jueves, 29 de enero de 2026

Del punk a bautizarse en Madrid a los 24 años: la historia de conversión del músico Juan López

La voz del grupo María Jesús y su hijo charla con ReL sobre su particular camino de fe.

"En mi bautizo estaban mis padres, los vi juntos por primera vez después de 17 años", cuenta Juan López

"El día que comulgo, tomo mi medicina, que es Jesucristo, y no hay medicina mejor", dijo en una ocasión Fabio McNamara, uno de los mitos punk de la movida madrileña.

Remonto la calle Atocha de Madrid hasta llegar a la altura de la histórica parroquia de San Sebastián. En una de las paredes del atrio, una placa de mármol recuerda a las grandes celebridades que recibieron un día aquí algún sacramento: Lope de Vega, Churriguera, Bécquer, Santa Maravillas de Jesús... hasta Miguel de Cervantes, enterrado, también, en una capilla cercana.

Es domingo 18 de enero y el templo luce abarrotado, casi como nunca se había visto antes. Las finas gabardinas de niñas con lazo se mezclan con la moda transgresora de unos jóvenes punks con pendientes y abrigos, un tanto, chocantes.

Esta mañana, en la casa de la Cofradía de la Novena –la de los artistas–, tendrán lugar 14 confirmaciones y tres bautizos de adultos, entre ellos el de Juan López Soto, la voz del grupo de música María Jesús y su hijo (un sexteto madrileño de punk castizo, muy de moda hoy en los ambientes más undergrounds).

Religión en Libertad charla con este joven artista de 24 años sobre sus inicios en la música y, sobre todo, de su interesante y original camino para llegar a Dios... y a bautizarse, y a hacer la comunión y a confirmarse, y todo en un mismo día. 

-Cuéntamos, primero, ¿quién es Juan López Soto? ¿dónde te criaste? ¿qué papel tuvo Dios en tu infancia?

-Nací en Madrid y monté una banda de música cuando tenía 14 años, lo hice con mi mejor amiga, la cual falleció hace dos años. Se podría decir que la música es la que me ha ayudado en mi camino de fe. Después, formamos el grupo María Jesús y su hijo, del que soy cantante y compositor. 

»Mi confesor, el párroco de San Sebastián, que me ha ayudado mucho en todo este camino, me decía que el problema del mundo es que, muchas veces, se practica sin tener fe, que hace falta siempre tener la experiencia

»A mí, en casa, no se me habló nunca de Dios en el sentido judeocristiano, ni para bien ni para mal, y eso me dio una visión muy limpia de todo. Me dio el permiso, y estoy muy agradecido de ello, a verlo todo con asombro. Desde ese asombro es desde donde conozco a Dios. Es hermoso cuando no te cuentan las cosas. A Dios se le hace mucho más sencillo poder entrar así en tu vida.

Juan López con las vestiduras blancas propias del rito del bautismo.

Juan López con las vestiduras blancas propias del rito del bautismo.JS

-Pero, concretamente, ¿cómo llegas a encontrarte con Dios? ¿Cómo está siendo todo este camino de fe?

-Es a partir de esa intuición, que todos tenemos, de lo maravilloso y de lo religioso. Siempre me daba cuenta de la magia que había en las cosas que no se podían tocar. Siendo muy joven, tendría 13 o 14 años, podía sentir una gran cantidad de emociones, y esa sensación de sostén, de incondicionalidad por algo que estaba en presencia pero que todavía no era capaz de percibir sensorialmente.

»Es con esa intuición con la que empiezo a acercarme a Dios. Siempre me gustó mucho escribir canciones, poesía... y todo eso me conmovía. Hasta que en mi adolescencia, a partir de un texto de Allen Ginsberg, el gran poeta beatnik, conozco a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús. Fue, digamos, un acercamiento ontológico de Dios.

»Estudié en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y, en el año 2024, con todas estas intuiciones y esta manera de sentir, mi amiga Ana fallece, que era con la que había comprendido todo este misterio desde la adolescencia. Aunque, yo nunca había hablado de esto con ella.

