Mostrando entradas con la etiqueta Adoración al Santísimo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adoración al Santísimo. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de abril de 2024

Con cáncer, cambió la quimio por el Santísimo: ella y su hijo, también enfermo, sanaron por completo

Esmeralda y su hijo Iván.

Esmeralda y su hijo vivieron consecutivamente una odisea de graves enfermedades: ella confió su vida y la de Iván a la oración ante el Santísimo y la intercesión de la Virgen, y sus ruegos fueron escuchados.

Para Esmeralda el adorar el Santísimo ha sido la respuesta a sus más grandes aflicciones, con el Santísimo alcanzó el milagro contra el cáncer de ella y de su hijo. La historia de Esmeralda es un testimonio de fe que destaca y manifiesta el poder de Dios por medio de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

Milagros de cáncer y otros más

En el año 1997 la mexicana Esmeralda Salazar Carretero, originaria de Córdoba, Veracruz, y madre de tres hijos, llegó a Estados Unidos, estableciéndose en Eugene, Oregon.

En 1998 se casó por lo civil, y en 1999, "por invitación de mi hermano mayor, me empecé a involucrar en un grupo de oración carismático en la parroquia de Santa María, en Eugene".

Reconoce que, antes de eso, desde que era hija de familia, "sólo iba a Misa mandada por mi madre, pero no fui una persona que realmente ejerciera la fe católica".

El cáncer llega por primera vez

En 2003 recibió la noticia de que tenía cáncer.

"Decidí someterme a un tratamiento, además de que me fui involucrando cada vez más en la oración".  Dicho tratamiento consistía en 3 quimioterapias "y sólo aguanté una. Me di cuenta de que no iba a resistir".

"Le dije a mi médico: 'No quiero seguir con el resto del tratamiento. Yo tengo al mejor médico, que es Dios'. Me respondió: 'Qué bueno que creas en tu Dios, pero ese Dios no existe'. Le dije: '¡Sí existe, yo lo conozco! Y no quiero someterme a la segunda sesión de quimioterapia porque siento que es veneno para mi cuerpo'".

El médico la hizo firmar un papel que indicaba que ella se retiraba del tratamiento y ya no estaba más bajo la responsabilidad de él.

"Firmé el papel y me fui ante el Santísimo Sacramento y le dije: 'Señor, Tú sabes lo que yo siento en mi cuerpo con ese medicamento. Pero yo confío en Ti, y sé que Tú me vas a sanar".

Esmeralda oraba fuertemente, y se sometió a una cirugía para que le extirparan el tumor. Los cirujanos le informaron después de la operación: "Se te quitó el cáncer, no va a volver".

Esmeralda.

Para Esmeralda el adorar el Santísimo ha sido la respuesta a sus más grandes aflicciones. 

Un calor sanador

A pesar de la afirmación de los médicos, 3 años después, en 2006 —año en que ella pudo casarse por la Iglesia— el cáncer regresó a Esmeralda.

"Fue un cáncer más fuerte que el anterior. Fui a ver al médico y me dijo que requería una segunda cirugía, pero que me tenían que enviar a la ciudad de Portland porque mi colon estaba comprometido".

Esmeralda tenía cita un día lunes para su operación quirúrgica, pero el sábado anterior acudió a una noche de alabanza en Eugene.

"Esa noche, cuando estábamos en un canto al Espíritu Santo, yo cerré mis ojos y, mientras alababa a Dios, empecé a sentir algo caliente desde mis pies hasta mi cabeza".

"Al final eso caliente terminó concentrándose en mi vientre, en mi abdomen y en mi espalda. Y de pronto sentí como si de mi vientre me arrancaran como una raíz, o como si me hubieran arrancado el intestino. Yo pensé que esa sensación se debía a algún esfuerzo, a algún movimiento que hice mientras alababa al Señor".

Sólo hasta que acabó la noche de alabanza los presentes le contaron a Esmeralda lo que había ocurrido: "Me dijeron que yo había caído en descanso en el Espíritu, y que había permanecido así por 15 minutos. Yo no me di cuenta, simplemente me desvanecí y me pareció que yo veía a Jesús que me estaba cargando".

El lunes se presentó Esmeralda en Portland para su operación. El cirujano le indicó que, antes de explicarle cómo sería la operación, la enviaría a que le hicieran dos ultrasonidos, uno externo y otro interno, a fin de que todo fuera muy preciso en la cirugía.

"Me hicieron los análisis, y le entregué al cirujano un disco con los estudios que me había hecho mi médico de Eugene, donde se veía cómo estaba mi colon,  mi matriz y la parte del ovario que me habían dejando en mi operación anterior".

Cuando el cirujano recibió los resultados de los nuevos ultrasonidos le dijo a Esmeralda: "¿Tú qué estás haciendo aquí? Tú no tienes cáncer".

No podía caminar

Además de sus dos episodios de cáncer, Dios permitió que Esmeralda  viviera otro sufrimiento físico en su persona: "Cuando yo trabajaba en una compañía, me caí de resbalón de un camión y me lastimé la espalda a la altura de la cintura. Se me quebraron dos vértebras".

"Los terapeutas me decían que el dolor era porque los huesos quebrados estaban rozando el nervio ciático".

"Yo tenía mucha dificultad para caminar y para sentarme; si me sentaba no me podía parar, y si me acostaba en la cama no me podía levantar. Mi esposo me  llevaba a las misas, y yo me arrastraba para recibir la Eucaristía; él me quería ayudar, pero yo le decía: 'No, yo tengo que recibir al Señor por mis propios medios, sea como sea'".

Fentanilo

En el año 2010 se sometió a una cirugía en la espalda, y le implantaron un estimulador para ayudarla a caminar, pues perdía fuerza en las piernas.

Gracias a esto "quedé mejor, pero no al cien por ciento. Entonces me mandaron a una clínica donde me dieron fentanilo para el dolor. Yo no sabía nada de esa sustancia. Eran unos parchecitos que me ponía en el brazo".

"Usé los parches por 3 meses, hasta que un día decidí ya no utilizarlos porque sentí que no me estaban haciendo bien. Porque con el fentanilo yo podía hacer muchas cosas, pues me daba mucha fuerza y nada me dolía; pero, si no me lo ponía, tenía dolor de huesos, de espalda, de cintura y de todo, como si me hubieran golpeado entre muchas personas".

