domingo, 14 de junio de 2026

Un tercio de los países que disputan el Mundial de fútbol persigue o discrimina a los cristianos

En bastantes países la situación de los cristianos está lejos de mejorar. Pero también hay pequeños brotes verdes, como Irak, donde cuatro de sus jugadores son cristianos.

Raúl Jímenez, delantero de México, celebra un gol durante el partido inaugural del Mundial 2026.

Raúl Jímenez, delantero de México, celebra un gol durante el partido inaugural del Mundial 2026.


    Millones de personas que viven en 14 de los países participantes en el Mundial de fútbol que acaba de comenzar en EEUU, Canadá y México continúan sufriendo restricciones a su libertad religiosa o de creencia. Así lo atestigua el Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

    En total, el 30% de los países que participan en el gran evento deportivo del año aparecen como estados donde se produce discriminación o persecución. Según el informe de ACN, tres de los países participantes están clasificados como lugares de persecución religiosa. Otros once son clasificados como países donde hay discriminación significativa, que afecta a la libertad religiosa o de creencias.

    En Irán y Arabia Saudí, las interpretaciones estrictas del islam sustentan sistemas legales que restringen severamente la libertad religiosa, especialmente, para conversos y miembros de comunidades religiosas no reconocidas. Quienes desafían estas limitaciones se arriesgan a ser detenidos, encarcelados e incluso, en algunos casos, condenados a muerte.

    La República Democrática del Congo, por otro lado, sufre una inestabilidad crónica y una violencia persistente. El aumento de la actividad yihadista, por parte de grupos como las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) en el este del país, ha agravado aún más la situación.

    México, uno de los tres países anfitriones, recuerda que las amenazas a la libertad religiosa no provienen únicamente de leyes restrictivas. Aunque el país tiene una larga tradición de anticlericalismo institucional, la principal preocupación hoy surge del crimen organizado y el narcotráfico. Sacerdotes, líderes religiosos y agentes pastorales son con frecuencia objetivo de grupos criminales que buscan controlar a comunidades en distintas regiones.

    Haití presenta una situación aún más alarmante. Aunque se ha clasificado para el Mundial, solo uno de los 26 jugadores de su selección vive y juega actualmente en el país. Amplias zonas del territorio están bajo el control de bandas armadas, que en los últimos años han secuestrado y asesinado a numerosos líderes religiosos. Además, obstaculizan la labor de las iglesias y organizaciones confesionales.

    Minorías religiosas discriminadas

    Otros países participantes, como Marruecos, Túnez, Argelia, Jordania, Catar, Egipto y Turquía, albergan a millones de personas que no gozan plenamente de la libertad de religión. Las minorías religiosas —entre ellas cristianos, bahaíes y algunas comunidades musulmanas— siguen sufriendo diversos grados de discriminación y restricciones en la práctica y expresión de su fe, a menudo debido a una gran presión social.

    En este contexto, Irak ofrece un ejemplo de esperanza. Durante los últimos años, los cristianos y otras minorías religiosas han sufrido graves episodios de persecución y siguen denunciando formas de discriminación institucional. Sin embargo, la selección nacional de fútbol se ha convertido en un símbolo de unidad, al integrar a diferentes grupos étnicos y religiosos, como árabes, kurdos, chiíes y suníes. Cuatro de sus jugadores son cristianos. En un país donde los cristianos representan actualmente menos del 1 % de la población, es un hecho notable que cerca del 15 % del equipo esté compuesto por jugadores de este credo.

    En Uzbekistán, los estrictos controles sobre la actividad religiosa afectan a creyentes de distintas confesiones, incluida la mayoría musulmana. Hay fuertes límites a la libertad de culto y de expresión religiosa.

