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jueves, 28 de noviembre de 2024

Ruido mental y la solución para apagar lo que te perturba

 

silence
Las preocupaciones, el estrés y la pereza espiritual son factores que provocan ruido mental y perturban nuestra vida. Aquí te decimos cómo acabar con ello

Como sociedad, nos hemos acostumbrado a llevar un ritmo de vida acelerada que nos impide vivir calmados, centrados y enfocados en una sola cosa. Saturamos nuestra mente de trabajo, pagos pendientes, tareas del hogar, deporte y buena alimentación, entre muchas otras cosas que nos hacen perder el enfoque y ganar ruido mental.

La loca de la casa

alkoholizm

Santa Teresa de Ávila, recordada por su gran intelecto, escribió en una de sus múltiples obras llamada Camino de Perfección que "la imaginación, es la loca de la casa"; y no se refería precisamente a la creatividad, sino a aquella imaginación que nos hace pensar una y otra vez en las tantas cosas que llegan a robarnos la paz, alejándonos de nuestra relación con Dios y nuestro verdadero propósito.

Esta Doctora de la Iglesia nos recuerda que también existe la imaginación que nos lleva a centrarnos en la vida de Cristo y en los misterios de fe, por medio de la meditación y una mente liberada de los malos pensamientos y del ocio.

Síndrome de rumiación mental

Los expertos en psicología explican que la rumiación se da cuando la persona no para de pensar en uno o varios temas que le hacen pensar en las consecuencias, en el porqué y en los detalles del mismo, haciendo que este pensamiento se convierta en un bucle del cual la persona no se da cuenta y del que es difícil salir.

Esto provoca malestares como ansiedad, estrés e incapacidad para concentrarse, entre muchos otros. Por ello te mostramos algunas claves que puedes ejercer para liberar tu mente y espíritu del ruido mental.

1Diario emocional

Una forma de aterrizar todas nuestras ideas y pensamientos es la escritura. Con esto darás calma a tu mente y podrás plasmar todo lo que te preocupa; será como desintoxicar la mente.

Intenta escribir cómo te sientes para liberarte de esos tormentosos pensamientos. 

2Desacelera

happy woman

Últimamente, muchos han apostado por llevar una rutina de Slow Living (vida lenta); lo que consiste en vivir de manera más tranquila y natural para traer un bien a nuestra salud emocional y física. 

Procura hacer una cosa a la vez, no te aceleres ni caigas en el pensamiento de "entre más hago, es mejor", pues, al final, lo único que ocurre es que tu mente se satura. No te pongas tareas de más.

3Más oración, menos preocupación

Una excelente forma de tranquilizar el ruido que habita en nuestra mente es delante del Santísimo; y si en ese momento no es posible ir a una iglesia, puedes orar en tu habitación o en un lugar tranquilo donde puedas meditar y conversar con Dios.

Él tiene la respuesta a tus dudas y miedos; y lo mejor es que siempre está dispuesto a escucharte. Cuanto más ores, sentirás menos ruido mental. 

4Detox tecnológico

Reducir el tiempo en pantalla y en luces artificiales traerá como consecuencia una mejor salud emocional. Opta por la luz natural e incluye actividades recreativas en tu rutina. Esto puede ayudarte en todos los aspectos de tu salud. 

5Actividades que te apasionen

Puedes elegir algo muy activo, como una caminata, o algo más tranquilo, como pintar. Todo esto ayudará a enfocarte mejor.

Karen Hutch, aleteia

Vea también    El Silencio Sagrado



martes, 3 de diciembre de 2019

10 maneras de encontrar una unión verdadera con Dios en medio del caos


¿Tu relación con Dios se está perdiendo en el frenesí de tu vida? 
Prueba estos consejos




