Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
Proteger a los hijos de toda tristeza no los hace felices,
solo vulnerables. Descubre cómo enseñarles a tolerar la frustración desde la
empatía
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Recientemente se hizo viral el caso de una madre que pidió a
las mamás de la escuela, a través de un grupo de WhatsApp, cambiar las reglas
alimenticias para sus niños a la hora del receso, pidiendo que no enviaran
galletas, dulces o chatarra porque ella le tiene prohibido a su hija
comerlas.
Este caso llamó la atención de especialistas y de muchos
padres de familia, quienes se cuestionaron qué tanto debemos proteger a
nuestros hijos y hasta qué punto tenemos que resolver sus vidas para evitar su
frustración e incomodidad.
La tolerancia a la frustración
Regina Ascencio, neuropsicóloga y
pedagoga, explica -desde la neurociencia- que la tolerancia a la frustración no
nace, "se construye con esfuerzo y con trabajo diario". Además
añadió: "Cada vez que un niño siente tristeza por situaciones como ‘me quede
sin esto’ o 'no me toco aquello, ‘esto no es justo’; pero logra sostenerlo sin
que el mundo se le desacomode por completo, su cerebro está practicando algo
fundamental: la regulación emocional".
Entonces, ¿cómo acompañar a nuestros hijos correctamente?
Cada vez que el niño experimenta la frustración y le hace
frente, aprende a regular sus emociones y lidiar con problemas, lo que le
permitirá, en el futuro, resolver con inteligencia emocional.
Aquí te compartimos algunos consejos de mucha utilidad a la
hora de fortalecer la capacidad de resiliencia en tus hijos.
1Escucha y valida sus emociones
Regina explica que si el niño expresa que se le antojo una
galleta y en esa ocasión no pudo tenerla, como padres pueden compartirle que lo
entienden; o si se quedó sin equipo, explicarle que, si bien es triste sentirse
excluido, aún existen otras opciones para realizar el trabajo y generar nuevas
amistades.
Los pequeños aprenden viendo lo que hacen los adultos; por
lo tanto, es necesario que los padres sepan reaccionar, controlar sus emociones
y enfrentarse a dificultades. La manera en la que reaccionen los papás, es la
forma que los hijos imitarán.
3Dejar que aprendan a resolver
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Claro que los padres pueden acompañar a sus hijos en el
proceso, pero no deben cambiar todo el entorno para que su hijo evite pasar por
una incomodidad, de otra manera nunca aprenderá a vivir mejor.
4Establecer metas realistas
Establezcan objetivos adecuados a la edad de cada niño. No
se trata de dejarlo solo contra el mundo, pero sí de ir preparándolo para
ciertos retos de acuerdo a su etapa de vida.
5Fomentar la espera y el esfuerzo
Pueden enseñarle que hay cosas que requieren tiempo y no
siempre se conseguirán de forma inmediata. Ascencio comparte el siguiente
ejemplo: si el pequeño quiere algo ahorita y no puede tenerlo, una forma de
responder sería: "Sé que lo quieres ya, pero esto te ayuda a aprender a
esperar, ahora cuéntame tus motivos y vemos qué podemos lograr".
Hijos con fortaleza mental
Enseñar tolerancia a la frustración no se logra eliminando
las tentaciones o los "no" del camino, sino acompañándolos a sostener
la emoción cuando las cosas no salen como quieren. Al final, el objetivo no es
entregarles un mundo perfecto, sino criar adultos fuertes para cualquier mundo
que les toque enfrentar.
Actualmente y desde hace 11 años, el sacerdote Luis Fernando de Prada está al frente de la emisora como su sexto director.
¿Se imaginan una empresa que logre el arrepentimiento de presos, la rehabilitación de adictos, la sanación de matrimonios, la conversión de los alejados o la salvación in extremis de quien quiere acabar con todo? Este 2024 Radio María cumple 25 años demostrando que su slogan de "cambiando vidas" es mucho más que marketing. El pasado 24 de enero, la emisora privada propiedad de la Asociación Radio María comenzó las celebraciones de sus bodas de plata, que se prolongarán con diversos actos a lo largo de los próximos meses.
