Mostrando entradas con la etiqueta Ave María. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ave María. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de marzo de 2021

Una familia entregada a la devoción de las 3 Avemarías: 1500 kilómetros en policiclo para difundirla

 Los Poidevin hablan del poder transformador de rezarlas con perseverancia

Benoit y Alix Poidevin con sus hijos Sixte, y François-Xavier y otros niños,
durante su viaje para difundir las 3 Avemarías. Foto: Facebook.

La devoción de las Tres Avemarías es una de las más difundidas en la Iglesia y una de las más eficaces vías para alimentar en amor a la Virgen María. Una familia francesa ha convertido su difusión en un compromiso personal, como cuenta el portal mariano Cari Filii:

¿Hasta dónde podríamos llegar para difundir la devoción de las tres Avemarías?”, se preguntaron Benoit y Alix Poidevin, un joven matrimonio residente en la ciudad francesa de Blois. Desde que se mudaron a esta localidad en 2015, comenzaron a trabajar para el santuario de Nuestra Señora de la Trinidad y se plantearon un objetivo conjunto: propagar a la gente corriente de todo el mundo la devoción de esta sencilla oración mediante su testimonio de fe.

Un matrimonio dedicado a evangelizar

“Buscamos todos los medios que lleven a las personas a practicar y amar esta sencilla devoción [las tres ave marías] que ha cambiado nuestra vida”, cuentan los Poidevin en la página web de su apostolado, Trois Ave.

Benoit y Alix Poidevin se conocieron durante sus estudios de filosofía.  Con tan solo 23 y 21 años se casaron en 2013, y dos años después se mudaron a la ciudad francesa de Blois, donde comenzaron a trabajar para el Santuario de Nuestra Señora de la Trinidad. Benoit comenzó a ser editor jefe de la revista del santuario Les Trois Ave junto con su esposa, que actualizó y modernizó el diseño editorial, e incorporó comics marianos a la edición de esta revista con 118 años de historia.

La oración les cambió la vida

Durante su estancia en Blois, el rezo de las tres Ave Marías cambió la vida del joven matrimonio, y consagraron su vocación misionera a difundir esta devoción por todo el mundo junto con sus tres hijos: Sixte, de cinco años; Étienne, de tres, y François-Xavier, que acaba de cumplir un año. Sin embargo, la pandemia y el cierre de fronteras complicaron sus planes.

No queríamos quedarnos sentados sin hacer nada”, explicó el matrimonio en la Radio Católica de Francia. Toda la familia coincidía en que el Covid no impediría su apostolado.

Comic sobre las Tres Avemarías.

Uno de los cómics editados por la revista "Trois Ave".

Una devoción con historia

 “En el siglo XIII”, cuenta el matrimonio a Famille Chrétienne, “la Virgen se apareció a Santa Matilde, le prometió ayudarla en la hora de su muerte y le invitó a cambio a rezar las tres Ave Marías cada día: `quiero que me reces diariamente tres Avemarías, conmemorando, en la primera, el Poder recibido del Padre Eterno; en la segunda, la Sabiduría con que me adornó el Hijo; y, en la tercera, el Amor de que me colmó el Espíritu Santo´”.

La familia Poidevin comenzó a planificar el modo de difundir la devoción e historia de las tres Avemarías por toda Francia, hasta que presentaron la iniciativa 3Roues3Aves (3 ruedas, 3 Ave Marías). Durante dos meses, la familia al completo recorrería 1.500 kilómetros a lo largo de su país natal para difundir las tres Avemarías en sus peculiares bicicletas. ¿El destino? El Santuario de Lourdes.

Una familia misionera, en bicicleta y sin comida

El 15 de agosto de 2020 la familia recibió la bendición previa a su viaje en el Santuario de Nuestra Señora de la Trinidad, acompañados de familiares y conocidos. Durante los siguientes dos meses, esta familia numerosa viviría de la caridad de los lugares donde llegase con sus peculiares transportes de 3 ruedas.

“No teníamos tienda de campaña, teníamos que vivir de la caridad de los demás cada noche”, explica el padre de familia, y cada jornada de evangelización publicaban en las redes sociales de 3Roues, 3Aves mensajes pidiendo alojamiento. Sus redes sociales presentan numerosos ejemplos: “Si vives en el oeste, puedes conocernos y darnos alojamiento, incluso aunque sea lejos de las carreteras mediante esta página o por mail”, invitaban a los residentes cercanos a su paso.

