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domingo, 20 de abril de 2025

El Papa en el Urbi et Orbi: ¡No más estruendos de armas!

 

 El Papa imparte la bendición "Urbi et Orbi" en el Domingo de Pascua del Año de Gracia 2025.El Papa imparte la bendición "Urbi et Orbi" en el Domingo de Pascua del Año de Gracia 2025.

En el mensaje pascual, leído por Monseñor Diego Ravelli, Maestro de las Ceremonias Litúrgicas Pontificias, Francisco reitera su llamado al alto el fuego en Gaza, pide la liberación de los rehenes israelíes y el envío de ayuda humanitaria a los hambrientos. Repasando diversas realidades conflictivas en el mundo, recuerda que la paz no es posible sin un verdadero desarme.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano

“Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Pascua!”

Estas fueron las breves y sentidas palabras del Papa Francisco al asomarse este Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025, a la logia central de la Basílica de San Pedro para la bendición "Urbi et Orbi" (de la ciudad de Roma al mundo entero) tras la santa misa presidida por el Cardenal Angelo Comastri, por decisión del Pontífice. El tradicional mensaje pascual fue leído este año por Monseñor Diego Ravelli, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

Este gesto, lleno de esperanza y de fe, marcó no solo la celebración de la Resurrección de Cristo, sino también un testimonio de su fortaleza y dedicación pastoral, a pesar de las adversidades físicas que ha enfrentado en las últimas semanas. Otro momento especialmente conmovedor ocurrió al final, cuando Francisco se subió al papamóvil y recorrió la Plaza de San Pedro, saludando a los numerosos peregrinos presentes, felices de verle.

El Papa recorrió la Plaza de San Pedro a bordo del papamóvil tras la bendición "Urbi et Orbi" del Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.
El Papa recorrió la Plaza de San Pedro a bordo del papamóvil tras la bendición "Urbi et Orbi" del Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.   (Vatican Media)

El Obispo de Roma enfatizó que "desde el sepulcro vacío de Jerusalén llega hasta nosotros el sorprendente anuncio: Jesús, el Crucificado, «no está aquí, ha resucitado» (Lc 24,6). No está en la tumba, ¡es el viviente!". Asimismo, resaltó que "el amor venció al odio. La luz venció a las tinieblas. La verdad venció a la mentira. El perdón venció a la venganza. El mal no ha desaparecido de nuestra historia, permanecerá hasta el final, pero ya no tiene dominio, ya no tiene poder sobre quien acoge la gracia de este día".

Mensaje y bendición "Urbi et Orbi" en el Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.
Mensaje y bendición "Urbi et Orbi" en el Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.   (VATICAN MEDIA Divisione Foto)

Dirigiéndose a quienes sufren el dolor y la angustia, Francisco les dijo que "sus gritos silenciosos han sido escuchados, sus lágrimas han sido recogidas, ¡ni una sola se ha perdido!".

“En la pasión y muerte de Jesús, Dios ha cargado sobre sí todo el mal del mundo y con su infinita misericordia lo ha vencido; ha eliminado el orgullo diabólico que envenena el corazón del hombre y siembra por doquier violencia y corrupción. ¡El Cordero de Dios ha vencido! Por eso hoy exclamamos: «¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!» (Secuencia pascual).”

El Santo Padre recordó que la resurrección de Jesús es el fundamento de la esperanza y que a partir de este acontecimiento, esperar ya no es una ilusión. "Gracias a Cristo crucificado y resucitado, la esperanza no defrauda. ¡Spes non confundit (cf. Rm 5,5)! Y no es una esperanza evasiva, sino comprometida; no es alienante, sino que nos responsabiliza", escribió Francisco.

“Los que esperan en Dios ponen sus frágiles manos en su mano grande y fuerte, se dejan levantar y comienzan a caminar; junto con Jesús resucitado se convierten en peregrinos de esperanza, testigos de la victoria del Amor, de la potencia desarmada de la Vida.” 

Un llamado a la paz y a la solidaridad global

El Papa exclamó: "¡Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo. Cuánta violencia percibimos a menudo también en las familias, contra las mujeres o los niños. Cuánto desprecio se tiene a veces hacia los más débiles, los marginados y los migrantes".

En dicho contexto, el Pontífice expresó su anhelo de que volvamos a tener esperanza y "a confiar en los demás, —incluso en quien no nos es cercano o proviene de tierras lejanas, con costumbres, estilos de vida, ideas y hábitos diferentes de los que a nosotros nos resultan más familiares—; pues todos somos hijos de Dios".

