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domingo, 30 de julio de 2023

Tres consejos de Fulton Sheen que te ayudarán a perfeccionar tus horas santas y adoraciones


ulton Sheen escribió y profesó una gran devoción eucarística:sus consejos y costumbres siguen siendo útiles y seguidos por multitud de fieles décadas después de su muerte.

 

A mediados del siglo XX, en la recién instaurada China comunista, se hizo famoso el relato del arresto de un sacerdote y la posterior profanación por los revolucionarios de las 32 formas consagradas, que esparcieron por el suelo. Escondida en la iglesia, una niña lo observó y decidió acudir cada noche a escondidas e inclinar su lengua para recibir a Jesús en comunión seguido de una hora de adoración, lo que repetiría hasta que no quedasen más hostias profanadas. Pero la última noche, tras culminar su desagravio, fue descubierta y brutalmente asesinada por uno de los guardias.

Aquel episodio de reparación y martirio sería años más tarde recordado por el obispo Fulton Sheen, mencionando a la pequeña como su principal inspiración a la hora de pronunciar uno de sus votos más conocidos, extensible hasta la muerte: cada día de su vida pasaría al menos una hora de adoración eucarística, lo que recomendó a los sacerdotes, religiosos y laicos con los que trataba.

Desde entonces, las enseñanzas y recomendaciones de Sheen son seguidas por miles de fieles en todo el mundo, movidos por su utilidad, profundidad y ausencia de caducidad. El teólogo y escritor Joseph Tuttle ha recogido en el portal Word on Fire algunos de los consejos de Sheen que pueden ayudar a mejorar la presencia y devoción de los fieles durante las horas santas y adoraciones:

1º Naturalidad ante todo

En The Priest Is Not His Own, Sheen cuestionó la "rigidez" de algunos métodos y libros de meditación que llegan a recomendar una "mecánica división" de la oración hasta partes, como  son "la acción de gracias, la oración de petición, la de adoración y la de reparación". En opinión de Sheen, este es un método "innecesariamente artificial" que impide una "conversación orgánica y que fluye".

Por ello, frente a sistemas o métodos de oración, el venerable recomienda acudir a la Hora Santa como si se fuese a "una conversación con un amigo", que "no se divide en temas rígidos", sino que "fluye y es personal". "El corazón de cada uno debe constituir el contenido de la oración", agrega. 

2º Los esquemas no siempre son malos: el caso de la lectio divina

Otro de los principales consejos de Sheen de cara a la potenciar la Adoración Eucarística es llevar consigo la Sagrada Escritura. Explica que un buen formato comienza por leer las Escrituras "hasta que venga un pensamiento". Entonces es el momento de cerrar el libro y dejar que fluya la oración al respecto. "Pero no hables tú todo el tiempo. Escucha también. Aprendamos a hablar escuchando y crezcamos en el amor de Dios escuchando", agrega.

Fulton Sheen, consagrando en misa. 

El devoto de la Eucaristía, Fulton Sheen, consagrando en misa. 

Estrechamente relacionado a la lectura de las Escrituras se encuentra la lectio divina, que Benedicto XVI explica detalladamente en Verbum Domini. Los pasos de la misma son:

  • (Lectio) se comienza con la lectura del texto, que suscita la cuestión sobre el conocimiento de su contenido auténtico: ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.
  • Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es: ¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros?Aquí, cada uno personalmente, pero también comunitariamente, debe dejarse interpelar y examinar, pues no se trata ya de considerar palabras pronunciadas en el pasado, sino en el presente.
  • Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio), que supone la pregunta: ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra?La oración como petición, intercesión, agradecimiento y alabanza, es el primer modo con el que la Palabra nos cambia.
  • Por último, la lectio divina concluye con la contemplación (contemplatio), durante la cual aceptamos como don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, y nos preguntamos: ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor?

3º A ser posible, de rodillas

En sus escritos, Sheen se pregunta en torno a las diversas posturas posibles durante la oración, pudiendo estar de pie, sentado o de rodillas. Señala que cuando nuestro Señor hizo la "primera Hora Santa" en Getsemaní, las fuentes recogen que "se postró en oración".  En base a este ejemplo, Sheen indica que siempre que se pueda "lo mejor es arrodillarse durante la Hora Santa, porque indica humildad, sigue el ejemplo de Nuestro Señor en el Huerto, hace expiación por nuestras faltas y pecados y es un gesto de cortesía ante el Rey de reyes".

Fulton Sheen, de rodillas en misa.

Sheen, de rodillas en misa, como aconseja realizar las horas santas y adoraciones por cuatro motivos: humildad, imitación, expiación y reverencia. 

ReL

Vea también      Adoración eucarística, fuente de vida para la Iglesia - Benedicto XVI




















viernes, 15 de diciembre de 2017

Participar en una Hora Santa en Getsemaní pero desde casa… ahora es posible gracias a internet


Participar en una Hora Santa en Getsemaní pero desde casa… ahora es posible gracias a internet

La Hora Santa de oración reparadora es una práctica de piedad 
muy arraigada en la Iglesia, y que tras unas décadas de relativo
 apagamiento está volviendo con fuerza. Se remonta a las apariciones
 de Nuestro Señor a Santa Margarita María Alacoque (1647-1690), 
cuando nació la devoción a su Sagrado Corazón, y está íntimamente 
relacionada con Tierra Santa, en particular con Getsemaní.

