domingo, 27 de septiembre de 2026

León XIV ante Macron: la pregunta incómoda que el Papa puso sobre la mesa en el Elíseo

El Papa recuperó a Georges Bernanos y su “Paraíso de las Máquinas” para advertir de una tentación muy contemporánea: que el hombre termine poniendo su confianza en aquello que él mismo ha creado.

El Papa León XIV y el presidente de la República francesa Emmanuel Macron, en la bienvenida institucional del Pontífice al país.

El Papa León XIV y el presidente de la República francesa Emmanuel Macron, en la bienvenida institucional del Pontífice al país.


    Hay lugares en los que una palabra pesa más que en otros. Y quizá por eso resultó especialmente significativo escuchar a León XIV hablar de la persona en el Elíseo, delante de Emmanuel Macron y en el corazón de una República que ha hecho de la laicidad uno de los pilares de su identidad.

    El Papa no llegó allí para discutir con Francia sobre su pasado. Tampoco para pedirle que volviera a ser la Francia católica de otros siglos. Habló de sus raíces, de su tradición intelectual y cristiana, de esa historia que también ha contribuido a formar la idea europea de dignidad y de derechos. Pero lo hizo para llevar la conversación hasta el presente: qué queda de todo aquello cuando la sociedad cambia y aparecen problemas que hace apenas unos años ni siquiera sabíamos cómo nombrar.

    La cuestión de la persona atraviesa entonces buena parte de su intervención. Y ahí el discurso adquiere un tono particularmente reconocible para quien lo escucha desde la fe. León XIV no entiende la dignidad como algo que se concede en función de las capacidades, de la utilidad o del lugar que cada uno ocupa. La persona está antes que todo eso.

    No es una idea menor cuando se habla de ciencia y tecnología. El Papa recuperó a Georges Bernanos y su “Paraíso de las Máquinas” para advertir de una tentación muy contemporánea: que el hombre termine poniendo su confianza en aquello que él mismo ha creado. No se trata de tener miedo al progreso, sino de no confundir lo posible con lo bueno.

    Y quizá ahí esté una de las preguntas más interesantes que dejó el discurso. Hemos aprendido a hacer cosas extraordinarias. Pero seguimos teniendo que decidir qué merece la pena hacer.

    León XIV llevó esa misma mirada al debate sobre la vida. Habló de manipulación genética, gestación subrogada, compra de órganos y muerte programada, y defendió el derecho a la vida como fundamento de los demás derechos. Es una posición inequívocamente católica y el Papa no intentó disimularlo. En un escenario político como el Elíseo, esa claridad también forma parte del mensaje.

    Con la laicidad hizo algo distinto. No la presentó como un obstáculo, ni reclamó para la Iglesia un espacio de poder que Francia ha decidido separar del Estado. Habló de una “justa laicidad”, capaz de permitir que las comunidades religiosas participen en la conversación pública y contribuyan al bien común.

    Ahí, quizá, estaba el verdadero diálogo del Elíseo. No en buscar que Macron y el Papa pensaran igual, sino en comprobar que todavía es posible hablar desde convicciones diferentes sin tener que esconderlas.

    Macron representa la República francesa. León XIV habla desde una fe que ya no ocupa en Francia el lugar de antaño. Pero ambos se encontraron ante una cuestión que desborda a la política y también a la religión: qué clase de sociedad queremos construir.

    El Papa dejó su respuesta bastante clara. Cuando todo cambia —la ciencia, la tecnología, la política, incluso la manera de entender la vida— hay algo que no debería convertirse en una variable más: la persona.

    Y quizá esa sea la razón por la que un discurso pronunciado en el Elíseo terminó sonando, en algunos momentos, menos a política que a una pregunta de conciencia.

