domingo, 25 de octubre de 2026

Anuncio del equipo Hozana

 

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dentro de la novena

Novena por las benditas almas del purgatorio

🕊️ ¡Un año más, recemos juntos por nuestros difuntos!


Queridos amigos:


Como cada año, queremos volver a reunirnos para rezar por las benditas almas del purgatorio. 🤍


La Iglesia nos enseña que rezar por los difuntos es una obra de misericordia. Con nuestras oraciones, podemos ayudarlos en su camino hacia el encuentro definitivo con Dios.


Por eso, del 25 de octubre al 2 de noviembre, te invitamos a vivir juntos nuestra novena: nueve días para confiar a nuestros seres queridos fallecidos a la misericordia del Señor y unirnos en oración por todas las almas del purgatorio, especialmente por las más olvidadas.


 ¡Volvamos a unir nuestras oraciones por esta hermosa intención!


👉 Únete e invita a otras personas en este enlace:https://short.do/yv_W7t


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Que el Señor conceda a nuestros difuntos el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua. Amén.





Dos hermanos gemelos se hacen sacerdotes: lo que ocurrió en su familia explica muchas cosas

Los hermanos Koenigsknecht compartieron mucho más que su parecido físico: ambos descubrieron la llamada de Dios y decidieron entregar su vida al sacerdocio.

Todd y Gary Koenigsknecht, son hermanos gemelos y sacerdotes

Todd y Gary Koenigsknecht, son hermanos gemelos y sacerdotes


    El 14 de junio de 2014, muy poco tiempo después de su ordenación como diáconos, Todd y Gary Koenigsknecht, entonces de 26 años de edad, recibieron el orden sacerdotal. Son hermanos gemelos (Todd es el mayor por unos minutos) y, como no es un caso frecuente, su vida ha saltado a los medios de comunicación, sobre todo en el entorno de East Lansing, una ciudad de menos de cincuenta mil habitantes en el estado de Michigan (Estados Unidos) en cuya parroquia de Santo Tomás de Aquino recibieron en sus manos el poder de consagrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo y de perdonar los pecados.

    La granja (también) imprime carácter

    Unas manos acostumbradas al duro trabajo de la granja. Los Koenigsnecht son una familia muy conocida en la zona, donde, entre otras cosas, crían un centenar de vacas. Brian y Agnes formaron un hogar con diez hijos (los sacerdotes son el cuarto y el quinto), y todos frecuentaban la parroquia de la Santísima Trinidad en Fowler, su pueblo.

    Esa forma de vida ya imprime carácter. El padre John Linden, director de vocaciones de la diócesis de Lansing, confía en que los gemelos serán buenos pastores "porque están muy pegados al terreno y te hacen sentir a gusto en su presencia. No hay nadie que entable conversación con ellos que no se sienta bienvenido y escuchado", explica al Lansing State Journal.

    Los hermanos atribuyen buena parte de su formación a la tarea agropecuaria diaria que conforma el sustento familiar: roturar la tierra, plantarla, cavar, ordeñar... Crecieron sin televisión en casa, trabajando duro y en un ambiente de oración, rematado con el rosario diario en familia. Al entrar en el hogar de los Koenigsknecht llama la atención una docena de rosarios colgados de un perchero, de donde los toman cada día para agradecer y honrar a la Santísima Virgen.

    Todd y Gary, con sus padres, que han educado a sus hijos en el trabajo duro y la devoción a la Virgen.

    Además los Koenigsknecht tienen otro sacerdote en la familia, William, hermano de Brian, que ha rotado por numerosas parroquias de la diócesis. Pero casi todos los miércoles hacía un alto en sus obligaciones para alimentar el ganado o segar el trigo en la granja de su hermano. El tío William animó a todos, y en particular a los gemelos, a envolverse en la vida parroquial.

    Como lo está haciendo Lee, su hermano pequeño, quien acaba de cumplir 19 años y está a punto de tomar también la decisión de ingresar en el seminario y formarse para ser el tercer sacerdote del clan.

    Una espiritualidad encarnada

    "La granja es un buen contexto para la vida familiar", dice el recién ordenado Todd. "Porque ambos padres están siempre cerca y disponibles", completa su madre, Agnes. Y se va creando así una espiritualidad encarnada, añade su padre, Brian: "En la granja dependes de Dios, para la subsistencia y para todo. Es muy fácil imbuir a los hijos de lo que es la Creación y de cómo funcionan las cosas".

