miércoles, 10 de junio de 2026

Las palabras de León XIV a una joven que intentó suicidarse

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Ante 40 mil personas que participaban en la vigilia en el estadio olímpico de Barcelona, Carmina habló de su lucha contra la depresión y le preguntó al Papa cómo confiar en Dios en la oscuridad

Ante 40 mil personas, este martes en la vigilia con el Papa León XIV en el estadio olímpico de Barcelona, una profesora de secundaria, Carmina, habló de la “enfermedad silenciosa” de su depresión que la llevó incluso a intentar suicidarse.

Desde el escenario presidido por una gran cruz gaudiniana, la joven le preguntó a León XIV: “¿Cómo podemos confiar en Dios si parece que nada, ni siquiera una misma, vale la pena?”.

La respuesta del Papa alcanza a cualquier persona sumida en la oscuridad.

“Ante todo, gracias por compartir tu experiencia de sufrimiento -le dijo-. Me conmueve que puedas hablar de ello, que estés aquí entre nosotros y que hayas encontrado la fuerza de acoger esta segunda posibilidad que el Señor te da”.

León XIV constató que “hay momentos de oscuridad y de sufrimiento que nuestra sociedad hace callar”. Y alertó ante los que “nos quieren siempre vencedores y perfectos”, los que tratan de eliminar o silenciar el “límite de la fragilidad y el dolor” empujando a la soledad o incluso la vergüenza.

En cambio, “tus palabras nos han mostrado que el dolor pone a prueba la fe y el sentido de la vida”, agradeció.

Cruz

“En estos momentos podemos pensar instintivamente que también Dios nos ha abandonado -reconoció-, pero la cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona”.

En ella “su sufrimiento se vuelve oración y grito y eso vale también para nosotros frente a las situaciones más difíciles y dolorosas”, afirmó.

“Cuando Dios parece ausente, debemos confiarle una vez más las cargas que llevamos en el corazón, incluso gritándole a Él, incluso protestando como Job, seguros de que de algún modo Él se hace presente y se acerca”, invitó.

“Pero pienso que no podemos hacerlo solos”, precisó. Y animó a “en las horas de dolor, al menos en cuanto sea posible abrirnos a alguien que nos ayude a orar de manera sencilla, que nos acompañe, que nos tome de la mano y nos haga salir de este grito”.

También propuso no “espiritualizar el dolor” reconduciéndolo misteriosamente a la voluntad de Dios, porque se corre el riesgo de “minimizar el sufrimiento, silenciarlo, herir” a las personas.

“Dios no quiere el sufrimiento -afirmó-: lo lleva con nosotros, y nos invita a confiar en Él de modo perseverante”.

Para León XIV es “un milagro maravilloso” que Carmina se haya levantado y retomado el camino, como tantos personajes del Evangelio que sanan en contacto con Jesús.

Salud mental

“Es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas”, destacó.

Y añadió que “es una señal de que hay algo profundamente equivocado en una cierta idea de crecimiento que somete a presiones y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales”.

“Por eso se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado que afecta también a los jóvenes”, dijo. 

Dios llora nuestras lágrimas

Después el Papa habló de las “horas de angustia y dolor” que Jesús vivió cuando se acercaba su muerte.

“En realidad no se trata solo de un sufrimiento personal -afirmó-: el Hijo de Dios está sufriendo en su propia carne toda la angustia, soledad y sufrimiento de toda la humanidad”.

“Muriendo en la cruz, Jesús comparte nuestro dolor -explicó- y nos revela el rostro de un Dios compasivo que carga y sufre con nosotros, llora nuestras lágrimas y permanece a nuestro lado con su presencia llena de amor y misericordia”.

Además de esta profesora de secundaria, otros dos jóvenes ofrecieron sus impactantes testimonios de conversión y plantearon preguntas al Papa, sobre el perdón y el sentido de la vida.

Fraternidad

La vigilia incluyó también actuaciones musicales, reflexiones, oración e incluso el levantamiento de una torre humana por una “colla castellera, una tradición catalana que expresa la fraternidad tan promovida por el Papa.

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Decenas de sacerdotes confesaban sin parar a algunos asistentes que se acercaban a recibir el sacramento de la reconciliación.

Como Álvaro Zaragoza, quien asegura que “el Papa nos toca dentro, con mensajes como el de la unidad, para que el Espíritu Santo llegue a cada uno de nosotros y nos reencienda”.

Álvaro Zaragoza fue uno de las decenas de sacerdotes que confesaron durante la vigilia del Papa

También los voluntarios organizaban los accesos y se encargaban de varios servicios de orden.

Entre ellos, Antonella y María del Socorro, de la parroquia de la Sagrada Familia de Barcelona, ofrecían con una sonrisa abanicos y botellas de agua.

“Como católicos tenemos que estar en este momento de la historia en línea con él -subrayan-: él habla de la fraternidad, de recibir al otro, de que no se puede abortar, de cambiar el enfrentamiento con el otro por el abrazo”.

La celebración acabó con un canto a la Virgen de Montserrat, cuya imagen se encontraba en el centro del escenario, por los niños de la Escolanía de Montserrat.

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Patricia Navas, Aleteia

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