    Matilde Latorre de Silva, ReL

    Vea también  Batalla de los católicos por los derechos humanos   



    Para los que no se enteraron - Recomendaciones del Papa a todos

     

    De las lágrimas del Papa León en Notre Dame al rugido de 80.000 jóvenes en la vigilia de oración

    León XIV cerró su primer día en Francia con dos escenas opuestas y complementarias: el nudo en la garganta ante la Virgen de la catedral resucitada y un estadio en pie contra la «soledad aterradora» de la generación de los «me gusta».

    La vigilia con los jóvenes en el Stade de France reunió a más de 80.000 personas.

    La vigilia con los jóvenes en el Stade de France reunió a más de 80.000 personas.


      El papa León XIV vivió este viernes 25 de septiembre, primer día de su viaje apostólico a Francia, dos momentos de gran emoción. Por la tarde, presidió las Vísperas en la catedral de Notre Dame, la primera visita de un Papa desde su reapertura tras el incendio de 2019, y se le vio visiblemente conmovido mientras cantaba el Salve Regina ante una imagen de la Virgen. 

      Por la noche, reunió a unos 80.000 jóvenes en el Stade de France de Saint-Denis, a quienes pidió huir del egoísmo, elegir el bien y luchar con una sola arma: «el amor que se entrega».

      «Notre Dame es mucho más que un monumento»

      León XIV entró en la catedral, se arrodilló ante el sagrario y besó la reliquia de la corona de espinas. Después presidió las Vísperas con unos 2.000 obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas. 

      En su homilía volvió a aquella noche de abril en la que el mundo vio arder la catedral: «Han pasado siete años desde que el mundo entero, conteniendo el aliento, vio cómo la catedral era devorada por un terrible incendio». Aquel dolor, dijo, no fue solo de los católicos: «En aquella hora dramática comprendimos que Notre-Dame es mucho más que un monumento».

      Pero el Papa no fue a París ni visitó una de las catedrales más famosas del mundo solo por su valor histórico o artístico, y lo dejó claro: «La catedral no es una envoltura de piedra destinada a ser admirada: vive del misterio sagrado que en ella se celebra. Privada de la acción litúrgica, perdería su alma», advirtió. 

      Pidió al clero francés que las celebraciones se vivan «siempre con dignidad y decoro, también allí donde se reúnen comunidades más pequeñas», y lanzó una petición: «Antepongan, por tanto, la comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia a sus sensibilidades personales, para cultivar la unidad del pueblo de Dios».

      A una Iglesia que en muchos pueblos de Francia sobrevive con pocos feligreses, le dio un consuelo: «La pobreza de medios no impide la misión (...). Esta catedral ha renacido para que ustedes puedan renacer con ella en un nuevo impulso de santidad y de misión cotidiana».

      Dos Vírgenes y un nudo en la garganta

      La homilía terminó mirando a la Virgen de París, la talla del siglo XIV que sobrevivió al fuego: «Levantemos la mirada hacia la imagen del siglo XIV de la Virgen con el Niño, que el incendio no alcanzó y que resplandece de nuevo ante nosotros».

      Lo más emocionante, sin embargo, llegó fuera. Al salir, el Papa se detuvo en el atrio ante otra imagen mariana, la Virgen con el Niño de plata del orfebre Charles-Nicolas Odiot, una superviviente de otra época: fue arrojada desde el palacio arzobispal en los disturbios de 1831 y se libró por poco de acabar fundida. 

      Ante ella y junto a miles de fieles, León XIV cantó el Salve Regina en latín, sin poder disimular la emoción y las lágrimas. 

      «Recibir una gran cantidad de "me gusta", pero quedándonos solos»

      Del silencio de Notre Dame, pasó al rugido de los jóvenes en Saint-Denis. El Stade de France recibió al Papa a las nueve de la noche con una coral de 2.500 jóvenes, fuegos artificiales y una representación sobre los santos franceses, con Juana de Arco incluida a caballo. 

      León XIV abrió su intervención improvisando, y le salió del alma: «Queridos amigos, la primera cosa que yo quisiera decir es muy simple: ¡gracias! Gracias a Dios, gracias a ustedes, gracias por su valentía, gracias por su presencia, gracias por su fe. ¡Ustedes son los santos de Francia!».

