sábado, 13 de junio de 2026

Evangelio del día - Inmaculado Corazón de María


 

Libro de Isaías 61,9-11.

La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.
Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.
Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.


Primer Libro de Samuel 2,1.4-5.6-7.8abcd.

Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor,
tengo la frente erguida gracias a mi Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque tu salvación me ha llenado de alegría.

El arco de los valientes se ha quebrado,
y los vacilantes se ciñen de vigor;
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,
y los hambrientos dejan de fatigarse;
la mujer estéril da a luz siete veces,
y la madre de muchos hijos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el Abismo y levanta de él.
El Señor da la pobreza y la riqueza,
humilla y también enaltece.

El levanta del polvo al desvalido
y alza al pobre de la miseria,
para hacerlos sentar con los príncipes
y darles en herencia un trono de gloria.


Evangelio según San Lucas 2,41-51.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".
Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?".
Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Benedicto XVI
papa 2005-2013
Discurso del 30/05/2009 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)


“Su madre conservaba estas cosas en su corazón.”

En el Nuevo Testamento vemos que la fe de María, por decirlo así, "atrajo" el don del Espíritu Santo. Ante todo en la concepción del Hijo de Dios, misterio que el mismo arcángel Gabriel explicó así: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1, 35). (…) El corazón de María, en perfecta sintonía con su Hijo divino, es templo del Espíritu de verdad (Jn 14,17), donde cada palabra y cada acontecimiento son conservados en la fe, en la esperanza y en la caridad.
Así podemos tener la certeza de que el corazón santísimo de Jesús en todo el arco de su vida oculta en Nazaret encontró en el corazón inmaculado de su Madre un "hogar" siempre encendido de oración y de atención constante a la voz del Espíritu. Un testimonio de esta singular sintonía entre la Madre y el Hijo, buscando la voluntad de Dios, es lo que aconteció en las bodas de Caná (Jn 2,1s). En una situación llena de símbolos de la alianza, como es el banquete nupcial, la Virgen Madre intercede y provoca, por decirlo así, un signo de gracia sobreabundante: el "vino bueno" que hace referencia al misterio de la Sangre de Cristo. Esto nos remite directamente al Calvario, donde María está al pie de la cruz junto con las demás mujeres y con el apóstol san Juan. La Madre y el discípulo recogen espiritualmente el testamento de Jesús: sus últimas palabras y su último aliento, en el que comienza a derramar el Espíritu; y recogen el grito silencioso de su Sangre, derramada totalmente por nosotros (cf. Jn 19,25-34). María sabía de dónde venía esa sangre (cf Jn 2,9), pues se había formado en ella por obra del Espíritu Santo, y sabía que ese mismo "poder" creador resucitaría a Jesús, como él mismo había prometido.
Así, la fe de María sostuvo la de los discípulos hasta el encuentro con el Señor resucitado, y siguió acompañándolos incluso después de su Ascensión al cielo, a la espera del "bautismo en el Espíritu Santo" (cf. Hch 1,5). (…) Precisamente por eso María es para todas las generaciones imagen y modelo de la Iglesia, que juntamente con el Espíritu camina en el tiempo invocando la vuelta gloriosa de Cristo: "¡Ven, Señor Jesús!" (cf. Ap 22, 17.20).
(EDD)

Oración

Medianera de todas las gracias y Madre de misericordia, acudo a ti en mis necesidades. Por los méritos de tu amable e Inmaculado Corazón, obténme la gracia que hoy te pido: (Menciona aquí tu petición). [1]
Guíame siempre hacia el Corazón de tu Hijo, derramando sobre el mundo la esperanza, la justicia y la paz. Amén." [1, 2]

"Han hecho lo que han querido con nosotros porque somos pobres": el pueblo de Perú al que el Vaticano pidió perdón de rodillas por el despojo de tierras atribuido al Sodalicio

El enviado papal monseñor Jordi Bertomeu y otras autoridades religiosas piden perdón a la comunidad de Catacaos, sábado 23 de mayo, 2026.

De rodillas. Con este gesto inusual representantes de la iglesia católica pidieron perdón el sábado 23 de mayo a las comunidades campesinas herederas del pueblo indígena Tallán en Perú.

Durante años denunciaron el despojo de sus tierras y la persecución por parte de empresas ligadas al Sodalicio de Vida Cristiana, la agrupación religiosa ultraconservadora fundada en 1971 por Fernando Figari y que fue suprimida por orden del papa Francisco en abril de 2025.

La decisión del fallecido pontífice se dio luego de la investigación de las denuncias por abusos sexuales y corrupción que enfrentaba el Sodalicio en el país sudamericano.

"Estamos aquí para pedirles perdón en nombre de la iglesia. Hemos llegado tarde, tendríamos que haber llegado hace 20 años, y lo sentimos de verdad", dijo en la misa celebrada en la ciudad de Catacaos, en el noroeste de Perú, monseñor Jordi Bertomeu, enviado especial del Vaticano para la fase de disolución de la agrupación sodalicia en Perú.