Tal y como indican sus estatutos, los miembros de Radio María son fieles seglares católicos, aunque el director de la emisora debe ser un sacerdote nombrado por la jerarquía eclesiástica, como responsable de los programas y demás contenidos editoriales. Lo relativo a la gestión administrativa, jurídica o económica es tarea de los socios laicos de Radio María, que preside desde 2012 José Manuel Díez Quintanilla.
"Una realidad inexplicable sin el amor a la Virgen"
Aunque los oyentes y su colaboración son "el corazón de la emisora", Radio María admite que esta "sería una realidad inexplicable sin el amor filial por la Madre de Dios".
Actualmente y desde hace 11 años, el sacerdote Luis Fernando de Prada está al frente de la emisora como su sexto director, un cargo que siguió a varios años colaborando como voluntario.
Con ocasión de las bodas de plata de la emisora, De Prada detalló a Cari Filii el sentido, misión y orígenes de una emisora que "comenzó de forma sencilla y humilde, pero con gente de muy buena voluntad, oración y trabajo".
La semilla plantada por aquellos voluntarios no tardó en dar fruto incluso en medio de dificultades. Pronto, comenta, "se fue extendiendo, porque iba haciendo bien y eso invitaba a más gente y voluntarios". Hoy, la labor de Radio María es reconocida a nivel mundial. Pero el sacerdote no da impresión de que le importe mucho -aunque sí celebre- sus elevadas cifras de audiencia.
"La Virgen se sirve de esta radio"
Lo más importante, dice, es que -de verdad- "es una radio que cambia vidas. Y ese es el motivo de que estemos aquí".
La celebración del pasado 24 de enero fue fundamentalmente en las ondas, micros y estudios, emitiendo una programación ininterrumpida de 25 horas dedicada al rezo del rosario, participación de los oyentes y programas conmemorativos del 25 aniversario. El padre Luis Fernando también celebró una misa en la parroquia Santa María de la Dehesa, que estuvo abierta a los oyentes. Entre otros actos, también se rezó el rosario con las alumnas del colegio Nuestra Señora de Valdemoro y con voluntarios en diversos lugares de España.
Son muchos los motivos que tiene el equipo de Radio María para celebrar. Su director considera que los indicadores del éxito pueden ser las elevadas cifras de audiencia, pero lo es especialmente "el bien que hace" la emisora.
El sacerdote relata decenas de casos de conversión, matrimonios sanados al borde del divorcio, arrepentidos que querían acabar con su vida, alejados que regresaban a la fe, religiosos agradecidos, e incluso delincuentes que encontraban en la emisora una vía y ayuda en su redención.
"Son muchas las historias que nos han llegado en este tiempo, que confirman que la Virgen se sirve de esta radio -entre otros medios de evangelización- para llevar a los hombres a su Hijo. Dios bendice este instrumento y que palabras y programas tan sencillos ayuden tanto nos alegra mucho: ver que transmite la fuerza de la esperanza, la fe, que acompaña a los católicos, los de casa y a los de fuera… es el motivo de alegría", subraya.
Radio María cumple 25 años emitiendo de forma prácticamente ininterrumpida, durante 24 horas al día, con la práctica totalidad de locutores y responsables de la programación como voluntarios.
¿Radio de viejecitos? "Gracias a Dios"… ¡pero no solo!
Cuando Radio María aterrizó en España en 1999 lo hizo en pleno periodo de reconversión de la radio ante la aparición de las nuevas tecnologías. Ya sea por el cuarto de siglo de historia o por el cambio del contexto, son muchos los aspectos que han cambiado en Radio María. Menciona la "evolución tecnológica" que ha sufrido la radio y, aunque "hay mucho que mejorar", se muestra satisfecho de la calidad, señal y medios de los que disponen, así como del incremento de frecuencias.