      Chloé, farmacéutica de 25 años que anima noches de adoración en los barrios populares de Île-de-France, le preguntó cómo anunciar a Cristo en una sociedad que parece ajena a Dios. El Papa le dio la vuelta a la pregunta: «Es verdad, como tú has dijo, que la sociedad en la que vivimos parece indiferente a Dios. Sin embargo, ¡el Señor no es indiferente a nosotros!». Y añadió un diagnóstico sin anestesia: «Es el hombre quien se extravía cuando afirma que Dios ha muerto».

      François, estudiante de Agronomía y jefe scout de Borgoña, le habló de la ansiedad que frena a su generación. León XIV, antes de responder, preguntó con una sonrisa: «¿Hay muchos scouts aquí? Ah, ¡muy bien, bienvenidos!». 

      Luego puso nombre a muchos de los miedos de los jóvenes, «el cansancio provocado por las pantallas y la ansiedad ante el cambio climático o la situación económica e internacional», y les ofreció una receta sorprendentemente sencilla: «Para vencer la angustia o la incertidumbre, tengan el valor de decir una sola palabra, simple y hermosa: gracias. Gracias, Jesús, por tu amor». A los que sentían la llamada al sacerdocio o la vida consagrada les habló sin rodeos: «¡La Iglesia en Francia los necesita mucho!».

      Huir, tender, luchar

      En la meditación final, el Papa desgranó tres verbos de la carta de san Pablo a Timoteo, como quien entrega un plan de entrenamiento. Primero, huir del orgullo, la vanidad y la avidez, porque ese egoísmo «esconde una soledad aterradora». Aquí dejó la frase que más circula hoy por las redes, y no deja de tener su ironía: «Ese estilo de vida nos empuja a tenerlo todo, pero a no ser nadie; a recibir una gran cantidad de "me gusta", pero quedándonos solos con nosotros mismos».

      Segundo, tender al bien, con un criterio para no perderse: «El bien da vida, nunca la quita; el bien cuida, no toma para sí. El bien no es un concepto bonito, sino el rostro radiante del amor: ¡es Dios mismo!». Puso como ejemplo al beato Marcel Callo, scout y obrero que, «en la oscuridad del campo de concentración, nunca dejó de tender hacia el bien, conservando su libertad interior».

      Y tercero, luchar, en la tierra de Juana de Arco, aunque con matices: «Nuestra lucha no es una batalla contra los demás; no recurre a las armas de la violencia, el desprecio o la opresión. Nuestra única arma es el amor que se entrega».

      La noche terminó ante dos reliquias expuestas en el estadio, la túnica de Cristo que se conserva en Argenteuil y una cruz. León XIV las leyó como un díptico: «Una fue quitada a Cristo; la otra, le fue dada a Cristo». Jesús, dijo, «es despojado de su túnica para cubrirnos con la vestimenta blanca».

      Notre Dame enseñó que una catedral puede resucitar de sus cenizas. El Stade de France, que una generación también puede hacerlo de su ansiedad. Para ambos milagros, el Papa dejó la misma receta: rezar y dar gracias.

      ReL

      Vea también    Espiritualidad de los Jóvenes





      sábado, 26 de septiembre de 2026

      Mi familia le falta el respeto a mi cónyuge, ¿qué hago?


      pareja-discusión

      ¿Qué pasa cuando hacen comentarios o bromas incómodas? Si has experimentado esta situación, esta información puede ayudar


      Hay momentos en los que toca convivir con la familia política; sin embargo, ¿qué pasa cuando los comentarios en las convivencias familiares están disfrazados de "pequeñas bromas" hacia un cónyuge? Ante una falta de respeto, el problema no debería resolverse obligando a la pareja a "aguantar" para mantener la paz familiar. 

      ¿A quién defender: a mi familia o a mi pareja?