Representantes de la Iglesia piden perdón a la comunidad San Juan Bautista de Catacaos.
La homilía se realizó a petición de la comunidad campesina San Juan Bautista de Catacaos, después de un proceso de escucha liderado por monseñor Jordi Bertomeu.
                                                                                              Isabel Caro   BBC


Fuente de la imagenCortesía de los comuneros de Catacaos

Pie d





jueves, 11 de junio de 2026

Cuatro enseñanzas sobre el Sagrado Corazón sin usar palabras

Sagrado Corazón de Jesús

Entender bien la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y las enseñanzas que da, incluso sin palabras, es necesario para rendir un culto adecuado

Los papas del siglo XX alababan la devoción al Sagrado Corazón, definiéndola como una “necesidad” y “el compendio de toda la religión” - porque su contemplación nos deja muchas enseñanzas, aún sin usar palabras -. La Madre Teresa fue particularmente incisiva. Describía su devoción al Sagrado Corazón desde la infancia, y al citar el Evangelio decía:

“Deben aprender del Sagrado Corazón de Jesús. Es por eso que Jesús dijo: ‘Aprendan de mí’, no de los libros”.

La fe católica es tal que santo Tomás de Aquino ha podido escribir obras maestras teológicas e incluso los iletrados pueden tener una experiencia de fe profunda como la suya.

Piensen cómo la Iglesia nos habla sin usar palabras: en el Bautismo el agua nos lava la cabeza, el alma, y no hay una manera mejor en que Cristo pueda decir “Quiero estar unido completamente a ti, y quiero que tú me lleves fuera de la Iglesia a las calles” a través de su presencia real en la Comunión.

Es tan sencillo que puede entenderlo incluso un niño. Esto es el Sagrado Corazón.

1Es un corazón, no un cerebro

No existe ninguna devoción formal al Sagrado Cerebro de Jesús. Existe, sin embargo, una devoción al Cerebro Soviético de Lenin. El cerebro de Vladimir Lenin fue extraído de su cadáver tras su muerte y ha sido estudiado por científicos ansiosos de encontrar una clave de genialidad del líder de la revolución soviética.

Las dos devociones –la nuestra al Corazón, la suya al cerebro– son significativas.

Lenin inició el amplio sistema del comunismo soviético; su herencia fueron sus normas, su ideología y su jerarquía, y su cerebro fue quien lo ideó.

También Jesús inició un sistema –la Iglesia– con normas, enseñanzas y jerarquía, pero eso no era lo realmente importante para él, sino el misterio de la encarnación.

Nosotros honramos el Corazón de Jesús, no su cerebro. Para nosotros, su herencia es su misma vida, el hecho mismo de su existencia, como Dios y como hombre, que ha vivido entre nosotros.

2No es ni siquiera un aura

Vivimos en un mundo en que la gente cree que ser “espiritual” y ser “religioso” son dos cosas distintas. El Sagrado Corazón nos recuerda que el “espíritu” no existe en cualquier nivel alternativo mágico y etéreo de la realidad. Nuestro espíritu y nuestro corazón son una sola cosa.

El Sagrado Corazón es un atributo “espiritual, pero no religioso”.

Cualquier niño que lo considere ve muy claramente que en él Dios nos está diciendo que su encarnación ha sido real –que era realmente humano y divino– y que nuestra santidad no es una aureola externa a nosotros, sino una realidad que está dentro de nosotros.

3Nos muestra qué significa participar de la vida de la Trinidad

Un sacerdote una vez describió cómo su vocación había iniciado cuando vio el cuadro del Sagrado Corazón de su familia cuando era niño:

“Lo vi donarme su corazón”, recordó, “y, por lo tanto, le pedí que tomara el mío”.

Se consagró al Sagrado Corazón antes de haber entendido qué podría significar.

El sacramento del Bautismo nos vuelve partícipes de la vida divina de la Trinidad, lo que significa que las personas de la Trinidad existen en una continua donación recíproca de sí.

El Padre da todo al Hijo; el Hijo restituye todo al Padre y el Espíritu Santo procede de aquel amor, restituyendo todo. Cuando nosotros nos donamos a Dios en los sacramentos y entramos en las consagraciones menores que reflejan y apoyan los sacramentos –la consagración al Sagrado Corazón o a la Santa Virgen María– entramos en la donación de sí de la Trinidad.

El papa Juan Pablo II explicaba cómo es:

“Por la unión del Corazón de Jesús a la Persona del Verbo de Dios podemos decir: en Jesús, Dios ama humanamente, sufre humanamente, goza humanamente. Y viceversa: en Jesús, el amor humano, el sufrimiento humano, la gloria humana adquieren intensidad y poder divinos” (Ángelus, 9 de julio de 1989).

4Es un icono de lo que es eternamente el pecado

Es fácil considerar el pecado y la redención eventos acaecidos en el pasado, algo que ya ha terminado, pero “los que se sumergen en los desórdenes y en el mal crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios”, afirma el Catecismo (n. 598) citando a san Francisco.

La imagen del Sagrado Corazón muestra lo profundamente herida que está la Segunda Persona de la Trinidad –en su mismo corazón– y cómo lleva consigo el peso del pecado eternamente.

“Los pecados contra la castidad y la caridad hieren directamente el corazón de Jesús”, decía Madre Teresa. “Dejemos por lo tanto que nuestro amor y nuestra fidelidad sean un alivio para el Sagrado Corazón”.

La devoción al Sagrado Corazón nos recuerda que Jesús es Dios y es hombre. Alienta la donación de nosotros mismos, y ofrece reparación por los pecados del mundo.

Quizá parece anticuado, pero de manera positiva.

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Tom Hoopes, Aleteia

Vea también     El Sagrado Corazón de Jesús