
En un mundo hiperconectado, bastaba con hacer un solo clic y desconectarnos de nuestra realidad para escapar a una realidad virtual que nos mantenía online; es decir, conectados con otros a la distancia, o jugando en línea para entretenernos, olvidándonos de nuestra vida real.
Pero hoy todo ha cambiado y cada vez son más las personas que buscan volver a la realidad y tener una vida offline y por lo tanto más presente ¿Qué nos ha hecho tomar esta decisión?
Inmersos en una anestesia digital

En entrevista con Aleteia, la psicóloga y consagrada Sofía Martínez explicó las dos vertientes de gratificación que ocurren cuando una persona recibe entra en el mundo virtual:
"El mundo digital está estructurado de tal manera que responde a necesidades humanas naturales: validación, autonomía, autoexpresión, relación con los demás, conocimiento de la verdad (estar informados). Cubriendo parcialmente dichas necesidades".
Por otro lado, Sofía explicó que "el atractivo por excelencia es la inmediatez. Vivimos en una cultura que aprecia lo simplificado, lo eficaz, lo rápido".
Y aunque esto también es una gran ventaja para el ser humano, puesto que las herramientas y plataformas digitales nos pueden ayudar en muchos aspectos, tienen que usarse con cuidado.
El dilema de lo real y lo ficticio
Agobiados por la gran presión del mundo digital, las personas buscan un estilo de vida más real que les permita tener más tiempo de calidad y real con sus seres queridos, fuera del mundo digital.
"La generación Z es la dificultad para distinguir entre la verdad y la fantasía. Los chicos ya no se preguntan para qué sirve algo, si funciona o no funciona, si es verdad; la pregunta es: ¿me gusta o no?".
¿Fatiga digital o algo más profundo?
Podría pensarse que estamos frente a un fenómeno global de "fatiga digital". Sin embargo, la psicóloga Sofía matiza esta idea.
"Sería muy atrevido decir que estamos ante un fenómeno global de fatiga digital", afirma, recordando que las herramientas digitales ya forman parte de nuestro modus vivendi.
La especialista advierte además un alto nivel de adicción a plataformas digitales, tanto en niños como en adultos, y plantea una pregunta clave:
"¿Estamos preparados interiormente para lidiar con ello, para tener dominio de nosotros mismos frente a lo digital?" Más que un fenómeno externo, la desconexión puede convertirse en un reclamo interior.
Señales que indican que necesitamos un Detox digital

Existen algunas señales que nos pueden informar que es necesario darnos un descanso de las redes sociales o videojuegos en línea para estar más presentes en nuestra realidad.
Sin embargo, Sofía menciona que no es necesario esperar a que estemos completamente saturados del mundo digital, sino que este detox se puede hacer en cualquier momento, ya que todos lo necesitamos.
Los más comunes son:
- Sensación de vacío
- Inquietud
- Desorden interior
- Falta de sentido de vida
- Fatiga
- Tristeza profunda
- Altos niveles de ansiedad
Sin embargo, "la desconexión digital, entonces, no es una solución mágica, sino una oportunidad para enfrentar aquello que solemos evitar".
Después del respiro digital
Llevar una vida más offline, es decir, más consciente, nos ayuda a recuperar nuestra propia identidad. Recobrando la paz y una mayor intimidad con Dios, al poner en práctica la oración, la calma y la estabilidad.
Finalmente, Martínez destacó que una gran manera de recobrar nuestra plenitud es a través de los ejercicios espirituales en silencio, de los cuales ella forma parte como organizadora, mencionando que nos ayudan a cuestionarnos: ¿qué hacemos? Y ¿quién elegimos ser?
Karen Hutch, Aleteia
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