Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
En este episodio del podcast "The Catholic Gentleman", John Heinen y Devin Schadt resaltaron cuatro comportamientos comunes que pueden perjudicar tu relación de pareja.
Ellos explicaron cómo reorganizar tu vida para evitar estos obstáculos y cultivar la virtud y el amor en todas las cosas.
1) Falta de autocuidado
Descuidar el cuidado de uno mismo, tanto física, emocional como espiritualmente, puede ser señal de una incapacidad para cuidar de otros.
"Si te falta autocuidado en muchas áreas, no tienes la capacidad para cuidar", explica Schadt.
Al priorizar tu bienestar, estarás mejor preparado para amar y servir a los demás.
2) Enfoque excesivo en uno mismo
Si bien el autocuidado es importante, un énfasis desmedido en la apariencia o en los logros personales puede chocar con el llamado de Cristo a la humildad y al amor auténtico por los demás.
“Cuando empezamos a pensar que somos más importantes de lo que somos, definitivamente nos priorizamos sobre los demás”, advierte Schadt.
3) Falta de gratitud
La negatividad excesiva puede agotar la alegría de cualquier situación.
"Lo que hacemos es culpar a las circunstancias externas, situaciones y personas que nos rodean", dice Schadt.
En lugar de eso, abrazar el plan de Dios con gratitud puede traer paz y fortaleza a una relación.
4) Falta de confianza en Dios
Dudar de tu valor socava tu capacidad de amar de manera auténtica.
"Cuando encuentras tu identidad al presentarte ante el trono de Dios y dices, Dios, soy tu hijo, haz conmigo lo que consideres – las inseguridades comienzan a desaparecer", dice Heinen.
Confiar en que eres un hijo amado de Dios te permite amar a los demás sin miedo ni dudas.
Los presentadores resaltaron que reconocer y superar estos comportamientos te ayudará a cultivar relaciones más fuertes y amorosas.
Mira el episodio completo en inglés:
“Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a los Hermanos de nuestras Comunidades en caridad mutua.”
“¡Como sigas así, te quedas sin postre!”. El castigo puede dar la impresión de ser eficaz y de apoyar una autoridad parental. Pero para el niño es desastroso y no ayuda en nada a su aprendizaje. Descubre 13 ideas para ayudar a los niños a comprender las reglas, evitar las travesuras o mejorar su comportamiento sin utilizar castigos.
Con el castigo, el niño aprende a obedecer al adulto por temor. Como resultado, el vínculo entre el niño y sus padres se debilita, disminuye la confianza, la complicidad y el placer de estar juntos. Por lo tanto, en muchos países como Dinamarca y Suecia, los azotes en el trasero y todo tipo de violencia contra los niños están prohibidos. Gritar cada vez más fuerte no es una solución y tampoco un beneficio a largo plazo.
Los expertos coinciden en la utilidad de dialogar con el niño y tener en cuenta sus emociones. Audrey Akoun, psicóloga y coautora de Vive les Zatypiques (ed. Leduc.s) explica el tema. “El castigo tiene por único propósito aliviar nuestros nervios y no sirve para nada”, dice la psicóloga. “El niño debe tomar consciencia de sus acciones y se le debe dar la oportunidad de repararlas. Decir ‘¡Eres insoportable!’ o ‘¡Qué desagradable eres!’, es ser cruel con el niño o niña. No hay posibilidad de que comprenda y remedie sus trastadas”.
Afortunadamente, nunca es demasiado tarde para enderezar el timón. “Es importante romper con este determinismo que dice que todo se define antes de los siete años”, insiste Audrey. “Tranquilos, si una relación puede ir de mal en peor, ¡también puede mejorar!”. Con algunos consejos fundamentales como alternativas al castigo, puedes descubrir un enfoque diferente para criar a tu hijo. Al ponerte a su altura y tener en cuenta su capacidad de reflexión, podrás olvidarte de los gritos y los juegos de poderes para crear una relación de confianza. “Es un auténtico trabajo en equipo, una colaboración del binomio entre padres e hijos”, resume Audrey. Sigue sus consejos para olvidar el castigo y encontrar una cierta serenidad en casa.
Comprender las necesidades del niño
Detrás de todo comportamiento inapropiado hay un sufrimiento o una necesidad que no se satisface. El niño nos está diciendo algo. Por ejemplo, si el niño necesita reconocimiento, tenderá a cometer una trastada para llamar la atención. La cuestión está en buscar la necesidad insatisfecha que ha engendrado este comportamiento. Si un niño no se queda quieto y a menudo rompe cosas, puede ser porque necesite moverse, desfogarse. Cuando la situación empeora y empieza a inquietarse, es momento de proponerle ir a dar una vuelta al aire libre.