Esmeralda le avisó a la doctora que la atendía "que había tomado la decisión de dejar el fentanilo. Se molestó, pero le respondí que no me hacía bien, y añadí: 'Yo tengo un Dios que todo lo puede, y Él me va a ayudar en este sufrimiento'".

Pero la abstinencia le causó "crisis de nervios, ansiedad, desesperación. Entonces acudí a un lugar donde dan terapia para lidiar con el problema de las drogas, pero no me gustó como le hablaban a uno ahí, así que me levanté y dije: 'Nada tengo que hacer aquí, porque yo tengo un Dios sanador', y me contestaron ahí: 'Está bien que creas en Dios, pero sin nosotros no vas a salir adelante'".

Esmeralda acudió al Santísimo: Le lloraba y suplicaba que la sanara de la ansiedad que sentía por culpa de la droga. "Yo aún tenía 6 cajas con parches de fentanilo en un cajón, y sentía como que algo jugaba en mi mente y me decía en un oído: '¡Usalo, úsalo! ¡Te va a ayudar!', mientras que en mi otro oído me decían: '¡No, no lo hagas! Jesús tiene poder para sanarte, no lo hagas'. Y lo que terminé haciendo fue quemar los parches".

"Y Cristo me liberó", continúa Esmeralda, señalando que todo el tiempo estuvo acudiendo con insistencia a la intercesión de la Santísma Virgen María, y que incluso antes, cuando estuvo hospitalizada en un sexto piso, su habitación se llenó de olor a rosas. "Yo me preguntaba por qué olía así, y miré hacia la ventana y la silueta de la Madre de Dios se formó en el vidrio".

Esmeralda, ya sanada.

Esmeralda quedó completamente sanada de cáncer y librada de los dolores y la adicción provocada por los medicamentos gracias a la oración perseverante y confiada.

Hijo desaparecido

Esmeralda cuenta que su hijo mayor, de nombre Iván, "no vivía conmigo en Estados Unidos. Cuando él tenía 7 años yo se lo había dejado a mi madre en México; pero su papá fue por él y se lo quitó a mi madre y lo trajo a Estados Unidos".

"Yo no sabía nada de mi hijo. Cuando trataba de buscarlo, el papá de Iván desaparecía con mi hijo, se movían de estado en estado".

Asistiendo Esmeralda a un retiro de oración en Eugene, el predicador Omar Torres dijo en la asamblea por don de conocimiento: "Aquí hay una mujer que está muy preocupada y en una gran necesidad. Le quiere arrebatar ese milagro a Dios, pues se lo ha pedido mucho".

Dice Esmeralda: "Yo no capté que ese mensaje fuera para mí". Pero al final del retiro el predicador se acercó a ella: "Me dijo que Dios le había revelado que tenía un regalo grande para mí", y le indicó que hiciera una novena a santa Teresita del Niño Jesús. "Me dijo: 'Si tú haces esa novena, santa Teresita te va a alcanzar el milagro de encontrar a tu hijo'. Eso fue en junio de 2011".

"Volví a casa y comencé enseguida la novena. Y en el noveno día, justo cuando la terminé y recé el rosario a la Virgen María, mi hijo Iván me llamó por teléfono".

Cuando Esmeralda recibió la llamada de Iván, dudó, pues la habían tratado de extorsionar en diversas ocasiones. "Me hacían llamadas, y alguien me decía que era mi hijo y que estaba en Tijuana, y que, si yo no mandaba dinero, le iban a mochar los dedos".

Iván preguntó "si me acordaba de él; contesté que no, y él dijo que era mi hijo Miguel Iván, así que le respondí: 'Joven, ya otros han tratado de hacerse pasar por mi hijo, así que le pido por favor que no juegue mis sentimientos. Pero vamos a hacer una cosa: si usted dice que es mi hijo, dígame quién es mi mamá, cuántas hermanas tengo y quiénes son sus tías'".

"Entonces él me contestó: 'Mi abuela es la señora Gloria, y mis tías son fulana, fulana y fulana'. Y en ese momento me entró un calor en todo mi cuerpo y exclamé '¡Gracias, Dios mío!' y perdí el conocimiento".

Enfermo y abandonado

Su hija y una comadre acudieron a ayudar a Esmeralda, tratando de que despertara. La hija cogió el teléfono y dijo: "Mi mamá se acaba de desmayar, ¿quién eres?", y recibió esta respuesta: "Soy tu hermano Iván", lo que la hizo exclamar: "¡Oh, hermano! ¡Cuánto tiempo buscándote, y mi mamá no te encontraba!", y lloraron los dos.

Cuando Esmeralda despertó, tomó el teléfono y preguntó a su hijo cómo estaba, e Iván le contestó: "Mamá, me estoy muriendo. Tengo un tumor maligno en mi cabeza".

Esmeralda de inmediato le compró a Iván un boleto de autobús para que pudiera viajar desde Kansas, donde vivía, hasta reunirse con ella.

"Cuando llegó, mi hijo olía a muerto, a descomposición, a podrido. Tenía una bola en su cabeza por un aparato que le pusieron para que le recolectara líquido. Y traía tanto sus zapatos como sus calcetines rotos, con sus pies llenos de lodo, y le pregunté por qué; me contestó: 'Mamá, yo vivía en la calle. Me operaron en el hospital de niños con cáncer, y mi papá me abandonó ahí; los doctores lo trataron de buscar, y cuando me dieron de alta, una maestra me auxilió'".

Sin embargo, cuando ya no pudo permanecer con aquella maestra, Iván terminó viviendo en las calles desde los 14 años, pasando frío y comiendo restos de comida de los botes de basura de los restaurantes. Se escondía entre cajas de cartón para que la policía no lo recogiera.

"Le quedan 3 días de vida"

Dice Esmeralda que, al momento de encontrar a su hijo, "ya tenía 17 años, pero actuaba como un niño que no sabía lo que hacía". Entonces mi esposo me dijo: 'No me gusta cómo actúa tu hijo, pero estoy contigo en las buenas y en las malas. Hay que llevarlo con un doctor, y si dice que está enfermo y necesita ayuda, se queda contigo; pero si dice que está sano, se regresa con su papá'".

