Mostrando entradas con la etiqueta Trans. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trans. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de marzo de 2026

El 77% de los niños que se dicen trans sufren un trauma psicológico

 El estudio recoge la experiencia de 476 familias atendidas en los últimos cinco años.

Un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos.

Un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos.Unsplash



    Varias encuestas en los últimos años han puesto el foco en la llamada disforia de género de inicio rápido

    En su ensayo Nadie nace en un cuerpo equivocado (Deusto, 2022), los psicólogos José Errasti y Marino Pérez Álvarez ya advertían de que este tipo de disforia, que aparece de manera súbita en la adolescencia, suele estar vinculada a un entorno de contagio social, especialmente a través de influencers, foros y comunidades trans en Internet. 

    Primera gran encuesta

    En muchos casos este malestar encubre traumas previos, experiencias adversas, problemas de apego o situaciones de abuso, factores que el llamado "modelo afirmativo" pasa por alto al validar de forma inmediata la transición e incluso medicalizarla. The Objective amplía el tema.

    A finales de 2021, Amanda comenzó a recopilar datos y ha elaborado la primera macroencuesta nacional sobre el impacto de la ideología de género en menores

    El estudio recoge la experiencia de 476 familias atendidas en los últimos cinco años y sus conclusiones son contundentes: el 77% de los menores que se identificaron como trans arrastraban traumas relacionados con abusos, bullying, separaciones familiares, enfermedades o fallecimientos. 

    Además, un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos, con especial presencia de TEA, TDAH o altas capacidades.

    El informe también revela que la mayoría de los casos afectan a niñas: un 81% del total. Ellas suelen declararse trans entre los 12 y los 16 años, aunque la mayoría realiza únicamente una transición social, como el cambio de nombre en el colegio. 

    En los chicos, en cambio, es más frecuente la transición médica. Un dato relevante es el desistimiento: un 30% de las chicas y un 21% de los chicos volvieron a identificarse con su sexo biológico.

    El ámbito educativo también aparece en el informe: en el 70% de los casos, los padres no firmaron el cambio de nombre del menor, y en el 60% ni siquiera fueron informados. 

    Muchas familias denuncian presiones e incluso amenazas de derivación a servicios sociales. Amanda sostiene que los protocolos autonómicos "dificultan el acompañamiento adecuado" y pueden conducir a tratamientos hormonales cuyos efectos a largo plazo se desconocen.

    Los resultados coinciden con estudios internacionales, especialmente con el informe Cass en Reino Unido, que analizó más de 113.000 casos y concluyó que el aumento repentino de disforia en jóvenes responde a factores psicológicos y sociales, no biológicos

    Según Cass, muchos  menores presentan autismo, depresión, ansiedad o trastornos alimentarios, y un acompañamiento psicológico adecuado permitiría abordar el origen real de su malestar sin precipitar una transición.

    ReL

    Vea también     Transexualidad e Identidad de Género





    domingo, 9 de marzo de 2025

    A los 15 años, su hija dijo ser un hombre trans; ella, médico, no se dejó engañar con mala ciencia

     Un testimonio tras tres años de dolor, y evitando malos terapeutas ideologizados

    Chica morena triste

    La soledad y tristeza en muchas chicas jóvenes enlaza con el contagio social de creerse trans y su ideología

    GenerAzioneD, con sede en Italia, es una "asociación cultural, apolítica, aconfesional y sin ánimo de lucro cuyo objetivo es informar sobre los problemas de disforia/incongruencia de género en niños, adolescentes y jóvenes". Está formada por unas 200 familias cuyos hijos, "de un día para otro y sin ninguna manifestación en la infancia, se identificaron como transgénero". Consideran necesario "admitir que existen importantes lagunas en las investigaciones y estudios, grandes divisiones en la comunidad científica", sobre la disforia de género y el cambio de sexo. [Véase en ReL la sección Ciencia e Ideología de Género].

    Entre los testimonios que han publicado, se incluye uno del que se ha hecho eco Avvenire. Es la historia de una quinceañera italiana, que de repente declara a su madre: "soy un hombre transgénero". ¡En su clase hay otras 7 chicas que dicen lo mismo y los maestros lo esconden a los padres! Y en Internet todo un submundo que incitaba a la chica, la aplaudía, le decía lo que tenía que hacer, con instrucciones y pasos detallados.

    La madre es doctora en medicina, cree en la ciencia y la razón, sabe que la ciencia enseña que hay hombres y mujeres, y que se detectan con facilidad, y no se deja conducir por ideologías ni cintas transportadoras. Pero con paciencia y cariño la madre y el resto de la familia deciden "seguir la corriente" parcialmente a la chica. Publicamos su testimonio traducido, apenas un poco recortado.

    "Mamá, soy transgénero, mis amigos me ayudaron a entenderlo"

    - ¿Puedo hablar contigo?

    - Por supuesto, cariño.

    - Durante el confinamiento me di cuenta: soy un hombre transgénero. No entendía por qué me sentía tan mal. No entendía quién era yo. Mis amigos me ayudaron a entender. No lo tomes como una fase: simplemente, lo soy.

