lunes, 1 de junio de 2026

Isabel Coixet pone palabras al vacío de una generación: por qué tantos jóvenes buscan hoy a Dios

La cineasta reconoce que no cree, pero admite que cada vez entiende mejor por qué tantos jóvenes vuelven a la religión en busca de sentido.

Isabel Coixet, cineasta española, tiene un Goya.

Isabel Coixet, cineasta española, tiene un Goya.


    La directora de cine Isabel Coixet ha publicado un llamativo artículo de opinión en la revista XL Semanal en el que reflexiona sobre un fenómeno cada vez más visible en Europa: el renovado interés de muchos jóvenes por la religión y la búsqueda de trascendencia en una sociedad que se consideraba definitivamente secularizada.

    Lejos de escribir desde una posición creyente, Coixet reconoce que ella misma perdió la fe hace décadas. Sin embargo, admite que contempla con sorpresa cómo muchos jóvenes están encontrando en las religiones respuestas que la cultura contemporánea parece incapaz de ofrecer.

    Llegar tarde a una fiesta...

    La cineasta sitúa una de sus experiencias en Roma, en la iglesia de Santa María en Trastévere. Allí se encuentra un templo lleno entre semana, no de turistas, sino de jóvenes que participan en la liturgia. «Cantan en latín, mal y con devoción», escribe, confesando que salió del templo con «la sensación de haber llegado tarde a una fiesta de la que nadie me había avisado».

    A lo largo de su reflexión, Coixet relata varios ejemplos que la han llevado a preguntarse qué está ocurriendo. Una amiga le cuenta que su hijo y su nuera se han convertido al islam porque la oración, el ayuno y la disciplina religiosa les ayudan a ordenar la vida cotidiana. Otra conocida le habla de una hija adolescente que reza el rosario en TikTok ante miles de seguidores.

    Lo que más llama la atención de la autora es que estas historias no encajan en los estereotipos habituales sobre la religión. No se trata de personas marginadas o desesperadas, sino de jóvenes con estudios, trabajo y estabilidad aparente. De ahí la perplejidad que transmite una de las frases que recoge en su artículo: «Lo peor es que están bien».

    Más allá de modas o fenómenos sociológicos, Coixet apunta a una cuestión más profunda: la necesidad humana de encontrar sentido ante el sufrimiento, la incertidumbre y los grandes interrogantes de la existencia.

    Una generación que se rio de todo

    «Me cuesta admitirlo, pero mi generación, la que se rio de todo eso, no ha conseguido inventar nada mejor para acompañar a alguien en la madrugada de un duelo», reconoce.

    La directora admite que sigue sin creer, pero comprende por qué muchas personas vuelven hoy la mirada hacia la religión. En un contexto marcado por las crisis políticas, la incertidumbre tecnológica, la caída de las certezas culturales y el miedo al futuro, considera natural que muchos busquen apoyo en tradiciones espirituales milenarias.

    «No es extraño que alguien quiera un texto antiguo, una voz que repita una palabra dicha durante mil años, una hora fija, un gesto que ya hicieron otros», escribe.

    La reflexión culmina con una crítica implícita a las promesas incumplidas de la modernidad. Para Coixet, quizá el fenómeno actual no sea exactamente una "vuelta" a la religión, sino la constatación de que muchas personas descubren que los grandes relatos contemporáneos no responden a todas las preguntas humanas.

    El progreso no logra sustituir a la religión

    Por eso, cuando observa a una anciana encender una vela por un familiar enfermo, a un joven que entra por primera vez en una iglesia o a un sacerdote celebrando la misa, concluye que la fe sigue ofreciendo algo que la sociedad tecnológica y consumista no ha logrado sustituir.

    Una constatación especialmente significativa porque procede de alguien que no se declara creyente, pero que reconoce que el anhelo de trascendencia continúa vivo y que, para muchos jóvenes, la religión vuelve a convertirse en una respuesta frente al vacío de una época que prometió explicarlo todo.

