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jueves, 28 de julio de 2022

El Papa: No a colonizaciones ideológicas contra los no nacidos y frágiles

 

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Ante las autoridades civiles de Canadá (Trudeau y Simon), el Papa denunció la "cultura de la cancelación" y renovó su petición de perdón por el mal cometido por la "mentalidad colonialista" de muchos cristianos contra los pueblos originarios

Hoy día no faltan colonizaciones ideológicas que dan lugar a la “cultura de la cancelación”, que descuida los deberes hacia los más débiles y frágiles: los pobres, los emigrantes, los ancianos, los enfermos, los no nacidos… Ellos son los olvidados en la sociedad del bienestar.

Lo dijo el papa Francisco este miércoles 27 de julio durante el Encuentro con las autoridades civiles, los Representantes de los pueblos indígenas y el Cuerpo Diplomático, reunidos en la Citadelle de Québec, Canadá, en el marco de su 37 Viaje Apostólico.

Francisco lamentó hoy que la «historia de dolor y de desprecios», originada por una mentalidad colonizadora, que denunció y consideró “vergonzosa”, «no se sana fácilmente».

Al mismo tiempo, advirtió que «la colonización» no se detiene, sino que se «disfraza y se disimula». 

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«Los pobres, los emigrantes, los mayores, los enfermos, los no nacidos… Son ellos los olvidados por las sociedades del bienestar; son descartados como hojas secas para ser quemadas». 

Aprender de los indígenas de Canadá 

El Pontífice señaló que hay mucho que aprender de los pueblos originarios, de su capacidad de escuchar a Dios, a las personas y a la naturaleza. 

Asimismo, indicó que lo necesitamos especialmente en el torbellino frenético del mundo actual, que dificulta un desarrollo verdaderamente humano, sostenible e integral. 

“Pueblo capaz de incluir”, al mismo tiempo que usó el símbolo de la bandera nacional: la hoja de arce, para instar a trabajar por el multiculturalismo, base de la cohesión social, la cual sugiere una “figura poliédrica”, dijo. 

En un denso discurso, el 266º Sucesor de Pedro habló de los “grandes retos actuales” y “globales: “la paz, el cambio climático, los efectos de las pandemias y las migraciones internacionales”.  Fenómenos sociales que “afectan a todos”.

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Expreso vergüenza y dolor y, junto con los Obispos de este país, renuevo mi petición de perdón por el mal cometido por tantos cristianos contra los pueblos indígenas.

La carrera armamentística

El Papa aprovechó la plataforma internacional de su discurso para hablar la que llama tercera guerra mundial a pedazos, que incluye a Ucrania, Yemen y Siria, entre otras. 

No necesitamos dividir el mundo en amigos y enemigos, distanciarnos y armarnos hasta los dientes”.

Luego insistió: “No serán la carrera armamentística ni las estrategias de disuasión las que traigan paz y seguridad. 

No hay que preguntarse cómo continuar las guerras, sino cómo detenerlas. Se necesitan políticas creativas y con visión de futuro, que sepan romper los esquemas de los bandos”.  

Francisco quiere impedir que los pueblos vuelvan a ser rehenes de “las garras de espantosas guerras frías que se extienden”. 

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Los pueblos indígenas tienen mucho que enseñarnos sobre el cuidado y la protección de la familia, donde ya desde niños se aprende a reconocer lo que está bien y lo que está mal, a decir la verdad, a compartir, a corregir los errores, a empezar de nuevo, a darse ánimo, a reconciliarse.

Renuevo mi petición de perdón a los indígenas 

En su alocución, este vez, en la parte francófona del país, el Papa expresó “vergüenza y dolor”, por “las políticas de asimilación y desvinculación, que incluían el sistema de escuelas residenciales”. 

Entretanto,reiteró que junto con los Obispos canadienses renovaba su “petición de perdón por el mal cometido por muchos cristianos contra los pueblos indígenas”.

“Es trágico cuando algunos creyentes no se adecuan al Evangelio sino a las conveniencias del mundo”, añadió. 