    Dos imágenes entrañables: a la derecha, compartiendo el día de su ordenación con el sacerdotes que los bautizó (izquierda).

    Una vez concluido el bachillerato, la formación sacerdotal de los gemelos Koenigsknecht duró ocho años, tras pasar por el seminario San Juan María Vianney de St. Paul (Minnesota) y el del Sagrado Corazón en Detroit (Michigan), y vivir un semestre en Roma.

    Una vez ordenados hicieron un retiro espiritual, y ya tienen destino en dos parroquias distintas (en la suya Todd bautizó recientemente a unos gemelos). Pero en cuanto tienen un momento libre... hay que echar una mano, y este verano ya han estado en casa plantando maíz y apilando heno.

    "Me encanta la granja y siempre será así", dice Gary. Y Todd apunta el motivo: "Te da tiempo para pensar y es un bonito paréntesis en la atareada vida de un sacerdote". 

    C.L./ReL

    Vea también    Vocación cristiana, Vocación a la Santidad




    Evangelio del día Domingo 30A del tiempo ordinario - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?


     


    San Mauro de Pécs , Santos Crispin y CrispinianoMás...

    Libro del Exodo 22,20-26.

    Éstas son las normas que el Señor dió a Moisés:
    No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
    No harás daño a la viuda ni al huérfano.
    Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor.
    Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedará viudas, y sus hijos huérfanos.
    Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés.
    Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol,
    porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo.


    Salmo 18(17),2-3a.3bc-4.47.51a-51b.

    Yo te amo, Señor, mi fortaleza.

    Yo te amo, Señor, mi fuerza,
    Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.

    mi Dios, el peñasco en que me refugio,
    mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
    Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
    y quedé a salvo de mis enemigos.

    ¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
    ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación !
    El concede grandes victorias a su rey
    y trata con fidelidad a su Ungido


    Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,5c-10.

    Hermanos:
    Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.
    Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.
    Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.
    En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.
    Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
    y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.


    Evangelio según San Mateo 22,34-40.

    Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él,
    y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
    "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
    Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
    Este es el más grande y el primer mandamiento.
    El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
    De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
    abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
    El Libro de las Obras Divinas, 6 (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org


    Los que aman a Dios verdaderamente

    El amor brinda a todo su justa medida, con harmonía… Con el amor, enteramente divino, está presente el bien más precioso y deseable que existe. A los que lo buscan, los reúne entorno a él. En su justicia, aprecia los méritos de los deseos celestes, de las demandas espirituales de inspiración divina, tanto como aprecia las obras aquel que se fortifica en el amor de Dios. Esto es evidente para los que aman a Dios con un amor perfecto: “Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones” (Jr17,10).
    Los que aman a Dios verdaderamente, sólo deben buscarlo a él, sin pretextos. Rechazan toda insinuación de su concupiscencia, que los llevaría a otro objeto. Es una pena, pero muy seguido el hombre busca y realiza sus propias voluntades, tal como lo demostró la tentación de Adán. Sin embargo, no puede servir a Dios y al diablo, porque el diablo detesta lo que Dios ama y viceversa. Así ocurre con el hombre: la carne se regocija con los pecados mientras el alma está sedienta de justicia, por eso la lucha que los opone es violenta. La obra del hombre en ese combate se agota, ya que el servidor está constreñido de servir a su amo. Ya sea la carne somete al alma con el pecado, ya sea el alma subyuga a la carne y realiza el bien.
    Cuando el hombre sigue el deseo de su alma por amor a Dios, renuncia a sí mismo y vive como extranjero en esta tierra. (…) Cuando se convierte al bien y sus heridas son lavadas por la sangre del Cordero, las almas angélicas, en vista de esta sanación, entonan las alabanzas al Dios admirable. ¡El hombre que teme a Dios, que lo ama, esté atento a estas palabras!
    (EDD)

    Reflexión sobre la estela tallada en basalto

    Ninguno de nosotros podría enumerar todas las leyes del país en el que vivimos. Son demasiadas, y, sin embargo, tenemos que seguir adelante con nuestra vida cotidiana, guiándonos por nuestra conciencia, nuestro criterio y lo que hemos aprendido sobre cómo tratar a las personas con justicia. La tradición judía de la época de Jesús identificaba 613 mandamientos en la Torá, por lo que la pregunta del Evangelio de hoy es comprensible: ¿qué ley es la más importante? Mateo nos dice que se le hace esta pregunta para poner a prueba a Jesús. Pero, más allá del intento de tenderle una trampa, hay una pregunta que vale la pena plantearnos: ¿qué hace que una vida sea buena? ¿Simplemente que cumplamos la ley?  ¿Que nunca hayamos matado a nadie? ¿Que hayamos pagado nuestros impuestos con honestidad? Estas cosas importan, por supuesto, pero la bondad nos exige más que evitar hacer el mal. Una sociedad bondadosa depende de personas que se preocupan activamente unas por otras. Y ahí es donde Jesús lleva la conversación: hacia el amor.

