No todos los lugares son iguales. Un santuario no es solo un destino piadoso. Desde los primeros siglos, los fieles han peregrinado. La peregrinación prepara el alma. Y cuando el peregrino llega, no llega con las manos vacías. En ese contexto, el Santo Rosario adquiere una fuerza particular. La Virgen Santísima ha elegido los santuarios para manifestarse.
En todos ellos, María conduce a lo mismo. Y siempre, el Rosario. Rezar el Rosario en un santuario es un acto completo. Cada misterio se medita con mayor recogimiento. La Iglesia enseña que en los lugares santos se obtienen gracias especiales.
Por eso el Rosario rezado en un santuario no es rutina. Muchos santos recomendaban unir peregrinación y Rosario. No hace falta decir mucho. Por la Iglesia. Un santuario nos recuerda que no estamos solos. Hoy, más que nunca, necesitamos volver a los lugares santos. Porque cuando el hombre se arrodilla en un santuario, Y el Rosario, rezado allí, permíteme que te haga dos preguntas: ¿cuál santuario te gustaría visitar este año? y ¿en cuál ciudad del mundo vives? P.D. Ten cuidado con lo que pides porque siempre hay un santo diciendo "amén" Fatima Vea también La Adoración Eucarística, Historia, Doctrina... |

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