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lunes, 25 de marzo de 2024

Gilles, «el cura de la autocaravana»: va en su «bestia» por los pueblos para acompañar a los fieles

Vive en el centro de Francia y cada semana visita
algunos de los 27 pueblos de su parroquia

Gilles Rousselet
"No creo en una Iglesia muerta, sino en una Iglesia que renace, y para eso hay que tender la mano a la gente.

 Esperar a que vengan a misa ya no es suficiente", dice Gilles.

El padre Gilles Rousselet nació en Estados Unidos, aunque reside en Francia desde muy pequeño, y, cada viernes, desde hace dos años, acompañado de unos pocos feligreses, organiza viajes semanales en su autocaravana a lo largo del territorio de su extensa parroquia rural de Saint Jean en Lomousin, en la diócesis de Limoges (centro de Francia).

Su misión no es otra que poder afianzar el vínculo entre la Iglesia y una población envejecida y especialmente alejada. Una respuesta al llamado del Papa Francisco de ir a las periferias. El portal LaVie cuenta la interesante historia de este cura "campista". 

"La bestia" de los años 90

Nadie recuerda la última vez que sonaron las campanas en Bosmoreau les Mines. En este pequeño pueblo del oeste de Creuse (Francia), la fachada de piedra de la iglesia Décollation de Saint Jean Baptiste está decorada con unas curiosas plantas trepadoras.

El padre Gilles Rousselet, con una amplia sonrisa, sale del edificio y comenta: "¡Ahí tienes! ¡Os presento a la bestia!", y señala la caravana Fiat de los años 90 que tiene aparcada justo enfrente. Por el estado del vehículo, ya se pueden imaginar las decenas de miles de kilómetros recorridos por las carreteras.

Gilles_RousseletGilles Rousselet, el segundo por la izquierda, posando con su obispo y la autocaravana.

Aun así, la máquina todavía tiene energía para hacer un viaje semanal a los alrededores. "Es lo que llamamos 'el camping del corazón', la autocaravana fue un regalo de mis antiguos feligreses de Loiret", dice el sacerdote.

Rousselet llegó a la parroquia con su "súpercoche" hace apenas dos años. "Al elegir una diócesis como ésta, en un territorio tan descristianizado, tenía la idea de ir a la periferia, como nos invita a hacer el Papa Francisco. No creo en una Iglesia muerta, sino en una Iglesia que renace, y para eso hay que tender la mano a la gente. Esperar a que vengan a misa ya no es suficiente", comenta. 

Cada viernes, el sacerdote, acompañado de algunos fieles, recorre parte de los 27 municipios de su parroquia de sólo 9.000 habitantes. Después de un tiempo de oración, comienza la visita pastoral puerta a puerta. "A veces un tramo de calle nos lleva toda una tarde. Vivimos momentos divertidos", ríe Marie-Anne, de 55 años, asistente pastoral.

En Bosmoreau, sin embargo, muchas casas mantienen sus contraventanas cerradas. "Somos apenas 200 habitantes durante todo el año... bueno, un poco más, si contamos las vacas", bromea el alcalde, ocupado entre facturas cuando el grupo viene a recibirlo.

La mayoría de los residentes son jubilados. Se llaman a sí mismos "salvajes", aunque suelen abrir siempre sus puertas a estos seis extraños para charlar. "No esperaba ver tanta gente hoy", se sorprende Keloc, ofreciéndoles refugio para la lluvia. Dos reglas rigen las reuniones: no negarse a entrar si son invitados y no limitar el tiempo del intercambio.

La visita en casa de este bretón dura una media hora, mientras la televisión suena de fondo. Tiene muchas ganas de hablar pero no de fe ni de Dios. "No tengo nada en contra pero no creo en ello. No es para mí", agita la mano, prefiriendo hablar de su nieta a la que ve raramente o de su perro que gruñe a sus pies.  

Las conversaciones giran en torno a la vida del pueblo, problemas de salud, recuerdos de juventud y cuando se trata de religión, los no creyentes mencionan las guerras o los escándalos en la Iglesia. "Algunas cosas son difíciles de escuchar. A veces no nos sentimos comprendidos y quisiéramos decirles que no es sólo eso. Pero, escuchamos su historia y tratamos de hacerles entender que nos preocupamos por ellos", dice la feligresa Béata.

GillesCada viernes, el sacerdote, acompañado de algunos fieles, recorre parte de los 27 municipios de su parroquia de sólo 9.000 habitantes.

La primera vez, algunos vecinos dejaban sonar el timbre de casa hasta que estos singulares visitantes se habían marchado. Pero, poco a poco, los miembros del "camping-heart" acaban siendo invitados a tomar el té. "¿Qué hace usted?, ¿está caminando?", les grita el vecino Hervé desde detrás de la valla y con su camiseta del maestro Yoda.

"¡Vuelve cuando quieras!", concluye el hombre, aconsejándoles que vayan a ver a su vecina Zara. La escocesa de 69 años preside la Asociación Internacional de Mujeres Motociclistas. En un inglés vacilante, el padre Gilles pide probar su imponente vehículo de dos ruedas, un momento que los feligreses aprovechan para captar con sus iphones.

"Estos encuentros nos nutren profundamente. Cuando volvemos a pasar por sus casas, pensamos en ellos. Nos decimos: 'Oye, ya está, Suzanne debe estar en casa', dice Marie-Anne, que lleva en un pequeño libro la cuenta de todas las salidas. Ella anota meticulosamente los nombres por quienes el grupo rezará durante la misa.

En la página del 4 de mayo de 2023: "Por Julie, que regresó de urgencias", "Bobie, ex okupa, que encontró trabajo" o "Hugues, afectado por un cáncer de garganta".

En noviembre de 2021, Christian fue el primer feligrés que siguió al sacerdote en esta aventura. "Al principio me resistí, pero ahora ya no me veo sin esta misión", dice este jubilado de 67 años.

Gilles Rousselet nació en Estados Unidos, pero pronto se mudó a Francia con su padre, que era soldado. "Antes de mi vocación al sacerdocio, ayudé a drogadictos durante varios años. Gracias a esto, me enfrenté a dos realidades: la búsqueda del sentido de la vida y el respeto por la dignidad humana, para las que Dios podía ser la respuesta. Fue una experiencia fundamental para mí", comenta.

Ordenado sacerdote a la edad de 33 años, Gilles eligió unirse a la Congregación de Jesús y María hace justo ahora 30 años. A los 60 años, después de haber sido párroco en París, Orleans, Nièvre e incluso Bretaña, el sacerdote es director del centro espiritual Notre Dame du Moulin de Creuse, que sigue siendo su principal misión.