Hablar de María a la gente corriente

 “Nuestro objetivo era hablar de la Virgen María, no hacer una peregrinación mendicante. ¡Si un día llovía demasiado, podíamos irnos al refugio a pedir una pizza!”, recuerda riendo Benoit. “El Señor se ocupa de todo cuando ponemos la confianza en Él”.

Cada mañana, “rezábamos para que Nuestra Señora pusiese en nuestro camino a las personas con las que quería que hablásemos”, explica Benoit. Cada día, la familia hablaba y “acogíamos a invitados, peregrinos, feligreses o gente que simplemente aprovechaba para dar un paseo los domingos”, recuerda. “Todos ellos tenían algo en común”, menciona Benoit, “un corazón abierto”.

Los Poidevin en sus policiclos.

La familia Poidevin, en las dos bicicletas llegando a Pontivy (Facebook)

Lloró al conocer el poder de las tres Avemarías

Alix recuerda un día en el bar de un pueblo, cuando buscaban algún lugar donde pasar la noche. “Una señora en la mesa accedió a acogernos en su casa”, cuenta, “la cena fue la ocasión de una preciosa conversación en la que pudimos hablar de las tres Avemarías y de cómo habían cambiado nuestra vida”. Sus anfitriones no eran practicantes, pero “sus corazones estaban abiertos de par en par, y pudimos invitarlos a nuestra oración familiar, donde pidieron por su nieto”.

Benoit destaca otra anécdota. Esperaba a su mujer, cuando se acercó un hombre interesado en nuestras bicicletas. A la vuelta de Alix, el matrimonio se marchó al campamento para preparar la comida cuando vieron acercarse a aquel hombre junto con su mujer. “Trajeron el café, y comenzamos a hablar del poder de las tres Avemarías. Su mujer tenía lágrimas en los ojos cuando nos escuchó decir lo mucho que María fue un apoyo en los tiempos de dificultad. Al final”, recuerda Benoit, “se llevaron cartas y medallas para sus nietas”.

Forman matrimonios para el apostolado

Pero la vocación apostólica y misionera de los Poidevin no concluyó en Lourdes. Benoit comenta que actualmente se encuentran construyendo un hogar en la Comunión de Priscila y Aquila, “una comunidad cuya vocación es reunir a matrimonios que han recibido una llamada misionera, para proclamar el Evangelio y animar a la evangelización de otros matrimonios”.

Junto con el resto de miembros de la comunidad, “podemos repasar nuestras misiones, rezar juntos, y profundizar en nuestro discernimiento vocacional, en el que lo primero es el matrimonio, después la familia y por último la misión”.

Fortalece las familias y las vocaciones

Benoit y Alix son testigos de cómo la devoción a la Virgen María y a las tres Ave Marías ha influido en sus vidas. Destacan como “fortalece a los matrimonios, las familias y las vocaciones, mueve a los corazones para el rezo del rosario y recibir los sacramentos… nos da una mayor sensibilidad sobre lo que nos lleva o nos aleja del cielo”, explica la Alix. Y anima a que los niños “hagan propósitos, como el rezo de estas tres Avemarías cada día, ya que en el momento de su primera comunión, tienen el corazón y alma abiertas para ello. Sea cual sea su vida”, explica, “la Santísima Virgen se unirá a ellos algún día”. 

