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martes, 26 de diciembre de 2017

Navidad prohibida: 6 países en los que el Niño Jesús no tiene derecho de nacer


Países islámicos y comunistas, principales perseguidores

Navidad prohibida: 6 países en los que el Niño Jesús no tiene derecho de nacer
Hay países que prohíben la Navidad y otros, como España, en donde esta imagen
del Niño Jesús del Misterio de Linares, en Jaén, fue destrozada el año pasado

Si el Niño Jesús, Nuestra Señora y san José sufrieron hostilidades como
cerrarles la puerta en la cara hasta la sanguinaria persecución perpetrada
por Herodes, la situación de los cristianos hoy en día en varias partes de
nuestro mundo no es muy favorable ni siquiera en Navidad.

Además de la opresiva comercialización y laicización forzada de la Navidad 

en el mundo llamado “libre” y “rico”, hay países en donde celebrar el 
nacimiento de Jesús está oficialmente prohibido, y puede llevar a penas que 
incluyen la muerte.

En esos países, existen principalmente dos causas para esa hostilidad: 

la ideología comunista, en algunos, y el fundamentalismo islámico 
en la mayoría de los otros.

Entre los casos más llamativos, están los siguientes países:
 



Sultán de  Brunei
1. Brunéi
Cinco años de prisión: esta es la pena que este pequeño país musulmán 
de la Isla de Borneo puede aplicar a quien cometiera el “crimen” de
 celebrar la Navidad.

El sultán de la monarquía absolutista de Brunéi, Hassanal Bolkiah,

 estableció esta pena para quien fuera descubierto adhiriendo de algún
 modo a las festividades natalicias, aunque sea sólo mediante el envío
de felicitaciones de Navidad a parientes y amigos. Los no musulmanes
pueden celebrar la Navidad en el país, desde que sea sólo dentro de las
 propias comunidades y con el debido permiso de las autoridades.

El Ministro de Asuntos Religiosos declaró que las medidas

 “anti-natalicias” pretenden evitar “celebraciones excesivas y 
abiertas, que pudieran perjudicar la aqidah (fe) de la comunidad musulmana”. De los 420.000 habitantes del país, que es rico en petróleo,
 65% son musulmanes.

En diciembre de 2015, un grupo de imanes (clérigos del islamismo) divulgó un mensaje a los fieles islámicos de Brunéi advirtiendo contra las celebraciones “no relacionadas con la isla”. Para ellos, “los musulmanes que siguen los actos de 
aquella religión (el cristianismo) o usan sus símbolos religiosos, como la cruz, 
velas encendidas, árbol de Navidad, cantos religiosos, augurios navideños, decoraciones y sonidos que equivalgan a respetar esa religión, van contra la fe islámica (…). Algunos pueden pensar que la cuestión es frívola pero, como musulmanes, debemos evitar las celebraciones de otras religiones para no 
influenciar nuestra fe islámica”.

A pesar de las medidas intolerantes, no faltaron residentes de Brunéi que 
rechazaron la prohibición tan pronto fue impuesta: éstos divulgaron fotos
 navideñas en sus redes usando el hashtag #MyTreedom (un juego de palabras 
con “tree”, árbol, e “freedom”, libertad, em inglés).
 

Cristianos huídos de Somalia por la persecución religiosa

2. Somalia
Poco después de la prohibición de la Navidad anunciada por el sultán de Brunéi, Somalia decidió seguir el “ejemplo” y decretar que tanto Navidad como las celebraciones de año nuevo “amenazan la fe musulmana”. En ambas fechas, por lo tanto, están prohibidas las celebraciones en el país, uno de los más doloridos y devastados del planeta por décadas de caos institucional, guerra civil, terrorismo, hambre a niveles de miseria que sobrepasan lo imaginable.

El jeque Mohamed Khayrow, del Ministerio de Asuntos Religiosos, declaró en diciembre de 2015 que “todos los eventos relacionados [con esas celebraciones] son contrarios a la cultura islámica”. A su vez, el jeque Nur Barud Gurhan, del Consejo Supremo Religioso de Somalia, alertó contra el riesgo de ataques terroristas por parte del grupo fanático Al-Shabab contra quien celebrase la Navidad en el país. De hecho, en 2014, esa organización terrorista que ocupa gran parte del territorio de Somalia atacó la sede de la Unión Africana en Mogadiscio, capital del devastado país, en pleno día de Navidad.

Somalia sigue el calendario islámico, de base lunar, en el que el año no empieza el 1º de enero. Debido a la persecución, prácticamente no quedan cristianos en el país, por lo demás, apenas queda un país para los habitantes.
 
