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martes, 17 de marzo de 2026

Hong Kong vivirá una Pascua histórica con 2.500 nuevos bautizados, 1.600 de ellos adultos

Han hecho falta tres semanas de escrutinios para alcanzar a los futuros bautizados. 

Se administrarán 2.500 bautismos: 1.600 a adultos y 900 a niños, cifras similares a las registradas en 2025.

Se administrarán 2.500 bautismos: 1.600 a adultos y 900 a niños, cifras similares a las registradas en 2025.

Los catecúmenos de Hong Kong han celebrado, durante tres semanas seguidas, el rito del escrutinio, en el cual los futuros bautizados reciben la unción. "Sean portadores de esperanza", les dijo el cardenal Stephen Chow Sau-yan, obispo de la Diócesis de Hong Kong. Agencia Fides amplia más datos.

Según el boletín semanal de la diócesis, Kung Kao Po, en la diócesis se administrarán 2.500 bautismos en Pascua: 1.600 a adultos y 900 a niños, cifras similares a las registradas en 2025. 

Un encuentro personal

Desde el domingo 8 de marzo, tercer domingo de Cuaresma, el cardenal Chow ha comenzado a presidir la serie de ritos de escrutinio de los catecúmenos celebrados en las parroquias.

En la iglesia de Cristo Rey, el obispo de Hong Kong ha explicado a los catecúmenos que "recibir el Bautismo significa acoger el 'agua viva', que es Cristo. Es solo el inicio de la vida de fe. Necesitan entrar en una relación más profunda con la Iglesia" para tener un encuentro personal con el Señor y convertirse en "portadores de esperanza".  

El cardenal ha añadido que, para acoger el "agua viva" en la propia vida, es necesaria la guía del Espíritu Santo, para entrar en el amor de la Santísima Trinidad y experimentar la revelación de Dios a través de la liturgia y los sacramentos. 

"No pueden limitarse simplemente a los apuntes tomados durante el catecismo –ha señalado-, sino que están llamados a comunicarse con el Señor en la oración y a vivir la comunión y la unidad en la Iglesia".

En el contexto del rito del escrutinio, algunos han compartido con los presentes su experiencia personal de encuentro con la fe. Tam Shun-yiu, bautizado el año pasado, es hoy vice responsable de la pastoral juvenil en la parroquia de San Judas y acompaña a los jóvenes en la lectura del Evangelio.

El catecúmeno Lo Hoi-nok, estudiante de la St. Anthony’s School, ha compartido que su vocación cristiana nació gracias a la formación y a las peregrinaciones organizadas por el colegio. Por su parte, Chen Qiutong, catecúmena de la Universidad de San Francisco de Hong Kong, ha explicado que pidió el bautismo tras entrar en contacto con las iniciativas de la pastoral universitaria.

ReL

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jueves, 17 de abril de 2025

Jessica, futura bautizada, recibirá el sacramento tras años de búsqueda

 

Catecúmenos
"Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Miles de catecúmenos de todo el mundo se preparan para escuchar estas palabras la noche de Pascua, cuando reciban el bautismo. A lo largo de la Cuaresma, Aleteia cuenta la historia de estos hombres y mujeres felices de convertirse en hijos de Dios. Hoy, Jessica, formará parte de la Iglesia después de años de insistente curiosidad sobre Dios y sobre el catolicismo

Esta Pascua, Jessica comenzará a formar parte de la Iglesia Católica, después de 40 años y a pesar de haber crecido en un hogar ateo. Durante la vigilia pascual, será bautizada por el padre Bruce John Hamilton en la parroquia de Corpus Christi en Canadá.

“Crecí en un hogar no religioso, por lo que no tenía mucho conocimiento sobre el catolicismo cuando era niña, pero recuerdo que caminaba a casa -desde la escuela- con mi abuela y pasábamos por la iglesia, sintiendo una sensación de calma y paz cada vez que cruzábamos por allí”. Durante muchos años, esta joven canadiense sentía que “había algo más grande allá afuera” y experimentaba una curiosidad insistente sobre Dios y sobre la Iglesia católica, sin embargo, nunca hizo caso a esa inquietud.