También ha cambiado su imagen. Admite en tono amable que, hasta no hace mucho, Radio María podía ser vista como "la radio de los viejecitos". Y "gracias a Dios también hay muchos", dice, "pero no solo": un potente equipo de nuevas generaciones lleva ya tiempo dedicándose a la renovación de la web e imagen o la entrada en redes sociales y medios de difusión complementarios como podcast, plenamente integrados en la emisora.
Pero también admite convencido que hay cosas que no deben cambiar ni van a hacerlo. Una de ellas, encomendada por los fundadores de la emisora, es que se continúe el carisma de "vivir con austeridad, una plantilla reducida y un gran equipo de voluntarios" dedicado a lograr una señal "con la mejor calidad posible".
"Parroquia en las ondas", fiel "a lo esencial de la fe y el catecismo"
A lo largo de estos últimos 25 años los posicionamientos eclesiales han sufrido una polarización que también se ha plasmado en los medios de comunicación. Sin embargo, Radio María ha logrado mantener una parrilla de programación ininterrumpida "fiel a lo esencial de la fe y el Catecismo, que transmite esperanza" y sin "bajar al barro" de las disputas.
"La idea de fondo de Radio María es ser una parroquia en las ondas y hay que distinguir lo que un párroco ofrece a sus feligreses de lo que se debate en un seminario o facultad. Radio María ofrece lo esencial de la fe, como está recogido en el Catecismo, procurando no entrar en temas polémicos", explica.
En este sentido, explica que una de las guías editoriales de Radio María es "el intento de unir las palabras Caritas in veritate", caridad y verdad, transmitiendo esta "lo mejor posible" pero "con caridad, sin ataques o palabras negativas. Intentamos centrarnos en lo positivo, es nuestro carisma, anunciar el Evangelio y no entrar en polémicas", subraya.
Para los de casa… y atrayendo a no creyentes y alejados
En la programación sigue habiendo "imprescindibles" que llevan en Radio María cada día desde su nacimiento, como la misa, el rezo del rosario y otras oraciones. Pero De Prada menciona que, desde hace años, el esfuerzo evangelizador de Radio María ha dejado de incidir solo "en los de casa".
"Se ha hecho un esfuerzo por tener programas que interesen a no creyentes. Es una idea falsa que en Radio María estemos siempre rezando: hay cinco horas de oración, pero 19 que no lo son, con programas de medicina, psicología, derecho, música o filosofía. Resultan interesantes a gente que empieza a oírnos así. Los programas no estrictamente religiosos se han ampliado y notamos que se está produciendo un acercamiento en gente no piadosa", asegura.
Radio María y su relación con los pontífices: "Hace mucho bien en el mundo"
Desde su nacimiento en 1999, son tres papados los que ha vivido Radio María y cada uno ha tenido muestras de cercanía y relación.
En el caso de Juan Pablo II, se dirigió varias veces a directivos y miembros de esta cadena, que "conocía y apreciaba mucho".
De Benedicto XVI, recuerda cuando, dentro de una audiencia general, pudo saludarle personalmente el padre Livio Fanzaga, director de Radio María Italia y coordinador de los demás directores, y el Papa alemán le dijo que sabía que la emisora "hace mucho, mucho bien, en el mundo entero".
Voluntarios e integrantes de Radio María España, durante la celebración de sus 25 años de emisión.
El contacto más directo y prolongado fue con Francisco, en otro de los encuentros mundiales de la emisora en Roma. Fue el 29 de octubre de 2015, cuando en audiencia privada expresó en un largo discurso el carisma y espíritu de Radio María, y todos los directores y presidentes de las Radio María del mundo pudieron saludarle personalmente.
Los que ya no están y lo hicieron todo por Radio María
Durante la dirección de Luis Fernando de Prada, Radio María también ha llorado la pérdida de figuras históricas en la emisora. Entre ellos el fundador de la emisora en Italia, Emanuele Ferrario, a quien describe por su radical entrega al Evangelio.
