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lunes, 10 de octubre de 2022

El testimonio de un sacerdote mayor triunfa en internet

 

FR HOLT

¡Y puede inspirar a otros a volver a la Iglesia!

El proyecto de fotografía Humans of New York, que retrata a personas de la ciudad desde 2010 y propone cada día una al público, presentó recientemente al padre Bill Holt, OP, un dominico de gran prestigio que es sacerdote desde hace más de 40 años. A través de su experiencia como pastor, ha visto a sus feligreses en su momento más vulnerable y su fe y compasión han brindado mucho consuelo a muchos.

Lo que ocurrió una Navidad

«De todos los santos de cara amarga, líbrame, oh Señor. No quiero estar con un gruñón, un cangrejo, un cocodrilo en un foso. Los gruñones son una pequeña minoría. Pero son gritones. Sí, los gruñones son gritones. Tienen cosas sin resolver, tal vez de su infancia. No están desconectados de Dios. Pero están luchando con él. No es algo malo, sí. No es algo malo. Pero quiero pasar el rato con gente que disfruta de la vida.

«En casa tengo un archivo maravilloso; es solo una caja de plástico. Dentro están todas las cartas que la gente me ha escrito a lo largo de los años: adolescentes en el grupo juvenil, viudas que perdieron a sus maridos. Personas para las que pude hacer una diferencia en su vida. Durante dos años fui capellán en la sala de niños del hospital de cáncer. ¿Qué puedes decir? No puedes explicar por qué suceden algunas cosas. Solo que es un misterio. Y un misterio es la realidad, imbuido de la presencia de Dios.

«Una Navidad hubo una niña de diez años de Irlanda muriendo de leucemia. Todo lo que esta chica quería era una muñeca Cabbage Patch. La muñeca más fea que hayas visto en tu vida, 75 dólares. ¡75 dólares! Y se agotaron en todas partes. La madre me dijo: ‘He mirado en todas las tiendas’. Ese mismo día una familia de mi parroquia me preguntó qué quería para Navidad. Yo digo: una muñeca Cabbage Patch, y dos walkie talkies. Dijeron: ‘Padre, ¿está seguro? Les dije: ‘Sí, estoy seguro’. ¡Yo también fui un niño una vez!

La muñeca Cabbage Patch fue para la niña pequeña. Entonces le di un walkietalkie a ella, y otro a su hermano gemelo. Para poder hablar mientras ella estaba en aislamiento. Después de que ella falleciera, la madre me escribió una carta. La guardo en mi archivo maravilloso. Decía: ‘Esos walkie-talkies fueron la mejor medicina que ha tenido’.»

Mensajes de Facebook

Si bien el pasaje en sí mismo es muy inspirador, la positividad con la que se recibió nos dio además mucha esperanza acerca de que aquellos que no sean particularmente religiosos aún tengan el deseo de tener una relación con Dios, y tal vez incluso encuentren su camino hacia la Iglesia católica.

«¿Dónde está su parroquia, padre? Tu presencia, tu perspectiva, tu optimismo y amabilidad… ese es el tipo de religión de la que quiero ser parte«, compartió un comentarista.

Creyentes y no creyentes

Fue maravilloso ver cómo algunos respondían positivamente a lo que les inspiraba el sacerdote. Otro comentarista señaló que él era «¡Un verdadero hombre de Dios! Repartiendo amor, sol y consuelo».

Mientras que otro dijo: «Incluso alguien como yo que no es religioso puede ver a este señor haciendo el trabajo de Dios y con un corazón bondadoso«.

Este pensamiento fue repetido por otro comentarista, quien compartió: «Me encanta esto. Él realmente está trayendo el amor de Dios a las luchas de la vida real que tiene la gente. No minimiza su dolor, camina junto a ellos».

Y una persona destacó con razón: “’El misterio es la realidad, imbuida de la presencia de Dios’. No soy creyente, pero eso está muy bien expresado.

Sin embargo, no son solo los usuarios de Internet los que están impresionados con el padre. Un fraile dominico que conoce al sacerdote dijo a Aleteia:

«El padre Holt es amado universalmente por los frailes jóvenes. Es famoso por sus “Holt-ismos” (pequeños consejos sacerdotales amistosos) y por enviar notas de reflexión para animar a los hermanos en su trabajo.»

También es un confesor muy solicitado. Y los que puedan ir a St. Vincent Ferrer en Nueva York, donde el padre Holt está en la residencia, podrá escucharlo celebrar misa o incluso hacer que escuche sus confesiones.

Si bien la mayoría de nosotros no podremos conocer al padre Holt en persona, podemos inspirarnos en él para tener compasión, abrazar la vida y comenzar nuestros propios «archivos encantadores».