Cristianos en Tayikistán

3. Tayikistán
En 2013, este país de Asia Central prohibió que los canales de televisión transmitieran una película navideña rusa. En 2015, se prohibieron los árboles de Navidad y las entregas de regalos en las escuelas.

El Ministerio de Educación, que adopta los principios islámicos como directrices, decretó la prohibición de fuegos artificiales, comidas festivas, intercambio de regalos y recaudación de dinero para las celebraciones de año nuevo.
Cristianos etiopes detenidos por celebrar la Navidad en Arabia Saudita

4. Arabia Saudita
El país está regido por una de las más estrictas y severas interpretaciones de la doctrina islámica, la corriente wahhabita. No es de sorprender, en este sentido, que la Navidad sea vetada en ese país, históricamente tan cerrado a los no musulmanes.

Es verdad que los últimos años han traído señales de apertura por parte de algunos exponentes de la monarquía saudita, pero ese mismo proceso choca con amplias y arraigadas resistencias de sectores fundamentalistas.

En relación a la Navidad, un ejemplo de ese conflicto entre intentos de apertura y relaciones de intolerancia viene del 2015, cuando hospitales del gobierno autorizaron a sus empleados no islámicos a celebrar Navidad en equipo, pero los clérigos sauditas rechazaron enfáticamente que ningún musulmán pudiera saludar a los no musulmanes en ocasiones religiosas. El jeque Mohammed Al-Oraifi declaró: “Si ellos celebran el nacimiento del hijo de Dios y usted los felicita, entonces usted está apoyando su fe” –que, en la interpretación de los wahhabitas, es herética porque el concepto de Trinidad (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo) equivaldría, a su parecer, a una especie de “politeísmo”, vehementemente rechazado por el monoteísmo islámico.

Como la influencia del fundamentalismo islámico es muy fuerte en la vida cotidiana de los sauditas, este tipo de presión ejercida por exponentes religiosos empeora la situación ya precaria de los pocos cristianos, casi todos extranjeros, que viven en el país.



5. Corea del Norte
Desde la implantación forzada del comunismo en ese país en la década de 1950, todo tipo de actividades cristianas de culto están implacablemente prohibidas. Grupos de defensa de los derechos humanos calculan entre 50 mil y 70 mil el número de cristianos confinados en prisión o en campos de concentración en Corea del Norte simplemente por practicar su fe.

En 2016, el dictador Kim Jong-Un dio un paso en la persecución religiosa: no sólo reiteró la prohibición de celebrar Navidad sino que además ordenó que, la noche del 24 de diciembre, el pueblo conmemore el nacimiento de su abuela, Kim Jong-Suk, una guerrillera comunista que combatió a los japoneses y se volvió la esposa del primer dictador del país, Kim Il Sung. Ella nació en la víspera de Navidad de 1919 y murió en 1949, pasando a ser considerada (y venerada, de forma forzada) como la “Sagrada Madre de la Revolución”.
 
Cristiana torturada en China 
6. China
En grandes ciudades chinas, muchas tiendas y calles comerciales se visten de colores navideños en diciembre. Proliferan las imágenes de Papá Noel, árboles de Navidad y canciones típicas. Muchos chinos, no cristianos, ven esas celebraciones como sólo una “temporada temática” para el comercio; otros, todavía, ven en ellas el “reclamo cultural de la modernidad”, asociada a Occidente y, por lo tanto, “enemiga de los valores patrióticos” impuestos a China por la brutal revolución comunista del siglo XX.

Entre las entidades intelectuales más cercanas al poder central chino, la fascinación de gran parte de la población por la Navidad es observado con cautela, cuando no con hostilidad. En 2014, la Academia China de Ciencias Sociales llegó a publicar un libro para detallar los “más serios desafíos” que están surgiendo en el país y citó explícitamente cuatro: 
  • los ideales democráticos exportados por las naciones occidentales
  • la hegemonía cultural occidental
  • la diseminación de la información a través de Internet
  • la infiltración religiosa

Poco después, un grupo de diez estudiantes chinos de doctorado publicó un artículo en que analizan el fenómeno denunciado como “frenesí de Navidad” y apelan al pueblo chino para rechazarlo. Según estos estudiantes, la “fiebre de la Navidad” en China demuestra la “pérdida de la primacía del alma cultural china” y el colapso de la “subjetividad cultural china”. Ellos invitan a sus compatriotas a tener cuidado con lo que consideran “un nuevo avance de la ‘cristianización'” en su país.
ReL

martes, 13 de junio de 2017

Cien años de Revolución Rusa: los cristianos piden recordar a las víctimas, las cifras estremecen



Cien años de Revolución Rusa: los cristianos piden recordar a las víctimas, las cifras estremecen
Consagración de una iglesia ortodoxa en Moscú
dedicada a los mártires y a la Resurrección...