Bendición "Urbi et Orbi", Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.
Bendición "Urbi et Orbi", Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.   (VATICAN MEDIA Divisione Foto)

Paz para Palestina, Israel y para todo el mundo

"Quisiera -insistió Francisco- que volviéramos a tener esperanza en que la paz es posible". Por ello, deseó que desde el Santo Sepulcro —Iglesia de la Resurrección—, donde este año la Pascua será celebrada el mismo día por los católicos y los ortodoxos, "se irradie la luz de la paz sobre toda Tierra Santa y sobre el mundo entero". Una vez más, el Obispo de Roma se mostró próximo al sufrimiento de los cristianos en Palestina y en Israel, así como a todo el pueblo israelí y a todo el pueblo palestino. 

Más aún, Bergoglio se manifestó preocupado por el "creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo". Al mismo tiempo, Francisco tiene presente a la comunidad cristiana de Gaza, "donde el terrible conflicto sigue llevando muerte y destrucción, y provocando una dramática e indigna crisis humanitaria", aseguró con meridiana claridad.

Luego, el Sucesor de Pedro instó a las partes beligerantes a cesar el fuego, liberar los rehenes y prestar ayuda a la población "que tiene hambre y que aspira a un futuro de paz".

Bendición "Urbi et Orbi", Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.
Bendición "Urbi et Orbi", Domingo de Pascua, 20 de abril de 2025.   (Vatican Media)

Conflictos en el Líbano, Siria, Yemen, Ucrania y Cáucaso Meridional

En su alocución, Francisco invitó a orar por las comunidades cristianas del Líbano y de Siria, "que ansían la estabilidad y la participación en el destino de sus respectivas naciones". En dicha línea, exhortó a toda la Iglesia a acompañar con atención y con la oración a los cristianos del amado Oriente Medio. Además, se refirió al pueblo de Yemen, que está viviendo una de las peores crisis humanitarias "prolongadas" del mundo a causa de la guerra y solicitó "buscar soluciones por medio del diálogo constructivo".

El Santo Padre auguró que "Cristo resucitado infunda el don pascual de la paz a la martirizada Ucrania y anime a todos los actores implicados a proseguir los esfuerzos dirigidos a alcanzar una paz justa y duradera". Incluso aludió al Cáucaso Meridional y alentó a rezar "para que se llegue pronto a la firma y a la actuación de un Acuerdo de paz definitivo entre Armenia y Azerbaiyán, que conduzca a la tan deseada reconciliación en la región".

Bendición "Urbi et Orbi", Domingo de Resurrección, 20 de abril de 2025.
Bendición "Urbi et Orbi", Domingo de Resurrección, 20 de abril de 2025.   (VATICAN MEDIA Divisione Foto)

La esperanza del Papa también es que la luz de la Pascua "inspire propósitos de concordia en los Balcanes occidentales y sostenga a los actores políticos en el esfuerzo por evitar que se agudicen las tensiones y las crisis, como también a los aliados de la región en rechazar comportamientos peligrosos y desestabilizantes".

En otro pasaje del texto, Francisco implora la paz y el consuelo a los pueblos africanos víctimas de agresiones y conflictos, "sobre todo en la República Democrática del Congo, en Sudán y Sudán del Sur, y sostenga a cuantos sufren a causa de las tensiones en el Sahel, en el Cuerno de África y en la Región de los Grandes Lagos, como también a los cristianos que en muchos lugares no pueden profesar libremente su fe".

“Allí donde no hay libertad religiosa o libertad de pensamiento y de palabra, ni respeto de las opiniones ajenas, la paz no es posible.”

"La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme"

El Papa aclaró que "la exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme". Francisco añadió que la luz de la Pascua nos invita a derribar las barreras que crean división y nos invita a hacernos cargo los unos de los otros. Con dicho espíritu de solidaridad, pidió que no falten auxilios al pueblo birmano, "atormentado desde hace años por conflictos armados, que afronta con valentía y paciencia las consecuencias del devastador terremoto en Sagaing, que ha causado la muerte de miles de personas y es motivo de sufrimiento para muchos sobrevivientes, entre los que se encuentran huérfanos y ancianos".

"Recemos -dijo- por las víctimas y por sus seres queridos, y agradezcamos de corazón a todos los generosos voluntarios que están realizando actividades de socorro. El anuncio del alto el fuego por parte de los actores implicados en ese país es un signo de esperanza para todo Myanmar".

El Sucesor de Pedro aprovechó la ocasión para llamar a los que desempeñan responsabilidades políticas a no ceder a la lógica del miedo que aísla, "sino a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo".

“Estas son las “armas” de la paz: las que construyen el futuro, en lugar de sembrar muerte.”

