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domingo, 27 de noviembre de 2022

Calendario de Adviento para acercar los niños a las misiones: hacia la Infancia Misionera


 

Calendario de Adviento a la misión: ese es el título del calendario propuesto para los más pequeños de la casa.

¿Por qué vincular la Navidad con la misión? “Llega el Adviento, tiempo de preparación para el nacimiento de Jesús. Pero cuando Jesús nace no termina todo, al contrario: en ese momento empieza un camino”, explica Fernando González, responsable de Infancia Misionera España.

Por ello, este calendario de Adviento misionero no termina el 25 de diciembre, sino el 15 de enero, fecha de la Jornada de Infancia Misionera.

calendario_adviento_misionero

Haz clic aquí para descargar en PDF el simpático Calendario de Adviento a la Misión.

Cada día se invita a los niños a ser auténticos misioneros, con gestos concretos para crecer en la fe, vivir y compartir. 

Entre las propuestas de cada día, podemos encontrar acciones tan sencillas como:
- echar una mano en casa al poner la mesa,
- cocinar en familia turrón de chocolate
- o montar el Belén y rezar junto al portal.

También invitaciones a ayudar a los niños más solos de clase, visitar a los abuelos… Además, se ofrece una reflexión semanal sobre la Palabra del Domingo y un reto semanal de vida y oración.

X Concurso nacional de Infancia Misionera; este año, de dibujos

Por décimo año consecutivo, Infancia Misionera lanza su tradicional concurso nacional infantil, este año de dibujo. Destinado a niños de 1º a 6º de Primaria, invita a plasmar en un dibujo el lema de la jornada de este año: “Uno para todos y todos para Él”. Como premio, una tablet y unos auriculares bluetooth, y la posibilidad de participar en el concurso de dibujo internacional de Infancia Misionera. 

Uno para todos y todos para Él: dibujantes hasta 6º de primaria.



Junto al calendario y al concurso, Infancia Misionera invita a los niños a participar en una actividad tan conocida como Sembradores de Estrellas, y a construir su propia hucha del compartir, para ir rellenándola de donativos para los niños del mundo. 

“Uno para todos y todos para Él”

El lema de la Jornada está inspirado en una frase de una famosa novela de Alejandro Dumas: “Uno para todos, todos para Él”.

Se alinea con el tema propuesto por la Secretaría Internacional de Infancia Misionera de Roma para este año: la comunión.

“¡Qué alegría sienten los niños y niñas del mundo cuando se saben queridos, acogidos, protegidos por la Iglesia!”, explica José María Calderón, director nacional de OMP. “Qué bonito es hacer ver a los niños del mundo que la Iglesia es una gran familia en la que cada uno es importante. ¡Los niños tienen derecho a no estar solos! Y esto es lo que queremos mostrar este año”.

A través de la web www.infanciamisionera.es, los catequistas y profesores podrán acceder a toda la información y los materiales que Infancia Misionera ofrece para niños de diversas edades. Además, podrán conocer proyectos sostenidos gracias a la ayuda de los pequeños misioneros en todo el mundo, como un centro de rehabilitación para niños en Kitui, Kenia, o las escuelas en Papúa Nueva Guinea

ReL

Vea también    Misiones de Pedro y Juan






















domingo, 28 de marzo de 2021

Ciencia y misión en Santo Toribio de Mogrovejo

 


Toribio de Mogrovejo (1538-1606), cuya onomástica ha sido el pasado 23 de marzo, es una de esas personas con pena y con gloria, prácticamente desconocida. Nada menos que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor institución científica de la actualidad española, fundado por José Ibáñez Martín, de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, y Jose María Albareda Herrera, sacerdote del Opus Dei, inauguró hace ahora 75 años (concretamente el 1 de febrero de 1946) un centro de investigación en su honor: el Instituto Santo Toribio Mogrovejo, proveniente de la Sección de Misiones del Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo de Historia Hispanoamericana.

El instituto fue dedicado al estudio científico de la actividad misionera española, tan abundante como desconocida. De ahí la Leyenda Negra, de ahí la actual leyenda progre que sostiene sin base científica que ciencia y fe católica son antagónicas en la España del siglo XX: en la Bibliotheca Missionum del padre Streit, obra magna de la actividad misionera de la Iglesia católica, se indicaba que la misionología española hasta el siglo XIX sobrepasó la de todas las demás naciones juntas. Gracias a los progres laicistas hoy no queda ni el Departamento de Historia de la Iglesia que sobrevivía en el actual Instituto de Historia del CSIC, resto que dejó la Transición democrática del Santo Toribio Mogrovejo. Sin duda que había interés ideológico por hacer desaparecer cualquier recuerdo del santo y de la Iglesia cuanto antes.

