viernes, 28 de agosto de 2026

«Si un feto no es alguien, tú tampoco cuando duermes»

 

Cuando la conciencia, la memoria, el lenguaje o la función bastan para decidir cuándo existe "alguien".


    Un ensayo audiovisual que examina si la conciencia, la memoria, el lenguaje o la función bastan para decidir cuándo existe "alguien"

    La pieza emplea una narrativa cinematográfica y una producción apoyada en inteligencia artificial para plantear el argumento de forma visual, respetuosa y sin depender de imágenes de impacto.

    ReL

    Vea también    Cartas de Bebés que no nacieron porque fueron abortados



    El divorcio: una derrota

    El rechazo generalizado del divorcio fue la valla que defendió, por siglos, la santidad del matrimonio.

    Una mujer abandona el hogar familiar.

    Una mujer abandona el hogar familiar. 


      En cuestión de décadas, el divorcio se ha vuelto un procedimiento, tan ampliamente aceptado, que pone fin a casi la mitad de los matrimonios. Ya que el divorcio, que fue introducido en la sociedad con la excusa de asegurar la separación física de los esposos —cuando uno de ellos se ve amenazado por la violencia, el abuso o los graves vicios del cónyuge— en la práctica ha servido para que los esposos se divorcien, por cualquier razón o sin razón alguna

      Sin embargo, el divorcio no soluciona los problemas, los aumenta. Pues —al volver temporal, transitoria e inestable una unión que, por su naturaleza es vitalicia— introduce el temor, el recelo y la sospecha en el matrimonio. Esto trae como consecuencia: cónyuges abandonados, reemplazados y humillados; innumerables familias rotas y “recompuestas” a través de los artificiales remiendos llamados nuevas familias; hogares marcados por peleas, tensiones y resentimientos; hijos traumatizados por la separación de sus padres y a menudo divididos entre ellos y, abuelos que cargan con los conflictos de sus hijos y nietos. Amén de su efecto contagioso, que lo convierte —como estamos viendo— en una verdadera plaga para la sociedad. 

      Chesterton advirtió que no se debía derribar una cerca sin conocer antes lo que protege. El rechazo generalizado del divorcio fue la valla que defendió, por siglos, la santidad del matrimonio, manteniendo a la mayoría de las familias intactas. Mas, actualmente, ante un problema matrimonial, varios se apresuran a aconsejar el divorcio como vía para “ser feliz”. Olvidamos que, la aprobación general del divorcio: debilita la fidelidad y la perseverancia de los matrimonios que atraviesan por una crisis, refuerza la decisión de quienes piensan separarse y, a los divorciados les abre la puerta a “rehacer su vida” en un “nuevo matrimonio”. Además, como señaló Chesterton: “El divorcio es, en el mejor de los casos, un fracaso, y nos interesa mucho más buscar curar su causa que completar sus defectos.” 

      Desafortunadamente, en nuestra sociedad —que, privilegia la satisfacción inmediata y la autorrealización por encima del compromiso y la fidelidad— el divorcio ya no es considerado un grave mal que debe evitarse, a toda costa, sino una nueva y prometedora etapa de renovación personal. A tal grado se ha enaltecido el divorcio que, actualmente, es tendencia el convertir, por obra de la mercadotecnia, el anillo de compromiso, símbolo de amor eterno y fidelidad; en el anillo de divorcio, símbolo de identidad, autonomía, y autorrealización (1). A esto se suma, el llamado divorcio gris o de plata, como se denomina a la separación de parejas maduras que, para sorpresa de hijos y nietos deciden divorciarse, tras varias décadas de matrimonio. 

      Desafortunadamente, son pocos los que se atreven a defender las enseñanzas perennes de la iglesia respecto al matrimonio cristiano. Pues, ante la mayoritaria aceptación del divorcio, casi todos los púlpitos guardan un “prudente” silencio. ¿Para qué enemistarse con los “fieles” y remover sus conciencias adormecidas por décadas de silencio y fraternización con el mundo? Asimismo, el divorcio y otros pecados comunes en nuestra sociedad son evadidos y, no pocas veces hasta atenuados en nombre del acompañamiento y de una falsa misericordia. De ahí que, si antes la sociedad veía con horror el divorcio, hoy, aun la gran mayoría de los católicos ve natural y, moralmente aceptable el que los divorciados “rehagan” su vida con una nueva pareja. 