      Quizás te preguntes esto y te sientas en medio de la situación. Principalmente, debes entender que ignorar el mal comportamiento no genera paz, por lo que no debemos minimizar cuando se falta el respeto a alguien, especialmente si se trata del cónyuge. 

      No se trata de declarar la guerra a tu familia; sino de atender la situación con prudencia. Es necesario hablar del tema y tomar ciertas medidas para promover un ambiente familiar sano y respetuoso, respaldando a tu cónyuge

      Aplica los siguientes pasos para conseguirlo: 

      Matrimonio cristiano: ¿En qué se diferencia de otras uniones?

      Matrimonio cristiano: ¿En qué se diferencia de otras uniones?

      Lea el artículo

      1Escucha y valida

      cónyuge-respeto-familia

      Media_Photos | Shutterstock

      El primer paso es conversar con la pareja y saber cómo le hace sentir esta situación. Es importante que, durante el diálogo no se minimice la situación diciendo "déjalo pasar, así es mi familia" o "no lo tomes personal", eso puede ocasionar un distanciamiento emocional. 

      Valida los sentimientos de tu cónyuge y no lo dejes pasar.

      2Establecer límites con la familia

      Expertos en consejería matrimonial recomiendan establecer límites para cuidar su matrimonio y esto no significa romper todo lazo con la familia, pero sí acercarse directamente a la persona que lanzó los menosprecios, comentarios irreverentes o las actitudes con descortesía para dejar en claro que no están dispuestos a aceptar ese tipo de conductas. 

      3Tomar distancia cuando sea necesario

      terapia de pareja - matrimonio

      PerfectWave | Shutterstock

      Por otro lado, cuando hablar con la familia no funciona se puede tomar una cierta distancia, puesto que es primordial darle el lugar necesario a tu cónyuge, quien es prioridad, por encima de cualquier discusión. 

      La importancia de proteger el matrimonio

      La familia política puede no cambiar; pero la manera en que una pareja responde a esas situaciones sí puede cambiar. Amar a la familia de origen no significa permitir que invada o lastime el matrimonio. Así como poner límites tampoco significa dejar de amar a quienes nos dieron la vida. 

      El objetivo no es construir un matrimonio contra la familia, sino un matrimonio suficientemente unido para poder relacionarse con ella desde el respeto, sin permitir que los conflictos externos terminen dividiendo a los esposos.

      Karen Hutch, Aleteia

      Vea también   Vivir y gozar el matrimonio



      León XIV a 80.000 jóvenes católicos: “Sois los santos de Francia”


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      El Papa animó a los 80 mil jóvenes católicos a comprometerse con firmeza con el "camino de la santidad", eligiendo activamente el bien y defendiendo la justicia, la fe y la mansedumbre


      "Sois los santos de Francia", exclamó el Papa León XIV durante una gran vigilia de oración y celebración que tuvo lugar en el Stade de France de Saint-Denis el 25 de septiembre de 2026. El Papa animó a los 80.000 jóvenes a rechazar un "estilo de vida que os empuja a tenerlo todo, pero a no ser nadie" durante una velada que alternó entre la gran tradición espiritual francesa y momentos de alabanza pop.

      Estudiantes de secundaria, universitarios, jóvenes profesionales, solteros y, en algunos casos, parejas casadas, de entre 17 y 35 años, procedentes de toda Francia acudieron al Stade de France, se sentaron incluso en el césped, como si se tratara de un gran concierto, con el objetivo de encontrarse con el Papa León XIV el viernes por la noche.

      La diócesis había anunciado que las entradas para este evento se agotaron "en una hora", y los propietarios de las 80.000 entradas —cifra confirmada por las autoridades francesas— pudieron disfrutar de una velada completa de conciertos de música cristiana y testimonios, en particular el de Benoît Saint-Denis, la estrella de las MMA, quien proclamó su orgullo de ser católico y saber que Dios estaba a su lado, tanto en sus victorias como en sus derrotas.