"Le tenemos gran agradecimiento y veneración, como un hombre para el que perfectamente podría plantearse un proceso de canonización; laico y viudo que se entrega a la evangelización, trabajando hasta dos días antes de su muerte, con el aparato de oxígeno. Cogió la malaria por viajar a implantar Radio María en países donde la habían solicitado numerosos obispos de África, un continente que adoraba", relata.
También habla de otros históricos como el párroco castrense y primer director de Radio María, Ángel Cordero, fallecido en noviembre de 2020, o la también difunta Pilar Sartorius, presente en los primeros días de la emisora. Y con ellos recuerda también "a todos los que empezaron, gente muy buena que hizo todo lo posible por Radio María".
Ayudar a la Iglesia en la obra de evangelización
Una de las noticias eclesiales más relevantes de los últimos años fue la muerte del Papa Benedicto el 31 de diciembre de 2022, que Radio María cubrió con un amplio despliegue de entrevistas, tertulias, balances y análisis. Transmitieron "todo lo que se pudo", incluida la misa ofrecida por Benedicto horas antes de su muerte y celebrada por el cardenal Angelo De Donatis en el Vaticano o el funeral presidido por Francisco.
Un año después de su muerte, en Radio María siguen recordando al pontífice con "indudable agradecimiento, tanto por su estupendo magisterio como por su testimonio de vida, serenidad y esperanza por haber cumplido su misión".
Radio María continúa la suya, sintetizada por Francisco en su discurso de 2015: "Ayudar a la Iglesia en la obra de evangelización, con la cercanía a las preocupaciones y a los dramas de la gente, con palabras de consolación y de esperanza, aquella verdadera que deriva de la salvación traída por Cristo Señor; todo ello, con María, que
sabe encontrar el modo para realizar, a partir de pequeños y humildes inicios, grandes obras".
Artículo publicado originalmente en Cari Filii News.
Seis cuadros y distintas perspectivas para una escena única: la Natividad de la Virgen María
El 8 de septiembre la Iglesia celebra la Natividad de la Virgen María, introducida en el año litúrgico en el año 695 por el Papa San Sergio I.
"¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a vosotros está obligada toda la creación!", proclamaba en aquellos años San Juan Damasceno (675-749), en una célebre homilía que consagró a este acontecimiento de la historia: "Por vuestro medio, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador. ¡Oh felices entrañas de Joaquín, de las que provino una descendencia absolutamente sin mancha! ¡Oh seno glorioso de Ana, en el que poco a poco fue creciendo y desarrollándose una niña completamente pura, y, después que estuvo formada, fue dada a luz!".
"Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios", añadía el obispo sirio, "por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo... ¡Aclamad al Señor, tierra entera, cantad, exultad, tocad instrumentos!".
La representación iconográfica de la escena ha sido muy extensa y variada a lo largo de siglos de arte cristiano. La teólogo y marióloga Françoise Breynaert destaca seis obras con las que las distintas épocas han intentado trasladar a los fieles la esencia de un momento respecto del cual las Sagradas Escrituras nada explican, y por tanto queda en sus detalles a la imaginación del pintor..
El Maestro de la Vida de la Virgen, como se conoce al autor anónimo que entre 1463 y 1490 retrató diversas escenas de la vida de María, presenta una escena alegre y familiar donde la cama matrimonial es "una discreta evocación de la vida conyugal de Ana", para diferenciarla así de la virginidad perpetua de su hija.
"A diferencia de la concepción de Jesús, que es verdadero Dios y verdadero hombre", explica Breynaert, "la concepción de María, simple criatura, fue totalmente inmaculada, pero sin ser virginal". Santa Ana está aún en el lecho y le tienden a María, mientras otras mujeres disponen las cosas para el baño de la recién nacida y de su madre.