      No obstante, la iglesia enseña que el divorcio es una grave ofensa contra la ley natural, pues rompe, libremente, la alianza de por vida consentida por los esposos vulnerando el signo de la unión de Cristo con su Iglesia. Pues, el matrimonio no es un contrato revocable sino un sacramento que se disuelve solo con la muerte: “Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre” (Mt 19, 6). Además, contraer una nueva unión por la ley civil, agrava la ruptura pues el cónyuge vuelto a casar se encuentra en una situación de adulterio público y permanente: “Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro hombre, comete adulterio” (Mc 10, 12). 

      El divorcio no es un triunfo de la libertad, sino una derrota de nuestra capacidad de amar y una muestra de que nuestros corazones se han endurecido. Es cierto que, no pocas veces, los matrimonios enfrentan tan grandes dificultades que hacen parecer al matrimonio cristiano un bello, pero difícil ideal que pocos alcanzan. Mas, no podemos olvidar que Cristo nos aseguró: “Las cosas imposibles para hombres, posibles para Dios son.” (Lc 18,27) Por ello, no debemos dudar de la gracia del sacramento del matrimonio el cual, asiste siempre a los esposos que viven en gracia y desean ser fieles a Dios y a sus promesas matrimoniales. Ya que solo con la gracia de Dios, los esposos pueden practicar la caridad, el amor sobrenatural que “…no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal; todo lo sobrelleva, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1Cor 13,5-7). 

      La institución del matrimonio está en crisis debido, en gran parte, a que los católicos hemos dejado de ser luz del mundo y sal de la tierra pues cohabitamos y nos divorciamos, prácticamente, en igual porcentaje que los no católicos. Hemos olvidado que, como señaló Fulton Sheen: “Una civilización regida por el divorcio está ya juzgada, y condenada a desintegrarse. Podrán pasar algunas décadas antes de que los quebrantos en la familia se vuelvan terremotos en el orden político, pero nada impide que digamos que la civilización está muerta, aunque todavía no esté erigido el sepulcro. «Conozco tus obras, tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto» (Ap 3, 1)”. 

      Ante la enorme presión, de un mundo que rechaza las perennes enseñanzas de la iglesia, sobre la institución del matrimonio, debemos recordar que la indisolubilidad del matrimonio no es un asunto baladí. Por el contrario, es de tan gran importancia que muchos hombres —San Juan Bautista, San Vistano, San John Fisher, Santo Tomás Moro, beatos: Ricardo Bere, Eduardo Powell, Tomás Abel y Margarita Pole, los frailes franciscanos conocidos como Mártires de Georgia, San David Galván, beato Otón Neururer, beata Laura Vicuña, etc.— han ofrecido su vida por defender la santidad del matrimonio. La verdad del matrimonio que Jesús reveló a sus apóstoles y que nosotros, como parte de la Iglesia, tenemos el honor y el deber de transmitir, de mantener y de defender. (1) 

      https://www.glamour.mx/articulos/anillos-de-divorcio-que-son-ideas-de- disenos

       Angélica Barragán, ReL

      Vea también     El divorcio no es solución





      miércoles, 26 de agosto de 2026

      Un exorcismo de 1566, polémico con los hugonotes, liberó a la joven Nicole Aubry de treinta demonios

      Es uno de los casos más célebres en la historia de Francia, llegando a implicar al rey, a un Papa santo y a obispos.

      'True horror' (2004) fue una serie británica que presentaba Anthony Head. Uno de sus capítulos fue sobre demonios y entre los casos históricos escenificaron el caso de Nicole Aubry (en la imagen).

      'True horror' (2004) fue una serie británica que presentaba Anthony Head. Uno de sus capítulos fue sobre demonios y entre los casos históricos escenificaron el caso de Nicole Aubry (en la imagen).


        El exorcismo que liberó a la joven Nicole Aubry [u Obry] en 1566 es uno de los más documentados de la época. La importancia y cualificación de los testigos, las pruebas que atestiguan la posesión diabólica y la eficacia contra ella del sacramental resultan creíbles. 

        Por qué la polémica

        Por eso, quienes las niegan vinculan los hechos a su contexto. A saber, el enfrentamiento en Francia entre católicos y hugonotes (calvinistas) bajo el reinado de Carlos IX (1560-1574). La actitud del monarca evolucionó: primero facilitó la labor a  dicho grupo protestante y luego se la recortó. 

