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domingo, 24 de julio de 2022

Seis pasos infalibles para llevar de vuelta a la fe a familiares y amigos alejados de Dios

El experto Steve Ray dice que el más importante de ellos es el más fácil...
o el más complejo


Puede resultar complicado tener familiares, amigos, o incluso entre cónyuges,
diferir en la fe y creencias religiosas: estos seis pasos te ayudarán a limar asperezas.

 

Stephen K. Ray es un popular evangelizador de Michigan (Estados Unidos) que participa con frecuencia en programas de radio y televisión en la cadena Fox o en el programa The Journey Home del canal de la Madre Ángélica, EWTN. También ha cosechado numerosos éxitos editoriales y en proyectos propios: es autor de algunos de los libros más vendidos de la editorial Ignatius Press como Cruzando el Tíber o Sobre esta Roca y ha dirigido una relevante serie sobre Tierra Santa, Las Huellas de Dios.

Fruto de esta vasta experiencia en los contenidos de la fe católica son algunos de sus artículos publicados en medios como Catholic Answers de temática evangelizadora.

Estas son sus "seis reglas" para tratar con familiares, amigos y conocidos no católicos y que miren la fe con otros ojos. O que, al menos, no se alejen más de ella:

1º Debate solo en el momento oportuno y con las formas apropiadas  

En primer lugar, Ray advierte de que al tener en frente a un amigo o familiar alejado de la fe o incluso contrario a ella, lo último que se debe hacer es discutir acaloradamente o responder a la provocación.

Esto, dice, "es lo que no queremos cuando tratamos con seres queridos", ya que en estas conversaciones las emociones pueden jugar malas pasadas y llegar a decir cosas que se acaban lamentando.

"Esto no quiere decir que no debamos discutir de una manera caritativa, sino que debemos evitar los argumentos impulsivos". Y en ocasiones, incluso retrasar la conversación: "Tenemos que recordar que podemos ganar un debate pero perder un alma, ganar una batalla y perder la guerra".

Por eso, hay ocasiones en las que es mejor "morderse el labio". En las cenas y comidas, cuando se hagan comentarios sarcásticos u ofensivos, Ray recomienza rezar para que el Espíritu Santo nos de la gracia de ser virtuosos y pacientes. De este modo, posponiendo la conversación a un momento más apropiado puede significar que "los puentes no se quemen y que la buena relación se mantenga".

2º El amor es el mejor argumento

Lo es en momentos de tensión, incluso con desconocidos, pero "es el único argumento que nadie puede resistir". Y lo es especialmente entre matrimonios que no comparten la fe. "Es difícil amar a la persona y no estar de acuerdo con sus ideas, especialmente si es muy directo o firme al respecto. Por eso, hay que tomar la iniciativa y demostrar el amor de Dios cuando el otro sea hostil a la fe: ama, ama y ama, y demuéstralo cada día", menciona.

También se refiere al momento en que uno de los esposos o miembros de la familia está descubriendo la fe. A ellos les recomiendan que, en lugar de hacerlo en privado, hagan a sus familias formar parte de su conversión para que estas no se sientan excluidas o traicionadas.

También llama la atención al cónyuge converso de la importancia de pasar tiempo de calidad con el otro y de mostrarle un amor atento y cercano.

"A veces, el converso está tan emocionado que no puede ocultarlo, rebosa de amor, va a misa todos los días, se pasa las horas rezando y con sus nuevos amigos y su cónyuge se siente abandonada, como si una nueva persona hubiese secuestrado al que conoció durante toda su vida. Los matrimonios necesitan amarse más, no menos, ser más cercanos que nunca, abrir sus vidas y corazones el uno al otro. Esto es amor, y el amor es el mejor argumento", menciona.

3º No pienses en lo que responderías: reza y mortifícate

Aunque es algo que parece "de sentido común", Ray es consciente de que con frecuencia la parte católica se dedica a idear nuevos argumentos para responder a su interlocutor mientras olvida de dedicar todo el tiempo posible a la oración por la conversión del que tiene delante.

Y pone un ejemplo: "Un conocido mío había dejado la Iglesia. Un familiar se propuso rezar diariamente y hacer un sacrificio semanal por el regreso de esta persona a la fe. Después de un año, el apóstata volvió a la Iglesia y con una sonrisa de complicidad le dijo a su familiar: "¡Sé lo que hiciste! Rezaste e hiciste sacrificios por mí. Sabía que Dios no me dejaría solo".

4º Debes tener respuestas… e intentar jugar en su terreno

Ray afirma que los católicos lo son, en última instancia, porque la fe es la Verdad. Y si lo es, es necesario saber por qué es verdad y ser capaces de argumentarlo y explicárselo a los demás.

Por ello, alienta a estar preparados para responder a las preguntas que surjan cuando sea necesario: "Lo peor que puede pasarnos es que el alejado de la fe regrese, pregunte por qué los católicos creemos lo que creemos y hacemos lo que hacemos ¡y no tener respuesta!".

Del mismo modo, invita a ser inteligentes y tratar, en la medida de lo posible, de jugar en su terreno y saber usar todo lo que pueda acercar las posiciones. Si nuestro ser querido se ha convertido en protestante, y lo común de los protestantes con los católicos es el amor por las Escrituras, sería inteligente estudiar la Biblia para poder relacionarnos y que nuestro ser querido encuentre lazos de unión.

"La Biblia es un libro católico, y nosotros más que nadie deberíamos amarlo y conocerlo. Es necesario ponernos en su lugar, entender sus nuevas creencias o su falta de las mismas, aprender la Biblia y las razones de nuestra fe para poder compartirla con confianza con los demás", añade.