Domenico Ghirlandaio (1448-1494) sitúa el momento en el ambiente de la Florencia principesca de su época, donde Santa Ana se dispone a asistir al baño de la Virgen, quien se chupa el dedo.
El cuadro, que se conserva en la capilla Tornabuoni en Santa María Novella, en Florencia, presenta un auténtico escenario donde las figuras cobran vida y representan personajes de la época.
Domenico Beccafumi (1486-1551) representa el mismo momento del baño, con Santa Ana contemplando desde el lecho cómo una de las mujeres que han asistido al parto introduce delicadamente el dedo en el agua para probarla.
Como una reacción ante estas consideraciones, consideradas "demasiado prosaicas", Albrecht Altdorfer (1480-1538) sitúa el momento en una iglesia "inmensa y luminosa, como símbolo de María".
Santa Ana está en la cama, San Joaquín viene de trabajar "meditabundo y concentrado" y con un pan bajo el brazo, y quien sostiene a la Virgen es una joven maravillada ante ella. Para completar la sobrenaturalidad, un coro de ángeles saluda y embellece la composición.
Simon Vouet (1590-1649) devuelve la cotidianeidad y la rutina a la Natividad en el cuadro que orna la iglesia de San Francisco a Ripa, en Roma.
Simon Vouetarchivo
Santa Ana, al fondo, apenas puede mirar las primeras atenciones que recibe su pequeña.
Por último, Joseph-Benoît Suvée (1743-1807) devolverá el componente sobrenatural con los ángeles que contemplan a la Virgen mientras Santa Ana continúa en la cama. El cuadro puede contemplarse en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en París.
Cuenta la tradición que, en la segunda mitad del siglo XV,
la Virgen María se le apareció al Beato dominico Alano de la Rupe, quien
escribió el famoso libro “De Dignitate Psalterii” (De la dignidad del Salterio
de María), en el cual relata cómo la Virgen pide a Santo Domingo de Guzmán que
propague el rezo del Santo Rosario. Según el Beato Alano, estas son las
promesas de Nuestra Señora para quienes rezan frecuentemente y con devoción la
oración mariana.
¿Luchas contra la rebeldía en casa? Descubre estas claves
para establecer límites firmes y criar con afecto sin perder la conexión con
tus hijos
Nadie se propone formar un hijo rebelde. Sin embargo, la
rebeldía que se vuelve oposición sistemática no suele aparecer de la nada.
Muchas veces nace de una pedagogía hecha de desatención, descuidos,
favoritismos, comparaciones, límites inconsistentes, gritos o permisividad.
El hijo termina rebelándose contra la
autoridad y aprende a decir: "Soy el que ya no se deja". Por eso te
compartiremos unos consejos para evitar la rebeldia.
El origen de la rebeldía y el valor del vínculo
Ir en contra de la autoridad es el impulso de resistir
cuando sentimos imposición; puede ser tolerable mientras exista un vínculo con
los padres. Pero cuando la relación se quiebra, esa fuerza puede convertirse en
una identidad de oposición sistemática. Evitarlo requiere algo más profundo que
controlar la conducta: es cuidar el vínculo sin renunciar a la autoridad.
Aquí algunas claves:
1Trata bien a tu hijo
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Tratar bien no significa consentir; significa mirar,
escuchar y captar sus emociones, su miedo, su alegría o su silencio. Muchos
padres cumplen con brindar alimento, escuela y horarios, pero no están
emocionalmente presentes. Un hijo que se siente visto necesita llamar menos la
atención desobedeciendo. Basta con unos minutos diarios dedicados
exclusivamente a él.
2No fabriques un hijo favorito ni idealices
Las comparaciones entre hermanos hieren. Aplaudir los actos
de uno y corregir al otro por lo mismo, o exigir al mayor que comprenda o cuide
al menor, puede despertar resentimiento. La equidad no significa tratar a todos
idénticamente, sino hacer sentir a cada hijo igualmente valioso. "Mira a
tu hermano" suele ser una frase que educa más en la rivalidad que en la
superación.