        Se alega que el 'caso Aubry' habría servido como instrumento religioso para dicho cambio político. Lo fue, pero es algo teológicamente irrelevante porque lo relevante a nivel doctrinal es la autenticidad o no de los hechos, fuese cual fuese su utilización interesada.

        Recordémoslos. Fue un acontecimiento social en el norte de Francia.

        Nicole vs Belcebú, católicos vs hugonotes

        Nicole Aubry era una recién casada joven en torno a 16 años. El 3 de noviembre de 1565 acudió a la iglesia de Vervins (Picardía) a rezar ante la tumba de su abuelo paterno. De repente vio venir hacia ella a quien se presentó como el espíritu de tal difunto y se introdujo en su cuerpo. Esa posesión enfermó a Nicole y le encargó que transmitiese a su marido y padres -y lo hizo con voz masculina- la orden de encargar misas y llevar a término buenas obras y peregrinaciones.

        Su familia sospechaba de la autenticidad e incluso legitimidad de aquel proceso. Y por lo ilógico de alguna propuesta (peregrinar a la lejanísima Santiago de Compostela) acudió el 20 de noviembre a Claude Lautrichet,  uno de los sacerdotes del pueblo, a quien luego se unió un dominico, Pierre de la Motte

        Ambos sospecharon de que estaban ante una actuación diabólica, corroborada por las actitudes violentas de Nicole y la deformación de su rostro cuando recibía agua bendita. 

        Los primeros exorcismos se hicieron en el templo parroquial ante testigos y lograron vencer algunos de los sufrimientos de la víctima, que incluían ceguera, sordera y mudez. Pero no lograron la expulsión de Belcebú, a quien habían logrado hacer hablar y se proclamaba cabeza de treinta demonios que la poseían.

        Alertado por el párroco y el religioso, llegó a Vervins, el 4 de enero de 1566, Jean de Bours, obispo de Laon (diócesis hoy ya inexistente como tal). Quiso conocer el caso y orar por la víctima. 

        El padre Motte logró el 23 de enero con sus exorcismos la expulsión de veintiséis diablos, quedando cuatro. Luego lo consiguió con otro, Legio. Y el obispo Bours logró el 27 de enero la salida de Astarot.

        Todo lo cual sucedía en un contexto de enfrentamiento con los hugonotes, tan virulento que intentaron matar al dominico. Le aborrecían porque ellos luchaban de forma no sacramental por salvar a la joven Nicole. Incluso lograron que las autoridades la encarcelaran para supervisar ellos los remedios médicos.

        El conflicto entre los exorcismos católicos y las actuaciones de hugonotes fue controlado por un notario real, Guillaume Gorret, quien hablaba con todos y con la posesa. El 2 de febrero pudo atestiguar la salida del penúltimo diablo, Cerberus

        Y el 8 de febrero la de quien encabezó el asalto, Belcebú. Se fue cuando Nicole recibió la Sagrada Forma de manos del obispo Bours tras el decimoquinto exorcismo guiado por él.

        Esto se denominó "milagro de Laon", que sucedió en la catedral de Laon y lo certificó su deán, Christophe de Héricourt, quien escribió su versión por orden del rey Carlos IX.

        El monarca había intervenido por una circunstancia. El estado físico de Nicole había ido mejorando en las siguientes semanas bajo una vigilancia decretada por la autoridad civil, que concedía derecho de supervisión tanto a la Iglesia como a los hugonotes. Éstos pretendían que la joven rechazase la fe católica, y como se negó lograron de nuevo su encarcelamiento. Carlos IX la rescató y la recibiría personalmente el 30 de agosto.

        ¿Cuál fue la actitud de la Iglesia tras la resolución del caso? En meses y años posteriores, incluso obispos católicos como el de Amiens, Geoffroy de Martonie, quisieron ser prudentes ante algunos milagros que se le querían atribuir a Nicole. Pero ninguno negó el hecho de su exorcismo.

        ¿Quién tenía razón?

        ¿Y cuáles son los hechos que pueden darse por probados respecto al caso de Nicole Aubry, se interpreten como se interpreten? 

