
Cada año, la Pascua llega envuelta en alegría, reúne a la familia y también vemos signos festivos que llenan de luz nuestros hogares. Sin embargo, en medio de todo ello, existe el riesgo de quedarnos solo en lo externo y olvidar el verdadero centro de esta celebración: la Resurrección de Jesucristo.
La Pascua es el anuncio de que el amor ha vencido, de que la muerte no tiene la última palabra y de que siempre es posible comenzar de nuevo. Y este mensaje, profundamente humano y profundamente divino, no está destinado a vivirse en soledad, sino en comunidad. Es en la familia, en lo cotidiano, en los gestos sencillos, en la mesa compartida donde esta verdad puede encarnarse de manera más concreta.
Pascuas de Resurrección

Celebrar la Pascua en familia no es solo una bonita tradición, sino una oportunidad única para hacer presente a Cristo en el hogar, para enseñar con el ejemplo y para recordar que la fe no se reduce a un momento litúrgico, sino que está llamada a transformar la vida diaria. Porque cuando una familia celebra unida la Resurrección, algo nuevo también comienza a resucitar en su interior.
También es celebrar que el amor tiene la última palabra. Que mejor hacerlo en familia e ir más allá. El Catecismo de la Iglesia Católica describe a esta fiesta litúrgica como la mayor de la Iglesia, pero además explica:
La Pascua no es simplemente una fiesta entre otras: es la "Fiesta de las fiestas", "Solemnidad de las solemnidades", como la Eucaristía es el Sacramento de los sacramentos (el gran sacramento). San Atanasio la llama "el gran domingo" (1169).
Además señala que "El Misterio de la Resurrección, en el cual Cristo ha aplastado a la muerte, penetra en nuestro viejo tiempo con su poderosa energía, hasta que todo le esté sometido".
La familia: primera iglesia doméstica
Esta gran solemnidad merece ser celebrada con los seres queridos, a fin de que podamos llevar esa alegría a nuestro hogar y ser conscientes de esta gran fiesta como "Iglesia Doméstica".
Por lo que debemos de llevar esta alegría al corazón del hogar, para poder vivir como Cristo nos pide a través del perdón, de la convivencia y en la mesa, es decir, en el día a día. Haciendo visible a Cristo en lo cotidiano.
Maneras de celebrar la Pascua en Familia
1Hacer una reunión
Este Domingo de Resurrección es el momento perfecto para reunir a tus seres queridos y compartir con ellos la mesa, ya que este es un punto de encuentro que une experiencias, convivencia, sabor y conversación.
2Momento de oración
También pueden dedicar un espacio en familia para dar gracias y ofrecer una pequeña oración al Señor. Pueden hacerlo en algún espacio de oración que tengan en su hogar, o bien después de la misa dominical, dedicar juntos un espacio para compartir con Cristo.
3Obsequia un detalle con propósito

Puedes dar un caramelo, un chocolate con un pequeño mensaje que recuerde la alegría de la Resurrección de Jesús acompañado de un cálido abrazo. Esta es una gran manera de compartir un detalle con los demás y recordar el verdadero propósito.
4Practica el perdón
Así como Cristo se entregó por nosotros y por nuestros pecados. Es también un recordatorio de que como hijos suyos, estamos llamados a perdonar y dejar atrás los resentimientos, como Jesús venció a las tinieblas. Si tienes o tuviste algún desacuerdo con un familiar o un ser querido, aprovecha este día para reconciliarte con la persona.
Cuando una familia celebra la Pascua unida, el sepulcro queda vacío también en su historia.
Karen Hutch, Aleteia
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