"Con este proyecto del 'camping corazón' quería ayudar a la parroquia de Bourganeuf ya que no tenía un sacerdote residente desde hacía dos años. Buscaba dedicar medio día a la semana para encontrarme con la gente, especialmente con los laicos. Al principio tenía miedo, pero esta experiencia cada día me transforma y entusiasma... Aunque todavía no sabemos cuán fructífera será esta aventura, ya que siempre se necesita tiempo para cultivar semillas", comenta.

Los sacerdotes de la Congregación de Jesús y María, llamados eudistas, a los que pertenece Rousselet, son fieles al carisma de San Juan Eudes (1601-1680), que buscaba "formar buenos trabajadores del Evangelio y discípulos misioneros". Presentes en ocho comunidades de Francia, son acompañados por laicos en todas sus misiones. 

Jesús M.C., ReL

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jueves, 23 de febrero de 2023

CONSEJOS DIGITALES A PARROQUIAS Y GRUPOS

 Fabio Bolzetta, periodista en TG2000, la cadena de televisión de los obispos italianos, ha escrito La Iglesia en el mundo digital. Instrumentos y propuestas, con consejos útiles para grupos católicos que quieren estar presentes en la red.




















martes, 6 de diciembre de 2022

Por qué –y cómo- ir a buscar a quien se ha alejado de Dios - (sobre el evangelio del día)

EMPATIA      


El verdadero significado de la indicación de Jesús de buscar la oveja perdida según el padre Carlos Padilla

El pastor arriesga la vida de 99 ovejas que están seguras en el redil cuando sale a buscar una sola oveja perdida. Deja solas a todas por salvar a una. ¿Tiene sentido?

Quizás cualquier empresario no justificaría ese riesgo. Es excesivo. Pueden perderse más ovejas en ausencia del pastor. ¿Para qué arriesgar tanto? Puede venir el lobo y hacer estragos entre las ovejas atrapadas en el redil.

No lo entiendo. Es verdad que no comprendo la dinámica de Jesús. La intento explicar, pero no la comprendo del todo. Dice Jesús:

«¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se le perdió, hasta que la halla? Y al encontrarla, la pone sobre sus hombros gozoso».

Pensar en quien está perdido

Jesús da por evidente la reacción del pastor. ¿Es tan evidente? Tal vez me he malacostumbrado a vivir en este mundo utilitarista.

Si una persona llega a mayor y se hace dependiente, no interesa, mucho gasto, mucha dedicación. O si viene un niño con problemas, mejor que no nazca, va a exigir demasiado.

En esa misma forma de pensar, se justifica dejar que una oveja se pierda si con ello salvo al resto de las ovejas al vigilarlas. La utilidad. El número. Una por cien. Merece la pena salvar al resto.

Esa mirada mezquina es la que llena mi corazón de tristeza. Caigo en ella con frecuencia y me alejo. Dejo de ser el buen pastor. No pienso en la oveja perdida. Me fijo en las que están bien y seguras.

No pienso en los que están lejos, perdidos, solos, sin ayuda, sin medios. Vivo peinando ovejitas que viven seguras en sus vidas. Con miedo a salir en busca de pastos mejores.

Jesús es buen pastor

Miro hoy a Jesús. Sale a buscar a la oveja perdida. Le importa más que nada en este mundo. Quiere atraer hacia sí al que está solo, abandonado, triste, perdido. Y vuelve con él sobre los hombros.

Me gusta mucho esa imagen. Un pastor cubierto por la oveja que descansa en los hombros del pastor.

La estola con la que el sacerdote se reviste para impartir los sacramentos es la oveja perdida. Siempre me conmueve cuando beso la estola antes de ponérmela. Me cubre. Y me recuerda para qué he venido.

No me cubre de dignidad. Me cubre de misericordia. Porque hace falta una mirada misericordiosa para dejar a las ovejas seguras en el redil y emprender un camino incierto. El camino de búsqueda.

Buscar hasta encontrar

Voy hacia el que está perdido. Puedo volver a casa con las manos vacías. O puedo volver feliz con la oveja cubriendo mis hombros doloridos.

Esa oveja que ha sufrido y se ha perdido. La que ha soñado con amores imposibles y ha fracasado, ha caído. Esa que ha deseado poseer el infinito en la tierra, y ha bebido la amarga bebida de la soledad.

La oveja que ha pretendido amores profundos y verdaderos y ha malgastado en amargos sorbos su gran capacidad de amar. Esa oveja aventurera y ciega que pretendía poseer el mundo entero y se ha quedado sola en la lucha.

Miro a esa oveja que tiene nombre. No me quiero acostumbrar a dejar que se aleje.

No me conformo con recibir como pastor a la puerta de mi redil al que llega. Acogiendo, abrazando, esperando. Con paciencia y alegría.

Me falta tomar la iniciativa, salir al encuentroQuizás tengo miedo del fracaso. Temo volver con las redes vacías y el desprecio recibido como respuesta.

Iglesia en salida aun con riesgos

Una Iglesia en salida es una Iglesia accidentada. Forma parte de la misma vida. Quiero seguir a Jesús por los caminos, aunque duela el alma y el corazón se resista a abandonar los lugares seguros.

Quiero menos prudencia y más sed de aventuras. Necesito un corazón más audaz y valiente capaz de ponerse en camino una y otra vez cada mañana.

Con el deseo de volver al caer la tarde con mi oveja perdida sobre los hombros. No me importa fracasar en las redes. Sí me importa fracasar sin echarlas, sin arriesgar el día, sin salir de mis rutinas y comodidades.

Salir al encuentro aunque no me busquen

He nacido para dar la vida. Y mi forma es llevando una estola sobre los hombros. No me quiero olvidar de mi vocación de pastor herido, de pastor valiente, de pastor padre. De pastor con olor a oveja como decía el papa Francisco.

Porque necesito ponerme a la altura del que se ha alejado de mis normas, de mis exigencias, de mi lista perfecta de mandatos.

Necesito recuperar al que ha huido pensando que yo jamás aceptaría su vida como es sin pretender cambiarla.

Necesito salir al encuentro del que no me busca, porque no me necesita, ni requiere mis preceptos.

Quiero ponerme a la altura de mi oveja perdida. Esa que salió de mi vida buscando pastos mejores porque, como el hijo pródigo, pensó que sola podría comerse el mundo.

Quiero salir a buscarla para que no se sienta desesperada en su soledad y en sus fracasos. Me la colocaré sobre mis hombros con cuidado, estará herida y cansada.