        Algunos de los relevantes fueron certificados por un sacerdote Jean Boulaese contemporáneo de lo sucedido, entonces profesor de hebreo en el célebre colegio parisiense de Montaigu y quien relató en un libro lo que numerosos testigos podían corroborar: 

        • que Nicole tenía que ser sujetada, con dificultad, por tres hombres fuertes adultos;
        • que "su cuello y cabeza giraron completamente";
        • que "sus ojos se pusieron en blanco y comenzaron a girar de manera horrible";
        • que la lengua hinchada de la joven llegaba a caer "hasta su barbilla y, en ocasiones, incluso más allá".

        Boulaese publicó numerosos escritos sobre lo acontecido, y los reunió junto a testimonios relevantes en 1578.

        De hecho, un grabado de aquellos años resume lo acontecido, contemplado -se calcula- por doscientas personas, y que en la inscripción central cita a Boulaese como fuente.

        A continuación puede verse el grabado completo, y debajo un recorte que muestra los hechos que él mismo relata por escrito.

        El grabado completo que relata los exorcismos a Nicole Aubry. En la inscripción central aparece el nombre de Ioannes [Jean] Boulaese.

        El grabado completo que relata los exorcismos a Nicole Aubry. En la inscripción central aparece el nombre de Ioannes [Jean] Boulaese.MeisterDrucke

        Recorte del grabado anterior, que muestra escenas de los exorcismos sobre la joven posesa. Junto a la letra D vemos la escena de la lengua que el propio Boulaese relata.

        Recorte del grabado anterior, que muestra escenas de los exorcismos sobre la joven posesa. Junto a la letra D vemos la escena de la lengua que el propio Boulaese relata.MeisterDrucke

        En realidad, el evidente interés político en estos hechos (interpretados por católicos o hugonotes como prueba de la verdad o falsedad de estos ritos contra el demonio -en el que ambos creían-) no convierte en mentirosos a todos. 

        Una de las circunstancias más llamativas es que, como en el caso que hemos citado del obispo Martonie, la Iglesia quiso frenar toda campaña de creencia masiva e indiscriminada que atribuyese al demonio de toda clase de acontecimientos. Esto refuerza las razones por las que sí apoyó la autenticidad del exorcismo sobre Nicole.

        Datos corroborantes

        En ese sentido es muy instructiva la lectura de la obra Triunfo del Santísimo Sacramento o la historia de Nicole Obry, del redentorista Michael Müller (1825-1899). 

        Este religioso estadounidense es tres siglos posterior a un suceso europeo. Pero llevó a cabo una investigación directa sobre los documentos fundamentales. Entre ellos incluye el testimonio de Florimond de Raemond (1540-1601), un relevante historiador y protestante que se convirtió al catolicismo tras presenciar los últimos exorcismos y su efecto sobre la posesa.

        Florimond de Remond o Raemond (1540-1601), un científico hugonote que se convirtió ante el exorcismo de Nicole.

        Florimond de Remond o Raemond (1540-1601), un científico hugonote que se convirtió ante el exorcismo de Nicole.

        Además, el padre Müller recuerda que Papas de la época de aquel exorcismo como San Pío V (1566-1572) y Gregorio XIII (1572-1585) ordenaron la publicación de los hechos en distintos idiomas. 

        Hay otro aspecto muy interesante en la obra de Müller, y es que recoge algunos hechos corroborantes de la participación diabólica. Por ejemplo:

