martes, 15 de septiembre de 2026

«Ni Aitana ni la Fórmula 1: Hakuna»... un huracán de oración, música y esperanza arrasa Alcobendas

Hakuna Group Music llenó con La Previa el Recinto Ferial de Alcobendas (Madrid).

"Reviento de amor...", se escuchaba a pleno pulmón. Familias de ocho hijos levantaban pancartas.


    El huracán Hakuna arrasó una vez más, y ya van unas cuantas. Esta vez, el escenario fue la localidad de Alcobendas, en el área metropolitana de Madrid. 

    El grupo católico del momento emocionó a su público con un concierto que mezcló oración, fe y mucha fiesta. Una demostración de cómo llegar al corazón de las familias cuando se deja que Otro sea el que lleve la batuta

    El prime escenario de la noche

    Ni la Fórmula 1 –que se celebra este fin de semana en Madrid– ni el concierto de Aitana ni el partido del Real Madrid, de este sábado, pudieron alcanzar ni de lejos la pasión que desprende este grupo nacido en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. 

    Un cura joven tocando el saxofón, chicas rezando, una cuenta atrás que tensó el aire... y un estallido de "Muertos tan vivos" que hizo que casi sonaran las alarmas de los coches de un concesionario que había cercano. 

    La capilla con la frase

    La capilla con la frase "Solo Tú" en el centro.MLZ

    La capilla del Santísimo—una carpa blanca, con palés de madera en el suelo y un sagrario intimista— fue el primer escenario de la noche. Allí, el artista se encontraría con una soledad necesaria para enfrentarse luego a toda la marea de gente. Lucecitas, silencio, y un cura joven rodeado de un puñado de chicas que rezaba como si se preparara para la batalla.

    Afuera, los músicos formaban un corro y rezaban juntos, como si la música necesitara siempre un acto previo de humildad. Don Josepe Manglano, el autor de todo esto, paseaba entre ellos, con esa sonrisa tranquilizadora, atento y paternal. Se hacía fotos con algunos... y hasta bendecía madres recién embarazadas.

    La cuenta atrás apareció en las pantallas y el público explotó. "Ni muertos tan vivos", gritaban todos, y el confeti cayó como una lluvia temprana que inauguró la fiesta. Caras con la "H" grabada de Hakuna brillaban bajo los focos, una mujer lloraba sin esconderse, y un padre levantaba a su hijo enfermo en brazos pidiendo "una que nos sepamos, venga". 

    Los integrantes de Hakuna rezan en corro antes de comenzar.

    Los integrantes de Hakuna rezan en corro antes de comenzar.MLZ

    Una pancarta: "¿A qué estás esperando?", descansaba junto al cartel "Déjame arder". Y una chica salió a dar las buenas noches, recordando a la joven Martita, amiga de Hakuna y fallecida de cáncer hace ya un tiempo. 

    Luego estalló Sencillamente, y la camiseta del que cantaba así lo corroboraba: "Déjate de historias", decía. Confeti otra vez, como si el cielo insistiera en tener que celebrarlo todo.

    "¿Os acordáis de la chica embarazada del concierto anterior?”, preguntó alguna desde el escenario. Y, entonces, apareció Marquitos, con cascos, presentado como un milagro de la vida.

    Los más jóvenes se sabían todas las canciones.

    Los más jóvenes se sabían todas las canciones.MLZ

    Era La Previa de la doble gira, y también un homenaje a la gente de la cárcel. Sonó el "ha resucitado", que rugió más que cualquier motor. Una pareja cantó, entonces, "por eso Dios le concedió el nombre sobre todo nombre", y un chico con cara de niño entonó Si por un segundo fueras, y en la pantalla apareció otro joven con un corazón pintado en la frente.  

    "Reviento de amor...", se escuchaba a pleno pulmón. Familias de ocho hijos levantaban pancartas. Y sacaron un sofá al escenario. "Dos mil años después cantando y rezando a un humilde carpintero: ¿quién nos lo iba a decir?", dijeron. Cuando los dos niños en el sofá cantaban y se ganaban al público.

    Sonó Arde, y Dime Padre, y volvió el fuego. Un cartel decía "Ahora soy libre". Algunos parecía que iban en pijama, en realidad, iban a la moda del momento. "Todos los pecados arden en el fuego de tu amor", gritó el coro. Mientras el público más joven coreaba: "Esta es la juventud del Papa".  

