martes, 14 de julio de 2026

El párroco aventurero que montó una agencia y superó a Halcón Viajes: llevaba fieles hasta la India

Lo que empezó como pequeñas excursiones a Guadalupe, Fátima o Lourdes se convirtió en toda una revolución.

En Cáceres nació un dicho popular:

En Cáceres nació un dicho popular: "Dios está en todas partes; don Severiano ya ha estado"

La calle Batalla del Salado, en Cáceres (España), guarda muchas historias, pero pocas tan singulares como la de don Severiano, el sacerdote que convirtió una parroquia de barrio en un punto de partida hacia el mundo. 

Aunque la calle recuerda una batalla medieval decisiva para la Reconquista, su emblema contemporáneo es la parroquia de San José, fundada y levantada por un cura que no solo dejó huella espiritual, sino también cultural: fue el primer cacereño en crear una agencia de viajes capaz de llevar a miles de personas a destinos tan lejanos como la India.

El cura viajero

Nacido en 1929 en Guijo de Galisteo, formado en el seminario de Coria y en la Universidad Pontificia de Salamanca, don Severiano llegó a Cáceres con una energía que pronto transformó la vida religiosa de la ciudad. 

Fundó la parroquia de San José en 1959 y promovió obras sociales como el colegio Nazaret o la residencia de mayores de La Zambomba. Pero su legado más inesperado fue otro: convertirse en el cura viajero que enseñó a toda una generación que el mundo estaba al alcance de la mano.

Lo que empezó como pequeñas excursiones a Guadalupe, Fátima o Lourdes se convirtió en una revolución. Don Severiano organizaba viajes con una precisión casi profesional, negociaba precios, llenaba autobuses y animaba a los feligreses a descubrir lugares que jamás habrían imaginado visitar. 

Su iniciativa creció tanto que, en pocos años, superó la capacidad de las agencias locales. Halcón Viajes o Viajes Monfragüe no podían competir con aquel sacerdote que llenaba convoyes enteros y que, con su verbo fácil y su entusiasmo contagioso, convirtió el turismo en una experiencia comunitaria.

El salto internacional llegó pronto. París, Londres, Roma y las audiencias con el Papa se hicieron habituales. Pero el destino que marcó un antes y un después fue la India, país al que don Severiano llevó grupos de cacereños cuando viajar allí era casi una hazaña. 

Aquellas expediciones, preparadas con esmero, abrieron horizontes culturales y espirituales a personas que nunca habían salido de España. 

Su agencia improvisada se convirtió en un fenómeno social, hasta el punto de que en Cáceres nació un dicho popular: "Dios está en todas partes; don Severiano ya ha estado".

Su figura fue tan influyente que en 2012 el Ayuntamiento lo nombró Hijo Adoptivo de la ciudad. Falleció en 2018, a los 88 años, y sus restos descansan en la parroquia que fundó, un gesto excepcional que simboliza el vínculo profundo entre el sacerdote y la comunidad que acompañó durante décadas.

Hoy, la parroquia de San José sigue siendo un remanso de vida y memoria. Entre sus muros, y en las calles que la rodean, permanece la sombra fértil de aquel cura que enseñó a Cáceres a mirar más allá del horizonte, a viajar sin miedo y a descubrir que la fe también puede expresarse en movimiento. Don Severiano no solo construyó un templo: construyó caminos, destinos y sueños.

ReL

Vea también    Pastoral Parroquial Misionera y Evangelizadora





Getafe lanza una escuela online para formar evangelizadores: enseñará a anunciar la fe de tú a tú

La diócesis estrena la Escuela FIDE con cursos online para laicos, catequistas y voluntarios centrados en la evangelización práctica.

Escuela FIDE, una nueva iniciativa de la diócesis de Getafe para formar a los evangelizadores del siglo XXI

Escuela FIDE, una nueva iniciativa de la diócesis de Getafe para formar a los evangelizadores del siglo XXI


    La diócesis de Getafe ha puesto en marcha la Escuela FIDE (Escuela de Formación Integral Diocesana de Evangelización), una nueva plataforma de formación destinada a preparar a laicos, catequistas, religiosos y voluntarios para anunciar el Evangelio con una sólida formación doctrinal y herramientas prácticas para la misión. 

    La iniciativa, impulsada por la Vicaría Episcopal para la Evangelización y la Transmisión de la Fe, nace con un formato flexible, accesible y, en sus primeros pasos, completamente online.

    Jesús Úbeda, responsable de la Vicaría Episcopal para la Evangelización y la Transmisión de la Fe

    Jesús Úbeda, responsable de la Vicaría Episcopal para la Evangelización y la Transmisión de la FeDiócesis de Canarias

    Al frente del proyecto se encuentra el sacerdote Jesús Úbeda, vicario episcopal para la Evangelización y responsable del área de Primer Anuncio de la Conferencia Episcopal Española. El objetivo es ofrecer una preparación que permita compatibilizar la formación con la vida familiar y profesional, gracias a un sistema basado en vídeos, lecturas, foros y el acompañamiento de tutores.