»Sus padres, que eran creyentes, decidieron no bautizarla, y, un día, me contaron que Ana, al final de su vida, había pedido ser bautizada. Cuando me enteré de eso, me emocionó muchísimo. Ana tenía la certeza de que, incondicionalmente, Dios estaba con ella. Y es justo, cuando ocurre su fallecimiento, cuando yo me encuentro en un momento de esa duda existencial que es necesaria en toda vida.

»Siento, entonces, una gran sincronía con la ausencia de una persona que había sido esencial en mi manera de sentir y de conectarme con las razones por las cuales hay un Dios. Es en ese momento de ausencia, de noche oscura, cuando decido ponerle nombre y lo hago con Cristo y el catolicismo. Empiezo a acudir a misa y lo disfruto mucho, muchísimo. Para mí... era verdadero alimento. Aun estando fuera de la Iglesia oficialmente, sentía cómo se me saciaba esa sed sagrada. Y esa sed sagrada se me saciaba, particularmente, con el Santo Evangelio.

»Tuve, además, la condición hermosa de que quise bautizarme en un lugar que fuese importante para mí. En la iglesia de San Sebastián de Madrid, la parroquia de los artistas. Donde muchos de los que a mí me han ayudado a comprender y a participar de Dios también hicieron un día su proceso de fe.

-Y, el quid de la cuestión... como adulto que acaba de entrar en la Iglesia y abrazar la fe, ¿quién es Dios para Juan López? ¿Y Cristo?

-Qué pregunta tan difícil. Pero, te confesaré que me ha ayudado mucho en todo este proceso de fe la filosofía. He estado muy acompañado de gente maravillosa, como algún padre de la Iglesia, y, sobre todo, por Simone Weil, son maravillosas sus meditaciones sobre Cristo. También me ha ayudado Aristóteles, coincido mucho con su manera de hablar de que todo intento de mencionar y de explicar a Dios es un fracaso. A mí con Dios y Cristo me ocurre lo mismo. 

»Cristo es la certeza que uno siente en la soledad. Mi bautismo, la ceremonia del otro día, fue una sensación muy grande de soledad. Es aquello que dice San Juan de la Cruz, que cuando uno tiene el encuentro más certero con Dios, frente a frente, siempre está solo. Esa soledad pesa tanto, y es una de las grandes razones por las que la gente se acerca a Dios y a Cristo. Ahora, puedo decir que me siento acompañado.

»Siento que en ese descendimiento que uno hace, en esa escala del conocimiento de uno mismo, hay alguien que me da la mano. Aunque me cueste mucho verlo, estoy siempre acompañado. Y eso para mí es Cristo.

Juan López, el segundo por la izquierda, con su grupo.

Juan López, el segundo por la izquierda, con su grupo.instagram @frayjuandelacruz

-Más allá de dar un sentido completo a tu existencia... ¿cómo te ayuda la fe en la rutina del día a día?

-De muchas maneras. Pero, para mí, rezar es mi alimento, me sustenta. Y la fe me ayuda a quitarme el miedo. Pienso mucho en la cantidad de gente que ha profesado mi fe durante este tiempo, durante estos dos milenios, y me hace entrar en paz con la condición mortal de mi cuerpo. Me ayuda a entrar en la certeza de la vida eterna.

»Me ayuda a entender que nunca más seré mi propio centro, con la paz que eso da. Sin que eso sea un desprecio ni un acto deshonesto contra mí, sino justo lo contrario. El acto más bello es entender que uno no está en medio de él, sino que hay Algo más grande, que obra entre todos nosotros y que nos sostiene. La fe me ayuda a hacer las paces con todo eso.

-¿Qué decían tus amigos de la música de todo este camino de fe? Me imagino que alguno pensaría: "éste se ha vuelto totalmente loco"...

-Creo que se lo esperaban, porque siempre he sido muy abierto a este tema... y ellos me han ayudado a acercarme. Es muy hermoso ver cómo se está volviendo, después de un tiempo, a mirar con otros ojos más limpios, sin menos prejuicio, a la religión católica. A ellos les extraña un poco y no pueden entenderlo, me preguntan el por qué, pero me acompañan, y eso es bonito.

