Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
La hermana Odita se las ingenia cada mañana para conseguir comida en su guardería de la Habana Vieja.
La hermana explica que muchos de ellos provienen de hogares con dificultades económicas severas
En una pequeña guardería de La Habana Vieja (Cuba), comienza el reto cada día de alimentar a decenas de niños. Una religiosa cubana se ha convertido inesperadamente en símbolo de la gratitud y la vulnerabilidad que atraviesan tantas familias en la isla.
La hermana Odita, de la congregación de las Hermanas del Amor de Dios, apareció en un vídeo agradeciendo la llegada de alimentos donados para los ochenta pequeños que atienden en ese centro. Su voz temblorosa y sus lágrimas no hablaban solo de cansancio, sino de alivio.
Guarderías como refugios
El vídeo, difundido por el creador de contenido Álvaro Cuadrado junto a la Fundación Hambre Cero, se viralizó rápidamente. No por su espectacularidad, sino por la sinceridad de una mujer que, desde la fe y el servicio, sostiene un proyecto que intenta proteger a niños que viven en situaciones de extrema fragilidad.
La hermana explica que muchos de ellos provienen de hogares con dificultades económicas severas, algunos marcados por la ausencia de uno de los padres. En ese contexto, la guardería se convierte en un refugio donde reciben alimento, acompañamiento y un espacio seguro para crecer.
La religiosa describía con sencillez el desafío cotidiano: conseguir lo necesario para cocinar. En un país donde la escasez es parte del día a día, cada comida servida es casi una victoria. Por eso, la llegada de donativos no es solo un gesto material, sino un recordatorio de que no están solos.
"Saber que hay personas que todavía se acuerdan de nosotros" —decía— es lo que la emocionó hasta las lágrimas. Para ella, ese apoyo es una señal de esperanza en medio de una realidad que golpea especialmente a los más pequeños.
La guardería, ubicada en la calle Muralla, forma parte de una red de iniciativas impulsadas por comunidades religiosas y organizaciones humanitarias que intentan responder a la creciente inseguridad alimentaria en Cuba.
En los últimos años, estas instituciones han asumido un papel esencial: distribuyen alimentos, organizan comedores, recogen donaciones y acompañan a familias que no logran cubrir sus necesidades básicas. Su labor se ha vuelto indispensable para miles de personas.
Diversos estudios recientes señalan que una parte significativa de los niños cubanos vive en condiciones de pobreza alimentaria severa, y que la mayoría de la población percibe el momento actual como uno de los más difíciles en décadas. En este contexto, la solidaridad —tanto dentro como fuera del país— se ha convertido en un salvavidas para muchas familias.
Más allá de las cifras, lo que el testimonio de la hermana Odita pone de manifiesto es la dimensión humana de la crisis: el esfuerzo silencioso de quienes cuidan, la dignidad de quienes resisten y la importancia de cada gesto de apoyo.
La Joven Orquesta Juan Pablo II volvió a llevar la esperanza donde más se necesita, siguiendo el llamado de Mons. García Beltrán a seguir juntos el camino hacia la libertad
Alfonso Valenzuela, director de la Joven Orquesta Sinfónica Juan Pablo II, durante el concierto celebrado en el colegio Juan Pablo II de Parla.
Más de 70 internos de los centros penitenciarios de Valdemoro, Navalcarnero y Aranjuez asistieron el pasado 18 de abril a un concierto de la Joven Orquesta Juan Pablo II en Parla, en una jornada marcada por la emoción, los aplausos y los recuerdos de infancia. La actuación, interpretada por 50 alumnos de la Joven Orquesta, contó con la presencia del obispo de Getafe, Ginés García Beltrán y supuso el inicio del Proyecto Dimas, con el que la Joven Orquesta pretende llevar la belleza de la música de forma totalmente gratuita a quienes buscan esperanza, consuelo y escucha.
El evento, celebrado con motivo de la Jornada diocesana de pastoral penitenciaria de Getafe, comenzó con un concierto para internos de los centros penitenciarios de la diócesis, con un repertorio que incluyó piezas tan conocidas como O mio babbino caro y Nessun dorma, de Giacomo Puccini, Peer Gynt, de Grieg. También conocidas bandas sonoras, desde La gran evasión y La Bella y la Bestia hasta Piratas del Caribe o Cómo entrenar a tu dragón, junto a un medley de Pixar.