Francisco clamó que "nunca se debilite el principio de humanidad como eje de nuestro actuar cotidiano" y ante la crueldad de los conflictos que afectan a civiles desarmados, atacando escuelas, hospitales y trabajadores humanitarios, el Pontífice fue contundente: "No podemos permitirnos olvidar que lo que está en la mira no es un mero objetivo, sino personas con un alma y una dignidad". 

En la conclusión de su mensaje, con motivo del Jubileo Ordinario de 2025, el Santo Padre expresó: "La Pascua sea también ocasión propicia para liberar a los prisioneros de guerra y a los presos políticos".

“En la Pascua del Señor, la muerte y la vida se han enfrentado en un prodigioso duelo, pero el Señor vive para siempre (cf. Secuencia pascual) y nos infunde la certeza de que también nosotros estamos llamados a participar en la vida que no conoce el ocaso, donde ya no se oirán el estruendo de las armas ni los ecos de la muerte. Encomendémonos a Él, porque sólo Él puede hacer nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5).”

Sebastián Sansón Ferrari, Ciudad del Vaticano 
























lunes, 28 de febrero de 2022

Así reaccionan las Iglesias ortodoxas ante la invasión de Ucrania: una grave herida a la unidad

Las aliadas de Moscú no se atreven a hablar de guerra ni invasión...
excepto Onofre de Kíev


Liturgia del metropolita Onofre de Kíev el domingo 27 de febrero...
pide no usar justificaciones religiosas para la violencia

Con la invasión rusa de Ucrania, país de mayoría ortodoxa, las distintas iglesias ortodoxas han anunciado su esfuerzo de oración, y también de caridad y ayuda humanitaria, aunque con lenguaje muy distinto según la cercanía que tengan al Patriarcado de Moscú... o a los tanques rusos.

Antes de la guerra, la Ortodoxia ya se encontraba gravemente dividida: el Patriarcado de Moscú había ordenado dejar de orar por el Patriarca ecuménico de Constantinopla y lanzaba campañas de creación de jerarquías propias en el territorio de otros patriarcados, como África, con quejas indignadas del Patriarcado de Alejandría.

El detonante de la ruptura fue la creación de una Iglesia autocéfala en Ucrania en enero de 2018 que se acogía a Constantinopla y no a Moscú. Un precedente se había dado con la Iglesia Ortodoxa de Estonia en 1996, también acogida bajo Constantinopla. Cualquier iglesia ortodoxa que reconocía a la nueva iglesia ucraniana autocéfala -como la Iglesia Griega y el Patriarcado de Alejandría- sufría castigos y amenazas desde Moscú, la más rica y poderosa de las iglesias ortodoxas. Quizá ahora, con la invasión, será la más desprestigiada.

Bartolomé de Constantinopla: "violación de derechos humanos, violencia brutal"

El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, que tiene una primacía en honor entre los ortodoxos, en un mensaje difundido el jueves 24 de febrero expresó su “profundo pesar” y denunció la clara violación de cualquier noción de derecho internacional legitimidad.

En un firme comunicado, Bartolomé condenó "este acto injustificado de ataque de Rusia contra Ucrania, Estado independiente y soberano de Europa, así como la violación de los derechos humanos y la violencia brutal contra el género humano y sobre todo contra la población civil".

Desde su sede en Estambul, Bartolomé pidió orar "para que nuestro Dios, el Dios del amor y la paz, ilumine a los gobernantes de la Federación Rusa para que comprendan las trágicas consecuencias de sus decisiones y acciones que pueden incluso desencadenar una guerra mundial". También pidió a los gobernantes del mundo "que trabajen por una solución pacífica de esta crítica situación a través del diálogo honesto".

El Patriarca Bartolomé reza en su sede del Phanar por los caídos en Ucrania

El sábado 26 de febrero el Patriarca Bartolomé de Constantinopla ofreció la liturgia por el descanso de los caídos en Ucrania.

En el cuarto día de guerra, el domingo 27 de febrero, Bartolomé difundió otro mensaje firme, señalando que "la comunidad mundial sigue con horror el ataque militar y la invasión no provocada de Rusia, más allá de todo sentido de la ley y la moralidad, contra Ucrania, un estado independiente y soberano". Considera que "se desarrolla en Europa el conflicto más feroz desde la época de la Segunda Guerra Mundial"-

Denunció también que "durante los últimos días se está desarrollando una trágica catástrofe humanitaria en Ucrania. Una guerra que, como toda guerra, es una situación abominable y reprobable. Es el dominio de la irracionalidad sobre la razón, el odio sobre el amor, la oscuridad sobre la luz, la muerte sobre la vida".