    Según Marta Petrosillo, directora del Centro de Estudios sobre Libertad Religiosa de ACN y editora jefa del Informe de Libertad Religiosa, el Mundial de Fútbol representa una oportunidad para visibilizar la situación de países donde este derecho está amenazado. “El Mundial reúne a personas de todas las culturas, religiones y naciones” – asegura Petrosillo- “También es una oportunidad para poner de relieve los desafíos a los que millones de personas siguen enfrentándose para ejercer su derecho fundamental a la libertad religiosa”.

    Marta Pretrosillo anima “a los gobiernos de todo el mundo a respetar y proteger este derecho, garantizando que todos puedan practicar, cambiar o compartir su fe libremente, sin temor a la discriminación o la persecución”.

    “Aunque los aficionados apoyen a diferentes selecciones, el Mundial también nos recuerda los valores que nos unen: el respeto por la dignidad humana y por la libertad de religión”, ha añadido.

    ReL

    Vea también   Persecución de los Católicos


    Evangelio del día - Domingo 11 A del Tiempo Ordinario ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?



     Libro del Exodo 19,2-6.

    Habían partido de Refidím, y cuando llegaron al desierto del Sinaí, establecieron allí su campamento. Israel acampó frente a la montaña.
    Moisés subió a encontrarse con Dios. El Señor lo llamó desde la montaña y le dijo: "Habla en estos términos a la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas:
    "Ustedes han visto cómo traté a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de águila y los traje hasta mí.
    Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece.
    Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada". Estas son las palabras que transmitirás a los israelitas".

    Salmo 100(99),2.3.5.

    Sirvan al Señor con alegría,
    lleguen hasta él con cantos jubilosos.
    Reconozcan que el Señor es Dios:
    él nos hizo y a él pertenecemos;

    somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
    ¡Qué bueno es el Señor!
    Su misericordia permanece para siempre,
    y su fidelidad por todas las generaciones.

    Carta de San Pablo a los Romanos 5,6-11.

    En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
    Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
    Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
    Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios.
    Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
    Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.

    Evangelio según San Mateo 9,36-38.10,1-8.

    Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
    Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
    Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
    Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
    Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
    Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
    Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
    A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
    "Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
    Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
    Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente."

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
    presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
    Homilía sobre la cosecha abundante,10,2-3; PG 63, 519-521


    “La mies es abundante”

    Todos los trabajos de los agricultores se dirigen, en último término, a la cosecha. ¿Cómo, entonces, llama Cristo cosecha a una obra que todavía estaba en sus inicios? La idolatría reinaba en toda la tierra... Por todas partes fornicación, adulterio, desenfreno, concupiscencia, robos, guerras... La tierra estaba llena de todos estos males. Ninguna simiente había sido sembrada. Los espinos, los cardos y la cizaña cubrían al tierra y no habían sido arrancados todavía. Ningún arado había surcado el terreno.
    ¿Cómo, pues, puede decir Jesús que la cosecha es abundante? ... Seguramente, los apóstoles quedaron desconcertados y desorientados: “¿Cómo podemos abrir la boca, nosotros, ante tanta gente? Nosotros, los once, como enseñar a todas las gentes de la tierra? ¿Sabremos, nosotros, ignorantes, abordar a los sabios, presentarnos, despojados, ante hombres armados; nosotros, subordinados, encararnos con las autoridades? No sabemos más que una lengua ¿sabremos discutir con pueblos bárbaros que hablan lenguas extranjeras? ¿Quién nos soportará sin entender nuestra lengua?”
    Jesús no quiere semejantes razonamientos que infunden perplejidad en sus apóstoles. Por esto llama el evangelio una cosecha. Como si dijera: “Todo está preparado, todas las disposiciones están tomadas. Os envío a cosechar el grano maduro; podréis sembrar y recoger el mismo día.” Cuando el agricultor sale de su casa para ir a la mies, desborda de alegría y resplandece de felicidad. No hace caso ni de los trabajos ni de las dificultades que podrá encontrar... “Prestadme vuestra lengua, dice Cristo, y veréis el grano maduro entrar en los graneros del rey.” Y los envía en seguida diciéndoles: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mt 28,20)
    (EDD)