P.J.Ginés ReL
El historiador Jonathan Luxmoore, autor de un voluminoso estudio en dos tomos sobre la persecución a los cristianos en Rusia (The God of the Gulag, más de mil páginas), ha resumido en un reciente artículo en el National Catholic Reporter algunas cifras sobre los efectos de la Revolución Rusa y sus 70 años de dictadura comunista. 

Católicos: de 1.200 iglesias a sólo 2
En el Imperio Ruso zarista en 1917 había 1.240 capillas, parroquias y lugares de culto católicos, sobre todo en las regiones cercanas a Polonia, pero también en zonas de población armenia, alemanes del Volga, lituanos... En apenas veinte años los bolcheviques dejaron solo 2 templos católicos: uno ligado a la embajada francesa en Moscú, y otro, vigiladísimo y espiadísimo, en San Petersburgo. El resto fueron demolidos o reconvertidos en almacenes, locales e incluso lavabos públicos. 

La Iglesia Católica está estudiando el martirio de 422 sacerdotes (asesinados o torturados hasta la muerte) y de otros 962 monjes, religiosas y laicos durante la persecución comunista. Parece que será un proceso larguísimo porque no hay fondos para la investigación. 

   Revista Bezbozhnik ("EL Sin Dios"), la oficial de la asociación de ateos de la URSS,
muy intensa en su humillación de la fe; portada de 1929

Ensañamiento con los católicos orientales
Entre los mártires está el beato exarca Leonid Feodorov, líder de la recién creada, y entonces muy dinámica, Iglesia Católica Rusa, de rito oriental, fiel a Roma. Detenido en 1923, estuvo en el gulag de las Islas Solovki hasta 1932, y murió tres años después. La comunidad católica rusa de rito oriental quedó arrasada, aunque hoy empieza a reconstruirse y cuenta con algo más de una docena de parroquias.

La persecución contra otros católicos orientales (los rutenos o rusinos en Ucrania y los católicos bizantinos ucranianos) fue especialmente dura: además del exterminio de buena parte de su clero, se les exigió a los fieles unirse a la Iglesia Ortodoxa, para entonces ya muy supervisada por agentes soviéticos. 

El Annuario Pontificio de 2017 calcula que hay hoy unos 770.000 católicos en Rusia, aunque la mayoría de ellos son, simplemente, personas de ascendencia polaca, lituana o alemana que fueron bautizados, quizá a escondidas, en algún momento de su vida, con poca o ninguna catequesis. 


El año más sangriento: 1936-1937
Las cifras de la persecución contra los cristianos ortodoxos son apocalípticas: sólo en la Gran Purga de 1937-1938, antes de anexionarse los países bálticos y Polonia oriental, las autoridades comunistas hicieron matar a 106.000 clérigos ortodoxos. Otros 200.000 líderes ortodoxos fueron deportados o apresados en estos dos años. En la época zarista había habido 60.000 iglesias ortodoxas (casi siempre templos pequeños, de cruz griega). En 1939 apenas quedaban cien templos, siempre bajo vigilancia. Para entonces solo quedaban 4 obispos ortodoxos vivos. 

Puede que un detonante de la persecución de 1937 y 1938 fuera el censo ruso de 1937: después de 20 años de comunismo, blasfemias y represión, según el historiador Sergey Firsov, de 30 millones de ciudadanos de la URSS analfabetos mayores de 16 años, el 84 % (más de 25 millones) aún se declararaban creyentes; y de los 68,5 millones de alfabetizados, el 45 % (más de 30 millones) aún creían en Dios. Se imponía más mano dura.

  Artículo principal de "El Sin Dios" en 1939...
¡el cumpleaños del camarada Stalin!

La URSS comunista, por supuesto, no sólo masacró a los cristianos y a otros religiosos, sino a masas enteras de población. Entre 1917 y 1939, sus masacres, deportaciones y, sobre todo, hambrunas, causaron 21 millones de muertos, según recoge Luxmoore.

En 1940 Hitler invade la URSS y Stalin detiene la persecución religiosa. Más aún, invoca la defensa de la Madre Patria y pide que el clero que queda colabore en la lucha contra el nazismo (que, a su vez, a veces permitía cierta libertad religiosa en las zonas de Ucrania donde los soviéticos habían masacrado al clero). En los años 50, bajo el gobierno de Nikita Jruchev, volverían las persecuciones, arrestos y deportaciones de cristianos. 

Centenario de la Revolución: perfil bajo en Rusia
¿Cómo afronta Rusia hoy el centenario de la Revolución? El Día de la Revolución, festivo durante 7 décadas, no lo es en la actualidad. Se celebra el 7 de noviembre con perfil bajo, incluso en este año de centenario, para interesados en la historia. Nada que ver con los grandes desfiles y festejos cada año que celebran la victoria sobre el nazismo. 