Dedicar tiempo al niño
A menudo los padres no tienen suficiente tiempo para estar solos con cada uno de los hermanos. Sin embargo, conceder un momento exclusivo a cada niño, aunque sean 15 minutos, permite neutralizar el conflicto. El niño se siente valorado y puede disfrutar de este tiempo privilegiado para conversar con su padre o madre sobre sus deseos, sus reflexiones o sus dificultades.
Si nosotros mismos estamos preocupados por problemas personales o profesionales, es difícil tener buena disposición para escuchar al niño. Si perdemos el equilibrio, si tenemos alguna fragilidad emocional, los problemas del adulto repercutirán sobre el niño. Esta inseguridad suscita nerviosismo o perturbación. El niño cometerá más insensateces todavía. Lo importante es trabajar sobre uno mismo, tomar perspectiva. También podemos informar a los niños de nuestros malos momentos, por ejemplo, usando imanes o dibujos en la nevera. En los días en que todo está bien, usaremos un sol. En los días en que la cosa estamos más frágiles, lo expresamos con una nube o con lluvia.
Animar al niño a hablar
Si decimos al niño: “Veo que no dejas de hacer travesuras ni de pelearte con tu hermana… ¿Qué te pasa? ¿Hay algo que te esté poniendo triste, que te enfade…?”, así animamos al niño a no guardar en su interior los sentimientos que le atormentan. Al interesarnos por lo que siente, abrimos el debate y preguntamos para facilitar que las exprese sus emociones y así reaccionar con la intención de anticiparse a sus rabietas.
Preguntarle si los límites son bastante claros
A menudo inconscientemente, las instrucciones que les damos no siempre son claras y transparentes para el niño. Podríamos preguntarnos: “¿Qué es lo que espero de mi hijo?” y “¿Lo ha entendido bien?”. Si es importante que los niños hablen, lo es también que nosotros expresemos nuestros propios sentimientos. “No acepto que tú o ningún otro haga daño a mis hijos”, por ejemplo. El niño entiende mejor la instrucción si está claramente expresada. El niño necesita oír las reglas repetidamente, pero después de un tiempo la información se asimila. Es necesario tener paciencia y, sobre todo, no perder los nervios.
Ofrecerle la opción de reparar sus errores
Después de haber reorientado al niño sobre algo que haya hecho mal, podemos darle la oportunidad de enmendar su error. Ya sea por un plato roto o un gesto fuera de lugar, siempre es posible volver sobre los pasos y rectificar. Limpiar el desorden barriendo los pedazos del plato y luego colocando otro en su lugar o pidiéndole a su amigo que acepte sus disculpas, hay muchas maneras de enseñar a un hijo a perdonar.
Proponer al niño un rato de calma
En vez de decirle a un niño: “¡Estás castigado, vete a tu cuarto!”, le sugerimos que vaya a un lugar tranquilo para relajarse, para calmarse y respirar hondo. En ambos casos, el niño queda excluido. Pero en el primer caso se le impone, mientras que en el segundo es él quien toma la iniciativa. Así le ofrecemos un aprendizaje, la posibilidad de aislarse y aprender a canalizar sus emociones. Para los más pequeños, la música suave es una alternativa para establecer un hábito. Al escucharla, entiende que ese momento es un paréntesis de calma.
Dar un abrazo al niño
Cuando la crisis haya pasado, estrechamos al niño entre nuestros brazos con gran ternura. Una breve frase explicativa le resulta útil. “Recuerdas que antes estabas enfadado y te he dado un abrazo. La próxima vez, puedes venir a mí directamente por un abrazo”. Con frecuencia, un capricho o una manifestación de violencia por parte de un niño es solo una señal de que necesita afecto.
Seguir tres reglas
Cuanto más pequeño es el niño, más difícil le resulta respetar una lista larga de reglas. Ceñirse a tres normas esenciales simplifica las expectativas de los padres y refuerza las posibilidades de que el niño respete las consignas. Para una mayor eficacia, la regla debe ser clara. “Recoge tu habitación”, por ejemplo, es demasiado amplia. Cada uno tiene una visión diferente del mundo. “Quiero que pongas tu ropa sucia en el bombo de la ropa al final del día” o “Quiero que te pongas a hacer los deberes en cuanto termines de merendar”, son reglas más claras. Así les damos herramientas para aprender a respetar unas normas.