"Enseguida me puse a orar y le dije al Señor que confiaba en que Él haría lo que fuera necesario. Hice cita para Iván con la pediatra de mi hija, y, después de revisarlo, la doctora me dijo que lo que él tenía era grave y que había que llevarlo al hospital de cancerología en Portland".

"Así lo hicimos, pero la cita era el Día de Acción de Gracias. El médico que ahí lo examinó me dijo: 'Señora, lamento decirle que a su hijo sólo le quedan 3 días de vida. No tenemos cirujanos porque todos están de vacaciones y regresan hasta la próxima semana. Duerma con él, abrácelo, apapáchelo, porque su hijo necesita un cirujano especialista en el cerebro, y el que tenemos se acaba de ir de vacaciones a California. Haremos lo posible por encontrar alguno, pero no podemos asegurarle nada".

Apenas regresaron a casa, Esmeralda corrió a visitar al Santísimo Sacramento y le suplicó: "Señor, lo pongo en tus manos, pero no me quites a mi hijo; yo lo acepto como Tú me lo quieras dejar".

Ella salió de ahí con la fe de haber sido escuchada. "Llegué a casa y mi hija me dijo que un doctor había hablado por teléfono, diciendo que ya habían encontrado un cirujano. La operación fue al día siguiente y duró 16 horas".

Iván, tras una cirugía de urgencia.

Iván, tras una cirugía de urgencia a la que tuvo acceso de forma providencial. 

Después de eso Iván estuvo en terapia intensiva. "Y yo no dejé de rezar, de suplicarle a Dios durante el mes que mi hijo estuvo en el hospital en medio de curaciones y de terapias, porque la operación le iba a afectar el habla".

Un retiro, el último paso

El tumor que le quitaron a Iván tenía el tamaño de una pelota de beisbol, pero la raíz de dicho tumor, que comenzaba en la zona de la glándula pituitaria, no pudo ser extraída porque había riesgo de dejarlo en estado vegetativo.

"Mi hijo obtuvo su sanación en un retiro en Monte Ángel, Oregon,  —cuenta su madre—. Él no quería ir, pues me dijo que los doctores ya habían hecho todo lo que se podía, pero yo lo invité a dar el último paso".

"Eso ocurrió un mes de noviembre, y tenía programada su cita en enero para que vieran los médicos si la raíz que no pudieron arrancar había crecido".

"En el retiro, el padre Darío Bencosme empezó a orar fuertemente, se acercaron 3 religiosas y comenzaron a orar en lenguas, y mi hijo comenzó a gritar agarrándose la cabeza, como si algo le hubiera sucedido".

Llegó enero y los médicos se quedaron sorprendidos porque, al hacerle a Iván dos estudios en los que se puede ver totalmente el cerebro por dentro, la raíz del tumor ya no estaba.

Actualmente Iván tiene 31 años y, atestigua Esmeralda, "es una persona normal, que usa una computadora, que se desempeña como supervisor manager, encargado de más de 150 personas".

Esmeralda, con su hijo Iván.

Esmeralda, con su hijo Iván. 

Churcho Picón, ReL

Vea también   Catecismo de la Iglesia Católica


martes, 8 de noviembre de 2022

Protestante, anticatólico… y conserje en una iglesia: un día probó a rezar «y Jesús respondió»


 

Criado en una familia protestante en Estados Unidos, Richard Auciello recuerda que la Iglesia católica rara vez se mencionaba en casa cuando era un niño y que, cuando aparecía en cualquier conversación, no solía salir bien parada.

En una serie de artículos publicados en Catholic Stand, Auciello ha narrado una llamativa odisea que comenzó en una juventud sumido en las drogas, la adicción y "el odio" a la Iglesia.

Tras cursar sus estudios superiores en la Universidad de California, pasó seis años en el ejército antes de mudarse a Boston con su familia, convencido de que terminaría de superar definitivamente su adicción a las drogas.

En uno de sus últimos artículos, Dios encendió un fuego en mi alma, Auciello recuerda que tras dos años de rehabilitación creía haber ahuyentado por completo el fantasma de la adicción. Ya junto a su familia, encontró trabajo almacenando y entregando muebles. Pese a ser exigente, recuerda que el cansancio físico le venía bien para "olvidar los demonios [de las drogas]" y se entregó a ello en alma y cuerpo.

Pero cuando se asentó en Norwood (Massachussets) comenzó a percibir el mismo "vacío" que anteriormente trató de llenar con drogas. En esta ocasión, estaba convencido de que no quería volver a su anterior adicción, pero empezó a beber cada día antes de dormir, argumentando que "estando libre [de drogas], un poco de alcohol no haría daño".

Richard_Auciello.

Richard Auciello, hoy miembro de los caballeros de Colón, tuvo un duro pasado sumido en las adicciones de las que trataba de huir buscando la paz. 

Olvidado de Dios... hasta que sintió Su cercanía

Sin embargo, desde que empezó a hacerlo, recuerda que cada noche soñaba con un gran incendio forestal en el que se hacía visible la palabra Pyro -fuego- con unas llamas más potente que el resto del incendio.

Cuando podía, Richard visitaba a sus primos y a su tío Billy en Billerica, a menos de una hora de Norwood. Respecto a la fe, solo quería mantenerse alejado, pero lo cierto es que le interesaba y le calmaba reflexionar sobre la Biblia y empezó a acompañar a su tío a la iglesia.

"Era como si me hubiera olvidado de Dios y Él se hubiera olvidado de mí", explica.

Pero pronto sabría que estaba equivocado. Fue durante un viaje con su familia a un albergue de esquí en Maine cuando comenzó a entender el significado de su sueño.

"Me di cuenta de que se refería al fuego de Dios. Además, estar en el campo calmó mi alma y mi adicción y por gracia de Dios no bebí ni consumí nada mientras estuve en el albergue. Podía sentir a Dios atrayéndome hacia Él, podía sentir su cercanía acompañada de una profunda sensación de paz y consuelo que sabía que venían de fuera de mí", recuerda.

Una "prueba de lealtad" frente al pecado 

A partir de entonces Richard buscó despertar su faceta espiritual y a tratar de entablar "una relación con Dios" mientras comenzaba a rezar.