En efecto, Jesucristo le habló a la religiosa en el convento de la Visitación 
de Paray-le-Monial de sus sufrimientos en Getsemaní: “Aquí es donde
 sufrí interiormente más que en todo el resto de mi pasión, al
sentirme totalmente abandonado por el cielo y la tierra, cargado 
con todos los pecados de los hombres… Y para unirte a mí, en la
 humilde oración que presentarás a mi Padre en medio de todas las 
angustias, te levantarás entre las once y la medianoche para
 postrarte durante una hora, conmigo…”.
 


Peregrinos rezan ante la piedra de la agonía, en la basílica de Getsemaní

Esa Hora Santa empezó a difundirse con tres pilares esenciales,
 recogidos en las memorias de la santa: la oración reparadora, 
la unión con Jesús sufriente y los gestos de humillación. En 
1829 nació la Cofradía de la Hora Santa de Paray-le-Monial, a la que 
siguieron otras en todo el mundo, entre ellas la Cofradía de la Hora
 Santa de Getsemaní, instituida el 6 de abril de 1933 por
 disposición del Custodio de Tierra Santa, precisamente en el mismo
 lugar donde Jesús vivió aquella Hora “terrible y maravillosa”.

La Hora Santa por internet
Ahora la fraternidad de Getsemaní ha visto por fin realizado el viejo proyecto de relanzar esta práctica a través de una página web: Hora Sancta (www.horasancta.org), disponible en cuatro idiomas: español, inglés, francés e italiano.

La finalidad es, por un lado, acudir “espiritualmente” al huerto donde Jesús sudó sangre al considerar su Pasión y Muerte, y preferido por él para orar con sus discípulos. Pero también ofrecer a los peregrinos en Tierra Santa la posibilidad de rezar físicamente en el mismo lugar, en la basílica de Getsemaní, con la correspondiente reserva.

Encuentro de peregrinos
Cada primer jueves de mes, a las ocho y media de la tarde hay una procesión en torno al jardín sagrado y la celebración solemne de la Hora Santa”, explica fray Benito José Choque, guardián de la fraternidad desde hace siete años: “Aquí Jesús realizó la oración más importante de su vida y aquí comenzó su Pasión”. Precisamente en recuerdo de las gotas de sangre que derramó se mantiene como fiesta del santuario la solemnidad de la Preciosísima Sangre de Jesús, que se celebra el 1 de julio.

Fray Benito cuenta reciben tantas solicitudes que tienen que unir grupos para la Hora Santa: “Una de las cosas que más me conmueve es la comunión que se crea. Una vez vinieron un joven grupo italiano de Asís y un grupo de África. Uno de los recuerdos más bellos de la Tierra Santa para ellos fue vivir la Hora Santa en este entorno internacional, sentirse Iglesia. Es el Señor que une”.

¿Cómo se hace una Hora Santa?
El padre Choque recuerda a San Juan María Vianney (1786-1859): “Para mí este momento se parece a lo que decía el santo cura de Ars. Él pasaba mucho tiempo ante el Santísimo Sacramento y si alguien le preguntaba ‘¿qué te dice todo este tiempo?’, él respondía: ‘Nada. Él me mira y yo le miro’. Es lo que vivo, un encuentro personal con Él". Lo mismo opina fray Diego dalla Gassa, de la fraternidad de Getsemaní y responsable del eremitorio: “Es estar con Jesús. Responder a la invitación que Él hace, ‘quedaos aquí conmigo’. Yo entro en diálogo con Él y es como si Él me dijese: ‘Mira cuánto te he amado’. Es así como nacemos, cuando somos amados”.

Según explican en Hora Sancta, ésta se hace “rezando vocal o mentalmente, sin necesidad de escoger una oración concreta”, en el espíritu de compartir con Jesús ese momento: sufrir con Él, revivir su angustia, su combate, su lucha, su resistencia ante aquel amargo cáliz. Pero también “vivir con Él la alegría verdadera, la paz infinita que nace del abandono a la voluntad del Padre, en la certeza de su Amor por nosotros”.
 


El padre Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa, arroja pétalos de rosa roja, a modo de gotas de sangre, sobre el lugar donde Jesús oró la noche del Jueves Santo. Es el tradicional rito de la festividad de la Preciosísima Sangre de Jesús, que se celebra cada 1 de julio.

Una voluntaria que se enamoró de Getsemaní
En la estructuración material del sitio web ha colaborado una voluntaria italiana, la señora Manuela Brandini, que después de una peregrinación a Tierra Santa manifestó su disposición a ayudar a los franciscanos de Getsemaní. “Para mí la Hora Santa es el momento de oración más importante, en el que Jesús estuvo más cerca de nosotros. Desde que volví de Tierra Santa me comprometí a hacerla casi cada jueves. Me pongo delante de Él y me dejo calentar por sus rayos”.

¿Por qué asistir a la experiencia de la oración de la Hora Santa en Getsemaní?
Teresa Penta, que vive en el eremitorio de Getsemaní para prestar servicio a los peregrinos, lo sabe bien, según explica a la periodista Beatrice Guarrera: “Porque ‘el amor no es amado’, como decía San Francisco. Pocas personas rezan en serio y, por eso, si alguno siente su reclamo que dice ‘quedaos aquí conmigo, rezad conmigo’, es necesario que responda a esta llamada”.

Fundación Tierra Santa/ReL