El Papa rechazó “las políticas desvinculación”, que “dañaron a muchas familias indígenas, minusvalorando su lengua, su cultura y su visión del mundo”. 

Y confirmó: “En ese deplorable sistema promovido por las autoridades gubernamentales de la época, que separó a tantos niños de sus familias, estuvieron involucradas varias instituciones católicas locales”, admitió. Asíel Papa dijo con voz firme: “Por todo esto pido perdón”.

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Hoy, ante la locura sin sentido de la guerra, necesitamos de nuevo calmar los extremismos de la contraposición y curar las heridas del odio.

La ceremonia 

El Papa fue recibido en el patio de la Ciudadela de Québec por la Gobernadora General de Canadá, la Honorable Mary Simon. Tras la guardia de honor, la interpretación de los himnos y la presentación de las respectivas delegaciones, se dirigió a la sala donde tuvo lugar la reunión privada. Allí se entonaron cantos indígenas. 

Francisco entró a la sala en silla de ruedas, luego tomó asiento con la ayuda de un bastón. 

En primer lugar, un líder de los pueblos aborígenes abrió la ceremonia pidiendo en su lengua a los presentes que se recuerde siempre a los niños fallecidos y a aquellos que no regresaron a sus casas. Además pidió rezar por los sobrevivientes. 

Otro líder indígena le entregó un regalo al Papa y realizó una plegaria. Además, cerró a los presentes en un “círculo sagrado” que recuerda los puntos cardinales y los antepasados. 

El Papa y los cardenales presentes participaron en silencio, con la mano en el pecho, mientras el líder indígena rezaba en su lengua y explicaba en francés sus gestos rituales. 

Pope-Francis-meets-with-Canadian-Prime-Minister-Justin-Trudeau-at-the-Citadelle-de-Quebec-in-Quebec-City-AFP

No necesitamos dividir el mundo en amigos y enemigos, distanciarnos y armarnos hasta los dientes. No será la carrera armamentística ni ciertas estrategias de disuasión las que traigan la paz y la seguridad.

Sucesivamente, tuvo lugar el discurso del primer ministro Justin Trudeau, 50 años,que agradeció la presencia del Papa y el tiempo dedicado a los indígenas (también en el Vaticano en abril) y el “gran impacto” que ha tenido su peregrinación en los sobrevivientes y en sus familias. 

“Soy padre y pienso en los niños separados de sus familias; sí mis hijos lloran quiero consolarles…pienso en los miles de infantes sacados de sus hogares que no fueron consolados…. los sistema de internados querían asimilar a esos niños”. 

Trudeau dijo que los sobrevivientes y sus descendientes deben permanecer en el centro de los  esfuerzos del gobierno y de la Iglesia católica “para ayudarlos a sanar, nunca debemos rendirnos”.

Camino de reconciliación

Canadian Prime Minister Justin Trudeau, Pope Francis, and Governor General of Canada Mary Simon sit for a photo at the Citadelle de Québec in Quebec City, Quebec

Y es triste que sea precisamente entre los nativos donde se registran a menudo muchos índices de pobreza, a los que se unen otros indicadores negativos, como la baja escolarización, el no fácil acceso a la vivienda y a la asistencia sanitaria.

Por su parte, la Gobernadora General de Canadá, Mary Simon, 74 años, la primera mujer indígena de origen Inuit en jurar para ese cargo, remarcó las heridas y el dolor de los “supervivientes”. 

“Pueblos indígenas obligados a vivir con políticas destinadas a despojarles de sus culturas, lenguas y creencias y prácticas espirituales. Sobrevivientes que, cada día, cargan con el trauma de su experiencia en los internados”. 

La honorable Simon afirmó que el “viaje penitencial” del Papa “está señalando al mundo que usted y la Iglesia Católica Romana se unen a nosotros en nuestro camino de reconciliación, curación, esperanza y renovación”. 