Pero la tentación llegó de nuevo. En este caso, Richard estaba plenamente decidido a no caer de nuevo en sus fantasmas de las adicciones, pero admite que las relaciones sexuales fueron siempre una debilidad. Y en el albergue se presentó la posibilidad.

"Tuve la opción de obedecer o desobedecer el sexto mandamiento y sabía que este no se limitaba a la fidelidad entre los esposos. Sabía que si desobedecía me quedaría solo otra vez, sin la paz de Jesús. A pesar de que ella era encantadora y estaba dispuesta, decidí quedarme en la habitación con mi hermano", explica.

Para Richard, aquel suceso fue mucho más que una simple tentación; fue "como una especie de prueba de lealtad". Una prueba, dice, "que no podía permitirme el lujo de no superar porque necesitaba continuar mi viaje con Jesús a toda costa".

Hombre_anciano_rezando.

Pese a que Richard odiaba la fe, el vacío y su pasado de adicción le llevó a buscar la paz en el campo, trabajando como conserje de una Iglesia católica. Todo cambió cuando un día, probó a rezar. 

Un anticatólico en búsqueda de Dios

Lo curioso es que aunque Richard deseaba profundizar en la oración y en su propia virtud, se consideraba un completo "anticatólico" y en absoluto quería convertirse.

Rezaba, porque le transmitía paz… pero seguir avanzando no entraba en sus planes.

Sin embargo, aquel viaje al albergue de esquí fue "como un retiro" que le permitió poner su vida en orden y decidió prolongar su estancia. Cuando su familia completó la venta del albergue, Richard comenzó su búsqueda de empleo y le contrataron en un aserradero de maderas cercano talando árboles, donde comenzó a trabajar en extenuantes y peligrosas jornadas nocturnas.

"Durante aquellas noches largas y frías pasaba cada minuto de mis descansos leyendo el Nuevo Testamento. Esta lectura abrió las puertas al Reino de los Cielos en el interior. Recuerdo que mientras leía la Sagrada Escritura no sentía frío ni cansancio; me sentía en paz conmigo mismo y con todo lo que me rodeaba; me sentí fuerte y cálido y supe que Dios estaba conmigo, que estaba cerca y cuidándome, y que todo estaría bien", relata.

Su primer encuentro con Cristo

Pero la Iglesia seguía sin estar en su hoja de ruta. Lo paradójico fue que, en pleno intento de fortalecer sus hábitos de oración y aún considerándose "anticatólico", Auciello comenzó a trabajar como conserje de la iglesia católica de San Antonio, dedicándose a labores de mantenimiento.

Richard recuerda como fue su primer "encuentro con Cristo" en el Santísimo hace casi cincuenta años.

"Hay algunas cosas en la vida que guardamos cerca de nuestros corazones. Hay cosas que simplemente no queremos olvidar porque se vuelven parte de nosotros y nos cambian para mejor, como un regalo de Dios. Puedo recordar el lugar, la hora, el clima e incluso como me sentí", rememora.  

Se encontraba en la iglesia, limpiando la nieve de la entrada antes de una vigilia, cuando se sentó a rezar.

"Aunque no tenía ningún deseo de convertirme, podía sentir que estaba en un lugar santo. Estaba buscando paz, sentido… era soltero y joven y estaba confundido y necesitaba una conexión más cercana con Dios sin saber cómo lograrlo"; explica.

Y "Jesús respondió" a la oración

De repente, en medio de una oración que se limitaba a pedir gracias o favores "en un solo sentido", quedó sorprendido cuando "Jesús respondió". "No soy un místico, ni estoy hablando de una experiencia mágica, ¡pero fue un milagro, una comunicación entre Dios y yo!", exclama.

Aún a día de hoy no puede explicar lo que sucedió: "Solo sabía que alguien más estaba en la Iglesia ese día y que se estaba acercando a mí. Escuché una voz que me respondió, escuché cada palabra claramente sin poder discernir quién lo decía. Alguien me hablaba de una forma tranquila y pacífica y me vi obligado a escuchar".

Sorprendido, pero "sin miedo", Richard buscó por todo el recinto, incluso subió al campanario en búsqueda del autor de aquella paz interior que buscaba, "una paz profunda, una paz que encontró su camino a través de cada grieta y hendidura de mi alma, una paz deliciosa que sabía que venía de “la presencia” y de “fuera” de mí".

Desde entonces, Richard comenzó a rezar con mayor intensidad hasta que comenzaron "las conversaciones con Jesús", como las llama. Así se refería a un diálogo en que Jesús "hablaba sin palabras, sino con pensamientos, nuevos, diferentes, con un propósito" y "resultados positivos".

"Esta experiencia de estar con Cristo fue el catalizador que me movió a abrazar la Iglesia católica, un punto de inflexión en mi vida y el comienzo de mi conversión al catolicismo", recuerda.

"Escuchar a Dios" le llevó a la Iglesia y la fe

No pasaron dos meses hasta que decidió comenzar a recibir las catequesis necesarias para formar parte de la Iglesia.

A través de ellas, explica, "llegue a comprender por la razón y la fe no solo el significado de Cristo en la Eucaristía, sino también el de Cristo vivo en las Hostias consagradas, verdaderamente presente en cada tabernáculo, en cada Iglesia católica en el mundo hasta el fin de los tiempos. Escuchar la voz de Dios me llevó a ser católico".

Tras su conversión desde su pasado protestante, Richard explica que aceptó "de buena gana todo lo que enseñaba la Iglesia", incluso que esta fue "creada por Jesús".

"Fundó la misma Iglesia que existe hoy, con los apóstoles y la misma doctrina", afirma.

En su artículo Carta a un protestante destaca su argumento principal respecto a la autoridad: "Selecciona cualquier denominación protestante, metodista, bautista, evangélica, etc. y busca su origen. La historia revelará una persona, un tiempo en la historia y un lugar de origen y nada de eso lleva a Cristo. Antes de la Reforma, no existía ninguna iglesia protestante, pero desde entonces se han seguido dividiendo y multiplicando, de modo que hoy tenemos cientos de denominaciones cristianas protestantes, cada una con un comienzo diferente, pero ninguna comenzando con Cristo".