Crear espacio para la negociación
Por ejemplo, por la tarde al volver del colegio, pregunta al niño en qué orden le gustaría hacer sus tareas, ducharse, comer o jugar. Una vez que establece un hábito, ya no hay razón para las discusiones, porque fue el niño quien lo eligió. Cuanto más imponemos las cosas, menos ganas tiene de hacerlas y más de hacer travesuras.
Dar ejemplo
Antes de pedirle a un niño que respete ciertas reglas, es inteligente aplicarlas uno mismo. Ordenar nuestras cosas, hacer la cama o pedir disculpas cuando nos enfadamos o cuando nos hemos pasado de la raya. Respetar las reglas es necesario para dar ejemplo.
Recompensar al niño
Al señalar las cualidades del niño, lo reforzamos positivamente y valoramos su comportamiento. Hay que ensalzar con más frecuencia la buena actitud. Para poner las cosas claras, podemos utilizar una tabla de refuerzo positivo con pegatinas de colores para registrar el progreso semanal. Cuando un comportamiento es bueno, se le asigna un punto verde. Si la actitud empeora, un punto rojo. Al final de la semana, si hay más pegatinas verdes, podemos dar un pequeño obsequio al niño. Un vale para dormir en la cama de papá y mamá o para ver un dibujo animado, por ejemplo. La idea no es acumular regalos, sino recompensar una actitud para animar al niño.
Utilizar el humor para aliviar la tensión
En vez de tomarlo todo demasiado en serio, plantéate relativizar las cosas. Con respeto y humor, quitamos hierro a las situaciones y, así de fácil, desaparece la agresividad. Cuidado, el humor no quiere decir mofa. No imites al niño burlándote de él, podría tomárselo como una humillación.
¿Sabes reconocer lo que puede haber detrás de las reacciones exageradas de tus hijos?
Estas son 10 situaciones que parecen rabietas caprichosas de los niños, pero que no lo son. Cuando logramos reconocer que en los comportamientos no deseables de nuestros hijos hay algo más profundo que un simple capricho, como una reacción a las condiciones exteriores, a su fase de desarrollo o a nuestras propias acciones, podremos responder más proactivamente y con mucha más compasión.
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NO CONTROLAR LOS IMPULSOS
Le dices a tu hijo, “¡No toques eso!” ¿Y lo toca igualmente? Las investigaciones sugieren que las regiones cerebrales implicadas en el autocontrol no maduran completamente hasta el final de la adolescencia, lo que explica por qué el autocontrol en desarrollo es un “proceso largo y lento” (Tarullo, Obradovic y Gunna, 2009, 31).
Cuando recordamos que los niños no siempre consiguen gestionar sus impulsos (porque sus cerebros no están totalmente desarrollados) podemos tener reacciones más suaves a su comportamiento.
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SOBREESTIMULACIÓN
Repaso, natación, ballet, judo y todo lo que el tiempo y el dinero nos permita dar a nuestros hijos. ¿Será que todo eso es necesario? Horarios apretados, sobreestimulación y agotamiento son típicos de la vida familiar moderna. Kim John Payne, autor de Simplicity Parenting, argumenta que los niños experimentan una “reacción de estrés acumulado” debido al exceso de enriquecimiento, actividad, escuela y juguetes. Él afirma que los niños necesitan toneladas de “tiempo de inactividad” para equilibrar su “tiempo” (Payne, 2010). Cuando logramos que tenga un tiempo inactivo, hora de jugar y tiempo de descanso, el comportamiento de los niños mejora a menudo de manera visible.
3
REACCIÓN A DETERMINADOS FACTORES
¿Te sueles irritar cuando tienes hambre o te falta paciencia cuando no has dormido suficiente? A los niños les afecta diez veces más cuando están cansados, con hambre, sed, por el exceso de azúcar o cuando están enfermos. La capacidad de los niños de controlar las emociones y el comportamiento disminuye mucho cuando están cansados.
Muchos padres también notan un cambio acentuado en el comportamiento de los niños alrededor de una hora antes de las comidas, si se despertaron durante la noche o tienen sueño. Muchas veces, los niños no saben comunicar o resolver solos el problema comiendo una galleta, tomando un medicamento para el dolor o incluso beber agua, como hacen los adultos.
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EXPRESIÓN DE FUERTES SENTIMIENTOS
Como adultos, se nos ha enseñado a dominar y ocultar nuestras emociones fuertes. Pero los niños aún no pueden hacerlo. La educadora de escuela infantil Janet Lansbury tiene una frase estupenda para cuando los niños muestran sentimientos fuertes, como gritar o llorar. Ella sugiere que los padres “dejen salir los sentimientos”, no riñendo o castigando a los niños cuando expresan esas emociones.
