sábado, 10 de enero de 2026

Se ofreció como vientre de alquiler altruista, pero no vivió un cuento de hadas sino una «pesadilla»

Su prima Marje, hace 12 años, se presentó en su casa para hacerle una petición inusual 

Marie-Anne no aceptó a la ligera llevar en su vientre a una hija que no era suya.

 Marie-Anne no aceptó a la ligera llevar en su vientre a una hija que no era suya.

Marie-Anne Isabelle sabía poco o nada sobre la maternidad subrogada cuando su prima Marje, hace 12 años, se presentó en su casa para hacerle una petición decididamente inusual: "¿Quieres llevar en tu vientre a mi hija?". Marie-Anne tenía 39 años en 2013 y estaba contenta con su vida, emocionalmente satisfecha gracias a su pareja y a sus dos hijos de 6 y 10 años. Tampoco necesitaba dinero y, de todos modos, nunca se lo habría pedido a Marje: para ella era más que una hermana y, cuando su prima descubrió que tenía cáncer de útero y que necesitaba una histerectomía para sobrevivir, Marie-Anne sufrió mucho, sabiendo lo mucho que Marje deseaba tener un hijo. Lo cuenta Leone Grotti en Tempi.

Marie-Anne había leído algo sobre mujeres indias explotadas para dar a luz bebés en beneficio de parejas ricas occidentales y asiáticas. Pero Marje la tranquilizó de inmediato, diciéndole que en su caso todo sería diferente. No solo porque en el Reino Unido la única maternidad subrogada legal es la altruista, que no implica intercambio de dinero entre el cliente y la gestante, ni explotación, al menos en teoría, sino también porque, le garantizó su prima, Marie-Anne podría estar cerca de la niña, convirtiéndose en su madrina y permaneciendo para siempre como una figura importante y presente en su vida.

"Quería ayudar a mi prima, así que creí en la imagen que se tiene de la gestación subrogada en nuestro mundo moderno de cuento de hadas: un maravilloso regalo de amor, una experiencia positiva. Quería a mi prima y por eso acepté. No pensé que esta decisión arruinaría mi vida".

"No podría vivir sin verla"

Marie-Anne es una de las pocas madres subrogadas que ha aceptado contar públicamente su historia: muchas mujeres se arrepienten, pero al haber firmado contratos leoninos que incluyen cláusulas de confidencialidad, no pueden exponerse. A otras, sobre todo en el Reino Unido, los jueces les imponen una orden restrictiva que les prohíbe comunicarse con los periódicos. Otras son amenazadas o sienten vergüenza

Marie-Anne, en cambio, ha decidido denunciar que "en la maternidad subrogada los únicos ganadores son los explotadores, mientras que las gestantes y los niños salen perdiendo" y que "se trata de un negocio que debería prohibirse en todo el mundo". 

El 4 de octubre, la mujer, junto con otras tres chicas, prestó su dramático testimonio en el Senado de París con la ayuda de la asociación francesa Ciams y la inglesa Stop Surrogacy Now UK. Luego aceptó repasar su historia con Tempi:

A pesar de estar bien dispuesta hacia su prima y contar con el apoyo de toda la familia, Marie-Anne no aceptó a la ligera llevar en su vientre a una hija que no era suya y le puso una condición precisa a Marje: "Le dije que estaba de acuerdo, que lo haría por ella, pero le precisé que quería tener relación con la niña después del nacimiento. De hecho, la miré directamente a los ojos y le dije: 'Recuerda que no podría vivir sin verla'".

Prisionera en mi propio cuerpo

Marie-Anne obtuvo las garantías que necesitaba y se sometió a la fecundación in vitro. Antes de la histerectomía, su prima había congelado unos embriones producidos con sus óvulos y el esperma de su marido. Con la implantación de los dos embriones, uno de los cuales sobrevivió, comenzó el calvario para Marie-Anne: "La inseminación fue invasiva, dolorosa y agotadora. Tenía que hacerme análisis de sangre y inyecciones especiales continuamente para no correr el riesgo de perder al bebé. Me hice tantas que desarrollé una fobia a las agujas".

Los nueve meses de gestación también fueron difíciles, y no solo porque durante los tres primeros tuvo "fuertes dolores y náuseas" que la obligaron a quedarse en casa sin poder ir a trabajar. "Durante el embarazo de mis dos hijos tenía el control total de mi cuerpo y yo decidía qué comer y qué hacer", continúa Marie-Anne. "La gestación subrogada, en cambio, fue una pesadilla. Desde el primer minuto, mi prima empezó a controlarme: me llamaba continuamente para preguntarme cómo estaba, me decía qué comer, era como si quisiera apoderarse de mi cuerpo, como si esa niña no fuera mía, sino suya. Viví nueve meses bajo presión. Mi prima no tenía el control del embarazo, así que intentó ejercerlo sobre mí para que viviera la vida que ella quería. Por primera vez, sentí que era prisionera de mi propio cuerpo".