Devolviendo lo recibido en la familia y los Caballeros de Colón

Tras su recepción en la Iglesia, Richard estudió un Máster en Doctrina Católica en la Universidad St. John's de Nueva York y encontró su vocación en el matrimonio. Él y su esposa son abuelos de catorce nietos, forma parte de los Caballeros de Colón -la organización benéfica católica más grande del mundo- y es catequista en su parroquia.

"Sin duda, la Adoración de la Eucaristía, las horas santas y la oración constante a Jesús en el tabernáculo continúan hasta el día de hoy, casi cincuenta años después. Ahora, la voz de Dios está dentro, curándome y guiándome, con una paz gozosa que me hace saber que está ahí y por estos regalos estoy verdaderamente agradecido. Fue un día por el que estoy agradecido, y espero recordarlo mientras viva", concluye.

J.M.C., ReL

Vea también       Destacan conversión al catolicismo de futbolista holandés que eliminó a Brasil


















martes, 24 de diciembre de 2019

Si quieres vivir en presencia de Dios a lo largo de tu jornada, estos ocho consejos te ayudan


Todo lugar es bueno para la oración




Existen muchas maneras de buscar la unión con Dios. Sin querer acabar
 toda la espiritualidad en este artículo, el hermano Edgar Henríquez,
seminarista y escritor, comparte en
 Catholic-Link 8 acciones que ayudan
a buscar a Dios en lo cotidiano
 y a unirse a Él sea donde sea o hagamos
lo que hagamos.