        • El marido y unos tíos de Nicole fingieron una salida hacia Santiago de Compostela para engañarla, a ver qué pasaba. Organizaron la partida y se vistieron de forma coherente y la despidieron. Ella pareció creerles, pero, una hora después, se dirigió a sus padres diciéndoles: "Papá, mamá, ¿no tenéis piedad de mí? Mi abuelo dice que me torturará y retorcerá mis miembros porque la peregrinación no se ha hecho". Y desveló dónde estaban realmente los supuestos peregrinos y haciendo qué... y acertó, algo que ella no podía ver pero sí el demonio.
        • El párroco Lautrichet, el primer exorcista, no quería serlo y solo aceptó el papel tras consultarlo con todos los sacerdotes del pueblo. Esto no lo convierte en manipulador por mala intención.
        • Cuando el dominico segundo exorcista, Motte, apareció ante la joven, hicieron falta no tres como en otras ocasiones, sino hasta seis personas sujetándola. Y cuando el religioso le preguntó a Belcebú si la poseía, el demonio quiso negarlo, alegando con tono engañoso que solo estaba cerca de Nicole, no dentro de ella.. 
        • Otro hecho relevante es que un sacerdote que auxiliaba a Motte, pero no tenía la función oficial de exorcista (algo que Nicole ignoraba), quiso sustituirle un día que el dominico no estaba. Y el demonio fue quien manejó la situación ante la falta de poder de su rival, hasta el punto de que, a través de Nicole, se dirigió al sacerdote para reírse de él orquestando un ritual como si él (Belcebú) fuese el exorcista y el cura fuese el poseído.
        • Uno de los diálogos entre el obispo Bours y Nicole poseída es muy interesante (y universal, más allá de este caso) sobre el concepto de verdad para el demonio. "Veo que eres un mentiroso", le acusó el prelado. "Sí, soy un mentiroso, pero a veces digo la verdad", respondió Belcebú. "¿Y cuándo dices la verdad?", interrogó Bours. Y atención a su respuesta: "Cuando soy ordenado y forzado a hacerlo, como lo soy hoy. Cuando digo la verdad, la tomo prestada de otros".

        La selección de estos u otros detalles recogidos por Müller podría continuar sin límite, porque son abundantes. Lo que nos transmiten es que en el exorcismo de Nicole Aubry, tal como ha sido transmitido por la Iglesia, no parecen existir elementos que lo hagan poco creíble. La joven no podía fingir de forma tan correcta.

        La conclusión

        Todo lo cual se corresponde bien:

        • con las verdades de fe sobre el demonio y su forma de actuar y
        • con las experiencias abundantes recogidas antes y después de este caso...
        • el cual es, eso sí, uno de los más documentados y detallados en el primer siglo de la imprenta.

        Que había un interés político en difundirlo es cierto. Pero también es cierto:

        • que los testigos de los hechos eran célebres y acreditados
        • que el impacto social católico no fue fanatizado 
        • y que Nicole sufrió un padecimiento similar a los que en siglos posteriores se han conocido y difundido sin posibilidad de engaño.

        Hay quienes creen que los exorcismos son "un puro invento medieval", pero... "están equivocados". Así respondió hace pocos años el arzobispo Erio Castellucci antes de añadir lo que podrían haber añadido todos los numerosos sacerdotes que rodearon a Nicole Aubry: 

        • "Basta ver algunos exorcismos para entender que el mal es una entidad precisa, una realidad".
        C.L., ReL




        martes, 25 de agosto de 2026

        Jessica vivió siete años como un hombre: «Ser masculina me hacía sentir más protegida»

        A los 21 años, mientras estudiaba en Sacramento (EE.UU), conoció el término «transgénero».

        "Soy muy alta, tengo las manos grandes, los pies grandes… Empecé a pensar que había nacido en el cuerpo equivocado", recuerda.


          Jessica es una joven de Sacramento, California (EE.UU), que acaba de compartir en el canal de YouTube La Verdad os hará libres su testimonio marcado por la dureza de la infancia, la búsqueda de identidad en la adolescencia y un proceso de transición de género que la llevó al límite. Hoy, asegura que su vida cambió tras un encuentro con Dios.

          "Recuerdo que mi infancia se parecía más a la de una madre que a la de una niña", relata Jessica, segunda de cinco hermanos. Desde los 10 años asumió responsabilidades de cuidado y sufrió agresiones físicas en su entorno cercano

          Un cuerpo "equivocado"

          "No me sentía segura para contárselo a mi madre", confiesa. Esa etapa la llevó a sentirse más cómoda adoptando rasgos masculinos: "Me hacía sentir más protegida siendo más masculina que femenina".

          En la adolescencia, la inseguridad por su físico y la falta de ternura en su relación con su madre la empujaron a pensar que había nacido en el cuerpo equivocado. "Soy muy alta, tengo las manos grandes, los pies grandes… Empecé a pensar que había nacido en el cuerpo equivocado", recuerda.

          A los 21 años, mientras estudiaba en Sacramento, conoció el término "transgénero". "Fue un momento revelador en el que por fin encontré lo que creía que era la armonía", afirma. En cuestión de meses cambió su nombre, cortó su cabello y comenzó tratamientos hormonales. 