El lúgubre aparcamiento del hospital

Marie-Anne asegura que "nunca se sintió realmente la madre de esa niña, quizá porque no tenía ningún vínculo biológico con ella". Pero durante los nueve meses de embarazo "inevitablemente desarrollé un apego y, aunque en aquel momento no quería tener un tercer hijo y sabía que nunca me la quedaría, no estaba preparada para separarme de ella para siempre. Y sigo sin estarlo ahora, diez años después". 

Durante los tres primeros tuvo fuertes dolores.

Durante los tres primeros tuvo fuertes dolores. Sylwia Bartyzel / Unsplash

Marie-Anne se dio cuenta enseguida de que algo no iba bien. La relación con su prima Marje, que antes era maravillosa, empeoró rápidamente. Ella "estaba cada vez más obsesionada con el control y me trataba con hostilidad. No sé por qué, pero estoy bastante segura de que estaba celosa porque yo llevaba a su hija en mi vientre y porque le recordaba en todo momento que ella no podía hacerlo".

Fue cuando Marje le dijo que no era "feliz" y que, si hubiera tenido dinero, habría pagado a otra persona, una desconocida, para que diera a luz a la niña en su lugar, cuando Marie-Anne comprendió que "querían deshacerse de mí". Sin embargo, no podía imaginar cómo iba a suceder. 

"Durante el embarazo pensé muchas veces en cómo me separaría de la niña: lo haría ya en la cama del hospital, en un ambiente tranquilo, con un ramo de flores en la mesita de noche, confiando a esa criatura al cuidado amoroso de mi prima". Pero no había tenido en cuenta la legislación inglesa, que considera a la parturienta como la única madre legal, al menos hasta que declare explícita y voluntariamente que abandona al niño en favor de la familia comitente.

Al no haberse completado aún los trámites legales ante un juez, el hospital, a pesar de saber que se trataba de una maternidad subrogada, no permitió hipócritamente que Marie-Anne confiara la niña a su prima. El traspaso tuvo lugar en un lugar muy poco romántico, sin flores y sin música de fondo: en el lúgubre aparcamiento del hospital

"Nunca olvidaré ese momento. Salí del hospital con la niña en brazos y, junto a la entrada, prácticamente en medio de la calle, mi prima cogió a la pequeña, me dijo 'Hasta pronto' y se marchó. Yo me quedé allí aturdida y no podía dejar de repetirme: 'Esto no es justo'. Debido a esa situación, desarrollé una fobia a los hospitales y, aún hoy, no soy capaz de entrar en ellos".

"Acabé en un manicomio"

Era mayo de 2014 cuando nació Sienna. Marie-Anne se vio en casa, de baja por maternidad, con mil pensamientos dando vueltas en su cabeza y dos hijos a los que cuidar y atender. Pero era a la pequeña a quien quería ver constantemente. Y su prima cada vez se dejaba ver menos. "Tenía altibajos desde el punto de vista físico y emocional. Fingía estar feliz delante de mis hijos, quería recuperar el tiempo perdido con ellos. Pero no lo conseguía: no me encontraba bien. Solo quería volver a abrazar a Sienna, pero Marje no me dejaba verla".

Los contactos se redujeron casi a cero y, en lugar de la niña, Marie-Anne se encontró con todos los documentos previstos por la ley para completar el trámite y de los que nadie le había hablado nunca. De hecho, la madre subrogada debe dar su consentimiento ante un juez firmando el formulario A101A para la cesión de los derechos parentales a través de una Orden Parental. "Me había pasado nueve meses repitiéndome que no era la madre. Y luego me encontré con estos documentos que afirmaban que era la madre. Sin embargo, mi prima ya no me dejaba ver a la niña. Como resultado, acabé en el hospital por problemas psiquiátricos y Marje intentó aprovecharse de ello alegando ante el juez que no era necesario que firmara esos documentos porque era incapaz de entender y actuar con discernimiento".

Marie-Anne no quería obtener la custodia de la pequeña Sienna, estaba dispuesta a ceder sus derechos parentales: solo deseaba que el juez le reconociera por escrito que tenía derecho a ver a la niña, al menos de vez en cuando. Pero esto era imposible "porque la maternidad subrogada, para ser altruista, debe ser completamente libre. Por tanto, no podía poner condiciones".

Tras un año de juicio, Marje prometió que le permitiría establecer una relación con Sienna y Marie-Anne cedió, firmando todos los documentos. Pero su prima no cumplió su promesa y ya son diez años los que la madre subrogada lleva sin ver a la pequeña que dio a luz. "Estoy consternada, me han utilizado como una máquina de fabricar bebés, me han tratado como un objeto, una alternativa barata a la maternidad subrogada comercial. Es repugnante, no pensaba que la ley no protegiera de ninguna manera mis derechos. Yo llevé a Sienna en mi vientre durante nueve meses, ¿cómo pueden pretender que no tenga más contacto con ella?".

