jueves, 15 de enero de 2026

3 causas para que una excomunión se dé “ipso facto”

 

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Un término que ha dejado de impresionar a los católicos es "excomunión"; sin embargo, hay tres causas en la que se puede dar de manera inmediata o "ipso facto"

Hablar de excomunión en la actualidad ya no impresiona a los católicos actuales, quizá porque desconocen a qué se refiere ese término. Y menos cuando se da "ipso facto", pero lo cierto es que se trata de una separación de la Iglesia católica que puede darse por tres causas.

Primero, ¿qué es la excomunión?

Para entender su gravedad es necesario explicar primero de qué se trata la excomunión. La Enciclopedia católica menciona que "es la espada espiritual, la mayor pena que la Iglesia puede infligir".

 Explica, además, que se trata de:

"Una pena medicinal y espiritual que priva al cristiano culpable de toda participación en las bendiciones comunes de la sociedad eclesiástica. Siendo una pena, supone la culpabilidad; y siendo la pena más grave que la Iglesia puede infligir, naturalmente supone una ofensa muy grave. Es también una pena medicinal en lugar de vengativa, pues está destinada no tanto a castigar al culpable, sino a corregirlo y a traerlo de nuevo a la senda de la rectitud". 

Latae sententiae e ipso facto

Hay que señalar que la excomunión puede ser a jure, es decir, por ley, que declara que todo aquel que haya sido culpable de un delito definido incurrirá en la pena de excomunión. O  ab homine cuando se trata por un acto judicial del hombre, es decir, por un juez.

Nuevamente, la Enciclopedia aclara que:

"Se incurre en la primera - por ley - tan pronto se comete el delito y por razón del delito en sí mismo (eo ipso) sin intervención de ningún juez eclesiástico; se reconoce en los términos utilizados por el legislador, por ejemplo: 'el culpable será excomulgado enseguida, por el hecho mismo [statim, ipso facto]'". 

Por lo tanto, con el solo hecho de cometer el delito el culpable queda excomulgado.

¿Cuáles son las causas de excomunión "ipso facto"?

De acuerdo con el Código de Derecho Canónico, hay tres causas con las que el culpable queda inmediatamente excomulgado, y sufre la "pérdida de los sacramentos, servicios públicos y oraciones de la Iglesia, entierro eclesiástico, jurisdicción, beneficios, derechos canónicos e interacción social":

1. Quien arroja por tierra las especies consagradas, o se las lleva o las retiene con una finalidad sacrílega (can.1382).

2. Quien procura el aborto, si éste se produce (can 1397 § 2).

3. Quien atenta físicamente contra el Romano Pontífice (can. 1370).

Para levantar la pena de excomunión el culpable debe estar sinceramente arrepentido y confesarse para explica su situación al sacerdote. Él le indicará si puede absolverlo o tiene que recurrir al obispo o a un padre penitenciario.

Seamos cuidadosos con nuestra fe y oremos por los hermanos que se encuentran alejados de la Iglesia.

Mónica Muñoz, Aleteia

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Diez consejos para prestar más atención a los demás

 

atención y empatía

Cristo está en cada persona. He aquí diez consejos prácticos para prestar más atención a quienes te rodean y, a través de ellos, a Cristo mismo

En una sociedad que nos insta constantemente a centrarnos en nosotros mismos, es bueno recordar que nuestro propio bienestar es inseparable del de los demás. Como nos enseña Jesús en el Evangelio de Mateo (25, 40): "Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis". En cada persona podemos percibir a Cristo, presente en sus gestos, palabras y mirada, invitándonos a ver más allá de las apariencias y a acogerle con amor y respeto. Aquí unos consejos:

1Escucha activamente

madre e hija familia

Presta toda tu atención a la persona que habla, sin interrupciones ni distracciones: reformula lo que dice para asegurarte de que lo has entendido y anímala con gestos, asentimientos o preguntas abiertas.

2Cultiva Gratitud

Dedica un momento cada día a reflexionar sobre aquello por lo que estás agradecido, como los actos de amabilidad que has recibido. Puedes llevar un cuaderno de gratitud, por ejemplo, en el que anotes tres cosas positivas cada día.

3Comprométete

Implícate en tu vida familiar o en actividades de voluntariado, para reforzar los lazos afectivos y crear un entorno de apoyo y seguridad emocional para cada miembro y contribuir así al bienestar colectivo.

4Escribe a tus seres queridos

Dedica tiempo a enviar mensajes, cartas o tarjetas para expresar tus pensamientos, emociones o recuerdos a amigos o familiares: demuestra que te importan, incluso a distancia.

5Reza por los demás

Reserva unos minutos al día para rezar o pensar en los que te rodean. Cada persona por la que intercedemos es "aquella a la que Cristo ama", con un amor único e incondicional.

6Evita la multitarea

Apaga las notificaciones de tu teléfono y reserva momentos específicos para cada tarea, de modo que puedas estar plenamente presente con las personas que te rodean.

7Comparte tus éxitos y los de los demás

Celebra tus victorias y las de los demás, ya sea mediante un simple mensaje, una conversación o un reconocimiento público, para crear un entorno positivo en el que todos se sientan valorados.

8Cultiva curiosidad

consejos para prestar atención

Interésate por las historias y experiencias de las personas con las que hablas, aunque parezcan muy alejadas de tu propia experiencia; sal de tu entorno "seguro" y muéstrate abierto a lo inesperado.

9Organiza convivencias

Crea hábitos compartidos con regularidad, como una comida familiar, una salida nocturna con amigos o un proyecto de colaboración. Las convivencias aportan estabilidad y cordialidad a las relaciones.

10Multiplica gestos afectuosos

Ofrece a tus seres queridos muestras de afecto, aunque sean sencillas, como una mirada amable, una sonrisa sincera o una caricia reconfortante, para forjar vínculos profundos y sinceros con ellos.

Todos estos pequeños gestos alimentan el alma, crean confianza y recuerdan a quienes nos rodean que son importantes para nosotros. Porque, al fin y al cabo, son los gestos de ternura, discretamente compartidos a diario, los que crean una conexión humana real, fuerte y duradera.

Axelle Senturk, Aleteia 

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