»En el mundo en el que me he movido, del rock and roll, del teatro, de mundos aparentemente más ajenos, que están siempre llenos de vida... pareciera que esa gente no tuviera que estar apoyándonos, pero es justo lo contrario.

Juan López con el también converso Fabio McNamara.

Juan López con el también converso Fabio McNamara.@frayjuandelacruz

-Y, ¿qué les pareció el rito propio del bautismo?

-Les pareció increíble. Fue impresionante. Los ritos son muy elocuentes. Son barrocos. Al final, este país es maravilloso. En la Contrarreforma se entiende muy bien todo esto. Mucha gente lloró, gente que yo sabía que, particularmente, no profesaba una fe cristiana. Muchos de ellos se emocionaron y sintieron cosas que no han sabido explicarme. Como decía San Juan de la Cruz, cuanto más trato de explicarlo, más me alejo.

-¿Y tu familia... qué te decía? ¿Pudo acompañarte alguien en este día tan importante para ti?

-Estaban mis padres, los vi juntos por primera vez después de 17 años. Fue muy emocionante, porque ahí es cuando uno comprende que no se trata de una cuestión de creencia, sino que es experiencial, que lo ontológico es inherente a todos los seres humanos y que tiene poder para obrar.

»Mi madre, posiblemente, es una mujer muy anticatólica, y la vi emocionada cuando me dio la paz. La alegría que había... dándose cuenta de que se había obrado una pacificación en toda nuestra familia. Vi a mis tías octogenarias encantadas. Vi a gente muy cercana, de mi familia, a la que la Iglesia había unido, gente que yo había visto desunida durante mucho tiempo.

Juan, el tercero por la derecha, esperando a recibir el bautismo.

Juan, el tercero por la derecha, esperando a recibir el bautismo.JCadarso

-¿Y tú, personalmente, cómo viviste tu bautismo?

-Con los ojos cerrados. Fue muy hermoso. Recuerdo que cuando me bautizaron, cuando me echaron el agua, fui tan consciente en ese momento de que era merecedor del amor incondicional de Cristo. Él tenía para mí reservada esa dulzura en mi camino. Eso para mí es un tesoro que guardo. Poder experimentar eso, ese es el verdadero sentido del bautismo.  

-Por cierto, ¿cómo te han ayudado los catequistas, tus padrinos, los sacerdotes... en todo este camino?

-Tuve la suerte de tener a un confesor cerca, y su acompañamiento me ha ayudado a entender a Cristo, a Dios, y a entender el Evangelio con una sensación epifánica en cada encuentro semanal que tenía con él. Me ayudó en alguna crisis que tuve con Cristo, con sensaciones grandes de miedo

»He disfrutado mucho en este año y medio recorriéndome todas las parroquias de Madrid. Había días en los que me hacía tres o cuatro misas. Y me dolía profundamente cuando algún padre se ponía óntico, porque Dios y Cristo son profundamente ontológicos. Las explicaciones ónticas alejan a la gente de Dios. 

»Lo ontológico me ha hecho salir con esperanza a buscar a Cristo, su mensaje, su verdad y todo eso que tiene reservado para mí, de ir en Su búsqueda con paciencia. Cuando hablamos de pecado, por ejemplo, hablamos en el sentido profundo, no en la norma del "no hagas", "no puedes", "esto está mal", hay que entender ontológicamente lo que significa la virtud, lo que significa el pecado. 

»Todos me han ayudado mucho en este sentido, los catequistas, los sacerdotes, mis padrinos... La madre de mi amiga Ana fue mi madrina, es una persona que me ha ayudado mucho en mi fe.

Juan es miembro de la cofradía de la Virgen de la Novena.

Juan es miembro de la cofradía de la Virgen de la Novena. @frayjuandelacruz

-En una sociedad sumida en la desesperanza, la ansiedad, las drogas... ¿Qué le dirías al hombre de hoy, tan moderno y tan racional, de que la fe puede ser una buena opción a contemplar?