Por esa niña a la que ya no puede ver, Marie-Anne ha sufrido y sigue sufriendo. "Me diagnosticaron un trastorno por estrés postraumático y tuve que someterme a sesiones de EMDR [Eye Movement Desensitization and Reprocessing, Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares]. Debido a mis problemas, rompí la relación con mi pareja y, durante un breve periodo de tiempo, los asistentes sociales me quitaron a mis hijos, aunque luego me devolvieron la custodia", cuenta. "Trabajaba como profesora de primaria y tuve que dejar mi empleo, porque ya no puedo ocuparme de niños". Para sus hijos también ha sido duro: "Uno de ellos ha desarrollado una forma de autismo y parte de sus problemas están sin duda relacionados con esta situación".

Los derechos del niño

Después de haber experimentado la maternidad subrogada, en su forma teóricamente más aceptable, Marie-Anne cambió completamente de opinión sobre esta práctica: "Siento una gran simpatía por quienes no pueden tener hijos, de lo contrario nunca me habría sometido a todo esto. Pero un niño nunca debería ser un proyecto. Hay quien dice que la subrogación emancipa a las mujeres, pero cuando tu cuerpo es explotado por otra persona, ¿dónde está el empoderamiento? Sigo pensando que las mujeres pueden usar su cuerpo como quieran, pero no a costa de su salud. Los derechos de las mujeres son importantes, pero también hay que equilibrarlos con los del niño".

Y precisamente para que nadie más tenga que pasar por una 'pesadilla' similar, Marie-Anne pide hoy la abolición universal de la maternidad subrogada: "Yo realmente quería hacer algo bueno, pero me explotaron. Sin embargo, la ley nunca debería haber permitido algo así. La gestación subrogada es un engaño, no es segura para nadie. Se dicen muchas cosas bonitas, pero todo es falso. La realidad es simplemente diferente de los cuentos de hadas que quieren hacernos creer y la gente debe entenderlo. Por eso he decidido hablar".

Marie-Anne sigue intentando reconstruir su vida. Ha cambiado de trabajo, cuida de sus dos hijos y el año que viene se casará con su nueva pareja. Pero su mente sigue volviendo a aquel lúgubre aparcamiento de un hospital, cuando tuvo que entregar a la pequeña Sienna a otros brazos, que la traicionaron: "Estoy intentando aceptar el hecho de que, probablemente, nunca volveré a verla. No es fácil. Solo quería ayudar a otra familia, pero al hacerlo destruí la mía".

ReL

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Se enfadó con Dios, hasta que soñó con crear «los mejores rosarios»: «María me guiaba hasta su Hijo»

Shannon Wendt es la fundadora de la empresa de rosarios de calidad Chews Life 

Rezar el rosario llevó a Shannon Wendt a retomar con alegría la práctica de su fe.

Rezar el rosario llevó a Shannon Wendt a retomar con alegría la práctica de su fe.

Shannon Wendt es la fundadora y directora ejecutiva de Chews Life, una empresa católica cuyo objetivo es proporcionar a los católicos rosarios de alta calidad -incluidos rosarios de silicona gruesa para bebés y niños pequeños- que sean bonitos, prácticos y duraderos, y estén diseñados para fomentar una devoción viva por el rosario. 

Es autora de un nuevo libro publicado por Ascension Press titulado The Way of the Rosary: A Journey with Mary Through Scripture, Liturgy, and Life.

Con ese motivo, Jonah McKeown la ha entrevistado en el National Catholic Register:

-Cuéntanos quién eres y cuál es tu trayectoria espiritual.

-Mi esposo y yo estamos criando a nuestros, pronto, nueve hijos; actualmente tenemos ocho, el noveno nacerá en abril, y los educamos en casa. Mi esposo y yo nos conocimos en un grupo juvenil. Nuestra fe siempre ha sido una parte muy importante de nuestra vida... pero cuando nos casamos y nos ocupamos de criar una familia y construir una vida, para ambos, esa relación personal con el Señor quedó un poco relegada... y eso nos dejó realmente mal preparados para afrontar un periodo de sufrimiento.

»Hace poco más de diez años, en un lapso de once meses, sufrí tres abortos espontáneos seguidos, y cada uno de ellos fue más avanzado y más complejo que el anterior desde el punto de vista médico. Al final, estaba enfadada con el Señor. No podía entender por qué el Señor permitía que sucediera algo tan horrible.

»No perdí del todo mi fe... pero [Dios y yo] no teníamos una relación. Viví así durante aproximadamente un año y medio, sin rezar de verdad, simplemente siguiendo la rutina y sumiéndome cada vez más en la depresión.