5º Muestra la alegría de la fe

Por experiencia, el escritor sabe que la alegría y la felicidad atraen a la gente, pero la frustración, la crítica y la amargura les aleja. Por eso, sugiere que se intente contagiar la alegría de la fe y lograr que nuestros conocidos se pregunten por qué estamos tan felices y qué tenemos los católicos que no tienen ellos.

"Si solo nos quejamos y murmuramos, si siempre estamos criticando la homilía, la Misa y los sacerdotes, los demás nunca nos tomarán en serio. Si nos quejamos de las enseñanzas de la Iglesia, si mostramos nuestro desacuerdo con la moral católica o transmitimos que preferimos ver el fútbol que ir a Misa, lo único que estaremos haciendo es alejar aún más a nuestros familiares o amigos".

"El gozo del Señor debe salir de nosotros incluso en los tiempos difíciles, pues las polillas son atraídas por la luz", comenta.  

6º Y lo más importante: pídele a Dios que mueva sus piezas 

Por último, expone la que quizá es la "regla" más importante de las seis. "Cuando se trata de familiares o amigos, creemos que es nuestro deber recuperarlos y convertirlos. Pero en última instancia, no es nuestro trabajo, sino del Espíritu Santo. Y es probable que quiera usar a alguien que no seamos nosotros. Usará tus oraciones y puede que la influencia de alguien cercano a esa persona", menciona.

Se trata de una regla de humildad. "Debemos estar dispuestos a dar un paso atrás y adoptar una estrategia de no intervención, limitándonos a rezar para que Dios mueva las piezas de su tablero de ajedrez hasta que se junten las personas correctas y adecuadas para influir en los seres queridos", concluye.

J.M.C., ReL

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domingo, 25 de agosto de 2019

Niño de 8 años reza al Santísimo y alcanza la gracia para su familia

Conoce a Diego, un niño cuya fe en Jesús Sacramentado transformó
la realidad de su familia, marcada por problemas de malos tratos, alcoholismo y pobreza



El sacerdote Patricio Hileman, responsable de hacer capillas de Adoración Perpetua en América Latina, compartió el conmovedor testimonio de Diego, un niño mexicano de 8 años cuya fe en Jesús Sacramentado transformó la realidad de su familia, marcada por problemas de malos tratos, alcoholismo y pobreza.
La historia sucedió en Mérida, capital del Estado de Yucatán, México, en la primera capilla de Adoración Perpetua que los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento establecieron en esa ciudad.
El sacerdote Hileman contó al Grupo ACI que el pequeño escuchó en una de sus predicaciones “que a los que se disponen a estar en vigilia en la madrugada, Jesús los bendecirá cien veces más”.
“Yo decía que Jesús invitaba a sus amigos a la Hora Santa. Jesús les dijo tres veces en la madrugada: ‘¿no pueden velar una hora conmigo?’”, recordó el sacerdote argentino.
Las palabras del sacerdote hicieron que el niño decidiera hacer su vigilia a las tres de la madrugada, algo que llamó la atención de su madre, a quien le explicó que lo haría porque “quiero que mi papá deje de beber, deje de pegar y para que dejemos de ser pobres”.
Durante la primera semana, la madre lo acompañó y, la segunda, invitó a su papá.
“Un mes después comenzaron a participar en la adoración perpetua, el papá dio testimonio de que experimentó el amor de Jesús y fue curado” y después “se enamoró nuevamente de la mamá en esas horas santas”, señaló el sacerdote Hileman.
“El papá dejó de beber, dejó de pelear con la mamá y dejaron de ser pobres. Por la fe de un pequeño de sólo 8 años, toda la familia se curó”, afirmó.
Este es uno de los diversos testimonios de conversión que, según el sacerdote Hileman, se llevan a cabo en las capillas de adoración perpetua, una iniciativa de los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, comunidad de la que es fundador.
El primer mandamiento de la adoración perpetua es dejarse ‘abrazar’ por Jesús” afirmó el sacerdote Hileman en su visita a Chile. “Es el lugar donde aprendemos a descansar en el corazón de Jesús. Solamente Jesús puede abrazarte el alma”.
El sacerdote explicó que la historia de esta iniciativa comenzó en 1993 en Sevilla (España). San Juan Pablo II manifestó su deseo de que “cada parroquia del mundo pudiera tener su capilla de adoración perpetua, donde Jesús estuviera expuesto en el Santísimo Sacramento, en una custodia, solemnemente adorado día y noche sin interrupción”.
Recordó también que “san Juan Pablo II hacía 6 horas de adoración al día, escribía documentos con el Santísimo expuesto y una vez a la semana pasaba toda la noche en adoración. Ese es el secreto de los santos, ese es el secreto de la Iglesia: estar centrados y unidos en Cristo”.
El sacerdote Hileman está encargado desde hace más de 13 años de la misión en América Latina, donde ya existen 950 capillas de Adoración Perpetua.
México es líder en esta misión con más de 650 capillas.
También están presentes en Paraguay, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia.
“El mismo Jesús al que s++¿imos adorando, amando, es quien nos da fuerza para poder apreciar cada vez más el sacramento de la Eucaristía”, añadió el sacerdote.
Según María Eugenia Verderau, que durante 7 años reza a una cierta hora durante la semana en una capilla de adoración perpetua en Chile, “esto me ayuda a crecer mucho en la fe, ayudándome a entender mi lugar frente a Dios, como hija de un Padre que sólo quiere lo mejor para mí, mi verdadera felicidad”.
“Vivimos días muy agitados, desde la mañana hasta la noche. Sacar tiempo para hacer adoración es un regalo, da tranquilidad, es un espacio para pensar, para agradecer, para colocar las cosas en su justa medida y entregarlas a Dios”, dijo la adoradora y también portavoz de Voces Católicas Chile al Grupo ACI.
Por Pe. Augusto Bezerra, Aleteia