    Jesús responde con dos mandamientos, ambos extraídos de las Escrituras: ama a Dios con todo tu corazón, alma y mente, y ama a tu prójimo como a ti mismo. Juntos, marcan el rumbo de toda nuestra vida. Amar a Dios implica todo lo que somos: nuestros pensamientos, nuestras decisiones, nuestros afectos y nuestras acciones. Y ese amor se manifiesta en cómo tratamos a las personas que nos rodean. No podemos entregarle a Dios todo nuestro corazón si mantenemos una parte de él firmemente cerrada a nuestro prójimo.

    Esto hace que el Evangelio sea fácil de entender, pero muy exigente de vivir. Nuestro prójimo es la persona que necesita nuestra paciencia, el compañero de trabajo con el que nos cuesta relacionarnos, el desconocido cuyas circunstancias apenas comprendemos. Y “como a ti mismo” nos recuerda que nosotros también merecemos que nos cuiden; no se nos pide que nos menospreciemos a nosotros mismos para amar a los demás.

    La obra de arte que hoy nos ocupa nos transporta casi 3.800 años atrás, al reinado del rey Hammurabi de Babilonia. Con más de dos metros de altura, este imponente monumento de basalto negro, que actualmente se conserva en el Louvre, contiene una de las colecciones de leyes más antiguas que se conservan. En la parte superior, Hammurabi se yergue ante Shamash, el dios del sol y de la justicia; debajo de ellos, una escritura cuneiforme muy densa recoge 282 leyes. Estas abordan cuestiones sorprendentemente familiares: salarios, matrimonio, herencia, propiedad y responsabilidad por obras de construcción de mala calidad. ¡Ya en aquella época, la gente necesitaba saber quién debía pagar cuando las cosas salían mal! Aunque algunos castigos nos parecen severos (muchas penas de muerte por delitos menores), el texto también expresa la voluntad de impedir que los poderosos oprimieran a los débiles.

    Hay algo conmovedor en este antiguo esfuerzo por dotar a la justicia de una forma duradera y visible. A lo largo de los siglos, la gente se ha enfrentado a la misma pregunta: ¿cómo podemos convivir bien? Incluso antes de que el cristianismo cobrara protagonismo, ya se planteaban estas preguntas: ¿qué hace que una sociedad sea buena y bondadosa? Las leyes siguen siendo necesarias, pero el amor nos pide que mostremos un 'interés personal' por las personas a las que protegen esas leyes. El amor nos lleva más allá.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    Amado Dios,
    Hoy vengo ante Ti con el corazón abierto. Te doy gracias por el regalo de la vida, por tu compañía constante y por enseñarme que Tú eres la fuente perfecta de todo amor.
    Señor, sana primero mi corazón de cualquier herida del pasado, de miedos o decepciones que me impidan amar con libertad. Enséñame a amarte a Ti por sobre todas las cosas, reconociendo que en tu presencia encuentro mi paz y mi plenitud.
    Padre celestial, te pido que pongas en mi camino un amor verdadero, sano y respetuoso, una persona con quien pueda caminar en alegría, fe y serenidad, de acuerdo con tu santa voluntad.
    Pero no te pido solo recibir amor, Señor; te pido también que llenes mi ser de tu gracia para saber amar a los demás. Dame un corazón paciente, noble, generoso y comprensivo para con mi familia, mis amigos y el prójimo. Que mis palabras y mis actos reflejen tu amor puro en cada momento.
    Guía mis pasos, aumenta mi fe y hazme un instrumento de tu paz y de tu amor genuino.
    Amén.
    Si deseas complementar esta oración, puedes meditar en textos bíblicos como 1 Corintios 13 (el himno a la caridad) .

    sábado, 24 de octubre de 2026

    Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos: Para vean lo que están perdiendo

     

    Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos ejemplos de las mil maravillas de la Santa Misa


    La Santa Misa es una oración perfecta.

    Así que la Santa Misa es una oración perfecta porque en ella cumplimos las cuatro condiciones para que una oración sea completa: adorar, dar gracias, suplicar perdón y pedir favores.

