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miércoles, 17 de noviembre de 2021

¿Qué debe hacer un católico con las cadenas de oración por WhatsApp?

 Cadenas

Créditos: Pixabay.

Desde hace algunos años, tanto en WhatsApp o redes sociales como Facebook, se hicieron comunes las “cadenas de oración” para recibir una bendición y evitar un castigo. ¿Cómo debe obrar un católico con este tipo de mensajes?

El sacerdote mexicano Sergio Román respondió a esta preocupación en un artículo publicado en el sitio católico Desde la Fe.

¿Qué debe hacer un católico con las cadenas de oración por WhatsApp?

“En primer lugar -dice el sacerdote-, lo que debemos hacer es recordar que Dios no puso condiciones a la hora de invitar a sus discípulos a orar, por lo que lo recomendable es borrar el texto, aunque quien nos lo haya enviado sea nuestro mejor amigo. ¿Y no pasa nada? ¡Absolutamente nada! No se preocupen”.

Al mismo tiempo señaló que “si bien podemos aprovechar este tipo de cadenas como un recordatorio –en medio de nuestra agitada vida– para orar por las muchas necesidades del mundo, no podemos dejar de señalar que intrínsecamente son malas, y no deben hacerse ni seguirse, porque presentan una imagen equivocada y supersticiosa de Dios“.

“En lugar de promover el amor a Dios, las cadenas promueven el miedo a la venganza divina, que sería tonta si Dios castigara a una persona por no haber reenviado una cadena. ¡Y Dios no es tonto!”, asegura el sacerdote.

Si bien, “es legítima la devoción a Jesús, a la Virgen y a los santos, y también es muy comprensible que un devoto quiera difundir esa devoción, pero no por el miedo, sino por amor”.

¿Y son malas estas cadenas de oración? “Sí -contesta el sacerdote-, porque fomentan la superstición al hacer creer que las gracias divinas dependen de la repetición sin sentido de una acción que no tiene ninguna importancia. Las cadenas rayan en la magia o en la brujería, que atribuye a las cosas el poder que sólo Dios tiene y que considera que hay fórmulas infalibles para obligar a Dios a hacer nuestros caprichos”.

¡Así que no temas, no te dejes esclavizar por este tipo de cadenas de oración y elimínalas!

Andrés Jaromezuk
Este artículo fue publicado originalmente en Desde la Fe.

Vea también     ¿Tienes miedo a las amenazas de las cadenas?

  Superstición y supersticiones: la buena suerte la mala suerte































jueves, 2 de septiembre de 2021

¿Recibiste una cadena por whatsapp? ¿Tienes miedo a sus amenazas?

Si recibiste un whatsapp con una cadena de oraciones y temes no difundirla porque te amenazan, entonces este mensaje es para ti

¿No te he mandado que seas valiente y firme? No tengas miedo ni te acobardes, porque Yahveh tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.” (Josué 1, 9)

En mis tiempos las cadenas amenazantes llegaban por fax, una máquina que permitía enviar información por la línea de teléfono. Los jóvenes de hoy seguro no lo conocen. Era grande y tenía una hendidura donde colocabas la hoja con la foto o el texto que ibas a enviar a otro fax. 

Una mañana me encontraba en mi trabajo, una empresa que imprimía etiquetas autoadhesivas. Me llamó la atención uno de los colaboradores por su gesto de terror y la gran cantidad de monedas que colocaba encima de su escritorio.

Me acerqué a saludarlo y ver qué pasaba, por qué esa extraña actitud, cuando solía ser una persona jovial, alegre.

Tenía una hoja, como una larga carta,  a su lado.  Por el tipo de impresión deduje que acababa de llegar por medio del fax. 

Lo saludé, miré el papel impreso:

―¿Me permites? ―le dije y tomé la hoja.

―No la sostenga, no le conviene. Por error la retiré del fax pensando que era el pedido de algún cliente. ―respondió atemorizado.

Acerqué la hoja y leí su contenido. Contaba historias de personas exitosas que se habían tomado en serio su mensaje. Te pedía sacar copias y enviarlas por fax a 100 personas o por correo a 50 diferentes estafetas postales. Debías incluir una moneda de diez centavos en el sobre, para que, quien recibiese la cadena, tuviera dinero para pagar las estampillas.

