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miércoles, 18 de octubre de 2023

5 consejos para padres de los santos Luis y Celia Martin

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Aún los santos Luis y Celia Martin, padres de santa Teresa de Lisieux, tuvieron que discernir cómo resolver los problemas normales de la crianza

¿Alguno de tus hijos es difícil de controlar? ¿Copian todos tus malos hábitos? ¿Te preocupa la predisposición del pequeño a los berrinches y las rabietas?

Bueno, no estás solo. Los santos Luis y Celia Martin, padres de santa Teresa de Lisieux, pasaron por los mismos problemas y tuvieron que discernir cómo resolverlos.

Claro está que ellos terminaron siendo los santos padres de niñas santas, pero la paternidad tampoco les resultó fácil y no siempre daban con las respuestas correctas.

Lo que sí hicieron fue perseverar y seguir esforzándose para satisfacer las necesidades de sus hijas y criarlas en un hogar de amor.

Aquí tienes cinco consejos útiles para padres de parte de los santos progenitores de la Pequeña Flor, que -a pesar del cambio de épocas- serán de utilidad para resolver las dificultades cotidianas a las que se enfrentan todos los padres en su deseo de formar niños virtuosos en el mundo moderno.

1CONSÁGRALOS A DIOS DESDE EL MISMÍSIMO COMIENZO

Celia tenía la costumbre de consagrar a sus hijos a Dios inmediatamente después de dar a luz, usando la siguiente oración.

Señor, concédeme la gracia de que este niño Te sea consagrado y que nada venga a empañar la pureza de su alma.

Aunque los frutos de esta consagración no eran inmediatamente evidentes, pone de manifiesto la dedicación que ponía en su forma de educar. Quería que todos sus hijos fueran santos, pero no esperó a trabajar por ese objetivo. Sabía que el «ahora» era el mejor momento para empezar.

2AMA CON ABUNDANTES CANTIDADES DE AFECTO

Happy family mother and toddler baby boy with sweet emotion hugging
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Es fácil olvidar que nuestros hijos tienen una gran necesidad de recibir nuestro amor ¡y en grandes cantidades! Luis y Celia amaban a sus hijas con un gran cariño, se aseguraban de que todas supieran el grandísimo amor que sentían por ellas. Céline Martin escribió sobre su padre: «Aunque duro consigo mismo, siempre era cariñoso con nosotras. Se desvivía por nosotras. Ningún corazón de madre podía sobrepasar el suyo».

Una de las formas en que Luis expresaba su cariño era usando apodos afectivos para sus hijas que expresaran su amor particular por ellas. A Marie la llamaba «Diamante»; a Pauline «Fina Perla»; a Céline «Intrépida», «Léonie de buen corazón»; y a Teresa «Pequeña reina» o «Ramillete».

3NO TE RINDAS SI TU HIJO ES DIFÍCIL

Celia tranquilizaba a su hermano en una carta para que no se preocupara si algún joven era difícil de manejar.

«No te intranquilice si descubres que tu pequeña Jeanne manifiesta mal genio. Eso no evitará que madure hasta ser una excelente muchacha más adelante, y que incluso sea tu consuelo. Recuerdo que Pauline, hasta los dos años, era igual, y yo estaba angustiadísima con ella… y ahora es la mejor de todas. Pero debo decirte que tampoco la consentí. Por pequeña que fuera, nunca permití que se saliera con la suya».

Pauline no fue la única en la familia Martin que generó estrés parental. Tanto Teresa como su hermana Léonie mortificaron a su madre Celia. Sin embargo, Celia y Luis no se rindieron y continuaron esforzándose aunque su trabajo pareciera infructífero al principio.

4SÉ UN EJEMPLO DE CARIDAD

Nuestros hijos imitan todos nuestros actos, para bien y para mal. Luis y Celia hicieron lo posible para servir de modelo a sus hijas con el trato al prójimo. Céline escribió que su padre era paciente con los demás, incluso cuando le trataban con dureza.

«Una ocasión le acompañé a cobrar la renta de la casa de una inquilina; era en la calle principal de Lisieux. La mujer se negó a pagar y corrió tras él profiriendo insultos. Yo estaba horrorizada, pero él permaneció tranquilo y no pronunció réplica alguna, tampoco se quejó de ella después».