    Una rápida mención de la transición. Un rayo caído del cielo, una puñalada en el pecho. Unos meses antes, mi hija de quince años había empezado a llevar sudaderas negras holgadas y a cortarse el pelo –que siempre había querido llevar largo, cuidándolo minuciosamente–, pero nunca podría haber imaginado un cambio así.

    Instintivamente, la abrazamos, le aseguramos nuestro amor incondicional y le pedimos tiempo para decidir qué hacer.

    A pesar del shock, tuvimos la claridad mental de no aceptar utilizar el nombre masculino que ella escogió, propusimos un apodo.

    Durante el confinamiento pensábamos que las redes sociales les salvarían del aislamiento, pero ahora vemos que les han sumergido en un mundo que los adultos desconocemos por completo. La soledad es verdaderamente un drama que subestimamos enormemente, preocupados por salvar a la familia del contagio.

    Para entender, creo una cuenta en TikTok. Cada vez que entro veo muchísimos perfiles de chicas que alaban su trayectoria FtoM [female to male, de mujer a hombre], contando cómo eran “antes”, de forma triste y negativa, y cómo finalmente se están “transformando” en su verdadero yo masculino, con todos los beneficios posibles e imaginables.

    La primera ingesta de testosterona se convierte en el nuevo cumpleaños, la fecha del renacimiento. Muestran cambios físicos, semana tras semana. Dan a los seguidores una cita para el siguiente paso. Algunos comentarios demuestran la identificación típica del grupo de edad preadolescente: “Definitivamente soy trans", "Tu vídeo confirmó lo que pensaba", [...] "Siempre pensé que había algo mal conmigo y estaba tratando de resolverlo. Y utilicé Internet para ayudarme a hacerlo".

    En Instagram y YouTube ocurre lo mismo: veo chicas jóvenes que no sólo abogan por la terapia hormonal, sino que también publicitan fajas y, por si fuera poco, aspiran al gran objetivo de la mastectomía bilateral, a la que llaman 'cirugía superior'.

    Descubro que ahora cada adolescente en los perfiles sociales declara sus pronombres (ella/ella, él/lo, ellos/ellas) que definen el género con el que se identifica.

    En la red también puedo encontrar manuales de casi todo: cómo vestirse, cómo parecer más alta, cómo maquillarse usando rímel para simular el vello de la barba, cómo simular un 'paquete' masculino con un calcetín adecuadamente relleno y colocado en el lugar adecuado... la obsesión de estas chicas, de la que depende el éxito de todo el día, es 'hacerse pasar' (por hombre).

    Si en las tiendas se dirigen a ella en forma masculina me lanza una mirada desafiante. De lo contrario, se encierra en un silencio ofendido.

    También hay muchos cuestionarios sobre "cómo saber si soy trans". Yo mismo hago uno. Dice que soy 80% masculina. ¿Soy trans?

    El confinamiento los atrapó justo en el momento de la pubertad, cuando la interacción con sus compañeros es esencial. No creo que mi hija se haya enamorado jamás, ni siquiera platónicamente, que haya sentido mariposas en el estómago, que haya besado o incluso sido tocada por alguien. [...]

    ¿Qué sabe realmente sobre sexo y amor? Cuanto más profundizo en el tema, más me cuesta entender: géneros, definiciones… Encuentro una etiqueta para mí también: soy cisgénero demisexual, es decir, me identifico con mi sexo biológico (¡asignado al nacer!) y siento atracción sexual solo en conjunción con el amor. Y pensar que yo creía que simplemente era yo misma, simplemente enamorada de mi marido. Odio las etiquetas.

    Estudio, buscando confirmación de que es un trastorno que acompaña los cambios en el cuerpo femenino durante la pubertad. En cambio solo encuentro psicólogos que dicen a los padres que acepten acompañar la transición, o endocrinólogos que hablan de administrar hormonas sintéticas como si fuera obvio. La angustia me devora.

    Soy médico, creo firmemente en la ciencia y la biología y escuchar hablar de "sexo asignado al nacer" realmente me pone furiosa. ¿Cómo es posible que un concepto así sea aceptado tan fácilmente?

    El sexo se determina en el momento de la concepción mediante el encuentro de un óvulo y un espermatozoide. XX hembra, XY macho.

    ¿Son conscientes estos estimados colegas de las consecuencias de estos tratamientos que a primera vista me parecen peligrosamente experimentales? ¿Son conscientes de que estarán medicalizados de por vida?

    Pero lo que es aún más inesperado es que encuentro a muchos padres en Internet, dispuestos a respaldar inmediatamente el autodiagnóstico de niños de 12 años que nunca han mostrado incongruencia de género en el pasado. Como si hacer preguntas fuera incorrecto y transfóbico y una señal de falta de amor hacia sus hijos. Estoy realmente sorprendida. ¿Entonces lo mío no es amor?

    Me mandaron a una psicóloga que parecía muy buena y que trata disforia de género. En el primer encuentro, sólo mi marido y yo, le contamos nuestra historia: una familia unida, 3 hijos deseados, las alegrías, los inevitables problemas. Nos tranquiliza diciendo que la disforia de género no conduce inevitablemente a la transición, muchos aprenden a aceptar sus cuerpos… Comenzamos este viaje con esperanza.