Me reí de buena gana cuando seguí leyendo y llegué a esta parte:

“No te burles ni te rías. Este es un asunto muy serio. Es una bendición, pero incluye una maldición. Juana C. no le dio importancia, rompió esta cadena de bendiciones celestiales y a los quince días enfermó y murió en medio de atroces dolores. Envía esta cadena para que la buena suerte acuda a ti y te libres de la desgracia”.

―Llegó por fax, ¿verdad?

Asintió con la cabeza. Entonces le pregunté:

―¿Crees en Dios?

―Soy creyente.

―¿Quién piensas que puede más, Dios o un pedazo de papel que te amenaza?

―Es evidente, Dios.

―Vamos a librarnos de esta superstición. No tengas miedo. Dios está contigo.

Tomé la hoja y la hice añicos. Luego escribí una nota y la envié por fax a la dirección de donde lo enviaron, avisándoles:

«Estimado amigo. He roto tu cadena. Por favor no nos envíes más esas tonterías, ni creas en supersticiones tontas. Ten fe. actúa con valor. Dios es nuestro Padre, es Todopoderoso. No temas a esas amenazas ni te dejes confundir.»

El joven colaborador me miró aliviado.

―Le prometo que confiaré más en Dios.

Te comparto una breves palabras de Monseñor Rómulo Emiliani quien nos motiva a no temer ni sugestionarnos por los miedos absurdos.

Qué tiempos aquellos del fax en que todo era limitado. Hoy con las redes sociales y los grupos de wasapp. Se han disparado las cadenas. Las he visto. Te llegan a gusto, hasta en sitios católicos, con mensajes absurdos, amenazándote, dándote la oportunidad de reenviarla para que no te ocurra una terrible tragedia.

Te haré la pregunta que le hice a ese joven inquieto que trabajaba en la misma empresa que yo.

―¿Confías en Dios?

Si la respuesta es “sí”, entonces no les prestes atención, rompe esas cadenas y vuelve la mirada al cielo, confiado, sereno, en paz, pues Dios va contigo y te protege.

A Dios le duele nuestra desconfianza. 

No tengas miedo y confía. Ten fe, que nada malo te ocurrirá.

Claudio de Castro, Aleteia 

Vea  también      La enseñanza de la Iglesia sobre la supersticiones y magia






















domingo, 29 de diciembre de 2019

¿Qué dice la Iglesia sobre las supersticiones de Año Nuevo? [VIDEO]

 año nuevo supersticiones

Muy cerca de culminar el 2019 y comenzar el Año Nuevo 2020, el P. José de Jesús Aguilar, canónigo de la Catedral Primada de México, advirtió sobre las supersticiones y ritos a los que frecuentemente se recurre en estas fechas.

En un video publicado en su canal de YouTube, el P. Aguilar, también subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis de México, señaló que “ante la llegada de un año nuevo, porque todos absolutamente deseamos que este año nuevo sea maravilloso, traiga puras cosas positivas, no faltan lamentablemente algunas personas que se aprovechan de la ingenuidad de los otros y les empiezan a recomendar una serie de ritos, una serie de supersticiones, que supuestamente les van a asegurar un año positivo”.

Dijo que frente a estos casos “tenemos que preguntarnos en primer lugar de dónde les surge esta sabiduría a estas personas. ¿Han tenido algún mensaje revelado por parte de Dios? ¿Algún espíritu, algún arcángel, algún ángel les ha dicho este tipo de cosas que te están recomendado?”.


“Nosotros tendríamos que preguntarle a la Sagrada Escritura qué piensa acerca de esto”, indicó, y leyó Levítico 19,31: “No se dirijan a los brujos ni a los que llaman a los espíritus, no los consulten, no sea que con ellos se manchen”.

Luego recurrió al Levítico 20, 6, en el que se lee: “Si alguno se dirige a los que consultan a los espíritus o a los brujos para prostituirse con ellos volveré mi rostro contra él y lo eliminaré de su pueblo”.