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NECESIDAD DE TONELADAS DE MOVIMIENTO
“¡Para de perseguir a tu hermano dando vueltas a la mesa!” “¡Dejen de luchar a las espadas con esos trozos de cartón!” “¡Para de saltar en el sofá!” Los niños tienen necesidad de toneladas de movimiento. Tienen una necesidad tremenda de pasar tiempo al aire libre, ir en bicicleta y patinete, correr y saltar, arrastrarse, mover objetos y correr dando vueltas. En vez de pedirles que paren cuando están llenos de energía, es mucho mejor organizar una salida rápida al parque o pasar un tiempo en la calle.
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NECESIDAD DE VOLVERSE INDEPENDIENTE
El modelo de Erik Erikson (1963) afirma que los niños intentan hacer las cosas por sí mismos, y que los preescolares toman la iniciativa y ejecutan sus propios planes. Aunque sea irritante cuando un niño elige tomates que aún están verdes, se corta el pelo o hace una cabaña con 8 sábanas limpias, están haciendo exactamente lo que deben hacer: intentando realizar sus propios planes, por su cuenta, tomando sus propias decisiones y volviéndose independientes.
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EL OTRO LADO DE SUS FUERZAS
Todos tenemos fuerzas esenciales que también pueden desviarnos. Podemos estar increíblemente concentrados, pero no podemos salir de la concentración con mucha facilidad. Tal vez seamos intuitivos y sensibles, pero asumimos el humor negativo de otras personas como una esponja.
Los niños son parecidos: pueden ser dóciles en la escuela, pero tener dificultad para gestionar cuando se confunden (por ejemplo, gritando cuando cometen un error). Pueden ser cautelosos y seguros, pero resistirse a nuevas actividades (por ejemplo, rechazando practicar un nuevo deporte). Los niños pueden vivir en el momento, pero no se organizan (por ejemplo, dejan el suelo de la habitación cubierto con juguetes). Reconocer cuando los comportamientos indeseables de un niño son realmente el otro lado de sus fuerzas – así como el nuestro – puede ayudarnos a reaccionar con más comprensión.
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NECESIDAD IMPERIOSA DE JUGAR
¿Tu hijo se pinta la cara con yogur, quiere que corras detrás de él cuando estás lavándote los dientes, o se pone tus zapatos, en vez de los tuyos, cuando estás llegando tarde a la escuela? Algunos de los comportamientos aparentemente “malos” de los hijos son lo que John Gottman llama “tácticas” para hacerte jugar con ellos. A los niños les encanta provocarte. Les encanta la conexión que ven en la risa compartida, y disfrutan con los elementos de novedad, sorpresa y emoción.
El juego muchas veces necesita tiempo extra y, por tanto, aparta agendas y compromisos, lo que puede parecer resistencia y desobediencia, cuando no lo es. Pero cuando los padres entienden y atienden esa necesidad de los niños, es más fácil evitar juegos fuera de hora.
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REACCIÓN AL HUMOR DE LOS PADRES
Varios estudios sobre el contagio emocional han descubierto que lleva apenas milésimas de segundo para que emociones como el entusiasmo y la alegría, pero también como la tristeza, el miedo y la rabia, pasen de una persona a otra, y eso generalmente ocurre sin que uno se de cuenta (Goleman, 1991; Hatfield et al., 2014). Con los niños no es distinto, a ellos les influye el humor de sus padres. Si ellos están estresados, distraídos, tristes, frustrados, los pequeños absorben estos humores. Y lo mismo sucede cuando están alegres, disfrutando de la vida.
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RESPUESTA A LÍMITES INCONSISTENTES
Hoy le das a tu hijo un caramelo antes de comer. Al día siguiente dices: “no, que no vas a comer” y él grita y llora. Una noche le lees cinco libros, pero la siguiente insistes en que sólo tienes tiempo para leerle uno, y ellos quieren más. Cuando los padres son incoherentes con los límites, eso naturalmente desencadena la frustración de los niños y les impulsa a lloriquear y gritar. Igual que los adultos, los niños quieren (y necesitan)saber qué pueden esperar. Esfuérzate para que en tu casa haya límites y rutinas, porque eso mejorará el comportamiento de los niños.
Intentar meterse en los “zapatos de un niño”, imaginando lo que puede sentir en diferentes situaciones, es extremadamente útil y sorprendente para los adultos.
Hace poco conocí a una niña de siete años cuyo comportamiento no era muy educado. Escupía en la comida, no hacía caso a nadie, pegaba a otros niños y al mismo tiempo era muy creativa e inteligente. Durante una charla conmigo fue habladora y cooperativa. Una niña misteriosa.