¿Cómo podemos esperar que nuestros hijos sean pacientes y amables con otras personas si primero nosotros mismos no somos ejemplos de ello?

5¡DIVIÉRTETE CON ELLOS!

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En la actualidad, la tentación de dejar a los niños delante de una pantalla es enorme, y entre más cedemos a esa tentación, menos tiempo dedicamos tiempo a jugar con ellos. Sin embargo, a veces nuestros hijos necesitan nuestra atención, incluso en el reino de los juegos.

Céline escribió que su madre «incluso jugaba con ellas de buena gana, a riesgo de que sus propias labores diarias se alargaran luego hasta medianoche o después». Luis se unía también a los juegos y a menudo elaboraba pequeños juguetes para sus hijas, inventaba juegos y les cantaba canciones.

Ahora, con estos sabios consejos de los santos, ¡adelante con tu misión! Cuando las cosas se compliquen y parezca imposible, recuerda que Dios no los confió a tu cuidado por equivocación. ¡Puedes hacerlo!

Philip Kosloski, Aleteia 

Vea también    Cartas de Santa Teresa de Lisieux





















lunes, 15 de mayo de 2023

Santa Teresita de Lisieux tuvo una herida mística

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"Ella relató detalladamente el hecho, que suele llamarse el ataque del Serafín", testificó durante el proceso de beatificación de la hermana de Teresa, Paulina, es decir, la Madre Inés de Jesús, superiora religiosa de la futura santa

Santa Teresa del Niño Jesús. En las biografías de esta famosa monja carmelita francesa no ha aparecido hasta ahora información sobre la transverberación. Pero en los testimonios publicados de su proceso de beatificación se describe con gran detalle este extraordinario acontecimiento.

Proceso de beatificación de Teresa Martín

Según la legislación preconciliar, el proceso de beatificación de Teresa Martín constaba de varias partes.

Entre ellas están: el examen de los escritos de la candidata, el proceso ordinario de información sobre su fama de santidad, el proceso por la ausencia de culto público no autorizado a esta persona, y el proceso para probar sus virtudes heroicas.

El conjunto completo de documentos del proceso nunca se publicó.

Pero en 1973, con motivo del centenario del nacimiento de santa Teresa de Lisieux, el Teresianum de Roma decidió publicar, en francés, dos volúmenes de las Actas del proceso de beatificación y canonización de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz.

Testimonios de personas que la conocieron personalmente

En el primero de ellos -único y de valor incalculable- se encuentran certificados elaborados en base a los llamados cuestionarios de testigos. 

Son testimonios del proceso informativo que tuvo lugar en Lisieux en 1910-1911, apenas 13 años después de la muerte de Teresa.

En ese momento fueron interrogados 48 testigos, entre ellos 26 personas que conocían personalmente a Teresa. 

Hablaron de su fama de santidad, y de los milagros que comenzaron a ocurrir inmediatamente después de su muerte.

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Galería fotográfica

Entre las veintiséis personas que declararon como testigos de la vida de Teresa, estaban, por supuesto, sus propias hermanas

De particular interés es el testimonio de la madre de Inés de Jesús, Paulina Martin, la segunda de los nueve hijos de los santos esposos Celia y Luis.

«Historia de un alma» y el testimonio de Paulina Martin

La Madre Inés era carmelita y varias veces sirvió como priora en el convento de Lisieux. A partir de 1923, tras el nombramiento papal, ejerció como priora vitalicia, hasta 1951.

En diciembre de 1894, ordenó a Teresa que escribiera los recuerdos de su infancia, y es a ella a a la que debemos la escritura de Historia de un alma.

Después de la muerte de Teresa, fue la Madre Inés quien decidió publicar las notas de inmediato.

Y fue gracias a ella que apareció la primera edición de Historia de un alma en el primer aniversario de la muerte de Teresa.

Durante el proceso de información testificó en dos ocasiones, en agosto y septiembre de 1910.

En ellas subrayó que Teresa la quería no sólo como a su propia hermana -aunque esto era, por supuesto, motivo de alegría y de orgullo- sino sobre todo como persona que amaba a Dios. «Le rezo mucho, no porque sea mi hermana, sino por su santidad», dijo.

