.

La siguiente parada de nuestro viaje fue Fátima, donde algunos peregrinos se arrastraban hasta el santuario para pedir a María que intercediera por una intención especial. Mi hermano y yo lo hicimos pidiendo la curación de la amiga de nuestra madre: se recuperó bastante y vivió otros catorce años.

Fue a partir de esta experiencia con la Virgen de Fátima, a los 15 años, que comencé a rezar el rosario diariamente. Más adelante necesitaría esa gracia, no solo para hacer frente a las luchas de la adolescencia; mi fe pronto se vería desafiada desde el interior de la propia Iglesia.

El viaje del Papa San Juan Pablo II a los Estados Unidos en 1987 parece algo muy lejano, pero me dejó un fuerte impacto. Fue la primera vez que conocí la cultura de la disidencia en el catolicismo estadounidense. Las expresiones públicas de disidencia eran un elemento cotidiano de la cobertura informativa. Criado en el catolicismo del Viejo Mundo de mis abuelos, con devoción a la Virgen de Fátima, me resultaba incomprensible que un católico -incluso un católico estadounidense- se dirigiera al Papa como lo haría con un congresista, con una letanía de quejas y una exigencia de que ajustara sus políticas en consecuencia. ¿Acaso no conocían la diferencia entre la política democrática y la doctrina divina?

Pronto se creó un grupo de jóvenes en mi parroquia y mi yo de 17 años cayó bajo la influencia del responsable de la pastoral juvenil. Era un tipo carismático, un activista demócrata que disentía de la doctrina católica en todos los temas habituales, excepto en el del aborto. Al finales de ese año yo también era un disidente.

Siempre ese conflicto interno

Y sin embargo, el conflicto interno siempre estaba presente dentro de mí. Esa vocecita dentro de mi cabeza diciendo: "Esto no está bien. Esto no es lo que sabes que es verdad".
Yo era uno de los líderes juveniles, encargado de proponer temas para la siguiente reunión cada vez que me tocaba el turno. El grupo de jóvenes estaba orientado a la justicia social -visitas a comedores sociales y demás- y mis dos temas anteriores se habían centrado en cuestiones del momento.

Pero cuando llegó mi turno, quise hablar del Cielo, el Infierno y el Purgatorio. Dirigí un debate sobre cómo las  decisiones que tomamos en este mundo, nuestros pecados personales, pueden tener consecuencias eternas. Mis compañeros, adolescentes como yo, habían sido catequizados por las inadecuadas clases de la Confraternidad de la Doctrina Cristiana de los años 70 y 80. Pero, a diferencia de mí, no sabían nada sobre Nuestra Señora de Fátima. Parecía que oían hablar por primera vez sobre la posibilidad de la condenación eterna.

El responsable de pastoral juvenil, claramente incómodo con el tema, les aseguró que no tenían nada que temer. Dios los amaba y todos iban a ir al Cielo. El mensaje de Fátima había quedado obsoleto, ahora lo sabíamos. (Era profesor en el instituto católico local; más tarde abandonó la Iglesia para convertirse en ministro protestante de una comunidad congregacional.)

La experiencia me dejó confundido. Él era la autoridad adulta y su camino parecía más fácil.

Pero ¿qué pasa con Fátima? ¿Se equivocó la Virgen?

En la universidad gravité hacia la ortodoxia católica, en la línea de la New Oxford Review. Era volver a la fe de mi abuela combinada con tesoros intelectuales que desconocía por completo. Pero al graduarme volví a caer bajo el influjo de un disidente, el sacerdote que describí en el artículo Los fallos y las sorprendentes virtudes de los sacerdotes del Vaticano II.

La suya era una ambigüedad que rayaba la disidencia. Por lo general, no lo decía directamente. La disidencia era más bien lo que no decía. Los artículos del National Catholic Reporter [publicación católica de corte progresista] y de America [revista jesuita estadounidense] eran temas habituales en las discusiones parroquiales. Se animaba a la gente a asistir a las conferencias de Call to Action [organización católica también de orientación mundanizante].