Por supuesto, los comunistas -y otros rusos que no son comunistas pero se niegan a admitir los horrores del pasado- insisten, una y otra vez, en que la URSS fue heroica en su victoria contra el fascismo, como si eso justificara sus crueldades domésticas. Una estadística publicada en abril de 2017 del Centro Levada, de Moscú, señalaba que un 56% de los rusos admitían la "contribución positiva de Lenin a la historia". En 2007 sólo un 40% admitían una "contribución positiva" de Lenin. 

    Se mantienen por doquier monumentos de Lenin,
como este de Krasnoyarsk

Hay que recordar que Lenin escribió en una carta a Maxim Gorki, el literato de la nueva Rusia sin Dios, declarando: "Toda idea religiosa, toda idea de Dios, es una abyección indescriptible de la especie más peligrosa, una epidemia de la especie más abominable. Hay millones de pecados, hechos asquerosos, actos de violencia y contagios físicos que son menos peligrosos que la sutil y espiritual idea de Dios".

Durante el gobierno de Lenin, de 1917 a 1924, unos 16.000 clérigos y líderes ortodoxos fueron ejecutados y otros 25.000 encarcelados y deportados, según un estudio de 2004 del doctor en Ciencias Matemáticas Nikolay Yemelianov, de la Universidad Humanista San Tijon. 

Fecha para reflexionar, no para festejar
El Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, pide que la fecha sea, sobre todo, de "reflexión profunda y oración sincera" y no de "inapropiadas celebraciones". Los ortodoxos ya canonizaron a 1.765 mártires de esa época, cada uno con su nombre, en un concilio en agosto del año 2000. 

Los católicos tienen su propia comisión para los mártires de Rusia, creada en 2002, que se está centrando en 16 mártires, incluyendo al obispo Malecki, de Leningrado (de origen polaco, muerto en 1934), y el obispo jesuita Profittlich (de origen alemán), muerto en 1941 en la prisión de Kirov.  Otros candidatos a los altares católicos son Anna Abrikosova (de rito oriental, murió en una prisión moscovita en 1936), el vicario general Budkievicz (ejecutado en Lubianka, sede de lo que luego sería la KGB, en 1923) y la conversa Kamila Krushelnítskaya (detenida en 1933, fusilada en 1937; en el campo de concentración se casó con un hombre al que esperaba convertir... pero era un informante del régimen). 

La comisión va lenta, no solo por falta de fondos, sino porque los archivos de la KGB y su predecesora la NKVD sólo se abrieron durante un tiempo muy breve, tras la caída de la URSS.


   Convento de las Islas Solovkí, durante décadas un gélido gulag
donde murieron miles de cristianos deportados

Los asesinos siguen homenajeados
Mientras tanto, aunque el zar Nicolás II y su familia han sido declarados mártires ortodoxos por el Patriarcado de Moscú, el hombre que organizó su ejecución en 1918, Piotr Voykov, sigue teniendo una estación del metro de Moscú con su nombre. Hay quien pide enterrar a Lenin (su momia sigue en el mausoleo de la Plaza Roja) ya que, recuerdan, había sido bautizado y nunca fue formalmente excomulgado. 

"Nadie quiere abrir viejas heridas", declaraba en Rossiya-24 TV el portavoz de la Iglesia Ortodoxa, el metropolita Hilarión. La Iglesia considera que la retirada de símbolos comunistas y de homenajes a asesinos del régimen debía haberse hecho "hace 25 años", no ahora, cuando sería incluso contraproducente. Las autoridades ortodoxas piden, más bien, que ahora se dé visibilidad a las víctimas y a los mártires.

Treinta mil iglesias más
Los ortodoxos han multiplicado las iglesitas en el país: había 6.000 en 1991, cuando cayó la URSS. Ahora son 36.000, según recoge Luxmoore. Muchas son pequeñas iglesias de pueblo, con capacidad para algunas docenas de celebrante, pero la verdad es que los rusos casi no acuden a los templos a la liturgia del domingo, aunque sí pasan en cualquier otro momento a poner velas ante los iconos. 

A un siglo de la Revolución, sólo un 14% de ateos
Según las últimas estadísticas, de mayo de 2016, al cumplirse 25 años de la caída de la URSS, y un siglo tras la Revolución, hoy sólo un 14% de la población de la Federación Rusa declara no creer en Dios. Más aún, las personas que especifican que viven una relación cercana con Dios (más en concreto, los que dicen que "esperan en Dios cada día"), son un 30% de los habitantes de la Federación Rusa. En 1991 eran sólo un 9%.