-Lo bonito de la Iglesia es que contiene un montón de maneras de vivir la fe. En mi camino personal, siento que hay cierta falta de respeto en hablar como si la fe fuese una cuestión de creencias, de ideología política, de opiniones o de ideas. Toda aquella persona que ha tenido un encuentro con Cristo, que ha tenido esa sensación de presencia, como decía Rudolf Otto, sabe que la fe "más que amable tiene mucho de terrorífico". Los santos tienen mucho de terrorífico.

»Tendríamos que empezar a hacer una diferenciación entre la creencia y la experiencia. Porque, la religión, sin duda, es experiencia. Si me acerco a alguien a hablarle de Cristo solo desde lo que yo creo se quedará como "pues, muy bien", pero nada más. Lo religioso es inherente a la experiencia humana.

»En este momento de la historia, en el que parece que ya nos lo han contado todo, y que la explicación científica nos ha quitado la cosa más maravillosa –como decía María Zambrano– que es el asombro y el misterio, le invitaría a que pensase en esas cosas que están presentes en su vida y que, por mucha explicación que haya, hay un no sé qué siempre queda en uno. No tenemos capacidad de ponerle palabras ni de hacer justicia a Dios. 

-¿Y, ahora, ya como católico, cómo encaja la vida de fe con la música? ¿Son compatibles ambas formas de vida? 

-Totalmente. Hay un documento que me ha acompañado mucho, que es esa carta hermosa que hace Juan Pablo II a los artistas. Eso que escribió lo entendemos todos los artistas. Esa manera en la que Dios obra a través de nosotros. Me ayuda mucho entender que la música es ceremonial y, al igual que una misa, une a la gente en la Tierra en su experiencia terrenal.

-En esos momentos de noche oscura... ¿hubo algún pasaje bíblico que te golpeara especialmente?

-La Pasión según San Juan, y, sin duda, en la traducción de Fray Luis de León, el Cantar de los Cantares. Cuando uno lo lee... es que no se lo espera. De repente, se habla tan fieramente de Dios, tan fieramente del dolor –que lo ha visto tan bien San Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual–. Esa manera de hablar poéticamente sobre cómo uno se siente en la ausencia. De cómo se siente el alma, de cómo se siente la esposa en la ausencia del encuentro divino. "Que me bese con besos de su boca, porque mejores son tus amores más que el vino". Para mí, es una manera simbólica de comprender a Dios a través de la experiencia.

-Una vez bautizado, pudiera parecer que ya lo has alcanzado todo, pero, ¿hay algo que te dé miedo o vértigo? 

-Mi encuentro con Dios ha sido en soledad, y me da miedo que la gente no lo experimente de la misma manera. Me da miedo vivir el catolicismo en un sentido juicioso. Quiero poder hablar libremente de Cristo siendo como sea. Para mucha gente el rock and roll está muy lejos de Cristo, y, para mí, es una de las cosas que más me ha acercado a Él, a la experiencia con Él.

Juan Cadarso, ReL

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Todos los tabúes sobre religión que desmiente «Los Domingos»

El pasado 13 de enero, la Academia de Cine publicó las nominaciones a los premios Goya 2026: destaca Los Domingos, con 13 opciones, una obra que desmiente tabús sobre la religión.

Ainara con el cura joven de su colegio que es su director espiritual; tensión sexual, cero, sincera búsqueda del bien y la vocación...

Ainara con el cura joven de su colegio que es su director espiritual; tensión sexual, cero, sincera búsqueda del bien y la vocación...

Con 13 nominaciones a los Premios Goya, la película Los Domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, cobra más vigor en los cines españoles y ya ha llegado a los 650.000 espectadores en 13 semanas, desde su estreno el 24 de octubre.

La película lidera las nominaciones a los Goya en esta edición: Mejor Película; Mejor dirección y Mejor guion original, Alauda Ruiz de Azúa, Mejor Actriz Protagonista, Patricia López Arnaiz; Mejor Actor Protagonista, Miguel Garcés; Mejor Actriz de Reparto, Nagore Aranburu; Mejor Actor de Reparto, Juan Minujín; Mejor Actriz Revelación, Blanca Soroa; Mejor dirección de producción, Itziar García; Mejor dirección de fotografía, Bet Rourich; Mejor Montaje, Andrés Gil; Mejor diseño de vestuario Ana Martínez Fesser; y Mejor sonido, Andrea Sáenz Pereiro, Mayte Cabrera.