Y celebrar

Y volveré a casa con ella. Haré una fiesta, como el Padre del hijo pródigo. Invitaré a todas las demás ovejas que obedecieron y no dejaron el redil por miedo al lobo.

No quiero que nadie se quede conmigo por miedo a lo que desconoce. Quiero que el motivo de lo que hacen, de lo que hago, sea siempre el amor y no el miedo.

Mi buen Pastor Jesús también me coge a mí sobre sus hombros. A mí cuando estoy herido y solo. A mí cuando me alejo queriendo ganar el mundo entero.

Siento a Jesús que me abraza y sostiene. Me mira conmovido. Me perdona. ¡Qué locura de misericordia! Ese amor infinito en forma de estola, de oveja sobre los hombros. Ese amor yo lo quiero.

Carlos Padilla Esteban, Aleteia 

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lunes, 11 de julio de 2022

«La mejor decisión de mi vida fue no abortar a mi hijo»

 

elisabeth roman


La presidenta del Consejo Nacional de Pastoral Hispana, Elisabeth Román, se sincera con Aleteia sobre su propia vida. Y advierte: "No habrá cultura de la vida si no hay ayuda efectiva a la mujer tentada de abortar"

La noticia de la revocación de Roe vs Wade que pone fin al aborto como derecho en EE. UU. sigue impactando a los hispanos católicos y a sus líderes. Aleteia conversó abiertamente con Elisabeth Román presidenta nacional del National Catholic Council for Hispanic Ministry, para conocer sus impresiones.

Elisabeth Román sabe lo difícil que es decidir por la vida y rechazar la muerte de tu propio hijo, y viceversa. Ella aceptó durante la entrevista, que en algún momento de su vida estuvo tentada a realizarse un aborto cuando era muy joven y universitaria. 

Para ella fue un momento muy complicado recibir la invitación de sus amigas para ir a una clínica a abortar como una solución a un problema; pues sus alternativas parecían pocas, y los problemas en su vida parecían muchos, con un matrimonio abocado al desastre. 

Pero no se arrepiente de haber decidido por la vida de su hijo y no abortarlo; pues ella ha sido muy feliz con sus dos hijos a pesar de que fue una madre soltera divorciada. Y por supuesto, su embarazo no truncó su vida profesional.

Al contrario ha sido una vida llena de bendiciones para ella y sus dos hijos, pues milagrosamente recibió becas para formarse a nivel de maestría; recibió ayuda de personas cercanas para cuidar a sus bebés mientras asistía a la universidad. Y otras veces se llevaba mochila, libros y bebés a la universidad.

Ella recuerda cómo arrullaba a su bebé con libros de la universidad, leyendo sus lecciones en voz alta para memorizar, estudiando y desvelándose, fue como dormía a sus bebés entre sus brazos y piernas. 

Elisabeth Roman
Elisabeth Román hoy con uno de sus nietos

Pero nunca, se ha arrepentido de haber decidido por la vida, muy a pesar que la vida es muy adversa en ocasiones con las mujeres.

Para Elisabeth es importante que esto no solo quede en una resolución jurídica, sino que se trabaje para fortalecer todo un sistema a nivel nacional que apoye a las mujeres vulnerables y a los bebés por nacer. Pues quedan muchos pendientes por resolver a nivel político, jurídico, y sistema de salud y adopción.

Pero la historia y testimonio de Elisabeth Román nos recuerdan, que siempre hay una alternativa ante los problemas de la vida y los sufrimientos que pueden pasar las mujeres embarazadas…

– Fue  un día histórico para EE. UU.  con respecto al aborto, ¿qué significa esto para ti?

Como católica, como mujer de Dios, como madre, como abuela defiendo la vida del vientre hasta la muerte. Pienso que el aborto es una situación que puede terminar una vida que venia en camino, pero hay que ver la necesidad de la mujer que se ve obligada a hacer eso.

Yo como mujer pienso que eso es una decisión muy traumática, dolorosa, desesperante. Cuando una mujer toma esa decisión tiene muchas razones y poco apoyo. 

Yo estoy diciendo «vamos a apoyarlas, no abortes, tienes quien te ayude, no abortes tu criatura. Si tú no la quieres, hay gente que la quiere, pero te vamos a ayudar». En este país, lamentablemente, estamos contra el aborto pero, una vez que nace el bebé nos olvidamos, ya no le queremos dar ayuda, educación, casa, familia, plan médico. Yo fui madre soltera y no es fácil. 

Decimos que está bien defender la vida en el vientre, pero, ¿quién la defiende cuando sale del vientre? ¿Dónde está la iglesia? ¿Dónde están los políticos? Hay gente que está en la frontera, pasando hambre, buscando refugio y no hay nadie para ayudarles. Ahí entramos en conflicto porque las mismas personas que te dicen «estoy en contra del aborto» están a favor de la pena de muerte, y no entiendo eso. 

Hay ciertas contradicciones, pero la vida se defiende totalmente, desde el vientre hasta la muerte. 

Elisabeth Román
Elisabeth Román con sus dos hijos

– ¿Cómo crees que lo van a recibir los católicos y la sociedad en general?

Por lo general la Iglesia, los católicos lo van a recibir de forma positiva, pero la política es otra cosa. Vivimos en un país que defiende los derechos del ser humano y la gente piensa que la libertad incluye al cuerpo.

Lo que a mí no me ha gusta es que el tema del aborto sea un tema político, no debería serlo. Es una decisión muy difícil, no es fácil eliminar una vida en tu cuerpo. Las mujeres deberían hablar con un sacerdote, con el médico, con su mamá, con su papá, con su marido, con su novio, pero no con un político. 

– ¿Crees que esta decisión traerá bendiciones para Estados Unidos?

Es la vida, estamos defendiendo la vida y toda vida es bendición. Esta decisión traerá conflicto, desacuerdo, pero vida es vida y hay que defenderla.  Somos más los que defendemos la vida que los que no. 

– Como madre, ¿alguna vez te pasó por la cabeza el aborto?

Cuando entré a la universidad tenía 20 años y tenía un hijo de dos años. A los dos años quedé embarazada, estaba en segundo año de universidad y pensé “qué hago con un niño de cuatro años y ahora un bebé, cómo termino mis estudios”.

Tenía unas amigas y les compartí que estaba embarazada, pero aún no le había dicho a mi esposo y las dos me dijeron: «hay una clínica a la que te podemos llevar». Yo me fui para mi casa pensando: «lo tengo, no termino mis estudios; o me voy a la clínica con mis amigas».

