Parapléjica desde los 16 años, Lola dejó de comer en 1943 y afirmó vivir solo de la Eucaristía. Su causa de beatificación vuelve ahora a avanzar.

Floripes Dornellas de Jesús, conocida como Lola, Sierva de Dios brasileña, fallecida en 1999, protagoniza el documental Lola de Jesús: Misterio y Devoción, del periodista y escritor Rodrigo Álvarez
Una caída de un árbol cuando tenía apenas 16 años cambió para siempre la vida de Floripes Dornellas de Jesús, conocida como Lola. Quedó parapléjica y tuvo que renunciar a algunos de sus grandes deseos, como formar una familia o convertirse en religiosa. Pero aquello fue también el comienzo de una extraordinaria historia espiritual que ahora ha llegado a la gran pantalla.
La vida de esta Sierva de Dios brasileña, fallecida en 1999, protagoniza el documental Lola de Jesús: Misterio y Devoción, del periodista y escritor Rodrigo Álvarez, presentado recientemente durante la tercera edición de Cinema ExpoCatólica, celebrada en São Paulo.
Hay un episodio de su biografía que inevitablemente llama la atención: durante más de medio siglo, según los testimonios recogidos en torno a su causa, Lola habría vivido sin comer ni beber y recibiendo diariamente la Eucaristía.
Su médico durante los últimos cinco años de vida, Claudio Bomtempo, insiste, sin embargo, en que este fenómeno no permite comprender por sí solo quién fue realmente aquella mujer.
«Lola no quería ser recordada por sí misma; más bien, quería que el Sagrado Corazón de Jesús fuera mejor conocido y amado», explica.
Una caída que cambió su vida
Lola nació el 27 de junio de 1912 en Mercês, Brasil. Cuando tenía unos 16 años cayó de un árbol de jabuticaba, se fracturó dos vértebras lumbares y quedó parapléjica.
Nunca volvería a caminar.
Ante aquella situación, decidió dedicar el resto de su vida al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón de María.
«Sabiendo que nunca volvería a caminar y que no podría cumplir los sueños que tanto anhelaba, como ser madre o religiosa, Lola decidió dedicar el resto de su vida a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús», relata Bomtempo.
Fue entonces cuando, según su médico, comenzaron a producirse fenómenos difíciles de explicar. Lola dejó progresivamente de experimentar hambre, sed e incluso necesidad de dormir.
Durante varios años, las personas de su entorno insistieron en que continuase alimentándose.
Hasta que llegó el Viernes Santo de 1943.
Ese día Lola decidió definitivamente que no volvería a comer. Desde entonces, según los testimonios sobre su vida, su único alimento habría sido la Sagrada Eucaristía, que recibía diariamente.
Más de medio siglo sin comer
El fenómeno de la abstinencia total de alimentos, conocido como inedia, hizo que la brasileña despertase el interés de médicos, investigadores, peregrinos y curiosos.
Sin embargo, Bomtempo considera que sería un error reducir su figura a este aspecto extraordinario.
«Todo ese asunto de no comer, beber ni dormir no constituye, en realidad, la esencia de la santidad de Lola», explica.
Para el médico, lo fundamental fueron «sus virtudes y su sacrificio» y, especialmente, «su intimidad con el Corazón de Jesús».
«Secretaria del Corazón de Jesús»
Quienes convivieron con ella recuerdan que podía interrumpir una conversación para dirigirse directamente a Cristo: «¿Qué quieres de mí, Señor? ¿Qué quieres que haga? ¿Qué quieres que diga?».
Bomtempo la define de una manera especialmente gráfica: «Era simplemente una secretaria del Corazón de Jesús».
64 años postrada y el Santísimo en su habitación
Las consecuencias de aquella caída acompañaron a Lola durante toda su existencia. Permaneció postrada en cama durante 64 años.
Su vida de oración llegó a adquirir tal intensidad que recibió una autorización excepcional.
El entonces obispo de Mariana, Oscar de Oliveira, le permitió tener reservado el Santísimo Sacramento en su propia habitación.
Según su médico, Lola permanecía en una especie de vigilia permanente ante la Eucaristía.
En una ocasión le preguntó por qué nunca abandonaba la habitación, ni siquiera para salir al patio.
La respuesta de Lola resumía su vida:
«Mi lugar está aquí, ante el Santísimo Sacramento, ante el Corazón de Jesús».
Una causa de beatificación que vuelve a avanzar
La fama de santidad de Lola sobrevivió a su muerte, ocurrida en 1999.
Su causa de beatificación fue abierta en 2005 por el entonces arzobispo de Mariana, Luciano Mendes de Almeida, que la había conocido personalmente.
«Lola posee más virtudes de las necesarias para la santidad. Eso sucederá en el momento oportuno», habría afirmado el arzobispo, según recuerda Bomtempo.
Sin embargo, diversos problemas burocráticos provocaron que la causa permaneciera estancada durante años.
El proceso se reanudó en 2025, después de que el actual arzobispo de Mariana, Airton José dos Santos, nombrase al sacerdote Rodney Francisco Reis da Silva postulador de la fase diocesana.
Una vez terminada esta etapa, la documentación podrá ser enviada al Dicasterio para las Causas de los Santos en Roma.
Su habitación permanece intacta
Más de un cuarto de siglo después de su muerte, el lugar donde vivió continúa recibiendo peregrinos.
El Recanto Sítio da Lola, en Rio Pomba, está actualmente bajo el cuidado de la Iglesia y acoge a fieles procedentes de distintos lugares de Brasil, especialmente los primeros viernes y terceros domingos de cada mes.
La habitación donde Lola pasó más de seis décadas permanece prácticamente intacta y puede contemplarse a través de una mampara de cristal.
Ahora un documental vuelve a poner el foco sobre una de las historias más sorprendentes del catolicismo brasileño contemporáneo: la de aquella joven que perdió la movilidad a los 16 años, permaneció postrada durante 64 y aseguró haber encontrado en la Eucaristía su alimento y el centro absoluto de su existencia.
ReL
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