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jueves, 30 de octubre de 2025

Rosario y coronilla, ¿cuál es la diferencia?

 

Cuando rezamos el santo rosario o alguna coronilla nos ayudamos con una camándula, por eso es importante conocer la diferencia entre ambas devociones.

Rezar el santo rosario o alguna coronilla es una excelente práctica para ejercitar la piedad y ayudarnos a meditar los misterios de la vida de nuestro Señor Jesucristo, o bien, para rogar a Dios para que nos conceda una gracia especial.

En ambos casos, para ayudarnos a contar las oraciones, utilizamos un cordón con cuentas que comúnmente conocemos como rosario. Este hecho quizá genere un poco de confusión. Por eso, explicaremos cada uno.

El santo rosario

La Enciclopedia católica explica que:

El Rosario”, dice el Breviario Romano, “es cierta forma de oración en la que decimos quince décadas o decenas de Avemarías con un Padrenuestro entre cada diez, mientras que en cada una de estas quince décadas recordamos sucesivamente en una meditación piadosa uno de los misterios de nuestra redención".

Recordemos que san Juan Pablo II agregó los misterios luminosos, por ello ahora son veinte decenas de Avemarías y veinte los misterios que meditamos.

El nombre del rosario

Menciona la Enciclopedia católica que "la palabra rosarius significa una guirnalda o ramo de rosas". En cuanto al uso de la palabra para relacionarlo con la recitación de las Avemarías, refiere lo siguiente:

Una leyenda temprana que, después de viajar por toda Europa penetró incluso en Abisinia, relacionó este nombre con una historia de Nuestra Señora, la cual vio a un joven monje recitando Avemarías y ella tomaba de los labios de él capullos de rosa y los tejía en una guirnalda que ella se colocaba sobre su cabeza.

La Enciclopedia añade que también se le conocía como "Salterio de Nuestra Señora", "corona o coronilla" que sugieren la misma idea que rosarium", igual que el nombre que se le daba en antiguo inglés,  "par de cuentas" donde "cuenta" significaba originalmente oraciones.

La coronilla

Ahora bien, aunque en el sentido original coronilla y rosario se refieren a lo mismo, actualmente distinguimos a la coronilla como la devoción por rezar cierto número de oraciones en las que se usa una camándula - o rosario o salterio - para no equivocar la cuenta.

Asimismo, hay muchas coronillas e incluso, se han hecho rosarios especiales para cada una y citamos lo que dice la Enciclopedia:

Las cuentas de Santa Brígida tienen siete Padrenuestros en honor de los dolores y alegrías de la Santísima Virgen, y sesenta y tres Avemarías para conmemorar los años de su vida. Otra corona de Nuestra Señora, usada entre los franciscanos tiene setenta y dos aves, basada en otra tradición sobre la edad de la Virgen. La devoción de la Corona de Nuestro Señor consiste de treinta y tres Padrenuestros en honor de los años de Nuestro Señor en la tierra y cinco Avemarías en honor de sus Llagas Sagradas.

Por supuesto, la coronilla más conocida es la de la Divina Misericordia que se reza a las tres de la tarde, usando el rosario común.

En conclusión, ya sea que recitemos el santo rosario o recemos alguna coronilla usando la camándula tradicional o alguna hecha especialmente para otra devoción, estemos seguros de que cada oración es agradable a Dios y nos ayudará a santificarnos cada vez más.

Monica Muñoz, Aleteia

Modo de como rezar el Rosario



martes, 9 de abril de 2024

Un arma para la batalla espiritual: el poder de la coronilla de la Divina Misericordia


"Cuando así rezaba, vi la impotencia del ángel que no podía cumplir el justo castigo que correspondía por los pecados" - Santa Faustina


 

“Pelea como un guerrero”, con estas palabras, Nuestro Señor pidió a Santa Faustina que actuará como guerrera durante su tiempo en esta Tierra, luchando por el reino de Dios y la salvación de las almas.

Queridos amigos, somos guerreros luchando en el campo de batalla de la fe mientras los ángeles y los santos nos animan. Esos hermanos que han enfrentado a la antigua serpiente y sus secuaces y reclamado la corona de la victoria, no solo para ellos mismos, sino para incontables almas humanas, ¡tan preciosas para Dios!.