Además, a partir del 11 de febrero empezará a difundirse en los cines de Francia la película, y se espera que se difunda por más de 30 países. 

¿Entenderán en otras naciones esta historia tan peculiar? Para muchos españoles, es una hermosa historia de vocación, en la que Dios toca el corazón de una chica, mientras que para otros se trata de una historia de terror y manipulación, porque, por supuesto, Dios no puede tocar corazones ni llamar a nadie porque no existe. 

Con todo, la película asombró a propios y extraños al atreverse a tratar temas que, para el cine español moderno, mucho más tabús que el sexo. Veamos algunos.

Tabú 1: prohibido mostrar una chica joven en tejanos en un coro de convento

Sale en el tráiler, en las fotos promocionales, en el principio de la película, la mitad... la joven Ainara, serena y misteriosa, con sus pantalones tejados más o menos ceñidos, siguiendo la misa con las monjas, a un lado de la reja, o al otro. Ese contraste tranquilo y sereno, lo moderno con lo intemporal, fascina al espectador: a unos, para bien; a otros, con horror.

Tabú 2: prohibido hablar de cómo Jesús conduce el corazón

La directora ha hecho un gran trabajo de documentación, casi de documentalista, y los personajes de su ficción dicen lo que dicen las monjas jóvenes de verdad. Por ejemplo, lo que Ainara dice a su tío Pablo, el argentino: "Jesús nos habla poniendo deseos en el corazón".

Tabú 3: prohibido que haya un cura joven como personaje positivo sin problemas

Hay críticos que ven al cura joven que asesora a Aitana como un manipulador, pero lo único que pueden aducir para demostrarlo es que, bueno, es cura, y ya se sabe, como es cura ¡seguro que es manipulador! ¡Si hasta habla de Dios! 

Pero para cualquier espectador que no sea fanáticamente anticlerical, es un cura joven, majo, muy tratable, paciente, que dice "mi amor por Jesús es puro" y nada desmiente que sea así, que no parece tener ningún trauma ni doble vida ni nada parecido. ¡Eso rompe tabúes en el cine español, no es común! Todos al ver al cura esperábamos chaladuras almodovarianas: nada de eso. Un cura joven, majo, sincero... como tantos de la vida real.

Tabú 4: prohibido mostrar una postulante fumando y contando con emoción sincera su amor por Jesús

La escena en que otra postulante más veterana cuenta a Aitana su vocación, con voz emocionada, sincera, con la sorpresa que supuso, cuando ella esperaba ir como médico a las misiones, resuena con la fuerza de la verdad. Sin duda alguien contó algo así a la directora, y lo usó tal cual.

Tabú 5: prohibido usar una poderosa oración de entrega sincera de un santo moderno

"Padre mío, pongo mi vida en tus manos, me abandono a ti, haz de mí lo que quieras..." A la directora le gustó esta oración porque hablaba de un Padre al que entregarse, contrastando con la supuesta falta de conexión de Ainara con su padre terrenal. Así se lo confesó a ReL. La oración suena real porque es real, de San Carlos de Foucault, médico, ermitaño, santo del desierto...

 Muy popular, cantada con varias melodías, se reza a menudo como oración de entrega y confianza en Dios. Porque si Dios es un Padre bueno, como dice el cristianismo, vale la pena confiar en Él y ponerse en sus manos. ¡Nunca escuchamos oraciones de santos, y menos modernos, en las películas españolas actuales!