    Un plan para formar nuevos evangelizadores

    La Escuela FIDE forma parte del Plan Diocesano de Evangelización «Id también vosotros a mi viña», que busca visibilizar y compartir las numerosas iniciativas evangelizadoras que ya están dando fruto en parroquias y arciprestazgos de la diócesis. La propuesta pretende crear un espacio de escucha y aprendizaje mutuo donde las comunidades puedan inspirarse unas a otras.

    El primer curso: aprender a evangelizar persona a persona

    La oferta comienza con el curso «Misión persona a persona», impartido por el propio Jesús Úbeda. Disponible durante todo el verano, hasta el 31 de septiembre, este itinerario enseña a acompañar a cada persona desde el primer encuentro hasta la profesión de fe, respetando siempre su proceso de crecimiento espiritual.

    Según explica la diócesis, uno de los pilares de la Escuela FIDE será su fidelidad al Magisterio de la Iglesia, ofreciendo contenidos fundamentados en la Sagrada Escritura y la Tradición. Pero la formación no se limitará al plano teórico: también proporcionará recursos aplicables a la catequesis, la liturgia, la acción caritativa y la pastoral con jóvenes, enfermos y otros ámbitos de la vida parroquial.

    En los próximos meses se incorporarán nuevos itinerarios formativos, entre ellos una Escuela de Ministerios Laicales de lector y acólito y una Escuela de Catequistas, ampliando así la oferta para quienes desean implicarse más activamente en la misión de la Iglesia. Algunos cursos serán gratuitos y otros tendrán un coste reducido para facilitar el acceso al mayor número posible de fieles.

    Con esta nueva plataforma, la diócesis de Getafe apuesta por formar a los evangelizadores del siglo XXI, ofreciendo una enseñanza accesible, flexible y profundamente orientada a llevar el Evangelio a la vida cotidiana.

    ReL

    Vea también   Evangelización y Nueva Evangelización en el mundo...



    La niña que resistió 32 horas atrapada en Venezuela y salió sonriente: «Dios me mantuvo en calma»

    Tiene once años y asegura que hubo algo que nunca perdió: la serenidad gracias a su fe.

    "Siento que he vuelto a nacer. Me noto distinta, como si dentro de mí hubiera brotado una luz que no sabía que tenía", contó.


      Durante 32 horas, María Fernanda Rivas permaneció inmóvil bajo una mezcla de hormigón, vigas y cristales tras el derrumbe parcial de un bloque de viviendas en Mérida, provocado por los fuertes temblores que sacudieron la región el pasado 24 de junio. 

      Sin agua, sin luz y sin saber si los equipos de emergencia lograrían llegar a tiempo, la niña de 11 años asegura que hubo algo que nunca perdió: la serenidad que atribuye a su fe.

      Consciente y sonriendo

      Las imágenes de su rescate se difundieron rápidamente en redes y medios internacionales. Cuando los bomberos consiguieron abrir un pequeño hueco entre los restos del edificio, encontraron a María Fernanda consciente… y sonriendo.

      —¿Cómo estás, María?

      —Estoy tranquila.

      Aquel breve diálogo se convirtió en uno de los momentos más esperanzadores de una tragedia que dejó decenas de familias sin hogar y varios edificios gravemente dañados.

      Días después, mientras continúa recuperándose de las lesiones, la menor ha explicado qué fue lo que la sostuvo durante aquellas interminables horas atrapada en un espacio mínimo.

      "Siento que he vuelto a nacer. Me noto distinta, como si dentro de mí hubiera brotado una luz que no sabía que tenía", contó en una entrevista concedida a un medio local. "Es un milagro que yo no imaginaba".

      María Fernanda sufrió contusiones en la espalda, cortes en brazos y piernas y una fractura en el tobillo. Los bomberos explican que quedó atrapada en un pequeño "triángulo de vida", una cavidad que evitó que la estructura colapsara por completo sobre ella.

      Pero para la niña, el verdadero milagro no fue solo sobrevivir, sino mantener la calma.

      "No me desesperé. No me puse nerviosa. Eso es lo que más me sorprende, porque normalmente soy muy inquieta", recuerda. "Sentía que tenía que confiar".

      Durante las horas de encierro pensó en su madre, en sus compañeros de clase y en su habitación, que intuía destruida. También rezó. "Dios fue quien me ayudó a estar tranquila. Sentía que no estaba sola", afirma.

      María Fernanda interpreta así la sonrisa con la que salió de entre los escombros. "No sentía el dolor. Era pura adrenalina. Salí con una sonrisa enorme porque sentí que Dios había enviado a sus ángeles para darme fuerzas".