Comunicarse con los niños con este tipo de comportamientos es como hacer una investigación, donde no existen evidencias inequívocas, y las respuestas se obtienen en forma de dibujos, símbolos y juegos.
Y aunque hay algunas pautas para ayudar a descifrar los mensajes transmitidos, cada niño tiene su propio mundo aparte, que debe tenerse en cuenta en la interpretación de lo que dice. A pesar de muchos intentos de diagnosticar la fuente de los problemas, habían elementos que no encajaban.
Cuando uno de los padres finalmente decidió hablar con honestidad, se habían aclarado muchos detalles. La violencia psicológica, el conflicto de los padres y la decisión de separarse, todo esto fue lo que presenció la niña de pocos años de edad. En vista de tales circunstancias, las reacciones de la niña eran perfectamente comprensibles…
Reacciones incomprensibles
Conocí a un niño cuyos resultados de pruebas de inteligencia indicaban discapacidad intelectual, pero lo que realmente lo incapacitaba era el conflicto de pareja de sus padres y, por lo tanto, no solo tenía el corazón desgarrado, sino también la mente, que no podía funcionar correctamente. Si los adultos en una situación traumática viven un período de desorganización y ruptura, entonces una persona pequeña lo vive con más intensidad aún.
El pequeño no es capaz de pensar ni funcionar correctamente y, desde luego, no puede ser cortés y “normal” como lo desearían muchos adultos. A veces, en las charlas con sus padres, sucede que inadvertidamente éstos mencionan el divorcio, que están en otra relación sentimental, la muerte repentina de un ser querido, la violencia en casa o alguna adicción, que sigue siendo un tema vergonzoso, difícil y raramente mencionado…
Todas estas circunstancias, así como muchas otras, afectan significativamente el comportamiento del niño y el mundo de sus experiencias y, a veces, provocan reacciones raras e incomprensibles.
El extraño comportamiento del niño
Una vez hablé con una madre preocupada, cuyo hijo comenzó a “comportarse de manera extraña”, es decir, no parecía escuchar lo que se le decía, era grosero en la escuela, dejó de controlar sus necesidades fisiológicas…
Cuando comenzamos a investigar lo que podía sentir un niño de ocho años que se queda con su abuela en un hogar lúgubre, cuando su madre se va a trabajar por unos meses y siempre regresa inesperadamente, queriendo darle al niño una feliz sorpresa, ambas nos emocionamos…
He oído muchas historias similares contadas desde la perspectiva del niño, así como de la de sus padres. Estoy convencida de que tratar de entrar en los “zapatos de un niño”, imaginando lo que puede sentir en diferentes situaciones, es extremadamente útil y sorprendente para los adultos. Descubrimos entonces que creemos erróneamente que los niños no tienen derecho a estar asustados, molestos, ansiosos, avergonzados o enojados.
El niño también está lleno de diferentes emociones y experiencias, que a menudo olvidamos, al ponerles una camisa de fuerza hecha de prohibiciones, órdenes, de la necesidad de ser cortés y de mostrar siempre una sonrisa alegre.
Los niños son para nosotros como mensajeros enviados de otro mundo. Su manera de ser tan directa, su franqueza y espontaneidad, pueden desarmar a cualquiera. Tememos que nos juzguen directamente, comenten como nos ven (sin cortesía de los adultos o diplomacia aprendida) o que nos hagan una pregunta incómoda.
Estas pequeñas personas pueden convertirse en espejos para nosotros, en los que podamos ver cómo somos, qué es lo que nos da miedo, qué nos hace sentir incómodos y no nos permite ser simplemente nosotros mismos. Gracias a los niños, podemos recordar lo que es disfrutar de las cosas pequeñas, lo que es depender de los demás, pedir ayuda, reír sin parar o gritar con todas nuestras fuerzas sin temor a lo que los demás piensen de nosotros.
Sí, la simplicidad, la franqueza y la manera de ser tan directa de un niño, nos sigue dando vergüenza y a la vez es uno de nuestros mayores sueños.
¿Levantarte en las ofrendas? ¿Responder al Credo en plural? Pequeños detalles que marcan la diferencia
1. No llegues tarde
Recuerda que Dios te está esperando para colmarte de Su amor, darte Su perdón y un abrazo; hablarte al oído, decirte lo que necesitas oír… Te ha apartado un lugar en Su mesa, no lo dejes esperando…
2. No vistas provocativamente
No uses prendas que puedan distraer o provocar (escote, minifalda, shorts, mallas)
3. No entres sin saludar al Señor
Al llegar persígnate. El está allí, feliz de verte. Agradécele haberte invitado.
