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lunes, 21 de abril de 2025

Ilona y Melvin, comprometidos y futuros bautizados: “Nuestra fe se convierte en el cimiento”

 

"Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." Estas palabras están siendo preparadas por miles de catecúmenos alrededor del mundo para escucharlas en la noche de Pascua cuando recibirán el bautismo. A lo largo de la Cuaresma, Aleteia nos cuenta la historia de estos hombres y mujeres que están felices de convertirse en hijos de Dios. Hoy, Melvin e Ilona, ​​jóvenes comprometidos, se preparan para recibir cuatro sacramentos en dos meses

"Una lluvia de gracias." Los propios Ilona y Melvin todavía están un poco sorprendidos por su camino de fe. Cuatro sacramentos en dos meses: "¡Qué agitación, pero qué alegría!" exclama Ilona. La noche de Pascua, estos jóvenes comprometidos, de 24 y 23 años, recibirán los sacramentos del bautismo, la Eucaristía y la Confirmación... antes de casarse el sábado 28 de junio. Su alianza con Dios era evidente. Tal como se conocieron hace tres años.

Melvin y Ilona se conocen gracias a las redes sociales. Ambos querían algo serio. Apenas dos meses después de conocerse iniciaron una relación. Casi inmediatamente, hablaron entre sí acerca de Dios. Sin embargo, ninguno de ellos creció en una familia practicante; sin embargo, su escolarización en instituciones católicas les animó a interesarse, a distancia, por la fe. "Siempre he tenido cierta sensibilidad hacia la religión católica, me gustaba entrar en las iglesias, visitarlas... Pero ya está", confiesa Melvin a Aleteia. "Por mi parte, tengo una madre católica y un padre ortodoxo, pero ninguno practicaba la religión. No hubo tal transmisión, así que crecí bastante indiferente a todo eso", admite Ilona.

Hasta esta ola de conversiones que se observa en Francia, la Iglesia cuenta cada año con un poco más de bautismos de adultos cuyos testimonios fluyen por todas partes. En la prensa, pero también en las redes sociales. La encuesta sobre catecúmenos realizada por Aleteia y Familia cristiana en 2025 destaca esta tendencia: los bautizados en Pascua son jóvenes, incluso muy jóvenes (el 44% tiene menos de 25 años), y muchos descubrieron la fe a través de las redes sociales (el 78% considera que han tenido un papel en el descubrimiento o la profundización de su fe, el 46% cree que ha significado mucho para ellos). Melvin e Ilona son parte de esta ola de jóvenes que están descubriendo la fe por sí mismos.

"Escuché sobre estas conversiones masivas y me intrigó", recuerda Ilona. “Quería saber más, descargué aplicaciones para entender la Biblia… Y empecé a ir a Misa un poco, solo para ver, pero sin estar realmente convencida”, dice la joven.

Mientras tanto, Melvin también se ve cuestionado por esta fe que inunda las redes sociales. "Empecé a seguir cuentas que hablaban de fe. Me hablaban, pero al igual que Ilona, ​​no hice nada", confiesa el joven. "En realidad, fue cuando conocí a Ilona cuando se me iluminó la idea".

Descubrimiento de la Misa Tridentina

"Mientras hablábamos, nos dimos cuenta de que ambos anhelábamos algo más grande que nosotros mismos. Esto impulsó nuestra búsqueda de la fe y nos dimos cuenta de que queríamos poner a Dios en el centro de nuestra relación", dice Ilona. Durante poco menos de un año, Ilona y Melvin iban a Misa juntos tan a menudo como podían. En octubre de 2023 solicitaron el bautismo y comenzaron su camino de catecumenado con la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en Essonne.

Melvin había descubierto el Rito Tridentino algún tiempo antes y para él fue una nueva revelación. "La primera vez que fui, sentí que me sumergía en una sacralidad que desconocía. Y me enamoré, quizás incluso más que Ilona (risas), de esta liturgia, del canto gregoriano que eleva el alma", confiesa Melvin. “Encontré la profundidad y trascendencia que buscaba”, coincide Ilona. Y aunque al comienzo se requiere cierto esfuerzo para dominar el misal, no fue "nada insuperable", asegura Melvin. "Al principio, puede que te sientas un poco perdido, pero nunca te excluyen. Siempre nos han atendido muy bien desde la llegada y enseguida te acostumbras a usar el latín, que es universal", asegura.

Melvin et Ilona lors du troisième scrutin.