3Sé firme en lo esencial
Los hijos necesitan límites. Una autoridad débil, que teme
decir "no", tampoco educa. Pero ser firmes no es autoritarismo. Las
reglas deben ser pocas, claras y estables; no deben depender del cansancio o
del humor en el que estés. Las consecuencias tienen que relacionarse con los
actos: si rompiste, reparas; si incumpliste un acuerdo, pierdes el privilegio
vinculado con él. El límite debe ser una acción consistente, no un muro hostil.
4No eduques solo desde el error
Si el hijo recibe atención únicamente cuando falla, aprende
que retar es una forma eficaz de existir. Corregir es necesario, pero también
hay que reconocer lo que hace bien. Conviene separar siempre la conducta de la
persona: "Esto que hiciste está mal" es muy distinto de "eres un
problema". Las etiquetas negativas terminan convirtiéndose en parte de la
identidad.
5Retira la violencia
El golpe, el grito, el sarcasmo, el desprecio y el chantaje
afectivo pueden producir obediencia inmediata, pero generan miedo y
resentimiento. Amenazar con retirar el cariño es especialmente destructivo. El
límite no necesita humillar para ser firme. Quien educa desde el miedo quizá
consiga obediencia, pero difícilmente formará una conciencia libre y
responsable.
6Corrígete después de fallar
Ningún padre educa perfectamente. A veces se grita, se juzga
mal o se exagera. Lo importante es reparar. Decir: "Grité y eso estuvo
mal. La regla sigue en pie, pero yo sigo contigo", enseña algo
fundamental: el vínculo no desaparece por el conflicto. Pedir perdón no
debilita la autoridad; la humaniza.
7Recupera a tu hijo, no le ganes todas las batallas
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Cuando la rebeldía ya está instalada, aumentar castigos y
sermones suele empeorar el problema. No se trata de demostrar quién manda, sino
de recuperar la relación desde la cual la autoridad puede volver a ser
escuchada. Algunos niños, además, tienen poca tolerancia a la frustración y
necesitan aprender ciertas habilidades para resolver sus conflictos, no
solamente recibir castigos.
Educar desde el respeto y la presencia
La rebeldía persistente puede ser, en el fondo, una manera
de hacerse notar. Se previene estando presentes, siendo justos y sosteniendo
límites sin romper el vínculo. La verdadera autoridad no humilla ni abandona:
más bien orienta, contiene y está presente.
Procura aplicar los correctivos con cariño, empatía y un
trato respetuoso. Se trata de mejorar, no de dañar. Un vínculo sólido y amoroso
evita la rebeldía y mantiene la confianza.
Mel Gibson revela cómo «La Resurrección» ha cambiado su vida espiritual y habla sin rodeos de la Providencia, el perdón, el cielo y el infierno.
Mel Gibson, durante una reciente entrevista ante un auditorio en Londres.
Más de veinte años después de revolucionar el cine religioso con La Pasión de Cristo, Mel Gibson vuelve a colocar a Jesucristo en el centro de su carrera cinematográfica. Pero esta vez el proyecto parece haberle llevado todavía más lejos.
Mientras ultima La Resurrección de Cristo, su ambiciosa continuación de La Pasión, el cineasta ha concedido una extensa entrevista a Raymond Arroyo en la que habla con una franqueza poco habitual sobre Dios, la Providencia, el sufrimiento, la Virgen María, el perdón, el cielo y el infierno.
Y reconoce que sumergirse durante años en la Resurrección de Jesucristo también le ha cambiado espiritualmente.
«Tienes que cambiar», responde cuando Arroyo le pregunta directamente si ahora es espiritualmente diferente. Gibson recurre a una imagen muy gráfica: «No puedes jugar en un arenero sin acabar con arena encima».
«No existen los accidentes»
Gibson lleva alrededor de dos décadas trabajando de una u otra forma en la continuación de La Pasión de Cristo. Solo la escritura del nuevo proyecto, explica, pudo ocupar cerca de diez años.