Tabú 6: prohibido mostrar la vida cotidiana de un convento sin traumas

En reportajes y documentales todas las TVs locales y regionales de España han hecho simpáticas visitas a distintos monasterios y conventos, mostrando su repostería, acogida, testimonios, etc... Pero en el cine de ficción español, si entras en un convento es para que pase algo escabroso con sexo, o violencia, o mentiras y traumas y abortos y maltratos, o todo junto. En Los Domingos no hay nada de eso. Hay quien dice que la  austera habitación de Ainara en el convento "da miedo"... pero es el mismo miedo que cualquier escena costumbrista en una película de terror, el miedo de "me han introducido en este ambiente de verdad, a ver qué pasa ahora". Sólo que ¡no pasa nada! Las monjitas son muy simpáticas, una añora los perfumes caros, otra dice que Dios es como cualquier marido y tiene sus cosas, otra reza por los inspectores de Hacienda.

Tabú 7: prohibido mostrar una experiencia mística "en directo"

Ainara reza su oración de abandono y de repente deja de llorar, su cara se ilumina, sonríe... y puede abrazar a su padre. Ya tiene todo claro. Parece que Dios le ha hablado, como ella pedía. Pero no oímos ninguna música celestial ni vemos ninguna luz especial. Si Dios habla, lo hace en su corazón. El ateo furibundo tendrá que decir que son chaladuras suyas, autosugestiones, etc... Pero desde ese momento ella lo tiene todo claro, reza por su familia... y los rezos parecen funcionar, porque sus tíos no se separan y sus hermanas consiguen otra hermanita y una nueva madre que les cuide, Estíbaliz. La directora sabe que varias mujeres le han contado que ellas han vivido algo así. Se experimenta, o no. Pero la película lo recoge porque muchas lo han vivido.

Tabú 8: prohibido mostrar a una atea furibunda que pierde los papeles

Incluso entre la izquierda española más anticlerical queda feo hablar mal de las monjas. Para hablar mal de ellas hay que hablar muy, muy, muy mal: hay que acusarlas de lo peor, de lesbianismo hipócrita, de narcisismo, de ateísmo camuflado, de manipulación sectaria, del clásico "abortan y esconden los cadáveres de los bebés"... cosas tan extremas que son bastante increíbles y suenan muy mal. Se puede hacer con películas muy agresivas, de terror fantástico o ambientadas en otras épocas. Hoy no encaja.

Aquí tenemos a la tía Maite perdiendo los papeles y furiosa ya al final de la historia. Se acabó la suave crítica moderada. "Son unas viejas locas reprimidas, Dios no existe, te mienten y se mienten a sí mismas", grita. La película es valiente al mostrarla gritando, es decir, al dejar "mal" al personaje ateo. No suele suceder.

Pero ¿y si lo hubiera dicho con tranquilidad y serenidad? "Mira, yo creo que las monjas, todas ellas, las 7.000 monjas de clausura de España, se mienten a sí mismas y unas a otras y a las chicas jóvenes para atraerlas a sus comunidades, porque Dios no existe, no puede existir, y por lo tanto no puede llamar a nadie, y si alguien dice que siente que Dios le llama, es cien por cien seguro que se equivoca porque no puede ser porque es imposible, porque se deduce del hecho de que Dios no existe". Eso rompería otro tabú; y si alguien le respondiera con tranquilidad y buenos argumentos, se rompería otro más.

Todos estos tabúes los ha roto Alauda Ruiz de Azúa, simplemente por ser fiel a su material de documentación, a lo que ha investigado, a los datos que ha recogido hablando con religiosas, a veces exreligiosas y sacerdotes. Al ser fiel a la realidad, y no a lo preconcebido, su obra rompe tabús, cobra vida propia y gana valor. Y los espectadores quedan fascinados. 

Pablo J. Ginés, ReL

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¿Regresamos al 2016? La tendencia que nos hace mirar dentro

 

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Una tendencia en redes nos lleva de vuelta al 2016 y abre la pregunta: ¿volver o reflexionar sobre lo aprendido?

Hace algunas semanas inició el año 2026, pero si observamos lo que sucede en redes sociales, pareciera que nos hemos metido en una cápsula del tiempo y regresado diez años atrás, al 2016. Desde inicios de año hemos visto cómo se han grabado videos que recuerdan el maquillaje, la vestimenta y distintos aspectos de la vida cotidiana de aquel momento.