J. M. Carrera / Cari Filii

Vea también     Cómo nacieron el Ave María y el Rosario




jueves, 27 de agosto de 2020

Un «Ave María» menos conocido que es tan hermoso como el de Schubert




La increíble mezcla vocal de Voces8 destaca una joya de la música sacra  

El “Ave María” es una de las obras de música sacra más compuestas y grabadas del mundo católico. Aunque no hay escasez de versiones, configuradas para una amplia gama de estilos, la mayoría de las personas solo están realmente familiarizadas con el arreglo popular de Schubert.
Por supuesto, que Schubert esté en un lugar privilegiado es bien merecido, ya que su música fue diseñada para atraer emociones reverentes de los oyentes, pero hay muchos otros tratamientos dignos de esta oración a la Santísima Madre que vale la pena explorar.
Hoy os traemos el “Ave María” de Franz Biebl, compositor del siglo XX. Escrita en la década de 1960, la pieza no ganó mucho impulso hasta 1989, cuando se estrenó por primera vez en los Estados Unidos. La pieza combina el texto latino de la oración del Ángelus con el del Ave María que sirve de estribillo.
El Ángelus se canta en canto llano, descansando sobre una nota zumbante mientras los cantantes recitan la oración, pero las secciones del Ave María se impregnan de líneas polifónicas que ascienden maravillosamente.
Si bien el estilo es el de un motete, una forma musical que se remonta a algunas de las formas más antiguas de la música cristiana, los acordes coloridos de larga duración producidos por el coro recuerdan mucho al período romántico. Aunque el período romántico en la música terminó en la época en que nació Biebl, es obvio que se inspiró en esta época.
Voces8 hace otro buen trabajo con este trabajo coral, como es de esperar de uno de los principales coros sagrados del mundo. Como siempre producen un sonido tan grande que parece imposible que no haya más gente cantando con ellos. Si está buscando más de Voces8, le sugerimos «A Boy and a Girl» de Eric Whitacre, uno de los compositores vivos más talentosos.
J.P. Mauro, Aleteia

Vea también Cómo nacieron el Ave María y el Rosario

martes, 15 de octubre de 2019

¿Conoces el significado del Ave María?


Papa Francisco nos explica el verdadero sentido de las palabras (que a menudo ignoramos) de esta importantísima oración


VIRGIN

Todos rezamos el Ave María. Pero ¿cuántos conocen su verdadero significado? ¿Qué se quiere expresar con esta oración?
En el libro Maria. Mamma di tutti (ediciones San Pablo, publicado en Italia) es directamente el Papa Francisco quien nos enseña el sentido de las palabras de esta importantísima oración.

Llena de gracia

El ángel Gabriel llama a Maria “llena de gracia” (Lc 1,28): en ella, observa el Papa, “no hay espacio para el pecado, porque Dios la preeligió desde siempre como madre de Jesús y la preservó de la culpa original”.
“Y el Verbo se hizo carne en su seno. También a nosotros se nos pide escuchar a Dios que nos habla y acoger su voluntad. El Señor nos habla siempre”.

El Señor está contigo

Lo que sucedió en la Virgen de manera única, sostiene Francisco, “sucede a nivel espiritual también en nosotros cuando acogemos la Palabra de Dios con corazón bueno y sincero y la ponemos en práctica. Sucede como si Dios tomase carne en nosotros, Él viene a habitar en nosotros, porque toma morada en los que lo aman y observan su Palabra. No es fácil entender esto, pero, sí, es fácil sentirlo en el corazón”.
“¿Pensamos que la encarnación de Jesús es algo del pasado, que no nos afecta personalmente? Creer en Jesús significa ofrecerle nuestra carne, con la humildad y el valor de María”.

Bendita eres entre las mujeres

¿Cómo vivió María esta fe? “La vivió – responde el Papa – en la sencillez de las miles ocupaciones y preocupaciones diarias de cualquier mamá, como proveer el alimento, el vestido, el cuidado de la casa… Precisamente esta existencia normal de la Virgen fue el terreno donde se llevó a cabo una relación singular y un diálogo profundo entre ella y Dios, entre ella y su Hijo”.

Y bendito el fruto de tu seno, Jesús

María es receptiva pero no pasiva, precisa Francisco.
“Como, a nivel físico, recibe el poder del Espíritu Santo pero después da la carne y la sangre al Hijo de Dios que se forma en Ella, así, en el plano espiritual, acoge la gracia y corresponde a ella con la fe. Por esto san Agustín afirma que la Virgen “concibió antes en el corazón que en el seno”. Concibió antes la fe y después al Señor”.

Santa María, Madre de Dios

La Madre del Redentor, continua el Papa, “nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios, nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio gozoso y sin fronteras”.