4. No te dé pena hacer reverencia o genuflexión
Si pasas frente al altar, que representa a Cristo, haz reverencia. Si pasas frente al Sagrario, donde está Cristo, haz genuflexión (toca el suelo con la rodilla).
5. No masques chicle ni comas o bebas
Sólo se permite agua sola, en caso de necesidad por cuestión de salud.
6. No cruces la pierna
Se considera una postura poco respetuosa. Que tu cuerpo exprese tu devoción.
7. No vale que una misma persona proclame la Lectura y el Salmo
Si ves que sólo hay un lector o lectora, ofrécete a leer, porque las Lecturas y el Salmo deben ser proclamados por distintos lectores (dos entre semana y tres en domingos o días festivos, cuando hay Segunda Lectura).
8. No añadas frases cuando lees las Lecturas o el Salmo.
No leas las letritas rojas ni digas: ‘Primera Lectura’ o ‘Salmo responsorial’, o ‘Segunda Lectura’. Y al final no digas: ‘ésta es la Palabra de Dios’, porque no es explicación, sino rúbrica divina. Sólo di: ‘Palabra de Dios’. Tampoco digas: ‘respondamos al Salmo’; pues no es recitación, el Salmo es en sí la respuesta a la Primera Lectura.
9. Nunca recites el Aleluya
No te adelantes a decir; ‘Aleluya Aleluya’. Espera unos segundos, y de seguro alguien lo cantará, y si ni el padre ni nadie canta, omítelo, pero nunca lo recites.
10. Antes de la proclamación del Evangelio, no te persignes
Sólo debes signarte (trazar tres cruces pequeñas, en frente, labios y pecho).
11. No respondas en plural cuando el Credo se hace en forma de preguntas
Quien preside pregunta en plural: ‘¿Creen en Dios Padre Todopoderoso?’ No respondas: ‘sí creemos’, pues la fe es personal. Responde: ‘sí creo’.
12. No recojas la colecta durante la Oración Universal
La colecta se recoge durante la presentación de los dones (cuando todos están sentados y quien preside sirve el vino en el cáliz, bendice a Dios por los dones del pan y el vino, y se purifica las manos).
13. No te levantes durante la presentación de los dones
A veces alguien se levanta y por imitación se levantan otros; tal vez al ver al padre levantar el cáliz y la hostia creen que es la Consagración, pero no lo es.
14. No te arrodilles apenas termine el ‘Santo’
Hay que esperar a que quien preside la Misa ponga ambas manos por encima del copón y el cáliz y pida al Espíritu Santo que transforme el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Ése es el momento de arrodillarse (si hay campanita, es ahí cuando la tocan).
15. No te sientes durante la Consagración
Si no te puedes hincar, quédate de pie, pero sentarse, a menos que sea por enfermedad o ancianidad, es falta de respeto a Cristo, que se hace presente en el altar.
16. No digas nada en voz alta durante la Consagración
Hay quien en la Consagración dice en voz alta: ‘Señor mío, Dios mío’, pero distrae a quienes están haciendo su propia adoración en silencio.
17. No digas en voz alta: ‘Por Cristo, con Él y en Él…’
Es parte de la Plegaria Eucarística y sólo le toca decirla a quien preside la Misa.
18. No te muevas de tu lugar para ir a dar la paz
Sólo debes dar la paz a quienes están junto a ti, no a los de otras bancas. Tampoco aprovechar para ir a felicitar o dar pésame.
19. No comulgues si no te has preparado
Debes haber guardado el ayuno eucarístico (no haber comido o bebido nada, ni mascado chicle, una hora antes de comulgar), y no tener pecado grave.
20. No te formes a comulgar sólo en la fila del sacerdote
Jesús está presente en la Hostia Consagrada, sin importar si lo da el sacerdote o un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, que es una persona que ha recibido una preparación especial, ha sido instituida por el obispo, y cuenta con la autorización de la Iglesia para distribuir la Comunión en Misa y llevarla a ancianos y a enfermos.
21. Después de comulgar, no platiques con los demás
Tras comulgar, regresa a tu lugar y habla con el Señor, al que acabas de recibir.
Si no pudiste comulgar, haz una Comunión Espiritual y habla con Él.
22. Cuando acabó la distribución de la Comunión no sigas cantando
Se debe terminar el canto con la última persona que comulga, para dar tiempo a que haya un silencio sagrado que permita a cada persona entrar en diálogo con Dios.
23. Que tu celular no sea distracción
Al llegar a la iglesia pon tu celular en silencio. No te pongas a textear ni a hablar por el celular, porque te distraes tú y distraes a los demás. Dedica toda tu atención al Señor, que te está dedicando toda Su atención a ti en esta cita de amor que es la Misa.