Bartolomé anunció su cercanía al Metropolita Epifanio de Kiev "y nuestro apoyo inquebrantable a todo el pueblo ucraniano que sufre gravemente, que tiene una fe profunda en Dios y eligió vivir libremente y determinar su propia vida, como toda nación merece. Aunque, lamentablemente, algunos han llegado, en estos días, al punto de cuestionar incluso su existencia histórica y nacional. Nuestro pensamiento está constantemente con los heridos y con las familias de las víctimas inocentes, independientemente de su identidad étnica, y oramos por el descanso de sus almas al Señor de la Vida y de la Muerte. Estamos seguros de que el Señor escuchará nuestras oraciones y no abandonará a sus amados hijos en Ucrania".

El arzobispo greco-ortodoxo de EEUU: "es una invasión"

Uno de los que han hablado con más fuerza es el arzobispo grecoortodoxo de América, Elpifodoro, que pastorea 550 parroquias con 800 sacerdotes en Estados Unidos. Nació en una familia griega en Estambul, hizo el servicio militar en el ejército turco y se formó eclesialmente en Grecia y Líbano.

"Me molesta oír cuando lo llaman guerra. No es guerra. Guerra es cuando dos bandos se declaran la guerra y luchan. No tenemos una guerra en Europa: es una invasión", proclamó en la prensa griega tras un encuentro con autoridades civiles de Macedonia. "Esta es la invasión sin provocación por parte un país militar, política y económicamente más fuerte, contra un estado soberano e independiente que por desgracia no tiene el ejército necesario para resistir", declaró.

Epifanio de Kiev: "defendemos al mundo civilizado de un delirio sanguinario"

El metropolita Epifanio, primado de la Iglesia de Ucrania (autocéfala desde 2018, apoyada por Constantinopla) ha publicado un comunicado en cada día desde que empezó la invasión. Su estilo es directo y patriótico.

"Por tercer día, Ucrania, resiste con éxito y defiende su libertad y su futuro de la tiranía que el presidente Putin querría infligirnos. Podemos estar orgullosos de que como nación hemos respondido honorablemente a esta prueba a nuestra madurez nacional y espiritual. No sólo nos defendemos nosotros, sino que defendemos a todo el mundo civilizado del delirio sanguinario del líder de Rusia", proclamó en su mensaje del sábado.

"En esta batalla, los mejores hijos e hijas de Ucrania sacrifican sus vidas. Las fuerzas ocupantes matan a ciudadanos inocentes. Hoy rezamos por los muertos, recordamos a los que han muerto a manos del agresor. ¡Sea para ellos el Reino Celestial de Dios, la gloria y la memoria eterna!", añade.

"Ucrania y el mundo no olvidarán los crímenes que el enemigo ha perpetrado y seguirá perpetrando. Tras nuestra victoria habrá un segundo "Núremberg" contra los líderes del Kremlin que han cometido crímenes de guerra y han llevado a la humanidad al borde de la Tercera Guerra Mundial", continúa el pastor de los ortodoxos ucranianos que no siguen al Patriarcado moscovita.

El Patriarca ucraniano asegura oración "por Ucrania, sus defensores, ejército, victoria y paz" y pide a Dios que aporte guía, sabiduría y firmeza al presidente Zelensky y los líderes locales. También da las gracias a "nuestros diplomáticos ucranianos o amigos del mundo que trabajan día y noche para detener al agresor y devolver la paz a Ucrania" y pide que continúen "hasta que el agresor se vea forzado a detener su actividad criminal".

Elías II de Georgia: mencionar sin mencionar

El patriarca Elías II de Georgia se encuentra en una situación incómoda. En 2008 las fuerzas armadas rusas intervinieron en la región para mantener las regiones de Osetia y Abjasia con autonomía respecto a Georgia (y dócil dependencia respecto a Moscú). La Iglesia de Georgia no se atreve a enfadar a la de Moscú, pero tampoco ha querido mantenerse callada.

Así, Elías II fue ya el 24 de febrero el primer primado de una iglesia ortodoxa en expresarse, midiendo bien sus palabras.

"Basados en la agria experiencia de Georgia, sabemos lo importante que es la integridad territorial del país. Por eso, con dolor de corazón seguimos la tensa situación en Ucrania. Notamos que los eventos que tuvieron lugar ayer y hoy ya suponen una seria amenaza de derramamiento de sangre. Sin embargo, aún hay posibilidad de regularla situación. Imploramos a la Santa Trinidad que otorgue la paz al pueblo de Ucrania y al mundo entero", publicaba el día de la invasión.