Ambos dan testimonio del cambio radical que su conversión produjo en sus vidas. "Ya nada es igual porque todo tiene un significado. A nivel personal, sé que ya no estoy sola: más allá de Melvin, puedo recurrir a Dios con abandono y confianza, sean cuales sean mis miedos", sonríe Ilona. "Ahora somos tres en la ecuación. Nuestra fe se convierte en el pegamento que nos une", añade Melvin, recordando las palabras del beato Carlos de Habsburgo a su futura esposa, Zita: "Ahora debemos guiarnos mutuamente al Cielo".

Cécile Séveirac,Aleteia 

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sábado, 19 de abril de 2025

Williams, catecúmeno, se bautizará para estar con su familia para siempre

 

catecúmeno

"Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." Estas palabras están siendo preparadas por miles de catecúmenos alrededor del mundo para escucharlas en la noche de Pascua cuando recibirán el bautismo. A lo largo de la Cuaresma, Aleteia nos cuenta la historia de estos hombres y mujeres que están felices de convertirse en hijos de Dios. Hoy, Williamns, entrando en la Iglesia católica, siente que por fin ocupa su lugar en el mundo

No siempre es fácil encontrar tu lugar en el mundo. A Williams, que no conoció a su padre hasta su madurez y creció sin ninguna referencia religiosa, le ha costado muchos años. 

Pero su matrimonio, su paternidad y la Iglesia católica le han ayudado a tomar conciencia de su identidad y su misión. 

El signo definitivo de este hallazgo que ha dado paz a su vida es el bautismo, sacramento que recibirá el próximo 15 de junio en Madrid. 

“¿Quién soy en este mundo?”, recuerda que solía preguntarse. Y la respuesta fue afianzándose lentamente: “Soy el padre, el marido,… todo cobraba un sentido mucho más fuerte a través de la familia”. 

Este belga afincado en Madrid con su mujer española y sus dos hijos repasa pausadamente para Aleteia su proceso de conversión.

“Mi madre no es católica, me crió sola, y en mi pequeña familia no había sitio para la religión, estaba totalmente ausente -explica Williams Deschamps-. Bélgica es un país que está muy alejado de la fe”.

Su familia le llevó a Dios

Pero hace ahora 24 años, conoció en Bruselas a quien hoy es su mujer y madre de sus dos hijos.

Católica practicante, fue mostrándole al Dios que es amor y hablándole de Jesús y sus enseñanzas. 

El año 2008, decidieron casarse, por la iglesia. Al no estar bautizado, necesitó la autorización del arzobispado para formar un matrimonio mixto. 

El sacerdote que les preparó para casarse le ayudó descubrir el sentido del sacramento del matrimonio y de la comunidad.

“Empezamos a ir a la iglesia, ya le veía sentido -relata- Y había una cosa muy clara: que queríamos hijos, y educarlos en la fe”. 

Efectivamente, nacieron sus hijos, les bautizaron e incluso se mudaron a España el año 2016 buscando un entorno católico: colegios, parroquia,…. 

“Mi lugar”

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“Cada domingo me veía en la iglesia con la sensación de que me estaba perdiendo algo al no estar bautizado -destaca-, y no estaba con mi familia, no les quería estar sin ellos ni sin Dios, no lo quería para el futuro”. 

Así, hace dos años empezó el catecumenado con la certeza de que “tenía un sitio y no estaba en mi sitio”. 

Williams aprendió muchos conceptos y cosas nuevas y su fe se fortaleció. “La catequesis me ayuda a centrarme, a comprender, a pensar y sentir”, asegura.

Además, mirando atrás con la perspectiva de la fe, fue reconociendo muchas señales en su vida. 

“Ahora sé con certeza a dónde voy, pero en el día a día es muy difícil ser quien sabes que tienes que ser”, reconoce, refiriéndose a la lucha diaria contra sus defectos. 

En su camino de entrada a la Iglesia católica, el retiro de Emaús que hizo la primavera pasada ocupa un lugar importante. Le permitió vivir momentos muy bonitos y descubrir la importancia de la comunidad. 

“Los testimonios me ayudaron a ver el sentido de mis defectos y a afrontarlos con más tranquilidad”, señala, “salí mucho más sereno”.

Ahora, Williams va a misa todos los domingos, trata de vivir el perdón y en definitiva la vida cristiana.

“No estaba en mi sitio en la vida -concluye- y ya podré situarme en él, cerca de mi familia, y estaré con ellos para la eternidad”. 

Patricia Navas, Aleteia

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