José Manuel Restrepo acude regularmente a misa: «A mí no me caracteriza el poder, me caracteriza el servicio», comenta.

"Con mi labor se han recuperado familias y ver la alegría de los niños es una demostración de que vale la pena", afirma.
José Manuel Restrepo es el vicepresidente electo de Colombia y acaba de revelar un aspecto poco conocido de su vida durante una entrevista.
Restrepo ha colaborado durante más de dos décadas en el acompañamiento espiritual de matrimonios en crisis dentro de los retiros de Emaús (aunque en Europa son retiros asociados siempre a las parroquias, en ciertos países de Hispanoamérica el carisma original se ha ido desviando hacia crear movimientos). Él mismo lo resume con una frase que repite con convicción: "A mí no me caracteriza el poder, me caracteriza el servicio".
La familia núcleo fundamental
Restrepo contó que desde hace más de 20 años participa como servidor en un movimiento católico dedicado a fortalecer vínculos familiares. Su rol, según explicó, no es el de consejero ni terapeuta, sino el de facilitador de conversaciones profundas entre parejas que atraviesan momentos difíciles.
"Soy un servidor en un grupo católico y para mi alegría, muchas de las familias se han manejado bien después de un momento difícil como pareja. Con mi labor se han recuperado familias y ver la alegría de los niños es una demostración de que vale la pena", afirmó. Para él, la fe no es un discurso, sino una práctica concreta que se expresa en la escucha, la empatía y la disposición a acompañar.
Los encuentros se realizan cada tres o seis meses y reúnen a parejas que buscan reconstruir su relación desde el diálogo y la espiritualidad. Restrepo insiste en que su papel es sencillo pero significativo: propiciar un espacio donde los esposos puedan hablar sin miedo, reconocer heridas y abrirse a la posibilidad de sanar.
"No soy consejero, yo propicio conversaciones con las parejas; al final, este encuentro es parte del ejercicio de darles un testimonio sobre el tema", explicó. A lo largo de los años, ha visto cómo matrimonios que parecían rotos lograron reencontrarse, y cómo ese proceso repercutió directamente en el bienestar de los hijos. Para él, esa es la mayor recompensa.
La revelación sorprendió a muchos, pues la imagen pública de Restrepo suele asociarse a la academia, la economía y la gestión pública.
Economista del Rosario, con estudios en la London School of Economics y un doctorado en la Universidad de Bath, ha ocupado cargos de alto nivel como ministro de Comercio y ministro de Hacienda durante el gobierno de Iván Duque.
También ha sido rector de varias instituciones educativas, entre ellas la Universidad del Rosario y el CESA. Su carrera ha estado marcada por la técnica, la gestión y la política pública, pero nunca había hablado con tanta claridad de su compromiso espiritual.
Ahora, con su elección como vicepresidente en fórmula con Abelardo de la Espriella, Restrepo vuelve al centro del debate nacional. Para él, ese servicio es una extensión natural de su visión católica, una que entiende la familia como núcleo fundamental y la escucha como herramienta de transformación.
Restrepo asegura que su trabajo espiritual no tiene nada que ver con la política, pero sí con su identidad más profunda. Afirma que la fe le ha enseñado a mirar a las personas con compasión y a entender que detrás de cada crisis matrimonial hay una historia que merece ser escuchada.
Su testimonio, dice, no pretende ser un modelo, sino una invitación a recordar que la vida familiar también necesita espacios de acompañamiento.
ReL
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