    Curas, monjas, familias... nadie faltó a su cita con Hakuna.

    Curas, monjas, familias... nadie faltó a su cita con Hakuna.MLZ

    Y sonó El único Rey, un auténtico himno ya para muchos. Desde Hakuna anunciaron que esta noche les acompañaba la Hospitalidad de Lourdes y los niños del Hogar de la Madre. "Estamos grabando un nuevo disco", dijeron también. 

    Y uno de los rostros más familiares del grupo contó la historia del submarino y la grieta: "si dejas una grieta en el fondo del mar, todo se llena de agua, así es el poder de Dios. Esto no va de hacer, sino de dejarse ser". Cantaron "el Cuerpo de Cristo", que bien podría ser un superventas. Y Huracán. Y luego Forofos, todos bailando. Tostadas hizo saltar a todos. 

    "Qué jodxxxx suerte tienen los que tienen fe", murmuró alguien entre el público. Mientras una madre levantó al niño enfermo entre sus brazos como si ofreciera su propia plegaria. Un dinosaurio y un cangrejo inflables cruzaron el escenario. Y se escuchó un "Campeones del mundo".

    Madre de Hakuna cerró la noche. Poco después, Alcobendas había quedado en silencio, como se termina una fiesta que no era fiesta, sino algo más profundo: una comunidad cantando a un carpintero mientras la ciudad, al lado, seguía su vida sin saber que allí dentro había ardido algo de eso que no se apaga.

    Juan Cadarso, ReL

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    domingo, 13 de septiembre de 2026

    El secreto de esta pareja con cuando llega una crisis

    Esta pareja enfrentó agotamiento, soledad y expectativas totalmente diferentes respecto a la vida matrimonial. Una experiencia decisiva les demostró que el amor duradero no es una aventura romántica, sino una decisión que tomamos cada día


    La infancia de Anna estaba llena de los aromas del bosque, los prados y la recolección de hongos en otoño. Creció en el campo junto a su hermano, once años menor que ella. Recuerda con alegría la calidez de su familia multigeneracional y la extraordinaria bondad de su abuela, quien le dedicaba gran parte de su tiempo.

    Fue precisamente su abuela quien le inculcó la pasión por el baile, ya que le contaba y le mostraba cómo se divertían antaño al son de la armónica y el violín. Anna deseaba tanto que su futuro esposo compartiera su pasión, que, con ese propósito, hizo la peregrinación a pie a Jasna Gora nada menos que tres veces.

    "O ella o ninguna"

    archiwum własne

    Estaba en su segundo año de la carrera de filología polaca cuando conoció a Jarek, un estudiante de cuarto año de la facultad de ingeniería, en la residencia de estudiantes. Él había ido a visitar a una amiga para mostrarle unas diapositivas de sus expediciones a las montañas.

    "Me cautivó su curiosidad, su valentía y el hermoso polaco que hablaba. Hice todo lo que pude para que se fijara en mí", recuerda Anna con una sonrisa.

    "O ella o ninguna", pensó Jarek, cautivado por la autenticidad, la inocencia y la sinceridad que resplandecían en su rostro. De inmediato, con cierta resignación, llegó a la conclusión de que, si no la conquistaba, probablemente tendría que ingresar a un convento. Se ofreció a acompañarla a casa. Apenas dos semanas después, Anna ya estaba convencida de que él era su futuro esposo.

    Ambos provenían de familias creyentes. Hablaban mucho sobre la fe, pero para Anna también era muy importante el baile, sin el cual no se imaginaba la vida. Cuando le preguntó a Jareka cómo se le daba el baile, su respuesta superó todas sus expectativas.

    "Probablemente bastante bien, ya que acabo de ganar un concurso de bailes de salón", admitió con una sonrisa. Desde entonces, el baile ha sido para ellos una fuente constante de alegría, confianza y conexión mutua.

    Dos mundos totalmente diferentes y la cruda realidad del día a día

    archiwum własne

    Se casaron en 1993. Poco después se mudaron a la casa sin terminar de la madrina de Jarek, una casa que no tenía baño, cocina ni fosa séptica. Además, la joven pareja cuidaba a la tía enferma y a su esposo, que no podía moverse.

