martes, 19 de mayo de 2026

Manual para encontrar a Dios en lo cotidiano: cuando la fe se vuelve luz «entre tapers desparejados»

Matilde Latorre publica Por la gracia de Dios, una animada radiografía de lo que podría llegar a ser un hogar cristiano en los tiempos de hoy.

"Hay milagros que no hacen ruido, pero sostienen una vida entera", defiende Matilde.


    Dios tiene sentido del humor, y Matilde Latorre (una de las blogueras más exitosas y leídas de ReL) lo ha comprobado "entre calcetines pegados al perro, lavadoras rebeldes, y niños que convierten el domingo en una guerra santa"

    Por la gracia de Dios (Cuadranta Editorial) "no es un libro de rezos perfectos nis de milagros de escaparate". "Es un disparo al caos cotidiano, donde la fe se pone a prueba en cada desayuno derramado, cada fila interminable del supermercado y cada tapa de inodoro olvidada", indica la contraportada. 

    "Aquí no encontrarás santidad sin manchas; encontrarás vida real: risas entre lágrimas, paciencia a prueba de berrinches, y la certeza de que Dios se esconde en los pequeños desastres". 

    Lo nuevo de Matilde celebra la santidad imperfecta, "la que sobrevive a la rutina, al desorden y a los abrazos que curan el alma. Porque la verdadera gracia no exige perfección, sino coraje, humor y mucho amor".

    -¿Cómo se puede utilizar el humor para hablar de la presencia de Dios en el caos cotidiano?

    -Creo que el humor es una de las formas más humanas de mirar la realidad sin desesperarse. Y también, sinceramente, una prueba de humildad. 

    »Cuando una vive rodeada de tuppers sin tapa, mochilas olvidadas, lavadoras infinitas y niños que te preguntan algo importantísimo justo cuando te sientas por primera vez en el día… o aprendes a reírte un poco o terminas viviendo todo como una tragedia griega

    »En mi caso, el humor no es una forma de banalizar la vida, sino de descubrir que Dios también está ahí, en medio del caos, y no solo en los momentos "perfectos" o espiritualmente elevados. A veces, la gracia aparece precisamente cuando todo sale regular. 

    -¿Cómo muestra el libro la espiritualidad que nace entre lavadoras, desayunos, deberes...?

    -Muchas veces hemos pensado la espiritualidad como algo separado de la vida real, cuando en realidad la mayor parte de nuestra existencia sucede entre cosas aparentemente poco épicas: hacer cenas, recoger juguetes, llegar tarde, cuidar a alguien cansada tú también. 

    »Y, sin embargo, creo que Dios entra sobre todo ahí. En lo repetitivo. En lo pequeño. En esos actos invisibles que nadie aplaude. El libro intenta mostrar que la vida ordinaria no es un obstáculo para la fe, sino el lugar exacto donde la fe toma cuerpo. 

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    -¿Se puede vivir la “santidad” en la imperfección y el desorden familiar? 

    -Espero que sí, porque si no estamos todos perdidos. Creo que durante mucho tiempo hemos confundido santidad con perfección estética o emocional. Y la vida familiar real no funciona así. Las familias son ruidosas, contradictorias, agotadoras y profundamente imperfectas. Pero precisamente por eso son una escuela brutal de amor. 

    »La santidad no consiste en no perder nunca la paciencia, sino quizá pedir perdón cuando la pierdes, volver a empezar y seguir queriendo incluso cuando una no tiene fuerzas ni para encontrarse a sí misma. 

    -¿La maternidad es un camino de gracia, paciencia y humor? 

    -Totalmente. Y también de supervivencia. La maternidad te rompe bastante el personaje. Te obliga a aceptar que no controlas casi nada, que el cansancio existe de verdad y que puedes amar a alguien de manera salvaje mientras al mismo tiempo sueñas con formar parte del programa de protección de testigos y cambiar de identidad. 

    »Pero precisamente ahí aparece algo muy profundo: una descubre capacidades de entrega, de ternura y de resistencia que no sabía que tenía. Y sí, sin humor sería imposible sobrevivir a ciertas escenas familiares. Creo que Dios lo sabía perfectamente cuando inventó a los niños. 