    ReL

    Vea también     Bienaventuranzas  de los Jóvenes

















    sábado, 30 de mayo de 2026

    La frase que puede poner en peligro tu matrimonio

    pareja

    Un psicólogo de parejas comparte una frase que puede arruinar los años de matrimonio y advierte cómo evitarla para tener una comunicación asertiva

    Muchas relaciones de matrimonio no se rompen por una gran traición o una discusión espectacular. A veces el desgaste comienza con pequeñas palabras que parecen inofensivas. Entre ellas, hay una frase que, según el psicólogo Mark Travers, puede causar un profundo daño emocional.

    La pregunta que lastima al matrimonio

    pareja

    Travers, menciona que hay una frase muy común y, aún así, "más dañina" de lo que las parejas piensan:

    "¿Por qué no puedes ser más como…?"

    Aunque suele pronunciarse en momentos de frustración, encierra un mensaje doloroso: "No eres suficiente tal como eres", o "no eres tan buena persona como lo era tal..". Pero ¿por qué esta comparación hiere tanto? ¿Y qué podemos hacer cuando sentimos la tentación de comparar a nuestra pareja con otros matrimonios, amigos o incluso con una versión idealizada de lo que creemos que debería ser? 

    El peso de la comparación

    La comparación hace sentir a la otra persona que debe convertirse en alguien distinto para ser amada. Muchas veces cometemos el error de comparar a la persona con alguien más, con personas de nuestro pasado o con alguien a quien idealizamos. 

    Sin embargo, debemos de considerar y pensar en las virtudes de la persona con la que hemos decidido compartir nuestra vida. El amor maduro no busca fabricar una copia de otra persona, sino ayudar al otro a convertirse en la mejor versión de sí mismo.

    Lo que realmente estamos intentando decir

    Cuando empezamos a comparar a nuestro cónyuge, se esconden necesidades en el interior de la persona y que muchas veces no son expresadas con claridad, por lo que recurrimos a la comparación como recurso para expresar necesidades como: 

    • Más atención.
    • Más afecto.
    • Más colaboración en el hogar.
    • Más comunicación.
    • Más tiempo juntos.

    El verdadero problema no suele ser la necesidad, sino la forma de expresarla. Por ejemplo: ¿Por qué no eres como el esposo de mi amiga?" En lugar de culpar, podemos cambiarlo por: "Me gustaría que pasáramos más tiempo juntos."

    Cambiar el:"Ojalá fueras tan detallista como él", y cambiarlo por: "Me siento muy amado cuando tienes pequeños gestos conmigo".  El secreto está en qué es lo que realmente queremos decir y cómo decirlo. 

    Amar a ejemplo de Jesús

    El amor de Jesús no conoce límites, es puro y pleno, por lo que no es un amor egoísta ni mucho menos nos compara entre todos sus hijos. Él nos llama por nuestro nombre y así tal cual nos ama, a pesar de nuestros defectos. La Sagrada Escritura nos dice:

    "Tú eres precioso a mis ojos y yo te amo" (Isaías 43,4).

    Si Dios no nos compara para amarnos, tampoco nosotros deberíamos hacerlo con quienes compartimos nuestra vida.

    Comparación vs. comunicación asertiva

    pareja-celular

    El psicólogo especialista en parejas aconseja lo siguiente: 

    1Habla desde tus sentimientos

    Utiliza frases como:

    • "Me siento..."
    • "Necesito..."
    • "Me ayudaría mucho..."

    2Reconoce primero lo positivo

    Antes de señalar algo que te gustaría mejorar, reafirma las virtudes y los aciertos. Además, evita los absolutos como:

    • "Nunca haces..."
    • "Siempre eres..."

    3Practica la gratitud

    Reconocer diariamente algo bueno de la pareja fortalece el vínculo.

    4Recuerda que cada matrimonio es único

    Lo que funciona en otras familias no necesariamente funcionará en la tuya.

    Las comparaciones pueden parecer simples comentarios nacidos de la frustración, pero con frecuencia dejan heridas profundas. Amar implica mirar al otro como una persona única, no como una versión imperfecta de alguien más. 

    Karen Hutch, Aleteia

    Vea también    Catequesis del Papa Francisco sobre el Sacramento del Matrimonio