Pero ¿quién fue este personaje? Empezando por el principio, se le ha llegado a llamar El Javier de América, equiparándolo a San Francisco Javier y su obra evangelizadora en Asia.

El vallisoletano Toribio Alfonso de Mogrovejo, que fuera, además de santo, arzobispo de Lima y metropolitano de buena parte de las Indias del siglo XVI, estudió Humanidades en Valladolid y Cánones en la Universidad de Salamanca, licenciándose en Santiago de Compostela, donde había peregrinado en 1568.

Su extraordinaria formación académica la empleó en las misiones, tras ser nombrado el 16 de marzo de 1579 por Felipe II obispo de Lima. A Lima partió con su biblioteca, la primera que pasó a Indias, además de aceite para encender las lámparas de los sagrarios. La travesía fue prolongada, por dos océanos (Atlántico y Pacífico) y por tierra. Nueve meses duró el viaje, hasta el 11 de mayo de 1581.

Su incansable e infatigable acción evangelizadora usando el idioma de aquellos a quienes invitaba a conversión le llevó a desarrollar una enorme actividad científica en filología, publicando un catecismo en castellano, quechua y aymara (el primer libro impreso en América del Sur) que se tradujo también a otras lenguas vernáculas de dentro de Perú, como collana, cañeri, purgay, quillasinga y puquina; y fuera, en la lengua general del Reino de Chile, la araucana, y en el guaraní y la musca de Bogotá. En esta empresa le ayudó su colaborador, el científico jesuita José de Acosta.

Promovió la construcción de seminarios, monasterios de monjas y de religiosos en los que admitía indígenas, y la famosa Casa de Divorciadas, para recoger a mujeres susceptibles de ser presa de los proxenetas. En el plano más académico fundó dos colegios mayores anejos a la Universidad de San Marcos de Lima, la cual ya se encontraba dotada de los mismos privilegios de las propias de Castilla, consiguiendo además poner en marcha en ella una Cátedra de Lenguas Autóctonas, y obligando a todos los predicadores a su formación.

A Santo Toribio se atribuyen unas bellas Letanías a la Virgen que se siguen rezando en Lima y sobre las que muchos de sus títulos aparecen en diferentes cuadros pictóricos de iglesias y conventos del norte de Perú.

Alfonso V. Carrascosa, ReL

Vea también     Santo Toribio de Mogrovejo: en su IV Centenario



sábado, 24 de octubre de 2020

3 misioneros de 3 continentes reciben el Premio Corazón Amigo 2020: con Cristo, al fin del mundo


 

En Italia, el Premio Corazón Amigo es una especie de "Nobel" para misioneros, que se entrega desde hace 30 años, No hay nada parecido en España. Sirve para poner el foco cada año en el trabajo de algunos misioneros ejemplares.

Estos han sido los 3 misioneros premiados este año:

- Padre Rinaldo Do, veterano todoterreno en el Congo

Misionero de la Consolata, ordenado sacerdote en 1984, vivió en España sus primeros 6 años sacerdotales y en 1991 desembarcó en el entonces Zaire (República Democrática del Congo), donde lleva ya 30 años.

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Pasó de los inmensos suburbios urbanos y pobrísimos de Kinshasa, la capital, a la sabana de Doruma y los bosques de Neisu, en el norte. Resistió a la malaria, al ébola y a las guerrillas de los rebeldes del norte. Ha predicado a Cristo y su Evangelio, ha repartido Biblias, y también bicicletas, ha perforado pozos, ha hecho construir casas, escuelas, puestos de salud, centros de nutrición...

Dice que de niño era travieso y que por eso cuando comentó a su párroco que quería ser misionero. éste le dijo: "no, Rinaldo, no". Por suerte, se equivocó.

- la Hermana Caterina Gasparotto

Nació en 1966 y se volcó al servicio de los pobres y los niños en las Escuelas de Caridad de los Padres Cavanis, una entidad pequeña nacida en Italia en el siglo XIX. Llegó a Filipinas en 2005, en las periferias de la ciudad de Davao. En 2013 llegó a Papúa Nueva Guinea, en zonas rurales muy aisladas que viven según su estilo tradicional.