24. No desatiendas a tus pequeños
Enséñalos a disfrutar estar en la casa de su Padre Dios, y a saberse comportar.
25. No te salgas antes ni igual que como llegaste
No te pierdas le bendición con la que se te envía al mundo a dar testimonio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y sal con un propósito nuevo que haya inspirado en ti el Señor, para edificar en el mundo Su Reino de amor.
Muchas veces, por desconocimiento mismo del acto que estamos celebrando, cometemos actos imprudentes durante la Misa que pueden perturbar, sin querer, a los fieles asistentes. Hay ocasiones en que nuestro comportamiento no es adecuado y puede sobrepasar las normas en el Templo y causar así una distracción a los fieles presentes causando molestias e incomodidad.
21 cosas qué hacer y qué no hacer durante la Santa Misa
1.- Cómida rápida antes de la Misa.
Es norma de la Iglesia que conservemos el ayuno durante al menos 1 hora antes de recibir la Sagrada Comunión. El agua y la medicina pueden ser consumidos, por supuesto. El propósito es ayudar a prepararnos bien para recibir a Jesús en la Eucaristía y no sentirnos con molestias estomacales antes de comer el Cuerpo de Cristo
2.- No se admiten comidas ni bebidas en la Iglesia.
Las excepciones serían una bebida para los niños pequeños, el agua para el sacerdote o el coro (con discreción) y agua para los que están enfermos. Traer un aperitivo a la iglesia no es apropiado. La iglesia siempre debe verse como un lugar de oración y reflexión.
3.- Los hombres deben quitarse sus sombreros o gorros.
Es de mala educación llevar un sombrero o gorro en una iglesia. Si bien, puede ser moda cultural, no lo es dentro del templo. Así como nos quitamos los sombreros con respeto para el Juramento a una Bandera o un Himno, debemos hacerlo también en la Iglesia; como una señal de respeto.
4.- No mastique chicle en la Iglesia.
Se rompe el ayuno, es una distracción, se considera de mala educación en un ambiente formal, y esto no ayuda a nadie a su alrededor a orar mejor, pues causa distracción. ¿Puede usted imaginar al Papa haciendo explotar un bola de chicle durante la Santa Misa?
5.- Hágase la Señal de la Cruz al entrar y salir de la Iglesia.
Este es un recordatorio de nuestro bautismo, que nos hace miembros de la Iglesia de Cristo. Solo trate de no perder de vista lo que sucede cuando lo hace y no lo haga sin decir una oración.
6.- Vestir modesta y apropiadamente.
Use su mejor traje o vestido. Como católicos creemos que Dios viene a nuestro encuentro en cada Misa. Así que, ¿por qué no habríamos de vestir formalmente?. Sin importar si usted es de bajos recursos económicos, lo más seguro es que tenga algún atuendo que refleje modestia y pulcritud.
7.- Llegue por lo menos unos pocos minutos antes.
Si por alguna razón usted no puede llegar a tiempo, trate de sentarse en la parte trasera para que no moleste a otras personas mientras busca un asiento. Llegar a la misa temprano permite orar y prepararse mejor para la Misa.
8.- Celulares o móviles no deben usarse nunca para llamadas, sms o navegar en las redes sociales.
Las excepciones son las emergencias (las grandes, no las de todos los días) y si usted hace uso de uno, por favor salga de la Iglesia para hacerlo. Si usted está utilizando el teléfono para las lecturas y oraciones, puede ser apropiado, pero trate de ser discreto. Nada de navegaciones por las redes sociales, recuerde que está centrando su atención en algo sagrado, no debe estar pendiente de las "actualizaciones de estados" de los demás en las redes sociales
9.- No se siente en el borde de la banca si la ves vacía.
Más bien, siéntese en el medio para que otros no tengan que pasar por encima de usted. Además, los Hombres deben ofrecer sus asientos a cualquier dama, ancianos, discapacitados, etc
10.- Hacer una genuflexión hacia el Tabernáculo cuando entres y salgas de la Iglesia.
Cristo está presente allí por todos nosotros. Al permitir que nuestra rodilla derecha golpee levemente el suelo, reconocemos que Él es nuestro Señor y Dios. Si alguno está físicamente incapacitado para hacer una genuflexión, haga un leve arco o baje la cabeza, es suficiente. Durante la Misa, si pasa delante del altar o tabernáculo, haga un arco con reverencia por respeto.
11.- Por favor, haga silencio mientras esté en la Iglesia.