    P. Eliécer Sálesman, Cien noticias acerca de la Santa Misa

    Reunidos en el día del Señor.

    Reunidos en el día del Señor..., partid el pan y dad gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que vuestro sacrificio sea puro.

    Didaché 14, 1; cf. Justino, I Apología 67

    La Eucaristía produce una transformación progresiva.

    La Eucaristía produce una transformación progresiva en el cristiano. Es el Sol de las familias y de las Comunidades.

    Santo Tomás de Aquino

    jueves, 22 de octubre de 2026

    Evangelio del día jueves 29a semana del tiempo ordinario

     

    Lectura del Día

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 

    Efesios 3, 14-21

    Hermanos: Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.

    A él, que, con su poder que actúa eficazmente en nosotros, puede hacer infinitamente más de lo que le pedimos o entendemos, le sea dada la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades y por todos los siglos. Amén.

    Evangelio del Día

    Lectura del santo evangelio según san Lucas

    Lucas 12, 49-53

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

    ¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.

    Las palabras de los Papas

    Hoy el Evangelio nos presenta un texto exigente (cf. Lc 12,49-53), en el que Jesús, con imágenes fuertes y gran sinceridad, dice a los discípulos que su misión, y también la de quienes lo siguen, no es toda “color de rosa”, sino que es “signo de contradicción” (cf. Lc 2,34). Diciendo esto, el Señor anticipa lo que deberá afrontar cuando en Jerusalén sea agredido, arrestado, insultado, golpeado, crucificado; cuando su mensaje, aun hablando de amor y de justicia, sea rechazado; (…) Todo esto nos recuerda que el bien no siempre encuentra una respuesta positiva en su entorno. Es más, en ocasiones, precisamente porque la belleza de ese bien molesta a quienes no lo acogen, aquel que lo pone en práctica termina encontrando duras oposiciones, hasta sufrir maltratos y abusos. Obrar en la verdad cuesta, porque en el mundo hay personas que eligen la mentira, y porque el diablo, aprovechándose de ello, a menudo busca obstaculizar el obrar de los buenos. Pero Jesús, con su ayuda, nos invita a no rendirnos ni a equipararnos con esta mentalidad, sino a seguir obrando por nuestro bien y el de todos, incluso de quienes nos hacen sufrir. Nos invita a no responder a la prepotencia con la venganza, sino a permanecer fieles a la verdad en la caridad.  (León XIV - Ángelus, 17 de agosto de 2025) 

    vaticano.va

    Reflexión sobre el cuadro

    A veces imaginamos que estar cerca de Dios debería hacernos la vida más fácil. El Evangelio de hoy pone en tela de juicio esa expectativa al permitirnos conocer algo de la lucha interior del propio Jesús. ’Hay un bautismo que aún debo recibir, y cuán grande es mi angustia hasta que se cumpla“. Palabras muy inusuales. El bautismo del que habla es su próxima Pasión: el sufrimiento y la muerte en los que se verá sumido. Pero Jesús también ve lo que le espera, más allá de su Pasión: el envío del Espíritu Santo. Sin embargo, la perspectiva de su Pasión le pesa mucho. Su confianza en el Padre no le hace indiferente al dolor, a la traición o al abandono. Es plenamente humano y plenamente divino, pero eso no significa que su camino fuera fácil de recorrer.

    Hay algo profundamente reconfortante en esta sinceridad. Sabemos cómo una experiencia difícil puede empezar a doler mucho antes de que ocurra: una operación que se avecina, una conversación dolorosa que hay que tener, una despedida que no soportamos ni imaginar. Deseamos que esos momentos difíciles terminen de una vez por todas, para poder volver a vivir algo positivo tras superar un gran obstáculo.

    Cuando Jesús habla entonces de traer división en lugar de paz, deja claro que seguirle también puede suponernos un coste. Su llamada al amor, al perdón y a actuar con justicia no siempre encontrará aceptación, ni siquiera entre quienes nos son más cercanos. Esto no es una invitación a buscar discusiones ni a tratar a los demás con dureza. Es reconocer que la fidelidad a veces perturba una situación cómoda. El Evangelio de hoy nos recuerda que, por eso, la ansiedad y la fe pueden coexistir en un mismo corazón.

