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lunes, 20 de julio de 2026

España, campeona: Ferrán Torres y Rodri Hernández hablan de fe y la ayuda de Dios

El goleador final y el elegido mejor jugador del Mundial relacionan a Dios y la fe con superarse en las dificultades.

Ferrán Torres en el Mundial 2026, con su gol dio el título a España

Ferrán Torres en el Mundial 2026, con su gol dio el título a EspañaFC BARCELONA

Redacción REL

20.07.2026 | 08:38

Actualizado:


    Ferrán Torres es el delantero que metió el gol que ha permitido a España superar a la Argentina de Leo Messi en la final del Mundial de Fútbol y así, por 1 a 0, dar a España su segunda Copa del Mundo (tras la de Sudáfrica en 2010).

    Ferrán Torres, nacido en Foyos (Valencia), se formó en el Valencia CF, jugó unos años en el Manchester City y desde 2021 juega en el Barcelona FC.

    Tras el gol que le hace mundialmente famoso dijo: “Gracias a Dios, siempre me da esas fuerzas para seguir. Y al final, como digo, Dios le da las cosas a quien más se lo merece”, resaltó el delantero.

    Ferrán es un hombre de fe sincera y ha hablado de ella en alguna ocasión, pero aquí también mostraba su alivio, porque a lo largo de este Mundial de Fútbol había recibido algunas críticas deportivas.

    "Tengo una cruz y una Virgen, me da mucho apoyo"

    Días antes de la final, antes de enfrentarse a Bélgica en cuartos de final, explicó que su fe le ha acompañado a lo largo de la competición. Se pronunció sobre este tema en el canal de YouTube de la Selección, en una entrevista titulada 'Capítulo 7: Fortaleza'.

    “Tengo la cruz y una Virgen. Al final creo que es algo que me da mucho apoyo, me da tener muchísima fe y para mí es algo muy importante”, comentaba.

    Tras la victoria en el Mundial, explicó a los periodistas su sensación más inmediata: “Lo del gol es lo de menos, ahora mismo lo único que quiero es coger esa copa y estrujarla lo máximo posible porque creo que es el sueño de 47 millones de personas que hemos estado dentro del campo hoy, porque creo que nos lo merecíamos y lo hemos dado todo”, dijo Ferrán, relacionando su gol con la alegría de millones de personas.

    "Yo soy muy cristiano, hay Alguien allá arriba", dice Rodri

    En la alegría por la victoria, también hizo unas declaraciones a prensa Rodri Hernández, que ha jugado los 8 partidos del Mundial como centrocampista y ha sido elegido como Mejor Jugador de este campeonato por ser un pilar básico en todos ellos.

    "Me gustaría que las nuevas generaciones se vean reflejadas, que vean que cuando uno tiene un mal momento se puede levantar. Al final, yo soy muy cristiano, creo que hay Alguien ahí arriba ayudándome, seguro", explicó este madrileño que juega en el Manchester City desde 2019.

    España, además de la Copa del Mundo, se lleva los premios a jugadores individuales: Balón de Oro para Rodri, Guante de Oro para Unai Simón y premio a Mejor Jugador Joven para Pau Cubarsí. 

    ReL

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    domingo, 19 de julio de 2026

    «Los pequeños gigantes de Monterrey», el equipo de béisbol que soñó un cura... y logró una hazaña

    Aquellos niños del coro de la Iglesia del padre Esteban se proclamaron campeones de la Little League World Series.

    Fotograma de la película 'El juego perfecto' de 2009.

    Fotograma de la película 'El juego perfecto' de 2009.


      Utilizar el deporte como fórmula magistral para llevar a la gente a Dios. Es lo que se propuso, y consiguió, el Padre Esteban en el México de 1957. Una historia apasionante recogida en la película El juego perfecto (2009). Un grupo de niños de Monterrey, México, que logra participar en la liga infantil de béisbol de Estados Unidos y, tras superar todo tipo de obstáculos, gana el campeonato.