    "Empecé a dar clases de polaco y la preparación de mis primeros materiales didácticos me llevó muchísimo tiempo", recuerda Anna. "Jarek también se enfrentaba a numerosos retos en su nuevo trabajo en la industria armamentística".

    En esas difíciles circunstancias, nació su hija Ola. "Estábamos felices, pero al mismo tiempo completamente agotados", recuerda Anna.

    Su hija era un bebé muy exigente: rechazaba el chupón y casi no dormía por las noches. Anna, que se quedó en casa durante el primer año, estaba completamente agotada. Esperaba que su esposo asumiera parte de las responsabilidades. Pero incluso a Jarek le faltaban fuerzas, ya que tenía que compaginar un trabajo exigente con la remodelación de la casa.

    En ese momento se pusieron de manifiesto sus puntos de vista totalmente diferentes sobre la vida. Anna creció en un ambiente de amor, diálogo y comprensión, sin prohibiciones estrictas, por lo que esperaba compasión de su esposo. Jarek, quien fue educado bajo una disciplina estricta, se enfocaba principalmente en cumplir con ciertas tareas y obligaciones, y consideraba innecesario un enfoque empático.

    "Nos costaba entendernos. Cansados y decepcionados, discutíamos. Nos sentíamos cada vez más solos", cuentan.

    A pesar de eso, no les faltaba lo más importante.

    "Fuimos auténticos, sinceros y sabíamos que queríamos quedarnos juntos —tal como nos lo habíamos prometido— hasta el final de nuestras vidas. Eso fue precisamente lo que nos salvó".

    Herramientas de la Iglesia en Casa

    archiwum własne

    En una ocasión, un sacerdote le recomendó a Anni la comunidad de la Iglesia en Casa. Jarek se opuso rotundamente a ello. Consideraba que primero debía poner en orden su propia vida y convertirse en un esposo y padre ejemplar. Finalmente, un desconocido que se le acercó en la iglesia lo convenció de visitar la comunidad. Pronto se fueron a unos retiros espirituales.

    "Fue una experiencia decisiva. Al escuchar a otras parejas, nos dimos cuenta de que la mayoría enfrentaba dificultades similares. Comprendimos que estábamos demasiado atrapados cada uno en nuestras propias expectativas", cuentan.

    La Iglesia Doméstica les ofreció herramientas para trabajar en su relación. Aprendieron a expresar ternura y a aliviar tensiones mediante pequeños gestos.

    El amor es una elección

    Los cónyuges Synak llevan más de veinte años ayudando juntos a otras parejas casadas. Organizan regularmente retiros espirituales especiales para matrimonios, que también incluyen un curso de baile.

    "Para nuestra gran alegría, llegan a participar hasta ciento veinte personas", dicen.

    Enseñan a parejas jóvenes y mayores que en la pista de baile no se puede bailar sin diálogo y humildad: uno debe ceder con delicadeza, mientras que el otro debe guiar con confianza. Los participantes también profundizan en cuestiones psicológicas y financieras, conocen la visión cristiana del ser humano y aprenden a escribirse cartas entre sí. De esta manera, se van creando un acervo de experiencias positivas que pueden ayudarles en los momentos más difíciles.

    Los cónyuges Synak enfatizan constantemente que el ser humano es un ser físico y espiritual, por lo que el contacto y la colaboración corporal desempeñan un papel clave en el establecimiento de la cercanía. Jarek también se desempeña como acólito.

    Dorota Niedźwiecka, Aleteia

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    algo nuevo

    sábado, 12 de septiembre de 2026

    Cómo combatir tentaciones y obstáculos al hacer oración

    Dios, adorar, adoración, Jesús, Nazaret

    La oración es fundamental para alcanzar la unión con Dios, por eso hay que combatir al demonio que estará listo para distraernos y mantenernos lejos del Señor

    Cuando consultamos el Catecismo de la Iglesia católica encontramos un gran apartado que nos habla ampliamente de la oración, donde nos expone que se trata de un combate espiritual. ¿Y a quien hay que combatir? a nosotros mismos y al demonio que desea separarnos de Dios:

    "La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. Los grandes orantes de la Antigua Alianza antes de Cristo, así como la Madre de Dios y los santos con Él nos enseñan que la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios" (CEC 2725).