“Finalmente, otro texto que podríamos tomar en cuenta es el capítulo 18 del libro del Deuteronomio. Concretamente el versículo 10. Y dice: ‘que no haya brujos ni hechiceros. Que no se halle a nadie que se dedique a supersticiones o consulte los espíritus, que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos, porque Dios aborrece a los que se dedican a todo esto y los expulsa delante de ti a causa de estas abominaciones’”.


Para el P. Aguilar “la Sagrada Escritura es clara. ¿De dónde vendría este supuesto poder para que estas personas que te hacen estas recomendaciones conozcan los secretos para manejar el futuro? Se los da Dios? Hemos escuchado que no es Dios quien da estos elementos. ¿Se los da Satanás?”.

El sacerdote mexicano alentó a los fieles católicos a no dar “poder ni a los que te quieren engañar ni a Satanás ni a todo aquello que te dice que el futuro de este año está en ritos, en supersticiones o en amuletos”.

“No le des poder a la magia, no le des poder a la superstición. Dale poder a Dios y a todo lo que viene de él”, alentó.



aciprensa

martes, 1 de enero de 2019

¿Cómo se celebra el Año Nuevo en distintas partes del mundo?

Cada país tiene sus propias tradiciones (o supersticiones) populares para desear cosas buenas

2019

Aunque en el fondo todos los seres humanos, sin importar la nacionalidad que tengamos, compartimos el mismo deseo de tener un nuevo año lleno de felicidad, salud, prosperidad y metas alcanzadas, es interesante ver cómo cada país tiene sus propias tradiciones populares para desear cosas buenas.

  1. Las 12 uvas (España y Latinoamérica)
Esta tradición, que consiste en comer 12 uvas (una por cada mes) a la medianoche con cada campanada y pidiendo 12 deseos, nació en España y luego se expandió a algunos países de Latinoamérica. Hay dos teorías acerca de esta práctica. La primera que la clase alta española comía uvas y tomaba champagne para emular a los franceses y poco a poco se fue expandiendo a las clases no tan pudientes. Y la otra es que a principios del siglo XX, los productores de uva de Alicante tuvieron una muy buena cosecha y como una especie de estrategia de mercadeo para el excedente, además de un buen precio, las vendían como las “uvas de la buena suerte”.

  1. Un baño de agua fría (Holanda)
El primero de enero, en distintas ciudades del país, las personas no le prestan atención a las bajas temperaturas y se bañan en diferentes playas y lagos con divertidos trajes u originales sombreros, siendo Scheveningen es uno de los sitios más populares para comenzar el año bien “fresco”. Otros países se han sumado a esta tradición, como Alemania y Estados Unidos (este último con su famoso polar bear plunge), e incluso, a veces hasta se hace con fines benéficos.

  1. Salto de suerte (Dinamarca)
Para los daneses, el discurso de la reina Margarita II a comienzos de la tarde marca el inicio de la celebración, pero otra de las tradiciones que muchos acostumbran seguir es dar un brinco en la medianoche (puede ser saltar desde una silla o hasta del propio sofá de la casa) para también saltar así las adversidades que puedan surgir en el nuevo año. Si de comida se trata, no puede faltar el Kransekage, un dulce que consiste en varios aros de mazapán colocados unos encima de otros.

  1. Un buen plato de lentejas (España e Italia)
Particularmente en estos dos países europeos es muy común cenar lentejas en la víspera del Año Nuevo para “atraer” prosperidad. ¿De dónde viene esto? En la Antigua Roma, las lentejas eran de las legumbres más cotizadas y hasta se acostumbraba entre amigos y familiares regalar un puñado de lentejas en una pequeña bolsa de cuero para desearles que se convirtieran en oro. Por la cantidad de inmigrantes, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, en muchos países latinos también se ha adoptado esta suculenta costumbre.

  1. Ropa interior de colores (Latinoamérica)
En varios países de Suramérica se acostumbra a elegir el color de la ropa interior que se va a usar el 31 según lo que más se desea para el año siguiente. Por ejemplo, si se desea conseguir el amor, debe ser roja; y si se quiere abundancia económica, amarilla. En Argentina y Uruguay, las mujeres utilizan ropa interior rosa para la buena fortuna y, si se les fue obsequiada, mucho mejor.