      El libro Dios es deportista, de Javier Trigo, recoge esta increíble hazaña que tuvo a un sacerdote como gran artífice

      El padre Esteban atendía una parroquia en una de aquellas colonias populares de Monterrey en el México de 1957. Era un sacerdote joven, alegre y entregado, que llevaba pocos años al frente de aquella iglesia grande, de aspecto colonial, construida hace más de un siglo.

      Un cartel arrancado

      La vida de aquellos habitantes del barrio no era fácil. La mayoría de los hombres trabajaba en las factorías del metal. Jornadas largas de diez horas soportando pesadas cargas en un entorno muy caluroso. Sus casas eran humildes, sin comodidades. Tampoco había grandes diversiones. Una vieja cantina era el principal punto de encuentro de los lugareños.

      Aunque, la misa de doce de los domingos también era cita obligada para todos. Asistían pequeños y mayores, y el padre Esteban aprovechaba para hablarles de Dios. Los más pequeños hacían de monaguillos o formaban el coro, del que el párroco estaba muy orgulloso. Después de misa los mayores se retiraban y los niños se quedaban para recibir la catequesis. Al terminar, los chicos se reunían en un campo cercano y jugaban al béisbol.

      En medio de piedras y restos de chatarra, los niños jugaban con bates hechos de ramas de árboles y pelotas trenzadas de cuerdas viejas fijadas con pegamento. Los partidos eran divertidos para los jugadores, pero un sacrificio para las madres, ya que todo se convertía en una enorme polvareda. El padre Esteban presenciaba los partidos emocionado. Antes de entrar en el seminario, había sido jugador. Era un fan de los Dodgers de Los Ángeles.

      Un día de ensayo del coro de la Iglesia, los niños llegaron con un cartel que habían arrancado de una farola de la ciudad. En él se anunciaba la organización de una competición de béisbol en Monterrey, y se invitaba a formar equipos para participar. A los chicos se les veía muy ilusionados y el sacerdote sabía que aquella era una ocasión para luchar por un reto, por un proyecto común en los que estrechar los lazos de amistad.

      Un encuentro crucial

      "Necesitaríamos un entrenador, pero no conozco a nadie", dijo el padre Esteban. "¿Quién mejor que usted?", replicó Ángel, uno de los niños. "Yo solo soy un sacerdote pero no se entrenar", incidió el cura. "Para empezar, es suficiente", comentó Suárez, otro de los chavales. Esteban aceptó y los convocó al día siguiente para empezar a entrenar. Eso sí, esa misma tarde, se los llevó a todos a la capilla de la Virgen de Guadalupe y le encomendó el proyecto y encontrar un entrenador.

      Ángel volvía a su casa corriendo, sin poder quitarse de la cabeza el equipo de béisbol que iban a formar. Se imaginaba lanzando la pelota desde el montículo y haciendo strike tras strike. Metido en sus sueños se chocó contra un joven que venía de frente. El niño se llevó una reprimenda de aquella persona, que se dirigía a la fábrica de hierros con un bate de béisbol en la mano. El pequeño le preguntó si sabía jugar y este le respondió que había sido varios años asistente de los Cardinals de San Louis.

      Emocionado por aquel fortuito encuentro, Ángel le preguntó si quería ser el entrenador. Como acababa de instalarse en los barracones de la fábrica, César Faz, como se llamaba, le pidió al niño que volvieran la mañana siguiente. Al día siguiente los nueve niños del coro se fueron a la iglesia para hablar con el padre Esteban. "La Señora nunca falla", dijo el sacerdote, que acompañó a toda la cuadrilla a ver a ese nuevo entrenador.

      César estaba descansando, tumbado en su catre, cuando llamaron a la puerta. Salió desaliñado, con una camiseta blanca de tirantes y un pantalón arrugado. El padre Esteban le saludó y le propuso de primeras ser el entrenador. César no puso ningún impedimento. "No tengo nada que hacer, no conozco a nadie en este pueblo y el aburrimiento no va conmigo", comentó. Al día siguiente tendrían su primer entrenamiento. Necesitaría conseguir cinco o seis chicos más para llegar a 14.