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    Orar y vencer obstáculos

    El Catecismo agrega:

    "Se ora como se vive, porque se vive como se ora. El que no quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo, tampoco podrá orar habitualmente en su Nombre. El 'combate espiritual' de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración" (CEC 2725).

    Ahora bien, encontraremos obstáculos como el "no tener tiempo" y creer que orar depende de nosotros, sin contar con que viene del Espíritu Santo. O bien, podemos desalentarnos por no entregarnos completamente o creer que Dios no nos escucha. Por eso, para vencer los obstáculos, entendamos que "Es necesario luchar con humildad, confianza y perseverancia" (CEC 2728).

    También habrá dificultades

    Otro punto que añade el Catecismo es que enfrentaremos dificultades, como la distracción. Por eso, hay que estar atentos para no caer en las redes de las distracciones:

    "...basta con volver a nuestro corazón: la distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está apegado. Esta humilde toma de conciencia debe empujar al orante a ofrecerse al Señor para ser purificado" (CEC 2729).

    Pero para quienes sinceramente quieren orar, está la "sequedad". Dice el Catecismo que "es el momento en que la fe es más pura, la fe que se mantiene firme junto a Jesús en su agonía y en el sepulcro" (CEC 2731). 

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    Y luego, vienen las tentaciones

    Estas tentaciones son la falta de fe y la acedia.

    En el primer caso "cuando se empieza a orar, se presentan como prioritarios mil trabajos y cuidados que se consideran más urgentes".

    Nos dejamos llevar por nuestras preocupaciones y dejamos de lado lo verdaderamente importante. Así, "la falta de fe revela que no se ha alcanzado todavía la disposición propia de un corazón humilde: «Sin mí, no podéis hacer nada» (Jn 15, 5)" (CEC 2732).

    En el segundo caso, está la tentación de la acedia, que abre la puerta a la presunción. El Catecismo aclara :

    "Los Padres espirituales entienden por ella una forma de aspereza o de desabrimiento debidos a la pereza, al relajamiento de la ascesis, al descuido de la vigilancia, a la negligencia del corazón" (CEC 2733).

    El remedio eficaz

    ¿Y cuál es el remedio para estas tentaciones? Leemos:

    "Quien es humilde no se extraña de su miseria; ésta le lleva a una mayor confianza, a mantenerse firme en la constancia" (CEC 2733).

    Roguemos al Señor la humildad que nos hace falta, la confianza filial en su providencia y la constancia para perseverar en la oración y acogernos a su infinito amor.

    Mónica Muñoz, Aleteia

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    “Mi esposa y yo rezamos y así hemos superado toda crisis”

    Boštjan Rakovnik

    Este hombre de familia habla sobre las relaciones, las pruebas de la vida y las pequeñas decisiones con las que construye su matrimonio día a día


    Boštjan Rakovnik, de Eslovenia, es un hombre que, incluso en un día completamente normal, sabe reconocer las oportunidades para nuevos comienzos; pero sobre todo, para el amor. Él es un ejemplo a seguir para muchos de quienes lo conocen. Trabaja como técnico de mantenimiento en un hospital, y en su tiempo libre prefiere pasar el rato con su esposa Mihaela y sus seres queridos. Participa activamente en la asociación pastoral de su parroquia y, todos los días, junto con su esposa, reza por la paz en el movimiento "La Obra de María".

    Boštjan Rakovnik

    El trabajo, la esposa, el tiempo para uno mismo… ¿Cómo te las arreglas para lidiar con todas las obligaciones, tanto agradables como no tan agradables, de la vida cotidiana?

    Cada día decido empezar de nuevo. La relación matrimonial es muy importante para mí. Vale la pena invertir en ella.

    Mi esposa y yo casi siempre planeamos el día juntos. Por la mañana tomamos café e invitamos a Jesús a nuestra relación. Estamos conectados entre nosotros y con Él, quien siempre está cerca. La Misa es una parte importante del día para nosotros.

    Para poder responder a la pregunta, debo describir una de las muchas actividades diarias que son importantes para mi paz interior. Se trata del dado del amor. En él hay frases como: "Ama a tu enemigo", "Sean uno", "Ama a Jesús en cada persona", "Ama primero"… Lanzo el dado cada día y trato de vivir así desde hace varias décadas. Y debo reconocer que soy testigo vivo de milagros constantes.

