viernes, 24 de abril de 2026

Como ayudar a bien morir a alguien con estas tres palabras

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La contrición perfecta se puede alcanzar con solo tres palabras y si te las aprendes podrás ayudar a alguien a bien morir cuando llegue el momento

Ayudar a bien morir a alguien es una situación en la que podríamos encontrarnos alguna día, por eso resultará útil conocer que hay tres palabras que podemos aprender cuando no hay sacerdote cerca.

El padre Jorge Loring lo explicó

Es poco probable no conocer al padre Jorge Loring Miró, sacerdote jesuita de origen español que falleció hace algunos años y que, sin embargo, sigue siendo citado en las redes sociales porque fue un incansable evangelizador y apasionado apologeta y defensor de la doctrina católica. 

Siempre vestido de negro y cuello clerical, era fácil reconocerlo, no solo por su aspecto físico, sino por su amor a la Eucaristía, sus catequesis, sus potentes conferencias y sus libros, entre ellos el más exitoso: Para Salvarte que se ha convertido en lectura obligada para quienes desean profundizar en el conocimiento de la fe.

1La salida de emergencia

Una de sus ponencias más impactantes era en la que exponía la forma en que se podía preparar a una persona para bien morir, haciendo un acto de contrición perfecto, lo que él llamaba la "salida de emergencia", es decir, el perdón de los pecados sin sacerdote, solo en tres palabras: "Dios mío, perdóname", pensando en que hay que estar preparados porque en cualquier momento la muerte puede sorprendernos.  

El P. Loring decía, entonces, que la esencia del acto de contrición es pedir perdón a Dios por amor. Después, con su peculiar estilo, desmenuzaba cada término: 

"El amor está en el MÍO. El posesivo MÍO es amoroso. Cuando una madre le dice a su niño “cielo mío” es porque lo ama. Pero una madre no le dice a su niño: “cielo de Constantinopla”. Eso será geografía o meteorología, pero no amor. “Cielo mío” sí es amor. El amor está en el MÍO".

Así pues, decía que cuando repetimos «Dios mío, perdóname», estamos pidiendo a Dios, a quien amamos, que perdone nuestros pecados. Así resumía el acto de contrición perfecta, hecha por amor a Dios, la cual recomendaba realizar en momentos específicos.

2No sabes si volverás a despertar por la mañana

La recomendación del padre Loring es la siguiente: "Este acto de contrición, en tres palabras, suelo recomendar rezarlo todas las noches, después de las tres avemarías antes de acostarse. Por dos razones: Una, para que nos acordemos de hacerlo, en caso de peligro. Si lo repites a diario, no lo olvidas. Y otra, por si nos morimos esa noche. Esto es posible, aunque no sea probable. Pero muchos se acostaron haciendo planes para el día siguiente, y no volvieron a despertarse".

3Ayudar a bien morir a alguien

En una de sus conferencias, el P. Loring agregó que también podía servir para ayudar a una persona a bien morir, haciendo esto cuando no haya sacerdote que pueda confesar al moribundo: repetir con el agonizante tres veces “Dios mío, perdóname” o incluso, decirlo si la persona acaba de fallecer.  

Seguramente este apóstol de Cristo de nuestro tiempo hizo todo bien, porque murió el 25 de diciembre de 2013, a la hora de la misericordia. Demos gracias a Dios por su vida y testimonio.

Mónica Muñoz, Aleteia

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La inesperada reacción de un grupo de 'influencers' al vivir su primera peregrinación católica

El sacerdote Leo Patalinghug cuenta cómo fue la experiencia con estas doce personas.

De cien candidatos, doce fueron seleccionados para un viaje con todos los gastos pagados a Baltimore, sede histórica del catolicismo en Estados Unidos.

De cien candidatos, doce fueron seleccionados para un viaje con todos los gastos pagados a Baltimore, sede histórica del catolicismo en Estados Unidos.

Lo que comenzó como una búsqueda de temas para un podcast terminó convirtiéndose en todo un fenómeno inesperado de evangelización digital. Leo Patalinghug, sacerdote estadounidense conocido por su presencia en redes, detectó un movimiento creciente de jóvenes interesados en la fe católica. El portal National Catholic Register cuenta su historia.

"Descubrí toda una comunidad de no católicos… que conversaban y compartían su curiosidad por la fe católica en Internet", relata en el documento. Ese hallazgo lo llevó a organizar una peregrinación inédita para creadores de contenido que, desde distintas tradiciones religiosas, buscaban respuestas.

Conducir a un encuentro real

Según el sacerdote, cada vez más personas exploran el catolicismo, algunos incluso considerando la conversión. Otros, sin dar ese paso, desean comprender mejor la tradición católica, su historia y su espiritualidad. "Internet puede ser la forma más fácil de empezar, pero siempre debe conducir a un encuentro real", afirma el padre Leo.

El grupo que formaba la peregrinación de influencers.

El grupo que formaba la peregrinación de influencers.NCR

Entre los participantes había perfiles muy distintos: dos jóvenes evangélicos de California que rezaron el rosario durante un mes, una metodista de Arizona interesada en la dimensión espiritual, una joven criada en un entorno pagano que comenzó a rezar rosarios por su belleza, un influencer del mundo del fitness que buscaba silencio y meditación, e incluso el hijo de un pastor protestante que ahora se prepara para entrar en la Iglesia Católica. "Buscan tímidamente en Internet un sacerdote o una monja que les ayude con sus preguntas", explica el sacerdote.

Ante esta sed espiritual, el padre Leo decidió actuar. En lugar de limitarse a responder mensajes en redes, organizó una peregrinación titulada Alimenta mi fe: Encuentro y búsquedaDe cien candidatos, doce fueron seleccionados para un viaje con todos los gastos pagados a Baltimore, sede histórica del catolicismo en Estados Unidos.

Baltimore, un escenario cargado de historia

El itinerario incluyó visitas al primer seminario del país, la primera catedral, una de las mayores grutas de Lourdes y el santuario de Santa Elizabeth Ann Seton. También hubo momentos de oración, misa, rosarios, meditaciones y un concurso de preguntas sobre la Iglesia. La experiencia, según el sacerdote, fue sorprendentemente: "Parecían niños en una tienda de dulces, ansiosos por la dulzura espiritual de la Iglesia Católica".

El grupo conectó de inmediato. Las comidas compartidas —muchas de ellas en el restaurante del propio sacerdote— se convirtieron en momentos de convivencia y diálogo. Los peregrinos regresaron a casa con libros, rosarios y, sobre todo, con una vivencia espiritual intensa

Durante una de las visitas.

Durante una de las visitas.NCR

El padre Leo, pionero en el uso evangelizador de Internet desde finales de los años noventa, insiste en que la tecnología es una gran herramienta para la misión. "La Iglesia utiliza Internet para llegar a una población sedienta de Jesucristo", recuerda. Pero advierte que la presencia digital debe ir acompañada de discernimiento.

La peregrinación, afirma, confirmó una intuición: la red está llena de personas buscando sentido, comunidad y verdad. Y concluye con un llamado directo: "¡El rebaño tiene hambre! ¿Los guiaremos y los alimentaremos?".

ReL

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