La dificultad estaba en convertir en imágenes una realidad que, según reconoce, resulta casi imposible de abarcar: no solo la Resurrección, sino su significado dentro de toda la historia de la salvación.
«Tienes que profundizar e intentar encontrar el corazón del asunto, quizá algunos granos de verdad», explica sobre el efecto que este proceso ha tenido en él.
El director está convencido, además, de que el momento elegido para el estreno no es casual.
Cuando Arroyo le pregunta si considera «providencial» que la película llegue precisamente ahora, Gibson responde tajante:
«No existen los accidentes. Así que sí, creo que lo es».
El cineasta reconoce que llegó a pensar que había tardado demasiado en realizarla. Han pasado más de dos décadas desde La Pasión. Sin embargo, ahora interpreta de otra manera esa espera.
«Pensaba: “Esto es demasiado tarde, 23 años después”. Pero probablemente sea justo el momento adecuado. No son mis tiempos».
«La Pasión no es el clímax»
Gibson también revela cuál es la idea fundamental que le llevó a embarcarse en un proyecto tan complejo.
Para muchos espectadores, La Pasión de Cristo parecía haber llevado el relato evangélico hasta su punto culminante. Arroyo se lo plantea directamente: ¿por qué era necesario continuar?
«Porque no es el clímax», responde Gibson.
La Pasión, explica, constituye un acontecimiento gigantesco, pero forma parte de una historia todavía mayor.
«Lo realmente asombroso es que alguien pueda volver a la vida por su propia fuerza y poder después de haber muerto públicamente y que después vuelva a aparecer públicamente».
Gibson insiste también en la existencia de numerosos testigos de Cristo resucitado: «No fueron únicamente los apóstoles». Hubo muchas personas que, señala, «fueron testigos y dieron testimonio de aquello».
La magnitud de esta cuestión explica que la nueva producción haya sido mucho más complicada que La Pasión. Ahora ha tenido que «ampliar muchísimo el lienzo» para abordar por qué debía suceder todo aquello, sus consecuencias y «su naturaleza salvífica».
Primera escena divulgada de la película La Resurrección de Cristo, de Mel Gibson, que se estrenará en mayo de 2027LIONSGATE
Abraham, David y toda la historia de la salvación
La película promete así ir bastante más allá de una reconstrucción de los acontecimientos inmediatamente posteriores al sepulcro.
Sin revelar demasiados detalles, la entrevista apunta a un recorrido por grandes acontecimientos de la historia de la salvación, con referencias a personajes como Abraham y David.
Para Gibson, existe una conexión profunda entre todos ellos que desemboca finalmente en Cristo.
Al referirse a los libros del Antiguo Testamento y la Septuaginta, afirma que existe en ellos una dimensión profética que «se cumple en una sola persona».
El proyecto ha sido tan complejo que el cineasta llega a calificarlo de «monstruo» y de «empresa gigantesca».
«¿Cómo podría alguien no cambiar después de implicarse en algo así?», se pregunta.
Las conversiones provocadas por «La Pasión»
La conversación permite también a Gibson volver la vista hacia el fenómeno que supuso La Pasión de Cristo.
El director recuerda que quiso representar de manera extremadamente realista el sufrimiento de Jesús porque las versiones cinematográficas anteriores le parecían demasiado suavizadas.
«Hacían que pareciese fácil, y no lo fue», asegura.
La violencia tenía para él un significado teológico: mostrar «la magnitud del sacrificio».
«No fue simplemente pincharse un dedo con una aguja. Fue todo. Todo o nada, hasta la última gota. No hubo reservas. Fue el sacrificio completo del Cordero».
Sin embargo, lo que más sorprendió a Gibson después del estreno fueron las consecuencias espirituales de la película.
«Las conversiones. Eso es algo enorme», recuerda.