    Las relaciones son para mí un gran misterio. Al fallecer la fundadora del movimiento "La Obra de María", sus últimas palabras fueron: "Cuiden las relaciones y sean siempre una familia".

    Con nosotros vive Jasna, la hermana de mi esposa, que tiene una discapacidad desde la infancia; también tenemos a nuestra perrita, Biba, y un jardín grande. Cuando estamos juntos, todos estamos muy felices y hay un ambiente agradable. Pero todos necesitamos el amor mutuo para que esto siga vivo y siga adelante. Cada uno de nosotros debe cumplir con su parte y con el deber del que es responsable. Cuando eso no ocurre, por lo general, es difícil. En esos momentos hay que empezar de nuevo. En las relaciones hay que saber acercarse y también dejar al otro en paz.

    Boštjan Rakovnik

    Al trabajar en el jardín


    En el trabajo, las relaciones pueden ser buenas o malas. A menudo, yo mismo soy el culpable de ellas. Mis compañeros de trabajo son mi "espejo". A menudo me pregunto qué más puedo hacer por ellos. Como tenemos una capilla en el trabajo, me detengo allí todos los días y le pido a Jesús que me acompañe en las relaciones de ese día. No siempre es fácil, pero es la voluntad de Dios.

    Mi tiempo para mí se ve enriquecido por un grupo de voluntarios de la Obra de María. Cada 14 días nos reunimos desde toda Eslovenia y nos enriquecemos con la vida de Jesús entre nosotros. También me enriquece el paseo diario con mi perrita Biba y, por supuesto, la vida con mis seres queridos.

    Existen muchos estereotipos y mitos sobre los hombres. ¿Cuál es el que más superas o desmontas?

    El estereotipo de que los hombres somos el cabeza de familia, pues no se aplica en mi caso. A menudo estoy en la cocina, ayudando a mi esposa. Nos apoyamos mutuamente y tratamos de ser iguales el uno para el otro, incluso en las demás tareas del hogar.

    ¿Cómo mimas a tu esposa? ¿Cómo la apoyas?

    Café en la cama y un masaje en las plantas de los pies. Lo que más valora es que la ayude sin quejarme. Se trata de pequeños detalles. Mi regalo mensual es un ramo de flores cada 15 del mes, cuando celebramos nuestro aniversario de boda.

    La apoyo en los días difíciles, por lo general debido a casos complicados en el trabajo. La cercanía es la verdadera relación, y eso es lo que ella valora.

    A ustedes dos no les fue dado tener hijos propios. ¿Cómo puede un matrimonio ser fructífero de otra manera?

    Boštjan Rakovnik

    Osebni arhiv

    Con mucho diálogo y aceptando la situación, sin compadecerse de uno mismo y ayudando al prójimo. Tenemos a Jasna, y en el pasado también cuidamos a personas mayores: a mi suegra, a mi papá y a mi mamá. Tenemos varios ahijados, a quienes acompañamos en su camino por la vida. Si cada día miras a tu alrededor, verás a alguien que necesita tu ayuda.

    ¿Qué acontecimiento o prueba en la vida te ha hecho reflexionar más?

    Sin duda, la boda. También el cuidado de una persona con discapacidad, y darme cuenta de que no tendríamos hijos propios. Más tarde, también la búsqueda de un nuevo empleo.

    ¿Con qué, dónde, cómo y cuándo se nutren espiritualmente?

    Con Dios, a lo largo del día, con la oración y el amor mutuo. Al encontrarnos con el prójimo, con la Palabra de Dios y con Jesús entre nosotros, en la Eucaristía.

    Lovro Kavcic, Aleteia

    Vea también     Matrimonios que resisten a vientos y mareas...

    Cinco años separados, en países distintos, listos para el divorcio... y hoy ayudan a matrimonios

    Harold Figueras y Mariela Villanueva son los iniciadores de Jesús y María Restauran Mi Familia; en sus retiros, muchos sanan su relación de pareja y con Dios.

