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miércoles, 10 de junio de 2020

8 Locuras de Amor

Matrimonio y Bienaventuranzas
Grandes Locuras de Amor Que Cambiaron La Historia de La Humanidad ...

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».
Palabra del Señor.

8 locuras de amor.

Las Bienaventuranzas nos ayudan a vivir con coherencia el Evangelio desde nuestra vocación matrimonial. Y si eso lo hacemos encontramos la dicha.
Dichosos los esposos pobres en el espíritu:
Él no tiene mucha fe, pero se deja llevar por ella que sí la tiene. Se fía de ella como la ayuda que le guiará hasta Dios. Y así, llegará a vivir un anticipo del cielo en la Tierra.
Dichosos los esposos mansos:
Ella tiene muy mal carácter y está siempre regañando. Pero él calla, no se defiende, sabe que su esposa necesita de su cariño especialmente en esos momentos. No le importa su amor propio, le importa ella. Este esposo heredará la Tierra.
Dichosos los esposos que lloran:
Él está luchando por crecer en humildad, aunque se sabe incapaz, pero por encima de todo está su confianza en Dios. Ofrece su sacrificio por los que no tienen amor como el que él recibe de su esposa que lo acoge con paciencia. Este matrimonio es consolado en el Sagrado Corazón de Cristo.
Dichosos los esposos que tienen hambre y sed de justicia:
Ya se llevaban bien, pero luchaban por ser un don de Dios el uno para el otro. Sin duda, quedarán saciados.
Dichosos los esposos misericordiosos:
Ella se vuelca especialmente con él, cuando le ve demasiado absorbido por su trabajo, para que se sienta amado al llegar a casa. Piensa que no necesitará una regañina, sino más amor que nunca. Alcanzará Misericordia en la Tierra, pues sanará a sus esposo de sus debilidades, con el amor de Cristo.
Dichosos los esposos limpios de corazón:
Juntos aceptan cada día las contrariedades que les vienen, porque les ayudan a purificar su corazón. A medida que van superando sus egoísmos, su orgullo, etc. van participando de la mirada del Creador cuando se miran. Gracias a ello, son capaces de ver a Dios en su esposo.
Dichosos los esposos que trabajan por la paz:
Ella es capaz de renunciar como Cristo a sus propios derechos con tal de defender la dignidad de su esposo. Sabe que no va a perder la honra por eso. Será llamada hija de Dios porque actúa como Jesús.
Dichoso el esposo perseguido por causa de la justicia de Dios:
Ella va a misa, y él se mofa de ella, y le dice que pierde el tiempo, que no ve ninguna mejora en ella. Pero ella tiene fe, ama al Señor y sabe que unida a Él, algún día podrá ser semilla fecunda para la fe de su esposo y de sus hijos. Su hogar, algún día, será un trocito del Reino de Dios.
Dichosos los esposos perseguidos de cualquier modo, por causa de su fidelidad al Evangelio. El Maligno siempre perseguirá al que viene en nombre de la Verdad, pero ellos conseguirán tesoros en el cielo por seguir los pasos de Cristo.
Gracias Señor, porque quieres compartir con nosotros Tu alegría. Purifica con tu Sangre nuestro corazón, nuestra mirada, nuestras intenciones, nuestros deseos… para que vivamos la felicidad de ser verdaderos esposos.
Alabado seas por siempre.
Vea también "Para que sean más felices" - curso con y sobre las bienaventuranzas


viernes, 14 de febrero de 2020

El amor eterno es posible: 80 años de matrimonio

Una de tantas “locuras de amor” que animan a los jóvenes a querer construir
 un proyecto de vida

Esta es una de esas tantas locuras de amor que animan a los jóvenes seguir creyendo en la fidelidad de los vínculos, y sobre todo, a querer construir un proyecto de vida que los haga felices en compañía de la persona amada. ¿Los protagonistas de esta odisea? don Pablo Costamagna y doña Magdalena.

El comienzo de una gran aventura

Tanto Pablo como Magdalena llevan con frescura varios años de vida, él nació en San Guillermo y ella en Felicia apenas cuatro años después. Ambos son descendiente de sangre italiana y sus familias han dedicado sus fuerzas a trabajar con esmero y nobleza las prósperas tierras del litoral argentino.
Lo que nunca se hubiesen imaginado es que en el pequeño pueblo de San Guillermo iban a encontrar el amor conyugal que los haga felices. ¿Cómo se conocieron? Pablo cuenta que en su juventud, mientras llevaba a la cremería de la zona los tachos que ordeñaba junto a sus padres y hermanos, una flecha de amor atravesó su corazón al ver el rostro angelical de Magdalena. Se conocieron como obra del destino, se enamoraron, y después de los muchos finos cortejos que él le dedicó a su novia para robarle fulgurantes sonrisas de amor, un día decidieron dar el paso definitivo.

Y se casaron…

El día tan ansiado no se hizo esperar, un 2 de Febrero de 1934 los novios contrajeron nupcias jurándose recíprocamente el “amor eterno” ante Dios. Fundieron eternamente sus almas prometiéndose fidelidad en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, para amarse y respetarse todos los días de sus vidas, dejando las puertas de su intimidad abiertas a la procreación a la espera del regalo de Dios.

Envejecer juntos

Al día de hoy, Pablo tiene 102 años y Magdalena 98, ambos llevan con alegría 80 largos  años de casados. Se quieren con el mismo amor de aquellos tiempos de juventud y les encanta disfrutar de la adorable compañía de sus hijos, nietos y bisnietos, quienes les brindan todo su afecto y gratitud, ya que bien saben que en el otoño de la vida es cuando las muestras de cariño se hacen más entrañables.
Una historia que nos invita a reflexionar

Es verdad que no se cumplen 80 años de casados todos los días, sin embargo, hoy pareciese que existe en los jóvenes cierto miedo al compromiso, muchos piensan: ¡no podría vivir toda mi vida con una misma persona! ¡mi libertad es un bien muy preciado para ponerla en venta! No obstante, es sabido que las personas más felices son aquellas que se animan a entregarlo todo por amor. Corresponde  recordar las palabras del antropólogo Ricardo Yepes Stork:

    “Si la libertad de un hombre se mide por la calidad de sus vínculos, será más libre quien dispone de la manera más intensa, y esta no es otra que el compromiso que dispone del propio futuro. Quien no se concibe libre hasta el punto de poder comprometerse, quien no se siente tan dueño de si como para decidir darse porque se le da la gana, en el fondo no es del todo libre , está encadenado a lo pasajero, a lo trivial, al mero presente”. Lejos de oponerse, libertad y compromiso se potencian, la primera se realiza mediante el segundo.
Jóvenes, nunca olvidemos…

¡Estamos hechos para hacer cosas grandes! ¡Estamos hechos para amar toda la vida! El matrimonio no se reduce a “hoy estoy contigo y mañana ya veremos”, sino que más bien afirma: “te elijo a vos, hoy y siempre, en las buenas y en las malas, hasta el final de nuestros días”
Erman Tejeda en International Young Coaliticion, Oleada joven, Aleteia
Vea también: El Matrimonio en Cristo
(el reto: leerlo hasta el final... Le hará mucho bien a su matrimonio)