Y ahora mi hijo va cumplir 40 años, en agosto. Terminé mi carrera, tengo maestría, mi hijo tiene maestría y fue la mejor decisión de mi vida porque es un gran hombre. Posiblemente en aquel momento, si me iba con las amigas, hubiese sido algo muy egoísta porque en ese momento estaba pensando solo en mí.  

Hay momentos en que esas situaciones llegarán, vendrá alguien que te aconsejará como lo hicieron conmigo; pero, para mí, el amor que ya le tenía a mi hijo, era muy grande. Yo las escuché pero en mi mente sabía que no podía hacerlo. 

– ¿Con dos niños seguiste estudiando?

Sí. Cuando tuve a mi segundo hijo estaba en segundo año de universidad, me tomé un semestre y mi madrina me lo cuidó. 

En la universidad había una guardería de niños, entonces, cuando yo empecé, me llevaba a mi hijo mayor hasta que cumplió cinco años. 

– ¿Alguna vez le contaste a tu hijo lo que pasó?

No. Nadie me lo había preguntado. En aquel momento yo estaba en un matrimonio que sabía que no iba para ningún lugar, pero Dios siempre, cuando te manda un hijo, te manda la manera. A veces pienso qué hubiese sido mi vida sin ese muchacho que adoro. No me imagino mi vida sin mi hijo. 

Elisabeth Román
Elisabeth Román con uno de sus nietos

Yo sé que hay muchas personas que dicen «yo debo decidir que hacer con mi cuerpo», pero yo pensé, en el momento en que había otro ser en mi cuerpo, que ya no era mío.

Pensé en dejar de estudiar, para poder tener a mi hijo; pero no solamente estudié, terminé mi bachillerato y cuando estaba para graduarme, la universidad me dio una beca he hice mi maestría sin ningún costo. Dios te da, siempre te apoya, siempre te responde. Mi hijo tenía que estar en este mundo porque es un gran ser humano. Muchas veces lo miro y digo “¡qué bien decidí!”.

Soy la primera persona en mi familia que fue a la universidad. Mis dos hijos también la terminaron y muchas veces me dicen «no sé cómo le hiciste». Cuando yo tenía que estudiar, le leía los libros de la universidad a mi bebé, porque no tenía tiempo para leerles libros de niños.

Tengo bachillerato en Ciencias Políticas pero, cuando estaba graduándome, la Universidad de Illinois en Chicago me ofreció la maestría en Administración. Mi vida ha sido de lucha. 

Si mi testimonio y lo que yo viví puede ayudar a una joven que se sienta desesperada, soy ejemplo de que hay alternativas. Dios es muy bueno, la vida es vida y hay que valorar y proteger.  

Jesús V. Picón, Aleteia 

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miércoles, 22 de junio de 2022

La historia de Joel: De las drogas y el sexo, a ser padre de familia y misionero

 

JOEL Y NORA

Joel de Loera pasó del infierno de las drogas, el satanismo y la adicción al sexo y las mujeres, a ser hoy un padre de familia numerosa y líder entre los hispanos católicos en EE.UU.

Su historia es un milagro de conversión, lograda por la fuerza del Espíritu Santo. Las oraciones de su abuelita y su madre lo rescataron de ese infierno que lo tenía muerto y condenado en vida.

Hoy tiene varias promesas que cumple con la ayuda y la gracia de Dios: ama a su esposa, tiene solo ojos para ella, ama a sus seis hijos y los educa en la fe católica y conquista almas para Dios para llevarlas al cielo.

Un día Dios le permitió ver  todo el daño que había causado en su familia con vicios y su mala vida, como en una rápida película, todo el daño que causó en las almas y familias de sus amigos con su mal ejemplo y adicciones. Por eso ahora no pierde más el tiempo y quiere ganar almas para Cristo.

Es la historia impactante de Joel de Loera que pasó de estar en la lista del libro del infierno, a ir escribiendo su nombre en el libro de amor de las promesas de Dios. 

– Joel, háblanos un poco sobre ti.

Mi nombre es Joel de Loera, nací en la ciudad de Oklahoma (EE.UU.) y soy el más chico de dos hermanos. Mis papás son de México, mi papá de Aguascalientes y mi mamá de Jalisco, y ellos vinieron a los Estados Unidos a finales de 1970. Crecí en un hogar en donde se practicaba la fe católica, quizá no muy fervientemente, pero sí íbamos a misa y rezábamos el Rosario.

Cuando regresé a la Iglesia estudié teología y tengo una licenciatura en Estudios Teológicos y una maestría en Teología Pastoral. Me dedico a servir en la Iglesia. Actualmente soy el director del Apostolado Hispano en la diócesis de Arlington (Virginia) y he fundado diferentes ministerios, en diferentes lugares. Y estoy muy activo en las redes sociales, junto con mi esposa, en nuestro ministerio Amor y café, un matrimonio católico enamorado.

– ¿Cómo fue tu niñez y adolescencia?

De niño siempre quise ser futbolista, actor y músico. De pequeño siempre jugué futbol, mi papá es fan de las Chivas y yo igual. Y también soy muy apasionado de la música porque mi papá y mis tíos son músicos. Como te decía, íbamos a misa, pero no había una intimidad con Dios, una relación personal con Jesucristo. 

JOEL Y NORA
Joel y Nora en un reciente viaje a Roma

Estaba en México cuando entré a la preadolescencia (11 años) y me empecé a desbalagar al ser víctima del bullying porque mi español no era perfecto. Fue un choque cultural completo y no recibí apoyo de nadie, ni de mis papás ni de mis maestros.

Y como ya no quería sufrir ese acoso en la escuela, un día me eché la pinta y terminé en un parque con otros niños que también habían hecho lo mismo, pero que eran mayores que yo. Estaban tomando cerveza, fumando, escuchando música rock y me invitaron a estar con ellos. Acepté y me introdujeron a todo lo que es la mala vida, la vida promiscua. 

– ¿Cuánto duró esto y cuáles fueron los cambios?

Esto duró más o menos un par de años antes de que mis papás se dieran cuenta. Me vestía de negro, tenía veladoras negras, escuchaba rock satánico, jugaba con la ouija, el vudú. Sentía que finalmente pertenecía a un grupo, así que seguí en ese estilo de vida.

En una ocasión, jugando la ouija, dije: “Si tú me das la fortaleza para defenderme de estos agresores, yo me voy a dedicar a esto toda la vida”. Así que recuerdo que en una ocasión, regresando a clases, uno de esos agresores me empujó, pero me levante y lo golpeé; todos se dieron cuenta y me felicitaron. Desde entonces me empezaron a respetar. Y yo creí que era gracias a la vida oscura que estaba comenzando. Y me empecé a meter más y más. 