Bajo su influencia, me sumergí en la cultura de la disidencia. Pero ahí, de nuevo, estaba ese conflicto interno. Seguía siendo el niño que aprendió la devoción a la Virgen de Fátima de su abuela. Cuando tenía alrededor de 25 años, no pude ya resistir ese conflicto.

Lo que la Virgen de Fátima nos mostró

Regresé al catolicismo ortodoxo. Las revistas y los libros fieles eran mucho más persuasivos que el Reporter América.

La ruptura final se produjo cuando mi novia -ahora esposa-, que entonces era atea, decidió convertirse al catolicismo e hizo los cursos de RICA [Rito de Iniciación Cristiana para Adultos] en mi parroquia. Su catequista dijo en una clase que el diablo no es una persona real y que nuestras oraciones no tienen ningún efecto sobre las almas de los muertos. Fue la gota que colmó el vaso: eso no es lo que nos había enseñado la Virgen de Fátima, ese no era el catolicismo que había aprendido de mi abuela. Mi disidencia llegó a su fin.

Cuando nada menos que la mismísima Madre de Dios baja del Cielo, te dice que reces el rosario, da instrucciones específicas para el Papa, hace predicciones sobre acontecimientos mundiales que luego se cumplen -y se las hace a tres niños pequeños que no tienen ni idea de lo que están hablando-, y luego hace un milagro que es presenciado por 70.000 personas y del que se hacen eco los periódicos ateos, entonces hay que prestar atención. Y las verdades del catolicismo no pueden ser negadas, especialmente por los disidentes católicos a quienes les gustaría eliminar las partes que les incomodan.

El catolicismo es algo real, concreto. No es tu amigo invisible. No es algo que te inventas sobre la marcha para calmar tu angustia. El catolicismo es algo que está fuera de ti, que te desafía. Te pone una meta que, si te descuidas, puedes no alcanzar. Pero ahí está tu necesidad de la misericordia de Dios, y de tener fe.

Fue Nuestra Señora de Fátima quien me guió de vuelta a mi fe; quien, de hecho, salvó mi fe, mostrando a los niños el Infierno. Gracias, María.

ReL

Vea también     El infierno, rechazo definitivo de Dios - San Juan Pablo II










































martes, 31 de marzo de 2020

Un llamado Urgente: “Quiero que recéis el Rosario todos los días” (la Virgen en Fátima)



Esta es la hora de prueba en la que los católicos debemos tener el coraje y determinación para vivir en santidad, custodiar nuestro estado de gracia y vivir en la presencia de Dios.
Los tiempos de prueba son tiempos de santidad. Siempre ha sido así. Basta estudiar los tiempos de santa Catalina de Siena, san Francisco de Asís y otros grandes santos de nuestra Iglesia. El mundo se convulsionaba y ellos con su humildad, lograron transformarlo.
Es algo en lo que a menudo pienso. Ellos no criticaron la Iglesia ni a los pecadores, nunca señalaron a nadie por la vida que llevaban. Hicieron algo mejor, que dio grandes frutos de fe.
Si leer sus vidas te sorprendes. ¿Pero qué hicieron de especial?,  te preguntas. La respuesta es sencilla:  Vivieron el Evangelio en su radicalidad. Amaron tanto a Jesús que quisieron agradarle en todo.
¿Qué nos dicen las Escrituras?
“No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.”
(Mateo 7 21)
Hagamos lo que Dios, nuestro Padre, nos pide, transformemos al mundo  con el amor.
Todo en esta tierra es perecedero, todo pasa, excepto el alma inmortal. Nuestro propósito debe ser la santidad y como fruto de ella servir a los demás, como el menor de todos.
Saquemos nuestros Rosarios y recemos con fervor, demos la batalla en este tiempo de prueba.
Iluminemos al mundo. Cada uno como una pequeña lumbrera, pero sumados seremos un gran fuego de amor, que llegará a la presencia de Dios.
Llevo días pensando en las almas de aquellos que han partido y los que están por partir y le pido a Dios Misericordia.
Rezar el Santo Rosario es lo que me mantenido estos días con una gran paz interior. Me brinda consuelo y me permite estar en la presencia de Dios y seguir los pasos de la vida de Jesús en cada misterio. Es una oración Cristocentrica. Te ayuda a conocer mejor a Jesús y agrada mucho a nuestra Madre del cielo.
Esta tarde recé el santo Rosario con Vida, mi esposa y pensé en ti, quería contarte estas cosas para que te animes a rezarlo y lleves en el alma la esperanza y la alegría de saber que no estamos solos, que Dios nos acompaña en este tiempo de prueba.
¿Te animas a sacar tu Rosario, rezarlo en familia y dar la batalla? 
Recemos el Rosario TODOS LOS DÍAS.  La Virgen desde su primera aparición el 13 de mayo de 1917 en Fátima lo ha pedido, por la conversión de los pecadores. “Quiero que recéis el Rosario todos los días”. Nosotros, sus hijos, lo haremos.
 Claudio de Castro, Aleteia 