No menciona la palabra "guerra" ni "invasión" (Putin castiga a quien las use, él y la prensa rusa hablan de "operación especial"), pero sí habla de "integridad territorial" (que cada bando puede entender como quiera).

Después, el patriarca georgiano ordenó al movimiento de jóvenes Davitianni coordinar una recogida de alimentos no perecederos y medicinas en todas las parroquias de Tiblisi como ayuda "para nuestros hermanos ucranianos" (mencionar "ucranianos" ya es significativo, porque la prensa rusa y ortodoxa rusa solo habla de ayudas a "refugiados del Donbass").

Serbia y Jerusalén no hablan de "guerra"

Entre los que no se atreven a hablar de "invasión" ni "guerra" está el Patriarcado de Serbia, siempre muy cercano a Moscú. Al tercer día de guerra, el Patriarca Porfirio se reunió con el presidente serbio, Aleksandar Vučić, y hablaron de la "situación" en Ucrania, esperando que el "conflicto" acabe pronto, según un comunicado del patriarcado serbio.

Después, el comunicado añade: "Cada guerra es una tragedia, y para nosotros es un hecho doloroso que dos estados fraternales y dos pueblos completamemte cercanos y hermanos, de la misma fe, cuya historia y cultura están entrelazadas, choquen". La Iglesia serbia "urge a Dios, creador de la paz, que detenga el uso de las armas tan pronto como sea posible y se inicie un diálogo".

En el cuarto día de guerra se manifestó el Patriarca ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, nacido en Grecia pero que desde la adolescencia se formó en Jerusalén. La Iglesia ortodoxa en Tierra Santa es pequeña, cuenta con unos cien mil fieles, y es muy dependiente de las ayudas extranjeras... especialmente de las moscovitas. El breve y tardío comunicado en su web habla de una “crisis dolorosa” en Ucrania, no menciona la palabra "Rusia", "guerra" ni "invasión" y se centra en llamar a todos los cristianos a unirse en oración “por nuestro mundo y por el pueblo de Ucrania”.

Curas ortodoxos rumanos ayudan en el reparto de comida en la frontera con Ucrania - foto de Irina Ursachi

Curas ortodoxos rumanos ayudan en el reparto de comida en la frontera con Ucrania - foto de Irina Ursachi.

Los ortodoxos rumanos empiezan la acogida de refugiados

ACNUR, la agencia de refugiados de la ONU, aseguraba el domingo que ya al menos 368.000 ucranianos habían dejado el país y vaticinaba que la guerra podía provocar hasta 4 millones de desplazados. Aún no se ha difundido un desglose por países de acogida.

Muchos de ellos ya están en Rumania, que cuenta con una de las iglesias ortodoxas más vivas y dinámicas. La Iglesia Ortodoxa Rumana tiene entre 17 y 20 millones de seguidores, con unas 15.000 parroquias y otros tantos sacerdotes, y 8 de cada 10 rumanos declaran cumplir con el precepto dominical y las fiestas religiosas.

El Patriarca Daniel, primado de la Iglesia ortodoxa rumana, difundió un comunicado expresando la preocupación de su iglesia por "el inicio de la guerra en Ucrania, una guerra iniciada por Rusia contra un Estado soberano e independiente. Esperamos que las fuerzas políticas euroatlánticas puedan encontrar un camino hacia un diálogo pacífico por el bien de Ucrania y de toda Europa. Al mismo tiempo, expresamos nuestra plena solidaridad con los cristianos ortodoxos rumanos que viven en Ucrania, así como nuestra disposición a ayudarlos por nuestra cuenta".

En Rumanía, el equivalente a lo que sería Cáritas en países católicos es la Federación Filantropía, que agrupa a 25 asociaciones solidarias ortodoxas rumanas. Sus voluntarios, acompañados de clérigos que hablan ucraniano -4 sacerdotes que lo hablan se turnan en la frontera en Siret-, se han desplegado ya en la frontera y se ofrecen a colaborar con el Estado en la acogida a refugiados. "Mostremos amabilidad y empatía para poder alojar, alimentar y arropar a las personas que necesitan nuestra ayuda", proclama un comunicado.

La arquidiócesis ortodoxa de Suceava y Radauti ofrece alojamientos en parroquias y monasterios, además de víveres y productos de higiene. Buena parte de los voluntarios pertenecen a la asociación diocesana de jóvenes.

Con un listado, un sacerdote rumano que habla ucraniano colabora en la frontera de Rumanía y Ucrania

Onofre, el metropolita de Moscú en Kiev, con la independencia, contra el odio

Pese al nacimiento de una Iglesia Ortodoxa ucraniana desligada de Moscú en 2018, la mayoría de las parroquias ucranianas se mantuvieron bajo el Patriarcado moscovita, con el metropolita Onofre al frente.