Las lágrimas de un interno: “Di un salto a mi infancia”
El concierto estuvo precedido por la oración y breve intervención del obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, que invitó a los asistentes a recorrer juntos un camino de esperanza hacia la libertad.
Uno de asistentes internos, Juan C., calificó la experiencia como “algo inolvidable”, lo que cobra mayor sentido “tras tantos días sin ver la luz o poder comunicarme”. Describió así la emoción vivida durante la actuación: “Cuando escuché La Bella y la Bestia me puse a llorar. Fue un salto a mi infancia”.
Por encima de todo, celebró la oportunidad de reinsertarse y de pasar un día en comunidad. “Aunque no podamos estar con personas en la calle, nos han dado la oportunidad de poder hablar con los demás y relacionarnos como cualquier persona, sin problema alguno”. Concluyó con un recordatorio a los asistentes de la importancia de la familia, especialmente de las madres: “Cuando te diga que siempre va a estar ahí, es la verdad. Siempre va a estar, y nunca te va a fallar”.
La actuación concluyó entre aplausos del público, que pidió un bis, y continuó con un almuerzo compartido en el que internos y alumnos pudieron conversar y compartir experiencias. La jornada terminó con momentos de convivencia, como un improvisado partido de fútbol o la interpretación del Cumpleaños feliz para uno de los internos. Dos anécdotas que mostraron la esperanza de la redención y la posibilidad de empezar de nuevo, pero que también reflejaron cómo una juventud alegre y comprometida es capaz de sacar lo mejor de los demás.
Tras el almuerzo tuvo lugar una mesa redonda integrada por asociaciones dedicadas al acompañamiento y reinserción en el ámbito penitenciario dedicada abordar las intervenciones con jóvenes en riesgo de exclusión social. En la mesa, moderada por Pablo Morata, capellán del Centro Penitenciario Madrid III de Valdemoro, participaron la Escuela Comarcal Arzobispo Morcillo, de Cáritas Getafe, la Fundación Unblock y Salesianos de Fuenlabrada – Centro Juvenil Naranjoven.
Tras una puesta en común, la celebración de la Santa Misa puso el broche final a la jornada, en la que fue determinante la presencia de voluntarios de los tres centros de la diócesis, haciendo posible la buena marcha en la celebración del evento.
Alumnos e internos unidos por la reinserción
Con esta jornada queda inaugurado el Proyecto Dimas, que la Fundación Educatio Servanda y la Joven Orquesta Sinfónica Juan Pablo II definen como la respuesta al llamado de realizar las obras de misericordia en el ámbito penitenciario.
La Joven Orquesta define así los pilares del Proyecto Dimas, prevención, acompañamiento y reinserción:
“Queremos fomentar la prevención en nuestros alumnos, que conozcan la realidad penitenciaria y las actividades delictivas que la causan. Pero vamos más allá: queremos acompañarlos durante su condena, visitarles como ya hacemos con labores de voluntariado. Y, si nos lo permiten las circunstancias, poder impartir algún día talleres de aprendizaje de música y tocar, dentro o fuera de prisión. En tercer lugar, visualizamos la orquesta también como un elemento que facilite la reinserción”.
Una vez que el preso ha reconocido su error, ha pedido perdón, muestra arrepentimiento y cumple su condena, es merecedor de una segunda oportunidad. Acompañarle en este proceso es una de las misiones centrales de Proyecto Dimas.
Un proyecto tan enriquecedor como extenuante y costoso, cuyas expectativas se buscan alcanzar en el día a día, interno a interno, pieza a pieza. Los impulsores de la Joven Orquesta celebran una primera experiencia de interpretación y comunidad con los internos, confiando en que posteriores oportunidades contribuyan a la reinserción, la prevención y al amparo del prójimo.
Próximo concierto para enfermos de ELA
La logística y el esfuerzo diario son dos dificultades siempre presentes en la labor de la Joven Orquesta, pero no son los únicos. Junto al Proyecto Dimas, la Joven Orquesta ofrece conciertos totalmente gratuitos en todo tipo de instituciones que precisan de esperanza, desde hospitales y residencias hasta centros de cuidados paliativos.