  1. Quema del muñeco (Ecuador)
Grupos de amigos o familias hacen un muñeco (o monigote, como ellos le llaman) para representar al año que termina y lo queman como para simbolizar que lo malo que haya ocurrido no se repita o te persiga en el próximo año. En algunos casos, incluso se hacen muñecos imitando personajes (particularmente políticos) que hayan sido negativos para desear que rectifiquen o salgan de sus cargos. Esta tradición también se hace en otros países de Suramérica, como Colombia y Perú.

  1. El salto de las olas (Brasil)
Muchos aseguran que el mar sana y purifica (mayormente por su alto contenido de sal), pero los brasileños se meten en él a medianoche y saltan 7 olas para simbolizar el paso de las dificultades y pedir 7 deseos.
  1. Tarjetas y bonos (Francia)
Los franceses no suelen enviar tarjetas en Navidad, pero sí en Año Nuevo para expresar sus buenos deseos a sus seres más queridos (a mano o digitalmente). También acostumbran a dar pequeños bonos monetarios (étrennes) a las personas que les han servido y ayudado durante todo el año, como al conserje, el cartero, recolectores de basura, ayudantes del hogar, entre otros.

  1. Equipaje vacío (Latinoamérica)
¿Quieres viajar en el 2019? Muchos latinoamericanos acostumbran a salir a la calle (o al pasillo de sus edificios) después de las 12 campanadas con sus maletas vacías para que se cumpla.

  1. Vasilopita (Grecia)
Así se llama la torta que los griegos realizan únicamente para el Año Nuevo. Dentro de ella se coloca una moneda y, a quien le toque, tendrá particular suerte. Además, es interesante que los griegos cortan las torta según la cantidad de personas que estén en la celebración y los pedazos se reparten por edad: primero a las personas mayores y luego a los más jóvenes. Asimismo, se cortan pedazos simbólicos para personas que hayan fallecido, los menos favorecidos, Dios, La Virgen y algunos santos, como San Basilio, cuya fiesta es precisamente el 1 de enero y, como es una especie de Papá Noel, también se hace intercambio de regalos.

Adriana Bello, Aleteia





















viernes, 7 de julio de 2017

¿Las prácticas supersticiosas son peligrosas?

Tarot, santa muerte, horóscopos, plantas para el mal de ojo, amuletos, cuarzos de protección,... engañan