    Reflexión sobre el cuadro

    En el Evangelio de hoy, Jesús envía a sus discípulos a las ovejas perdidas de Israel. No los envía con las manos vacías. Les da autoridad, poder y una misión. Pero fíjate en lo que les pide primero: que recen. Les pide que recen al Dueño de la mies para que envíe obreros. Es una petición sorprendente. Jesús mismo está trabajando, pero dice a sus discípulos que la mies es demasiado grande para él solo, que necesita colaboradores y que deben pedir a Dios que envíe más. Esta petición se ha interpretado a menudo de forma demasiado restrictiva, como una oración para sacerdotes y religiosos. Pero el Evangelio es más amplio que eso. Todo bautizado es necesario. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar. Cada uno de nosotros tiene una pala que recoger, un campo que cuidar, un rincón de la mies al que sólo nosotros podemos llegar. El grano no se recogerá solo. Y si dejamos nuestra hilera sin trabajar, se queda sin trabajar, porque nadie más está exactamente donde estamos nosotros.

    Y, sin embargo, Jesús supo desde el principio lo frágiles que podían ser sus colaboradores. Del grupo más amplio de discípulos eligió a doce, un número rico en significado, vinculado simbólicamente a las doce tribus de Israel. Formó cuidadosamente a los apóstoles, viajó con ellos, les enseñó, les permitió ser testigos de milagro tras milagro. Y, sin embargo, cuando vio la cruz, se dispersaron. Cada uno de ellos. Pedro le negó. Judas le traicionó. El resto huyó en la noche. El Evangelio no pasa por alto este detalle. Está en el corazón de la historia. Jesús llama, enseña, forma... pero... Él no obliga. Nunca lo ha hecho. Lo mismo ocurre hoy. Nos llama a cada uno por nuestro nombre, pero la respuesta siempre la damos nosotros.

    Nuestro cuadro nos muestra exactamente lo que Dios no hace. No nos obliga. No nos hace marchar a sus campos bajo vigilancia. No, simplemente nos invita, y deja la respuesta enteramente en nuestras manos. Un sí, un no, o incluso un tímido déjame probar a ver. La elección es siempre nuestra. Los hombres que se inclinan sobre las hileras de cebollas en este tranquilo campo de Hampshire no tenían esa opción. Michael Ford los pintó en 1942, en plena guerra, en un campo cercano a Overton, su pueblo natal. Son prisioneros de guerra italianos, la mayoría capturados durante la campaña del norte de África, en la que el ejército de Mussolini se enfrentó al británico a través del desierto. Muchos habían sido trasladados a Gran Bretaña, a la campiña de Hampshire, alojados en campamentos de las cercanas localidades de Whitchurch y Popham. Se les puede identificar por sus uniformes: el distintivo marrón con grandes parches naranjas, cosidos con precisión para que no pudieran desaparecer desapercibidos en el paisaje inglés.

    Ford, que estudió en Goldsmiths y trabajó como artista de guerra en el Imperial War Museum, registra la escena con una ternura tranquila y documental. Aquí no hay drama, ni propaganda de guerra. Sólo hombres trabajando en el campo, lejos de casa. Gran Bretaña se enfrentaba en 1942 a una aguda escasez de mano de obra; con sus propios hombres en el frente, necesitaba manos para la cosecha, y los prisioneros tenían que ayudar. Y ése es precisamente el contraste que el Evangelio nos invita a sentir. Aquellos hombres trabajaban porque estaban obligados a ello. Pero Dios nos pide que trabajemos porque somos amados. La mies de Dios es igual de urgente, igual de real, pero no nos obligará a ninguno de nosotros a entrar en sus campos.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración 

    «Señor y Dueño de la cosecha, reconocemos que la mies es abundante y los trabajadores son pocos. Te pedimos hoy con fervor que envíes más obreros a tu campo. Abre los corazones y despierta el llamado en más personas, para que tu mensaje de amor y salvación llegue a cada rincón del mundo. Danos también a nosotros la valentía, los recursos y la disposición para ser instrumentos en tus manos. Amén.» [1, 2, 3]

    sábado, 13 de junio de 2026

    Evangelio del día - Inmaculado Corazón de María


     

    Libro de Isaías 61,9-11.