Hace poco, un sacerdote que conozco hizo un comentario sobre las caras aburridas y tristes que ve a veces cuando echa un vistazo a la congregación durante la misa. Y bromeó diciendo: “Hay quien dice que con el Vaticano II sacaron las estatuas de las iglesias, pero siguen aquí… ¡en los bancos!”.
El cura estaba de guasa, por supuesto, pero también señalaba una realidad muy seria. Dicho en otras palabras, que las prácticas religiosas externas no siempre se traducen a una transformación, una paz, una alegría y una santidad internas.
No hay ninguna fórmula secreta para la santidad de la vida interior, al igual que no hay receta infalible para la perfección en el matrimonio, la amistad o cualquier otro tipo de relación.
Sin duda, existen “buenas prácticas” cruciales para la santidad (es decir, la misa, los sacramentos, la oración, el rosario, etc.). Pero para encontrar de verdad una unión con Dios, también se debe cultivar y mantener intencionadamente una relación interior con Él.
Aquí hay algunas actitudes y prácticas esenciales que pueden ayudarte a encontrar la unión con Dios (¡gracias a mis hermanas de la comunidad por algunas de estas sugerencias!):
Actitudes esenciales:
  1. Escuchar: Cuando escuchamos a Dios, nos ponemos en su presencia. El papa Francisco escribió que cuando una persona escucha a Dios, encuentra “un lugar donde estar bajo la mirada del Señor”. La unión con Dios empieza con ponernos bajo la amorosa mirada de nuestro Padre y escuchar atentos sus palabras.
  2. Valor tenaz: Cultivar una vida interior espiritual es muy difícil. Es más sencillo y menos doloroso vivir nuestras vidas desde la superficie que elegir sumergirnos en las profundidades. Pero también es mucho menos gratificante. El papa Francisco escribió que hace falta un “valor tenaz” para quien quiera “embarcarse en el viaje interior que nos conduce a través de las sombras del (…) pecado hasta la verdad última”.
  3. Voluntad de esfuerzo: San Francisco de Sales contó a alguien una vez que él trabajó en su resolución de mansedumbre durante 20 años y en su resolución de humildad durante 21. Nuestras vidas espirituales exigen compromiso, deseo, trabajo y esfuerzo continuo. Si queremos crecer más cerca de Dios tenemos que levantarnos una y otra vez y no cansarnos de luchar.
  4. Estar en búsqueda constante de Dios: Podemos perder de vista fácilmente a Dios en el bullicio de nuestras vidas. Incluso María y José perdieron a Jesús en el caos de Jerusalén. El crecimiento en la vida interior consiste en buscar a Jesús en esos momentos inevitables cuando le perdemos. Para conseguirlo, hemos de preguntarnos regularmente: “¿He perdido a Jesús? ¿Qué puedo hacer en los próximos días para encontrarle?”.
  5. Humildad: El beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina, escribió que “[el Señor] quiere que experimentemos las profundidades de nuestra miseria para que sepamos que es Él quien nos santifica”. La humildad no consiste en mortificarnos. Pero cuando reconocemos sinceramente nuestra pecaminosidad, nos abrimos a la gracia de Dios. La humildad también nos ayuda a aceptar con valentía nuestros múltiples e inevitables errores en la vida espiritual y a continuar esforzándonos.
Prácticas:
  1. Dar tiempo y espacio a Dios: La santidad no aparece simplemente cuando lo deseamos. Tenemos que hacer cambios en nuestra agenda y en nuestras vidas para dar a Dios la prioridad de nuestro tiempo y nuestro espacio. Si queremos acercarnos a Dios, tenemos que darle tiempo. La oración ocupa el lugar de otra cosa que podríamos estar haciendo. Para priorizar nuestra relación con Jesús, tenemos que estar dispuestos a desprendernos de otras cosas.
  2. Palabra o frase de oración: Se conocen tradicionalmente como ‘aspiraciones’, son frases de las Escrituras o incluso simplemente una palabra o una frase que puedes repetirte durante el día. Yo tengo varias, como “Ayuda a mi poca fe”, “Jesús, ten piedad de mí”, y “¡Jesús, dame paciencia!”. Estas frases pueden ayudarnos a recordar la presencia de Dios en todo momento.
  3. Enviar un mensaje a Jesús: Del mismo modo que enviamos mensajes a nuestros amigos, también podemos enviárselos a Jesús. Una hermana de comunidad nos contó que tiene una nota en su teléfono donde añade cualquier cosa que cree que le gustaría compartir con Jesús. Sea cual sea la forma que escojamos para comunicarnos con Jesús a lo largo del día, cuando tratemos de “rezar sin cesar” como san Pablo nos anima a hacer, empezaremos a encontrar a Dios en todo momento (1 Ts 5:17).
  4. Referencias para la oración: Hay muchísimas personas que insisten en que no tienen tiempo para rezar, pero lo cierto es que hay formas muy sencillas de incorporar la oración en la vida diaria y que no requieren mucho tiempo. Por ejemplo, selecciona algunos puntos o momentos de referencia en tu vida diaria, como en tu camino al trabajo, por ejemplo, que te recuerden que hagas una pausa cuando los veas. Puede ser una puerta en concreto, una salida de la autopista, un río por el que pases, unas escaleras,… Pero cuando veas tu referencia, aparta el teléfono, quítate los auriculares, aclara la mente, y reza. Estas pequeñas pausas en el día pueden obrar maravillas para nuestra vida de oración.
  5. Recepción consciente de los sacramentos: El papa Benedicto escribió: “El verdadero amor y la verdadera amistad viven siempre de esta reciprocidad de miradas, de silencios intensos, elocuentes, llenos de respeto y veneración, (…) si falta esta dimensión, incluso la Comunión sacramental puede llegar a ser, por nuestra parte, un gesto superficial”. Hay una diferencia entre recibir la Eucaristía mientras piensas en el próximo partido de fútbol y recibir la Eucaristía con amor atento y un corazón abierto. Estamos más abiertos a la gracia cuando recibimos los sacramentos de la misma forma en que recibiríamos a nuestro mejor amigo en nuestro hogar.
¿Conoces alguna actitud o práctica esencial que uses para acercarte a la unión con Dios?
 Teresa Noble, Aleteia