Cuando tenía 14 años nos regresamos a Oklahoma, entré a la escuela y lo primero que hice fue buscar amistades parecidas a las que tenía en México, solo que en lugar de cigarro fumaban mota. Seguí jugando fútbol pero poco a poco perdí el interés, al grado de que el coach me echó del equipo porque olía a marihuana.

Era mujeriego y consumía diferentes drogas. Me iba a campamentos, hasta por un mes, en donde pasaba de todo: drogas, orgías y así fue mi vida prácticamente durante toda mi adolescencia. Trabajaba, pero a donde iba, el ambiente era siempre de fiesta, de drogas.

A los 16 años decidí dejar la escuela, me salí de la casa y me fui a vivir con una chica que era mayor que yo; llevaba una vida completamente desenfrenada. En cada una de estas etapas lo común era el sentimiento anticatólico y mi odio hacia la Iglesia. 

– ¿Y tus padres?

Me escondía de mis papás, pero mi mamá iba a un grupo de oración y ella comenzó a orar, a meterse en la Iglesia. En una ocasión estuvo delante del Santísimo y le dijo: “Señor, aquí te entrego a mi hijo. Si Tú quieres sanarlo, sánalo. Si te lo quieres llevar, llévatelo, pero por favor ayúdanos”.

Mi familia era un infierno. Mi hermana estaba deprimida porque mis papás no le hacían caso, porque siempre estaban peleando conmigo. Mis papás hicieron de todo para rehabilitarme. Mi papá también estaba mal y estaban a punto de divorciarse. Los vicios afectan a toda la familia y por eso mi familia estaba sufriendo. 

JOEL Y NORA
Joel y Nora con sus seis hijos

– ¿Encontraste felicidad?

Yo estaba buscando la felicidad. Quería escaparme del bullying en un círculo vicioso que, entre más me metía, más sentía ganas de escaparme. Estaba buscando a Dios en el lugar equivocado y esa es la definición de pecado. Mi corazón estaba intranquilo, no descansaba. Buscaba descansar en sexo, en mujeres, en drogas, pero era una felicidad temporal y falsa. 

– ¿Cuánto tiempo duró este infierno?

Por sobredosis fui a dar al hospital y el doctor me vio tan mal, que les dijo a mis padres que era probable que yo tuviera SIDA. Los vi sufrir y, aunque algo me movió, no fue ese el momento de mi conversión. Fueron casi 10 años de infierno total y por la gracia de Dios estoy aquí. 

– ¿En qué momento llegó tu conversión?

Tuve una conversión a muy temprana edad, a los 21 años, y sigue siendo un camino de todos los días. Y fue por la gracia de Dios, porque yo no tenía el plan de dejar esa vida. Como al hijo prodigo, Dios me dio dones, talentos, aspiraciones y yo fui y lo despilfarré en una tierra lejana al corazón de Dios, lejana a mi familia. Ahí fue donde toqué fondo, donde recapacité. Y fue por medio de un retiro al que mi madre me forzó a ir. 

Mi abuelita acababa de fallecer en México y cuando me enteré quería llorar, pero no podía, no me salían lágrimas, estaba adormecido. Mi mamá me dijo: “Hijo, tengo que ir a México a sepultar a tu abuelita y a ella le daría mucho gusto que tú asistas a un retiro que habrá este próximo sábado. Si vas, te ayudo a pagar tu coche”.

Me dio el sentimiento de culpa y fui al retiro de renovación carismática con mi papá. Cuando entramos el coro estaba tocando alabanzas y los vi tan alegres que dije: “¡Qué se fumaron! Yo quiero estar como ellos”. Lo dije en forma de burla porque yo no podía estar feliz sin consumir alguna sustancia.

Y mírame ahora, también soy un loco, el Espíritu Santo ha obrado en mi vida, me ha rescatado de una vida pecaminosa. Creo que las personas que están lejos de Dios también hacen oración, aunque no lo sepan. Cuando uno tiene esos anhelos Dios escucha.

Así que cuando vi a los del retiro y dije que quería estar como ellos, Dios me escuchó y en ese retiro me dio una dosis del Espíritu Santo. En ese retiro comencé  a transformar mi vida para Cristo. 

– ¿Cómo fue esa dosis del Espíritu Santo y qué provocó en ti?

En el retiro había un diacono que tenía diferentes dones y, antes del almuerzo, se detuvo a orar por mí. Empezó a detallar todo por lo que yo estaba pasando. Le pidió a la gente que se pusiera de pie, que oraran por mí y todos comenzaron a hacerlo.

Yo quería escapar porque era incrédulo, pero respiré profundamente y fue cuando Dios utilizo ese momento para soplar sobre mí. Sentí una paz instantánea y comencé a recordar mi vida.

El Señor me reveló como mis padres, y otros padres cuyos hijos fueron influenciados por mí, estaban viviendo un infierno gracias a mí. Entonces dije: “Jesús, si tú realmente existes,  ayúdame, entra en mi vida, cámbiame”.

En ese momento empecé a sentir calor por todo mi cuerpo, a llorar, a gritar y sentí como la droga comenzó a salir por mis poros, porque mi lengua siempre estaba adolorida y mi nariz sangraba por tanta droga. Todo mi cuerpo tenía dolor cuando no me drogaba, pero después de la oración me sentí como un bebé, me sentí nuevo y le dije a mi papá que tenía mucha hambre. Yo no comía nada y cuando empezaba a sentir taquicardia me tomaba un vaso de leche para cortar la sustancia.

JOEL Y NORA
La familia De Loera

Ahí comenzó un cambio enorme. Estaba ansioso por llegar a la casa para fumar, pero en cuanto llegué y lo tomé una voz interior que me dijo: “¡No, no lo fumes!” Y no lo hice. Esto fue un 17 de junio del 2006 y ese día lo tengo guardado en mi corazón porque fue el día que el Señor me tocó, me llamó.

Sentí un llamado muy personal, sentí que el Señor me decía: “Joel, así como tú has arruinado la vida a muchos jóvenes y muchas familias, ahora tienes que ir con muchos jóvenes y muchas familias a llevarles mi mensaje de amor”. Desde entonces comenzó el proceso. 

– ¿Y la adicción al sexo?

No podía superar el ser mujeriego y seguía sin aceptar el catolicismo. Mi padre me insistía, pero yo le decía: “Sí quiero ser casto, pero todavía no”. Quería andar con muchas chicas. 