El programa del cuarto día

El jueves, 28 de julio, el papa Francisco celebrará una misa a las 10:00 horas en el Santuario Nacional de Sainte-Anne-de-Beaupré, a unos 30 km de la ciudad de Quebec. Se espera que asistan entre 10.000 y 15.000 personas a este lugar de peregrinación, que atrae a más de un millón de personas cada año. El Papa pronunciará la homilía en la tarde hora de Roma. 

A las 17:15, el papa Francisco celebrará las Vísperas -con una homilía- y se reunirá con sacerdotes y religiosos de la Provincia de Quebec en la Catedral de Notre Dame de Quebec, la iglesia primada y sede de la Arquidiócesis Metropolitana de Quebec.

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 

Vea también      Catequesis del Papa Francisco sobre el Matrimonio


























miércoles, 27 de julio de 2022

El Papa: Virgen de Guadalupe transmitió la fe a los indígenas, sin violencia


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Tercer día, viaje apostólico a Canadá: El papa Francisco ha pedido a las madres y a las abuelas indígenas que ayuden a sanar las heridas del corazón. Heridas aún abiertas por "los terribles efectos de la colonización, el dolor de tantas familias" por las escuelas residenciales...

“Las madres y las abuelas ayudan a sanar las heridas del corazón. Durante el drama de la conquista, fue Nuestra Señora de Guadalupe la que transmitió la recta fe a los indígenas, hablando su lengua y vistiendo sus trajes, sin violencia y sin imposiciones”. 

Así lo expresó el papa Francisco que presidió la Liturgia de la Palabra en la iglesia parroquial a orillas del lago Santa Ana, lo que los Sioux Nakota llaman Wakamne, ‘Lago de Dios’, y los Cree, ‘Lago del Espíritu’.

El lago se encuentra ubicado en el centro de la provincia de Alberta, 75 km al oeste de Edmonton, Canadá. La visita se enmarcó en el día en que la Iglesia celebró la fiesta de los abuelos de Jesús. Francisco celebró una misa horas antes en las que habló del modelo familiar de María: «No oprimir nunca la conciencia de los demás«.

En este paraje sagrado para los pueblos aborígenes y actual lugar de peregrinación de los católicos, el Papa llegó este martes, 26 de julio, 17:00 hora local, para una ceremonia cargada de gestos y símbolos para todo el continente americano. 

“Queridos hermanos y hermanas indígenas, he venido como peregrino también para decirles lo valiosos que son para mí y para la Iglesia”.

Además, reconoció la labor de “los misioneros auténticamente evangelizadores para preservar en muchas partes del mundo las lenguas y las culturas autóctonas!”.

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También la Iglesia es mujer, es madre. De hecho, nunca hubo un momento en su historia en que la fe no haya sido transmitida, en lengua materna, por las madres y por las abuelas. 

Las abuelas y las madres indígenas

Asimismo, ha pedido a las madres y a las abuelas indígenas que le ayuden a sanar las heridas del corazón de sus hijos, nietos y de los jóvenes, en general y a transmitir la fe. “Hermanos, hermanas, todos nosotros necesitamos de la sanación de Jesús, médico de las almas y de los cuerpos. […]Te traemos nuestra aridez y nuestras dificultades, los traumas de la violencia padecida por nuestros hermanos y hermanas indígenas”.

Heridas aún abiertas por «los terribles efectos de la colonización, el dolor de tantas familias» por las escuelas residenciales, por los 150.000 niños indígenas sacados de sus casas, desarraigados del afecto, cultura, lengua de sus padres y de sus abuelos para ser “asimilados”, según la cultura de los colonos europeos. 

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Hoy todos nosotros, como Iglesia, necesitamos sanación, ser sanados de la tentación de encerrarnos en nosotros mismos, de elegir la defensa de la institución antes que la búsqueda de la verdad, de preferir el poder mundano al servicio evangélico.

El Papa llamó a los abuelos de Canadá a seguir adelante con su revolución de la “ternura” y del amor, una revolución iniciada por Jesús cuando curaba y acogía las heridas del corazón y del espíritu en el Lago de Galilea. 