      Hazaña increíble

      Los niños regresaron a sus casas y el padre Esteban se quedó un rato más charlando con César. El sacerdote quería ayudar a los trabajadores de la fábrica en lo que pudieran necesitar y dejarle claro a aquel joven, que el deporte para los niños debía servir para que fueran mejores personas. Lo de ir a la Iglesia era algo que no motivaba mucho a César, pero aquella propuesta del sacerdote para ser buenas personas le conquistó.

      Al día siguiente, los chicos habían limpiado el campo, retirado las piedras y la chatarra, incluso marcaron las líneas con surcos. Así empezó la historia del equipo que ganaría la liga de béisbol más importante del mundo. No disponían de material ni de zapatos, pero tenían alma. César llamó a un amigo de San Louis para que le consiguiera una franquicia y participar en el Campeonato Estatal de béisbol. También contactó con conocidos que le enviaron dos sacos con bates, guantes y zapatos.

      El padre Esteban disfrutaba viendo entrenar a sus chicos, y se encargaba de hablar con sus padres para que les dejaran viajar y poder jugar sus primeros partidos de competición, nada menos que en Estados Unidos. Las madres se encargarían de confeccionar la ropa de juego: unos pantalones blancos y unas casacas del mismo color en las que iría bordado en rojo el nombre de la ciudad, Monterrey.

      Aquí puedes ver el trailer de la película 'El juego perfecto' de 2009.

      Así nacieron "Los pequeños gigantes de Monterrey", que en el verano de 1957 cogieron un autobús desvencijado y se presentaron en Estados Unidos. Aquellos niños del coro de la Iglesia del padre Esteban se proclamaron campeones de la Little League World Series de aquel año, ganando la final con un "juego perfecto", cuando el equipo contrario no gana ni una sola base. César Faz y el padre Esteban lograron que unos niños de 12 años consiguieran su sueño, superando humillaciones, problemas burocráticos y falta de medios. El sacerdote sabía que "a veces, Dios nos da la capacidad de conseguir lo imposible".

      Juan Cadarso, ReL

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      lunes, 2 de marzo de 2026

      Kacper Tomasiak, el joven católico que fue triple medallista en las Olimpiadas de Invierno de Milán

      Con 19 años recién cumplidos, se hizo con dos de plata y una de bronce en la modalidad de salto.

      Kacper Tomasiak muestra la medalla de plata ganada en salto de trampolín normal individual.

      Kacper Tomasiak muestra la medalla de plata ganada en salto de trampolín normal individual.

      El polaco Kacper Tomasiak, de 19 años recién cumplidos, ha sido una de las estrellas de los Juegos Olímpicos de Invierno que han concluido este domingo en Milán tras dos semanas de competición. Logró tres metales, dos platas (salto de esquí individual en trampolín normal y por equipos en trampolín grande) y un bronce (salto de esquí individual en trampolín individual).

      Es el primer saltador de su país en conseguir tres medallas en unas mismas Olimpiadas de Invierno, y ha logrado 3 de las 4 conseguidas por Polonia en 2026 (una de ellas, haciendo equipo con Pawel Wasek). Poco extraño, pues, que haya sido recibido como un héroe, aunque sus resultados tampoco han sorprendido porque ya en 2019, con doce años, se proclamó campeón del mundo infantil oficioso en la modalidad de salto. Apuntaba maneras.

      Un momento del salto con el que Kacper Tomasiak logró la medalla de bronce en salto individual en trampolín grande.

      Un momento del salto con el que Kacper Tomasiak logró la medalla de bronce en salto individual en trampolín grande.Olympics (captura)

      La perspectiva del capellán del equipo

      Kacper es un joven de sólidas convicciones católicas y así lo ha demostrado. Se santigua antes de cada salto, lo cual en la moderna competición implica cierto riesgo, dado que algunas autoridades deportivas persiguen con particular celo toda muestra de fe. 

      Y no ha querido ocultar su gratitud a Dios al conseguir sus trofeos. Tras ganar las dos primeras medallas, los días 9 y 14, pidió al capellán olímpico de su país, Edward Plen, que oficiase una misa de acción de gracias, poniéndolas junto al altar. La dijo el domingo 15... y al día siguiente se alzó con la medalla de equipo.

