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martes, 1 de octubre de 2024

¿Cómo detectar si padecemos de sordera espiritual?

 Sylwetka załamanego mężczyzny

Desarrollar sordera espiritual hacia la Palabra de Dios puede ser indetectable cuando la enfermedad ha avanzado, entonces, ¿cómo podemos identificarla?

La vida cotidiana está llena de ruido, y la prisa con la que nos movemos no deja espacio a la reflexión, que es un ejercicio fundamental para detectar nuestras carencias espirituales. Además, si no nos tomamos un tiempo para nosotros y para escuchar lo que Dios tiene que decirnos a través de su Palabra, estaremos propiciando una sordera espiritual que poco a poco dañará todas nuestras relaciones.

Afortunadamente, como toda enfermedad, tiene síntomas que podemos detectar fácilmente para ponerle remedio.

Oímos, pero no escuchamos

Dice san Pablo en su carta a los Hebreos (4, 12):

"Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón".

Sin embargo, si no escuchamos la Palabra con atención y dejamos que penetre en nuestra alma, sencillamente no tendrá efecto en nosotros.

Dios nunca forzará a alguien a amarlo y a cumplir sus preceptos, por eso, el remedio está en abrir los oídos, pero sobre todo, aprestar el corazón para que haga efecto.

Girl and woman reading the Bible

Distorsionamos su verdadero sentido

La Palabra de Dios es clara y directa, por eso no podemos interpretarla a nuestro parecer. Quien busca acomodarla a su gusto es porque desea un Dios a su medida.

Recordemos que los mandamientos del Señor no pasan de moda ni tienen fecha de caducidad.

El remedio está en ser humildes y permitir que Dios nos hable, sin ponerle objeciones. Nadie más que Él sabe lo que nos hace falta y nos dará lo que requerimos para salvarnos, por eso, aceptemos su Palabra sin oposición, y Él actuará de acuerdo a nuestras necesidades.

Lo entendemos pero dudamos en seguirlo

Sí, hemos escuchado, entendimos qué es lo que Dios quiere, pero la duda nos asalta. ¿Por qué no dejamos atrás lo que nos ata, porqué no nos deshacemos del pecado? o ¿por qué no nos decidimos a seguirlo, si nos invita a predicar con nuestro testimonio y nuestra palabra?

Quizá porque es doloroso. Sin embargo, lo que Él tiene para nosotros no se compara con nada que el mundo pueda ofrecernos.

No seamos como el joven rico (Mc 10, 22), seamos más bien como los Apóstoles que inmediatamente dejaron sus redes para seguirlo (Mt 4, 20).

Que la sordera espiritual no nos impida amar al Señor plenamente, porque, al final, es lo único que vale la pena.

Mónica Muñoz, Aleteia

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miércoles, 11 de septiembre de 2024

Dios está dispuesto a esperar mucho tiempo a que nos arrepintamos

PRODIGAL SON

Podemos impacientarnos con nosotros mismos o con los demás,
pero la misericordia de Dios no se ve limitada por nuestra impaciencia.
Él puede esperar

La buena noticia es que la paciencia de Dios no es como la nuestra. y está dispuesto a extendernos su misericordia en cualquier momento.

Misericordia sin límites

San Jerónimo, en un comentario al libro de Joel, nos anima a no desesperar nunca de la misericordia de Dios:

"No les pido que se rasguen las vestiduras, sino que rasguen sus corazones, cargados de pecado. Como odres de vino, si no han sido abiertos, estallarán por sí mismos. Después de haber hecho esto, vuelve al Señor, tu Dios, del que te has alejado por tus pecados. No desesperes de su misericordia, por grandes que sean tus pecados, porque la gran misericordia quitará los grandes pecados".

Además, explica cómo Dios no se impacienta como nosotros y no está limitado por nuestra experiencia humana de la misericordia:

"Porque el Señor es clemente y misericordioso y prefiere la conversión del pecador a su muerte. Paciente y generoso en su misericordia, no cede a la impaciencia humana, sino que está dispuesto a esperar largo tiempo nuestro arrepentimiento. Tan extraordinaria es la misericordia del Señor ante el mal, que si hacemos penitencia por nuestros pecados, se arrepiente de su propia amenaza y no ejecuta contra nosotros las sanciones con que nos había amenazado".

Un gran recordatorio

Este es un gran recordatorio para nosotros, pues podemos caer en la tentación de pensar que Dios nunca nos perdonará, sobre todo cuando caemos continuamente en el pecado.

También puede ser tentador pensar que uno de nuestros seres queridos, que se ha alejado de la Iglesia, nunca volverá y se reconciliará con Dios.

Sin embargo, nuestro propio arrepentimiento, o el arrepentimiento de otro, puede no ocurrir en "nuestro tiempo". No conocemos todos los caminos del Señor y su plan suele ocultársenos.

Lo que tenemos que recordar es que la misericordia de Dios es ilimitada y persigue constantemente al pecador, siempre dispuesto a recibirnos en sus brazos amorosos.

 Santa Teresita 

Frases de santa Teresita sobre la Divina Misericordia

Philip Kosloski, Aleteia

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martes, 27 de agosto de 2024

¿Por qué a los malos les va bien? ¿Y a los buenos, mal?

"Si me porto bien, bien me irá". Esa es nuestra lógica, sin embargo,
no siempre ocurre así, y cuando nos va mal, nos preguntamos ¿dónde está Dios?

Cuando somos niños creemos que la vida es sencilla, todo queda en las manos de nuestros padres, que resuelven lo que nosotros no podemos y nos enseñan que siempre hay que portarse bien, para que, por lógica, nos vaya bien. Esto lo creemos sin dudar pero, ¿qué pasa si nos comienza a cambiar la suerte y, a pesar de nuestro buen comportamiento, nos va mal?

Mónica Muñoz, Aleteia
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