El primer día de la invasión, el 24 de febrero, Onofre publicó en la web de su metrópolis un mensaje condenando la campaña militar e invasión rusa y animando a los ucranianos a defenderse, con las armas y la oración. Se retiró de la web del Patriarcado moscovita pero se mantiene en la de la Iglesia ucraniana ligada a Moscú. Es un comunicado que ha citado, por ejemplo, el párroco ortodoxo ruso de Madrid.

"Desafortunadamente, Rusia ha lanzado operaciones militares contra Ucrania, y en este fatídico momento os insto a no entrar en pánico, a ser valientes y a mostrar amor por vuestra patria y por los demás. Os insto, en primer lugar, a intensificar la oración penitencial por Ucrania, por nuestro ejército y nuestro pueblo, os pido que olvidéis las disputas y malentendidos mutuos y que os unáis con amor a Dios y a nuestra Patria. En este trágico momento, expresamos nuestro especial amor y apoyo a nuestros soldados que montan guardia y protegen y defienden nuestra tierra y nuestra gente. ¡Que Dios los bendiga y los cuide! En defensa de la soberanía y la integridad de Ucrania, también apelamos al presidente de Rusia para que detenga la guerra fratricida de inmediato. Los pueblos ucraniano y ruso salieron de la pila bautismal del Dniéper, y la guerra entre estos pueblos es una repetición del pecado de Caín, que por envidia mató a su propio hermano. Esta guerra no tiene justificación ni para Dios ni para el hombre", añade el comunicado.

Onofre se ha significado así en defensa de la independencia ucraniana ante la invasión. Quizá el Patriarca Cirilo no le castigue, pero si las tropas de Putin tomaran el país y emprendieran una persecución contra líderes críticos con Putin, Onofre tiene muchas posibilidades de estar entre los primeros represaliados por la represión que ordene el presidente ruso.

El 26 de febrero, Onofre envió una carta dirigida especialmente a los clérigos ortodoxos pidiendo que no se usen argumentos religiosos para fomentar más violencia.

"Hago un llamado a todos los hermanos en la fe para que siempre recuerden su responsabilidad por el futuro de nuestra santa iglesia y nuestra patria, Ucrania. Debemos hacer todo lo posible para poner fin a la guerra y establecer la tan ansiada paz en nuestro país", proclama.

Y añade: "Para el clero, cualquier llamado a la agresión militar y la enemistad son inadmisibles. De ninguna manera tenemos derecho a justificar la guerra con consignas religiosas. Hago un llamado a los ortodoxos, que ahora están en ambos lados del conflicto armado, para que se vean como hermanos y colaboren en el camino de una tregua. Temblamos de terror y dolor cuando vemos el sufrimiento del pueblo de Dios. La muerte borra de golpe todas las diferencias entre los vivos. Ya no hay derechas ni izquierdas en las tumbas. En las tumbas yacen hoy los hijos de nuestra iglesia en el este, en el centro y en el oeste de Ucrania", lamentó.

El Patriarcado de Moscú no osa hablar de guerra ni invasión

En Rusia las leyes de Putin castigan a quien use las palabras "guerra" o "invasión"; Putin llama a esta guerra "operación especial". Así que el Patriarca Cirilo el 24 de febrero se limitó a expresar su "profundo y sentido dolor” ante el sufrimiento causado por los “acontecimientos que están teniendo lugar”.

El líder de la Iglesia ortodoxa más numerosa, rica y poderosa no comentó motivos ni responsabilidades. Se declara cercano a “todos los que se han visto afectados por esta tragedia” e invita a todas las partes a hacer “todo lo posible para evitar bajas civiles”.

Recuerda la historia común de rusos y ucranianos desde que San Vladimir cristianizó la Rus de Kiev. “Creo que esta afinidad dada por Dios ayudará a superar las divisiones y desacuerdos que han surgido y que han llevado al conflicto actual”, indicó el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, invitando a todos a prestar toda la ayuda a las poblaciones que sufrirán el conflicto.

Un repaso a la web de Diaconia, que sería el equivalente a Cáritas en la Iglesia Ortodoxa Rusa, muestra que habla de acoger y ayudar a refugiados, pero sin mencionar nunca Ucrania: se habla solo de refugiados del Donbass.

Mientras ACNUR cuenta el domingo ya 368.000 refugiados, la caridad de la Iglesia Ortodoxa habla de pequeños grupos de refugiados que van a Rusia: 21 huérfanos en Novocherkassk, 40 personas en una diócesis, 70 en otra, algunas docenas de refugiados en monasterios, etc... Hay un centro de asistencia en Rostov de Don.

