
Estas prometidas se llaman Victoire, Faustine, Capucine o Claire, todas tienen menos de 25 años representan a la perfección una nueva forma de influencia católica en Instagram y TikTok. Lejos de los clichés, estas jóvenes comparten con total espontaneidad la aventura de su compromiso y los preparativos de su boda religiosa, mezclando la vida de fe, consejos DIY y confidencias. Un "diario" generacional en el que la autenticidad y el humor se mezclan con naturalidad.
Comprometerse a los 20 años

Ya sean estudiantes, jóvenes emprendedoras o personas que ya se han incorporado al mundo laboral, todas comparten el deseo de asumir una decisión que a veces va en contra de la corriente: comprometerse o casarse con solo 20 o 25 años, en una sociedad que a menudo invita a posponer estos compromisos.
Para estas jóvenes, la fe no es un decorado silencioso, sino el eje central de su trayectoria. Victoire, de 25 años y con 23 000 seguidores en Instagram, conoció a su prometido en la secundaria. Tras estudiar Comunicación en Lille, Guillaume le pidió la mano en París: "Nos casaremos en septiembre de 2026, después de dos años de noviazgo.
Dar testimonio de su compromiso
"Quería compartir todo esto, en primer lugar, por mí misma, porque siempre me ha gustado contar cosas". Desde febrero de 2025, la joven gestiona una cuenta con contenido "desordenado y auténtico", entre consejos prácticos y reflexiones profundas.
Una oportunidad para Victoire de dar testimonio de su compromiso. "No sabía mucho sobre todo lo que implicaba la preparación para el matrimonio. Hablar de mi fe no fue fácil, pero sentí que había mucha gente en mi misma situación y que me haría bien hablar de ello".
Faustine comparte su historia en TikTok

Por su parte, Faustine, de 21 años, estudiante de administración de empresas y emprendedora, comenzó a compartir su pasión por la música en Instagram en 2019. Luego continuó en TikTok con el "deseo de demostrar que se puede ser católico y divertido", y después quiso compartir la crónica de los preparativos de su boda en mayo de 2025, tras su compromiso:
"¡Soy muy creativa! Quería mezclar el humor, la creación y el testimonio de fe vivido en la preparación de este hermoso sacramento".
Combinando hoy en día la gestión de su marca de accesorios, su vida familiar y una formación dual en una empresa, Faustine insiste en la profunda alegría de una boda celebrada en la iglesia: "La gente no se da cuenta de lo feliz que soy por casarme ante Dios, es una gracia para toda mi vida como futura esposa".
Capucine, de 20 años, es estudiante de una escuela de negocios y está comprometida desde hace tres meses. Su boda está prevista para el verano de 2027. Conmovida por los mensajes de sus seguidores, en noviembre de 2025 crea su cuenta de Instagram, en la que alterna pequeñas anécdotas y comentarios sobre el compromiso:
"Tenía miedo de ser demasiado joven, pero ver a otras chicas hacerlo me tranquilizó. Quiero demostrar que se puede comprometerse y que la fe no es anticuada ni cerrada".
La dimensión espiritual del sacramento aflora en su reflexión sobre el compromiso. Capucine confiesa que durante mucho tiempo temió la mirada de los demás y el miedo a "cerrarse puertas". Hoy, testimonia: "Tengo la convicción de que el matrimonio es mi vocación hacia la felicidad, donde Dios me espera".

"Ser auténtica"
En sus publicaciones, entre consejos de organización, manualidades o historias espontáneas sobre su pedida de mano o el primer encuentro con sus suegros, no se edulcora nada.
¿Por qué compartirlo y por qué ahora? Todas dudaron, sopesaron los pros y los contras, valoraron la exposición: "Quiero que mi cuenta siga siendo auténtica... No tengo un hilo conductor, solo cuento cosas. Si gusta, mejor, y si no, ¡pues nada!", confiesa Victoire, que se cuida mucho de no revelar demasiado sobre su entorno.
Mezclando reflexiones y notas de humor, rechaza la idea de que su perfil se convierta en una "cuenta de boda". Capucine, por su parte, se sincera sobre las dificultades, la gestión de la intimidad o las dudas.
"En Instagram, sientes más la mirada de los demás. Elijo lo que cuento, protejo los detalles de la pareja... Pero estoy convencida de que es más positivo que negativo: puede ayudar a las chicas a identificarse y a cuestionarse cosas".
Estas trayectorias se entrelazan de forma natural con las de sus seguidores, que se convierten ellos mismos en protagonistas. Numerosos mensajes privados elogian su testimonio, a menudo de otras mujeres jóvenes.
"Me di cuenta de que también tenía una responsabilidad espiritual", confiesa Faustine, "cuando personas más jóvenes me preguntan cuándo se habla de compromiso... Algunas me confían sus dudas sobre el matrimonio, la fe, su pareja". Este "papel" la anima a dar un testimonio auténtico: "Mi prometido siempre dice: 'Hazlo, pero hazlo bien'. Intentamos ser divertidos, naturales, mostrar que vivimos todo esto con alegría".
Todos comparten la misma observación: faltan ejemplos en el ámbito público de jóvenes para quienes la fe, la alegría y el compromiso vayan de la mano. Su presencia en redes sociales llena este vacío, desmitifica miedos y devuelve a la preparación matrimonial, y más ampliamente a la vida de fe, su lugar y relevancia.
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