Shutterstock-Photographee.eu
 Luz Ivonne Ream, aleteia
En nuestra ansiada necesidad de sanar ipso facto, de tener paz interior, de resolver las cosas de manera casi inmediata, de obtener abundancia y felicidad a costa de lo que sea, son cada vez más las personas que caen en la tentación de creer -a ojos cerrados- en cosas como el tarot, la santa muerte, horóscopos, adivinación, plantas para el mal de ojo, amuletos para la buena suerte, angeloterapia, cuarzos de protección o para atraer el amor, etc. dándoles un poder sobrenatural sobre sus vidas.
Es decir, atribuyen su eficacia a la materialidad y/o a la persona sanadora, creyendo ciegamente que tienen sobre ellas el dominio de protegerlas, poder que no proviene precisamente de Dios. Estas prácticas y/o creencias contienen en sí mismas la habilidad de engañar haciendo sentir a quien acude a ellas un bienestar que solo será temporal.
La persona no se da cuenta de que lejos de acercarla a Dios, la aleja cada vez más de Él. Además pone su vida – física y espiritual- en enormes peligros. ¡Cuidado! Por superstición podemos caer en la superchería. Es decir, en el engaño total porque estamos viviendo una ceguera espiritual profunda.
Para entender mejor esto comencemos por definir lo que es la superstición: es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. (CEC 2111)
La superstición es la negación de la potestad suprema de Dios.Independientemente de la fe que practiques, a todos nos rige un código moral.
Cumplir los Mandamientos conlleva creer firmemente que Dios es el Amo y Señor de mi vida y de todo y, por lo tanto, siempre cuida de mí y de lo mío, que es la autoridad suprema y el único dueño del destino de las personas. La práctica de algún tipo de superstición o de cualquier tipo de filosofía inmanente va contra esto. 
Ni los cuarzos, ni las plantas, ni el feng shui, ni ninguna de las tendencias ni filosofías que el mundo nos ofrece y que están tan de moda ofreciendo bienestar fuera de dolor alguno van a tener más poder que Dios.
Si recurrimos a esas prácticas es justamente porque no confiamos en ese poder supremo. Aún más peligroso: estamos confiando en otro ser -aunque lo hagamos de manera inconsciente-, que a la corta o a la larga nos cobrará una factura muy alta.
Supe la historia de una señora con una familia por demás hermosa y unida. Iban todos juntos a misa cada domingo y tenían una fe que parecía muy sólida. Pasaron los años y a ella le dio el síndrome de “cursitis”, es decir, curso de superación personal o espiritual que encontraba, curso que tomaba.
Al principio todo iba bien. Con el paso del tiempo se llegó a creer que estaba tan bien, que poco a poco dejó de ir a misa, de rezar el Rosario y todas esas prácticas que tanto le gustaban antes. Si en algún momento elegía volver a rezar el Rosario solo lo usaba como mantra. De los demás sacramentos ni hablar. Ella decía que no los necesitaba.
Luego en su vida aparecen prácticas orientales como el yoga, de las cuales era una asidua practicante. Visitas a chamanes, amiga cercana y fiel creyente de seres que se dicen iluminados como René Mey, entre otros.
En su casa no podía faltar el cuadro de la Virgen de Guadalupe y una cruz, solo una porque tanta cruz traía “mala suerte”, decía. Eso sí, junto a la Virgen su elefante con la trompa parada y las plantas para ahuyentar las malas vibras y energías.
Hubo pocas prácticas esotéricas a las que ella no fuera o llevara a cabo. Por supuesto, en ese camino se llevó al marido y a sus 6 hijos. Fueron muchos años los que ella vivió así.
Esto es lo triste, que nadie nos advierte de lo malo que puede resultar abrir estas puertas que creemos inofensivas.
Esta señora tuvo una enfermedad de lo más dolorosa y triste. Dejó muchísimo dolor con su muerte. Después de que ella partió, su familia se desintegró. El esposo siguió el mismo estilo de vida que ella les trazó al final de su vida y también tuvo una muerte trágica.
¿Y los 6 hijos? Ninguno quiere saber de Dios. ¿Acaso Dios provocó que ellos murieran así o les castigó por desobedecer el Primer Mandamiento? No, no fue Dios…
Con estas cosas no se juega. ¿Quieres de verdad que tu vida cambie y esté llena de la verdadera abundancia? Acércate a Dios. Desátale las manos para que obre en ti, pero no le condiciones.
No ofendas a tu Creador con tu desconfianza creyendo en algo o en alguien más que en Él. No pongas tu confianza en cosas que no son precisamente de Dios.
¿Deseas para ti, algún favor, milagro o necesitas de algún bien material? Simplemente pídeselo con la certeza y confianza de que te dará aquello que tu alma -y tu vida- más necesite. Si solicitas con fe, Él te dará mucho más de lo que tu limitada capacidad pueda pedirle.
Decía san Juan de la Cruz: “Dios se nos da en la medida que esperamos de Él”. ¿Esperas mucho? Se te dará mucho, muchísimo. También san Francisco de Sales dijo: “La medida de la Providencia Divina para nosotros es la confianza que tenemos en ella”.
Si tú eres una persona de fe, no hace lógica decirle a Dios, “Sí, confío en Ti, pero no está demás ponerme este amuleto. Digo, por aquello de protegerme de las malas vibras”. 
Uno solo es el camino. Él lo dijo de sí mismo, “Yo soy el Camino, la Verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Dios mismo dejó instituido cómo y cuál es la senda para llegar a Él.
Si eres una persona que haces todo por vivir en obediencia a Dios y cumplir sus mandatos, tendrás la Gracia y el Espíritu de discernimiento para darte cuenta de que no necesitas de protección externa alguna que no venga de Él porque de antemano estás bajo el cobijo y protección de su amor.
¿Quieres de verdad ser feliz, vivir una armonía y paz que jamás hayas experimentado, experimentar realmente la abundancia? Ya sabes el único Camino: conoce tu fe, practícala y te darás cuenta de que no necesitarás de nada ni de nadie más, solo de Él.