    En la segunda cita, a la que asistimos mi hija, su padre y yo, la psicóloga preguntó: “¿Cuántos meses llevas sintiéndote varón?” Como responde que de 8 a 10 meses, la psicóloga me lanza una mirada que no me convence. Según las pautas que se utilizan actualmente, un periodo de 6 meses en el que uno se siente congruente con el género elegido es suficiente para declarar la disforia. Un escalofrío recorre mi espalda, pero en ese momento estamos demasiado cansados para pensar en ello.

    Mientras tanto, ella quiere conocer a sus nuevos amigos, a quienes nunca había conocido antes debido al encierro. Ahora entiendo quiénes son los que la ayudaron a entender que es un hombre transgénero.

    Comienzo a contactar con las madres del grupo, comparamos. Descubrimos que todas nuestras hijas alteran su voz, tratan de hablar con un tono gutural, han conseguido una faja y la usan, se visten rigurosamente de oscuro y con prendas posiblemente largas y sin forma, que cubren lo más posible sus manos y pies que son inevitablemente pequeños para un varón. Una sudadera o gorra oscura luce "varonil".

    Descubro que siguen un camino pre-establecido: el nombre masculino (hay sitios que sugieren nombres para hombres transgénero), los pronombres masculinos, la ropa holgada, la carpeta, la historia de la infancia reelaborada para demostrar la identidad trans, el sufrimiento de crecer.

    Todos siguen el mismo guion. Seguido de manuales online e influencers que también explican paso a paso qué decir a padres, profesores y terapeutas.

    La amiga que ciertamente contribuyó a abordar el malestar de mi hija en esta dirección definitivamente parece un hombre, inicialmente yo no tenía dudas de que lo fuera, me tomó un tiempo darme cuenta. El cabello negro, ralo, cubre en gran parte el rostro. Un paso suelto y saltarín. La oscuridad en la mirada.

    "Sólo en la clase de mi hija, 7 niñas se declaran trans"

    A medida que pasa el tiempo veo a mi hija copiando su corte y color de pelo (lo hace ella sola), comprándose las mismas sudaderas y pantalones (me entero cuando la llevo al colegio), incluso le salen pecas como a 'su amigo'. Descubro que en su clase hay al menos siete chicas que se declaran trans.

    Descubro que en el colegio ya ha salido del armario con sus profesores y descubro que ellos, además de no habernos informado, la llaman por el nombre masculino que ella ha elegido. Su nombre de pila es ahora su 'deadname', su nombre muerto, como se explica cuidadosamente en las redes sociales.

    Observo que en su habitación tiene pesas de gimnasio (compradas en un ataque de buena voluntad en el pasado y que nadie ha usado hasta ahora) para desarrollar músculos masculinos. En los meses más cálidos, luce pantalones cortos tipo bermudas con las piernas sin afeitar.

    Por supuesto, quiere usar los baños de hombres, pero seamos claros: existen peligros en usar los baños equivocados. El verano pasado, en plena crisis, fue a la piscina con una amiga durante todo el día (llevando estrictamente el uniforme trans de playa: pantalón corto, faja y camiseta anti-UV).

    La miré directamente a la cara, especificándole claramente que los baños de la piscina, que también son vestuarios donde uno anda desnudo, son peligrosos. Ella asintió enojada, pero no fue a ellos. No podemos negar la realidad y seguir las tonterías que nos dice el mundo.

    Cambiar de psicóloga, la otra ocultaba sus objetivos

    Su psicóloga nos invita a asistir a una asociación de padres 'afirmativos'. Nos negamos rotundamente. Ahora entiendo que ella quería llevarnos hacia la transición. Descubro dibujos aterradores con mutilaciones, mastectomías, sangre, indicios de suicidio. ¿Qué clase de madre soy? Descubro que la amiga hace dibujos casi idénticos. Descubro la autolesión. A su psicóloga no le importa.

    Chica triste y sola, foto de Prostooleh en Freepik

    Una chica sola, y probablemente muy triste... en riesgo de ser captada por cualquier ideología nefasta

    Está claro que hay que cambiar de dirección. Busco una neuropsiquiatra por iniciativa propia. Por suerte encuentro una persona empática y comprensiva que me cuenta que prácticamente todos los adolescentes que ve hoy en día declaran un nombre diferente, un género diferente, pronombres…

    Ella ve a mi hija, percibe la extrema sensibilidad, el miedo a crecer, el miedo a compararse con los demás… Centrémonos en el dolor, en sus causas, ese es el quid de la cuestión, la disforia es un síntoma. También cambiamos de psicóloga, por su sugerencia.

    Cambiemos también nosotros, intentemos escuchar lo que ella no nos dice, intentemos verla con otros ojos, con la mirada que ella necesita...

    Intentamos darle todo el amor que podamos, dejarle vivir una vida inmersa en el mundo real, intentamos fomentar amistades con amigos más sinceros, sin máscaras.

    Nunca vamos en contra de las amigos que no nos gustan: corremos el riesgo que empeore la cosa, estamos seguros de que eso llegará solo. De hecho, ciertas personas “tóxicas” desaparecen.

