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jueves, 8 de junio de 2023

Pronóstico definido: Más hambre en el mundo

CARITAS

A esto se unirán los fenómenos meteorológicos extremos, como fuertes lluvias, tormentas tropicales, ciclones, inundaciones y sequías

Nunca como en este siglo XXI la humanidad había producido tantos alimentos y nunca, como en este siglo XXI, había tanta hambre en el mundo. Y vamos a peor en un fenómeno que el Papa Francisco ha descrito como «un escándalo y un crimen contra los derechos humanos».

Lo que eufemísticamente las organizaciones internacionales «inseguridad alimentaria aguda» –y que puede ser convertido en lenguaje coloquial como hambre extrema—va llamar a crecer en nuestro planeta los próximos seis meses.

Tal predicción fue hecha por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). En ella se advierte que, al menos, en 22 países se prevé que aumente el hambre.

Los que se mantienen en el rango del hambre extrema son Afganistán, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, en tanto que se suman Haití, Burkina Faso, Mali y Sudán.

Según el informe de la FAO y el PMA, esto último «se debe a las varias restricciones de movimiento de personas y bienes en Haití, así como en Burkina Faso y Malí, además del reciente estallido del conflicto en Sudán, pues existe el riesgo de que la crisis se extienda».

Mientras, la situación sigue siendo preocupante en Pakistán, República Centroafricana, Etiopía, Kenia, República Democrática del Congo y Siria, añade el SOS lanzado al mundo por la FAO y el PMA.

Crisis mundial y millones en hambruna

«El deterioro de la inseguridad alimentaria aguda en los focos de hambre se produce en el contexto de una crisis alimentaria mundial», explica el informe. Además «es probable que los nuevos conflictos emergentes, en particular el estallido del conflicto en Sudán, impulsen las tendencias mundiales de conflicto y afecten a varios países vecinos».

En esta situación también influirá la desaceleración de las economías en 2023 y que, a pesar de un año de relajación de los precios internacionales de los alimentos, los precios internos siguen siendo altos, lo que provocará una reducción general del apoyo de los donantes para compensar el hambre mundial.

A esto se unirán los fenómenos meteorológicos extremos, como fuertes lluvias, tormentas tropicales, ciclones, inundaciones y sequías. Además de los temas inherentes a la invasión de Rusia a Ucrania y la guerra que se está librando en el llamado «granero del mundo».

Según otro informe, elaborado por la Red de Información sobre Seguridad Alimentaria, el número de personas que necesitan ayuda urgente en materia de alimentos, nutrición y medios de subsistencia aumentaron por cuarto año consecutivo en 2022.

Hay más de 250 millones de personas que padecen hambre aguda y habitantes de siete países al borde de la inanición el año pasado. Este 2023 el problema podría ser más agudo

La gravedad de la inseguridad alimentaria aguda, que aumentó del 21,3% en 2021 al 22,7% en 2022, sigue inaceptablemente alta y subraya una tendencia al deterioro en este tema a nivel global.

Jaime Septién, Aleteia 

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miércoles, 27 de julio de 2022

Haití: Una escuela católica refugia a cientos de niños que huyen de la violencia

 

HAITI

La institución Saint-Louis de Gonzague, en la capital del país, Puerto Príncipe, se ha transformado lugar de protección para cientos de niños (también adultos) que lograron escapar de la violencia de bandas que ha dejado un reguero de muertos en los últimos tiempos

La violencia entre bandas rivales, que buscan hacerse con el control de barrios y comunas como Cité Soleil, volvió a desatarse en Haití, uno de los países de América Latina más vulnerables y golpeada también por catástrofes naturales o corrupción gubernamental.

Un reciente artículo de Jaime Septién en Aleteia hacía referencia a aquello de«pueblo olvidado que navega a la deriva». Y es que precisamente, un día después del primer aniversario del asesinato del entonces presidente Jovenal Moïse (7 de julio de 2021) la violencia volvió a convertirse en noticia a través de tiroteos, saqueos y secuestros.  

En medio de esta ola de violencia, la prestigiosa institución Saint-Louis de Gonzague, centro de educación católica (primaria y secundaria) fundado y dirigido por los Hermanos de la Instrucción Cristiana (FIC), se ha transformado en respuesta de amor para con cientos de niños, entre los cuales también hay adultos, que lograron escapar de la barbarie.  

Según informaron medios como BBC Mundo, desde bebés a adolescentes duermen en las aulas de Saint-Louis de Gonzague (actualmente sin clases por las vacaciones). En base a información proporcionada por Reuters, el medio británico reproduce que los niños bromeaban y se divertían el pasado viernes en el patio jugando al escondite o haciendo partidos de fútbol improvisados con botellas de plástico.

«Los niños necesitan ayuda»

Quien se pronunció sobre la situación de violencia y refugio a menores en Haití fue la hermana Rosemiline, integrante de la comunidad religiosa Kizito Family, que fue fundada por la hermana Paësie. En este caso, «una monja francesa que pasó casi dos décadas sirviendo en Haití como Misionera de la Caridad antes de recibir permiso para iniciar una nueva orden de hermanas para trabajar con niños de familias muy desfavorecidas en Cité Soleil, uno de las zonas más empobrecidas de nuestro hemisferio», como recuerda el sitio web de la comunidad religiosa.

«Los niños necesitan mucha ayuda», expresó la hermana Rosemiline, continúa BBC Mundo en base a Reuters.  

«La situación es verdaderamente mala en su lugar de origen. Esperamos comida, pero lo que recibimos no satisface a los pequeños», agregó.