– ¿Cómo encontraste el verdadero amor?

Un día un amigo me dijo: “Tengo una amiga que te quiero presentar, acaba de llegar de México”. Me la presentó, salimos, pero la chica no podía ir sola conmigo, llevábamos a su hermanita. Yo no quería lidiar con eso y un día su mamá le dio permiso de salir sola y yo esperaba la ocasión para ir más allá, pero cuando la abracé me dio un fuerte codazo y me dijo que no, que apenas nos estábamos conociendo.

Me di cuenta que era una mujer diferente, que se daba a respetar y que valía la pena. Le llamé, le pedí perdón, la invité a salir y le pregunté que si quería ser mi novia, pero no aceptó, lo hizo hasta la tercera vez que se lo pedí.

En ese primer día de noviazgo le dije: “Te amo, me quiero casar contigo, quiero que tengamos muchos hijos y te voy a llevar a Europa” y ya se lo cumplí (risas). Dos años después de un noviazgo casto, nos casamos.

La castidad de ese noviazgo fue gracias a ella, y no es que haya estado muy metida en la Iglesia, porque fue hasta un retiro, al que asistimos juntos, que ambos empezamos a escuchar del valor de la castidad y empezamos a acercarnos a la Iglesia para hacer las cosas bien.  

El primer año de matrimonio fue difícil porque ambos teníamos heridas, ella estaba deprimida por el divorcio de sus padres y yo había dejado las drogas. La veía sufrir y quería ser su salvador desde que éramos novios, quería rescatarla. No nos entendíamos del todo, teníamos mucha falta de comunicación y, además, su familia no me quería porque sabía de mi pasado.

A la menor discusión, Nora, se encerraba en la habitación y nos ahogábamos en un vaso de agua. Pero gracias a Dios tuvimos un buen director espiritual y el deseo de ser un buen matrimonio, un matrimonio exitoso en el que estuviéramos siempre enamorados, viviendo el amor de Cristo. Ahora vamos para 14 años de casados, somos un matrimonio abierto a la vida y tenemos seis hijos. 

– ¿Cómo vives la castidad?

Es una lucha de toda la vida, porque me llegan imágenes, memorias, pero en la medida que voy madurando en la vida cristiana, lo voy superando, porque sí es posible. Las herramientas que más me han ayudado son: contemplar la pureza y la belleza de la Virgen María y rezar el Rosario.

JOEL Y NORA
Los hijos de Joel y Nora, junto a la Virgen

Con cada misterio mi corazón empieza a calmarse y eso me ayuda no solamente con la ansiedad sexual, sino con las tentaciones de regresar a la droga. Gracias a Dios tengo una mujer que ha sido muy paciente conmigo, que me ha ayudado. Desde el comienzo los dos hemos estado atentos al compromiso de respeto con una buena comunicación. 

– ¿A través de “Amor y café” comparten lo que Dios ha hecho en sus vidas?

Así es. Ahora nos toca compartir lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, lo que hemos hecho mi esposa y yo a través de “Amor y Café: Un matrimonio católico enamorado”. Ahí compartimos artículos, videos, podcast, imágenes; compartimos todo lo que hacemos como matrimonio, lo que hacemos como familia.

La oración siempre ha sido fundamental, vamos a misa todos los días, rezamos la liturgia de las horas, los niños saben rezar el rosario por si solos, y es algo que han sabido desde pequeños, porque ese fue nuestro compromiso desde el comienzo del matrimonio.

Siempre hemos tenido la oración como fundamento y la hacemos aunque estemos peleados porque tenemos un ritual del perdón. Nuestros hijos están enamorados de Dios, son músicos, juegan fútbol y todo esto lo compartimos en las redes sociales.

No somos perfectos, pero queremos animar a los jóvenes, a los matrimonios a que lo vivan así, porque Jesús vino para darnos vida en abundancia y esto se refiere a cada área, no solo a la espiritual.

– ¿Cuáles son los talentos de tu esposa?

Nora tiene muchos talentos, pero el que se le da con facilidad es el ser educadora, el estar con los niños, la paciencia y la creatividad. Nora no estudió para esto y es algo que se le da muy natural.

Aparte, cocina delicioso y sabe hacer de todo, además de que tiene el don de la oración, su oración siempre toca el corazón y sabe predicar muy bien. Cuando ella habla todos están atentos y comparte sus talentos con los demás. 

Jesús V. Picón, Aleteia 












































martes, 26 de abril de 2022

«La pastoral hispana en EE.UU. se ha mantenido fiel a la Iglesia en momentos difíciles»

ALEJANDRO AGUILERA-TITUS


Aleteia entrevista a Alejandro Aguilera-Titus, Subdirector de Asuntos Hispanos de la USCCB y coordinador nacional del V Encuentro, ante el próximo congreso Raíces y Alas

El V Encuentro supuso un hito en la historia de los hispanos en la Iglesia católica estadounidense, por la implicación de los obispos al más alto nivel. Y el Congreso Raíces y Alas, que se celebrará entre el 26 y el 30 de abril de 2022 en Washington DC, recoge el testigo para implementar un cambio real. 

Pero llegar a este punto no ha sido fácil. Lo explica a Aleteia Alejandro Aguilera-Titus, Subdirector de Asuntos Hispanos de la USCCB, y testigo por más de 40 años de cómo los hispanos han pasado de ser una minoría a conformar la mitad del rostro del catolicismo americano.

La pastoral hispana ha pasado momentos de incomprensión, de rechazo, pero aún así ha permanecido fiel a la Iglesia y ha querido caminar con ella. Y ahora llega el momento de recoger los frutos y de trabajar juntos por el futuro.

Aguilera-Titus podría ser distinguido durante el Congreso Raíces y Alas con el premio «Raíces» a toda su trayectoria en la pastoral hispana. Él mismo nos habla de ello en esta entrevista.

– Este congreso parece marcar un cambio época para la pastoral hispana en los EE.UU., ¿puedes explicarnos por qué?

Lo que le da contexto a lo que está pasando en la pastoral hispana y, hasta cierto punto, en la Iglesia en general, fue el proceso nacional del V Encuentro. 

Este V encuentro fue un proceso de dos años y, como todos los encuentros, es un proceso sinodal de discernimiento, de consulta y de respuestas pastorales. Fue un gran éxito, e involucró a toda la Iglesia. 

Porque la visión de la pastoral hispana es que toda la Iglesia está llamada a servir al pueblo hispano latino. Y que los hispanos están llamados a servir a toda la Iglesia. Esto por dos razones: una, porque somos la mayoría emergente en la Iglesia católica en EEUU: cuando hablamos de católicos menores de 18 años, los hispanos ya somos el 50%. 