domingo, 8 de diciembre de 2019

5 oraciones reveladas en Fátima que todo católico debería conocer



Johann Jaritz, WikipediaCC BY-SA 3.0 AT
La aparición de la Virgen María y un ángel ante tres pastorcitos en Fátima, Portugal a principios del siglo XX es uno de los milagros más populares en la historia de la Iglesia.
Entre los mensajes que recibieron los niños destacan intensos llamados a la conversión personal y 5 hermosas oraciones.
Estas son las 5 oraciones que los pastorcitos recibieron en Fátima:

1. La oración de Fátima

“¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia. Amén”.
La Virgen María pidió a los niños que las fieles deberían agregar esta oración al final de cada misterio del Santo Rosario.

2. Oración de reparación

“¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!”
Esta oración fue dada a los niños por el Ángel que los visitó un año antes que la Virgen.

3. Oración del Ángel

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores”.
Esta es otra oración enseñada por el Ángel mientras sostenía un cáliz sobre el cual flotaba una hostia consagrada de la cual caían gotas de sangre.

4. La oración eucarística

“Santísima Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento”.
Cuando la Virgen apareció ante los niños el 13 de mayo del 1917, ella les dijo “Tendréis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios estará con vosotros y os fortalecerá”. Según Lucía, mientras la Virgen les decía aquello una luz proveniente de sus manos los envolvió y ellos, maravillados por aquella visión, cayeron de rodillas y dijeron en coro aquella oración que les brotó del corazón.

5. Oración de sacrificio

“Oh Jesús mío, es por tu amor, en reparación de las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María y por la conversión de los pecadores [que yo hago esto]”.
Nuestra Señora le enseñó esta oración a los niños el 13 de junio de 1917. Podemos usar esta oración cuando queramos ofrecerle algún sacrificio a Dios.
ChurchPOP

jueves, 18 de mayo de 2017

Los obispos imploran a la Virgen de Fátima por la paz en Venezuela

Los obispos venezolanos están reunidos de manera extraordinaria por estos días y refuerzan su llamado a la oración


Ramón Antonio Pérez/Aleteia Venezuela
“¡Que distinto sería el mundo, que distinta sería Venezuela si nosotros acogiéramos a María verdaderamente en nuestros corazones, si hiciéramos lo que Cristo nos dice, como indicó Nuestra Señora a los mesoneros en Canácomo nos propone Nuestra Señora de Fátima! Si viviéramos en la honestidad, si no fuéramos violentos ni codiciosos, si no nos dejáramos llevar por el demonio y sus tentaciones”.
Así lo expresó el cardenal Jorge Urosa Savino, con motivo de los 100 años de la aparición de la Virgen María en Portugal (Cova de Iría), recordando que la Madre de Dios en un mensaje dirigido a la humanidad a través de “los tres pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco”, llamó “a la conversión, a seguir a Jesús, para tener en nuestras almas la luz de la vida”.
El centenario de la Virgen de Fátima no sólo se celebró en Caracas sino en varias ciudades donde los obispos expresaron sus deseos de que el mundo y Venezuela, se acogieran al llamado de la Virgen. “Las apariciones de María en Fátima son manifestación de su amor maternal, de su misericordia para con la humanidad golpeada por el pecado”, dijo Urosa en la Misión portuguesa de Caracas.
“Ojalá, mis queridos hermanos, que este centenario de Fátima sea para todos nosotros (…) una ocasión de fortalecimiento de nuestra fe, de nuestro amor a Dios, de nuestro amor a la Iglesia, de nuestra acogida a María en nuestros corazones”, añadió el Purpurado caraqueño.