Ruega por nosotros pecadores

Para explicar el sentido de este pasaje de la oración, Francisco evoca una anécdota:
Recuerdo una vez, en el santuario de Luján, estaba en el confesionario, ante el cual había una larga fila. Había también un muchacho todo moderno, con pendientes, tatuajes, todas estas cosas… Y vino para decirme lo que le pasaba. Era un problema grave, difícil. Y me dijo: conté esto a mi mamá y mi mamá me dijo: ve a la Virgen y te dirá lo que tienes que hacer. Esta era una mujer que tenía el don del consejo. No sabía cómo salir del problema del hijo, pero le indicó el camino justo: ve a la Virgen y ella te dirá. Este es el don del consejo. Esa mujer humilde, sencilla, dio al hijo el mejor consejo. De hecho el muchacho me dijo: miré a la Virgen y sentí que tenía que hacer esto, esto y esto… Yo no tuve que hablar, lo habían dicho ya todo su mamá y el propio joven. Este es el don del consejo. Ustedes mamás que tienen este don, pídanlo para sus hijos. El don de dar consejo a los hijos es un don de Dios.

Ahora y en la hora de nuestra muerte 

Confiémonos a María, añade Papa Francisco, “para que Ella, como Madre como madre de nuestro hermano primogénito, Jesús, nos enseñe a tener su mismo espíritu materno hacia nuestros hermanos, con la capacidad sincera de acoger, perdonar, dar fuerza e infundir confianza y esperanza. Esto es lo que hace una mamá”.
El camino de María hacia el Cielo comenzó con ese SÍ pronunciado en Nazaret, en respuesta al Mensajero celeste que le anunciaba la voluntad De Dios para ella. Y en realidad es justo así: cada SÍ a Dios es un paso hacia el Cielo, hacia la vida eterna”.
Gelsomino del Guercio, Aleteia

sábado, 8 de diciembre de 2018

El día que Pavarotti y Roberto Carlos le cantaron a la Virgen

Un Ave María que se cantó por la paz en el mundo y que tocó el corazón de todos

O SOLE MIO
Aún no existía Facebook y uno de ellos ya quería tener un millón de amigos. Tampoco había visto la luz Spotify, pero tanto el uno como el otro lograban emocionar y cautivar a públicos diversos.
Sin lugar a dudas tanto Luciano Pavarotti, uno de los tenores italianos más populares de todos los tiempos, como Roberto Carlos, uno de los cantautores brasileños más influyentes décadas atrás, han hecho disfrutar con su música –cada uno por su camino-  a millones de personas a lo largo y ancho del mundo.
Pero hubo un día en que ambos se juntaron para cantar y fue algo explosivo. Sucedió en el año 1998 en la localidad brasileña de Porto Alegre (Rio Grande do Sol) en el estadio Beira-Río ante unas 50.000 personas, según recuerda O Globo.
El espectáculo de más de tres horas tuvo varios momentos memorables, entre ellos la interpretación de O Sole Mio o La Donna e Mobile (Verdi). Pero durante el encuentro histórico sin lugar a dudas el Ave María a dúo movilizó el corazón de todos.
“Vamos a cantar esta canción por la paz en el mundo”, expresó Roberto Carlos en aquella emocionante noche.


Pavarotti, que a lo largo de su carrera ha hecho dúos y ha cantado junto a innumerables artistas fuera de la música clásica, falleció en septiembre de 2007, mientras que Roberto Carlos actualmente está en su natal Brasil.
Qué mejor momento este 8 de septiembre, la Inmaculada Concepción, que recordar aquella maravillosa velada para muchos recordada como el día en que se juntaron para cantarle a la Virgen.
Advocaciones marianas más famosas de América Latina aquí: 



















viernes, 11 de mayo de 2018

¿Por qué pedimos a María intercesión “en la hora de nuestra muerte”?

Esta frase del Ave María es humilde pero muy poderosa

DEATH
En la oración por excelencia a la Virgen, el Ave María, la frase final dice: “ruega por nosotros, que somos pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Esta frase, si uno reza el rosario a diario, la repite al menos 50 veces.
¿Por qué tanta insistencia? Sólo puede ser una razón: porque la Iglesia reconoce que, en la hora de la muerte, la intercesión de la Virgen es muy necesaria y extremadamente eficaz.
Para comprender esta necesidad, hay que tener presente que la hora de la propia muerte es la más decisiva y difícil de todas. Es la hora del combate supremo. Una buena muerte puede reparar los errores de toda una vida, y alcanzar la misericordia divina.
El ejemplo del buen ladrón del evangelio: Su vida estaba manchada por varios crímenes, que le llevaron a merecer ser ajusticiado. Pero poco antes de morir, se arrepintió, fue perdonado, y recibió la seguridad del mismo Cristo de que ese mismo día estaría con Él en el Paraíso.
Sin embargo, también puede suceder al contrario: en el último instante de la vida, uno puede dar la espalda a Dios, y aun cuando llevara una vida virtuosa, podría en el momento supremo renegar de todo ello y comprometer su salvación eterna.