      Tras un momento de alabanza, León XIV llegó finalmente en el papamóvil, aclamado por los jóvenes, quienes estaban encantados de expresar su fe. Al darle la bienvenida, el obispo Étienne Guillet, de la diócesis de Saint-Denis, donde se ubica el Stade de France, afirmó que los jóvenes presentes representaban la diversidad de sensibilidades dentro de la Iglesia Católica, pero compartían la alegría de ser cristianos y el deseo, aunque no siempre sea fácil, de irradiar su fe en sus lugares de residencia. Destacó la presencia, cerca del estadio, de la Basílica de Saint-Denis, donde reposan los restos de los santos Dionisio, Rústico y Eleuterio, enviados por el papa Fabián en el siglo III para evangelizar la región de París.

      Los santos de Francia, el leitmotiv de la velada

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      ALBERTO PIZZOLI | AFP

      Estos santos, y muchos otros que Francia tiene para ofrecer, fueron el tema central de esta gran velada de oración, que incluyó una representación histórica durante la cual el Papa observó el desfile de Santa Juana de Arco con armadura a caballo, San Martín de Tours, San Luis y Santa Teresa del Niño Jesús. Monjes, monjas, misioneros y mártires se sucedieron hasta un gran final con fuegos artificiales. Después, el Papa agradeció a los jóvenes su cálida bienvenida, improvisando unas palabras para decirles: "¡Ustedes son los santos de Francia!".

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      ALBERTO PIZZOLI | AFP

      El Papa escuchó el testimonio de Chloé, una estudiante de farmacia que trabaja en barrios desfavorecidos de la región de París, quien le preguntó sobre la dificultad de dar testimonio de su fe en un mundo que no la comparte. "El hombre se extravía cuando afirma que Dios ha muerto", respondió, asegurándole que el mensaje cristiano "no es un obstáculo para la convivencia fraterna" y nos invita a cultivar un "vínculo fraterno" con los no cristianos.

      El Papa escuchó entonces a Francisco, un estudiante de agronomía y líder scout de Borgoña, quien le habló de la ansiedad que afecta a los jóvenes y le pidió ayuda para discernir cómo servir a la sociedad. "No hay fracaso del que Dios no pueda levantarnos: su misericordia es nuestra alegría", respondió el pontífice, reconociendo la ansiedad que la "fatiga de pantalla" puede generar en la generación más joven. "Para superar la ansiedad o la incertidumbre, tengan el valor de decir una sola palabra, sencilla y hermosa: gracias", les aseguró. Aprovechó la ocasión para animar a los jóvenes a responder al llamado a las vocaciones sacerdotales y religiosas. "¡La Iglesia en Francia los necesita mucho!", insistió.

      Sigue este "camino de santidad"

      Tras esta intervención, se ofreció un momento de oración durante el cual se exhibió la Santa Túnica de Argenteuil. Se cree que esta túnica, conservada en este suburbio parisino desde la Edad Media, es la que Cristo vistió antes de su muerte. Sin embargo, algunos estudios científicos cuestionan su autenticidad, y la Iglesia no garantiza su origen exacto, pero la considera una "reliquia significativa" que invita a la meditación sobre la Pasión de Cristo, al igual que la Sábana Santa de Turín. A continuación, más de 60 reliquias y 150 estandartes con los nombres de santos franceses fueron llevados en procesión circular por el Stade de France mientras la congregación cantaba la letanía.

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      LOU BENOIST | AFP

      Luego, el Papa y los jóvenes guardaron varios minutos de oración silenciosa antes de dirigirse a toda la asamblea. Tras expresar su deseo de hablar, a través de ellos, a toda la juventud católica de Francia, León XIV los invitó a encontrar en su "relación viva con Jesús" la fuente de la verdadera libertad para iluminar su tiempo. Les recordó que, como "hombres y mujeres de Dios", están llamados a rechazar el egoísmo que enmascara una "soledad aterradora" y a rechazar "este estilo de vida que lleva a tenerlo todo, pero a no ser nadie".

