Mostrando entradas con la etiqueta Jueves Santo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jueves Santo. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de marzo de 2024

El Papa lava los pies a 12 presas: «Dios perdona siempre, a nosotros nos toca pedir perdón», animó

El Papa lavó los pies de 12 reclusas sin levantarse de su silla de ruedasEl Papa lavó los pies de 12 reclusas sin levantarse de su silla de ruedas


El Papa Francisco celebró en la tarde del Jueves Santo la Misa de la Cena del Señor ("in Coena Domini") en la sección femenina de la cárcel de Rebibbia, en Roma, bajo una gran carpa en el patio de la prisión.

Asistieron unas 200 personas entre reclusas, exreclusas, personal penitenciario y algunas familias. La cárcel de mujeres de Rebibbia cuenta con 370 reclusas, y es uno de los dos centros más importantes del este de la capital italiana.

El Papa saludó a las mujeres del encuentro antes de colocarse junto al altar. Tras leer el Evangelio de la Última Cena de Cristo, tomado del relato de San Juan, Francisco señaló que con el gesto de lavar los pies "Jesús se humilla, Jesús con este gesto nos hace comprender lo que había dicho: "No he venido a ser servido, sino a servir". Nos enseña el camino del servicio".

El Papa Francisco lava los pies a 12 reclusas que se emocionaron

El Papa Francisco lava los pies a 12 reclusas de Rebibbia que se emocionaron.

También comentó la "triste" traición de Judas. "Judas que no es capaz de amar, y luego el dinero, el egoísmo le llevan a esta cosa fea. Pero Jesús perdona todo. Jesús perdona siempre. Sólo pide que le pidamos perdón", insistió.

Después el Papa improvisó una anécdota que le vino a la cabeza, sobre una anciana que le dijo una vez: "Jesús no se cansa nunca de perdonar, pero somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón". Así, insistió el Pontífice, "pidamos hoy al Señor la gracia de no cansarnos. Siempre, todos tenemos pequeños fracasos, grandes fracasos - cada uno tiene su propia historia. Pero el Señor siempre nos espera, con los brazos abiertos, y nunca se cansa de perdonar".

Tras la homilía el Papa Francisco, sin dejar la silla de ruedas, procedió a lavar los pies de doce reclusas, de entre 40 y 50 años, que estaban en una plataforma elevada por lo que le resultaba más cómodo.

Eran de varias nacionalidades diferentes: Italia, Bulgaria, Nigeria, Ucrania, Rusia, Perú, Venezuela y Bosnia. Muchas de las mujeres se emocionaron y sollozaron. Después, Diego Ravelli, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, ofició la misa.

La celebración terminó con unas palabras de agradecimiento de Nadia Fontane, directora del centro. Regalaron al Papa una cesta con alimentos que elaboran las mujeres de la cárcel, un rosario con los colores del arco iris y dos estolas confeccionadas por las internas.

El Santo Padre, por su parte, regaló un cuadro de la Virgen María con el Niño a la cárcel de Rebibbia.

El Papa bendijo a una mujer africana que lloraba desconsoladamente en su visita

Muchas internas de la prisión se esforzaron por tocar al Papa o saludarlo muy de cerca

En la enfermería de la prisión femenina regalaron al Papa un huevo de Pascua giganteEn la enfermería de la prisión femenina regalaron al Papa un huevo de Pascua gigante.

En esa fase final del encuentro, una mujer albanesa pidió al Papa oraciones por su hijo. El Papa le dio un rosario, y también a muchas otras reclusas a medida que salía. Gioia, una senegalesa, le comentó con humor que ella también va en silla de ruedas. Otra mujer africana, sostenida por dos ayudantes, gritó y lloró: "Sufro demasiado, no puedo más". El Papa Francisco la acarició, le puso la mano en la frente, le aseguró oraciones y la animó a orar ella también.

En la enfermería le regalaron un huevo gigante de chocolate con la inscripción "Felices Pascuas". Y antes de subir al Fiat 500 en el que se desplaza por Roma, una señora que había estado enferma durante la misa vino corriendo y consiguió que el Papa le diera un abrazo y una bendición en el último momento.

La misa y lavatorio de pies en la prisión femenina de Rebibbia, acontecimiento completo:

Jesús M.C., ReL


jueves, 28 de marzo de 2024

3 testimonios de amor, cuidado y servicio a Jesús Eucaristía

Eucharistic Adoration prayer St Peter's Square


En jueves santo, día en que se instituyó la Eucaristía, Aleteia presenta tres testimonios de laicos que, por amor a Jesús sacramentado, han decidido dedicar una parte de su vida a servir, custodiar, acompañar y compartir con los demás el gran misterio de amor que es el sacramento del altar


SERGIO PADILLA
ADORADOR NOCTURNO

Eucaristía

Sergio pertenece a la Adoración Nocturna Mexicana desde 2011. Recuerda una ocasión en la que el sacerdote que presidía la Eucaristía a la que asistía todos los domingos comentó: «Estas personas que ven aquí, son adoradores y durante toda la noche estarán intercediendo por nuestros pecados y los del mundo entero».  Eso llamó su atención y pensó: «en realidad no sé bien qué es lo que hacen, pero algún día yo haré lo mismo».