-¿Cómo influyó el rosario en tu regreso?

-Con el tiempo, empecé a sentir la necesidad de volver a rezar el rosario diario. Era una de las cosas que había pospuesto para ese vago "algún día" en el que la vida sería un poco menos caótica, un poco menos ruidosa.

»Seguía estando muy destrozada y enfadada con el Señor. No quería rezar. No creía que el rosario fuera a servir de nada, así que lo ignoré todo lo que pude. Y entonces el Señor empezó a mostrarse con algunas señales realmente innegables. Tenía amigos que ni siquiera eran católicos y que, de repente, me regalaban rosarios. En ese momento supe lo que Dios me estaba pidiendo.

»Al principio, casi no tenía fe en que esto fuera a funcionar. Solo sabía que estaba muy destrozada, vacía y desesperada, y sabía que el Señor me estaba pidiendo que hiciera esto. Lo hice solo por obediencia, sin creer realmente en que esto me fuera a ayudar.

»Oré por primera vez en un año y medio, y apenas se podía llamar oración. En mi mente, estaba de pie junto al altar y solo señalaba con el dedo al crucifijo; no había una conversación entre dos partes. Solo era yo gritándole al Señor.

»Pero fue esa perseverancia y esa obediencia, en realidad, lo que abrió la puerta de mi corazón lo suficiente para que Nuestra Señora entrara y fuera una verdadera madre para mí. Era con el Padre, con Dios, con quien estaba tan enfadada. Pero a ella fue muy fácil dejarla entrar. Nuestra Señora realmente me acompañó en cada paso del camino, guiándome directamente al corazón de su Hijo.

»Me di cuenta de que en cada paso del camino, en todo este viaje, en el que pensaba que Él estaba distante y se había olvidado de mí, su Corazón se estaba rompiendo junto con el mío en cada paso del recorrido.

»Y eso, para mí, es lo que realmente importa. Nuestra Señora nos guía a todos en los altibajos del sufrimiento, lo bueno, lo malo, hasta el corazón de su Hijo y nos ayuda a reparar la relación. Y eso realmente consolidó en mí la misión de todo lo que hago... ayudar realmente a la gente a comprender esta relación real, esta madre real que tenemos en Nuestra Señora, y su hermoso y poderoso papel de llevarnos a Cristo.

-Puede ser difícil mantener el hábito de rezar el rosario todos los días. ¿Qué consejos o ideas has descubierto para mantener la constancia en la oración y ser fiel a la práctica de rezar el rosario todos los días?

-Creo que uno de los mayores estímulos que doy a la gente es simplemente empezar, empezar cada vez que te viene a la mente el rosario. Si tu primer pensamiento es "no tengo tiempo o no me apetece", reza solo un Ave María. Y, muy pronto, estarás reprogramando tu cerebro para deshacerte de esa excusa. Esa obediencia es el comienzo de una relación. El Señor honra ese regalo, incluso ese pequeño y casi insignificante regalo.

»Y creo que una de las cosas realmente importantes es no dejar que la perfección se interponga en nuestro camino. Como católicos, tenemos normas muy estrictas e importantes para muchas cosas, especialmente en la misa. Hay rúbricas y cosas que, si no se siguen, pueden invalidar una misa. Y creo que trasladamos esa misma idea a la oración, y nos preocupa que si no lo hacemos bien, si olvidamos algo o si dejamos algo fuera o lo que sea, entonces hemos "invalidado" nuestro rosario. Nos preocupa eso, así que ni siquiera nos molestamos en empezar.

»Los niños suelen distraernos más que ayudarnos a rezar. Pero rezad aunque sea de forma desordenada, rezad aunque sea con interrupciones, rezad aunque sea de manerea inquieta: simplemente hay que desarrollar ese hábito dentro de la familia de cada uno. Encuentra un momento... habrá un millón de razones para no hacerlo. Pero es muy importante que le demos al Señor esa ofrenda, esa obediencia, y que confiemos en que Él es quien lo convertirá en lo que sea necesario. Él es el multiplicador. Ese es su trabajo. Nuestro trabajo es simplemente dar lo que tenemos.

ReL, Publicado en Cari Filii. 

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Despiden a un azafato católico por hablar de Dios y del matrimonio en un vuelo, y X hace de abogado

United Airlines investigó en redes a uno de sus trabajadores antes de despedirlo

Sánchez afirmó que la aerolínea utilizó 35 de las más de 140.000 publicaciones para despedirlo.

Sánchez afirmó que la aerolínea utilizó 35 de las más de 140.000 publicaciones para despedirlo

La compañía estadounidense United Airlines se ha visto inmersa en una polémica debido a la falta de libertad de expresión que denuncian sus trabajadores. Recientemente, un azafato fue despedido por hablar durante un vuelo de las enseñanzas católicas sobre el matrimonio y la ideología de género.