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Allí combate muchos problemas sociales: analfabetismo, alta mortalidad infantil, sida, abuso de alcohol y drogas. Caterina comenzó una misión en la estación de Bereina con una escuela primaria, una escuela para adultos, una imprenta para imprimir libros escolares, una panadería, un pozo y una huerta para que las mujeres cultiven que proporciona alimentos a los niños.

- doctor Gabriele Lonardi

Gabriele Lonardi, laico, médico originario de Verona, se licenció en Padua y se especializó en enfermedades tropicales en Lisboa (Portugal). En 1980 llegó a Brasil para colaborar con una ONG de Padua. Estuvo en distintas regiones, desde hace años está en Lábrea, en la Amazonía, recorriendo largas distancias para llegar a los enfermos, especialmente de la etnia suruwahá.

Un viaje por el río le puede llevar de 15 a 20 días. Combate la malaria, la tuberculosis, la anemia, la filariosis (parasitaria), la lepra y las verminosas que atacan principalmente a los niños. Las peores enfermedades tropicales son transmitidas por insectos y agravadas por el clima, las condiciones de higiene y la falta de medicamentos y hospitales.

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Dice que “simplemente seguí el mensaje de la Encíclica Populorum Progressio de San Pablo VI, que invitaba a la Iglesia a escuchar el grito de los pobres y a ponerse a su disposición, exhortando a los laicos a un compromiso personal. Los indígenas son seres humanos y también tienen derecho a la salud. Aquí me siento realmente útil, para los demás y para mí mismo".

Un premio para apoyar los proyectos de estos misioneros... y otro más

El Premio Corazón Amigo repartirá 150.000 euros entre los ganadores. Se otorga cada año en Octubre, mes de las misiones. Este año los ganadores lo destinarán a cañerías y sistemas de alcantarillado en Kinshasa (República Democrática del Congo), la ayuda a los pobres de la diócesis de Bereina (Papúa Nueva Guinea) y la atención sanitaria a la población del río Javari (Brasil).

También se realizó la segunda edición del Premio Carlo Marchini, que concede 10.000 euros a un misionero. La Asociación Carlo Marchini destaca su compromiso con los niños del Brasil.

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El premio se entregó a la Hermana salesiana Celuta da Cunha Teles que, de 1998 a 2017, realizó una importante labor de evangelización y promoción social en los centros de acogida creados por la Asociación Carlo Marchini en Nova Contagem (Minas Gerais) y en Aparecida de Goiânia (Goiás).

ReL

Vea también  Consecuencias de las Expulsiones (para ver cómo Dios utiliza la persecución)



