domingo, 3 de mayo de 2026

Aquilino Polaino-Lorente, psiquiatra: evolución en las relaciones del padre y la madre con la hija

Ambos son modelos, señala el célebre psiquiatra católico, pero no de lo mismo ni de la misma forma.

Aquilino Polaino-Lorente, durante una reciente entrevista.

Aquilino Polaino-Lorente, durante una reciente entrevista.


    Aquilino Polaino-Lorente es una de las grandes referencias de la psiquiatría española de las últimas décadas. 

    Nacido en Cazorla (Jaén) en 1945, sumó tres títulos académicos (doctor en Medicina y licenciado en Psicología Clínica y en Filosofía) y fue catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid. En su condición de católico de convicción y militancia fue nombrado miembro de la Academia Pontificia por la Vida en 1996.

    Es también un autor muy inquieto por las cuestiones personales, aparte de las patológicas. En 1994 sufrió un grave accidente de tráfico que le tuvo cinco días en coma. Tras recuperarse quiso plasmar en un libro editado por Planeta en 1997 todo lo que implicaba vivir, a partir de ese momento, la que consideró Una vida robada a la muerte, que fue como tituló la obra.

    En las páginas de dicho testimonio, Polaino-Lorente hace una intensa referencia a los sentimientos que él vivió durante la dura recuperación de meses. Percibió el intenso afecto de los suyos y explicó las consecuencias que tuvo para él.

    Pero, como queríamos preguntarle por el amor entre el progenitor masculino y sus hijos de ambos sexos, rescatamos de aquel libro algunas frases porque sirven de introducción. En efecto, aunque provienen de un traumatismo extraordinario, parecen adaptarse también a esa realidad del querer familiar ordinario:

    • "Cuando una persona se siente querida sin apenas merecerlo, es lógico que entienda esos afectos y la misma vida como un regalo", escribió entonces en el libro: "Surge entonces, de forma inevitable, el agradecimiento", añade, porque "hay muchas personas que nos quieren más de lo que pensábamos, incluso más de lo que, tal vez, cada uno se quiere a sí mismo".

    Así que, partiendo de esa realidad del amor y el agradecimiento, se lo planteamos para las relaciones padre-hijo y padre-hija.

    -¿Cómo influye ese hecho en la relación padre-hijo?

    -La figura del padre constituye para los hijos varones el primer núcleo de referencia personal. El padre es el modelo más cercano para el hijo por su semejanza biológica, además de por el tipo especial de relación que también entre ellos se da, incluida la exigencia paterna.

    -¿Y condiciona esa exigencia la relación?

    -El hijo es muy sensible a la autoridad del padre, mientras que la percepción de la madre es más lejana y está envuelta en el laberinto de la afectividad.

    -¿Y eso diferencia la relación padre-hija de la padre-hijo?

    -El padre se relaciona con la hija, hasta la adolescencia, de otra forma. En esa etapa no se siente el alter-ego de su hija, cuya función casi siempre delega en la madre, tal vez porque considera que así su relación es más natural. La hija admira la fortaleza y autoridad del padre, además de su excesiva tolerancia para con ella, aunque casi siempre desde una cierta ternura. Al mismo tiempo siente la satisfacción de su estrecha cercanía afectiva con su madre -su primer modelo de referencia-, y experimenta el peso de sus correcciones, recomendaciones y autoridad.

    -¿Y con el padre es diferente?

    -A lo largo de la vida de la hija, la relación con su padre está sometida también a ciertos cambios evolutivos, acordes con las circunstancias de sus etapas de desarrollo. El cambio más significativo acontece en la adolescencia

    -¿Por qué en esa etapa?

    -En esta etapa de deseos de independencia y afirmación del ego de la adolescente y las relaciones con la madre entran en crisis: la adolescente se afirma llevando la contraria, con independencia de la razón, a lo que la madre le sugiere.

    »Sin embargo, la admiración por su padre en esta etapa se convierte en ‘adoración’, en especial si entre ellos se establece una profunda relación de complicidad. A la vez que amplía la distancia con la madre, la adolescente busca la cercanía y proximidad con el padre. 

    »Más tarde, estas distancias se modifican. Sobre todo, si se casa y llega a ser madre. En ese caso la afinidad por la madre vuelve a ser más fuerte y estrecha que nunca.

    -¿Y si falta el padre por ruptura familiar? ¿Puede tener consecuencias futuras?

    -Aunque no es el único factor relevante, considero que la ‘ausencia’ del padre o una presencia distante y malhumorada puede influir decisivamente en las decisiones y deliberaciones de las hijas respecto a la importante determinación de optar por un hombre con el que formar una familia. 