    Como ya he mencionado, el “bautismo” que Jesús aún debe recibir es su Pasión, y en ningún otro lugar vislumbramos su angustia con mayor claridad que en la Agonía en el Huerto. El cuadro de Andrea Mantegna, pintado hacia 1456, nos sumerge en ese difícil momento de espera. Jesús está arrodillado en oración sobre una cornisa rocosa, frente a unos ángeles que sostienen los instrumentos de su próximo sufrimiento. Debajo de él, Pedro, Santiago y Juan duermen profundamente. Hay algo dolorosamente familiar en esta escena: podemos estar rodeados de personas que nos quieren y, aun así, sentirnos muy solos ante lo que nos espera. Mientras tanto, a lo lejos, Judas conduce a un grupo de soldados hacia el huerto. El sinuoso camino confiere a su llegada una terrible inevitabilidad; casi podemos sentir cómo se nos escapa el tiempo. Sin embargo, Jesús sigue orando. Le confía su angustia al Padre, mostrándonos que no tenemos que estar tranquilos ni sin miedo para poder orar. Podemos acudir a Dios tal y como somos.

    by Padre Patrick van der Vorst (EDD)




    miércoles, 21 de octubre de 2026

    Cómo hablar de Dios a los pequeños

     


      ¿Cómo responder cuando un niño afirma que Dios no existe porque no puede verlo? En este segundo episodio de La Fe en casa, Adriana Smith aborda una de las preguntas más habituales que surgen durante la infancia y ofrece claves para convertir esa inquietud en una oportunidad para despertar la fe.

      A partir de ejemplos sencillos y cercanos, muestra cómo los padres pueden acompañar a sus hijos en el descubrimiento de una realidad que va más allá de lo que perciben los sentidos.

      Desde su experiencia como maestra de Educación Infantil y Primaria y su formación en Neuropsicología, Disciplina Positiva y Educación Sexual Integral en la Primera Infancia, Adriana explica la importancia de respetar el ritmo de cada niño, respondiendo con naturalidad a sus preguntas y ayudándole a comprender que no todo lo verdadero es necesariamente visible. La educación de la fe comienza en la confianza, el diálogo y el testimonio cotidiano de la familia.

      Este episodio invita a los padres a descubrir que hablar de Dios con los hijos no exige respuestas complicadas, sino cercanía, paciencia y coherencia de vida. Una reflexión que ayuda a sentar las bases de una fe vivida desde la infancia, integrando la razón, la experiencia y el amor de Dios en el día a día del hogar.

      Para más consejos sobre educación y fe en familia, podréis encontrarla en Instagram como @thisisadrianasmith.



      Los laicos ¿cuál es su labor en la Iglesia católica?

      VENEZUELA

      Los laicos son la Iglesia católica, por eso, como miembros activos tienen una gran misión y muchos ministerios en los que pueden desempeñar su labor pastoral


      Dentro de la Iglesia católica existen los ministerios laicales que son servicios de determinados laicos puede realizar como una labor a la comunidad cristiana de carácter eminentemente pastoral, como proclamar o introducir las lecturas de la misa, animar los cantos de las celebraciones, distribuir la comunión, ayudar al sacerdote en el altar, ser catequista, llevar la comunión a los enfermos, …

      Se basan en una concepción de la Iglesia como misterio de comunión: todos somos Iglesia y todos tenemos, como células del cuerpo místico de Cristo, una función. Por eso no solo los sacerdotes o religiosos ejercen ministerios, sino también los laicos.

      Un único cuerpo en Cristo

      Se puede leer en la primera Carta a los Corintios que todos formamos un único cuerpo en Cristo (1 Cor 12,12 y ss).

      Todos nos necesitamos y debemos poner al servicio de los demás los dones, funciones, carismas  y ministerios que el Señor, el Espíritu y la misma Iglesia ha suscitado y sigue  suscitando.

      Por tanto la Iglesia desde sus orígenes ha aprovechado una importante variedad de servicios, funciones y tareas que reciben el nombre genérico de ministerios; todo de cara a la misión. Es por esto que la Iglesia es definida también  como “ministerial”, tal y como se deduce de las cartas paulinas (Rm 12,6-8).


      Los tres tipos de ministerios

      Según el Nuevo Testamento los ministerios eclesiales pueden ser de tres tipos:

      a) Los queridos por Jesús: Los apóstoles -pastores y  evangelistas- (Lc 6,13; Lc 10,1);

      b) Los inspirados por la acción del Espíritu Santo. Son los ministerios señalados en las cartas paulinas: el ministerio de apóstol, de profeta y de maestro, etc. (1 Cor 12,28; Ef 4,11).

      c) Los elegidos por la Iglesia: los “colaboradores” de San Pablo, que no son otra cosa que los responsables de las comunidades cristianas (Rm 16,3; 1 Tes 3,2; 2 Cor 8,23; 1 Tes 5,12; 1 Cor 16,16).