El próximo concierto de la Joven Orquesta será, Dios mediante, en verano de 2026 en el Hospital Enfermera Isabel Zendal, con un repertorio dedicado a personas con una expectativa de vida muy reducida, sus familiares y personal sanitario.
[Es posible colaborar con el próximo concierto y los alumnos de la Joven Orquesta desde la plataforma de Fundación Triodos]
Desde este 21 de abril, la Joven Orquesta Sinfónica Juan Pablo II acaba de iniciar distintas campañas para alcanzar el presupuesto del concierto, estimado en 4.000 euros. Es el caso de la emprendida con la Fundación Triodos, dedicada al apoyo de iniciativas que aspiran al desarrollo de una sociedad más humana y sostenible. Las personas interesadas en ayudar a este apasionante proyecto pueden colaborar a través de este enlace.
El próximo concierto de la Joven Orquesta Juan Pablo II tendrá lugar en verano, con un repertorio dedicado a personas con una expectativa de vida muy reducida.JOVEN ORQUESTA SINFÓNICA JUAN PABLO II.
La contrición perfecta se puede alcanzar con solo tres palabras y si te las aprendes podrás ayudar a alguien a bien morir cuando llegue el momento
Ayudar a bien morir a alguien es una situación en la que podríamos encontrarnos alguna día, por eso resultará útil conocer que hay tres palabras que podemos aprender cuando no hay sacerdote cerca.
El padre Jorge Loring lo explicó
Es poco probable no conocer al padre Jorge Loring Miró, sacerdote jesuita de origen español que falleció hace algunos años y que, sin embargo, sigue siendo citado en las redes sociales porque fue un incansable evangelizador y apasionado apologeta y defensor de la doctrina católica.
Siempre vestido de negro y cuello clerical, era fácil reconocerlo, no solo por su aspecto físico, sino por su amor a la Eucaristía, sus catequesis, sus potentes conferencias y sus libros, entre ellos el más exitoso: Para Salvarteque se ha convertido en lectura obligada para quienes desean profundizar en el conocimiento de la fe.
1La salida de emergencia
Una de sus ponencias más impactantes era en la que exponía la forma en que se podía preparar a una persona para bien morir, haciendo un acto de contrición perfecto, lo que él llamaba la "salida de emergencia", es decir, el perdón de los pecados sin sacerdote, solo en tres palabras: "Dios mío, perdóname", pensando en que hay que estar preparados porque en cualquier momento la muerte puede sorprendernos.
El P. Loring decía, entonces, que la esencia del acto de contrición es pedir perdón a Dios por amor. Después, con su peculiar estilo, desmenuzaba cada término:
"El amor está en el MÍO. El posesivo MÍO es amoroso. Cuando una madre le dice a su niño “cielo mío” es porque lo ama. Pero una madre no le dice a su niño: “cielo de Constantinopla”. Eso será geografía o meteorología, pero no amor. “Cielo mío” sí es amor. El amor está en el MÍO".
Así pues, decía que cuando repetimos «Dios mío, perdóname», estamos pidiendo a Dios, a quien amamos, que perdone nuestros pecados. Así resumía el acto de contrición perfecta, hecha por amor a Dios, la cual recomendaba realizar en momentos específicos.
La recomendación del padre Loring es la siguiente: "Este acto de contrición, en tres palabras, suelo recomendar rezarlo todas las noches, después de las tres avemarías antes de acostarse. Por dos razones: Una, para que nos acordemos de hacerlo, en caso de peligro. Si lo repites a diario, no lo olvidas. Y otra, por si nos morimos esa noche. Esto es posible, aunque no sea probable. Pero muchos se acostaron haciendo planes para el día siguiente, y no volvieron a despertarse".
3Ayudar a bien morir a alguien
En una de sus conferencias, el P. Loring agregó que también podía servir para ayudar a una persona a bien morir, haciendo esto cuando no haya sacerdote que pueda confesar al moribundo: repetir con el agonizante tres veces “Dios mío, perdóname” o incluso, decirlo si la persona acaba de fallecer.
Seguramente este apóstol de Cristo de nuestro tiempo hizo todo bien, porque murió el 25 de diciembre de 2013, a la hora de la misericordia. Demos gracias a Dios por su vida y testimonio.