    Afortunadamente, las amistades que la involucran permanecen, la hacen reír y logran devolverla a una vida real, no virtual.

    Somos muy conscientes de que a los padres que no les 'afirman' los ven como enemigos y corren el riesgo de ser excluidos de la vida de sus hijos.

    Después de muchos meses, y de mucho trabajo sobre ella y sobre nosotros mismos, la neuropsiquiatra nos dirá “ya no os siente como enemigos”. Entonces ella dejó de hablar de 'transición'.

    Tratamos con hechos y palabras de hacerle entender que la amamos, sea quien sea y sea quien sea en el futuro. Tratamos de vivir la normalidad de nuestra familia sin presionarla, dándole tiempo para que entienda quién es sin drogas, sin forzarla, sin empujarla en ninguna dirección, sin afirmarla como hombre ni forzarla a 'ser mujer'.

    Encontramos un nuevo psicoterapeuta que la ayuda a profundizar en su malestar, para comprender los orígenes de su dolor.

    Poco a poco redescubre el gusto por la vida, descubre pasiones, hace proyectos para el futuro.

    En la familia, tanto nosotros como sus hermanos utilizamos un lenguaje neutro, la llamamos por apodos.

    La oscuridad que llevaba dentro ya no está: los terribles dibujos de hace dos años desaparecen, abandona los libros de instrucciones, sus actitudes son las mismas que las de muchos adolescentes infelices.

    Una noche, hace unos meses, 3 años después del comienzo de esta historia, se acurrucó a mi lado, me abrazó y llorando me dijo: “Tenías razón, no soy trans”.

    Lloramos, reímos y hablamos hasta altas horas de la noche. Comprendió que la incomodidad del cambio de cuerpo (pubertad), vivida en un mundo virtual durante la soledad del encierro, la llevó a abrazar la idea de haber nacido en el cuerpo equivocado, idea luego apoyada por amigos, la terapeuta y también por el mundo escolar.

    [...]

    Comprender que cometiste un error y te causaste dolor a ti misma y a las personas que te rodean es aún más difícil y aún más doloroso.

    Regresar a la escuela y declarar que desistes es agotador, fuente de ansiedad y sufrimiento. "Si dices que eres trans, nadie se sorprende. Cuando dices que te has dado cuenta de que no lo eres, todo el mundo te hace preguntas y tienes que justificarte".

    Estuvo muy ausente, incluso pasamos una noche en urgencias por un ataque de ansiedad muy fuerte, tiró a la basura muchas cosas relacionadas con ese periodo. Está muy preocupada por su generación, teme que muchos de los que han continuado el camino de la transición se arrepientan de decisiones irreversibles.

    También está muy enojada con los adultos que han respaldado superficialmente sus sentimientos de 'ser un hombre'. "No puedes ayudar a un adolescente que no se acepta a sí mismo a hacerse daño".

    Ahora las cosas están mejor, florece día a día, su mirada y su postura han cambiado. “Quiero dejar atrás todos esos años pasados en el dolor y la confusión. Ahora sé que puedo hacerlo”.

    ReL

    Vea también    Ideología de género: peligros y alcances





























    lunes, 10 de febrero de 2025

    Milei prohíbe la mutilación trans a menores: madres de MANADA piden más y dan 7 consignas de combate

     "Son tratamientos experimentales, no deben estar en el Programa Médico Obligatorio de ninguna edad"


    Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos.

    El presidente de Argentina Javier Milei, durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos.

    José María Carrera Hurtado

    10.02.2025 | 10:30

    Actualizado: 

    El presidente de Argentina, Javier Milei, se incorpora al creciente enfrentamiento y rechazo de los estados al lobby trans mediante la ilegalización de tratamientos transgénero. Lo hacía el pasado miércoles, cuando el portavoz de gobierno, Manuel Adorni, anunció la prohibición de estos tratamientos y cualquier otra intervención médica de cuestiones de género a menores.

    El representante de gobierno dio a conocer también que el Poder Ejecutivo derogará el artículo de la norma que permitía a los menores de 18 registrar su nuevo nombre y sexo.

    “A partir de ahora, los efectores del sistema público de salud, ya sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, ya no deberán garantizar este tipo de prácticas, por lo que dejarán de estar incluidas en el Plan Médico Obligatorio (PMO)”, anunció Adorni.

    La medida de gobierno nace a raíz de los múltiples informes que advierten de los “graves perjuicios” que estos tratamientos tienen en los menores de edad.

    “Teniendo en cuenta que el deber del Gobierno nacional es promover el bienestar general y garantizar la protección de los niños, se ha decidido avanzar con esta medida evitando la configuración de situaciones que puedan vulnerar sus derechos fundamentales. Lejos de afectar a un sector particular, tiene como fin garantizar el interés superior del niño, y proteger la integridad física y mental de los menores”, agregó el portavoz.

    MANADA: "Aplaudimos la medida, pero se deben subsanar todos los problemas graves"

    La medida anunciada por el gobierno ha sido aplaudida por organizaciones como MANADA - Madres de Niñas y Adolescentes con Disforia de Género Acelerada-. Se trata de la mayor organización del país dedicada a enfrentar al lobby LGBT y a palias sus consecuencias en familias y menores y que en noviembre de 2023 ya solicitó a la presidencia la aplicación de medidas como la mencionada.