Herida de amor: su hermana no la creyó

En uno de los testimonios, la Madre Inés relata una situación que tuvo lugar dos años antes de la muerte de santa Teresita:

«En 1895, cuando yo era priora, me habló de una gracia mística a la que llamó «la herida del amor». 

En aquel tiempo el buen Dios permitió, sin duda, probarla, ya que yo no le di importancia. Incluso di la impresión de que no lo creía, y confieso que sí.

Reflexionando sobre lo que ella me había dicho después, me pregunté cómo pude haber dudado de su declaración incluso por un momento. Sin embargo, no le dije ni una palabra al respecto hasta mi última enfermedad».

«El ataque del serafín»

Dos años más tarde, poco antes de la muerte de su hermana, el caso la perseguía. Preguntó con valentía, y Teresa, con su típica ingenuidad, respondió a la Madre, que lo recuerda así:

«Entonces, en 1897, quise que me repitiera en la enfermería lo que me había dicho en 1895 sobre esta herida de amor. 

Entonces me miró con una sonrisa tierna y me dijo: Madre mía, le dije esto a mi Madre ese mismo día y mi Madre apenas me escuchó.

Cuando le expresé mi pesar por esto, ella repitió: «Mi madre no me hizo daño, solo pensé que el buen Dios lo permitía para mi bien mayor«, admitió Teresa, tan simple como siempre.

Después de un tiempo, relató en detalle el evento que a menudo se llama ataque de los Serafines, en honor a san Juan de la Cruz, quien enseñó que un alma inflamada de amor a Dios es atacada internamente por los serafines. 

La golpean con una punta de flecha o una lanza encendida por el fuego del amor

Tal situación ocurre cuando el alma humana está completamente inmersa en el amor y por este amor es atraída a una unión íntima con Dios.

Teresita del Niño Jesús herida por una flecha de fuego

«Fue unos días después de haberme ofrecido al Amor Misericordioso«, le dijo la hermana Teresa a su madre superiora, Inés. Y antes de morir, santa Teresita confesó:

«Estaba empezando a hacer el vía crucis en el coro cuando de repente me sentí herida por una flecha de fuego tan llena de calor que pensé que iba a morir

No sé cómo expresar este ardor. No hay comparación para comprender la intensidad de esta llama del Cielo. Un segundo más y seguro que estaría muerta.

Además, madre mía, los santos lo han sentido muchas veces. Lo leemos en sus biografías, mamá lo sabe bien. Lo sentí solo una vez en mi vida , y la sequedad volvió a mi corazón muy rápidamente.

Se podría decir que pasé toda mi vida religiosa en esta aridez . Raramente tuve algún consuelo, ni nunca lo anhelé. Al contrario, estaba muy orgulloso de que el buen Dios no se preocupara por mí. 

Las gracias sobrenaturales nunca me han atraído, preferí repetirle al buen Dios: no es mi deseo verte aquí en la tierra«.


Patricia Navas, Aleteia 

Vea también     El Evangelio de San Juan en los escritos
de Teresa de Lisieux

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martes, 22 de noviembre de 2022

Las preciosas cartas de amor de Luis y Celia Martin

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Luis y Celia Martin se casaron por amor el 12 de julio de 1858, tres meses después de conocerse. Sólo nos han llegado algunas de sus cartas, pero revelan un fino conocimiento mutuo, una tierna complicidad y un profundo e inalterable amor

Se aman «de por vida», en palabras de Luis. «Más que mi vida», abunda Celia. Palabras ardientes, con cada carta renovada. Ninguna fórmula preestablecida: «Te beso con todo mi corazón» (Celia, mayo de 1869), «Te beso como te amo» (Celia, agosto de 1873), «Solo me gustas tú, mi querido Luis» (24 de diciembre de 1876).

El cariño mutuo inspira a los santos esposos Martín palabras personales y conmovedoras, revelando un verdadero matrimonio de amor.

«Solo nos han llegado cuatro cartas -explica Hélène Mongin, su biógrafa, autora de Louis et Zélie Martin, les saints de l’ordinaire (ediciones Emmanuel).

Algunas se han perdido, pero tampoco debe haber muchas porque Luis y Celia se separaron muy poco durante sus 19 años de matrimonio. Además, a diferencia de su esposa, a Luis no le gustaba escribir.