La clave de lectura de estos consejos está en la intención, es decir, en un
 corazón que quiere corresponder a Dios, en 
ese deseo de acercarse a Él
 y ofrecerle lo que se tiene, aunque sean solo dos minutos
. Verás que
tu vida “rutinaria” irá cambiando, que Dios irá permeando tus costumbres.
Estarás dejándote moldear por Dios.
Meditación
Hablar de meditación puede asustar incluso a los más veteranos en la vida
 espiritual. Y es que no hablamos de yoga, reiki o similares, aquí hablamos
de la oración,
 el diálogo entre dos personas en la unidad del amor. Es
como cuando hablas con tu papá o tu mamá, pero esto es con Dios. Sí, es
un diálogo. Pero no necesitas muchas palabras, basta abrirle el corazón al
Señor que ya sabe lo que te sucede. Hablamos principalmente de cinco
tipos de oración: bendición, adoración, petición e intercesión, acción
de gracias y alabanza
. Te recomiendo que dediques unos 30 minutos al
 día para esto. De preferencia por la mañana, antes de hacer cualquier
otra cosa, así permeas todo tu ser y hacer de Dios. ¡Este será tu momento
 para Él! Lo importante es saberte buscado, esperado, amado por Él. ¡Ah!, también deberás aceptar los momentos de silencio de Dios: cuando
no te habla y parece alejarse, esas ocasiones son las mejores para unirse
 a Él con fe verdadera.
“Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre,
 que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”
 (Mateo 6,6).
Santo Rosario
Cuando el hombre está contento y agradecido suele ofrecer rosas a la
“mujer más hermosa del mundo” (su madre o su esposa). El rosario es lo
 mismo pero con nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen María. A
diario podemos ofrecerle nuestras oraciones como un ramo de flores que
 luego ella lleva a su Hijo Jesucristo. De esta forma la Madre intercede
por sus hijos. Es un halago, una caricia, una sonrisa que se eleva al
Cielo y nos acerca muchísimas gracias.
 Ese es el santo rosario.
Se me ponen los pelos de punta al solo pensar en cuántos murieron con
 su rosario en la mano, dando la vida por Jesús a través de la intercesión
 de María. Cuántos otros sufrieron persecuciones y allí estaban rezando
un misterio tras otro. Cuántos más se vieron libres de las ataduras del
demonio al solo pronunciar el Inmaculado nombre de María
.
“No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y
 darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Él será grande,
será llamado Hijo de Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David,
su padre, reinará sobre la descendencia de Jacob por siempre y su reino
 no tendrá fin” (Lucas 1, 30-33).
Lectura Espiritual
Consiste en leer un libro espiritual durante 15 o 30 minutos al día. Puede ser la vida de un santo, los escritos del papa, libros sobre la oración, los sacramentos, etc. Siempre que sea una lectura “espiritual”. Esta práctica no sustituye la lectura diaria de la Biblia que incluso podemos hacer en la meditación de la mañana, pero si será una gran oportunidad de abrir tu mirada a la obra espiritual de la Iglesia. Debes tener cuidado con los libros de apariencia espiritual pero que al final terminan por confundirte más. Fíjate si está aprobado por un obispo o por el Papa. Que sea de alguna editorial católica o tenga buenas referencias bibliográficas. Te aseguro que haciendo esto poco a poco irás conociendo más a Jesús, a la Iglesia, a los santos, etc.
“Porque la palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que una espada de dos filos: penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta lo más profundo del ser y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreros 4, 12).
Ángelus
Esta oración data del s. XIII. Es una muy breve oración que recuerda los tres grandes misterios de la Santísima Virgen María: el anuncio que hace el ángel a María de que sería Madre del Salvador, el “Sí” de María a Dios y a su plan redentor, y la Encarnación del Hijo de Dios. Se reza tres veces al día: una por la mañana (puede ser después de la meditación), otra a las 12 en punto (mediodía), y otra por la tarde (luego del rosario). Haciendo esta oración con fe nos unimos a los cristianos que en el mundo elevan sus plegarias a Dios. No olvides que recordar los misterios de la vida de la Santísima Virgen nos va centrando en lo verdaderamente importante, en Jesús, y es que es inevitable que la Madre nos lleve a su Hijo.
“Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces: -Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?… ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lucas 1, 42-43.45).
Visita Eucarística
Es breve y muy fácil de hacer. Cuando pasas por una iglesia y no dispones sino de 3 minutos, esto es perfecto para ti. Entras a la capilla y haces un acto de fe, visitas al Señor Jesús Sacramentado. Aquí puedes decirle lo que desees, por ejemplo: “Aquí estoy, Señor, paso muy rápido a verte sólo para decirte gracias…”. San Francisco cada vez que entraba en una iglesia decía: “Te alabamos, Santísimo Señor Jesucristo, aquí y en todas las iglesias del mundo, pues por tu Santa Cruz redimiste al mundo”. Es sencillo. ¡Cuántas veces pasamos de largo al ver una capilla! No se trata tampoco de detenerte en cada capilla que veas, sobre todo si vives en Roma o España donde hay muchas iglesias, sino de buscar estar con Dios, ocupar tu tiempo con Él aunque sea breve. En caso de que no puedas ir a una iglesia, puedes detenerte un momento y unirte a Dios con una “comunión espiritual”, diciéndole a Dios: “Señor, te amo, quiero recibirte a Ti Sacramentado, pero no pudiendo hacerlo ahora, te recibo espiritualmente en mi corazón”. Esto sí que renueva tu día, sobre todo en momentos de dificultad.
“Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed… La voluntad de mi Padre es que todos los que vean al Hijo y crean en él tengan vida eterna, y yo los resucitaré en el último día” (Juan 6, 35.40).
“Credo” antes de dormir
Esto debe ser lo que más cuesta, si es así, vas por buen camino. Cuando llega la noche lo único que uno desea es acostarse y dormir, así que ofrecerle cinco minutos a Dios para rezar el “Credo” será un sacrificio. Este acto de desprendimiento de sí mismo Dios lo ve, tenlo por seguro. Costará más al principio, luego formarás el hábito y te será de gran gusto. Rezar el “Credo” antes de dormir será una ayuda clave incluso frente a las tentaciones: conectarte a Internet hasta la madrugada, ver pornografía o visitar sitios inadecuados, responder mensajes durante horas, etc. Confía tu sueño a Dios, haz la señal de la cruz y dile al Señor: “Sálvanos, Señor, despiertos; protégenos mientras dormimos para que velemos con Cristo y descansemos en paz”.
“Sepan que el Señor me ha mostrado su amor. El Señor me escucha cuando lo invoco… Me acuesto tranquilo y en seguida me duermo, porque sólo tú, Señor, me haces descansar en paz” (Salmo 4, 4.9).
Via Crucis (viernes)
Esta práctica es de gran ayuda, como todas las anteriores pero especialmente, para centrarte en el misterio pascual de Jesucristo. Recorrer las catorce estaciones te ayudará a sobrellevar la cruz por muy pesada que sea, a unirte al sufrimiento de Nuestro Señor, a encomendar a tantas personas que pasan por momentos difíciles. Luego de varias veces vas descubriendo la estación que más te ayuda, en la cual necesitas profundizar más. Cuando llegas a la estación número quince, que es la Resurrección del Señor, agradece a Dios por tu vida, por tu familia, por todo lo que te ha dado; precisamente es allí donde todo calvario triunfa en la vida nueva. Las heridas sanan. Es hermoso pensar en esto: caminamos con Jesús en esta vida, llevamos nuestra cruz, pero nuestros pasos no son estériles, son semillas de fe para otros, son luz en las tinieblas, son la sal de la tierra. Nuestro caminar es fecundo, ¡atrévete a darle un sentido cristiano a tu vida!
“Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz, y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la conservará” (Mateo 16, 24-25).
Jaculatorias
La palabra jaculatoria viene del latín “iaculum” que significa lanza. El término se ha usado en el deporte con la variante “jabalina”. En la vida espiritual las jaculatorias son pequeñas frases que se repiten durante el día, sobre todo en momentos difíciles, para unirnos a Dios. Imagínate que son pequeñas flechas de luz que se lanzan al cielo, donde cada frase es una breve oración que llega directo a Dios. Pueden ser: “Jesús, en ti confío”, “Señor, tú sabes que te amo”, “Haz de mí un instrumento de tu paz”, “Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”, etc. Versículos bíblicos, invocaciones, pedacitos de oraciones, una frase de fe. Aquí tú mismo puedes crearlas, lo importante es repetir constantemente esta frase, de manera que se haga vida, y brote de allí una esperanza o una luz en medio de las tinieblas.
“Que la palabra está cerca de ti; en tu boca y en tu corazón. Pues bien, ésta es la palabra de fe que nosotros anunciamos… Cuando se cree con el corazón actúa la fuerza salvadora de Dios, y cuando se proclama con la boca se obtiene la salvación” (Romanos 8, 10).
Estos consejos no deben ser entendidos en una visión matemática. No significa que mientras más actos hagas, más cerca estás de Dios. Lo que importa es la pureza de intención que tengas, ese deseo auténtico de unirte a Dios, de decirle “aquí estoy”. Una vez comprendido lo anterior estamos listos para cambiar de vida, haciéndola más espiritual, más cercana a Dios. Antes de terminar es necesario que conozcas una máxima muy cierta: “El que no avanza en la vida espiritual, retrocede”. No es lo mismo unirte a Dios que no unirte a Él. Tu vida espiritual sin la oración no sigue igual, al contrario, vas retrocediendo, porque el mundo es como un río correntoso, y nosotros vamos contracorriente, cualquier descuido o parada te hará caer en la corriente. Sin caer en angustias o desalientos, debemos luchar para que Cristo reine en mi vida y luego en la sociedad.
Termino con San Pío de Pietrelcina que decía: “Ora, ten fe y no te preocupes”.

miércoles, 9 de octubre de 2019

La oración que todo católico debe conocer y rezar: El Alma de Cristo


jesus sacramentando dorado adoracion alma de cristo oracion

La oración del Alma de Cristo se asumió que había sido escrita por San Ignacio de Loyola dado que aparece en su famoso libro de Ejercicios Espirituales


El Alma de Cristo, es una oración que todo católico debería conocer y rezar a diario pues trae consigo una gran bendición para quien la reza con fe y devoción.

Como católicos, tenemos la bendición de compartir una herencia de oración rica y vibrante, acumulada literalmente a través de miles de años. Con el tiempo, muchas de estas oraciones que en algún momento constituyeron pilares de nuestra fe han sido tristemente descuidadas o simplemente no enseñadas - y por ende no pronunciadas - tan frecuentemente como antes

Una de ellas tiene sus orígenes en el siglo XIV: El Alma de Cristo. Esta oración hace remembranza de la Pasión de Jesús y es frecuentemente pronunciada por las personas luego de recibir la Sagrada Comunión.

En algún momento fue tan conocida que, autores como San Ignacio de Loyola, ni siquiera se preocuparon en reproducirla; suponían que todos la sabían de memoria.