Explica que los adoradores nocturnos renuncian a su descanso para velar durante toda la noche «para acompañar más de cerca a Jesús, en el ministerio de su agonía en el huerto de los olivos y en la noche de la pasión, que sufre para borrar el pecado del mundo».

El adorador, en su pobreza y debilidad, quiere escuchar el mandamiento de Jesús ‘Vigilad y Orad para no caer en la tentación’»

Durante los 13 años que ha «adorado por los que no adoran y bendecido por los que Lo niegan y ofenden» tiene claro que «Jesús nos invita a que revisemos dentro de nuestro corazón» y por ello, considera que aún «falta mucho para tener un verdadero cambio».

Sergio invita a que, este Jueves Santo, acudamos ante Jesús Eucaristía con agradecimiento, porque el Señor «se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación»; pero también con actitud de servicio, pues Jesús «lavó los pies a sus discípulos para mostrarles el mandamiento del amor y del servicio».

«Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos».

FERNANDO PARRA
MINISTRO DE LA EUCARISTÍA

Eucaristía

Fernando vive, desde hace 14 años, el «gran privilegio» de llevar a Jesús Eucaristía a los enfermos y ancianos.  

«El señor te invita a ser su burrito, a que lo lleves de aquí para allá, pero también te lleva como testigo de su amor». Y por ello añade: «No solo es llevar a nuestro Señor en especie, sino que tú también tienes que ser un reflejo, llevándoles el amor y la alegría».

A lo largo de los años le ha tocado visitar lugares a los que, de no ser porque va con el Señor, normalmente no iría. Cuando ha llevado el último viático a personas agonizantes, acude con satisfacción porque el Señor le permite «llevarles el sacramento que les abre la gracia eterna».

Con este ministerio «que se vive en las calles» ha tenido la oportunidad de vivir una estrecha e íntima relación con Cristo, pues el momento de recorrer la ciudad -para llevarlo a los demás- es la oportunidad perfecta para orar y permanecer en diálogo con Él.

La vivencia más grande es poder ir caminando con el Señor porque es un rato de amistad. Es ir caminando a su lado, prepararte y decir ‘Señor ya voy porque tenemos una cita’”.

Sus tardes de servicio recorriendo su ruta y regresando a la parroquia para asistir al rosario, participar de la Misa y recibir él también la comunión son «tardes maravillosas de amigos, que fortalecen su fe».

Fernando comparte que, para acercarse a adorar la Eucaristía, solo es necesario dejar entrar a Dios en el corazón y llenarse de Él. Sin cuidar las formas físicas, pero con pureza de intención.

PEDRO Y CRISTAL
FUNDADORES DE UN PROYECTO DE ADORACIÓN

cielo abierto concierto

El servicio que este matrimonio ha prestado a Dios comenzó en la música. Ambos formaban parte de una banda de música católica hasta que el Señor les presentó planes aún más grandes.

Fundaron Cielo Abierto, un proyecto que recorre Latinoamérica llevando noches y conciertos de Adoración masivos. Actualmente, son casi dos millones de personas las que se han encontrado con Jesús en estos conciertos de adoración gratuitos.

Pedro González comenta que ha vivido cosas bellísimas al ser adorador, comenzando por el hecho de tomar mayor conciencia de la presencia real de Jesús en el altar.

Sin embargo, son esos grandes momentos ante Dios los que le hacen estar convencido de una cosa: «Me falta llegar a la plenitud (…) sigo en el camino». Y resalta una ventaja: 

A pesar de lo que falta, «ahora sí sé dónde está la plenitud y solución de todos mis males, donde está la paz y fortaleza que necesito, la luz: en la Eucaristía”

Cristal Dominguez, su esposa, comparte que a través de una experiencia de amor profundo durante la adoración entendió el regalo del sacerdocio, la presencia viva y real de Jesús y su sacrificio por amor. Desde entonces, su adoración, participación en la Misa y comunión cambió por completo.

«Él me comenzó a enseñar y a explicar el regalo y la gracia alta del momento de la transubstanciación: Cristo mismo, en su sacerdote, transformando ese pequeño pedazo de pan y ese poco de vino en el cuerpo, sangre, alma y divinidad».

Con la adoración tomó conciencia de que recibe el amor más grande, «amor verdadero, Él, sin importar nada, dio la vida por mí». Ahora sabe que, por amor a ella, Cristo la espera en cada Eucaristía.