El momento de la agonía

Las historias de los santos, san Francisco de Asís, san Andrés Avelino y tantos otros, muestran que el momento de la muerte es también el momento de la lucha espiritual más fuerte. No es casualidad que muchos moribundos llamen a su madre biológica en esos duros momentos, como buscando un consuelo maternal, incluso aunque esta ya haya muerto.
La Iglesia, consciente de la gravedad de ese momento en la vida de un cristiano, dispone ayudas espirituales importantes, como el sacramento de la Unción de los Enfermos. Y propone también acudir al auxilio de la Virgen María: Santa María, ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte.
Para los cristianos, poder invocar a María en esos momentos es un consuelo a la vez humano y espiritual muy profundo. Su intercesión es poderosa en el momento de las tinieblas, y Ella es capaz de enternecer el corazón más duro y de lograr una verdadera conversión. Esta creencia ha sido constante en los grandes santos y padres de la Iglesia
“Cuando llega la última hora de un devoto de Nuestra Señora – dice san Buenaventura -, esta buena Madre le envía los espíritus angélicos que están a sus órdenes, juntamente con san Miguel, su jefe. Y Ella, que es el flagelo del infierno – como dice san Juan Damasceno – Ella que tiene, por misión, el odio a la serpiente infernal, le hace sentir, sobre todo cuando alguno de sus devotos abandona este mundo, todo su victorioso poder. Ella es para el demonio, en esta ocasión, terrible como un ejército en orden de batalla. Se vuelve contra él como esa torre de la que habla el Cantar de los Cantares, donde mil escudos están levantados con las armas de los más valientes”.
“¡No, un servidor de María no puede perecer!” – declara san Bernardo. – “¡No, aquel por quien María se dignó rezar no puede ya tener dudas de su salvación y de su ida a la gloria del Cielo!” – dice san Agustín.
“¡No, aquel por quien María rezó una vez no perecerá! ¡No, quien reza piadosamente todos los días el Ave María no será abandonado en la última hora!” – exclama también san Anselmo. Esta oración posee todas las cualidades capaces de volverse infaliblemente victoriosa.
En primer lugar, ella es santa en su motivación. ¿Qué pedimos por ella? La perseverancia final “en la hora de nuestra muerte”. Además, esta oración es humilde. Por ella confesamos a María Santísima nuestra miseria, revistiéndonos de un título que nos define muy bien: “pobres pecadores”.
Es también una oración confiante, pues nos dirigimos a la más poderosa intercesora que pueda haber, Aquella que es llamada de “Omnipotencia suplicante”, en vista de su santidad preeminente y de su dignidad incomparable de Madre de Dios: “Santa María, Madre de Dios”.
Esta oración es perseverante. ¿Qué oración puede ser más perseverante? Aunque, por suposición, sólo rezásemos un Ave María por día, ¿cuántas veces durante nuestra vida le habremos pedido que interceda por nosotros en la hora de la muerte? ¿Y cómo será si rezamos al menos un misterio del rosario? ¿Más aún si tenemos la costumbre de rezar diariamente un rosario entero? ¿Será posible que María Santísima, tan celosa de nuestra salvación, no nos escuche?
Tomemos, pues, la resolución de rezar todos los días de nuestra vida, con una nueva fe, una nueva confianza y un nuevo cuidado, esta corta pero tan bella y eficaz oración, el Ave María. Así obtendremos cada día aquellas gracias particulares que necesitamos y, sobre todo, la gracia necesaria al final de la vida, la mayor de ellas, la más importante de todas las gracias, la gracia de perseverar hasta el final.
(Adaptado de “L’Ami du Clergé” nº 39, de 23/9/1880)