      Por ello, animó a los jóvenes a comprometerse con firmeza con el "camino de la santidad", eligiendo activamente el bien y defendiendo la justicia, la fe y la mansedumbre. Según él, estas tres virtudes cristianas ofrecen una "base sólida" para los principios de igualdad y fraternidad que inspiran a la sociedad francesa, recordándoles al mismo tiempo que la lucha cristiana "no es una lucha contra los demás".

      "Nuestra única arma es el amor desinteresado", insistió.

      Citando como ejemplos a Santa Teresa del Niño Jesús, al beato Marcel Callo, joven mártir del nazismo que murió en un campo de concentración, y a Santa Juana de Arco, "una joven que supo luchar con valentía", el Papa recordó a los jóvenes que "nunca están solos en la Iglesia". Para concluir, los exhortó a ser "testigos luminosos de este Evangelio", contemplando la túnica y la cruz que encarnan el don supremo de Dios para la salvación del mundo.

      El final de un intenso primer día en Francia

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      JULIEN DE ROSA | AFP

      El rey León XIV rezó las Completas (oración vespertina) ante una multitud profundamente reverente en el estadio, transformado en una catedral al aire libre. Tras un último himno a la Virgen María y un último espectáculo de fuegos artificiales, León XIV saludó a la asamblea y se despidió, saliendo en coche del interior del Stade de France. Ahora debe dirigirse a la Nunciatura Apostólica, donde pasará la noche. Mañana le espera una agenda apretada, que incluye una misa en la Plaza de la Concordia, antes de partir hacia Lourdes para la segunda etapa de su viaje.

      Entre los voluntarios que vestían camisetas amarillas, Henriette, una joven parisina de ascendencia africana, se emocionó profundamente al finalizar la vigilia. "Lo que más me conmovió fue el llamado del Papa a vivir como Cristo", declaró a I.MEDIA. "Eso también me inspiró a comprometerme como voluntaria", afirmó.

      I.Media, Aleteia

      Vea también     Bienaventuranzas de los jóvenes



      Consumió pornografía durante 12 años y logró dejarla: ahora explica cómo romper el hábito

      ¿Por qué cuesta tanto dejar la pornografía? Javier Alonso lo vivió durante 12 años y ahora ofrece herramientas para comprenderla y salir de ella.

      Javier Alonso, es el director del curso online

      Javier Alonso, es el director del curso online "Comprender, prevenir y romper con con el contenido sexual explícito"


        «Yo consumí pornografía durante años, en secreto. Lo intenté dejar por fuerza de voluntad. Funcionaba un tiempo, pero no lo dejaba por completo».

        Quien habla es Javier Alonso, y no lo hace desde una teoría aprendida únicamente en libros. Durante 12 años convivió con el consumo de pornografía, intentó abandonarlo, sufrió recaídas y finalmente consiguió dejarlo por completo en 2018. 

        Después dedicó años a estudiar este fenómeno, hablar con personas afectadas y profundizar en los mecanismos que pueden esconderse detrás del consumo.

        Ahora ha reunido buena parte de ese conocimiento y experiencia en Comprender, Prevenir y Romper con el Contenido Sexual Explícito, el nuevo curso online de Aula Mucha Vida, dirigido tanto a quienes quieren abandonar la pornografía como a padres, educadores y personas que acompañan a quienes luchan contra ella.

        Y el punto de partida es incómodo: la pornografía actual tiene poco que ver con la revista escondida en un armario de hace tres décadas.

        Un problema que llevamos en el bolsillo

        Internet, los teléfonos inteligentes, las redes sociales, los algoritmos, las plataformas de contenidos y ahora la inteligencia artificial han creado un escenario radicalmente diferente: contenido prácticamente ilimitado, inmediato, privado y disponible las 24 horas.