    Harold Figueras y Mariela Villanueva ante la catedral de Lima, Perú; desde Perú impulsan los encuentros de Jesús y María Restauran Mi Familia

    Harold Figueras y Mariela Villanueva ante la catedral de Lima, Perú; desde Perú impulsan los encuentros de Jesús y María Restauran Mi Familia


      Esta es la historia de Harold Figueras y Mariela Villanueva, un matrimonio que ha contado en Aciprensa la historia de cómo Dios restauró su matrimonio y les llevó a impulsar una iniciativa para ayudar a otras familias.

      Ambos se conocieron en 1998 en un contexto laboral, como tantas personas. Él trabajaba como ingeniero y ella como abogada. Mariela había crecido en una familia católica, y durante un tiempo incluso fue a misa diaria, pero Harold  era ateo y un tanto anticlerical en ocasiones. "Para mí casarme por la Iglesia era simplemente cumplir una formalidad social", admite. 

      El 2 de septiembre de 2000 recibieron el sacramento del matrimonio en Barranco (Perú), aunque según cuentan, llegaron al altar sin ser conscientes de qué era aquello que estaban prometiendo. 

      Heridas antiguas y una crisis económica

      Pasó el tiempo, y las heridas que traían desde la infancia comenzaron a aflorar: abandono, soledad, orgullo, incapacidad de hablar de lo que dolía, etcétera. 

      Destacan la ausencia total de Dios en su matrimonio como el principal problema. “Empezamos nuestra vida juntos sin Dios como centro. Ese fue el primer gran error”, explica Harold. Por otro lado, la crisis económica de Venezuela no ayudó. 

      Harold viajaba constantemente entre Lima y Caracas hasta que un día simplemente dejó de regresar a Perú. 

      Mariela dio por hecho que él había empezado una nueva vida con otra mujer. Ella se quedó sola en Lima con una hija pequeña.

      La fe sencilla de la niña

      Como es evidente, el matrimonio tampoco había educado en la fe a sus hijos. Sin embargo, una de ellas pidió hacer la Primera Comunión. Al ver la fe sencilla y verdadera de su hija, Mariela quiso volver a acercarse a Dios y frecuentar los sacramentos que había abandonado. 

      Mariela y Harold en una foto de 2024; impulsan retiros y encuentros de conversión y reparación familiar

      Mariela y Harold en una foto de 2024; impulsan retiros y encuentros de conversión y reparación familiarCEDIDA A MISIONEROS DIGITALES

      Entrevistada en 2019 en MisionerosDigitales.com, Mariela lo recordaba así:

      • »Estuvimos 5 años separados, incluso en países distintos. Nuestro matrimonio estaba realmente muerto. Tenía mucho dolor el ver crecer a mi hija sin una familia y sobre todo verla esperar a su papá. Ilusionarla con que venía y nunca llegaba. Yo ya estaba cansada y había decidido rehacer mi vida, cuando un día mi hija con 7 añitos trae un rosario y me pide que le enseñe a rezar. A la semana me pide hacer la primera comunión; quería ella sentir a Jesús en su corazón. 
      • »En mi interior había una batalla. Luego de ser una persona con un estilo de vida de oración diaria, había abandonado mi vida espiritual, ni a misa dominical iba. Pero a medida que mi hija se preparaba para la Primera Comunión, sustituimos el cuento de las noches por el rezo del rosario. Ella siempre lo ofrecía por la unidad de su familia y las almas del purgatorio. 
      • »Un domingo en misa ella me mira y se acerca al lugar donde estoy sentada y me dice: “mamá, ¿por qué no comulgas? Sabes lo importante que es y no lo haces”. Cuando ella me dice eso, todo mi ser se estremeció. Miré el confesionario. Estaba el sacerdote solo y me fui a confesar.
      • »De allí en adelante, mi vida comenzó a llenarse de bendición. Mi corazón se llenó de esperanza, comencé a vivir una reforma de vida guiada por el Espíritu Santo: rezo del rosario diario, eucaristía diaria, adoración eucarística diaria una hora, confesión una vez a la semana, ayuno, lectura de la palabra y lectura de vida de santos. [...] Una noche en oración tuve una visión y sentí en mi corazón que mi esposo regresaría a casa... pero primero tenía que regresar a Dios.

      En el ocultismo y lo sobrenatural

      Mientras tanto, Harold descendía por otro camino. Buscando prosperar económicamente, comenzó consultando el tarot y adentrándose en el mundo del ocultismo. Después probó con la santería cubana y finalmente una práctica de brujería que utiliza restos humanos y sacrificios de animales. 