El ex empleado, Rubén Sánchez, de Anchorage, Alaska, denunció que United Airlines investigó su historial en redes sociales después de que alguien informara a la compañía sobre una conversación privada que tuvo con otra azafata católica.

X sale en su defensa

Sánchez y su colega hablaron sobre sus condiciones laborales y su vida cotidiana. Como ambos eran católicos, su conversación discurrió en torno a la teología católica y sobre el inicio del "Mes del Orgullo".

La denuncia señalaba que una confidencia de un pasajero llevó a United Airlines a investigar las publicaciones en la cuenta X de Sánchez, algunas de las cuales tenían más de diez años. Sánchez afirmó que la aerolínea utilizó 35 de las más de 140.000 publicaciones en la red social para despedirlo.

Sánchez presentó una denuncia por despido improcedente contra United Airlines y el sindicato al que pertenecía —la Asociación de Auxiliares de Vuelo— por negarse a representarlo. Sin embargo, recibió asistencia jurídica de la propia X, lo que ayudó a negociar el acuerdo.

"Nos complace que X haya podido ayudar a Rubén Sánchez a resolver amistosamente su disputa con United Airlines y la Asociación de Auxiliares de Vuelo", publicó el Equipo de Asuntos Gubernamentales Globales de X en X. "X se mantiene firme en su compromiso de defender la libertad de expresión en su plataforma", agregó la publicación.

United Airlines ha sido acusada de discriminación contra empleados cristianos en otros casos. La empresa está litigando contra una demanda de otros dos ex empleados, Lacey Smith y Marli Brown, quienes acusan a la aerolínea de despedirlos por criticar el apoyo de la empresa a la Ley de Igualdad.

La Ley de Igualdad, que aún no se ha aprobado, incorporaría la orientación sexual y la identidad de género como clases protegidas bajo las leyes federales de derechos civiles

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos se opone a esta proposición de ley, que, según advierten, pondría en peligro la libertad religiosa y obligaría a los hospitales católicos a "realizar y promover transiciones de género que cambian la vida".

ReL

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lunes, 5 de enero de 2026

Muere Brigitte Bardot: «La Virgen me sostiene desde hace tiempo, una presencia íntima y benevolente»

Tenía 91 años y tras hacer su última película se entregó a la defensa de los animales y, a partir de los 90, a combatir la islamización de Francia.

Brigitte Bardot en los tiempos de 'Y Dios creó la mujer' (1956), momento de su definitiva consagración como actriz.

Brigitte Bardot en los tiempos de 'Y Dios creó la mujer' (1956), momento de su definitiva consagración como actriz.

[Este 28 de diciembre falleció, a los 91 años de edad, la actriz Brigitte Bardot (1934-2025), una de las grandes estrellas del cine europeo en el tercer cuarto del siglo XX, y siempre después figura de actualidad, ya sea por su defensa de los animales, ya sea por su oposición a la islamización de Francia. Con ese motivo retomamos, levemente adaptada, una noticia publicada en ReL el 9 de febrero de 2018 sobre su experiencia de devoción mariana.]

El 25 de enero de 2018 llegó a las librerías francesas el libro de Brigitte Bardot Larmes de combat [Lágrimas de combate]. A sus 83 años, la actriz francesa se mantenía en primera línea de la actualidad, principalmente a favor del cuidado de los animales, la causa por la que más se movilizó desde que en 1973, tras veinte años de una carrera artística que la convirtió en musa del cine mundial, rodó su última película.

“Un día decidí que los animales me necesitaban más que la industria del cine y nunca me arrepentí de retirarme por ellos”, afirmó.

Desde los años 90, también su oposición a la islamización de Francia dio lugar a más de una polémica, llegando a ser condenada por supuesta incitación al odio.

Brigitte Bardot, 'Lágrimas de combate', su libro más personal.

Brigitte Bardot, 'Lágrimas de combate', su libro más personal.Plon

Larmes de combat, sin embargo, se presenta como una suerte de testamento personal de BB, basado en sus conversaciones en su casa de Saint Tropez, en la Costa Azul, con la periodista Anne-Cécile Huprelle. La protagonista de Y Dios creó la mujer (1956) o ¡Viva María! (1965) va dibujando el retrato de sí misma como una luchadora, jalonando la historia de su vida con reflexiones sobre el hombre y su lugar en la tierra y lanzando un mensaje de espíritu de rebelión, y ganas de cambiar las cosas.