~

Gracias a Brandon Stanton y HONY por permitirnos amablemente compartir la foto.

Cerith Gardiner, Aleteia,

Vea también      El Sacerdote en la Iglesia católica
y su Misión
 (abundante información)

















lunes, 11 de julio de 2022

Lo que puede mantenerte alegre siempre

 

ERASMUS


El miedo y la tristeza dan paso a la alegría cuando confías en esta promesa que Jesús hizo a sus amigos

¿Qué es lo que me mantiene alegre? Tengo motivos para alegrarme.Me lo dice Dios:

«Alegraos, Jerusalén, y regocijaos por ella todos los que la amáis, llenaos de alegría por ella todos los que por ella hacíais duelo. Mirad que yo tiendo hacia ella, como río la paz, y como raudal desbordante la gloria de las naciones, seréis alimentados, en brazos seréis llevados y sobre las rodillas seréis acariciados. Como uno a quien su madre le consuela, así yo os consolaré. Al verlo se os regocijará el corazón, vuestros huesos como el césped florecerán».

Dios me consuela, me salva, me alegra el alma. Dios es como un río caudaloso que da paz.

Son aguas desbordantes en medio de mi sequía. Son alimentos suficientes en medio de mi hambre. El corazón queda saciado.

Feliz al final del día

Así me alegro yo al final del día. He disfrutado de la vida. Me han ido bien las cosas. Todo ha funcionado. Y el corazón se alegra.

Es lo mismo que les sucede a los discípulos que son enviados por Jesús. Vuelven felices porque han tenido éxito:

«Regresaron los setenta y dos alegres, diciendo: – Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

¿Acaso no me alegro yo al ver todo lo bueno que sucede en mi vida? ¿Y qué sucede en mi alma cuando no todo sale como esperaba?

Estoy feliz cuando me salen bien las cosas. Cuando no me critican y en su lugar recibo halagos. Cuando me abrazan y me siento en casa. Cuando todo fluye y parece que es imposible que algo pueda salir mal.

Es la alegría que brota de los logros que me he empeñado en conseguir. He luchado por ellos y he llegado a la meta.

¿Acaso no tengo motivos para estar alegre? Es normal que me alegre cuando me siento poderoso y el mundo se rinde a mis pies. Es lo más humano que tengo. Refleja mi condición vulnerable, frágil.

La verdadera razón de la alegría

Cuando no salen bien las cosas estoy triste, me hundo, me angustio, pierdo la paz. No conservo esa alegría por la que lucho. Es curioso lo que les dice Jesús a los discípulos:

«Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos».

Les dice que nada les podrá hacer daño en la tierra. Pero sobre todo les confirma que sus nombres están escritos en el cielo.

Confía en la promesa de Dios

¿Y el mío? ¿Tengo mi nombre inscrito en el cielo?

Cuando estudiaba en la universidad las listas de los aprobados en algunos exámenes se colgaban en la pared del pasillo. Uno iba temblando a ver si su nombre aparecía en la lista.

Recuerdo el gozo al ver mi nombre cuando me aprobaron. Y el dolor cuando no aparecía en la lista. ¿Será así en el cielo? ¿Estará mi nombre en la lista?

Estoy seguro de la promesa de Dios. Tengo una certeza, mi nombre ya está en la lista que sostiene María en el cielo.

¿Cómo voy a dudarlo si fue Ella la que me llamó para que caminara a su lado? No dudo de su fidelidad. No tengo miedo al fracaso. Sé que estoy en la lista de los aprobados.

El amor es lo más fuerte

Porque el amor de Dios es más fuerte que todos mis pecados y debilidades. Estoy inscrito en esa lista porque sé que su mirada ha purificado mis entrañas y me ha llenado de paz.

¿Cómo puedo dudar de su elección? A veces me da miedo fallar. Me asusta mi pecado y tiemblo. Siento que nadie podrá perdonarme y la tristeza nubla mi memoria.

¿No había escrito Dios mi nombre en esa lista? Sí, estoy en ella. En los aprobados. Pero no han sido mis méritos los que lo han logrado. No ha sido gracias a mis horas de estudio.

No cuentan tanto mis capacidades, esos donde naturales con los que nací. La santidad no es la consecuencia de mi comportamiento impoluto y limpio. No es así.

No voy juntando méritos todos los años intentando tapar mis debilidades e imperfecciones, aunque a veces lo intente.

No centro mi alegría en hacerlo todo bien. No espero escuchar: ¡Qué bien hace todas las cosas! No lo necesito.

Cometeré errores. Pecaré y caeré. No estaré a la altura de tantas expectativas. Pero una sola cosa mantiene en lo alto mi alegría. Mi nombre ya está inscrito en el corazón de Dios.