          "Cuando me ponía esas inyecciones sentía una oleada de energía por todo el cuerpo", describe. Dos años después se sometió a cirugía de pecho y creyó haber alcanzado el "sueño americano": pareja, casa y estabilidad.

          Sin embargo, la euforia inicial dio paso a la ansiedad y la depresión. "Empecé a compararme con otros hombres trans… ¿soy lo suficientemente hombre?", se preguntaba. Esa espiral la llevó a intentos de suicidio. "Me tomé un montón de pastillas y me quedé sentada en mi coche esperando a morir", confiesa.

          El giro hacia la fe

          El punto de inflexión llegó en un hospital psiquiátrico. "Fue allí cuando me di cuenta de que estaba destinada a vivir", recuerda. Poco después, un jefe le dijo: "Jesús te quiere". Esa frase marcó el inicio de su acercamiento a la fe. 

          "Romanos 12:2 fue el comienzo de todo en mi vida… la transformación empieza por dentro", asegura. Otro pasaje, el Salmo 139, le reveló que "Dios ya me conocía antes de que yo estuviera en este mundo".

          Jessica afirma que comprendió que la identidad masculina que había creado —"Aidán"— era fruto de su dolor. "El Señor me reveló que Aidán no estaba en el libro de la vida porque yo no lo había creado. Dios creó a Jessica", explica.

          La comunidad cristiana la acogió con apoyo y cariño. "Me llevaron de compras, rezaron conmigo, me llevaron a comer fuera… vieron que era una chica destrozada", cuenta. Ese acompañamiento le permitió redescubrirse: "Me sentía lo suficientemente segura como para encontrarme a mí misma".

          Hoy, Jessica asegura que ha recuperado su identidad femenina y su deseo de formar una familia. "Dios me perdonó y ahora puedo sentir el deseo más profundo que siempre ha sido formar una familia. Soy una mujer, tal y como Él me creó", afirma.

          ReL

          Vea también     Un transexual retorna a la masculinidad y saca a la luz
          su dramática historia




          lunes, 24 de agosto de 2026

          Un Viernes Santo decidió no volver a comer: el extraordinario caso de Lola llega ahora al cine

          Parapléjica desde los 16 años, Lola dejó de comer en 1943 y afirmó vivir solo de la Eucaristía. Su causa de beatificación vuelve ahora a avanzar.

          Floripes Dornellas de Jesús, conocida como Lola, Sierva de Dios brasileña, fallecida en 1999, protagoniza el documental Lola de Jesús: Misterio y Devoción, del periodista y escritor Rodrigo Álvarez

          Floripes Dornellas de Jesús, conocida como Lola, Sierva de Dios brasileña, fallecida en 1999, protagoniza el documental Lola de Jesús: Misterio y Devoción, del periodista y escritor Rodrigo Álvarez

          Una caída de un árbol cuando tenía apenas 16 años cambió para siempre la vida de Floripes Dornellas de Jesús, conocida como Lola. Quedó parapléjica y tuvo que renunciar a algunos de sus grandes deseos, como formar una familia o convertirse en religiosa. Pero aquello fue también el comienzo de una extraordinaria historia espiritual que ahora ha llegado a la gran pantalla.

          La vida de esta Sierva de Dios brasileña, fallecida en 1999, protagoniza el documental Lola de Jesús: Misterio y Devoción, del periodista y escritor Rodrigo Álvarez, presentado recientemente durante la tercera edición de Cinema ExpoCatólica, celebrada en São Paulo.

          Hay un episodio de su biografía que inevitablemente llama la atención: durante más de medio siglo, según los testimonios recogidos en torno a su causa, Lola habría vivido sin comer ni beber y recibiendo diariamente la Eucaristía.

          Su médico durante los últimos cinco años de vida, Claudio Bomtempo, insiste, sin embargo, en que este fenómeno no permite comprender por sí solo quién fue realmente aquella mujer.

          «Lola no quería ser recordada por sí misma; más bien, quería que el Sagrado Corazón de Jesús fuera mejor conocido y amado», explica.

          Una caída que cambió su vida

          Lola nació el 27 de junio de 1912 en Mercês, Brasil. Cuando tenía unos 16 años cayó de un árbol de jabuticaba, se fracturó dos vértebras lumbares y quedó parapléjica.

          Nunca volvería a caminar.

