Mostrando entradas con la etiqueta Promesas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Promesas. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de octubre de 2025

«Mirarán al que traspasaron»: la espiritualidad del Corazón de Jesús

'Mirarán al que traspasaron. Historia de la espiritualidad del Corazón de Cristo' se presentó el 18 de junio en la parroquia del Buen Suceso de Madrid. De izquierda a derecha en la foto: Pablo Cervera (coautor), José Francisco Serrano Oceja, Manuel Vargas, Miguel Ángel Velasco y Javier Pueyo (coautor).

'Mirarán al que traspasaron. Historia de la espiritualidad del Corazón de Cristo' se presentó el 18 de junio en la parroquia del Buen Suceso de Madrid. De izquierda a derecha en la foto: Pablo Cervera (coautor), José Francisco Serrano Oceja, Manuel Vargas, Miguel Ángel Velasco y Javier Pueyo (coautor).

La portada de "Mirarán al que traspasaron". Historia de la espiritualidad del Corazón de Cristo es la "Santa Reliquia". Así la llaman las carmelitas descalzas del Cerro de los Ángeles. Es el Corazón de Jesús del monumento que fue dinamitado y tiroteado en el año 1936 por los republicanos. Con el tiempo el jesuita Alfonso Torres, director espiritual de Santa Maravillas de Jesús, lo descubrió sepultado en el jardín de las monjas. El Corazón quedó intacto. 

Pablo Cervera Barranco y Javier Pueyo Velasco, 'Mirarán al que traspasaron'

Pablo Cervera Barranco y Javier Pueyo Velasco, 'Mirarán al que traspasaron'Fonte - Monte Carmelo

La devoción al Corazón de Jesús no surge con Santa Margarita María de Alacoque. Es un desarrollo histórico. Evidentemente, con la santa adquiere una forma concreta, unas prácticas, una publicidad, etc. Pero viene desde el Antiguo Testamento

Alguno dirá ¿cómo es posible? Pues sí: "Mirarán al que traspasaron" es un anuncio profético que hace el profeta Zacarías sobre el Mesías y que después recoge San Juan al final de su evangelio, como cumplimiento de esa profecía, y a su vez es anuncio de otra proyección histórica. 

"Mirarán al que traspasaron" es una proyección histórica que se realiza en la vida de los creyentes y en la vida de la Iglesia. Igual que el Magnificat es una profecía histórica que la Virgen hace de sí misma al decir "bienaventurada me llamarán todas las generaciones". Nosotros cumplimos esa profecía cada vez que rendimos culto a la Virgen. Con el Corazón de Cristo pasa lo mismo: "Mirarán al que traspasaron". Es verdad que ahí y en los evangelios, salvo en Mateo, todavía no se habla de corazón; se habla de costado traspasado, de la interioridad, de las entrañas…. Todo eso es el desarrollo que irá convergiendo y está recogido en el libro.

En él hablamos de "espiritualidad" porque, en el imaginario colectivo, la palabra "devoción" ha perdido toda la riqueza y profundidad del latín (devovere): entrega, consagración, dedicación, ofrecimiento… Hoy, si se habla de devoción, pensamos que es algo añadido, algo superfluo, algo prescindible, algo al arbitrio de cada uno, que se puede o no acoger o escoger. 

Al hablar de espiritualidad se está hablando de un constructo o esqueleto de vida cristiana que tiene como eje el Corazón de Cristo, desde el cual se vive toda la vida cristiana

De hecho, no cabe reducir el Corazón de Jesús a la consagración y la reparación. La vida de los laicos, la vida de los matrimonios, la vida de los consagrados, la vida de los sacerdotes, los sacramentos en la vida de la Iglesia… todo eso puede ser explicado y vivido desde el horizonte del Corazón de Cristo. Encuentro con la persona de Cristo, muerto y resucitado, vivo, donador del Espíritu Santo, que ofrece y entrega su interioridad para que le acojamos en entrega de amor y participemos en el drama de redención que anima su existencia. Ahí está todo….

Por tanto, "Mirarán al que traspasaron". Historia del espiritualidad del Corazón de Cristo es una especie de ensayo de teología espiritual histórico. Esa mirada ("Mirarán") es una mirada infalible, es una mirada que será de todos los tiempos, es una mirada de amor y reparación, es una mirada de fe que encauzará el culto cristiano, una mirada que traerá abundantes frutos de vida cristiana, una mirada que será contemplación del amor divino encarnado… 

Pablo Cervera Barranco, ReL

Vea también   Promesas del Sagrado Corazón a todos los devotos del divino Corazón

















domingo, 20 de junio de 2021

Las 12 promesas que Jesús hizo a Santa Margarita para todos los devotos a su Sagrado Corazón

 


Este viernes la Iglesia celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, una de las grandes devociones entre los católicos. Ésta se debe precisamente a Santa Margarita María de Alacoque, a quien Jesús se le apareció y le dijo:

“Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio”.

Cristo hizo 12 promesas a Santa Margarita y por medio de ellas a todos los devotos de su Sagrado Corazón. A continuación, mostramos estas promesas y las condiciones para obtener estas gracias:

Las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús son:

1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.

2. Daré la paz a las familias.

3. Las consolaré en todas sus aflicciones.

4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.

5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

7. Las almas tibias se harán fervorosas.

8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.

10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

11.Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.

12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.

 Por otro lado, las condiciones para obtener las gracias prometidas por el Sagrado Corazón de Jesús son las siguientes:

1. Recibir sin interrupción la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

ReL

Vea también       Cómo entronizar el Sagrado Corazón en tu casa (y en tu corazón)




























sábado, 19 de octubre de 2019

“Hice un juramento a Dios y no lo respeté. ¿Y ahora?”

Muchos, para declarar su deseo de una vida nueva, juran y prometen.
 ¡Hay que tener cuidado!

BACK

En su columna en el periódico O São Paulo, de la archidiócesis brasileña de San Paolo, el sacerdote Cido Pereira respondió a una pregunta que le envió un lector: “Padre, hice un juramento a Dios y no lo mantuve. ¿Qué debo hacer?”. Esta es la respuesta del sacerdote Cido; quien pregunta es Haroldo.
La información que me das es muy poca, Haroldo. ¿De qué juramento se ha tratado? ¿Fue por ejemplo un juramento que se hace en el sacramento del matrimonio? ¿Fue un juramento relacionado con una actividad que tendrías que haber realizado y no hiciste? ¿Era el compromiso de evitar cualquier pecado que no logras controlar?
Sería mucho más sencillo si me hubieras dicho: “Juré, prometí a Dios o me comprometí con Él a hacer o no hacer esto y no lo respeté”…
Vista la falta de información, daré sólo algunas indicaciones generales. En el caso de que se trate de algo muy exigente, una buena confesión puede resolver la cuestión. Si has hecho una promesa y te olvidaste busca repararla, manteniéndola.
Hermano mío, pienso que no deberíamos jurarle a Dios. La Iglesia lo enseña basándose en las enseñanzas de Jesús, que nos dice: “Digan  cuando es sí, y no cuando es no” (Mt 5,37). Sencillo, ¿no?
Mucha gente, para declarar su deseo de una vida nueva, multiplica juramentos y promesas. ¡Vamos con calma! Pidamos al Señor que nos ilumine para poder salir de una situación que nos incomoda, que ofende a Dios, que perjudica a un hermano. Esta debe ser la actitud de un cristiano que quiere realmente vivir su fe.
¿Te ayudé, Haroldo? Espero que sí. Si no entendí bien tu pregunta, escríbeme de nuevo. Hablaremos. ¡Dios te bendiga y a tu familia!