Estoy dentro del corazón de Jesús, del corazón de María. Me aman por encima de todos los momentos de mi vida.

Sin miedo

No se detiene Dios a mirar cada una de mis imperfecciones. La santidad es el don de Dios en mi alma. Cuando le digo que sí y me abro a su presencia. Cuando le entrego todo lo que tengo y le susurro al oído que lo amo con todo mi corazón.

Al fin y al cabo mi vida consiste en amar. Seré feliz, estaré alegre, al amar y al saberme amado.

Sonreiré al ver la mirada de Dios posarse en mi corazón. No creo en un Dios juez que va buscando los más pequeños defectos en mi caminar. Así no es Dios.

Él me da poder para muchas cosas. Me dice que nada me hará daño incluso cuando yo me sienta herido y roto.

Y me promete que no tenga miedo, que mi alegría es porque ya he vencido. Ya me ha prometido el cielo para siempre. Y ha escrito mi nombre en las paredes de ese cielo con el que sueño.

La paz de su mirada me tranquiliza. No quiero hacerlo todo bien. No pretendo llegar a todos y a todo.

Me basta esa mirada llena de misericordia que me busca y me recuerda que soy un hijo elegido y amado por Dios.

Eso me basta para seguir adelante. Para alegrarme porque las aguas de su amor van a saciar mi sed ya calmar mi hambre. Su mirada me da esperanza.

Carlos Padilla Esteban, Aleteia

Vea también      La alegría de anunciar el Evangelio -
Benedicto XVI 
































jueves, 28 de abril de 2022

¿Buscas un propósito en tu vida?

 

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En este tiempo de pandemia he conocido casos de personas que perdieron la alegría de vivir y caminan atemorizadas ante un futuro incierto, y encontré la manera de ayudarlas

«No temas, pues yo estoy contigo; no mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios; yo te he dado fuerzas, he sido tu auxilio, y con mi diestra victoriosa te he sostenido”.

Isaías 41, 10

Lo sé, vivimos tiempos difíciles. Para mí son momentos en que se prueba nuestra fe. ¿Qué hacer?, me preguntas.

Solo debemos orardar lo mejor de nosotrosllevar vida evangélica y confiar en Dios, así todo saldrá bien.

Tal vez no sabes cuál camino tomar. Es muy sencillo hallarlo. Busca la respuesta en tu Biblia, donde Dios te habla, te guía, te orienta y te dice lo que espera de ti. También lee libros católicos de crecimiento espiritual.

Leer puede ayudarte

Don Bosco solía recomendar a los jóvenes en sus oratorios la lectura de buenos libros de espiritualidad para fortalecer su fe. Viendo todo el bien que hacían, él mismo de dedicó a escribir y publicar libros maravillosos.

Justamente sé de un libro cuya lectura te puede ayudar. Es el libro de san Claudio de la Colombiere, quien propagó la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y fue el director espiritual de santa Margarita María Alacoque.

Su libro se titula: El Abandono confiado en la Divina Providencia. ¿Lo has leído? Es maravilloso. Te recomiendo que lo leas.  Te hará mucho bien.  Puedes encontrarlo y leerlo gratis en algunos sitios de Internet.

Te copio un pequeño fragmento:

«¿Qué bien puede proporcionarme esta enfermedad que me obliga a interrumpir todos mis ejercicios de piedad?», dirá tal vez alguien. «¿Qué ventaja puedo obtener de la pérdida de todos mis bienes que me sitúa en el desespero, de esta confusión que abate mi valor y que lleva la turbación a mi espíritu?».

Es cierto que estos golpes imprevistos, en el momento en que hieren acaban algunas veces con aquellos sobre quienes caen y les sitúan fuera del estado de aprovecharse inmediatamente de su desgracia.

Pero esperad un momento y veréis que es por allí por donde Dios os prepara para recibir sus favores más insignes. Sin este accidente, es posible que no hubierais llegado a ser peor, pero no hubierais sido tan santo. … Sólo os faltaba este paso para entrar en una libertad perfecta; era poco, pero, en fin, no hubierais podido hacer aún este último sacrificio; sin embargo, ¿de cuántas gracias no os privaba este obstáculo?”.

Encontrar el sentido, recuperar la alegría

¿Eres de los que necesitan buscar a Dios y no sabes por dónde empezar?¿Sientes que debes llenar un vacío? ¿Necesitas un propósito en tu vida?

Les pasa a muchos. En este tiempo de pandemia he conocido casos de personas que perdieron la alegría de vivir y caminan atemorizadas ante un futuro incierto.

Pensé en ellos y en ti. “¿Cómo puedo ayudar a tantas personas que hoy sufren y temen?”, me pregunté. La respuesta llegó al instante:

“Elevando mis plegarias  con fervor y escribiendo artículos que les muestren el Camino, los anime a no temer y les señalen qué hacer y a quién pueden acudir en medio de tantas dificultades».