Rodeado de personas indígenas de cabellos blancos y surcos en sus rostros, el Papa habló a un país que hoy también clama caridad y justicia por la pobreza que golpea a las comunidades aborígenes, marca la marginación de los jóvenes “anestesiados” por teléfonos móviles y diversión, sin “esperanza” y el abandono de las personas mayores en toda la nación. 

La curación de un presente que ve a los ancianos en riesgo de soledad y abandono; «enfermos incómodos» a los que, en lugar de cariño, «se les administra la muerte”. 

“No nos dejen solos”. Es el grito de los ancianos que corren el peligro de morir solos en casa o abandonados en una estructura”, afirmó el Papa. 

Pope-Francis-a-Lac-Ste.-Anne-Pilgrimage-Alberta-Canada-AFP

«Esta tarde imaginémonos alrededor del lago (de Galilea) con Jesús, mientras Él se acerca, se inclina y con paciencia, compasión y ternura, cura tantos enfermos en el cuerpo y en el espíritu».

Sanar las heridas

Desde su primer discurso, el Papa habló de “vergüenza” y “perdón” por las injusticias causadas a los indígenas de Canadá.

En este tercer día de “peregrinación penitencial”, profundizó y habló de “reconciliación”  y de “sanación”. 

Entretanto, el Papa latinoamericano reiteró necesitar la ayuda de los abuelos y de las personas mayores para “dar la vida” y “sanar las heridas” como las aguas del “Wakamne».

Precisamente, los católicos del país consideran que estas aguas son curativas.

“A veces, el mejor modo para ayudar a otra persona no es darle enseguida lo que quiere, sino acompañarla, invitarla a amar, a donarse.

Porque es así, a través del bien que podrá hacer por los demás, que descubrirá sus ríos de agua viva, que descubrirá el tesoro único y valioso que es él mismo”. 

En Canadá, el Papa habló de esta “inculturación materna” que se realizó por obra de santa Ana, que “unió la belleza de las tradiciones indígenas y de la fe, y las plasmó con la sabiduría de una abuela, que es dos veces mamá”.

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¡Cuánto bien han hecho […]los misioneros auténticamente evangelizadores para preservar en muchas partes del mundo las lenguas y las culturas autóctonas! 

La Iglesia es mujer, es madre

El Papa dijo que “también la Iglesia es mujer, es madre. De hecho, nunca hubo un momento en su historia en que la fe no haya sido transmitida, en lengua materna, por las madres y por las abuelas”.

El Papa mostró implicarse en el mensaje que transmitía y recordó a su abuela Rosa, su primera catequista. “La fe raramente nace leyendo un libro nosotros solos en el salón, sino que se difunde en un clima familiar, se transmite en la lengua de las madres, con el dulce canto dialectal de las abuelas”. 

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Me alegra ver aquí a tantos abuelos y bisabuelos…A cuantos tienen ancianos en casa, en la familia, ¡tienen un tesoro! Custodian entre sus muros una fuente de vida.

El Papa rezó para que Dios «nos ayude a ir hacia delante en el proceso de sanación». «Creo que sería también el deseo de sus abuelas y de sus abuelos. Que los abuelos de Jesús, los santos Joaquín y Ana, bendigan vuestro camino».

El programa del cuarto día en Canadá

En la mañana del 27 de julio, el avión del Papa saldrá del Aeropuerto Internacional de Edmonton a las 9:00 a.m. con destino a la ciudad de Quebec, a más de 3.000 km (1.865 millas) al este. La llegada al Aeropuerto Internacional Jean-Lesage de la ciudad de Quebec está prevista para las 15:05 hora local (-4 UTC).

El resto de la tarde del 27 de julio, a partir de las 15:40 horas, se dedicará a reuniones con autoridades canadienses. El papa Francisco se reunirá con la Gobernadora General de Canadá, Mary Simon, el Primer Ministro Justin Trudeau, autoridades civiles y representantes aborígenes. A las 16:45 dará un discurso, en la noche de Roma. 



Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 


























martes, 26 de julio de 2022

El gesto doloroso del Papa para recordar a más de 4 mil niños indígenas fallecidos en Canadá

 

Pope Francis kissing a banner with names of victims of abuse committed at residential schools run by the Catholic Church,


El papa Francisco dijo que está en Canadá “para llorar" con los pueblos indígenas, "para mirar la tierra en silencio, para rezar junto a las tumbas”. 

Reconciliación y perdón. El papa Francisco está sumando una serie de gestos simbólicos para sensibilizar sobre «la destrucción cultural y la asimilación forzada” que sufrieron los indígenas en Canadá.

Así, besó este lunes una bandera roja (sangre) larga varios metros que sirve para recordar a los más de 4 mil infantes aborígenes que fueron víctimas de abusos en antiguos colegios residenciales de Canadá.

En su segundo día de su «peregrinaje penitencial», Francisco llegó a Ermineskin, un barrio residencial ubicado en el suroeste de Edmonton, Alberta, donde rezó en silencio frente al cementerio local y escuchó y compartió con los pueblos indígenas de las Primeras Naciones, Métis e Inuit.

El encuentro se dio en el territorio de la antigua escuela residencial de Ermineskin, que funcionó entre 1895 y 1975 y ahora está parcialmente demolida. En este lugar, Francisco pidió perdón por los abusos que sufrieron miles de niños indígenas que estudiaron en los colegios residenciales católicos. 

Pope Francis visiting the Ermineskin Cree Nation Cemetery in Maskwacis, south of Edmonton, western Canada

En Canadá, miles de niños indígenas fueron separados de sus familias y llevados a internados dirigidos por sacerdotes y religiosas católicos desde finales del siglo XIX y hasta la década de 1990, como parte de un programa que pretendía crear una integración cultural de los nativos con la cultura blanca gobernante.

Alrededor de unos 150.000 niños fueron llevados a 139 internados administrados por la Iglesia.

El Papa que combina gesto y palabra en sus alocuciones, en esta ocasión, casi postrado del dolor, sentado en su silla de ruedas, besó con sumisión la bandera roja que tenía escritos en color blanco los nombres de 4.121 niños y niñas que fallecieron en las escuelas residenciales. 

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En la foto que acompaña esta nota, es posible observar al Papa tocar con sus manos un símbolo doloroso de aquello que reconoció en su primer discurso en Canadá:

«El lugar donde estamos reunidos renueva dentro de mí el profundo sentimiento de dolor y remordimiento que he sentido en los últimos meses», dijo el Papa, admitiendo el «abuso físico, verbal, psicológico y espiritual» de los niños a lo largo de décadas.

Los indígenas esperaban esas palabras del Papa. En efecto, en las imágenes vídeo es posible observar que varios de ellos bajaron los ojos, se secaron las lágrimas o se abrazaron con quienes estaban a su lado. 

La bandera roja de la “vergüenza y el dolor”, parafraseando al Papa, se encuentra ubicada dentro de la capilla de Santa María de los Siete Dolores, y Francisco la besó como muestra consecuente de sus palabras anteriores; tocándola con reverencia y con los ojos cerrados, casi sollozos, en oración silente. 

Francisco bendijo la bandera, la cual fue llevada por uno de los líderes de las comunidades indígenas y que representa la memoria de los sobrevivientes de las escuelas residenciales.

En su mensaje, el Papa dijo que está en Canadá “para llorar con ustedes, para mirar la tierra en silencio, para rezar junto a las tumbas”. 

Desde mayo de 2021, se han descubierto más de 1.300 tumbas sin marcar en los sitios de las antiguas escuelas, lo que conmocionó a todo Canadá, que poco a poco ha comenzado a reconocer este oscuro y tortuoso capítulo de su historia. 