martes, 31 de marzo de 2020

Los misioneros comienzan a vislumbrar cómo será el futuro


fome, hunger, hambre

La emergencia sanitaria por el Covid-19 ya ha llegado a todos los continentes. Las Obras Misionales Pontificias (OMP)  han recogido el testimonio de algunos misioneros que han duplicado su compromiso, preocupados por las consecuencias que la pandemia tendrá en muchas personas pobres que viven en la calle o que comen solo gracias a los pequeños trabajos diarios.
“Con esta situación creada por el coronavirus se agudiza la pobreza, no hay para comer”, explica el misionero Domingo García Hospital, sacerdote de la OCSHA, desde Perú. En Piura, donde él vive, la inmensa mayoría de la población sobrevive con el trabajo informal al día. En la parroquia tienen funcionando cinco comedores (ollas comunes), en las que se apoya con algunos alimentos a mujeres organizadas, que cocinan para todas las familias.
En Lurín, las Hermanitas de los Pobres acompaña a 35 ancianos pobres en un hogar de acogida. María Henar González es consciente de que son la población con más riesgo, están en aislamiento, siguiendo las instrucciones del gobierno.
“Vivimos de limosna, las hermanitas suelen salir a pedir. Ahora que no podemos salir confiamos plenamente en la Providencia de Dios que no nos falte nada para nuestros ancianos” explica la hermana.
En Brasil, en la diócesis de Bacabal, el sacerdote diocesano de Getafe, el padre Alberto Íñigo Ruano, a través de las redes sociales se une en oración con la gente de su parroquia con una hora de adoración al Santísimo, el Rosario y la Misa. “Cada semana salgo con la Custodia por las calles de la ciudad y por las comunidades – comenta -. Las familias que quieren recibir la bendición salen a la puerta con una vela en la mano. Es impresionante.”
En Chile hay otro sacerdote español, el padre Álvaro Chordi. Misionero de ADSIS en Santiago de Chile, lleva varios días impulsando una campaña desde la parroquia San Saturnino para ayudar a los inmigrantes y personas sin techo en estos momentos de emergencia. “Antes de empezar la cuarentena, repartimos lotes de comida para varios días. Además, la parroquia está abierta 4 horas al día para que los indigentes puedan pasar a los baños de la parroquia”.
En África, al norte de Chad, la tribu de los samburu conoce poco sobre el virus. Allí, el misionero de Yarumal de origen colombiano, Luis Carlos Fernández está visitando todas las comunidades para alertarles, y explicarles la importancia de lavarse las manos. “Las medidas contra el virus se están haciendo cada día más estrictas. Cerraron escuelas, y ahora cierran los mercados. El hambre, que es la que más mata gente en el mundo, será más mortal que el coronavirus”, explica.
En Camerún, el misionero javeriano, el navarro Ángel de la Victoria, escribe un blog con el día a día en la misión. Según cuenta, aunque las escuelas han cerrado, la gente sigue su vida con normalidad. Muchos de ellos porque ignoran o no se creen la gravedad del virus, pero otros tantos porque tienen que trabajar, como las miles de mujeres que temprano de madrugada hacen buñuelos que luego venden en las calles.
Desde Mozambique, el misionero somasco Carlos Moratilla, ha aplicado las medias preventivas en el hogar que dirige para niños de la calle, y se ha unido a la oración de toda la Iglesia: “Hemos hecho una procesión y un rosario con la Virgen de Fátima, y hemos rezado por todos los implicados y afectados por la enfermedad. Lo hemos hecho con separación de un metro como mínimo entre nosotros”.
Las OMP invitan a todos a vivir este tiempo en clave misionera ofreciendo en su sitio web puntos de oración, meditaciones, entretenimiento para niños y adultos.
Agencia Fides, Aleteia




domingo, 10 de diciembre de 2017

Así debe ser un apóstol movido por el Espíritu Santo: el Papa Francisco señala 9 características


Así debe ser un apóstol movido por el Espíritu Santo: el Papa Francisco señala 9 características

El Papa Francisco, haciendo eco de la gran necesidad de mantener ese
fervor evangelizador, hace unos años nos regaló la “Evangelii Gaudium”, 

una exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo
 actual. El capítulo final de este texto es titulado: “Evangelizadores con 
Espíritu”, donde más que recomendaciones metodológicas sobre cómo 
salir a evangelizar, nos da ideas para mantener vivo el espíritu misionero, 
ese que experimentaron los apóstoles después de Pentecostés. Sebastián 
Campos, en Catholic Link, explica 9 de ellos.
 
1. Arde en su corazón el fuego del Espíritu
Son evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo,

 son esos que ya no cuentan con sus propias planificaciones, métodos y
 recursos, sino que comprenden que esto va más allá de ellos mismos. Un Evangelizador con Espíritu no es simplemente un funcionario voluntario 
de la Iglesia que cumple las tareas que le son asignadas como una carga o
 una responsabilidad. Más bien, arde en su corazón el fuego del Espíritu y 
no puede contener su fuerza, que lo mueve a comunicar la buena noticia.
 
“En Pentecostés, el Espíritu Santo hace salir de sí mismos a los apóstoles y 

los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios que cada uno 
comienza a entender en su propia lengua… Les infunde la fuerza para 
anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo 
y lugar incluso a contracorriente” (EG 259).


 
2. Rezar y trabajar
Ora y trabaja. Se dedica a lo pastoral y a lo espiritual reconociendo que ninguna de las dos cosas es más importante que la otra: que las propuestas místicas sin un fuerte arraigo espiritual se quedan en lo teórico y que los discursos y prácticas misioneras sin una fuerte vida de oración y espiritualidad se quedan vacías y se disuelven en mero voluntarismo.
 
“Estas propuestas parciales y desintegradoras solo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio” (EG 262).
 
3. Enamorado del Amor de los Amores
Es movido por el encuentro personal con Jesús. No hay ideologías, catequesis, mensajes motivadores, cartas papales ni retiros espirituales que lo hagan a uno un evangelizador con Espíritu. Siempre es una experiencia personal de encuentro con el Resucitado. “La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido” (EG 264).
 