Según la web ortodoxa rusa Foma.ru, el obispo responsable de temas de Caridad en la Iglesia Ortodoxa Rusa, Panteleimon de Vereya, visitó en Donetsk -la zona independentista pro-rusa- el Convento de la Virgen de Iberia y un hospital, con paquetes de alimentos y suministros médicos.

Mientras tanto, en Kiev, las iglesias principales y catedrales -la del Patriarcado de Moscú, la de la iglesia autocéfala y la de los greco-católicos- ofrecen sus sótanos e instalaciones para acoger a los vecinos que, cuando suenan las sirenas y caen las bombas, buscan donde refugiarse.

P.J.Ginés/ReL

Vea también      Qué es el ecumenismo




















viernes, 10 de diciembre de 2021

El Papa Francisco explica por qué pidió perdón a los ortodoxos en Grecia

GREECE-VATICAN-RELIGION-POPE-AFP


En su diálogo con los periodistas durante el vuelo de regreso de Grecia, el papa Francisco ha hablado sobre ese gesto tan discutido y comentado a nivel internacional

En Grecia, el Papa Francisco expresó la «vergüenza» de la Iglesia católica y pidió «perdón» a sus hermanos ortodoxos por los «errores» cometidos contra ellos en el pasado. En su diálogo con los 77 periodistas durante el vuelo de regreso de Atenas, este lunes, 6 de diciembre, el Papa ha comentado ese gesto discutido y comentado a nivel internacional.

Esto fue lo que dijo respecto a su encuentro con el arzobispo de la Iglesia ortodoxa de Grecia, Jerónimo II : «He pedido disculpas, he pedido disculpas ante Jerónimo, mi hermano Jerónimo, he pedido disculpas por todas las divisiones que hay entre los cristianos, pero sobre todo por aquellas que nosotros hemos provocado: los católicos.»

Durante este encuentro con el arzobispo de Atenas y toda Grecia y, como tal, el primado de la Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Grecia, el segundo entre ambos tras el de Lesbos en 2016, el obispo de Roma siguió los pasos de su predecesor Juan Pablo II al mostrar arrepentimiento por la falta de diálogo con los ortodoxos.

En el vuelo que lo ha traído a Roma, el Papa dijo a los periodistas que «también he querido pedir disculpas, viendo la guerra por la independencia – Jerónimo me lo señaló – una parte de los católicos se pusieron del lado de los gobiernos europeos para impedir la independencia griega».

La independencia de Grecia

En cambio, destacó, «en las islas, los católicos de las islas apoyaron la independencia, incluso fueron a la guerra, algunos dieron su vida por la patria. Pero el centro – digamos así – en aquel momento se ponía del lado de Europa… no sé qué gobierno allí, cortaban el bacalao, pero así era la cosa. Y también el pedir disculpas por el escándalo de la división, al menos por aquello de lo que nosotros tenemos la culpa.

El espíritu de autosuficiencia – se nos calla la boca cuando sentimos que debemos pedir perdón – a mí siempre me hace pensar que Dios jamás se cansa de perdonar, jamás, jamás… Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón, y cuando no le pedimos perdón a Dios, difícilmente se lo pediremos a los hermanos.

Es más difícil pedir perdón a un hermano que a Dios, porque sabemos que él dice: «Sí, ve, ve, ve, estás perdonado». En cambio, con los hermanos… está la vergüenza, y la humillación… Pero en el mundo de hoy se necesita la actitud de la humillación y del pedir perdón. En el mundo están sucediendo tantas cosas, muchas vidas perdidas, muchas guerras… ¿Cómo es que no pedimos perdón?», añadió.

El patriarca ortodoxo en esa ocasión se refirió a la Guerra de la Independencia griega. Según un erudito ortodoxo, en 1821 las potencias occidentales y el Vaticano no habían apoyado el movimiento de resistencia civil y cívica de los griegos, entonces bajo dominio otomano.

«Volviendo a esto, afirmó el Papa en su conferencia de prensa en el avión, de que he querido pedir disculpas por las divisiones, al menos por las que nosotros hemos provocado. Los demás (son) los responsables quienes lo piden, pero (por) los nuestros pido disculpas, y también por aquel episodio de la guerra en el que parte de los católicos se pusieron del lado del gobierno europeo, y los de las islas fueron a la guerra a defender… No sé si es suficiente…».