      Ahora vive temporalmente con unos familiares mientras su madre intenta reconstruir su vida. Todavía arrastra algunas secuelas emocionales: las primeras noches no podía dormir boca arriba, la misma postura en la que permaneció atrapada.

      Aun así, cuando habla del futuro, lo hace desde la ilusión. Sueña con ser ilustradora o guionista, y crear historias que transmitan esperanza a otros.

      ReL

      Vea también     El Señor de los Milagros




      lunes, 13 de julio de 2026

      Cómo afrontar las acusaciones falsas sin perder la calma

      critica

      Las acusaciones falsas suelen perdurar mucho tiempo después de que la conversación original haya terminado. A continuación te explicamos cómo responder sin perder la tranquilidad

      La mayoría de nosotros sabemos afrontar bastante bien las correcciones, sobre todo cuando hay algo de verdad en lo que se dice. Las acusaciones falsas, en cambio, son harina de otro costal. Ponen en tela de juicio algo mucho más profundo que nuestro rendimiento o conocimientos. Cuestionan nuestra integridad, y por eso suelen quedarse grabadas en la memoria.

      Horas —¡o a veces meses!— después de que se haya lanzado la acusación, seguimos repasando los hechos en nuestra cabeza, pronunciando discursos cada vez más elocuentes ante audiencias imaginarias y diciendo por fin todo lo que nos hubiera gustado pensar en ese momento. Con el tiempo, la mayoría de nosotros nos hemos vuelto increíblemente persuasivos en estas conversaciones ficticias. De hecho, al final de la semana sin duda podríamos defendernos ante el Tribunal Supremo.

      Pero, a pesar de todos esos ensayos simulados, lo que realmente queremos hacer es simplemente gritar: "¡No es justo!". Obviamente, como ya hemos dejado atrás la primera infancia, no podemos tirar nuestros juguetes desde el cochecito. Sin embargo, podemos hacer estas cosas útiles para evitar que nuestra frustración se nos vaya de las manos:

      1No respondas de inmediato

      Faites de votre rentrée un temps de renouveau intérieur

      La primera tentación cuando te acusan injustamente suele ser responder de inmediato. Por desgracia, la ira es excelente para soltar discursos, pero no tanto para tomar buenas decisiones. Tomarse un poco de tiempo para calmarte no significa aceptar una injusticia. Simplemente significa darte la oportunidad de responder con sensatez en lugar de hacerlo de forma emocional.

      2Aclara los hechos y luego déjalo estar

      Una vez que haya pasado la frustración inicial, vale la pena aclarar los hechos con claridad y calma. Aporta pruebas si es necesario. Aclara los malentendidos. Resiste la tentación de escribir defensas cada vez más detalladas cada vez que vuelva a surgir el tema. A la mayoría de la gente le convence la coherencia, no la extensión de un correo electrónico.

      3Recuerda que una acusación no define quién eres

      Cuando alguien nos acusa injustamente, es fácil obsesionarse con demostrar que se equivoca. En poco tiempo, nos encontramos repitiendo las conversaciones en la ducha y presentando pruebas ante un jurado imaginario. Sin embargo, una acusación es algo que nos ha sucedido. No es lo que somos. Si permitimos que una acusación nos defina, podemos acabar convirtiéndonos en alguien que no nos gustaría ser. La amargura, el resentimiento y la obsesión rara vez mejoran una situación, incluso cuando tenemos toda la razón.

      4Pregúntate: "¿Qué es lo que realmente puedo controlar?"

      Una de las lecciones más difíciles es aceptar que no podemos controlar lo que piensan los demás. Podemos decir la verdad. Podemos actuar con integridad. Podemos intentar corregir las inexactitudes. Sin embargo, no podemos obligar a nadie a que nos crea, y debemos recordar elegir con prudencia las batallas que libramos en la vida. Por extraño que parezca, reconocer esa limitación puede resultar liberador.

      5Fíjate en Jesús

      Los cristianos seguimos a alguien que sabía muy bien lo que era ser malinterpretado. Los Evangelios están llenos de personas que sacaban conclusiones precipitadas sobre Jesús, cuestionaban sus motivos y le acusaban de cosas que no había hecho. Sin embargo, Él no dedicó todo su ministerio a aclarar cada malentendido. Dijo la verdad, se mantuvo fiel a su misión y confió el resto a su Padre. A veces, optó simplemente por guardar silencio.

      Eso no hace que las acusaciones falsas sean agradables. Sin embargo, nos recuerda que ser malinterpretado no es lo mismo que estar equivocado.

      Si lo piensas bien, la paz rara vez surge de convencer a todo el mundo de que somos inocentes. Surge de confiar en el hecho de que Dios conoce toda la historia, tanto la nuestra como la de la otra persona. Surge de conocer nosotros mismos la verdad y seguir viviéndola.

      Cerith Gardiner, Aleteia 

      Vea también    Gravedad de la Calumnia...