Junto a todo ello, hay también lugar para algunos comentarios sobre su devoción a la Virgen María que pueden resultar sorprendentes para muchos, pero no son extraños a su generación: también Alain Delon confesó esa relación especial con la Madre de Dios

La Virgen, la ayuda en su turbulenta vida

Los padres de Brigitte eran fervientes católicos, y ella fue educada en un colegio de religiosas, haciendo la Primera Comunión y manteniendo la fe hasta que en su juventud se fue alejando de su práctica y de la Iglesia. Aun así, contrajo matrimonio sacramental al poco de cumplir los 18 años, en 1952, con el realizador y actor Roger Vadim, de quien se divorciaría cinco años después, para mantener luego diversas relaciones y matrimonios.

Brigitte Bardot ha sido una de las grandes figuras del cine francés.

Brigitte Bardot ha sido una de las grandes figuras del cine francés.

“Nunca me he sentido a gusto con la idea de la religión. Prefiero una espiritualidad libre, una relación directa con el Cielo”, expresa en el libro, según recoge Caroline Becker en la edición francesa de Aleteia. Y en esa relación directa juega un papel decisivo la Virgen María, a quien se dirige a diario para contarle sus penas y alegrías como si fuese una amiga o una madre, una madre de la que recibe un afecto que, según cuentan sus biógrafos, su madre en la tierra no le facilitó ni a ella ni a su hermana Marie-Jeanne, cuatro años menor.

Una capilla dedicada a la Virgen en su mansión

Hablo con ella como en la vida real, como en una conversación, más que en un sentido de petición o súplica”, explica.

Hace años mandó construir una capilla en su mansión de La Madrague, en una colina donde el olor a pino y tomillo suavizan el esfuerzo que para ella supone ahora recorrer el sendero y llegar hasta allí.

Brigitte Bardot en la capilla de su casa.

Brigitte Bardot en la capilla de su casa.

“Me gusta ir y hablarle con franqueza a la Virgen”, confiesa: “La Santísima Virgen me sostiene desde hace tiempo. Es una presencia íntima y benevolente. Me apoyo en esa idea de dulzura, de pureza, de luminosidad que ella me inspira, de generosidad incondicional y también de protección maternal. Ella también ha sufrido en este mundo. El único dolor de verdad para ella fue la pérdida y crucifixión de su hijo, es algo tremendo, que me conmueve. Ella ha conocido el dolor en sus carnes, así que no puede no ser sensible al dolor de otros”.

La "misericordia" de María

En 1960, cuando ya era una estrella, Bardot intentó suicidarse cortándose las venas en un campo solitario, donde fue encontrada casualmente por un niño. Estuvo dos días hospitalizada antes de recobrar el conocimiento. Fue su momento más bajo, pero también en sus últimos años de reclusión y relativo aislamiento hay un poco de amargura: “El mundo de hoy en día no me gusta, si fuera diferente quizás viviría menos retirada”.

A todo ello parece haber una referencia cuando completa las razones de su confianza en María: “Ella me protege, sé que ella me protege… Si su misericordia no me hubiese acompañado en el momento preciso, habría muerto hace mucho. Estoy convencida”

  • C. L. Artículo publicado originariamente en 2018 en Cari Filii.



La mirada tierna de Jane Austen

 Con José María Forment Costa, experto en literatura inglesa del siglo XIX, sobre la relevancia de la obra de Austen en el siglo XXI

Anne Hathaway en

Anne Hathaway en "Becoming Jane" (2007) como la joven Jane Austen. (Director: Julian Jarrold).



    En el 250° aniversario del nacimiento de Jane Austen, que celebramos hoy precisamente, la literatura inglesa conmemora a una de sus más grandes exponentes. 

    José María Forment Costa, doctor en Humanidades y experto en literatura inglesa del siglo XIX, nos ofrece una visión profunda de la obra de Austen y su relevancia en el siglo XXI. 

    En esta entrevista, Forment Costa explora la fe cristiana de Austen, su sátira social y su defensa de la dignidad femenina, entre otros temas.

    -En el 250° aniversario del nacimiento de Jane Austen, ¿cómo cree que su fe cristiana influyó en su obra y en la forma en que aborda temas como el amor y la familia en sus novelas, y qué relevancia tiene esto para los lectores católicos de hoy en día?

    -Efectivamente, hoy 16 de diciembre Jane Austen cumpliría 250 años. Una cifra redonda para una de las gigantes de la literatura universal. A pesar de haber completado solo seis novelas, es la novelista más querida por el gran público. 

    »Fue alabada por grandes escritores católicos como Chesterton, aunque en el clima revisionista actual, su obra ha sido objeto de lecturas distorsionadas. Pero no se pueden entender plenamente las obras de Austen sin tener en cuenta su profunda fe cristiana, que vertebró toda su vida. Y ello se refleja en todos los temas que aborda y muy especialmente, como usted señala, en el amor y la familia.

    »Con frecuencia, se acusa a sus personajes de vivir en un mundo desconectado de los problemas de su tiempo, pues el lector apenas puede percibir los momentos convulsos de la época, como las Guerras Napoleónicas. 