      Los ministerios que suscita el Espíritu hacen a la comunidad y esta es la que los discierne, como vemos en la elección de los primeros diáconos (Hech 6,1-6).

      Ahora bien, Dios ha querido no solamente la existencia de ministerios en todas y cada una de las comunidades, sino que además ha querido también la diversidad y la creatividad de acuerdo a las necesidades que se iban presentando (Hech 1,21-26; 6,1-3).

      Signo de vitalidad en la Iglesia

      Los ministerios laicales son signo de vitalidad de la Iglesia, un don del Señor a la comunidad de creyentes y una exigencia de fidelidad a la vocación de servicio que debe caracterizar a los seguidores de Jesús de Nazaret.

      Estos ministerios están intrínsecamente relacionados con el ministerio ordenado pero no son una prolongación del ministerio ordenado. Se fundamentan en la gracia bautismal; ésta es la condición indispensable para el ministerio, y los fieles participan en la vida y misión de la Iglesia desde su condición de laicos.

      Los ministerios laicales tienen su dignidad; y esto significa señalar su propio lugar dentro de la Iglesia.

      Claro, el servicio del ministro laico necesita una capacitación especializada, una competencia demostrada y una específica aceptación pública al interior de la misma Iglesia.

      Es el llamamiento de la Iglesia lo que convierte el carisma personal en ministerio eclesial.

      El ministerio laical es un elemento fundamental en la estructuración y organización de la comunidad cristiana, la cual tiene derecho a poseer los ministerios y ministros que necesita.

      Algunos consejos para los lectores que apoyan en Misa

      Algunos consejos para los lectores que apoyan en Misa

      Lea el artículo

      Buena voluntad y formación necesaria

      Para acceder al ministerio se necesita el estímulo y formación por parte de la comunidad, la aceptación y envío por la autoridad eclesial legítima.

      Los ministerios laicales tienen una duración temporal, a diferencia del ministerio ordenado.

      La Iglesia, a través del Concilio Vaticano II y de muchos documentos, aboga por el redescubrimiento de la identidad de los laicos y su misión en la Iglesia y en el mundo.

      El primer texto oficial que nombra los ministerios de los laicos es la carta apostólica Ministeria quaedam del año 1972, en la que Pablo VI afirma que los ministerios pueden confiarse a los laicos de manera que dejan de estar reservados a los candidatos al sacramento del Orden.

      Entre otros documentos tenemos, por ejemplo,  el Catecismo de la Iglesia (1994) que al hablar de los fieles cristianos (nn.871-873) reconoce que entre los bautizados se da una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, pero existen diversos ministerios, carismas y dones.

      Algunos, incluso, pueden ser llamados a colaborar con los pastores (n. 910). Todo para la común edificación del único cuerpo de Cristo.

      También tenemos la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi (Del papa Pablo VI, del año 1975).

      Este documento ya señala (n. 70), que los seglares, en primer lugar, tienen como vocación específica la evangelización en medio del corazón del mundo, en los complejos ámbitos de la política, de lo social, de lo económico, de la cultura, de la ciencias y de las artes. Y están llamados a ejercer ciertos ministerios dentro de la Iglesia.

      Y en la exhortación apostólica del papa Juan Pablo II Christifideles Laici del año 1988 podemos comprender mucho mejor qué son los denominados "ministerios y funciones laicales".

      Los ministerios y sus diferencias

      A partir de esta exhortación se podría hacer la siguiente distinción:

      a) Ministerios sacramentales y públicos: tienen como base el sacramento del orden.

      b) Ministerios estables no sacramentales o instituidos: los principales, hoy, son lector y acólito.

      c) Ministerios laicales ocasionales, ejercidos en circunstancias determinadas y puntuales: voluntariado de caridad, catequistas, sacristanía, etc;

      Estos ministerios denominados “laicales”, tanto los ocasionales como los  estables, ayudan a concretar las cuatro dimensiones tradicionales de la Iglesia: caridad (diakonia), comunión (koinonia), evangelización (martyria) y culto (leiturgia).

      Son ministerios importantes y necesarios y expresión del sacerdocio común bautismal de los fieles y de la riqueza de manifestaciones del Espíritu para la edificación de la Iglesia.

      Henry Vargas Holguín, Aleteia

      Vea también   Los diversos grupos de Laicos que viven la Espiritualidad MSC