      El padre Plen recordó ese momento a preguntas de Katarzyna Szalajko en OSV (Our Sunday Visitor): "Kacper vino a mí y me dijo que sería bueno dar gracias a Dios por esas medallas. Fue muy emotivo. Dije que la acción de gracias más hermosa por una medalla es situarla sobre el altar durante la elevación: el mismo Dios viene a ese altar y contempla no solo esas medallas, sino por encima de todo el corazón hermoso y puro de Kacper".

      Este deportista "ha recibido muchos talentos de Dios y no ha enterrado ninguno de ellos", añade: "Los desarrolla, pero entiende estos éxitos como una tarea y un compromiso consigo mismo".

      La perspectiva de su párroco natal

      La fe de este joven campeón le viene de familia, según explica a OSV su párroco, Marcin Aleksy, del Sacratísimo Corazón de Jesús en su natal Bielsko-Biala, una ciudad en torno a 175.000 habitantes en el voivodato de Silesia, al sur de Polonia, junto a la frontera de Chequia y Eslovaquia. Son cinco hermanos y sus padres están muy involucrados en la vida parroquial. La familia recibe regularmente los sacramentos y tanto Kacper como su hermano pequeño son habitualmente monaguillos.

      Aleksy describe al joven medallista como disciplinado y tranquilo: "Alguien le denominó una vez como 'un oasis de paz', y creo que es correcto. Entre chicos que en ocasiones pueden ser enérgicos y ruidosos, él siempre era sereno y dispuesto a ayudar. Si hacía falta ayuda, nunca tenías que pedírsela dos veces".

      Cuando se confirmó, escogió por nombre David, cuya fortaleza y determinación ha exhibido en las nieves de Milán. Su párroco destaca en ese sentido una virtud: "Es un ejemplo de que pertenecer a la Iglesia y ser activo en ella no está en conflicto con la vida diaria ni con tener éxito en ella". 

      El sacerdote está convencido de que el apoyo familiar en el que ha crecido Kacper ("relaciones en las que aprendió su relación con Dios") le hará permanecer centrado a pesar del éxito y de la fama internacional que acaba de conseguir.

      C.L., ReL

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      jueves, 12 de febrero de 2026

      La fe cristiana irrumpe en la Super Bowl más vista de la historia, con 135 millones de espectadores

      11 recientes testimonios, declaraciones, citas o declaraciones evangelizadoras de los dos contendientes a la histórica cita, los New England Patriots y los Seattle Seahawks.

      TreVeyon Henderson, de los Patriots, es uno de los jugadores que más abiertamente han hablado de su fe en el contexto de la Super Bowl.

      TreVeyon Henderson, de los Patriots, es uno de los jugadores que más abiertamente han hablado de su fe en el contexto de la Super Bowl.

      La Super Bowl es uno de los grandes eventos del año en Estados Unidos y más allá de sus fronteras. Un selecto grupo de empresas se disputan los pocos segundos de publicidad vendidos por millones de dólares, decenas de millones de espectadores visualizan la jornada -con 135 millones, el de este 2026 ha sido el más visto de la historia- y, en no pocas ocasiones, se convierte en un claro altavoz para tendencias, polémicas o incluso la difusión del Evangelio. Es precisamente lo que ha ocurrido en la edición celebrada el pasado domingo 8 de febrero, en la que 11 jugadores de los New England Patriots y los Seattle Seahawks hicieron gala, de una forma u otra, de su fe cristiana. National Catholic Register recoge algunos de estos episodios:

      1º Compañeros de equipo, hermanos en Cristo

      Uno de ellos es el protagonizado por el mariscal de campo - (quarterback) de los Patriots, Drake Maye, que no dudó en dar testimonio de su fe en los instantes previos a la celebración de la Super Bowl, en plena rueda de prensa:

      Una de las mejores cosas de un equipo de fútbol es que hay otros hermanos en el equipo que son seguidores de Cristo. Y poder compartir ideas y sentarnos en la capilla y escuchar a nuestro capellán, Mitch, hablar antes de un partido es muy conmovedor.