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 

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lunes, 5 de julio de 2021

Canadá: Iglesias incendiadas y casi 1000 tumbas sin nombre

 



Obispos de Saskatchewan: la reconciliación solo pueden llegar después de escuchar la verdad

Con muy poca diferencia de tiempo, dos templos católicos fueron consumidos, intencionalmente, por las llamas el pasado sábado 26 de junio en territorios indígenas de la Columbia Británica, en Canadá.

Se trata de los templos de Santa Ana y de Chopaka al oeste de Canadá, reducidos a cenizas; al igual que lo habían sido otros dos templos –en Penticton y Oliver—el pasado 21 de junio.

Sin que hasta el momento hayan sido presentados sospechosos de haber provocado los incendios, el móvil fue, seguramente, “una represalia” por el hallazgo de cerca de mil tumbas sin identificar, de niños indígenas cercanos a internados gestionados por la Iglesia católica.

La historia detrás de la nota

A un total de 139 internados fueron enviados a la fuerza cerca de 150.000 niños indígenas inuit y mestizos desde 1883 hasta 1997.

Cerca de 4.000 murieron, según el resultado de una investigación de una Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Esta concluyó que Canadá había cometido un “genocidio cultural”.

Los niños fueron separados de sus familias por el gobierno de la Columbia Británica, con la intención de integrarlos a la vida de la civilización europea instalada por los colonizadores ingleses. Muchos sufrieron malos tratos y desatención, y nunca volvieron con sus familias.

Hasta ahora han sido descubiertas 215 tumbas en el área del internado de Kamloops; y otras 751 en el Internado Indígena Marieval, que funcionó de 1899 a 1997.

En este lugar se encuentra ahora la nación indígena Cowessess, unos 135 kilómetros al este de Regina, la capital de Saskatchewan.

Asimilación forzosa

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, reconoció los “terribles errores” que Canadá ha cometido en su “política de asimilación forzosa” de los pueblos indígenas. Y pidió disculpas a la Asamblea de las Primeras Naciones que agrupa en la actualidad a cerca de 900.000 indígenas.

Trudeau ha insistido, también, en que el Vaticano pida disculpas por la gestión de estos internados. A esto el Papa Francisco respondió aludiendo que este “triste descubrimiento aumenta nuestra conciencia del dolor y el sufrimiento del pasado”. Al tiempo que estableció el compromiso humilde de la Iglesia para alcanzar “un camino de reconciliación y sanación”.

De las 139 instituciones subvencionadas por el gobierno canadiense, 70 por ciento pertenecían a la Iglesia católica; el resto eran organizaciones de las iglesias anglicanas, presbiterianas y de la Iglesia Unida de Canadá.

La verdad está ahí, en las tumbas sin nombre

El arzobispo de Regina, monseñor Don Bolen, publicó una carta dirigida al jefe Cadmus Delorme y a los habitantes de la Primera Nacion Cowessess. En ella reconoce que el funcionamiento de la Escuela Residencial Marieval “dejó a muchas personas profundamente heridas por diversos tipos de abusos”.

Monseñor Bolen recordó que hace dos años, en el Día de las Flores, ya se había disculpado “por los fracasos y pecados de los líderes de la Iglesia en el pasado hacia la gente de Cowessess.

Pero también señaló que la carga del pasado “todavía está con nosotros, y la verdad de ese pasado debe salir a la luz, por dolorosa que sea, ya que solo la verdad puede conducir a la reconciliación”.

Lo mismo hicieron en otra misiva firmada por los obispos de la región de Saskatchewan. En ella le dicen al jefe Cadmus Delorme que “la reconciliación solo pueden llegar después del arduo trabajo de escuchar la verdad, un espíritu de arrepentimiento, actos concretos de justicia y trabajar con usted para traer transformación y curación”

El papa Francisco había marcado la línea cuando pidió “que todos nos alejemos del modelo colonizador y también de las colonizaciones ideológicas de hoy, y para que caminemos juntos en el diálogo, el respeto mutuo y el reconocimiento de los derechos y valores culturales de todas las hijas e hijos de Canadá”.

Jaime Septién, Aleteia

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