Esa experiencia es la que busca salir de nosotros y quiere ser compartida con otros, siente un deseo de ser comunicada y mueve nuestros “quereres y voluntades” para convertirnos en agentes evangelizadores. Por eso es necesario clamar a diario para que Jesús siempre nos mantenga enamorados, que vuelva a encantarnos y cautivarnos, y al mismo tiempo, nosotros disponer nuestro corazón para dejarnos enamorar y conquistar por el Amor de los amores, ese que pide ser compartido con otros.
 
4. Cree que su misión es relevante para los demás
“El misionero está convencido de que existe ya en las personas y en los pueblos, por la acción del Espíritu, una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre… El entusiasmo por anunciar a Cristo deriva de la convicción de responder a esa esperanza” (EG 265).
 
Aunque a veces perdamos el entusiasmo por sentir que somos sembradores que tiran la semilla entre piedras, espinos o se las comen los pájaros a la orilla del camino, guardamos en nuestro corazón la esperanza de que aquello que es nuestro tesoro es también valioso para los demás, incluso aunque no lo sepan. Es importante mantener esta esperanza, creer que aquello que cambió nuestra propia vida cambiará también la de todo el mundo. “Una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, no convence a nadie” (EG 266).


 
5. Le gusta estar cerca de la gente
No se entiende un evangelizador en una oficina, metido en papeles y trámites, que se sienta incómodo con la gente, con la calle, con el ruido. A modo de testimonio personal he visto cómo amigos míos, matrimonios jóvenes con niños pequeños, han ido dejando de participar en actividades pastorales porque no eran bienvenidos con el ruido y el desorden propio de los pequeños; veo como jóvenes no encuentran espacios de desarrollo más allá que el voluntariado, mover bancas, disfrazarse de algo para el Vía Crucis o el Pesebre y ser útiles, mas no valiosos; cómo adultos de edad media no encuentran espacios acorde a sus necesidades y desafíos, sino que solo hay espacio para servir, no para ser oveja; y cómo los pobres y sencillos son solo objeto de caridad, pero pocas veces de vida espiritual y mucho menos se les abre la puerta para servir y ofrecer sus dones.
 
“Para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo una pasión por su pueblo” (EG 268).
 
6. Es un buen comunicador
No se trata de técnicas ni estrategias comunicativas planificadas y preparadas de antemano, se trata de una actitud, de una forma de acercarse a los demás, esa forma que vive la Iglesia primitiva. Solo puede ser misionero alguien que se sienta bien buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros.
 
“Se nos invita a dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan. Se nos advierte muy claramente “Hacedlo con dulzura y respeto” (1 Pe 3, 16), y “en lo posible y en cuanto a vosotros dependa, en paz con todos los hombres” (Rm 12, 18)… Sin pretender aparecer como superiores, sino “considerando a los demás como superiores a uno mismo” (Flp 2, 3). De hecho, los Apóstoles del Señor gozaban de “la simpatía de todo el pueblo” (Hch 2,47; 4, 21.33)” (EG 271).

 
7. No cae preso del pesimismo
“Algunas personas no se entregan a la misión, pues creen que nada puede cambiar y entonces es inútil esforzarse. Piensan así: “¿Para qué me voy a privar de mis comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?”. Con esa actitud se vuelve imposible ser misionero” (EG 275).
 
El testimonio de los discípulos luego de Pentecostés nos relata que ellos tenían todo en contra para lograr sus objetivos misioneros, pero sabemos que en cuanto salieron a predicar: “El Señor colaboraba con ellos y confirmaba la Palabra” (Mc, 16, 20), y eso debe ser lo que nos anima, aun cuando los frutos esperados no sean visibles.
 
“A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ningún resultado, pero la misión no es un negocio ni un proyecto empresarial, no es tampoco una organización humanitaria, no es un espectáculo para contar cuánta gente asistió gracias a nuestra propaganda” (EG 279). Es mucho más que eso y las estadísticas nunca lograrán medir cuánto ha cambiado una vida, nunca podrán cuantificar lo que experimenta una persona al sentirse perdonada, con esperanza o abrazada con misericordia.

8. Confía en la acción del Espíritu Santo
Un evangelizador así reconoce que depende de la acción del Espíritu en su tarea misionera y tiene una decidida y voluntaria confianza en Él, porque “Él viene en ayuda de nuestra debilidad” (Rm 8, 26) cuando la tarea se pone cuesta arriba.
 
Cuando se confía en la acción del Espíritu Santo “no hay mayor libertad que la de dejarse llevar por el Espíritu, renunciar a calcularlo y controlarlo todo, y permitir que Él nos ilumine, nos guíe, nos oriente y nos impulse hacia donde Él quiera. Él sabe bien qué hace falta en cada época y en cada momento. ¡Esto se llama ser misteriosamente fecundos!” (EG 280).


