
Padres y madres de hijos fallecidos durante el embarazo o poco después de nacer celebraron un acto de entrega de sus bebés a Dios en varios templos de España y les inscribieron en unos libros custodiados en las parroquias.
Fue este lunes 2 de febrero de 2026, fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, informó a Aleteia la pastoral de acompañamiento del duelo gestacional y perinatal 8 estaciones de luz, impulsora de la iniciativa.
La parroquia de Nuestra Señora del Buensuceso de Madrid acogió una misa con 55 velas con los nombres de los niños fallecidos y la fecha de su “nacimiento al Cielo”.
En el momento del ofertorio, las familias colocaron las velas encendidas entre flores al pie del altar como signo de la entrega confiada de sus hijos a Dios.
Hijos fallecidos presentes
“Ayer más que nunca el Cielo se hizo presente en la Eucaristía, ¡qué cerca estuvimos de nuestros hijos y qué presentes estaban!”, comparte una de las familias que participó.
“Viendo el nombre de mi niño en la vela, me emocioné -reconoce-. Qué bonito fue verlo escrito; me salió darle un beso, el beso que nunca le pude dar al niño”.
Las velas muestran que esos niños con una vida tan corta son -explican los organizadores-: “Luz de las naciones y gloria de tu pueblo, Israel, como anunció el anciano Simeón al recibir a Jesús, el día que María y José lo presentaron en el Templo”.
“Pudimos revelar al mundo la existencia de nuestros hijos y presentarlos voluntariamente al Señor”, destaca una madre “con 5 hijos en el Cielo”.
Sanación años después

Algunos de los participantes ya hace décadas que sufrieron el fallecimiento de sus pequeños.
Como una madre que perdió a su hija hace 40 años, quien afirmó que entregar ahora a su hija fue “poner a la Luz de Cristo aquello que tanto se escondía”.
“Mi corazón ha encontrado sosiego al presentar a nuestro querido hijo en el Templo ayer -afirma otra persona-. Tras 34 años de silencio, el ver que se hacía visible, da a mi espíritu una paz que no es normal”.
Y añade, con paz y consolación: “Es la Iglesia que acoge en todo su esplendor mimando a nuestros niños, y a todos nosotros”.
Una mujer que vivió el fallecimiento de sus mellizos hace más de 40 años, vivió el 2 de febrero como “uno de los días más importantes de mi vida”.
“Me emocioné mucho en el momento de proclamar el nombre de mis mellizos, hacerlos visibles después de tantos años ocultos -asegura-. La misericordia del Señor ha tornado la tristeza en alegría”.
“Cuando nuestro bebé se fue al cielo, nos quedamos descolocados, llenos de preguntas sin respuestas, con un dolor insoportable…”, recuerda una familia.
Y añade: “Ha sido un regalo inmenso del Señor haber sentido su consuelo hoy, y nos ha llenado el alma con su paz y esperanza. Estamos inmensamente felices y agradecidos”.
Acompañamiento a la luz de la Palabra
Este año, los propios padres sanados han extendido la iniciativa a otras parroquias de Madrid, así como de Barcelona, Zaragoza y Algeciras.
8 estaciones de luz acoge y acompaña a padres y madres que han perdido a un hijo durante el embarazo o a los pocos días de nacer.
Este itinerario pastoral les ofrece “un espacio donde su paternidad y maternidad pueden ser reconocidas y sostenidas por la comunidad cristiana”.
En él, las personas que han pasado un duelo perinatal comparten su situación en encuentros mensuales “abriéndose a la luz de la Palabra de Dios”.
Durante la octava de Navidad, encuentran apoyo y recursos para orar de manera especial en sus hogares.
Y en la fiesta de la Candelaria presentan a sus hijos en el Templo, haciendo posible la acogida de toda la Iglesia y que sus pequeños sean una luz, no escondida sino puesta sobre el candelero.
Patricia Navas, Aleteia
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