          Ante aquella situación, decidió dedicar el resto de su vida al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón de María.

          «Sabiendo que nunca volvería a caminar y que no podría cumplir los sueños que tanto anhelaba, como ser madre o religiosa, Lola decidió dedicar el resto de su vida a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús», relata Bomtempo.

          Fue entonces cuando, según su médico, comenzaron a producirse fenómenos difíciles de explicar. Lola dejó progresivamente de experimentar hambre, sed e incluso necesidad de dormir.

          Durante varios años, las personas de su entorno insistieron en que continuase alimentándose.

          Hasta que llegó el Viernes Santo de 1943.

          Ese día Lola decidió definitivamente que no volvería a comer. Desde entonces, según los testimonios sobre su vida, su único alimento habría sido la Sagrada Eucaristía, que recibía diariamente.

          Más de medio siglo sin comer

          El fenómeno de la abstinencia total de alimentos, conocido como inedia, hizo que la brasileña despertase el interés de médicos, investigadores, peregrinos y curiosos.

          Sin embargo, Bomtempo considera que sería un error reducir su figura a este aspecto extraordinario.

          «Todo ese asunto de no comer, beber ni dormir no constituye, en realidad, la esencia de la santidad de Lola», explica.

          Para el médico, lo fundamental fueron «sus virtudes y su sacrificio» y, especialmente, «su intimidad con el Corazón de Jesús».

          «Secretaria del Corazón de Jesús»

          Quienes convivieron con ella recuerdan que podía interrumpir una conversación para dirigirse directamente a Cristo: «¿Qué quieres de mí, Señor? ¿Qué quieres que haga? ¿Qué quieres que diga?».

          Bomtempo la define de una manera especialmente gráfica: «Era simplemente una secretaria del Corazón de Jesús».

          64 años postrada y el Santísimo en su habitación

          Las consecuencias de aquella caída acompañaron a Lola durante toda su existencia. Permaneció postrada en cama durante 64 años.

          Su vida de oración llegó a adquirir tal intensidad que recibió una autorización excepcional.

          El entonces obispo de Mariana, Oscar de Oliveira, le permitió tener reservado el Santísimo Sacramento en su propia habitación.

          Según su médico, Lola permanecía en una especie de vigilia permanente ante la Eucaristía.

          En una ocasión le preguntó por qué nunca abandonaba la habitación, ni siquiera para salir al patio.

          La respuesta de Lola resumía su vida:

          «Mi lugar está aquí, ante el Santísimo Sacramento, ante el Corazón de Jesús».

          Una causa de beatificación que vuelve a avanzar

          La fama de santidad de Lola sobrevivió a su muerte, ocurrida en 1999.

          Su causa de beatificación fue abierta en 2005 por el entonces arzobispo de Mariana, Luciano Mendes de Almeida, que la había conocido personalmente.

          «Lola posee más virtudes de las necesarias para la santidad. Eso sucederá en el momento oportuno», habría afirmado el arzobispo, según recuerda Bomtempo.

          Sin embargo, diversos problemas burocráticos provocaron que la causa permaneciera estancada durante años.

          El proceso se reanudó en 2025, después de que el actual arzobispo de Mariana, Airton José dos Santos, nombrase al sacerdote Rodney Francisco Reis da Silva postulador de la fase diocesana.

          Una vez terminada esta etapa, la documentación podrá ser enviada al Dicasterio para las Causas de los Santos en Roma.

          Su habitación permanece intacta

          Más de un cuarto de siglo después de su muerte, el lugar donde vivió continúa recibiendo peregrinos.

          El Recanto Sítio da Lola, en Rio Pomba, está actualmente bajo el cuidado de la Iglesia y acoge a fieles procedentes de distintos lugares de Brasil, especialmente los primeros viernes y terceros domingos de cada mes.

          La habitación donde Lola pasó más de seis décadas permanece prácticamente intacta y puede contemplarse a través de una mampara de cristal.

          Ahora un documental vuelve a poner el foco sobre una de las historias más sorprendentes del catolicismo brasileño contemporáneo: la de aquella joven que perdió la movilidad a los 16 años, permaneció postrada durante 64 y aseguró haber encontrado en la Eucaristía su alimento y el centro absoluto de su existencia.

          ReL

          Vea también     Eucaristía, Presencia real de Cristo - San Juan Pablo II