 
9. Va de la mano de María
“Con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo (Hch 1,14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés. Ella es Madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva evangelización” (EG 284).
 
No se trata solo de llevar el rosario en la mano y recitar un par de “Avemarías” antes de salir a tocar puertas, sino que se trata de estar con ella, recibirla como Madre y que en nuestro camino personal y comunitario, su compañía nos vaya educando para relacionarnos con el Espíritu Santo como ella lo hacía a ser portadores de La Buena Noticia de Jesús, tal como lo hizo ella.

 ReL



lunes, 23 de octubre de 2017

Mes misionero extraordinario “para abrirnos a la gozosa novedad del Evangelio”

Todos somos llamados a ser Misioneros 


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Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “Hoy se celebra el Día Mundial de las Misiones cuyo tema es 'La misión en el corazón de la Iglesia'. Exhorto a todos a vivir la alegría de la misión testimoniando el Evangelio en los ambientes en los que cada uno vive y obra”. Con estas palabras el Santo Padre Francisco recordó ayer en el Ángelus, la celebración misionera anual. “Al mismo tiempo – ha continuado -, estamos llamados a apoyar con el afecto, la ayuda concreta y la oración a los misioneros que han partido para anunciar a Cristo a aquellos que todavía no lo conocen. Recuerdo también que es mi intención promover un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, con el propósito de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes. En el día en el que recordamos la memoria litúrgica de San Juan Pablo II, Papa misionero, confiamos a su intercesión la misión de la Iglesia en el mundo”.

En el contexto de la Jornada Mundial de las Misiones, se hizo pública ayer la carta del Papa Francisco al Card. Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, con motivo del centenario da la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud de Benedicto XV sobre la actividad llevada a cabo por los misioneros en el mundo. “El Papa comprendió la necesidad de dar una impronta evangélica a la misión en el mundo – escribe el Papa Francisco -, para purificarla de cualquier adherencia colonial y apartarla de aquellas miras nacionalistas y expansionistas que causaron tantos desastres . Benedicto XV dio un gran impulso a la missio ad gentes, proponiéndose despertar la conciencia del deber misionero, especialmente entre los sacerdotes”. El Concilio Vaticano II, en el decreto Ad Gentes, ha afirmado solemnemente que la iglesia es “misionera por su propia naturaleza”.

“Este empeño de Benedicto XV, de hace casi cien años, así como todo lo que el Documento conciliar nos enseña desde hace más de cincuenta años, siguen siendo de gran actualidad” subraya el Papa Francisco, recordando las palabras de San Juan Pablo II en la Redemptoris Missio: «la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse» , y que «una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio» . “Por eso él, usando unas palabras que deseo ahora proponer de nuevo a todos, exhortó a la Iglesia a un 'renovado compromiso misionero», convencido de que la misión 'renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones'.” 

Que el centenario de la Carta apostólica Maximum illud “sea un estímulo para superar la tentación recurrente que se esconde en toda clase de introversión eclesial, en la clausura autorreferencial en la seguridad de los propios confines, en toda forma de pesimismo pastoral, en cualquier nostalgia estéril del pasado, para abrirnos en cambio a la gozosa novedad del Evangelio” exhorta el Papa que, acogiendo la propuesta de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ha anunciado “un mes misionero extraordinario en octubre de 2019, con el fin de despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes y de retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral”. 

El mes de octubre misionero del próximo año podrá servir de preparación “para que todos los fieles lleven en su corazón el anuncio del Evangelio y la conversión misionera y evangelizadora de las propias comunidades”. A la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y a las Obras Misionales Pontificias el Papa confía la preparación de este acontecimiento, a través de una amplia sensibilización de las Iglesias particulares, de los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, así como de las asociaciones, los movimientos, las comunidades y otras realidades eclesiales. “Que el mes misionero extraordinario sea un tiempo de gracia intensa y fecunda para promover iniciativas e intensificar de manera especial la oración —alma de toda misión—, el anuncio del Evangelio, la reflexión bíblica y teológica sobre la misión, las obras de caridad cristiana y las acciones concretas de colaboración y de solidaridad entre las Iglesias, de modo que se avive el entusiasmo misionero y nunca nos lo roben” ha dicho el Papa Francisco para terminar. (SL) (Agencia Fides 23/10/2017)