    -¿Qué son los “milagros cotidianos” y cómo los podemos identificar en lo ordinario?

    -No creo que los milagros cotidianos sean necesariamente cosas espectaculares. A veces son muchísimo más discretos. Una conversación que llega justo a tiempo. Una reconciliación inesperada. Un hijo que te abraza cuando estabas al límite. La capacidad de levantarte otro día más cuando pensabas que no podías. La paz repentina en mitad de un día horrible. 

    »Vivimos obsesionados con buscar grandes señales y muchas veces Dios actúa de forma mucho más silenciosa. Hay milagros que no hacen ruido, pero sostienen una vida entera. Y además creo que hay algo muy importante: la familia es probablemente la mejor escuela para educar el ego. Lo digo mucho en mis artículos porque sinceramente pienso que el gran cáncer espiritual de nuestro tiempo es el ego. Y, paradójicamente, a veces también dentro de ambientes católicos. 

    »Esa necesidad de parecer espiritualmente impecables, de tener siempre la respuesta correcta, de convertirse casi en intermediarios oficiales de Dios para los demás… todo eso puede acabar tapando lo esencial. Porque mientras uno intenta parecer muy elevado espiritualmente, se le escapan los verdaderos milagros: los domésticos, los pequeños, los de andar por casa. Ahí sucede muchísimo de Dios. Más de lo que imaginamos. 

    "La maternidad te rompe bastante el personaje. Te obliga a aceptar que no controlas casi nada", asegura Matilde.Maturana

    -¿Es el humor un recurso "espiritual" para poder sobrevivir en esta vida?

    -Yo creo sinceramente que sí. Hay personas que viven la fe desde una gravedad constante, casi como si Dios estuviera siempre vigilando desde una esquina con gesto severo. Y yo no creo que Dios sea así. El humor bien entendido tiene algo profundamente espiritual porque relativiza el ego, baja dramatismos innecesarios y nos recuerda que no somos el centro del universo. Reírse de uno mismo es bastante sano para el alma. 

    -¿Familia "auténtica" o "perfecta"?

    -Auténtica. Sin ninguna duda. La perfección familiar suele ser una puesta en escena agotadora. Y además profundamente injusta, porque hace sentir fracasadas a familias normales que simplemente están intentando sobrevivir y quererse lo mejor posible. Yo prefiero una familia donde haya verdad, incluso con caos, cansancio y días malos, antes que una familia impecable hacia fuera pero emocionalmente congelada por dentro. 

    -¿“Dios tiene sentido del humor”? ¿Por qué ese título?

    -Porque después de ciertas escenas de mi vida solo quedan dos opciones: o Dios tiene sentido del humor o directamente le encantan las tramas imposibles. El título nace un poco de ahí. De descubrir que muchas veces la vida no sale según nuestros planes, pero aun así termina teniendo una belleza inesperada. Y también de entender que Dios no aparece únicamente en los momentos solemnes, sino muchísimo en lo cotidiano, en lo absurdo, en lo pequeño y hasta en lo cómico. A veces creo que Dios sonríe bastante más de lo que imaginamos. 

    »Vivimos en una época agotada de aparentar perfección: maternidades perfectas, casas perfectas, espiritualidades perfectas, vidas perfectamente gestionadas. Y este libro quiere decir justo lo contrario: que la gracia de Dios trabaja en medio del desorden humano real. No después de nuestra fragilidad. En medio de ella.

    Juan Cadarso, ReL

    Vea también   Qué difícil es, hoy, "decir Dios", confesar su presencia y su amor. 




    Oración para hombres empeñados en custodiar a sus familias

    oracion de padres de familia

    La fuerza de la oración de los padres experimentada por pequeños grupos de hombres que rezan juntos por sus mujeres y sus hijos

    “Cuando llevamos vidas ajetreadas, es fácil posponer la oración para más tarde o para mañana”, constatan los grupos de Oración de Padres. 

    Los hombres que los forman se reúnen para rezar por sus familias, convencidos de que “podemos lograr mucho más si oramos primero”.

