¿Cuántas veces has pensado: "Ojalá mi matrimonio fuera como el de ellos"? Tal vez después de ver una publicación en redes sociales, escuchar una historia o convivir con otra pareja. Y sin darte cuenta, comienzas a medir y comparar tu relación conyugal con parámetros ajenos.
El detalle es que no vemos la historia completa, solo fragmentos. Por lo que publican en redes sociales o por lo que nos cuentan. Y cuando comparamos desde ahí, lo que hacemos no es motivarnos, sino desgastarnos y crear una fractura en el matrimonio. Misma que con el paso del tiempo se hace más grande hasta fracturar la relación matrimonial.
El constante hábito de comparar

En la última década la comparación se ha vuelto algo constante y habitual para el ser humano en general, comparando casi cualquier cosa, desde logros, familias, estilos de vida y, sin darnos cuenta, también comparamos matrimonios.
Pensando que uno es mejor que el otro únicamente por lo que se ve en las pantallas pensando así que son más felices, más atentos, más unidos y en conclusión más "perfectos".
Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos si esa comparación es justa o saludable. Comparar el matrimonio con el de otros puede parecer inofensivo, pero en realidad es una de las formas más silenciosas de sembrar insatisfacción y distancia dentro de la relación.
¿Qué heridas provoca comparar el matrimonio propio?
Como hemos visto, el comparar su propia historia con la de otros, evidentemente no trae buenos resultados para los dos, menos cuando estas comparaciones suben de nivel y ahora se hacen delante del cónyuge, generando así:
- Insatisfacción constante
Incluyendo frases como “Ellos sí…”, “Nosotros no…”, ocasionando que lo bueno deja de ser suficiente.
- Idealización falsa
Comienzan a aparecer ciertos estándares, muchas veces irreales, sobre cómo debería ser un matrimonio. Persiguiendo así una imagen deconstruida por lo que se ve desde fuera, no una relación genuina.
- Desvalorización del cónyuge
En este punto el cónyuge deja de admirar a su propia pareja, de modo que aparece la crítica constante, con comentarios así: "¿Por qué no eres como…?" Esto erosiona la autoestima y la conexión emocional.
¿Cómo evitar caer en la trampa de la constante comparación?
Cuando las constantes comparaciones en el matrimonio llegan, se debe a que hay una falta de diálogo entre los esposos, así como también expresar sus sentimientos, oportunidades de crecimiento, así como lo que no les gusta.
Ya que, el problema no es "el otro matrimonio", sino lo que no se está hablando en el propio, De modo que la comparación actúa como un rasgo para evitar la responsabilidad de trabajar como equipo. Aquí unas recomendaciones:
1Filtrar el contenido publicado en redes

La próxima vez que veas alguna publicación en redes sociales sobre un matrimonio que ha realizado un viaje o que ha obtenido algún bien material, así como cualquier logro o una simple selfie.
Recuerda que, eso solo es una pequeña parte de lo que las personas nos permiten ver sobre su vida. Eso no quiere decir que no haya altibajos en la pareja, piensa que nadie sube sus silencios, sus discusiones ni sus noches difíciles.
2Volver la mirada hacia adentro
Puedes hacer un pequeño ejercicio de introspección de manera personal y después con tu cónyuge, en donde puedan preguntarse:
- ¿Qué necesitamos como pareja hoy?
- ¿Qué nos está faltando expresar?
Dándose la oportunidad de responder con franqueza, escojan el tiempo y el lugar apropiado donde puedan concentrarse y hablar desde la intimidad de sus corazones con el objetivo de crecer juntos.
3Ser agradecidos
Agradecer a Dios y por supuesto a tu cónyuge por la relación que han construido juntos, dar las gracias por lo que sí tienen. Al mismo tiempo que puedan valorar mutuamente los esfuerzos y logros compartidos, aunque no sean perfectos.
Puedes dejar una nota a tu cónyuge dándole gracias por aquellos gestos que tiene hacia ti y que te gustan, así como también algo que admiras de su persona. O bien puedes expresarle tu gratitud al despertar o al dormir.
4Establecer acuerdos
No copiar modelos ajenos, ya que ahí pueden empezar las comparaciones o bien las quejas por no obtener los mismos resultados.
Este es el momento ideal para que ambos puedan hablar y describir en qué área les gustaría crecer juntos y qué aspectos pueden seguir fomentando o actividades y gestos que les gustaría implementar en su vida matrimonio.
El matrimonio no es una competencia continua
Cuando empezamos a comparar el matrimonio con el de otros, la relación se desgasta, mientras que construir juntos conecta. Por lo tanto, no olvides que: El mejor matrimonio no es el que más se compara, sino el que más se trabaja.