Hacemos bien en estudiar a estos vencedores de la misma manera que los jugadores de fútbol estudian las grabaciones de los grandes que han pasado antes que ellos. Así que estudiemos a Santa Faustina, una de las más grandes guerreras que jamás haya luchado por el reino de Dios en la Tierra.

Nuestro Señor Jesucristo le dio a Santa Faustina muchas armas para luchar: armas para invocar la misericordia de Dios y llevar una luz cegadora al campamento enemigo.

Una de las más grandes que le dio es, sin duda, la poderosa oración conocida como la Coronilla de la Divina Misericordia.

(No puedo enfatizar esto lo suficiente: esta oración llena de poder puede ser rezada devotamente en solo cinco minutos)

El Padre Ken Geraci de los Padres de la Misericordia señala en su libro "Guerra Espiritual y la Divina Misericordia: Un arma para nuestros tiempos":

"De todas las armas devocionales en nuestro arsenal, me gustaría sugerir que la Coronilla de la Divina Misericordia es la mayor de ellas, incluso más poderosa que el Rosario."

Continúa diciendo que no está enfrentando estas dos oraciones entre sí, sino que simplemente anima a las almas a añadir la Coronilla de la Divina Misericordia diariamente a su arsenal espiritual. Yo lo hago con todo mi ser.

En este punto, es muy importante que volvamos a cómo se le dio la Coronilla a Santa Faustina:

"Por la tarde, estando yo en mi celda, vi al ángel, ejecutor de la ira de Dios. Tenía una túnica clara, el rostro resplandeciente, una nube debajo de sus pies, de la nube salían rayos y relámpagos e iban a las manos y de su mano salían y alcanzaban la tierra. Al ver esta señal de la ira divina que iba a castigar la tierra y especialmente cierto lugar, por justos motivos que no puedo nombrar, empecé a pedir al ángel que se contuviera por algún tiempo y el mundo haría penitencia. Pero mi súplica era nada comparada con la ira de Dios. En aquel momento vi a la Santísima Trinidad. La grandeza de su majestad me penetró profundamente y no me atreví a repetir la plegaria. En aquel mismo instante sentí en mi alma la fuerza de la gracia de Jesús que mora en mi alma; al darme cuenta de esta gracia, en el mismo momento fui raptada delante del trono de Dios. Oh, qué grande es el Señor y Dios nuestro e inconcebible es su santidad. No trataré de describir esta grandeza porque dentro de poco la veremos todos, tal como es. Me puse a rogar a Dios por el mundo con las palabras que oí dentro de mí.

Cuando así rezaba, vi la impotencia del ángel que no podía cumplir el justo castigo que correspondía por los pecados . Nunca antes había rogado con tal potencia interior como entonces. Las palabras con las cuales suplicaba a Dios son las siguientes: Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros" (Diario 474 - 475).

Como afirma el Padre Geraci, debemos recordar con principal importancia que:

"Cuando rezas la Coronilla de la Divina Misericordia, rezas con el mismo poder que Santa Faustina”.

El tiempo es corto. El mal está más presente que nunca y puede parecer que estamos rodeados por todos lados. Les imploro, sin embargo, no pierdan el corazón, no pierdan la esperanza.

En cambio, tomen la espada llena del poder de Dios conocida como la Coronilla de la Divina Misericordia y atraviesen las líneas enemigas. Rompan las trampas, los pecados y las ilusiones que les impiden a ustedes y a sus familias abrazar el Evangelio.

Tomen la espada de la Coronilla de la Divina Misericordia e invoquen los rayos curativos de Jesucristo: ¡la Luz tan brillante que la oscuridad nunca la vencerá!

"Si nos consideramos soldados para Cristo y nuestros días los pasamos patrullando en territorio enemigo, mantendrías tu arma en tu mano y estarías listo para luchar al primer signo de peligro. Deberíamos tener nuestro rosario en nuestras manos en todo momento, listos para la batalla”.

Martin Marie, chuchpop

 LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA

 (para rezarla con las cuentas del rosario)

Al comienzo:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Al comienzo de cada decena (1 vez):

Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

En cada cuenta de la decena (10 veces):

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Al terminar (3 veces):

Santo Dios, Santo Fuerte,  Santo Inmortal, ten piedad de  nosotros y del mundo entero.