jueves, 13 de diciembre de 2018

La “pornificación” de la sociedad está en marcha y los niños son sus víctimas

La cultura digital da acceso prácticamente sin filtro a la pornografía a los niños y preadolescentes 

COMPUTER
Mary Aiken, profesora adjunta asociada en el University College de Dublín y asesora académica del Centro Europeo de Delitos Cibernéticos de Europol para Irlanda es una destacada experta en una nueva disciplina (cada día más necesaria): la ciberpsicología.
En un reportaje recientemente publicado por el portal Crux Now, Aiken alerta sobre la cultura digital en la que niños y preadolescentes tienen acceso prácticamente sin filtro a la pornografía en línea, y predice que un día “los padres que no supervisen la actividad en línea de sus hijos podrían ser declarados culpables de abuso infantil criminal”.
La experta irlandesa le dijo a Crux Now que la difusión generalizada de contenido sexual en línea ha sido descrita en algunos círculos como “la ‘pornificación’ de la sociedad”.
Este es un problema para los jóvenes, porque “los niños son vulnerables a ser dañados por lo que llamamos contenido legal pero inapropiado para su edad”.
Explicó que en el Reino Unido, actualmente se habla de desarrollar una Internet “A” y una “B”, donde los hogares que realmente quieran porno tendrán que poner su nombre en una lista y registrarse.
Parte del problema es un aumento en las agresiones sexuales contra niños por parte de otros niños, y aunque todavía no hay pruebas sólidas que lo respalden, Aiken cree que está relacionada con “la disponibilidad de pornografía hardcore (pornografía límite) en línea”.
Aiken fue oradora principal en la conferencia sobre “Drogas y adicciones, un obstáculo para el desarrollo humano integral”, organizada por la sección de atención médica del departamento del Vaticano para el desarrollo humano integral.
Además de la adicción a las sustancias, la conferencia abordó a aquello que los expertos se refieren como “nuevas dependencias”, que incluyen adicciones al juego, al sexo y a Internet.
El cardenal Peter Turkson, presidente de la oficina de desarrollo del Vaticano, abrió el Congreso diciendo que todas las adicciones “minan fuertemente la libertad de la persona, que es la expresión fundamental de la dignidad de todo ser humano”.
“Las drogas y otras dependencias son una herida infligida a nuestra sociedad, que atrapa a muchas personas en una espiral de sufrimiento y alienación”, dijo Turkson, enfatizando la necesidad de llegar a aquellos débiles y sufrientes, ayudándolos a recuperar la esperanza y hacerse cargo de sus vidas.

Una “industria” perversa

El doctor Peter C. Kleponis, un terapeuta clínico con licencia y director adjunto de servicios de asesoramiento integral en Pensilvania (Estados Unidos) aseveró en el mismo encuentro que la industria del porno acumula alrededor de 100.000 millones de dólares anuales(13.000 millones solo en Estados Unidos) lo que hace que sus ganancias totales sean más altas que las de Apple o las de Amazon.
Kleponis dijo que actualmente hay unos 4.2 millones de sitios de pornografía en el mundo, 60 millones de solicitudes diarias, 4.5 millones de correos electrónicos diarios y alrededor de 100.000 sitios web de pornografía infantil.
Sin embargo, dijo, estos son probablemente “subestimaciones brutas”, ya que es casi imposible monitorear las webs profundas y oscuras a la que los niños y las niñas tienen acceso a menudo con la única restricción del letrero que advierte de contenido para “mayores de 18 años”.
Aunque la adicción a la pornografía es principalmente un problema de hombres, con 20 por ciento de los hombres que acceden a sitios de pornografía en el trabajo, alrededor de un tercio de los visitantes a sitios de pornografía ahora son mujeres. Las portadoras de la vida se están, también, convirtiendo en espectadoras de un uso de su cuerpo como objeto.
Los puntos de entrada son televisión, cable, películas, redes sociales y, más comúnmente, Internet, lo que significa que los niños de nueve o diez años con teléfonos inteligentes tienen acceso casi inmediato a contenido explícito, y los depredadores tienen acceso instantáneo a los niños: una combinación profundamente permisiva y perversa.
Kleponis dijo que la adicción a la pornografía es tan adictiva como otras drogas debido al impacto químico que tiene en el cerebro. Después de un tiempo, el cuerpo se acostumbra a las señales de placer y comienza a desearlas, y con el tiempo se “secuestra el cerebro”, dijo.
Y agregó que la adicción a la pornografía es a menudo un mecanismo para enfrentar el dolor emocional, una “insatisfacción profunda”, como dijo el Papa Francisco al cineasta alemán Win Wenders en la reciente película “Francisco: un hombre de palabra”.
Kleponis dijo que la industria tiene un impacto devastador en el matrimonio y en la familia, con un 56 por ciento de todos los divorcios relacionados con la pornografía.
Cuando las mujeres descubren que sus maridos tienen una adicción, algunas experimentan síntomas similares al trastorno de estrés postraumático, sintiéndose avergonzadas e indignas. Su relación con el otro es “transferida” por la “industria” adictiva del porno.
Cuando se trata de niños, la edad promedio a la que están expuestos al porno duro es de ocho años y la mayoría del porno se ve durante las horas escolares, lo cual, obviamente, impacta en el desarrollo académicos, además de en el desarrollo emocional y espiritual del menor.
Francia, recientemente, prohibió los teléfonos inteligentes en las escuelas y Kleponis la felicitó diciendo que “realmente están protegiendo a sus hijos”, lo que tendrían que estar haciendo todos los padres.
Pero los padres están “muy ocupados”, tocando un promedio de 2.500 veces al día su celular, y pasando horas enteras en búsquedas inútiles de Internet.
Con información de Crux Now


Jaime Septién, Aleteia




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