    Pese a aplaudir la medida, la organización considera que es necesario implementar otras adicionales “para subsanar todos los problemas graves” originados por la ley de Identidad de género.

    Entre ese paquete de medidas adicionales, MANADA ha solicitado que al margen de los menores, también a los mayores de edad han de someterse a un “exhaustivo estudio psicológico y clínico para saber si está en condiciones de tomar tal decisión como un acto de voluntad libre”.

    Una decisión que podría verse condicionada por “problemas de maduración o trastornos” previos como déficit de atención e hiperactividad, trastorno del espectro autista, trastorno límite de la personalidad, autismo, anorexia o bulimia, entre otros. En ese caso, advierten de que la intervención debe demorarse, así como en el caso de que se constate que el paciente tenga alguna otra patología que pueda agravarse.

    Del mismo modo, también recuerdan al gobierno la urgencia de que quien vaya a recibir el tratamiento conozca todas las contraindicaciones del mismo y firme un consentimiento informado aceptándolas que sea supervisado por el Ministerio de Salud.

    No deben contemplarse "a ninguna edad"

    En todo caso, MANADA remarca que, “al ser tratamientos que se encuentran en experimentación, sin estadísticas suficientes ni confiables que indiquen mejoras en la salud integral, no deben estar incluidos en el Programa Médico Obligatorio de ninguna edad. En un país con altos índice de pobreza, la prioridad del Estado debe ser otra”.

    Apuntan, por último, a los colegios y gabinetes psicológicos, donde se dirigen a los autodenominados transgénero por el nombre y pronombres percibidos.

    Eso debe prohibirse inmediatamente. La “afirmación temprana”, también llamada transición social, ocasiona muchos problemas, ya que acelera un proceso de transformación para el cual los niños no son maduros”, apunta MANADA.

    Milei en Davos: "La ideología de género es abuso infantil y pedofilia"

    Milei ha expresado su rechazo a las prácticas de la “agenda LGBT” en numerosas ocasiones durante su gobierno. La última de ellas también durante su participación en el Foro Económico Mundial el 24 de enero.

    En su discurso, Milei denunció que es precisamente en foros como el de Davos donde “se quiere imponer que las mujeres son hombres y los hombres son mujeres si así se autoperciben”.

    En sus versiones más extremas, dijo Milei hablando de los menores de edad, “la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos. Están dañando irreversiblemente a niños sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones, como si un menor de cinco años pudiera prestar su consentimiento a semejante cosa. Y si ocurriera que su familia no está de acuerdo, siempre habrá agentes del Estado dispuestos a interceder en favor de lo que ellos llaman el interés del menor”.

    El presidente zanjó su intervención al respecto denunciando las consecuencias y efectos sobre “toda una generación que mutiló su cuerpo” “que tendrá que pasar su vida entera en tratamientos psiquiátricos para afrontar lo que hicieron. No solo. También han sometido a la inmensa mayoría a ser esclavos de las equivocadas autopercepciones de una diminuta mayoría. El wokismo pretende secuestrar nuestro futuro”.

    Las 7 medidas de MANADA para abordar o prevenir el contagio LGBT en la familia

    Con todo, MANADA considera que la batalla contra el lobby transgénero no debe ser exclusiva de los estados y gobiernos, sino que también la propia sociedad debe poner en práctica mecanismos de defensa y prevención ante la predominancia del discurso LGBT.

    Como parte de sus medidas, Cintia, una de las responsables de MANADA, detalla a Religión en Libertad 7 aspectos con los que padres, familiares y educadores pueden abordar -o prevenir- el “contagio” transgénero entre los menores. Se tratan de unas pautas que pueden ser especialmente útiles, al ser “el resultado de las experiencias de vida, de las pruebas y errores” de padres que ya han pasado por ello. “Salir de esto no es fácil, pero tampoco imposible”, apunta.

    1º Acompañar sin afirmar

    La integrante de MANADA cuenta que en el entorno familiar es importante “entender que lo que le sucede a nuestros hijos no es un capricho, sino un sentimiento genuino de angustia. Debemos escuchar, abrazar y contener con amor”, apunta. Algo que sin embargo debe hacerse “sin afirmar” su propuesta, “sin validar sus nombres de fantasía o pronombres contrarios a su sexo”.

    “Este debe ser el límite infranqueable dentro del mundo familiar. Para no confrontar, lo que se puede hacer es no volver a usar el nombre de fantasía, el inventado, pero esperar un tiempo a volver a usar el real. En ese lapso, se pueden usar otros apelativos, como `corazón´, `mi vida´, cielo´ u otros.

    2º Límites claros y sostenidos en el tiempo

    La madre indica que además de emplear siempre el nombre y pronombres reales, una de las claves para cualquier adolescentes son los límites “claros y sostenidos”.

    “Los necesita para sentirse seguro. No tengas miedo de hacer la tarea de padre. Nos han querido hacer creer que protegerlos es ser malos padres, pero cuando dependen de vosotros”, remarca.

