Los viernes durante la Cuaresma, hay una hermosa manera de
obtener una indulgencia plenaria: rezar una oración ante un crucifijo.
La Cuaresma es el momento en el año en que los católicos nos
concentramos especialmente en el arrepentimiento de nuestros pecados, en la
penitencia y en la búsqueda de reconciliación con Dios.
Además de ser un tiempo de ayuno, oración y limosna que
nos prepara para la Semana Santa, es también un tiempo en el que la Iglesia
Católica ofrece distintas formas de obtener una indulgencia plenaria.
¿Qué es una indulgencia plenaria?
Según
el Manual de las Indulgencias, una indulgencia plenaria es la remisión
total “ante Dios de la pena temporal por los pecados ya borrados en cuanto a la
culpa”, y puede ganarse para uno mismo o para un difunto que se encuentre en el
purgatorio.
Rezar el Vía Crucis y el Santo Rosario, asistir a la
adoración eucarística, o leer o escuchar la Sagrada Escritura son otras
formas de acceder a estos tesoros de misericordia.
Sin embargo, existe otra alternativa poco conocida para
obtener una indulgencia plenaria los viernes de Cuaresma: rezar la
oración “Mírame, oh, bueno y dulcísimo Jesús” ante un
crucifijo.
Según el Manual de las Indulgencias, cuarta
edición:
“Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que
rece piadosamente la oración: “Mírame, oh, bueno y dulcísimo Jesús” ante la
imagen de Cristo crucificado, después de la Comunión, en cualquier viernes del
tiempo de Cuaresma o en el Viernes de la Pasión del Señor”.
Además, se puede obtener una indulgencia parcial si se reza
cualquier otro día del año como acción de gracias después de la comunión.
Oración a Jesucristo crucificado ante el Crucifijo (“Mírame,
oh, bueno y dulcísimo Jesús”):
Mírame, oh, bueno y dulcísimo Jesús:
en tu presencia me postro de rodillas,
y con el mayor fervor de mi alma te pido
y suplico que imprimas en mi corazón, dulcísimo Jesús,
vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad,
verdadero dolor de mis pecados
y propósito firmísimo de enmendarme;
mientras con gran afecto y dolor
considero y contemplo en mi alma tus cinco llagas,
teniendo ante mis ojos aquello que ya el profeta David
ponía en tus labios acerca de ti:
“Me taladran las manos y los pies,
puedo contar todos mis huesos”.
Además de esta oración, los fieles deben cumplir las tres
condiciones habituales para obtener la indulgencia plenaria.
¿Cuáles son las tres condiciones habituales para una
indulgencia plenaria?
- Confesarse
- Comulgar
- Orar
por las intenciones del Papa (la Iglesia sugiere un Padrenuestro y un
Avemaría).
La persona también debe estar completamente desapegada del
pecado para obtener la indulgencia plenaria. Si no lo está, la indulgencia será
parcial.
¡No desperdiciemos este tesoro de misericordia!
churchpop
Vea también Listado de las Indulgencias

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