Arroyo menciona casos de espectadores que después de verla llegaron a confesar delitos, así como el testimonio del actor Kevin James, que ha hablado de una importante conversión después de contemplar la cinta.
Gibson confirma que el propio James se lo contó personalmente.
El director cree que el éxito de La Pasión demostró también algo que Hollywood no había sabido percibir: «Había hambre» de películas capaces de abordar seriamente la fe.
La Virgen María y «su gran virtud»
Uno de los pasajes más personales de la conversación aparece cuando Arroyo pregunta a Gibson por el protagonismo que concedió a la Virgen María en La Pasión de Cristo.
El cineasta destaca especialmente una virtud de María: la humildad.
«No quería ocupar el primer plano; siempre permanecía detrás», explica.
Recuerda también las tradiciones que presentan a María como una madre para los apóstoles y considera que precisamente «su gran virtud era la humildad».
Pero Gibson se detiene especialmente en el sufrimiento de una madre que contempla la tortura y muerte de su hijo sin poder impedirla.
«Imagínate que tienes que contemplar cómo torturan hasta la muerte a tu propio hijo delante de ti».
Y añade un elemento decisivo: María no solo acepta aquel sufrimiento, sino que perdona.
«Incluso los sufrimientos» pueden transformarnos
El sufrimiento ocupa buena parte de las reflexiones personales de Gibson.
Recuerda, por ejemplo, un viaje a Guatemala realizado cuando atravesaba dificultades personales. Allí contempló personas que sufrían problemas mucho más graves que los suyos y aquella experiencia cambió su perspectiva.
«Mis problemas dejaron de parecerme importantes».
Para el cineasta, contemplar el dolor ajeno puede sacar al hombre de sí mismo y enseñarle a agradecer lo que posee.
Incluso aquello que nadie desearía.
«Debes estar agradecido por lo que tienes, incluso por tus sufrimientos», afirma.
Según Gibson, también esas experiencias pueden contribuir a transformar a una persona y «hacerte mejor».
El consejo de su padre: «Preocuparse demasiado» muestra falta de fe
La parte final de la entrevista se vuelve todavía más personal.
Preguntado por el mejor consejo que ha recibido en su vida, Gibson responde con dos ideas:
«Perdonar. Simplemente perdonar. Y no preocuparse».
Ambas están profundamente vinculadas a su visión cristiana.
Sobre el perdón, el cineasta reconoce que todos encontramos personas que pueden convertirse en enemigos y llegar a ser «brutales y despiadadas».
Pero la respuesta no puede ser el odio.
«Si no los perdonas, quien acaba sufriendo eres tú».
La segunda enseñanza procede directamente de su padre.
Gibson recuerda que este le reprochaba que se preocupase excesivamente. Él creía que preocuparse podía incluso ser una virtud, hasta que su padre le respondió que, en realidad, podía convertirse en un pecado.
¿Por qué?
«Porque demuestra una clara falta de fe en la Providencia y en Dios».
Una enseñanza que Gibson sigue considerando hoy «un consejo realmente bueno».
La entrevista concluye con una pregunta aparentemente sencilla que termina provocando una de las respuestas más llamativas de toda la conversación.
«¿Qué sucede cuando todo esto termina, Mel?», pregunta Arroyo.
Gibson bromea inicialmente. ¿El final de la entrevista? ¿El final del día? ¿El final de la vida?
Arroyo precisa entonces que se refiere al momento en el que «todo» termina.
Gibson abandona las bromas.
«Cuando todo termina hay cuatro cosas. Ya sabes cuáles son».
Y las enumera:
«Muerte, juicio, cielo e infierno».
Son los cuatro novísimos de la tradición cristiana.
«Eso es todo. Así que hay que prepararse para eso», concluye Gibson.
Y todavía añade una última frase que conecta su propia preocupación por el destino eterno del hombre con la película en la que lleva tantos años trabajando:
«Me alegro de que haya una Resurrección. Me alegro de que venga una Resurrección».