      Maye continuó abordando las implicaciones evangelizadoras que podía albergar desde un puesto de semejante visibilidad: “Darme cuenta de que la noche antes de un partido estamos aquí, difundiendo y escuchando la palabra, y saber que eso es más grande que el fútbol americano, es algo en lo que puedo apoyarme, y dejar de pensar en el fútbol americano, y saber que este es mi propósito, y por eso estoy aquí hoy. Y poder iluminar a otros y animarlos a seguir a Jesucristo es mi propósito. Y es para lo que Dios me puso aquí”.

      2º "Un milagro provida"

      Así es como algunos medios han denominado a Derick Hall, jugador de los Seattle Seahawks, tras nacer con tan solo 23 semanas, pesando 900 gramos y sin latido cardíaco. A pesar de que los médicos animaron a su madre, Stacy Gooden-Crandle, a desconectarlo del soporte vital, ella se mantuvo firme. Tras pasar meses en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), el pequeño Derick pudo volver a casa. Su asombrosa historia, desde que era un bebé prematuro hasta convertirse en uno de los mejores apoyadores de la NFL, ha inspirado a innumerables personas, y Hall continúa defendiendo a los preciosos prematuros.

      3º “Todo es gracias a Dios”

      Christian González, cornerback de los Patriotas de Nueva Inglaterra, también habló abiertamente de su fe cristiana. En declaraciones a Sports Spectrum durante la noche inaugural del Super Bowl LX, González afirmó que, para él, la fe lo es todo.

      “Al final, somos más que jugadores de fútbol. Él [Dios] quita esa ansiedad que sientes al salir a jugar con libertad y con intensidad… Todo es gracias a Dios. Solo le doy gracias a Dios, y estoy agradecido de que me haya puesto en esta posición. No hay nada más que agradecerle que a Él”.

      Sus palabra son solo uno más de las formas en que González testimonia su fe. También lo hace con una cruz visible o con fragmentos del Salmo 16:8 escritos en su cuerpo o uniforme: “Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré”.

      Comentó que aprendió ese versículo este año: "Creo que es increíble, simplemente mantener la mirada puesta en el Señor en medio de todo. Me ayudó a ignorar todo el ruido y a no fijarme en todo eso. [Consiste] simplemente en mantener la mirada puesta en Él y confiar en Él".

      A medida que ha crecido en su rol en los Patriots, lo mismo puede decirse de su fe. Atribuye a la comunidad espiritual de los Patriots su ayuda para crecer en su relación con Dios, incluyendo al capellán del equipo, James Mitchell, y a su compañero TreVeyon Henderson. Muchos jugadores asisten juntos a la capilla y se apoyan mutuamente, añadió.

      4º “El Señor nos liberó”

      Precisamente TreVeyon Henderson, de los Patriots, también habla en público sobre su fe. Su misma cuenta de X muestra un contundente: "Sin Dios no soy nada".

      El joven de 23 años también habló abiertamente de su fe durante su carrera universitaria en Ohio State, y actualmente presenta un podcast cristiano para atletas llamado The Walk . El corredor de los Patriots, quien se comprometió en septiembre pasado, compartió en la última entrega de su programa la noticia de que él y su prometida se fugaron antes del Super Bowl.

      El Señor nos liberó de la inmoralidad; nos mantuvo puros por un par de años hasta que nos casamos”, dijo, sonriendo y agregando: “Bueno, acabo de darles la noticia”.

      5º Una fe firme en Dios, en pleno riesgo de muerte

      Christian Barmore, de los Patriots, es de Filadelfia, donde asistió a la escuela secundaria católica Sts. John Neumann y Maria Goretti. Tras sufrir un grave diagnóstico de coágulo sanguíneo en 2024, atribuyó su recuperación a su fe en Dios, afirmando: "Es una bendición de Dios, mantuve mi fe en Dios".

      6º "Esto no sería posible sin Dios"

      Christian Elliss, con seis años de experiencia en la NFL, habla con frecuencia de su fe cristiana. Tras pasar varios años sin un verdadero hogar en el campo como jugador no reclutado, fue fichado por los Patriots. En una entrevista con Deseret News esta semana, dijo que consideraba su lugar en el equipo un regalo de Dios:

      “Ha sido una gran bendición. Dios me ha bendecido. Obviamente, la situación en la que me encuentro ahora no habría sido posible si todas esas cosas no me hubieran sucedido”.