    »Sin embargo, Austen, a través de una maravillosa galería de personajes, muestra que las grandes batallas de la humanidad se libran en el corazón humano. Ahí reside el verdadero centro del mundo y no en los acontecimientos externos políticos o económicos. 

    »Las novelas de Austen revelan que el mundo se mueve por amor y que el matrimonio —la familia— es el pilar fundamental de la sociedad. Es el lugar donde el otro es visto como un don por sí mismo y no por lo que tiene.

    -¿Qué papel juega la sátira en la obra de Austen, especialmente en relación con la sociedad y la cultura de su época?

    -La sátira ocupa un lugar esencial en el universo austeniano. Con una ironía finísima y un humor siempre elegante, deja en evidencia debilidades humanas de jóvenes frívolas (como Lydia Bennet), hombres calculadores (como Willoughby), madres cazafortunas (como Mrs. Bennet), ancianos ensimismados en su salud (como Mr. Woodhouse) o en su pequeño mundo (como sir Walter Elliot) y un largo etcétera.

    »También denuncia injusticias sociales, sobre todo las que afectan a las mujeres y al inmovilismo de clase.

    »Ahora bien, esta crítica es siempre con una sonrisa. Austen detesta el pecado, pero ama al pecador. Mira a sus personajes con ternura. No hay una sátira ácida que muestre una amargura o una desesperanza. Es una crítica suave que capta los defectos. Hay siempre espacio para la comprensión de las miserias de la condición humana como el deseo de gloria o la necesidad de reconocimiento social.

    »Y lo hace sin sermonear y sin castigos moralizantes. Presenta las situaciones y deja que el lector observe lo ridículas que son ciertas conductas. En este sentido, Austen es profundamente cervantina. Posee una mirada tierna y compasiva que comprende la fragilidad de sus personajes. Uno siente que, a pesar de sus flaquezas, Austen los ama por sí mismos, con una magnanimidad que humaniza incluso sus mayores torpezas.

    -Y con todo esto, ¿considera que son obras atractivas para un público joven?

    -Sin duda. Austen no es para una determinada edad, sino para todas las edades. El lector joven encontrará una historia muy entretenida, con unos protagonistas que se hallan en situaciones similares a las que él se encuentra o se van a encontrar en breve.

    »¿Es adecuado que yo salga con este chico o con esta chica? Como joven católico, ¿qué criterios debo seguir? No hay novela en la que Jane Austen no responda implícitamente a estas preguntas. Y no lo hace a través de un ensayo o de una charla sobre cómo debe ser el noviazgo cristiano, sino que, desde su profundo conocimiento del alma humana, pone en juego a sus personajes y los enfrenta a situaciones de posibles noviazgos adecuados e inadecuados.

    »Ante esta paleta de caracteres, las chicas ven ejemplos de virtud a imitar en ciertos rasgos de las heroínas: la constancia de Elinor, la candidez de Jane Bennet, la hospitalidad de Emma, y ve con claridad los defectos de otras: la frivolidad, el sentimentalismo, el prejuicio o la vanidad. Pero, sobre todo, hallan figuras femeninas que aspiran a hombres justos, capaces de tratarlas con delicadeza y de respetar plenamente toda su dignidad.

    »Y quizá todavía sea más necesario para varones católicos. Un joven no solo debería leer a Austen, sino subrayar sus libros y tomar notas.

    »Encontrará ahí ejemplos evidentes de actitudes que faltan al respeto debido a la mujer, así como modelos de auténticos caballeros, como el coronel Brandon, Mr. Knightley, el capitán Wentworth o Mr. Darcy. Caballeros, no por sus estatus, sino por su virtud. 

    »Aprenderá, por ejemplo, la importancia de la honestidad, de decir siempre la verdad independientemente de con quién se hable o de estar pendiente de las necesidades de los demás.

    -¿Hay en su obra una defensa de los derechos femeninos ¿Se puede considerar a Jane Austen una autora feminista?

    -Hay una defensa cristiana de la plena dignidad de la mujer y de la riqueza de su mundo interior. Todas las novelas presentan una amplísima variedad de arquetipos femeninos. Sus heroínas son personajes redondos, con profundidad psicológica, que a lo largo de la historia recorren un camino de madurez en una lucha que se juega en su interior. 

    »Austen conoce con extraordinaria finura el alma femenina y sabe comunicar su belleza de una manera excepcional. Además, sitúa a la mujer no solo en el centro de la novela, sino de la sociedad, de un modo parecido a lo que más adelante haría Puccini en el retrato de sus heroínas operísticas.

    »Pero más allá de la dignidad personal, Jane Austen establece una crítica clara a ciertas injusticias sociales sufridas por las mujeres. Una de las más recurrentes es la prohibición de heredar: solo los varones podían hacerlo y, en ausencia de hijos, el patrimonio pasaba al pariente masculino más cercano. 