Y para lograr acercarse y encontrar uno mismo esa presencia real de Jesús en nuestras parroquias, Pedro pone de ejemplo a Zaqueo. «Solo tuvo esa inquietud e inmediatamente, Jesús fue a su encuentro. Él escucha el anhelo del corazón». Por ello, asegura que tener una inquietud de querer acercarse a la Eucaristía ya es lo más importante: «Cuando se tiene ese anhelo e intención es porque ya hay una gracia a la que Él está correspondiendo».

Tres formas distintas de servicio en que lo laicos que nos enseñan, como explica Fernando, que «cuando el Señor te invita, te invita a ti, a la persona que eres; con tu forma de ser, talentos; y en eso se alegra y se goza».

Majo Frías, Aleteia

Vea también      Centralidad de la Eucaristía Fuente y Cumbre


miércoles, 27 de marzo de 2024

Triduo pascual: todo lo que necesitas entender para vivirlo mejor que nunca

 


PASSION-CHRIST


Cada día tiene un significado especial que nos conduce a la fiesta más grande del cristianismo: la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

En la Semana Santa, los cristianos celebran el misterio central de su fe: Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, muere en la cruz y resucita al tercer día. Todos los ritos de los días jueves, viernes y sábado (Triduo Pascual) hacen memoria de estos últimos días de Jesús entre nosotros.

Quizá para este momento ya te estés preguntando a qué celebraciones irás cada día, en qué orden es cada acontecimiento, o incluso es probable que te sientas desanimado a vivir estos días porque no conoces el porqué de cada oficio. Por ello, detengámonos a ver qué sentido tiene cada celebración del Triduo Pascual.

1
JUEVES SANTO

Papa Francisco besando los pies

El Jueves Santo, por la tarde, se conmemora la Última Cena del Señor Jesús. En ella Cristo adelantó la entrega de su cuerpo y de su sangre a través del pan y del vino. Así instituye la Sagrada Eucaristía y el orden sacerdotal al mandar a los apóstoles que «hagan esto en conmemoración mía».

Unos momentos antes, recordó el mandamiento del amor en el servicio, a través del lavatorio de los pies de sus discípulos, como podemos leer en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan.

Durante la Misa que se celebra en este día, el sacerdote lava los pies de 12 hombres, rememorando el gesto de Jesús. Al final de la misma, se adora el Santísimo Sacramento del altar en un monumento especialmente construido en cada templo para ese momento.

2
VIERNES SANTO

Pope-Benedict-XVI-holds-the-Cross-during-the-Via-Crucis-AFP

Se recuerda la muerte del Señor en la cruz. Jesús, a las tres de la tarde, inclinando la cabeza frente al Padre, entrega su Espíritu, consumando así la redención del género humano. Es costumbre celebrar un Vía Crucis por las calles de la ciudad para meditar la pasión y muerte de nuestro Señor.

Este día no se oficia Misa. En su lugar, se hace una celebración de la pasión del Señor. En primer lugar se lee en el Evangelio de san Juan todo el relato de la muerte de Jesús. Luego se rezan 10 oraciones por todo el mundo y un gesto de adoración de la santa cruz, para culminar con la distribución de la Sagrada Comunión (consagrada el día anterior).

3
SÁBADO SANTO

Easter-tomb-Jesus-

En este día, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y su muerte. Se abstiene de celebrar el sacrificio de la Misa, manteniendo desnuda la sagrada mesa hasta que, después de la solemne Vigilia o espera nocturna de la Resurrección, tenga lugar a la alegría pascual.

Durante la noche, asistimos a la Vigila pascual, una Misa muy especial en la que repasamos la historia de nuestra salvación en las lecturas, encendemos y renovamos los cirios, y damos la bienvenida a nuestros nuevos hermanos en Cristo que son bautizados durante la celebración. El momento culminante de esta celebración es la Resurrección de Cristo. Las campanas vuelven a sonar, las luces son encendidas y, unidos, cantamos nuevamente el Gloria y aleluya.

Tags:


Padre Fabián, Aleteia

VEa también     Via Crucis: Acompañar a Jesús en su pasión y muerte


jueves, 14 de abril de 2022

Meditación diaria [Jueves Santo]



Primero, lee el pasaje de la lectura bíblica de hoy:

Jn 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido.

Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ‘No todos están limpios’.

Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.

Ahora, dedica 3 minutos a rezar la siguiente oración. Por favor, haz clic en el botón «oración» 👇

¿Viajará a Kiev? El papa Francisco: «está sobre la mesa»

Ahora, después de unos minutos de oración, ¿estás listo para aceptar un desafío espiritual? 👇

Hoy, Jueves Santo, la Eucaristía se adora de diferentes maneras en las iglesias de todo el mundo. Ve a la iglesia y pasa una hora frente al Santísimo Sacramento. Habla con Cristo en silencio, comparte con Él tus necesidades y las del mundo. Agradécele, glorifícalo, escúchalo. Él tiene el poder de transformarte.