Esta tendencia no solo nos permite ver cuánto ha cambiado el mundo exterior desde entonces, sino que también puede convertirse en un ejercicio personal para mirar nuestro interior y preguntarnos qué ha cambiado en nosotros a lo largo de estos diez años.

1Dimensión espiritual

Una de las primeras preguntas que conviene hacernos es: ¿cómo ha sido mi relación con Dios en estos últimos diez años? Tal vez antes vivíamos una fe más sencilla, más espontánea o más centrada en la acción; o quizá hoy nuestra fe es más reflexiva y consciente. La fe no es una vivencia estática, sino un camino que evoluciona junto con nuestra historia personal. Este puede ser un buen momento para cuestionarnos:

  • ¿Con qué frecuencia y de qué manera rezo actualmente?
  • ¿Cuántas veces me permito escuchar a Dios en el silencio?
  • ¿Con qué frecuencia me acerco a los sacramentos?
  • Las experiencias que he vivido durante este tiempo, tanto las buenas como las dolorosas, ¿las he caminado de la mano del Señor?

2Relaciones interpersonales

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Otro punto clave es la forma en la que nos relacionamos hoy. En estos diez años han cambiado muchas dinámicas sociales. Pasamos más tiempo frente a las pantallas que en encuentros presenciales, lo cual, en algunas ocasiones, dificulta la construcción de vínculos profundos y duraderos. Por ello, vale la pena preguntarnos si estamos priorizando la calidad de nuestras relaciones por encima de la cantidad:

  • ¿Cuántas veces busco genuinamente a la otra persona para interesarme por su vida?
  • ¿Cuántas veces estoy realmente presente y atenta con quien tengo enfrente?
  • ¿Qué personas entraron y salieron de mi vida en estos años y qué aprendí de cada una de ellas?

3Relación con uno mismo

Aunque ya se hablaba de la importancia del cuidado personal en 2016, en los últimos años el tema de la salud mental se ha vuelto mucho más visible y necesario. Hoy somos más conscientes de lo que sentimos, pero también vivimos inmersos en un mundo digital que fomenta la comparación constante, el aislamiento y modelos de vida difíciles de alcanzar. Por eso, es importante detenernos un momento y reflexionar:

  • ¿Cómo me veo a mí mismo: me aprecio, me tengo paciencia, me autorregulo?
  • ¿Me comparo con la vida de los demás o logro verla como una fuente de inspiración?
  • ¿He cuidado de mi mente y de mi cuerpo a lo largo de estos años?

5Aspiraciones, metas y concepto de éxito

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Diez años son suficientes para haber atravesado pruebas importantes y haber visto florecer algunos sueños, mientras que otros quizá no se concretaron. Las prioridades de entonces no siempre son las mismas que las de ahora. Mirar atrás nos permite reconocer lo que sí logramos, aun cuando los sueños cambiaron de forma o aparecieron situaciones inesperadas que transformaron nuestras aspiraciones.

  • ¿Qué sueños tenía en 2016 y cómo cambiaron con el tiempo?
  • ¿Cuáles son hoy mis prioridades y metas?
  • ¿Qué significa para mí el éxito en este momento de mi vida?

6El mundo que nos rodea

En la última década hemos sido testigos del aumento de guerras, conflictos internacionales, polarización política y de una pandemia que marcó a toda una generación. Han sido años atravesados por la tensión, el miedo y la incertidumbre. Sin embargo, también hubo momentos de alegría, esperanza y unidad. Hoy podemos mirar atrás y preguntarnos con gratitud

  • ¿Cuántas veces confié en Dios ante situaciones inciertas?
  • ¿Qué agradezco hoy que en 2016 daba por sentado?
  • ¿Qué puedo hacer desde este momento para mejorar en cada área de mi vida?
  • ¿He sido capaz de contemplar la Divina Providencia de Dios en estos momentos que he atravesado?

Este ejercicio nos ayudará, no solo a sumarnos a la tendencia del 2016, sino a vivirla con mayor profundidad, reconociendo y agradeciendo el crecimiento que hemos tenido a lo largo de la última década.

Yohana Rodríguez, Aleteia 

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