Origen de la oración del Alma del Cristo
El autor de "El alma de Cristo" es desconocido, pero muchos han especulado que fue el Papa Juan XXII. Popularmente se asumió que había sido escrita por San Ignacio de Loyola dado que aparece en su famoso libro "Ejercicios Espirituales".

De cualquier forma, las primeras versiones impresas de la oración pueden ser encontradas en libros publicados más de 100 años antes de su nacimiento.

Una redacción similar puede ser encontrada en una inscripción en las puertas del Alcázar de Sevilla, un palacio real en Sevilla España, que data de fechas incluso previas entre 1350-1369.

¿Quién fue San Ignacio de Loyola?
San Ignacio de Loyola fue uno de 13 hermanos nacido de una familia de la aristocracia vasca en 1491. Como muchos de los jóvenes de su tiempo, sus sueños estaban llenos con historias de caballeros y soñaba con triunfos en el campo de batalla.

Sin embargo, fue gravemente herido en batalla con los franceses y comenzó un largo periodo de recuperación. Fue durante este tiempo que enfocó toda la energía propia de su juventud en la lectura de la vida de Jesús y los santos para mantenerse ocupado.

Ignacio de Loyola comenzó a darse cuenta de su llamado hacia grandes hazañas de naturaleza espiritual y finalmente fue fundador de la Congregación Jesuita.

San Ignacio escribió "Los Ejercicios Espirituales", que es ampliamente reconocido como uno de los libros con mayor influencia para la vida espiritual.

Su espiritualidad Ignaciana es llamada muy a menudo, espiritualidad para todos los días. Como lo describe la espiritualidad Ignaciana:

"Insistimos en que Dios está presente en nuestro mundo y actúa en nuestras vidas. Este es un camino a una oración más profunda, buenas decisiones guiadas por un agudo discernimiento y una vida activa en el servicio a los demás".

El Alma de Cristo
Es fácil entender porque San Ignacio amaba el "Alma de Cristo". Tiene imágenes vívidas que permite a quien la reza, meditar en la Pasión de Cristo y su relación con El Señor, mientras que referirse al Cuerpo y la Sangre de Cristo, la convierte en una reflexión ideal después de recibir la comunión.

El nombre "Anima Christi", como se le conoce en muchas partes, es en latín la primera frase de la oración "Alma de Cristo..."

Aquí encontramos la traducción al español que se conoce tradicionalmente:

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.

Amén.


 PildorasdeFe
Adaptación y traducción por Manuel Rivas, del artículo publicado en: Catholic365, autor: Trish Stukbauer


jueves, 1 de agosto de 2019

Jóvenes y monjas que salen a evangelizar con la Adoración eucarística: testimoniar Su presencia

Las Monjas de la Adoración Eucarística difunden esta evangelización

Los jóvenes de IGAM hacen experiencia de la centralidad de la Adoración... y buscan contagiarlo en sus entornos
Los jóvenes de IGAM hacen experiencia de la centralidad de la Adoración...
y buscan contagiarlo en sus entornos

Tener veinte años y arrodillarse ante el Santísimo, y tener el deseo de contagiar al mayor número posible de jóvenes con el Amor de Jesús Eucaristía. Hablamos de los "Jóvenes Adoradores Misioneros" ("I Giovani Adoratori Missionari"), surgidos alrededor de la congregación de las Monjas de la Adoración Eucarística y que hoy prestan su servicio a la Iglesia en cada diócesis. Estos son los continuos milagros de la Eucaristía y nos habla sobre ello sor Maria Gloria Riva.

"La Adoración Eucarística no es una devoción, es la vida. Es toda la vida que, de manera impetuosa, entra dentro del Misterio, y es el Misterio que entra de manera impetuosa en tu vida".
adoradoras_igam_monja
Hace 35 años que sor Maria Gloria Riva pasa día y noche ante el Santísimo, en adoración. Y han pasado casi 12 desde el día en que, con tres hermanas, salió del monasterio de Monza en dirección hacia Pietrarubbia (Pesaro-Urbino), para dar vida a las Monjas de la Adoración Eucarística.
adoradoras_eucaristicas
Se trata de una vocación particular que quiere conjugar la vida monástica con una cierta forma de apostolado. En pocas palabras, estamos hablando de "claustrales en salida", que se abren al mundo con un único fin: comunicar la fe y difundir en el mundo la belleza que salva.
"La belleza es Cristo -explica sor Gloria-, es Él el más hermoso. Cuando miramos a Jesús Eucaristía ¡vemos el Paraíso!"