    Carmelo López-Arias, ReL

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    Un bebé en el útero aprende asombrosas cosas, ¡Descúbrelas!

    ¿Por qué la gestación subrogada debería prohibirse legalmente y condenarse como trata de personas?<br>

    Durante el embarazo se crea un fuerte vínculo emocional entre el bebé y la madre. Un bebé separado de su madre tras el nacimiento sufre un trauma. Y aunque la mayoría de la gente compadecerá a un recién nacido que ha perdido a su madre a causa de su muerte, sorprendentemente mucha gente acepta la gestación subrogada. Esto es lo que dice la ciencia sobre el desarrollo prenatal del ser humano. Especialmente en lo que se refiere a la creación de vínculos emocionales.

    El feto es un participante activo, no un "pasajero" pasivo

    Aunque los círculos feministas intentan constantemente tratar al niño en el útero como un simple tejido, desprovisto de rasgos humanos, el dinámico desarrollo de la psicología prenatal demuestra cuánto de lo que somos se forma ya en ese momento. Las competencias lingüísticas, el temperamento, el vínculo con la madre y, en el caso de un embarazo gemelar o múltiple, también con los hermanos.

    1La voz de la madre: el primer "ancla de seguridad"

    La base de la seguridad del recién nacido es el sonido que mejor conoce. Las innovadoras investigaciones de Anthony DeCasper y William Fifer, realizadas en 1980, demostraron que los bebés, no solo reconocen la voz de su madre, sino que la prefieren a la de una mujer desconocida. En este experimento se les dio a los bebés un chupete conectado a un aparato capaz de reconocer una forma específica de succionar.

    Dependiendo de ello, al succionar el chupete, el bebé oía la voz de su madre o la de una mujer desconocida. Los recién nacidos aprendieron rápidamente a controlar la forma de succionar el chupete para activar la grabación de la voz de su madre en lugar de la de una mujer desconocida.

    2El cerebro del bebé se desarrolla a través de la música y los sonidos

    Durante el periodo prenatal, el cerebro del bebé no percibe las consonantes con claridad, pero es extremadamente sensible a lo que denominamos la "banda sonora emocional" del habla: su ritmo, melodía e entonación. Las investigaciones de DeCasper y Spence (1986) demostraron que el bebé, en la etapa prenatal de su desarrollo, es capaz de memorizar la rítmica de un cuento concreto que se le ha leído regularmente durante las últimas semanas de embarazo. Tras el nacimiento, lo prefiere claramente frente a otros cuentos.

    3En el caso de gemelos o un embarazo multiple

    ¿Es la necesidad de contacto con otras personas algo que aprendemos, o nacemos con ella "programada" en nuestro sistema? La respuesta la aportó el estudio del equipo de Umberto Castiello, titulado significativamente "Wired to be social" (2010). Gracias a la tecnología de ecografía 4D, los científicos observaron que, ya en la semana 14 de gestación, los gemelos comienzan a realizar movimientos dirigidos deliberadamente el uno hacia el otro.

    4El estrés de la madre en el desarrollo del bebé

    Los trabajos de Vivette Glover (2011) nos aportan mucha información sobre cómo el estrés que sufre la madre afecta a su hijo. El estrés crónico (especialmente en el tercer trimestre, que es un periodo de mayor sensibilidad) hace que los altos niveles de cortisol atraviesen la placenta, lo que provoca que el sistema nervioso del bebé se vuelva más sensible a los estímulos. Los psicólogos evolutivos ven en ello una función adaptativa: una señal neurológica para el bebé que le advierte de que el mundo exterior puede ser difícil o hostil y que le prepara mejor para afrontarlo.

    5El vínculo con la madre no es solo de carácter biológico

    El bebé en el vientre materno es un pequeño explorador que, mucho antes de nacer, construye su imagen del mundo a partir de sonidos, ritmos y emociones. Reconoce la voz de su madre, reacciona a su tranquilidad y aprende la melodía de su lenguaje. Cada canción que se le canta, cada momento de atención y cada conversación dirigida al bebé construyen en él un vínculo profundo con su madre.

    Sabiendo que ese vínculo comienza tan pronto, deberíamos rodear a las mujeres embarazadas de un cuidado especial y proteger a los niños de la peor pesadilla posible y del trauma temprano de la separación de la madre como consecuencia de la llamada "maternidad subrogada", que es, de hecho, la venta del niño a personas ajenas para satisfacer sus necesidades a costa de él.


    Bogna Białecka, Aleteia

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