Un camino de regreso a casa, en familia

“Luego conocí a mi esposo, quien fue criado como católico pero no era practicante, y nos casamos. Después de que nacieron nuestros hijos, decidimos criarlos en la fe católica. A medida que nuestra familia comenzó a asistir a la Misa juntos, empecé a darme cuenta de que cosas que antes veía como casualidades en realidad eran parte del plan de Dios. Esta realización me llevó a un profundo deseo de seguir el camino de Dios”. 

La comunidad parroquial fue parte esencial para que Jessica tomara la decisión de bautizarse. Su parroquia está convencida de que las personas que quieren comenzar un camino junto a Jesús pueden vivir de una manera más plena si desde el principio se les brinda una formación profunda de la fe. Por ello, después de cursar los estudios de fe y crear una comunidad con  los feligreses por medio de pequeños grupos de formación, para Jessica no había más lugar a duda: 

“El bautismo había estado en mi mente, pero todavía sentía que había mucho que no comprendía. Mi esposo y yo comenzamos a asistir al programa Alpha en nuestra parroquia, que ofrecía un espacio acogedor para discusiones de mente abierta y esto me ayudó a explorar las muchas preguntas que tenía”.

Después de esto, fue momento de profundizar en su comprensión de la fe.

“Como catecúmena, fue alentador saber que teníamos el apoyo de nuestra comunidad y que nunca estábamos solos en nuestro camino”, comparte. 

Sin embargo, la canadiense admite que este camino no lo ha andado sola, hay una persona que siempre la acompaña y que fue clave para dar su sí a Dios, al bautizo y a una vida nueva.

Al preguntarle quién considera que es su santo patrono ella comparte: “La Virgen María, quien no dudó en decir 'sí' a Dios”. Y cierra haciendo una invitación a aquellos que están pensando en bautizarse:

“Si sientes curiosidad, no tengas miedo de seguir ese sentimiento. ‘Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, declara el Señor, planes para prosperarnos y no para dañarlos, planes para darles esperanza y un futuro’ (Jer 29,11)”.

Ingrid Basaldúa Guzmán, Aleteia

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miércoles, 19 de marzo de 2025

50 adultos se preparan para ser bautizados

 


La capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia ha acogido el "rito de la Elección" de cerca de 50 adultos que están preparándose en diferentes parroquias de la diócesis de Valencia para recibir los sacramentos de iniciación cristiana. La celebración fue presidida por el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent.

Los candidatos a los sacramentos de iniciación cristiana están preparándose en sus parroquias, acompañados por sacerdotes y catequistas, siguiendo el Plan diocesano de Catecumenado de Adultos "como un proceso de acercamiento a la fe".

ReL

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lunes, 10 de marzo de 2025

Louis, pronto bautizado: “La gracia de los catecúmenos es que reciben una llamada a seguir a Cristo”

 

“Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Estas palabras están siendo preparadas por miles de catecúmenos en todo el mundo para escucharlas en la noche de Pascua cuando recibirán el bautismo. A lo largo de la Cuaresma, Aleteia te cuenta la historia de estos hombres y mujeres que están felices de convertirse en hijos de Dios. Hoy, Louis habla de su larga búsqueda de significado. “Ya no busco a Dios, estoy con Él o Él está conmigo, pero nunca estoy solo. He encontrado un confidente y un amigo”

"Como el ciervo sediento busca el agua viva, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré presentarme ante Dios?" (Sal.41) Louis también lleva mucho tiempo buscando a Dios. Aunque llegó tarde a la fe, este antiguo militar, que ahora dirige su propia consultoría de metrología, está orgulloso de haber elegido ser católico. "Tengo suerte de haber hecho esta profunda elección. La gran gracia de los catecúmenos es recibir esta llamada vibrante a seguir a Cristo", explica a Aleteia. "Nunca lo creí hasta que lo sentí de verdad". Tras años de camino, Louis se prepara para ser bautizado en Pascua, a la edad de 53 años.