      Elliss proviene de una familia de 17 miembros, con siete de sus hermanos adoptados, un tema del que habla con pasión. En la entrevista publicada a continuación, afirmó que «Dios tiene un corazón especial hacia los niños».

      7º “La iglesia es lo primero”

      En semejante línea se expresa Hunter Henry, de los Patriots, que ha hablado abiertamente sobre su devoción por Jesús.

      En un artículo en el sitio web de los Patriots, Henry reflexionó sobre su niñez y la influencia de su padre en su vida, diciendo: "Es el mayor ejemplo de lo que es un hombre; me siento muy afortunado de tenerlo en mi vida. Ahora los domingos son un poco diferentes, pero siguen siendo una prioridad en nuestra vida. La iglesia es lo primero".

      Henry, que fue presentado a la organización sin fines de lucro Compassion International cuando era niño por su padre, aboga por sacar a los niños de la pobreza "en el nombre de Jesús".

      8º Reflejo de la luz de las Escrituras

      Rhamondre Stevenson, de los New England Patriots, ha compartido el papel de Jesús en su vida y el impacto que su compañero de equipo TreVeyon Henderson ha tenido en su propio camino de fe.

      Fue justo en marzo del año pasado que el corredor perdió a su padre, y fue el acto de sumergirse en las Escrituras lo que realmente lo ayudó a sanar de tal tragedia. Su padre tenía solo 54 años.

      Es una persona fantástica con quien hablar. Me ha ayudado a profundizar mi fe y lo agradezco por eso. Leo esa Biblia un poco más que hace un año. Lo respeto por eso, lo amo por eso y es una gran luz en esta habitación.

      9º “Estoy aquí para servir al Señor”

      Jaxon Smith-Njigba, de los Seattle Seahawks, no duda en compartir su fe. El Jugador Ofensivo del Año 2025 fue especialmente sincero sobre su fe durante la preparación para el Super Bowl:

      Soy un seguidor de Cristo, soy un hijo, soy un hermano y, además, soy un jugador de fútbol americano. Con eso me guío”, compartió con los periodistas en la Noche Inaugural.

      Smith-Njigba, que a menudo reconoce el mérito de su “gran comunidad de seguidores de Cristo” en el vestuario de Seattle, ha visto en este domingo su mayor plataforma evangelizadora hasta la fecha. “Creo que mantener los pies en la tierra y darle la gloria a Él... esta temporada ha sido una prueba más de ello. Estoy aquí para servir al Señor”.

      10º “Confía en Dios, porque Él sabe más”

      Cooper Kupp, de los Seattle Seahawks, ha hecho gala abiertamente de su fe y confianza en Dios, expresando ante la prensa llamados directos al abandono en la Providencia:

      Confía en él. Confía en él porque Él sabe más. Y no debería necesitar ese recordatorio porque debería saberlo, pero esta temporada ha sido un gran recordatorio.

      Destacó igualmente la fe de su compañero, Brady Russell, una de las personas que más influencia han tenido en Kupp dentro y fuera del campo.

      “Es muy sincero y tranquilo. Le decía la semana pasada que estaba ahí parado, admirando a Brady en la banda en medio del partido. Y pensé... este es mi chico. Aprecio a Brady”.

      11º “Por la gracia de Dios, he sido bendecido”

      En el caso de Brady Russell, tal y como compartió Cupp, también ha llevado su fe a la escena pública durante esta temporada. Desde su primera aparición en la universidad hasta su actual capitán del Super Bowl con los Seahawks, fue durante su etapa universitaria que se acercó a Cristo, y justo el año pasado se casó con su esposa Annie.

      Al compartir la noticia en las redes sociales, admitió estar agradecido por la confianza mutua en el Señor y la Providencia, que los habría unido "en el momento perfecto, en la época perfecta y en las circunstancias perfectas". 

      No es que ninguno de los dos tenga un pasado impecable, sino que está claramente marcado por el fruto que solo proviene de vidas entregadas a Cristo… Por la gracia de Dios, he sido bendecido.

      ReL

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