      Un abrazo que lo cambió todo

      La pareja se reencontró en Venezuela para poner fin a su matrimonio. Ambos iban con una idea preconcebida de lo que sería la conversación: él, con una lista de reproches, y ella, arrastraba el dolor de una relación fallida y quería firmar el divorcio. Sin embargo, al verse, se abrazaron y perdonaron mutuamente. 

      Harold tenía miedo de la reacción de su mujer y sus hijas, pero afirma que le abrazaron como si solo hubiera salido a comprar el pan, en un perdón y un nuevo comienzo que recuerda al de la parábola del hijo pródigo. 

      Harold acompañó a Mariela a una iglesia, aunque quedándose fuera por las reticencias que conservaba con la fe. Luego logró vencerlas, entró y se confesó con un sacerdote que le invitó a un retiro espiritual en el que cambiaría su vida, se reconcilió con Dios y volvió a su matrimonio. Allí empezó una nueva vida para ambos. 

      El camino no fue fácil. “La restauración dura toda la vida. No termina cuando el esposo regresa. Empieza allí”, afirma Mariela. 

      Ambos entendieron que el matrimonio es un camino juntos hacia la santidad. Han pasado ya quince años desde entonces. 

      Harold y Mariela en Colombia, con amigos de Jesús y María Restauran Mi Familia

      Harold y Mariela en Colombia, con amigos de Jesús y María Restauran Mi FamiliaFACEBOOK JESÚS Y MARÍA RESTAURAN MI FAMILIA

      Jesús y María Restauran mi Familia: para ayudar a matrimonios

      Harold y Mariela se convertirían después en los impulsores de Jesús y María Restauran mi Familia, un itinerario familiar y espiritual que acompaña a matrimonios al borde de la ruptura. El camino que proponen comienza por la propia conversión y no por intentar cambiar al cónyuge.

      Esta iniciativa trata primero de hacer caer en la cuenta a cada cónyuge cuáles son sus heridas y dificultades para amar a la otra persona, al mismo tiempo que dan herramientas para saber sobrellevarlas y sanarlas. 

      "Hay muchas comunidades matrimoniales que existen en los espacios eclesiales, pero normalmente trabajan con el matrimonio junto, con ambos esposos juntos, aunque puedan estar en crisis o al punto de la separación. Nosotros, en cambio, acogemos a aquel que desee salvar su matrimonio aunque su esposo/a no desee asistir o ya estén separados o divorciados", explicaban a Misioneros Digitales.

      "Jesús y María Restauran Mi Familia presta el servicio a las personas solas que buscan salvar, recuperar y restaurar su vida familiar. La restauración matrimonial es una añadidura de Dios al ver nuestras vidas transformadas", detallan.

      "Nuestros retiros están dirigidos a buscar internamente los errores que hemos aprendido al crecer y que repetimos en nuestras nuevas familias", explican. Cada cónyuge trae su mochila de errores al fundar un hogar.

      "Tenemos retiros con personas que no están en regla con lo solicitado por la Iglesia. Les mostramos la importancia de esto y los encaminamos a regularizar su situación. En Jesús y María Restauran Mi Familia contamos, por ejemplo, con un programa llamado “Santifica un Hogar” que ayuda a través del préstamo de vestidos de novias donados", detallan.

      Apoyados en la adoración

      Harold y Mariela fomentan la adoración eucarística en sus retiros y encuentros. "La adoración eucarística produce cinco frutos en la persona que adora: conversión, sanación, liberación, restauración y santificación".

      Y destacan la importancia del testimonio edificante. "La mayor motivación que encuentran es el testimonio de los hermanos que enfrentaron la misma situación y tienen ya un testimonio de restauración personal o matrimonial. El dejar de pensar en nosotros como únicas víctimas de lo que estamos viviendo y aceptar que somos parte del problema nos lleva a buscar salidas de salvación de toda nuestra familia".

      Su testimonio quiere ser la muestra de que Dios puede hacer nuevas todas las cosas, también aquellas que parecen perdidas o que no tienen futuro. No pretenden dar fórmulas mágicas, sino sobre todo hacer caer en la cuenta a los esposos que antes de pedirle a Dios que cambie al otro tiene que dejarse transformar por Él.