El V encuentro creó instancias de colaboración sin precedencia en la Iglesia de EE.UU. Dentro de la USCCB pero también dentro de las diócesis del país. Y fue un proceso de gran éxito que logro generar una visión, unas respuestas pastorales y unas estrategias. Y a raíz del éxito, los obispos decidieron desarrollar un nuevo plan pastoral para el ministerio hispano, que irá a aprobación en la plenaria de junio de 2023. 

El National Catholic Counsel for Hispanic Ministry (NCCHM), ha decidido dedicar todo el congreso al seguimiento y la implementación del V Encuentro. Esto tampoco tiene precedentes. La pastoral hispana era algo que estaba ahí al margen, pero en el V encuentro todos, obispos y pastoral hispana, empezamos a caminar juntos y y en conversión pastoral. Nos ha llevado a una pastoral de conjunto, a otro nivel. 

Y por eso, el Subcomité para Asuntos Hispanos que presido está viendo este Raíces y Alas como un paso muy importante en el desarrollo del nuevo plan. Te digo, ha sido realmente un caminar juntos que es muy emocionante, que ya habla de una nueva época en términos de cómo está trabajando la Iglesia en Estados Unidos dentro de lo que es la pastoral hispana.

– Tú has participado prácticamente desde el principio en estos congresos. ¿Puedes darnos tu valoración de lo de cómo ha cambiado el ministerio pastoral hispano en estos 30 años?

El NCCHM surge como una organización de organizaciones para crear o para dar continuidad a un espacio nacional en donde todas las personas y organizaciones que quieren trabajar en la pastoral hispana pueden congregarse y colaborar. 

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Papa Francisco con mons. Gómez y A. Aguilera-Titus

A través de los años, sobre todo en los noventa y principios de los 2000, el NCCHM desarrolló una mística particular. Enfocada en un trabajo de abogacía hacia los hispanos: salud, educación, profesionales. Y pudo adquirir recursos para desarrollar un proyecto de liderazgo. Sin embargo, este periodo de crecimiento se truncó hacia 2016, y el Consejo se redujo de nuevo a un espacio de colaboración, pero yo diría mantenido por la necesidad de seguir en diálogo.

Hubo un congreso de raíces y alas en el 2010 y otro en el 2014 en donde se busca un resurgimiento, y en el último se lanza la propuesta del V Encuentro.

Entonces desde 2014 ha venido dándose esa colaboración con los obispos estadounidenses, y ahora estamos ante la aprobación del nuevo Plan Pastoral del Ministerio hispano, vamos a trabajar realmente más en conjunto y de manera más sinodal dentro de lo que es la Pastoral hispana. 

Y también trabajando con toda la Iglesia. La visión de Elisabeth Román y de sus colaboradores es  muy madura y muy generosa y muy capaz. Este congreso va a tener una colaboración a todos los niveles eclesiales mucho más significativa.

Antes había dos o tres o cuatro obispos que de alguna manera acompañaban a la organización. Ahora va a haber por lo menos 14 o 15, y además en un tiempo de confirmaciones, y después de la Semana Santa. 

Pero no se ha quedado ahí. También ha creado lazos continentales e internacionales con la participación del CELAM y de la Santa Sede, que eso también es algo nuevo. Este congreso es más eclesial, más colaborativo y tiene una dimensión nacional, continental y universal.

– De todas maneras, viendo hacia atrás, creo que podríamos definir la pastoral hispana como la pastoral de la perseverancia, porque ustedes han perseverado en momentos muy difíciles.

Así es, y es una perseverancia que tiene una doble dimensión. Es una presencia muy profética, por un lado, porque a la iglesia en Estados Unidos en muchas instancias le ha costado trabajo recibir, dar la bienvenida al pueblo hispano. 

Ahora tenemos más de 4500 parroquias con pastoral hispana, es decir que la la comunidad celebra en su contexto cultural y religioso y lingüístico. Esto ha sido un gran logro, pero un logro que todavía se queda corto, en base a los números de la presencia hispana.

ALEJANDRO AGUILERA-TITUS
A. Aguilera-Titus

El hispano es de una perseverancia y de una fe y de un amor a la Iglesia muy bonitos, porque también en ese caminar se ha experimentado rechazo, ¿verdad? Sin embargo, esa perseverancia nunca ha mermado, y por eso la pastoral hispana sigue creciendo a través de los años y y además con una visión muy universal. 

Yo te puedo decir con confianza que la Pastoral Hispana es la gran colaboradora de la Iglesia en Estados Unidos. Porque y no nada más te digo por ser los números, sino por nuestra eclesiología, por nuestra manera de ver la Iglesia, de ver a Dios, de entendernos.

Vale la pena lo que ha pasado en los encuentros anteriores. El primer encuentro fue en 1972 y en él, el pueblo hispano sale del anonimato. Realmente el término hispano se acuña por parte del gobierno de Estados Unidos para identificar una población que no es de una raza o de una nacionalidad específica. Era una forma de llamar este pueblo creciente y viendo su cultura, su lengua y su fe deciden llamarlo pueblo hispano. Y esa presencia también ante la Iglesia, sale del anonimato. 

El segundo encuentro es en 1977, con el lema “Pueblo de Dios en marcha”. Y es un pueblo que se identifica diverso, pero un pueblo único, con una presencia única en Estados Unidos. Y que recoge mucho la idea de la Iglesia del Concilio Vaticano II. Un pueblo en marcha. Es importante porque adquirimos una identidad como pueblo.

Para el tercer encuentro el lema es “Pueblo hispano, voz profética”, porque los obispos nos identifican como una presencia con voz profética dentro de la Iglesia de Estados Unidos, con una presencia transformadora. 

En el IV encuentro, el lema es “Pueblo hispano, gente puente”. Y aquí ya se nos vemos a nosotros como un pueblo de personas que crean puentes entre culturas, entre ministerios, entre realidades. Y el V encuentro es “Pueblo hispano, alegres discípulos misioneros”. 

Se ve una madurez eclesial que ha ido elaborando la memoria histórica. Y es que el Encuentro refleja los temas de raíces y alas. También tiene su historia y tienen que ver con liderazgo, tiene que ver con transformación y realmente se alimentan mutuamente. 

También hubo un Encuentro Nacional de jóvenes en donde el tema fue “Tejiendo el futuro juntos”. Todo esto muestra no solo perseverancia. Ha habido un crecimiento y una madurez eclesial a través de esos años.