Verdadero y profundo amor conyugal

La carta más significativa es la de Celia fechada el 31 de agosto de 1873. Está viviendo con sus hijos con su querido hermano Isidore Guérin en Lisieux.

Llegada el día anterior, tomó su pluma al día siguiente para expresarle a Luis cuánto extrañaba su presencia:

«Soy absolutamente como el pez que sacas del agua; ¡ya no está en su elemento, debe perecer! (…) Me siento incómoda, no estoy en mi plato, eso afecta el físico y estoy casi enferma. Sin embargo, razono conmigo misma y trato de ganar la partida. Te tengo en mente todo el día. Me digo a mí misma: «él está haciendo tal cosa en este momento». «Anhelo estar cerca de ti, mi querido Luis. Te amo con todo mi corazón, y aún siento redoblado mi cariño por la privación que siento de tu presencia; me sería absolutamente imposible vivir lejos de ti».

Para Hélène Mongin, «esta carta es la más reveladora. Es una extraordinaria declaración de amor. Podrías pensar que proviene de una pareja joven, ¡pero llevan casados 15 años!».


En mayo de 1869, Celia escribió:

«Te abrazo con todo mi corazón, estoy tan feliz hoy, al pensar en volver a verte, que no puedo trabajar. Tu esposa que te ama más que a su vida. Para una joven que pensaba que la vida religiosa era la vocación más perfecta, esta es la señal de un cambio radical».

«Contrariamente a su primera idea, no es a pesar del matrimonio sino en y por el matrimonio que se santifican», explica su biógrafa.

Una preocupación recíproca

Luis no solo conoce bien a su esposa, sino que también se preocupa por ella. «Él le señala todas sus inquietudes y la apoya», subraya Hélène Mongin.

En su única carta conocida, fechada el 8 de octubre de 1863 desde París, escribió:

«Es inútil decirte que tu carta me produjo un gran placer, menos en ver en ella que estabas demasiado cansada. Por lo tanto, te recomiendo encarecidamente la calma y la moderación, especialmente en el trabajo. Tengo algunos pedidos de la Compagnie Lyonnaise; una vez más, no te preocupes tanto, lograremos, con la ayuda de Dios, hacer una buena casita».

Se conocen profundamente. Unos años más tarde, en mayo de 1869, Celia le dice que está ordenando su banco de trabajo.

«No te enojes, no perderé nada, ni una plaza vieja, ni un pedazo de resorte, pues nada, ¡y luego estará muy limpio arriba y abajo!». No dirás que «solo moví el polvo», porque no habrá más. «Revela su ternura, su intimidad. Sentimos que hay experiencia», se ríe Hélène Mongin.

Bénédicte de Saint-Germain, Aleteia

Vea también       Catequesis sobre el Sacramento del Matrimonio - Papa Francisco














sábado, 16 de julio de 2022

5 claves para reforzar tu matrimonio mirando a los padres de santa Teresita

 

Padres de santa Teresita

Acércate a Jesús a través de la familia

Bajo el título Una santa de santos, Troy Hinkel escribió un artículo muy interesante en el sitio católico Prayer & Perspective en el cual habla sobre su retorno a la Iglesia católica y su encuentro con la vida y la obra de santa Teresita de Lisieux, pero, sobre todo, con el contexto familiar de la “más grande santa de los tiempos modernos” (como la llamó san Pío X).

Factor decisivo de la santidad de Teresita fueron sus padres, Celia y Luis Martin, ahora también santos, y su matrimonio fecundo en vocaciones religiosas, además de la pequeña santa del “caminito espiritual”.

De ellos, Hinkel extrae cinco claves que pueden ayudar a crecer en cercanía con Jesús a través de la familia y de la vocación como padre y como esposo.

1RECONOCE QUE EL MATRIMONIO ES UNA VOCACIÓN

Hay que recordar que Luis y Celia, cada uno por su cuenta, querían entrar en la vida religiosa. Tras ver que sus esfuerzos no fueron apoyados, Luis conoció a Celia a través de un encuentro providencial con su futura suegra Louise-Jeanne.

Después de un breve cortejo, se casaron.

En principio, los Martin batallaron para conocer el plan de Dios: querían servirle con pobreza, castidad y obediencia.