    3º Aprender a negociar

    Siguiendo en la clave de acompañar sin afirmar, indica la importancia de aprender a negociar con los hijos que puedan estar confusos y orientarles en todos los aspectos de su vida, especialmente los relacionados a las muestras relacionadas con la expresión de la sexualidad. Por ejemplo, tratándose de la ropa -muchas veces las primeras muestras de la disforia de género de inicio rápido es cambiar la forma de vestir- “ellos pueden elegir la prenda, pero solo se comprará si le gusta a los padres, si saben que no son perjudiciales”, lo que también se extiende a salidas y compañías. “Hay cosas que se negocian, y otras que claramente no”, apunta la madre.

    4º Mantenerse firme en las rabietas: “Básicamente es educar”

    Cintia admite que en estas situaciones probablemente se den enfados o “berrinches”. Pese a ello, invita a mantenerse firmes en el tiempo –“básicamente es educarlos”, dice– y se irán haciendo cada vez más esporádicos y menos virulentos, dando paso a una mejor comunicación. “Esto trae un bienestar en sí mismo y la familia relaja tensiones. A medida que sucede, se abre paso el diálogo y así podemos empezar a compartir información. Cuando ellos digan que también la tienen, es fundamental aceptar ver o leer lo que proponen para poder analizarlo y dar la vuelta a la situación”, comenta.

    5º Límites al uso del móvil: “La mayoría del adoctrinamiento llega de las redes”

    La experimentada madre remarca que en la mayoría de ocasiones de jóvenes con sentimientos de disforia de género de inicio rápido, todo el adoctrinamiento llega de las redes sociales.

    Es por ello que menciona como uno de los consejos centrales “poner límites al uso del móvil”.

    “Nos consta lo difícil que es este punto. Aceptan más fácilmente que les llamemos por su nombre real a que les limitemos internet. Para ello, hay que tener en cuenta que los controles parentales gratuitos son como un chiste para ellos, logran hackear hasta los que son de pago. Lo ideal es llamar a la compañía y solicitar el bloqueo que se usa en empresas o colegios, lo que inhibe las redes sociales, la dark web o las páginas porno”, sugiere.

    6º En el colegio: de las peticiones al argumento psicológico

    La integrante de MANADA distingue dos posibilidades en el ámbito escolar: por un lado, existen los colegios más “amables” que no proponen demasiado adoctrinamiento. En estos casos, basta con “solicitar no fomentar el uso del nuevo nombre del menos entre directivos y profesores, utilizando solo el apellido”.

    En el caso de colegios más “combativos” y decididos a promover la llamada identidad de género, invita a acudir al certificado de discapacidad del menor o de su realización de terapia psicológica o psiquiátrica, aludiendo a las dificultades de su estado mental y emocional, con argumentos tales como “Mi hija/o está pasando por un estado de angustia y confusión, está bajo tratamiento en salud mental y sus terapeutas recomiendan no profundizar ese estado de stress y sus consecuencias que podrían dañar su salud física, por lo que solicitamos sea llamado/a por el apellido y con el pronombre correspondiente a su sexo biológico”.

    7º Conocer a las nuevas amistades y abordar el problema con los padres

    Cintia también advierte de que el inicio de la disforia viene aparejado con nuevas amistades, chicas o chicos con la misma problemática de disforia de género de inicio rápido y con los que se retroalimentan. Por eso, más allá de prohibir las nuevas relaciones, lo que considera prácticamente imposible, la madre llama a conocerlos personalmente en profundidad e incluso a hablar con los padres de estos chicos y chicas. “Seguramente estarán tan perdidos y angustiados como vosotros. Anímense, háblenles de MANADA y otras organizaciones, empaticen con esos padres y madres. Cuanta más conciencia generemos, más rápido saldrán de esto nuestros hijos y también nosotros”, apunta.

    Trump promete "poner fin a lo absurdo de la diversidad"

    Con la restricción anunciada, el presidente argentino Javier Milei se une a la corriente de rechazo al lobby transgénero de otros como Trump que el pasado 28 de enero, con solo 8 días tras su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, firmó un decreto prohibiendo la financiación y promoción de estas operaciones de cambios de sexo a menores.

    Fue durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos cuando el presidente advirtió que los promotores de género "están mutilando y esterilizando a un número cada vez mayor de niños bajo la afirmación radical y falsa de que los adultos pueden cambiar el sexo a través de una serie de intervenciones médicas irreversibles".

    "Esta peligrosa tendencia será una mancha en la historia de nuestra nación y debe terminar", remarcó Trump en Davos, anunciando que había establecido que de forma oficial “solo existen dos géneros, hombre y mujer”, buscando así “poner fin a lo absurdo de la diversidad” y cumplir su compromiso de “regresar al sentido común”.

    Con la firma del decreto será política de EEUU no financiar, patrocinar, promover, ayudar o apoyar la llamada 'transición' de un niño de un sexo a otro, indica el documento, que especifica que "se aplicarán rigurosamente" todas las leyes que prohíban o limiten estos procedimientos "destructivos y que alteran la vida".

    "Se acabó la guerra contra el deporte femenino

    Este miércoles el presidente Trump firmó otra de sus órdenes ejecutivas más recientes para prohibir la participación de atletas transexuales en deportes femeninos.