Obispos reunidos de manera extraordinaria

A pocas horas del Centenario de las apariciones de Fátima, se produce un encuentro extraordinario de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), convocado ante “la difícil situación del país y los diversos contextos”, según reveló en su página web. De hecho, la última asamblea extraordinaria “se realizó en al año 2011 cuando en Venezuela se aprestaba a celebrar un proceso electoral”. Esta asamblea se cumplirá hasta el 18 de mayo.
Durante su instalación este martes 16 de mayo, monseñor Diego Padrón Sánchez, presidente de la CEV, adelantó que los recientes acontecimientos “nos exigen un análisis profundo, una interpretación de conjunto y, aún más, un discernimiento en el Espíritu”. Consideró que tales reflexiones deben conducirlos “a dar nuestro específico aporte, desde la fe, desde la experiencia de vida compartida con el pueblo” y “la interpretación pastoral de la realidad”.
“Serena, pero firmemente, declaramos que, por ser ciudadanos venezolanos, individual y corporativamente tenemos el derecho y el deber cívico y moral de intervenir en todos los asuntos concernientes a la nación, sin otras limitaciones que las señaladas por la ética y las leyes”, argumentó el presidente del Episcopado.
Somos responsablemente imparciales, pero de ninguna manera neutrales”, dijo de manera enfática Padrón, sosteniendo que en la CEV “nos confesamos irrestrictamente comprometidos con la promoción y la defensa los valores de la dignidad humana y del bien común de todas las personas y de toda persona”.

Maduro insiste en reunirse con la CEV

Las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro llevan casi dos meses, con un saldo de más de cincuenta personas fallecidas y más de dos mil personas detenidas. La evidente violación de los derechos humanos ha resquebrajando la credibilidad del Gobierno, siendo considerado dentro y fuera del país como “una simple dictadura”.
Para reforzarse en sus actuaciones, Maduro propuso una “Constituyente Comunal” pero esta se debilita en la medida que se mantienen las protestas opositoras y aumenta la represión. Sin embargo, el Gobierno no cesa de invitar a la CEV para que escuche sus planteamientos. La CEV no ha dicho sí, tampoco ha rechazado recibirlos. Dada la insistencia y la situación del país, una reunión no es del todo descartable.

Jornada de Oración por la Paz de Venezuela

Entretanto, el arzobispado de Caracas ha ratificado el llamado hecho por la misma CEV para que los días 20 y 21 de mayo se realicen en todas las iglesias, una jornada de oración por la paz de Venezuela.
“Confiada e insistentemente pedimos al Señor el cese de la violencia, el respeto de los derechos humanos y los valores democráticos, la reconciliación y la paz y nos permita a los venezolanos resolver de manera pacífica los problemas que hoy nos aquejan”, dice el comunicado firmado por el cardenal Urosa y sus obispos auxiliares.
“Esta jornada es una ocasión propicia para que, como discípulos de Jesucristo en Caracas, renovemos nuestra confianza en Dios con espíritu de fe y a la luz de su Palabra, y tomemos conciencia de que, al expresar y defender nuestras convicciones, no debemos caer en el odio y la violencia, que hemos de rechazar siempre, venga de donde venga”, sostienen.
Virgen Peregrina. En estos llamados cobra importancia el compromiso que emana del mensaje de la Virgen de Fátima, cuya imagen peregrina, proveniente de su Santuario en Portugal, llegó a Venezuela el 21 de abril pasado, y recorrerá al menos 17 ciudades cruzando por 17 estados, hasta el próximo 31 de octubre.