Una vez que usted entra al santuario no es el momento ni el lugar para charlar con los que te rodean. Recuerde que, aunque el Sacerdote no haya comenzado a celebrar, ya la Misa ha comenzado, pues esta comienza desde el mismo instante en que la comunidad se congrega. Si usted tiene que hablar de algo importante, hágalo de la forma más silenciosa y breve posible. Recuerde que su conversación podría estar perturbando a alguien que está concentrado en su oración, lo cuál es mucho más importante.
12.- Lleve a los niños a la parte posterior para calmarlos.
Todo padre sabe que a veces el bebé puede tener un mal día. Aunque los bebés son bien recibidos en la Santa Misa, sea un poco prudente con las distracciones que pueda generar. Siéntese en el extremo de un banco para estar preparado para salir con rapidez, si es posible, lleve al niño a la parte de atrás rápidamente cuando se altere. No espere demasiado tiempo antes de tomar una decisión. No hay ninguna razón para estar avergonzado de tener que calmar a su hijo en la parte posterior de la Iglesia, recuerde lo que dijo Jesús: "Déjen que los niños se acerquen a mí". Así que llévelos a Misa, pero sea prudente
13.- Prepare su ofrenda antes de la Misa.
Cristo nos dice que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Mantener la cesta esperando por tiempo indeterminado mientras usted consigue sacar su billetera o monedero. Esto, a veces puede convertirse en toda una escena de distracción para los demás
14.- No hay lectura de anuncios durante la misa.
Imagínese si usted invita a una persona a su casa y antes de la cena (o durante) se decide a leer una revista en lugar de hablar con él. Eso es lo que está sucediendo en la casa de Dios cuando usted lee algun anuncio o folleto mientras se está celebrando el Misterio de Cristo
15.- Respetar los límites que otros pueden tener.
Es posible que la persona que tiene al lado desee tomarse de las manos para orar, o algunas veces puede que no lo quiera hacer. Podrían estar enfermos y no quieren acercarse a usted durante el saludo de la paz. Respete los límites y sus decisiones. No haga ningún juicio innecesario porque ellos actúen de manera diferente a lo que usted espera
16.- Haga una leve inclinación antes de recibir la Sagrada Comunión.
Allí está Dios, el Rey de reyes, que bajó de su trono celestial para llenarte de dichas y bendiciones. Entonces, muestre su respeto con una inclinación de cabeza al menos. Esta es una práctica antigua que se ha mantenido hasta el día de hoy.
17.- No recibir el Vino del cáliz si está usted enfermo.
Este es un acto de caridad y no es necesario recibirlo del cáliz, pues ya ha recibido la totalidad del cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesús en la Sagrada Hostia
18.- No salir temprano.
Debemos permanecer hasta el final de la Misa y el himno o canto de cierre que la acompaña. Aunque sin duda hay excepciones a esta pauta. La mayoría quienes dejan la misa temprano no necesitan hacerlo y tampoco deberían hacerlo.
19.- No tomar fotografías o selfies
¡No estamos en un estudio fotográfico ni en un show o espectáculo! Tenga un poco de respeto por la presencia de Dios. Tomarse unos selfies y enviar las fotos a sus amigos o amigas para decir que se encuentra en Misa no es digno de respeto, sobre todo para aquel que está orando al lado de usted.
¿Le gustarón los vitrales? ¿Son muy hermosos? ¿Las imágenes y estatuas le evocan mucho setimiento? ¡Que bueno!, pero por favor tome las fotografías una vez terminada la Misa y hayan salido todas las personas de la Iglesia.
20.- Ore después de la Misa si se siente llamado a hacerlo.
Es una buena costumbre, aunque no se requiere, ofrecer una oración de acción de gracias después deque la Misa ha terminado. Pida por que más personas la aprecién y le den el debido respeto
21.- Despídase tranquilamente.
Le animamos a saludar a los demás, pero hágalo una vez que esté fuera del santuario principal de la iglesia para que no moleste a otras personas que quieren quedarse a orar. Así que, por favor, manténgase en silencio dentro del templo y luego al salir salude.
Tenga presente que en la Santa Misa asistes al Sacrificio de Cruz de nuestro Señor. En la Santa Misa se hace presente la Santísima Trinidad. También, por experiencia y revelaciones de santos místicos, la Virgen María, los Santos y los Ángeles vienen a ser parte de este acto de adoración. Es por ello que le debemos un Santo respeto
No asistas a Misa solo por cumplir, a la Misa hay que vivirla. Cada Misa tiene un valor infinito, ya que allí se ofrece al mismo Jesucristo, el Hijo del Dios vivo.