    En sus encuentros semanales, interceden los unos por los otros y por sus seres queridos y comparten sus intenciones. 

    “Pedimos perdón por no ser fieles a la vocación de padres, pedimos fidelidad...” -explica a Aleteia el coordinador de los grupos en Toledo, José Carlos Torrijos-. Es muy bonito, crea mucha comunidad”.

    “Nos preocupan nuestros hijos -añade-; al final, no puedes controlarlos, pero sí puedes ofrecérselos al Señor y rezar por ellos”.

    Además, padres empeñados en custodiar a sus familias que participan en estos pequeños grupos rezan diariamente esta plegaria allá donde se encuentran.

    Oración

    "Señor, Dios nuestro, te damos las gracias por el don de la paternidad. 

    Te pedimos que nos ayudes a amar y proteger a nuestras familias, 

    cuando tengamos dificultades o no podamos asumir nuestras responsabilidades. Queremos alejarnos de todo lo que nos separa de Ti. 

    Te pedimos que guíes nuestras vidas y nos inspires en todo lo que hacemos. 

    Señor, danos la fuerza y la luz que necesitamos para cumplir nuestra función 

    y tomar nuestro lugar como padres en la sociedad, 

    siguiendo el ejemplo de José, el esposo de María. 

    Señor, te pedimos que extiendas tu protección sobre las mujeres y niños que nos has confiado; guárdalos de todo mal y de todas las malas influencias. 

    Señor, envía tu bendición sobre la "Oración de las Madres", la "Oración de los Padres" y los "Hijos de la Fe" para que juntos seamos guiados por el Espíritu Santo”.

    La fuerza de la oración

    “Si nosotros, como padres, oramos diariamente en nuestros respectivos países, seremos verdaderamente bendecidos y el mundo cambiará a través de nuestras oraciones”, destacan en su web.

    Fue el hermano de la iniciadora de la organización Oración de Madres, Verónica Williams, quien fundó Father Prayers el año 2000.

    Maurice viajó a numerosos países impulsando grupos de oración. Hoy los folletos con las sencillas Oraciones de los Padres se han traducido a 15 idiomas.

    Sus oraciones dan frutos como el que comparte un padre de familia eslovaco en la web de Oraciones de padres. 

    “Asistí al encuentro nacional de Oración de los Padres en Svit y fue una maravillosa experiencia de fraternidad en la comunidad de hombres, padres, hijos y padres espirituales”, relata. 

    “Debo admitir que no quería ir por varias razones, entre ellas que no tenía el dinero -prosigue- Providencialmente, recibí el dinero de un donante el día anterior y nuevamente el día de mi viaje a Svit”.

    Todo en manos de Dios

    MARY ICON

    “Estaba muy preocupado por mi hijo, así que mi decisión fue clara: ofrecería todas las oraciones del encuentro por él”. 

    “No había terminado la escuela y la había abandonado por voluntad propia justo antes de graduarse”, lamentaba. También se fue de casa. 

    “Ni siquiera sabía dónde estaba ni dónde dormía, y me sentía muy mal por ello y me culpaba a mí mismo”, añade.

    Durante el encuentro, este hombre le explicó su preocupación al sacerdote, quien le escuchó y le ofreció consejos. 

    “Eran palabras del Señor a través suyo -asegura-. Seguí todas sus indicaciones y dediqué toda mi estancia en Svit únicamente a la oración por mi hijo”.

    “Me impactó cuando el Padre Anton describió en su conferencia la relación entre padre e hijo -confiesa-. Comprendí que hablaba de mi problema”. 

    “Dijo que un padre hace lo mejor por su hijo cuando no hace nada y lo deja todo en manos del Señor”, resumió. 

    “Esto me motivó a orar con aún más fervor por mi hijo”, agradece, así como la ayuda de otros hombres que asistían al encuentro. 

    “El domingo por la noche -concluye-, cuando regresé de Svit y mi esposa y yo estábamos viendo la televisión, recibí un SMS: "PAPÁ, ¿PUEDO VOLVER A CASA?".

    Patricia Navas, Aleteia

    Vea también      Los Hijos y la Vida de Fe