Vivieron “como hermanos” por diez meses, hasta que su director espiritual los animó a cumplir con el designio de Dios en su matrimonio.

Los Martin descubrieron que el matrimonio también es un llamado de Dios y una hermosa manera de servirlo. Tuvieron nueve hijos (de los cuales seis sobrevivieron; la menor: Teresita).

Leyendo su vida, se descubre que, en efecto, el matrimonio es un legítimo camino para lograr la santidad.

2LLENA TU VIDA MARITAL CON ORACIÓN Y ESPERANZA

La casa de los Martin se llenaba cada día con oración; oración que solo aumentó sus virtudes, las cuales eran muchas.

Luis convirtió una habitación de forma irregular de su casa (su hija Celine la describió como una torre de forma hexagonal) en la sala de oración.

A la familia y a los invitados se les permitía visitarlo cuando estaba allí, pero sólo si deseaban discutir las cosas de Dios. En un lado de la pared había escrito, «Dios ve todo” y en el lado opuesto: «La eternidad está cerca”.

Esto resume la manera como él y Celia vivieron sus vidas; reconociendo plenamente la Providencia -siempre presente- de Dios que conducía a una conversación continua con Él y que llenaba su vida diaria de una de las tres virtudes teologales, quizá la que mejor define a los Martin: la esperanza.

Era la virtud que les permitía transformar cualquier evento trágico en una razón para acercarse a Dios.

3DEJA A JESÚS QUE PURIFIQUE TU AMOR MARITAL

Los Martin se daban totalmente a Dios, dándose totalmente el uno al otro. Compartían todo: sus batallas, sus miedos, sus metas y sus victorias.

Su prioridad era pasar el mayor tiempo del día juntos, conversando, comiendo y recreándose con la familia.

Rezaban por separado todos los días, pero también rezaban en familia, especialmente el domingo o entre semana el Rosario.

Frecuentaban el Santísimo Sacramento y dejaban entrar en ellos a Cristo como fuente de amor verdadero.

Las cartas que Celia le escribía a Luis en sus numerosos viajes de negocios, después de 15 años de casados, estaban llenas de largos párrafos de amor, respeto, confianza y admiración. No podía esperar a su retorno, parecía una chiquilla enamorada y no la madre madura de nueve hijos…

4NO TE DESANIMES POR LAS IMPERFECCIONES

Tenemos la idea de que los santos son seres humanos perfectos, alimentados por la gracia en contra de errores y batallas. Por supuesto que esto es falso.

Celine, una de sus hijas y biógrafa, así como otros investigadores de la vida de los Martin, no se ahorraron estos pasajes donde es notoria la imperfección.

Por ejemplo, en uno de sus viajes a París, Luis escribió a Celia que había encontrado la moralidad muy laxa y mucho libertinaje en las costumbres.

La forma de vestir de las damas hacía tambalear la castidad de corazón de Luis.

Celia batalló con su ansiedad y sus temores, especialmente observando a su hija Leonie, que era la que podría haber sido más rebelde.

Las comparaciones con Leonie y las parisinas, al final, resultaron totalmente infundadas. Leonie respondió mucho mejor que los temores de su madre, y terminó haciéndose monja, pero no con las carmelitas, como sus hermanas, sino con las de la Visitación.

5SANTIFICA EL DESCANSO Y EL TRABAJO

Ambos, Luis y Celia se negaron a abrir sus tiendas en domingo, aun cuando sus competidores lo hacían, al menos por la tarde de ese día, logrando mejores negocios que los Martin.

Celia decía que la razón por la que ella y su marido tenían dinero era porque seguían los mandamientos de la ley de Dios.

Pasaban ese día con sus hijas, atendiendo sus necesidades de todo tipo, materiales o espirituales. Llevaban esa misma perspectiva a los días de trabajo.

Siempre insistieron en servir a sus clientes, seguido de sus trabajadores, antes de servir a su bolsillo.

Sin embargo, su casa, aunque no era rica, jamás fue fustigada por la pobreza o por problemas financieros, aunque uno podría haber pensado que no les importaba mucho hacer dinero.

Jaime Septién, Aleteia

Vea también       La importancia de una buena formación para un matrimonio santo