Y sin duda debe ser así, porque sólo una experiencia viva del Cielo puede inflamar el corazón de tantos jóvenes, hasta el punto dealejarlos de las "cosas del mundo" para llevarlos, arrodillados, ante el Santísimo.
adoradores_igam_roma
Efectivamente, es alrededor del monasterio de sor Gloria y de sus hermanas que han nacido los "Jóvenes Adoradores Misioneros", un grupo de veinteañeros animados por el deseo de hacer de la Eucaristía el centro de su vida, que desean atraer al mayor número posible de jóvenes a una vida verdaderamente hermosa y feliz.
- Sor Gloria, cuarenta jóvenes que, por todas las diócesis, proponen a los párrocos y a sus coetáneos la Adoración Eucarística… ¿cómo lo ha conseguido?
- Sencillamente, ha sucedido. El año pasado nos pidieron que acompañáramos a un grupo de jóvenes que participaría en el Sínodo de los jóvenes, organizando su preparación en nuestro monasterio. Los jóvenes vivieron aquí con nosotras: además de participar en la vida monástica, les propusimos un recorrido con una serie de encuentros temáticos, durante los cuales se habló, por casualidad, de IGAM, es decir, de un grupo de chicos y chicas que habíamos fundado en 2005, con ocasión de la JMJ de Colonia.
- ¿Qué significa IGAM?
- Son las siglas de "I Giovani Adoratori Missionari", pero es también la palabra "Magi" ("Magos") leída al revés.
- ¿Por qué "Magi"?
- Mientras estaba meditando sobre los textos de Juan Pablo II y de Ratzinger en preparación de la JMJ, había visto la palabra "Magi" iluminarse y sobresalir de las páginas. De hecho, ese año el tema de la JMJ se centraba en la Epifanía y en los Magoscomo buscadores de la Verdad que, cuando encuentran a Jesús, cambian de camino, es decir, cambian de vida, y se convierten en misioneros de esa Presencia. Estas personas parten como "Magos", es decir, como buscadores, pero vuelven como "Igam",es decir, como quienes han tenido un encuentro: "I Giovani Adoratori Missionari". Esto es exactamente lo que sucedió el año pasado con los jóvenes del Sínodo.
adoradoras_posan
- ¿Qué quiere decir?
- Esos jóvenes llegaron a nosotras como peregrinos en búsqueda y durante su camino encontraron lo que buscaban, aquí encontraron personalmente la razón por la que estaban de viaje hacia Roma: la Eucaristía. Así, con gran asombro por nuestra parte, fueron ellos los que decidieron iniciar un camino juntos que les llevó a profundizar sobre esa Presencia arrolladora que habían encontrado.
- ¿Cómo se concreta este camino?
- Nosotras, las monjas, les ofrecemos momentos de formación a través de algunos encuentros. Luego ellos, con libertad y responsabilidad, transmiten lo que han recibido en sus diócesis, parroquias, oratorios, etc.... La idea es, precisamente, que sean Misioneros de la Adoración Eucarística y que en su misión estén totalmente al servicio de la Iglesia local.
-¿Qué frutos ve en estos jóvenes adoradores, si los ve?
-No los veo sólo yo, sino que los ven sobre todo sus padres y quienes viven en estrecho contacto con ellos. Ciertamente, se ve una profundidad nueva en su manera de estar ante la vida, una pregunta viva y consciente sobre su vocación personal y el deseo de ver cada uno su vida a la luz de la Voluntad de Dios.
- Siempre habla de misión… ¿cuál es la  misión que es la base de todo?
- Para nosotras, la misión es que la gente sea cristiana, es decir,hacer que los demás hagan una experiencia auténticamente cristiana. Este es el único fin de nuestro "salir" al mundo, sea como monjas de clausura, sea como propuesta para estos jóvenes adoradores misioneros. Está claro que dentro de esta misión se incluye toda la gama de posibles obras de caridad: con los pobres, los indigentes, los enfermos, los migrantes… pero toda caridad tiene su origen y su punto de llegada únicamente en la exigencia de llevar a Cristo al mundo.
- Perdone si insisto, pero no es muy común ver a un veinteañero atraído por la Eucaristía. ¿Qué les ha atraído, en su opinión?
- Creo que para ellos ha sido fundamental encontrar una comunidad en la que toda su vida gire alrededor de la Eucaristía. Para nosotras, monjas, la Eucaristía es verdaderamente el centro de todo; de la oración, el trabajo, las relaciones con los demás… todo nace de la Eucaristía. Y esto se nota.
- ¿Cómo?
-Para empezar, se percibe porque siempre hay una presencia: en nuestra iglesia siempre está el Santísimo expuesto y siempre hay alguien en adoración. Esto es ya, de por sí, un impacto visual muy eficaz. Después, se nota en toda la vida: en las relaciones, en el trabajo, en el modo de vivir la realidad. La Eucaristía genera un  modo original y extraordinario de vivir la realidad ordinaria.
adoradoras_igam_1
- ¿Y cómo consiguen ustedes vivir la realidad de manera tan bella?
- Es exactamente lo que se han preguntado los jóvenes, es la pregunta que los ha vinculado a nosotras, es decir, a la Eucaristía. Nosotras, en el monasterio, vivimos esta mirada sólo porque estamos en "la escuela de la mirada" por excelencia. La Adoración Eucarística es la escuela de la mirada: aprendes a mirar a Jesús,y Jesús te enseña a mirar toda la vida como la mira Él. Por lo tanto, nosotras monjas somos educadas continuamente a "no vivir dentro de una mirada acostumbrada", como dice Victor Hugo, sino a ir siempre a lo esencial, a la profundidad, al origen de todas las cosas. Hay, además, otra cosa fundamental...
- ¿Cuál?
-La Liturgia. Para nosotras la Liturgia es el momento central absoluto: cada uno de los gestos de la Liturgia tiene, para nosotras, un significado único e irrepetible. Y ver esto hace surgir tantas preguntas sobre cómo se vive. Esto es tan cierto que fueron los propios jóvenes los que comprendieron que en la Santa Misa diaria está el centro de todo, y ahora estamos trabajando con ellos precisamente sobre esto. Por lo demás, la Adoración Eucarística es una misa prolongada, es la posibilidad de profundizar y hacer más fecundo lo que se vive en la celebración eucarística. Además, los jóvenes han comprendido que la Adoración no es una devoción, sino un modo de estar ante la vida.
- …para que así toda la vida se convierta en Adoración.
- Exactamente… y no sólo la vida, sino también ¡después de la vida! De hecho, si después de la muerte la Eucaristía se acaba porque vemos a Jesús desvelado, la Adoración no acabará nunca porque es el modo de estar ante el Dios de los Bienaventurados.
- Esto explica perfectamente por qué la verdadera vida no puede nunca contraponerse a la vida de las obras...
- ¡Así es! La Eucaristía es lo más concreto que existe: es Cristo presente realmente en el Cuerpo y la Sangre, Alma y Divinidad. Y la Adoración Eucarística es la posibilidad de entrar en relación con esta Persona, en la que todo tiene origen. Además, al ser una relación concreta no se agota en una dirección: ante Jesús está el día en que te duermes porque estás cansado, el día de la aridez más absoluta, el día en que necesitas leer porque los pensamientos vagan sin detenerse, el día en el que llorar… y, después, está el día en el que Alguien entra en ti y te conviertes en un ostensorio viviente. Entonces, tú mismo te conviertes en Eucaristía para llevar el Amor de Cristo a todos en el mundo.
La hermana María Gloria Riva contó su experiencia cercana a la muerte ("una pequeña luz blanquísima, expandiéndose, tuve la certeza de que Dios estaba allí"), aquí en ReL

También realizó un hermoso análisis sobre la espiritualidad de Caravaggio y su cuadro La Madonna de los Peregrinos aquí en ReL

Vídeo en italiano de los jóvenes IGAM sobre la relación entre adoración y evangelización

 
ReL/(Entrevista de Costanza Signorelli publicada en La Nuova Bussola Quotidiana; traducción del italiano por Elena Faccia Serrano)