    »Conviene recordar que esta desigualdad era propia del mundo anglosajón y protestante; en los países católicos, como España, las mujeres heredaban con pleno derecho. 

    »En Cataluña, sin ir más lejos, existía la figura de la pubilla como legítima heredera del patrimonio familiar. Todo esto está muy presente en las novelas de Austen.

    »Lo que no se puede decir de ninguna manera es que Jane Austen sea una autora feminista en el sentido moderno, pues no hay en sus obras una enemistad entre lo masculino y lo femenino o entre la mujer y la maternidad. Al contrario, como ya he señalado anteriormente, Austen presenta el matrimonio y la familia como el centro de la sociedad y la mayor fuente de felicidad en esta vida.

    -¿Cómo cree que la obra de Austen puede ser relevante para los lectores católicos, especialmente en relación con su crítica al sectarismo y su defensa de la Iglesia católica?

    -Jane Austen era anglicana, pero al igual que ocurre con C. S. Lewis, los católicos pueden sentirse perfectamente a gusto en cualquiera de sus obras.

    »Su crítica, en este aspecto, se expresa a partir de la creación de dos personajes clérigos: Mr. Elton en Emma y Mr. Collins en "Orgullo y prejuicio". El primero, presuntuoso y ambicioso, se declara a Emma, en la célebre escena del carruaje, movido por mero interés social. No ama a Emma por sí misma, sino por lo que representa en la escala social. De manera similar, Mr. Collins es mostrado con un servilismo ridículo hacia el personaje aristocrático, Lady Catherine de Bourgh y con una afectación cómica, incapaz de amar más allá del propio interés.

    »Esta crítica, no obstante, no es hacia los clérigos anglicanos, sino hacia la de aquellos que convierten la vocación en un medio de ascenso social. No es el caso de Edward Ferrars, que es respetado por renunciar a su estatus para dedicarse a la Iglesia, pues tenía verdadera vocación de servicio. Pero a los otros los retrata como pomposos, ridículamente afectados e incapaces de conocer la realidad que les rodea y especialmente inaccesibles al corazón humano. 

    »Precisamente, el papa Francisco, hace un par de años, destacaba en una carta entrañable a los sacerdotes católicos, la importancia capital de conocer bien el alma humana para ser buenos pastores. Y para ello, les animaba a leer buena literatura clásica.

    -¿De qué manera la obra de Austen aborda la tensión entre la razón y la emoción en la toma de decisiones morales, y qué lecciones podemos extraer de sus novelas sobre este tema?

    -En sus novelas, este tema aparece con frecuencia y siempre desde la visión de que la razón y la virtud deben gobernar las emociones.

    »Especialmente importante es esta cuestión en su novela "Sentido y sensibilidad", encarnada en dos de las hermanas Dashwood. Elinor simboliza el sentido común, mientras que Marianne personifica el sentimiento.

    »Este sentimiento desbordado de Marianne le conduce por el camino del error y del sufrimiento y tendrá que ir aprendiendo a dominarlo. Elinor, por su parte, siente profundamente, pero sabe orientar la emoción. Gracias a ello, aporta estabilidad a un entorno emocionalmente caótico y es capaz de tomar decisiones de gran calado desde el dolor.

    "Sentido y sensibilidad", de Jane Austen (PENGUIN CLÁSICOS)

    »Algo similar sucede con Fanny Price en "Mansfield Park": pese a las circunstancias desfavorables que la rodean, es capaz de seguir una razón limpia de intereses sociales, que la guía hacia el bien, aunque ello implique incomprensión y menosprecio.

    "Mansfield Park" de Jane Austen (PENGUIN CLÁSICOS)

    -Para aquellos que no han leído ninguna de sus obras, ¿con cuál recomienda empezar?

    -Con "Orgullo y prejuicio". Es una novela formalmente impecable y muy querida por los lectores. Presenta una situación atractiva con unos personajes memorables definidos con una gran profundidad psicológica, unos diálogos chispeantes y unas situaciones tremendamente ingeniosas. No es casual que haya sido calificada como la novela perfecta. La podemos concebir como un regalo más de la cultura de Occidente.

    »Los lectores del siglo XXI somos unos verdaderos privilegiados porque el acceso a las grandes obras de la literatura es más fácil que nunca. Sería una auténtica lástima no aprovecharlo

    »Y si me permite, y ya como último comentario, es una novela que no solo hay que leer, sino releer a lo largo de la vida. "Orgullo y prejuicio" pertenece a ese grupo reducido de obras a las que uno debe volver una y otra vez: con cada nueva lectura se admira más su genialidad formal y se descubren nuevos matices en su contenido.

    "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen (PENGUIN CLÁSICOS) Con introducción de Tony Tanner


    Luis Javier Moxó Soto, ReL


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