    La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.
    Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.
    Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.


    Primer Libro de Samuel 2,1.4-5.6-7.8abcd.

    Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

    Mi corazón se regocija en el Señor,
    tengo la frente erguida gracias a mi Dios.
    Mi boca se ríe de mis enemigos,
    porque tu salvación me ha llenado de alegría.

    El arco de los valientes se ha quebrado,
    y los vacilantes se ciñen de vigor;
    los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,
    y los hambrientos dejan de fatigarse;
    la mujer estéril da a luz siete veces,
    y la madre de muchos hijos se marchita.

    El Señor da la muerte y la vida,
    hunde en el Abismo y levanta de él.
    El Señor da la pobreza y la riqueza,
    humilla y también enaltece.

    El levanta del polvo al desvalido
    y alza al pobre de la miseria,
    para hacerlos sentar con los príncipes
    y darles en herencia un trono de gloria.


    Evangelio según San Lucas 2,41-51.

    Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
    Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
    y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
    Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
    Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
    Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
    Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
    Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".
    Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?".
    Ellos no entendieron lo que les decía.
    El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    Benedicto XVI
    papa 2005-2013
    Discurso del 30/05/2009 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)


    “Su madre conservaba estas cosas en su corazón.”

    En el Nuevo Testamento vemos que la fe de María, por decirlo así, "atrajo" el don del Espíritu Santo. Ante todo en la concepción del Hijo de Dios, misterio que el mismo arcángel Gabriel explicó así: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1, 35). (…) El corazón de María, en perfecta sintonía con su Hijo divino, es templo del Espíritu de verdad (Jn 14,17), donde cada palabra y cada acontecimiento son conservados en la fe, en la esperanza y en la caridad.
    Así podemos tener la certeza de que el corazón santísimo de Jesús en todo el arco de su vida oculta en Nazaret encontró en el corazón inmaculado de su Madre un "hogar" siempre encendido de oración y de atención constante a la voz del Espíritu. Un testimonio de esta singular sintonía entre la Madre y el Hijo, buscando la voluntad de Dios, es lo que aconteció en las bodas de Caná (Jn 2,1s). En una situación llena de símbolos de la alianza, como es el banquete nupcial, la Virgen Madre intercede y provoca, por decirlo así, un signo de gracia sobreabundante: el "vino bueno" que hace referencia al misterio de la Sangre de Cristo. Esto nos remite directamente al Calvario, donde María está al pie de la cruz junto con las demás mujeres y con el apóstol san Juan. La Madre y el discípulo recogen espiritualmente el testamento de Jesús: sus últimas palabras y su último aliento, en el que comienza a derramar el Espíritu; y recogen el grito silencioso de su Sangre, derramada totalmente por nosotros (cf. Jn 19,25-34). María sabía de dónde venía esa sangre (cf Jn 2,9), pues se había formado en ella por obra del Espíritu Santo, y sabía que ese mismo "poder" creador resucitaría a Jesús, como él mismo había prometido.
    Así, la fe de María sostuvo la de los discípulos hasta el encuentro con el Señor resucitado, y siguió acompañándolos incluso después de su Ascensión al cielo, a la espera del "bautismo en el Espíritu Santo" (cf. Hch 1,5). (…) Precisamente por eso María es para todas las generaciones imagen y modelo de la Iglesia, que juntamente con el Espíritu camina en el tiempo invocando la vuelta gloriosa de Cristo: "¡Ven, Señor Jesús!" (cf. Ap 22, 17.20).
    (EDD)