¿Quieres levantar el ánimo? Lee una historia real de esperanza

(Aleteia)

¿Cómo quedar una hora en adoración?

La adoración eucarística es uno de los tesoros más preciosos de la vida de la Iglesia. Por desgracia, no siempre sabemos cómo pasar tanto tiempo ante el Santísimo Sacramento. Aquí tienes algunos consejos para que tu tiempo de adoración produzca los mejores frutos espirituales posibles

Aveces, en tu parroquia, durante un retiro o incluso una visita al Sagrado Corazón, Jesús-Hostia sale de su tabernáculo. Una hostia consagrada se expone en el altar en una especie de objeto de oro o plata en forma de sol llamado custodia u ostensorio. Estás siendo invitado a pasar algún tiempo ante Jesús, presente en el Santísimo Sacramento. Generalmente, se recomienda una duración de una hora: “¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?” (Mt 26,40), dijo Jesús a sus discípulos tras encontrarlos dormidos en Getsemaní.

Como a los discípulos, a todos nos resulta difícil permanecer en adoración durante una hora sin dejarnos arrastrar por las distracciones o el sueño (¡hay quien califica esto de “ador(mir)ación”!).

Aquí algunos consejos para permanecer una hora en presencia de Jesús-Eucaristía sin quedarse dormido:

Mirar a Cristo con ojos de amor

Para empezar, permite que Cristo te mire. Recuerda que él decidió pasar este tiempo contigo. En este momento, es bueno permanecer de rodillas por un tiempo (si tu salud lo permite) para reconocer tu pequeñez ante el misterio de la encarnación y de la presencia real. Pero recuerda: cualquiera que sea la actitud de tu cuerpo, debe reflejar tu movimiento interior, la mirada de amor que dedicas a Cristo.

Esta mirada de amor es la misma del joven hacia su prometida el día de su boda, la de una madre hacia su bebé recién nacido o hacia su hijo o hija que acaba de regresar de un largo viaje. Es una mirada llena de intimidad, silencio, alegría. Esto es lo que debemos buscar cuando nos ponemos en presencia de Jesús-Eucaristía. Y si no sientes nada, debes saber que Él sí. Está infinitamente más feliz de verte de lo que nosotros podríamos estarlo.

Pasar tiempo con Jesús

Si no sabes qué decir o qué hacer, lo importante es pasar tiempo con Jesucristo, el rostro mismo del amor. Es la base de cualquier relación: pasar tiempo con el otro. Aprendamos a sentarnos a los pies de Jesús, a escoger “la mejor parte”, como María de Betania (Lc 10,42). De este modo, podremos abrir nuestros oídos a la voluntad del Señor y rezar con Jesús el Padre Nuestro: “Hágase Tu voluntad”.

Ante el Santísimo Sacramento, puedes rezar con la Biblia. Elige un pasaje y léelo varias veces. Saboréalo en la boca como si fuera un buen vino. Esto te permitirá enfocar tus pensamientos en el Señor y no abandonarte a las distracciones. Pídele también al Espíritu Santo que te ayude a entender lo que estás leyendo.

También puedes rezar el rosario. La Virgen María amó a Jesús más que nadie. A través de los misterios del rosario, ella puede ayudarte a meditar sobre la vida de su Hijo: contemplarlo el día de su nacimiento, de su pasión, de su muerte y de su resurrección. Ora con ella: ella te enseñará a hacer “todo lo que él os diga”.

Puede ser beneficioso cantar interiormente. Seguro que tienes un himno favorito que te sabes de memoria. Es un buen momento para cantarlo en tu cabeza, para el Señor.

Si a pesar de todo esto estás distraído, no es tan grave. No pierdas el tiempo ahuyentando tus distracciones: ofrécelas al Señor. Si el sueño te gana, no malgastes tus energías luchando: “Dios concede el sueño a sus amados” (Sal 127). Si no aguantas una hora, recuerda que media hora de culto es suficiente para obtener una indulgencia plenaria en las condiciones habituales (comunión y confesión en los ocho días, oración por las intenciones del Papa). O puedes dividir esa hora en tramos de diez minutos cada día. Lo importante es que hayas dado este paso de compartir tiempo con Cristo, presente en la Eucaristía.

Por supuesto, aunque el Santísimo Sacramento no esté expuesto, nada te impide entrar en una iglesia para orar delante del tabernáculo (de hecho, ¡es muy recomendable!).

¡Venite adoremus Dominum! (¡Venid, adoremos al Señor!)

Sherry Antonetti - Foucauld Boutte, Aleteia