Es lo que trato de hacer con estos escritos. Y espero que te ayuden tanto como a mí, pues nos mantienen unidos como hermanos.

«No tengas miedo»

Por lo pronto, no tengas miedo. Las Sagradas Escrituras en 1 Juan 4 nos aseguran:

En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor

Santa Faustina lo comprendió bien y escribió en su Diario (589):

“El amor expulsa el temor del alma. Desde que amé a Dios con todo mi ser, con toda la fuerza de mi corazón, desde entonces cedió el temor. Dios es el Amor y su Espíritu es la paz”.

Es verdad, no hay razones para temer cuando se ama y vives en la presencia de Dios.

Muchas veces necesitamos motivos para vivir. Estos nos alientan a dar y ser lo mejor de nosotros, conquistar metas y anhelar la santidad. Los encontramos en Dios.

       ¿Buscas un propósito en tu vida? Busca a Dios y lo encontrarás.

     ¡Ánimo! Luego me cuentas cómo te fue.

Claudio de Castro, Aleteia

Vea también      10 buenos propósitos para recordar y poner en práctica en nuestras familias 
















viernes, 31 de diciembre de 2021

Debo confesarlo, no me resistí (un bello testimonio)


Me miró sospechoso, guardó un incómodo silencio y de pronto sonrió y me devolvió el saludo: “Feliz Navidad para usted también”

Hoy lo hice de nuevo. No pude resistirme, ante tanto ataque a nuestra Santa Navidad, en la que reemplazan a Jesús y a María en los nacimientos y te inculcan decir: “Felices Fiestas” en lugar de “Feliz Navidad”.

Me brotó de lo profundo del alma empezar a saludar a todo el que viera con un espléndido:  “¡FELIZ NAVIDAD!”.

Algunos me miraban como a un bicho raro, pero te diré un secreto: “me encanta ser un bicho raro para Jesús”.

En un mundo tan agitado, materialista, de consumo, lleno de odios y dificultades, la alegría parece ser un desconocido.  

Pero no en todos. Había quienes de pronto sonreían y me devolvían entusiasmados el saludo navideño. Era una gran novedad y me llenaba de ánimo para continuar.

También en pandemia, feliz Navidad

No es primera vez que salgo entusiasmado a esparcir este maravilloso saludo navideño.

Pero este año en medio de una dolorosa pandemia, con tanto sufrimiento a nuestro alrededor, cuesta más. Y es natural. Muchos cargan pesadas cruces. Nos toca aligerarles el peso con una palabra de aliento, un saludo, un: “Dios te ama”.

En días como hoy pienso en el letrero que don Bosco mandó colgar en sus oratorios:

“Tristeza y melancolía, fuera de la casa mía”.

La Navidad no es tiempo para dejar entrar la tristeza o el desaliento. Es un tiempo de profunda ALEGRÍA.

La razón de la alegría

Y a pesar de todo, debemos estar alegres pues esperamos la llegada de nuestra esperanza y Salvador.

«Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz».

Isaías 9

Por la puerta de tu alma, en Navidad, solo deben entrar: la gracia tras una buena confesión sacramental, la alegría de la Navidad y los méritos de la oración devota.

Saludar a todos con un alegre “Feliz Navidad”, es mi sello personal en cada Navidad. No imaginas cuánto lo disfruto.

Veo las reacciones de las personas, sus rostros de sorpresa, sus miradas que cobran un brillo inesperado de felicidad.

En este Adviento he rezado mucho por el papa Francisco y por los gobernantes de mi país, por las familias, la santidad de los sacerdotes, las benditas Almas del Purgatorio y la conversión de los grandes pecadores.

¿Te animas a rezar por ellos y por nosotros en Aleteia?

¿Cómo te fue?

Mi hijo Luis Felipe me ha pedido que lo lleve a hacer algunas diligencias en el auto.

Mientras se alista preparo una buenas dosis de ese “Feliz Navidad” que daré a grandes dosis, alegre, lleno de entusiasmo, para esparcirlo a donde vaya, con una sonrisa y mis mejores deseos de paz, prosperidad y santidad.

Haz la prueba y me cuentas cómo te fue.

Espera, hay algo que debo decirte:
“¡Todos los que formamos el equipo de Aleteia, queremos desearte una muy Feliz Navidad!

¡Dios te bendiga!

Amable lector de Aleteia… ¿Te gustaría compartir con nosotros tus experiencias con Dios? Te paso mi email personal. Puedes escribirme si lo deseas: cv2decastro@hotmail.com

Claudio de Castro, Aleteia


Vea también     Navidad eres tú - Papa Francisco