    “A partir de ahora los deportes femeninos serán solo para mujeres. Con esta orden se acaba la guerra contra el deporte femenino”, anunció Trump ante los aplausos de niñas y mujeres deportistas que le rodeaban.

    J. K. Rowling, la afamada autora de Harry Potter y duramente criticada por su rechazo al lobby transgénero, no dudó en aplaudir la medida de Trump. En sus redes sociales, la escritora felicitaba irónicamente “a todas y cada una de las personas de izquierdas que han hecho campaña para destruir los derechos de las mujeres y las niñas. Sin vosotros, no habría imágenes como esta”, dijo en referencia a la foto de Trump firmando la orden que acompañaba su post.

    José María Carrera Hurtado, ReL

























    jueves, 30 de enero de 2025

    Doctor en Ciencias disecciona los mitos trans: 7 conclusiones sobre una industria con mala ciencia

     «El riesgo de suicidio no disminuye con el cambio de sexo»,
    afirma Marco Del Giudice

    La ideología gay y trans desdibuja a las personas - foto de Isi Parente en Unsplash
    La ideología gay y trans desdibuja a las personas - foto de Isi Parente en Unsplash

    La ciencia cada vez cuenta con más evidencia de los daños que causa a las personas el llamado “modelo de afirmación de género”, es decir, las prácticas de la industria del cambio de sexo. 

    Marco Del Giudice es profesor en la Universidad de Trieste, doctor en Ciencias cognitivas, especializado en el área de Personalidad, diferencias individuales y de género y premiado en 2016 con el Early Career Award de la Sociedad de la Evolución y el Comportamiento Humano.

    Es uno de los muchos médicos y científicos que critican el "modelo afirmativo" y el cambio de sexo por su “incertidumbre sustancial y generalizada”, por usar argumentos “débiles y con importantes limitaciones”. “Es prudente y razonable considerar restricciones a la aplicación” de este modelo, dice.

    Ya varios estados y gobiernos dan “marcha atrás” y limitan o rechazan el "modelo afirmativo". Muchos denuncian que consiste, básicamente, en manipular, extorsionar y mutilar a niños y adolescentes. 

    En España existe AMANDA, la Asociación de Madres y Padres de Adolescentes, Niñas y Niños con Disforia Acelerada. Esta fue replicada pronto en Argentina por MANADA - Madres de niñas/os y adolescentes con disforia de género acelerada, a quienes entrevistamos-, que aglutina a afectados de todo Hispanoamérica.

    También existen organizaciones similares en el entorno anglosajón, como GENSPECT, o GenerAzioneD en Italia. Esta última acaba de hacerse eco de las investigaciones de Marco Del Giudice al respecto, en un extenso artículo con sus conclusiones para “restringir” la aplicación del modelo afirmativo, que resumimos.

    1º Los defensores del cambio de sexo tienen argumentos muy débiles

    Del Giudice comienza analizando unos “supuestos” (más bien presupuestos, suposiciones) del modelo afirmativo que, cuando muestran ser falsos, deberían llevar a que se abandone el modelo. 

    Los defensores del cambio de sexo en menores dicen que la disforia de género “no es una patología, sino una manifestación de la disonancia entre sexo y el género que debe afirmarse”.

    También dicen que no se explica por un “contagio social”, sino por la “creciente aceptación”. Y que se debe dar al joven la transición social y quirúrgica, en vez de una “espera” considerada “obsoleta y contraproducente”.

    Dicen también que estas intervenciones son “necesarias”, “salvavidas y efectivas, con una relación riesgo beneficio claramente favorable”.

    Todo eso que dicen los defensores del cambio de sexo en menores se basa en una “evidencia débil, incierta y, a menudo, extremadamente contradictoria”, que puede ser refutada, explica Del Giudice

    2º Las redes sociales, catalizadoras del “contagio social” trans

    El científico cita el estudio de Mirabella de 2022 que examinó a 125 adolescentes identificados como transgénero y/o no binarios atendidos en el hospital Careggi de Florencia y en el SAIFIP de Roma.

    “Entre las preguntas formuladas a los adolescentes estuvo la posibilidad de indicar los factores que, en su opinión, habían influido en su identidad de género. El 42,5% de los hombres biológicos y el 52,4% de las mujeres biológicas identificaron las redes sociales como un factor contribuyente”, explica el doctor.

    Una conclusión coherente con que “los procesos de transmisión y contagio social desempeñan un papel en la identificación transgénero”.

    3º El estrés o las tendencias suicidas no se deben al acoso y persisten tras la transición

    El autor remarca que la disforia de género se suele asociar con elevadas tasas de trastornos de ansiedad, depresión, alimentarios, de adicción, personalidad, disociativos o del espectro autista. En contraste con la hipótesis del “estrés de las minorías”; explica, “los problemas psicológicos y psiquiátricos asociados con la disforia de género muy a menudo comienzan a manifestarse antes de la propia disforia y tienden a persistir o disminuir solo débilmente después de la transición”.

    También se refiere a patologías concretas como el autismo, que “no pueden considerarse de manera realista como consecuencias del estigma y la discriminación”.