También se sumó la voz de un organizador comunitario que le contó a Reuters que los niños se tuvieron que vestir con uniformes escolares para convencer a los líderes de bandas que iban a la escuela cuando huyeron de la violencia. Lo propio en cuanto a que los niños estaban solos ya que sus padres no pudieron eludir la guerra de las pandillas (G9 y GPEG).  

El testimonio de un joven

Jean Michelet, es un joven de 16 años que dijo haber resultado herido el día que estallaron las batallas entre pandillas a principios de julio. «Necesitamos mucha ayuda», esbozó, reproducen otros medios como ACN, palabras en línea con Rosemiline.

«Estaba en casa el día que comenzó la guerra. Fueron muchos disparos. Una bala atravesó el techo y me dio en la cabeza», indicó.

El joven también contó que fue una monja la que lo logró llevar hasta el hospital para tratar su herida. «La situación es realmente mala», agregó en declaraciones a ese medio, que indicó que también adultos se habían refugiado .

El recuerdo de Luisa Dell’Orto

Mientras esta compleja situación de violencia aqueja a Haití una vez más, el recuerdo del reciente asesinato de Luisa Dell’OrtoHermanita del Evangelio de Carlos de Foucauld, ocurrido a fines de junio en Puerto Príncipe.

En el caso de la religiosa de 64 años de origen italiano, también un acto vinculado a la violencia, hecho que derivó incluso en una mención del propio papa Francisco durante el rezo del Ángelus.

«Encomiendo su alma a Dios y rezo por el pueblo haitiano, especialmente por los más pequeños, para que tengan un futuro más sereno, sin miseria ni violencia. Sor Luisa hizo de su vida un don para los demás, hasta el martirio», dijo el papa en ese momento, palabras que vuelven a retumbar en medio del caos.

Pablo Cesio,Aleteia 

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miércoles, 27 de octubre de 2021

Haití: Continúa el drama de los 17 misioneros cristianos secuestrados

 

HAITI


El secuestro de extranjeros se ha convertido en una verdadera plaga contra la que las autoridades no logran imponerse

La banda 400 Mawozo (que el creole, idioma que se habla en Haití, quiere decir «400 buenos para nada») secuestró el 16 de octubre a 16 misioneros estadounidenses y un canadiense; entre ellos cinco menores de edad, siete mujeres y cinco hombres.

Días más tarde, los delincuentes han exigido como rescate 17 millones de dólares estadounidenses: un millón de dólares por cada una de las víctimas.

El sábado 16 de octubre la banda secuestró al grupo de misioneros – que pertenecen a la organización fundada por amish y menonitas con sede en el Estado de Ohio, Christian Aid Ministries. Sucedió cuando salían de un orfanato y se dirigían a la oficina haitiana de la misión que está situada en Titanyen, al norte de Puerto Príncipe.

La zona por donde cruzaron la “controla” no la policía, sino la banda de los “400 mawozo”.

El ministro de Justicia del gobierno provisional de Haití, Liszt Quitel, confirmó que la autoría del secuestro masivo es obra de esta banda criminal. Dijo que era propio de los delincuentes (que han tomado Puerto Príncipe como su campo de maniobras) exigir una suma alta; «para luego rebajar en sus negociaciones».

Sin embargo, mediante un mensaje de YouTube del jueves 21 de octubre un sujeto conocido bajo el seudónimo de «Lamo Sanjou», cuyo nombre es Wilson Joseph, presunto líder de la banda de secuestradores, amenazó con matar a los rehenes si no se cumple con la cantidad que piden por su rescate.

En el video «Lamo Sanjou» aparece rodeado por hombres armados, frente a los ataúdes que contienen los cuerpos de cinco miembros de su banda.

La «industria» del secuestro en Puerto Príncipe

El secuestro múltiple se ha convertido en una «costumbre» en Haití, donde las condiciones políticas (un desbarajuste total) allanan el camino a las bandas criminales que imponen su ley en casi todos los puntos de Puerto Príncipe.

Una «costumbre» que ya no repara ni en edad ni en sexo: de enero a agosto de este año, según un informe de UNICEF, los criminales secuestraron a 101 mujeres y niños. Una cifra que rebasa, en los primeros ocho meses de 2021 la totalidad de secuestros de mujeres y niños de 2020.

Ya en abril de este año, diez personas, entre ellos cinco sacerdotes, dos monjas y familiares de un sacerdote que oficiaba su primera Misa en un pueblo cercano, estuvieron secuestrados aproximadamente veinte días por la banda «400 buenos para nada» en la misma región al norte de Puerto Príncipe.

Los estadounidenses son «víctimas perfectas» para los secuestradores, puesto que pueden exigir el rescate en dólares.

Los voluntarios secuestrados, todos ellos anabautistas, según su sitio web «trabajan para satisfacer las necesidades humanas básicas, luchar contra la pobreza material, suministrar recursos bíblicos, limpiar y reconstruir después de desastres naturales, ayudar a las víctimas de crisis y asistir a las clínicas médicas».

Una auténtica plaga

Los secuestros en general han sido un problema en Haití durante todo el año. De enero a septiembre de 2021 se registraron al menos 628 secuestros. Son datos del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH), un organismo sin fines de lucro con sede en Puerto Príncipe.

El CARDH también encontró que los secuestros han aumentado en los últimos meses. Sus datos muestran que hubo al menos 221 secuestros entre julio y septiembre con 31, 73 y 117 respectivamente; un aumento de casi el 300 por ciento.

Se realizan en forma indiscriminada y «sirven» como “fuente de financiamiento” para las bandas que controlan e imponen su modo de operar en las empobrecidas barriadas de Puerto Príncipe. Esta amenaza constante ha hecho que 19.000 personas que vivían en la capital se hayan tenido que desplazar hacia otros puntos del país o hacia el extranjero.

Ricardo ARDUENGO / AFP

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