    Oración

    Medianera de todas las gracias y Madre de misericordia, acudo a ti en mis necesidades. Por los méritos de tu amable e Inmaculado Corazón, obténme la gracia que hoy te pido: (Menciona aquí tu petición). [1]
    Guíame siempre hacia el Corazón de tu Hijo, derramando sobre el mundo la esperanza, la justicia y la paz. Amén." [1, 2]

    "Han hecho lo que han querido con nosotros porque somos pobres": el pueblo de Perú al que el Vaticano pidió perdón de rodillas por el despojo de tierras atribuido al Sodalicio

    El enviado papal monseñor Jordi Bertomeu y otras autoridades religiosas piden perdón a la comunidad de Catacaos, sábado 23 de mayo, 2026.

    De rodillas. Con este gesto inusual representantes de la iglesia católica pidieron perdón el sábado 23 de mayo a las comunidades campesinas herederas del pueblo indígena Tallán en Perú.

    Durante años denunciaron el despojo de sus tierras y la persecución por parte de empresas ligadas al Sodalicio de Vida Cristiana, la agrupación religiosa ultraconservadora fundada en 1971 por Fernando Figari y que fue suprimida por orden del papa Francisco en abril de 2025.

    La decisión del fallecido pontífice se dio luego de la investigación de las denuncias por abusos sexuales y corrupción que enfrentaba el Sodalicio en el país sudamericano.

    "Estamos aquí para pedirles perdón en nombre de la iglesia. Hemos llegado tarde, tendríamos que haber llegado hace 20 años, y lo sentimos de verdad", dijo en la misa celebrada en la ciudad de Catacaos, en el noroeste de Perú, monseñor Jordi Bertomeu, enviado especial del Vaticano para la fase de disolución de la agrupación sodalicia en Perú.

    Representantes de la Iglesia piden perdón a la comunidad San Juan Bautista de Catacaos.
    La homilía se realizó a petición de la comunidad campesina San Juan Bautista de Catacaos, después de un proceso de escucha liderado por monseñor Jordi Bertomeu.
                                                                                                  Isabel Caro   BBC


    Fuente de la imagenCortesía de los comuneros de Catacaos

    Pie d





    jueves, 11 de junio de 2026

    Cuatro enseñanzas sobre el Sagrado Corazón sin usar palabras

    Sagrado Corazón de Jesús

    Entender bien la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y las enseñanzas que da, incluso sin palabras, es necesario para rendir un culto adecuado

    Los papas del siglo XX alababan la devoción al Sagrado Corazón, definiéndola como una “necesidad” y “el compendio de toda la religión” - porque su contemplación nos deja muchas enseñanzas, aún sin usar palabras -. La Madre Teresa fue particularmente incisiva. Describía su devoción al Sagrado Corazón desde la infancia, y al citar el Evangelio decía:

    “Deben aprender del Sagrado Corazón de Jesús. Es por eso que Jesús dijo: ‘Aprendan de mí’, no de los libros”.

    La fe católica es tal que santo Tomás de Aquino ha podido escribir obras maestras teológicas e incluso los iletrados pueden tener una experiencia de fe profunda como la suya.

    Piensen cómo la Iglesia nos habla sin usar palabras: en el Bautismo el agua nos lava la cabeza, el alma, y no hay una manera mejor en que Cristo pueda decir “Quiero estar unido completamente a ti, y quiero que tú me lleves fuera de la Iglesia a las calles” a través de su presencia real en la Comunión.

    Es tan sencillo que puede entenderlo incluso un niño. Esto es el Sagrado Corazón.

    1Es un corazón, no un cerebro

    No existe ninguna devoción formal al Sagrado Cerebro de Jesús. Existe, sin embargo, una devoción al Cerebro Soviético de Lenin. El cerebro de Vladimir Lenin fue extraído de su cadáver tras su muerte y ha sido estudiado por científicos ansiosos de encontrar una clave de genialidad del líder de la revolución soviética.