        Por eso Alonso intenta responder durante el curso a una pregunta esencial: ¿por qué una persona puede decidir que no quiere volver a consumir pornografía y, horas o días después, terminar haciéndolo de nuevo?

        Para explicarlo aborda de manera sencilla cuestiones como el sistema de recompensa del cerebro, la dopamina, el craving, la tolerancia y los automatismos. Pero el curso no se queda en el funcionamiento cerebral.

        Alonso sostiene, desde su propia experiencia, que detrás del consumo pueden esconderse realidades muy diferentes: estrés, soledad, frustración, inseguridad, heridas afectivas, aburrimiento o necesidad de escapar. En su caso llegó a una conclusión decisiva: muchas veces no estaba buscando simplemente placer, sino alivio.

        Javier Alonso concentra toda su experiencia en la licha contra la adicción en el curso online

        Javier Alonso concentra toda su experiencia en la licha contra la adicción en el curso online "Comprender, prevenir y romper con el contenido sexual explícito"REL

        «¿Por qué cada vez necesitas más para sentir lo mismo?»

        Otra de las preguntas que aborda el curso es por qué determinados consumidores terminan necesitando más estímulos para obtener sensaciones similares.

        Alonso explica el fenómeno de la tolerancia y cómo el cerebro puede acostumbrarse progresivamente a determinados estímulos. También enseña a identificar los «gatillos» que pueden activar automáticamente el deseo: una hora del día, quedarse solo, el aburrimiento, una determinada aplicación o incluso coger el teléfono.

        El objetivo no es solo conocer el problema, sino aprender a reconocer los mecanismos que lo mantienen.

        Y aquí llega una de las partes más prácticas del curso: cómo empezar a salir.

        No existe, advierte Alonso, una fórmula mágica. Propone en cambio aprender a identificar desencadenantes, modificar el entorno, construir alternativas, pedir ayuda, comprender las recaídas y descubrir qué necesidades o heridas pueden estar alimentando el comportamiento.

        Entre las medidas concretas propone observar durante unas semanas los propios patrones, introducir cambios sencillos —como sacar el móvil de la habitación o modificar determinadas rutinas—, hablar con alguien de confianza y construir hábitos y relaciones que ocupen el espacio que antes llenaba la pornografía.

        [Puedes acceder a la información del curso en este link]

        ¿Y si quien está viendo pornografía es tu hijo?

        El curso tiene además un bloque específicamente dirigido a padres y educadores.

        Porque descubrir que un hijo consume pornografía plantea inmediatamente otra pregunta: ¿qué le digo ahora?

        Alonso ofrece una metodología para preparar esa conversación: cómo comenzarla, qué explicar según la edad, qué preguntas formular, cómo escuchar sin convertir el diálogo en un interrogatorio y cómo reaccionar si el menor ya ha accedido a contenidos explícitos.

        Su propuesta parte de una idea sencilla: los padres no necesitan tener todas las respuestas ni pronunciar un discurso perfecto. Necesitan conseguir que sus hijos sepan que pueden acudir a ellos cuando tengan un problema.

        No se trata únicamente de «dejar de verla»

        Alonso dedica también parte del curso a las consecuencias del consumo sobre la pareja, la intimidad, las expectativas sexuales y la confianza, así como a lo que sucede detrás de la industria que produce esos contenidos.

        Pero todo el recorrido desemboca en una pregunta mucho más personal.

        Después de explicar cómo prevenir el consumo y cómo romper con él, Alonso plantea que el verdadero objetivo no puede consistir únicamente en resistir ante una pantalla.

        «Comprender nos hace más libres», explica en la conclusión del curso. Y propone sustituir la pregunta «¿cómo dejo la pornografía?» por otra bastante más ambiciosa:

        «¿Qué tipo de persona quiero llegar a ser y qué tengo que empezar a entrenar hoy para convertirme en ella?»

        ReL

        Vea también    Pornografía, la plaga de la modernidad: Luchemos...