    “La hipótesis del “estrés de las minorías” sigue siendo en gran medida especulativa y se cuestiona por el hecho de que los trastornos a menudo surgen antes de la disforia y tienden a mejorar poco o nada después de la transición. Además, los estudios parecen indicar que el riesgo de suicidio se relaciona más con los trastornos mentales asociados con la disforia que con la disforia como tal, y no disminuye sustancialmente con la transición”, agrega Del Giudice.

    Marco Del Giudice.

    `Los procesos de transmisión y contagio social desempeñan un papel en la identificación transgénero´, asegura el doctor Marco Del Giudice.

    4º Los “nada convincentes” beneficios: no probados a corto plazo y desconocidos a largo

    Aunque los supuestos beneficios del modelo afirmativo se han “multiplicado” en los últimos años, los estudios que auguraban dichos beneficios “han resultado no ser convincentes tras un análisis cuidadoso”, afirma citando a Bränström y Pachankis, 2020 o Anckarsäter y Gillberg, 2020.

    Para el especialista, la investigación sobre la eficacia de las intervenciones afirmativas “adolece de una serie de limitaciones importantes”. Entre ellas, remarca “la falta de aleatorización; grupos de control completamente ausentes o inadecuados; control inadecuado de los factores de confusión; falta de comparación con otros tipos de tratamiento; falta de seguimiento a largo plazo; altas tasas de pérdida de pacientes durante el seguimiento o la tendencia a confiar en resultados subjetivos de autoinforme”.

    Según Del Giudice, “es probable que todo ello haya llevado a hacer hincapié en los beneficios a corto plazo de la transición (modestos desde el punto de vista clínico y susceptibles a importantes efectos placebo; Clayton, 2023), mientras que al mismo tiempo se subestiman las posibles consecuencias negativas a largo plazo”.

    Hasta ahora, agrega, las revisiones de la literatura científica elaboradas en Reino Unido, Suecia y Alemania arrojan la misma conclusión: “La calidad metodológica y los resultados de los estudios disponibles son muy débiles, y no permiten confirmar los beneficios de las intervenciones afirmativas dados los múltiples riesgos a largo plazo”.

    5º Los bloqueadores no hacen reflexionar, aceleran el proceso “no tan reversible”

    Para el doctor y psicólogo, una “suposición engañosa” de los promotores trans es que los bloqueadores ofrecen a los adolescentes un espacio de “pausa” y “reflexión” y la posibilidad de prolongar la evaluación psicológica antes de dar el paso a la transición.

    En realidad, afirma, “casi todos los adolescentes sometidos a tratamiento con bloqueadores (más del 90%) pasan luego a un tratamiento con hormonas cruzadas (Brik et al., 2020; Butler et al., 2018; Carmichael et al., 2021; etc). Estos datos están llevando a la comunidad científica a repensar la supresión de la pubertad, no como una pausa temporal sino como un paso decisivo (y en la práctica no tan “reversible”) en el camino hacia la transición médica”.

    6º El mito del arrepentimiento y las detransiciones del 1%

    La industria del cambio de sexo dice que pocos pacientes, menos del 1%, se arrepienten de haber hecho "la transición". 

    Para el experto, es difícil justificar ese dato. Los estudios hacen seguimientos demasiado cortos. Y se sabe que hay un porcentaje elevado de los pacientes que no regresan al seguimiento o lo abandonan.

    “Otro problema crucial es que la mayoría de los datos a largo plazo se refieren a una población de pacientes muy diferente a la actual, antes de la explosión de casos de disforia en los últimos años (especialmente en mujeres biológicas; Littman, 2021; Littman et al., 2023). La calidad metodológica de los estudios en este campo es generalmente baja, y las estimaciones más optimistas están teñidas de diversos tipos de errores (Cohn, 2023).  Por todas estas razones, los datos disponibles deben interpretarse con extrema cautela”, advierte Del Giudice.

    Del mismo modo, agrega que “ante la ausencia de estudios adecuados, es simplemente imposible estimar de manera fiable el porcentaje de pacientes que realizan la detransición. Según algunos autores, en la población actual de pacientes, la proporción podría alcanzar hasta el 10-30%, pero todas las estimaciones (ya sean altas o bajas) siguen siendo muy inciertas”.

    7º Conclusión: “Es prudente y razonable considerar restricciones”

    La conclusión de Del Giudice es tajante. La práctica y la teoría transgénero está “plagada de incertidumbre sustancial y generalizada” y los datos que dicen respaldarla “son débiles y presentan limitaciones metodológicas reconocidas”.

    Por eso varios países europeos y estados de Estados Unidos han empezado a bloquear estas prácticas. 

    “Se debe fomentar la apertura a modalidades de tratamiento alternativas, dada la falta de certeza sobre cuáles son las intervenciones más seguras y efectivas para abordar la disforia de género. A falta de evidencia sólida de que los beneficios de los tratamientos afirmativos superen los riesgos, es prudente y razonable considerar restricciones a su aplicación, especialmente en el caso de pacientes menores y de intervenciones invasivas”, concluye.

    ReL

    Vea también     El Colegio Americano de los Pediatras
    desacredita la ideología de género: "Hace daño a los niños".