 ¿Dirías que ha nacido una nueva hispanidad en los Estados Unidos?

Totalmente. Por ejemplo, Juan Pablo II la veía muy clave, porque hay un pueblo común entre las iglesias del norte y las iglesias del sur. Somos un pueblo único, con raíces latinoamericanas y españolas, que está en Estados Unidos desde hace siglos, y esto lo enfatiza el V Encuentro. 

V ENCUENTRO
Sesión del V Encuentro en Grapevine (Texas)

No somos solo un pueblo, una presencia inmigrante, sino también una presencia centenaria,  y una presencia misionera. Nosotros no nomás venimos como inmigrantes económicos, venimos como misioneros. 

Y eso se experimenta a muchos niveles de la Iglesia, obispos, sacerdotes y muchas personas te dicen el pueblo hispano es una bendición para la Iglesia y la sociedad en Estados Unidos, y eso es algo muy bello.

 El Congreso enfatiza mucho la pastoral juvenil hispana. Me imagino que tiene un reto grande porque la segunda generación de hispanos muchos ya ni hablan español, aunque mantienen sus raíces. Se han integrado, pero no del todo. Cuáles dirías tú que son los retos más urgentes con los jóvenes hispanos de los Estados Unidos?

El reto más importante en la Iglesia es estar abierta a explorar maneras nuevas de recibir, abrazar e incorporar a los jóvenes hispanos en la vida de la iglesia. El problema ha sido que ha habido una resistencia a crear una pastoral hispana en el contexto lingüístico y cultural de los jóvenes hispanos. 

Se asumió que, porque esos jóvenes sabían ya inglés o estaban por aprenderlo, que estaban asimilados. Y eso no sucede. Lo tenemos claro desde hace muchos años. 

Sin embargo, ha costado convencer a aquellos que toman las decisiones en la Iglesia. ¿Por qué? Porque ya sabemos que no se trata del idioma: se trata de la raza, de la cultura, de la música, de la comida, de del estatus inmigratorio, del nivel de educación, del nivel económico. 

Las características demográficas de una juventud hispana hija de emigrantes, respecto de los jóvenes anglosajones, son de una diferencia abismal. Entonces lo que la Iglesia tiene que hacer porque ya se ve que es lo que funciona, es crear instancias, sobre todo en el contexto pastoral en donde los teenagers hispanos y los jóvenes hispanos son convocados y tienen su espacio para reunirse en su contexto lingüístico, cultural, bilingüe, etcétera. 

Eso es lo que el V Encuentro ha querido articular. Eso es lo que surge de toda la consulta y es lo que se está proponiendo a toda la Iglesia de Estados Unidos. Porque ya sabemos lo que funciona y lo que no funciona. Ahora hay que crear las condiciones y los argumentos y los recursos y las herramientas para que que se cree un espacio único en la Iglesia para los jóvenes y los adolescentes hispanos si queremos ayudarlos a mantener su fe católica.

– Va a haber un momento clave en este congreso también, cuando todos los participantes vayan al Capitolio para hacer una petición a los senadores y a la clase política, sin distinción de un lado y de otro. Sin entrar en clave política, porque creo que no va por ahí, ¿por qué es tan importante este gesto para la Pastoral hispana?

Porque ya los hispanos desde el segundo encuentro decían que la Iglesia debe ser un ejemplo y un modelo de justicia. La Iglesia tiene una serie de enseñanzas sociales y dentro de ellas se aplican muchas a lo que es el derecho de los inmigrantes. 

La Iglesia, por sus propias doctrinas, propone que haya una reforma migratoria ordenada, justa, que responda a las necesidades del pueblo. Y los obispos ya lo han dicho muchas veces a ciertos niveles, pero tiene que repetirse constantemente. Porque el sentimiento, la xenofobia en Estados Unidos está fuertísima. En las últimas dos décadas ha sido tremenda. 

Entonces es un símbolo y una presencia importante de la Iglesia, porque esas personas están aquí, esas personas sobre todo los DACA, han vivido aquí toda su vida y contribuyen a la sociedad en un alto porcentaje. Se ha probado en muchas instancias que los inmigrantes contribuyen mucho más al pueblo, a la sociedad norteamericana de lo que toman en beneficios. Se ha comprobado década tras década. 

Obviamente, ante el mensaje de los antiinmigrantes, la Iglesia tiene que seguir siendo promotora y ejemplo de justicia. En el área de inmigración queda muy claro que la Iglesia enseña y busca. Es cuestión también de perseverar e insistir a todos los niveles.

 Una pregunta más personal, para ti el premio Raíces ¿qué supone?

Para mí supone un momento de profundo agradecimiento por una vida de casi 40 años de pastoral en Estados Unidos. Yo llegué aquí como misionero laico por un año y ya casi estoy aquí 40. Para mí es motivo de mucho agradecimiento por la oportunidad de haber sido parte de esta aventura. 

V ENCUENTRO
Sesión del V Encuentro en Grapevine (Texas)

Es una responsabilidad también porque a través de los años yo me he convertido en alguien que es depositario de la memoria histórica del pueblo hispano y que me tocó ser quien coordinó a nivel nacional el proceso del V encuentro. Eso también es una responsabilidad. 

Yo diría que una tercera realidad es el profundo gozo que siento al ver que la Pastoral Hispana ha logrado un nuevo consenso. Ha logrado encontrar una nueva manera de ser y de estar y de hacer en la Iglesia de Estados Unidos, en una manera mucho más sinodal, mucho más de pastoral, de conjunto, con mucha más claridad. Y eso me llena de alegría.

– Es recoger el fruto de 40 años de toda una vida dedicada a esta misión.

Sí, ha habido altas y bajas, ha habido también sus retos, sus oportunidades, pero en este momento, en este kairós, en este tiempo propicio, la pastoral hispana realmente es una, y los obispos caminan con ella. Y es una alegría ser parte de este esfuerzo.

–  Y ¿qué viene después de este Congreso?

Viene el desarrollo del plan, su aprobación y su lanzamiento. Yo estoy emocionado. El plan pastoral está vislumbrado a diez años y tiene como horizontes los 500 años de las apariciones de Guadalupe y los 2000 años de la redención. Estos diez años que nos quedan para mí van a ser transformadores en términos de cómo este pueblo hispano en Estados Unidos realmente es misionero y es motivo de conversión pastoral para toda la Iglesia en el país.

Inma Álvarez, Aleteia 

Vea también        "Sentíamos arder nuestro corazón" Plan pastoral de EE.UU. para la formación del adulto