Louis, nacido Karim, es fruto de un matrimonio mixto entre un tunecino de tradición musulmana y una vandeana de tradición católica. Aunque fue educado durante parte de su vida por sus abuelos católicos, más bien conservadores, no fue bautizado ni asistió a Misa, como él mismo recuerda: "Aunque no era ajeno a la fe católica, no la conocía realmente. Tener un padre musulmán y una madre cristiana me llevó a una especie de flexibilidad, mientras crecía en una ciudad comunista (Bègles, nota del editor) donde el ateísmo era fuerte".

No tengo miedo de abandonar mi fe, sino de no poder estar a la altura de ese amor en el tiempo que me queda de vida. ¡Ojalá pudiera dar una milésima parte de lo que Él hace por mí!

Sin embargo, a los 21 años, Louis tuvo su primer encuentro con Dios. Fue tan fugaz como poderoso. Durante un curso de comando en la montaña, cerca de Barcelonnette, Louis se encontró con sus compañeros en una cresta. Frente a la inmensidad, en el techo de esos Alpes de dientes cincelados, el joven quedó prendado.

"Sentí algo indefinible. Me sentí grande y pequeño al mismo tiempo. Sentí que no estaba solo. Más tarde, me di cuenta de que por fin había tenido mi primer contacto con Dios".

Pero a Dios le gusta tomarse su tiempo. Su propio tiempo, que no tiene otra medida que la eternidad. Es el dueño de las circunstancias.

El segundo encuentro no tendría lugar hasta veinte años más tarde. Louis estaba en Túnez, donde atravesaba "una gran agitación interior" ligada a un corazón roto. "Me sentía perdido, atravesaba una especie de crisis y necesitaba volver a centrarme", recuerda.

Con una asociación, partió de Cartago para trazar un camino de peregrinación (la Vía Augusta, tras las huellas de san Agustín). Durante quince días, caminó junto a monjas con las que compartió reflexiones y experiencias. Entonces, frente al baptisterio de una basílica abandonada, se produjo la explosión. "Fue entonces cuando lo supe. Supe que esto era lo que estaba buscando; que por fin había encontrado a Dios".

Aunque está casado con una musulmana, que tampoco es practicante, Louis se mostraba receloso ante la reacción de quienes le rodean. "Tenía miedo al rechazo. Me daba mucho miedo, sobre todo que la gente me viera de otra manera. Pero mi mujer me apoyó mucho, y fue ella quien me ayudó a solicitar el bautismo", confiesa.

Bautizado para dar testimonio

Cuando Louis fue a Misa por primera vez, tuvo una experiencia casi mística. "Cuando terminó la Misa, no podía salir de la iglesia", recuerda. "Era como si estuviera atornillado a mi silla, y me quedé petrificado por la grandeza de lo que acababa de vivir. Era como un recién nacido que acaba de salir del vientre de su madre, dejar la iglesia me producía una especie de desgarro. Pero por fin estaba completo. Me invadió una profunda alegría interior. Tras año y medio de catecumenado, Louis afirma que su conversión le ha "tranquilizado" y no oculta su impaciencia por recibir el sacramento del bautismo, para el que ha elegido su nuevo nombre de pila. "Ya no busco a Dios, estoy con Él, o más bien Él está conmigo, pero nunca estoy solo. He encontrado un confidente y un amigo".

A pocas semanas del día tan esperado, Louis afirma que se fortalece "día a día" en su fe. Su único temor: no tener tiempo suficiente en esta tierra para dar testimonio. "Recibir el mensaje de Dios es una gran gracia, pero hay que compartirlo, de lo contrario todo está perdido. No tengo miedo de abandonar mi fe, sino de no poder estar a la altura de ese amor en el tiempo que me queda de vida. Si pudiera dar una milésima parte de lo que Él hace por mí".

Cécile Séveirac, Aleteia 

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