Disculpas por el dolor de los migrantes

Francisco asimismo pidió disculpas por el dolor de los migrantes: «Y también una última disculpa – esta me salió del corazón – una disculpa por el escándalo del drama de los migrantes, por el escándalo de tantas vidas ahogadas en el mar, etc.».

Por otro lado, respecto al diálogo con los ortodoxos y el camino sinodal, afirmó: «Sí, somos un solo rebaño, es cierto. Y hacer esta división – clero y laicos – es una división funcional, sí, de calificación, pero hay una unidad, un único rebaño.

Y la dinámica entre las diferencias dentro de la Iglesia es la sinodalidad: es decir, escucharse mutuamente, e ir juntos. Syn odòs: avanzar juntos. Este es el sentido de la sinodalidad: que sus Iglesias ortodoxas, incluso las Iglesias católicas orientales, han conservado esto. La Iglesia latina, en cambio, se había olvidado del Sínodo, y fue San Pablo VI quien restableció el camino sinodal hace 54, 56 años. Y estamos haciendo un camino para adquirir el hábito de la sinodalidad, de caminar juntos.», se lee en la transcripción de trabajo realizada por Vatican News.

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia






























domingo, 20 de enero de 2019

Hay 2.400 millones de cristianos, pero divididos: esta semana es la de oración por la unidad

El Cardenal O Malley entre un obispo ortodoxo y uno copto... la unidad puede requerir un milagro, pero los cristianos rezan porque creen que Dios puede hacerlo
El Cardenal O Malley entre un obispo ortodoxo y uno copto...
la unidad puede requerir un milagro, pero los cristianos rezan
porque creen que Dios puede hacerlo


La fe de Jesús, ("Dios mío y Señor mío", la proclamó el apóstol Tomás al ver a Cristo resucitado) empezó con un puñado de seguidores y hoy cuenta con unos 2.400 millones de cristianos, aquellos que -muy devotos o nada devotos- han sido bautizados y convertidos así en hijos de Dios por adopción.
Sin embargo, con los avatares de la Historia llegaron las rupturas: con los asirios, armenios y coptos en el siglo V (se calcula que hoy son unos 85 millones), con los ortodoxos griegos en el siglo XI (hoy son unos 270, sobre todo en Rusia y Europa Oriental), y después con los protestantes en el siglo XVI, y las infinitas separaciones entre distintos protestantes (se calcula que son unos 920 millones en todo el mundo). La Iglesia Católica cuenta con unos 1.285 millones de fieles.
Todos estos cristianos escuchan recitar en sus iglesias las palabras de Jesús: "Padre, que sean uno como tú y yo somos uno". La unidad es, pues, un mandato de Cristo.
Este jueves 18 de enero ha empezado la Semana anual de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebra desde 1908 y este año lleva por título “Actúa siempre con toda justicia”, una cita tomada del libro del Deuteronomio. Los cristianos de distintas iglesias, católicos, ortodoxos y protestantes, celebran estas jornadas con oración y encuentros conjuntos para orar unidos.
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Materiales de oración... de los cristianos de Indonesia
Desde hace ya algunos años, el Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos encargan los materiales de oración para esta semana, que se celebrará hasta el 25 de enero, a Iglesias y comunidades eclesiales confesionales diversas de alguna región geográfica. En esta ocasión, para la semana de oración de 2019, se lo han pedido a los cristianos de Indonesia, un país que es mayoritariamente musulmán.
El sitio web del Vaticano recuerda que las fechas de la celebración de esta semana “fueron propuestas en 1908 por (el anglicano) Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de San Pedro y la de San Pablo, que tienen un hondo significado”.
En países del hemisferio sur muchos lo celebran en Pentecostés
En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, explican, “las Iglesias frecuentemente adoptan otras fechas para celebrar la Semana de Oración, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha significativa para la unidad de la Iglesia”.
En el marco de estas celebraciones el Papa Francisco presidirá el rezo de las vísperas a las 17:30 (hora de Roma) en la Basílica San Pablo Extramuros en Roma, este viernes 18 de enero.
Tradicionalmente el Santo Padre hace esta oración el 25 de enero, Fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol, pero este año se ha movido la fecha debido a la Jornada Mundial de la Juventud Panamá 2019 en la que participará del 23 al 28 de enero.
El miércoles 16 de enero, en la Audiencia General, el Papa Francisco dijo que “también este año estamos llamados a rezar, para que todos los cristianos vuelvan a ser una única familia, coherentes con la voluntad divina que quiere que todos sean una sola cosa”. “El ecumenismo no es una cosa opcional”, agregó.
Los materiales oficiales para estas jornadas y oraciones en España pueden descargarse aquí en la web de la CEE