La Cuaresma no es solo un tiempo litúrgico que se nos regala
antes de la Semana Santa para ponernos la ceniza en la frente y hacer
propósitos; es una oportunidad de conversión y vuelta a lo esencial en nuestra
vida. Durante 40 días, la Iglesia nos invita a detenernos, a mirar hacia
adentro y a volver el corazón a Dios. Pero cada Cuaresma puede convertirse en
una rutina si no la vivimos con intención.
Este año puede ser diferente, puede ser más profundo, más
transformador, más real. Aquí te proponemos 5 claves espirituales para vivir
esta Cuaresma como ninguna otra:
1. Vuelve al corazón, no solo a las prácticas
Ayunar, rezar y vivir la caridad, son 3 pilares
fundamentales de este camino cuaresmal, sin embargo, pueden convertirse en
actos externos que hacemos por costumbre. Lastimosamente la rutina puede
impedir que Dios transforme nuestro interior y que la gracia actúe en nosotros.
La verdadera conversión ocurre en el corazón, cuando entregamos con conciencia
nuestra voluntad a Dios.
Esto no significa que tengamos que hacer todo bien, o
todo perfecto; significa que seamos conscientes día a día de lo que necesita
conversión en nuestro interior, que llenemos de sentido nuestras prácticas
externas y que estas incidan directamente en lo que pasa dentro nuestro. La
Cuaresma no es para cambiar de dieta, es para cambiar de dirección.
2. Practica un ayuno que te acerque a Dios
El ayuno no es castigo; es liberación. No se trata solo
de dejar la comida, sino de identificar aquello que ocupa el lugar de Dios en
nuestra vida.
Este año podemos intentar: ayuno de quejas, ayuno de
críticas, ayuno de distracciones digitales, ayuno de palabras que hieren, ayuno
de pereza. Cuando vaciamos espacio, Dios lo llena. El verdadero ayuno crea
hambre de lo eterno.
3. Redescubre el poder del silencio
Vivimos rodeados de ruido: notificaciones,
conversaciones, actividades, preocupaciones constantes. Pero Dios suele hablar
en la brisa suave.
Dedica cada día unos minutos al silencio consciente; sin
música, sin teléfono, sin prisa; en el silencio se ordenan los pensamientos, se
revelan las heridas y se escucha la voz de Dios. El desierto cuaresmal no es un
lugar físico; es un espacio interior.
4. Convierte el sacrificio en amor concreto
La caridad no es solo dar dinero; es dar tiempo, escucha,
paciencia. Demos un paso más allá en esta Cuaresma preguntémonos: ¿Quién
necesita hoy una muestra concreta de amor? Puede ser: un mensaje de
reconciliación, una visita pendiente, un acto de generosidad silenciosa, una
ayuda sin esperar reconocimiento. Dar no desde lo que nos sobra sino desde lo
que nos cuesta, nos falta o nos es escaso.
“El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser
prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar.
Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de
Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad
herida. No son meros gestos de filantropía, sino signos en los que se puede
percibir que la participación personal en los sufrimientos del otro implica el
darse a sí mismo, supone ir más allá de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra
persona sea parte del don” (Mensaje
del Papa León XIV para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo).
5. Camina hacia la Pascua con esperanza
La Cuaresma no termina en el sacrificio, sino en la
Resurrección. No es un tiempo triste; es un camino hacia la vida. Cada renuncia
tiene sentido porque conduce a la conversión, a la renovación, cada esfuerzo
prepara nuestro corazón para la alegría, cada paso sincero nos acerca a la
verdadera libertad, a Dios.
Vivir esta Cuaresma como ninguna otra no depende de hacer
más cosas, sino de hacerlas con más sentido, sacrificio y autenticidad.
“Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos
alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por
tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de
hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el
itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz
del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el
camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y
resurrección” (Mensaje
del Papá León XIV para la Cuaresma 2026).
Luisa Restrepo, churchpop
Vea también Algunas ideas creativa para la cuaresma

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