    Las dos devociones –la nuestra al Corazón, la suya al cerebro– son significativas.

    Lenin inició el amplio sistema del comunismo soviético; su herencia fueron sus normas, su ideología y su jerarquía, y su cerebro fue quien lo ideó.

    También Jesús inició un sistema –la Iglesia– con normas, enseñanzas y jerarquía, pero eso no era lo realmente importante para él, sino el misterio de la encarnación.

    Nosotros honramos el Corazón de Jesús, no su cerebro. Para nosotros, su herencia es su misma vida, el hecho mismo de su existencia, como Dios y como hombre, que ha vivido entre nosotros.

    2No es ni siquiera un aura

    Vivimos en un mundo en que la gente cree que ser “espiritual” y ser “religioso” son dos cosas distintas. El Sagrado Corazón nos recuerda que el “espíritu” no existe en cualquier nivel alternativo mágico y etéreo de la realidad. Nuestro espíritu y nuestro corazón son una sola cosa.

    El Sagrado Corazón es un atributo “espiritual, pero no religioso”.

    Cualquier niño que lo considere ve muy claramente que en él Dios nos está diciendo que su encarnación ha sido real –que era realmente humano y divino– y que nuestra santidad no es una aureola externa a nosotros, sino una realidad que está dentro de nosotros.

    3Nos muestra qué significa participar de la vida de la Trinidad

    Un sacerdote una vez describió cómo su vocación había iniciado cuando vio el cuadro del Sagrado Corazón de su familia cuando era niño:

    “Lo vi donarme su corazón”, recordó, “y, por lo tanto, le pedí que tomara el mío”.

    Se consagró al Sagrado Corazón antes de haber entendido qué podría significar.

    El sacramento del Bautismo nos vuelve partícipes de la vida divina de la Trinidad, lo que significa que las personas de la Trinidad existen en una continua donación recíproca de sí.

    El Padre da todo al Hijo; el Hijo restituye todo al Padre y el Espíritu Santo procede de aquel amor, restituyendo todo. Cuando nosotros nos donamos a Dios en los sacramentos y entramos en las consagraciones menores que reflejan y apoyan los sacramentos –la consagración al Sagrado Corazón o a la Santa Virgen María– entramos en la donación de sí de la Trinidad.

    El papa Juan Pablo II explicaba cómo es:

    “Por la unión del Corazón de Jesús a la Persona del Verbo de Dios podemos decir: en Jesús, Dios ama humanamente, sufre humanamente, goza humanamente. Y viceversa: en Jesús, el amor humano, el sufrimiento humano, la gloria humana adquieren intensidad y poder divinos” (Ángelus, 9 de julio de 1989).

    4Es un icono de lo que es eternamente el pecado

    Es fácil considerar el pecado y la redención eventos acaecidos en el pasado, algo que ya ha terminado, pero “los que se sumergen en los desórdenes y en el mal crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios”, afirma el Catecismo (n. 598) citando a san Francisco.

    La imagen del Sagrado Corazón muestra lo profundamente herida que está la Segunda Persona de la Trinidad –en su mismo corazón– y cómo lleva consigo el peso del pecado eternamente.

    “Los pecados contra la castidad y la caridad hieren directamente el corazón de Jesús”, decía Madre Teresa. “Dejemos por lo tanto que nuestro amor y nuestra fidelidad sean un alivio para el Sagrado Corazón”.

    La devoción al Sagrado Corazón nos recuerda que Jesús es Dios y es hombre. Alienta la donación de nosotros mismos, y ofrece reparación por los pecados del mundo.

    Quizá parece anticuado, pero de manera positiva.

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    Tom Hoopes, Aleteia

    Vea también     El Sagrado Corazón de Jesús